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sábado, 14 de enero de 2017

Ernesto Cardenal, Y todos los demás planetas habitados oyeron cantar a la Tierra


APOCALIPSIS

     Y HE AQUÍ
     que vi un ángel
                           (todas sus células eran ojos electrónicos)
y oí una voz supersónica
que me dijo: Abre tu máquina de escribir y escribe
                       y vi como un proyectil plateado que volaba
                 y de Europa a América llegó en 20 minutos
y el nombre del proyectil era Bomba H
                                        (y el infierno lo acompañaba)
                       y vi como un platillo volador que caía del cielo
Y los sismógrafos registraron como un gran terremoto
y cayeron sobre la tierra todos los planetas artificiales
                 y el presidente del Consejo Nacional de Radiación
                 el Director de la Comisión de Energía Atómica
                 el Secretario de Defensa
                               todos estaban metidos en sus cuevas
y el primer ángel tocó la sirena de alarma
                  y llovió del cielo Estronsium 90
                                           Cesium 137
                                           Carbón 14
y el segundo ángel tocó la sirena
y se rompieron todos los tímpanos de los oídos en un área de 300 millas
por el ruido de la explosión
y se quemaron todas las retinas que vieron la luz de la explosión
en un área de 300 millas
                  y el calor del centro era semejante al del sol
y el acero el hierro el vidrio el concreto se evaporaron
                                y cayeron convertidos en lluvia radioactiva
y se desató un viento huracanado con la fuerza del Huracán Flora
y 3 millones de automóviles y camiones volaron por los aires
y se estrellaron contra los edificios explotando como cocteles Molotov
y el tercer ángel tocó la sirena de alarma
y vi sobre Nueva York un hongo
                                               y sobre Moscú un hongo
              y sobre Londres un hongo
                                                  y sobre Peking un hongo
(y la suerte de Hiroshima fue envidiada)
Y todas las tiendas y todos los museos y las bibliotecas
y todas las bellezas de la tierra
                                                       se evaporaron
y pasaron a tomar parte de la nube de partículas radioactivas
que flotaba sobre el planeta envenenándolo
           y la lluvia radioactiva a unos daba leucemia
                                                     y a otros cáncer en el pulmón
                    y cáncer en los huesos
                                                         y cáncer en los ovarios
y los niños nacían con cataratas en los ojos
y quedaron dañados los genes por 22 generaciones
                                      
Y ésa fue llamada la Guerra de 45 Minutos
     7 ángeles
llevaban unas copas de humo en las manos
                              (y era un humo en forma de hongo)
y vi primero levantada sobre Hiroshima la gran copa
                            (como una copa de crema o ice-cream envenenado)
                   y sobrevino una úlcera maligna
y el segundo derramó su copa sobre el mar
          y todo el mar quedó radioactivo
                                               y todos los peces murieron
y el tercero derramó una copa Neutrón
y fuele dado abrasar a los hombres con un fuego como el del sol
y el cuarto derramó su copa que era de Cobalto
y fuele dado a Babilonia beber el cáliz del vino de la cólera
y gritó la voz: Dadle el doble de megatones que ella dio!
Y el ángel que tenía el botón de esa bomba
                                                                  apretó el botón
Y me dijeron:  Eso que aún no has visto la Bomba de Tifu
                                      y la de Fiebre Q
Seguía yo mirando en la visión nocturna
y vi en mi visión como en una televisión
que salía de las masas
                                      una Máquina
                        terrible y espantable sobremanera
y era semejante a un oso o a un águila o un león con alas de avión y
muchas hélices y estaba toda llena de antenas y sus ojos eran radares
y su cerebro era un computador que calculaba el número de la Bestia
y rugía por medio de muchos micrófonos
                                                  y daba órdenes a los hombres
y todos los hombres temían a la Máquina
Asimismo vi en la visión los aviones
eran aviones más veloces que el sonido con bombas de 50 megatones
y ningún piloto los dirigía y sólo la Máquina los controlaba
y volaron en dirección a todas las ciudades de la tierra
y todos ellos hicieron blanco
Y dijo el ángel: ¿Reconoces donde estuvo Columbus Circle?
                 ¿Y dónde estuvo el edificio de las Naciones Unidas?
Y donde estuvo Columbus Circle
                 yo sólo vi un hoyo en que cabía un edificio de 50 pisos
y donde estuvo el edificio de las Naciones Unidas
yo sólo vi un acantilado gris cubierto de musgo y cagadas de patos
y más allá las rocas rodeadas de espuma y las gaviotas gritando
Y en el cielo vi una gran luz
                 como la explosión de un millón de megatones
y oí una voz que me dijo: Prende ese radio
y prendí el radio y oí: CAYÓ BABILONIA
                                        CAYÓ LA GRAN BABILONIA
y todos los radios del mundo daban la misma noticia
Y el ángel me dio un cheque del Nacional City Bank
y me dijo: Cambia este cheque
y en ningún banco lo pude cambiar porque todos los bancos habían quebrado
Los rascacielos eran como si nunca hubieran existido
Se iniciaron a la vez un millón de incendios y no había un bombero
y no había un teléfono para llamar una ambulancia y no había ambulancias
y para los heridos de una sola ciudad no había en todo el mundo suficiente plasma
Y oí otra voz del cielo que decía:
                                                  Sal de ella pueblo mío
para que no te contamine la Radioactividad
                              y para que no te alcancen los Microbios
                         la Bomba de Ántrax
                                                          la Bomba de Cólera
                                  la Bomba de Difteria
                                                        la Bomba de Tularemia
Mirarán en la televisión el gran desastre
                              porque a Babilonia ya le cayó la Bomba
y dirán:  Ay Ay Ay Ay la Ciudad Amada
los pilotos desde sus aviones la mirarán y temerán acercarse
los trasatlánticos quedarán anclados a distancia
temerosos de que caiga sobre ellos la lepra atómica
Y en todas las ondas sonoras se oía una voz que decía:
                      ALELUYA
Y el ángel me llevó al desierto
                       y el desierto estaba florecido de laboratorios
y allí el Demonio hacía sus pruebas atómicas
y vi a la Gran Prostituta sentada sobre la Bestia
(la Bestia era una Bestia tecnológica toda cubierta de Slogans)
y la Prostituta empuñaba toda clase de cheques y de bonos y de acciones
y de documentos comerciales
y estaba borracha y cantaba con su voz de puta como en un night-club
y en la mano izquierda tenía una copa de sangre
y se emborrachaba con la sangre de todos los que ella había purgado
y de todos los torturados y los condenados en Consejo de Guerra
y todos los enviados al paredón
y todos los opositores de la tierra
                                     y todos los mártires de Jesús
y reía con sus dientes de oro
                                y el lipstick de sus labios era sangre
y el ángel me dijo: Esas cabezas que le ves a la Bestia son dictadores
y sus cuernos son líderes revolucionarios que aún no son dictadores
pero lo serán después
y lucharán contra el Cordero
                                y el Cordero los vencerá
Me dijo: las Naciones del mundo están divididas en 2 bloques
                                                                      
