viernes, 3 de febrero de 2017

Luis Franco, Que tu hambre se haga pujanza como la tacuara lanza


EL CUANDO DE LOS HACHEROS

a Nabucodonosor Santoni

El corazón del lapacho
se vuelca rojo en su flor,
Jesucristo se va en sangre,
tú te vas todito, todito en sudor.

Lo tocas con tus dos ojos
y no te chupas ya el dedo;
lo toca tu corazón.
¿Qué haces que no escupes en la zanja el miedo?

El río padre se ciñe
su vincha de ceibos rojos.
Cíñete la vincha india.
¿Cuándo vas a abrirle cancha a los antojos?

Lo mismo que a las tacuaras
los cerdudos del malón
métele fierro en la punta
ya es hora, ya es hora a tu corazón.

Aún derretido en sudor
te exige el hacha cien brazos.
Cuando al pie del cedro caigas
no tendrás más doble que un doble de hachazos.

Que tu hambre se haga pujanza
como la tacuara lanza.


Que si se renuncia al fin
a la profesión de perro
el alma se hace más alma
como se hace a golpes el fierro más fierro.


Y como el sudor y el llanto
ya van llegando hasta el cuello,
eche, ya atacada de asma,
tu alma en el ¡ahora! Su último resuello.

Que tu hambre se haga pujanza
como la tacuara lanza.


Mi padre admiraba a los hacheros. Incluso él (en sus sueños) fue uno de ellos. Siempre nos contaba historias de brazos y quebrachos. Cuando llegó a City Bell tuvo que conformarse con otras maderas, sauces, eucaliptos, tal vez cipreses, y talas, madera blanda, para hacer mangos de martillos y mazas. Mi padre admiraba a los hacheros. Incluso él fue uno de ellos.
En: Insurrección del poema, Colihue, 1979.
Luis Franco (Catamarca, 15 de noviembre de 1898 – 1 de junio de 1988). Fue albañil, agricultor, hachero, poeta y narrador. Foto: Jmp