Gog y Magog
pero los 2 bloques son en realidad un solo bloque
(que está contra el Cordero)
                                 y caerá fuego del cielo y los devorará
Y vi en la biología de la Tierra una nueva Evolución
Era como si hubiera surgido en el espacio un Planeta Nuevo
La muerte y el infierno fueron arrojados en el mar de fuego nuclear
las masas ya no existían más
y vi una especie nueva que había producido la Evolución
la especie no estaba compuesta de individuos
sino que era un solo organismo
                                   compuesto de hombres en vez de células
y todos los biólogos estaban asombrados
Pero los hombres eran libres y esa unión de hombres era una Persona
                                                  
y no una Máquina
y los sociólogos estaban pasmados
Y los hombres que no formaron parte de esta especie
                                                          quedaron hechos fósiles
y el Organismo recubría toda la redondez del planeta
y era redondo como una célula (pero sus dimensiones eran planetarias)
y la Célula estaba engalanada como una Esposa esperando al Esposo
y la Tierra estaba de fiesta
      (como cuando celebró la primera célula su Fiesta de Bodas)
y había un Cántico Nuevo
y todos los demás planetas habitados oyeron cantar a la Tierra
                             y era un canto de amor




En: revista El Corno Emplumado (The Plumed Horn), número 13, enero de 1965. Editores: Margaret Randall y Sergio Mondragón.
Ernesto Cardenal Martínez (Granada, Nicaragua, 20 de enero de 1925). Foto: Jmp

lunes, 26 de diciembre de 2016

Marcial y Cardenal, Epigramas




Los que queréis tener siempre a mano mis plaquettes
y las lleváis de compañeras de viaje en la valija,
comprad esta edición manual de pocos pergaminos.
Los cásicos son para los estantes. Yo soy para el bolsillo.
Pero para que sepáis donde estoy a la venta
y no reccorráis toda Roma, os doy mi dirección:
estoy donde Secundo, el liberto del doctor Lucensio,
junto a la entrada de “La Paz” y el foro de Palas.


¿Por qué me envías, Pola, estas rosas intactas?
Las hubiera preferido deshojadas por ti.


Mis epigramas los canta y los ama la Roma mía.
Ando en los bolsillos y las manos de todos.
Pero hay uno que enmudece y palidece y se enfurece:
Y por eso estoy contento de mis cantos.


Desde una raza nórdica te envío estos cabellos
para que compruebes que los tuyos son más rubios.


Sólo lo bonito quieres decir, Matón. Di
también lo bueno, y lo regular, y lo malo.


Sólo admiras a los antiguos, Vecerro,
y no alabas sino a los poetas muertos:
Perdona, Vecerro, pero no vale
tanto, tu elogio, para morirme.


No sé, Feliz, lo que escribes a tantas muchachas.
Sólo sé, Feliz, que ninguna de ellas te contesta.


Con mis once pies y mis once sílabas
y mi abundante (no insolente) sal,
yo, Marcial, famoso internacionalmente
y en el pueblo -¿por qué me envidian?-
no soy más celebre que el caballo de “Andraemon”.

Te ruego, Rufo, que Chione no lea este libro.
Estos versos la hieren, y ella hiere también.


Comprando todo, Cástor: lo venderás todo.


Sírveme, Calixto, dos dobles de Palermo,
y tú, Alcimo, ponle nieve a mi copa.
Que empape mi pelo el húmedo amomo
y doblegue mi cabeza el peso de las rosas.
Ese Mausoleo de enfrente nos incita a la vida,
recordándonos que se mueren los Césares.


Los que leéis macabras historias de Edipo y Tiestes,
y Cólquidas, y Escilas, y sólo cuentos de horror:
¿qué interés encontráis en el rapto de Hilas,
o en Patenópeo, o Atis, o el Durmiente Endimión,
o Hermafrodita indiferente al Agua enamorada?
¿Por qué gozáis con viejas chismografías mitológicas?
Leed esto que la Vida puede reclamar como suyo.
Aquí no hay ni centauros, ni Gorgona ni Harpías.
Mi poesía está hecha de seres humanos.
Pero tú no quieres conocer la vida, Mamurra,
ni conocerte a ti. Lee los Orígenes de Calímaco.


Te quejas, Velox, de que escriba epigramas largos.
Tú no escribes ninguno. Los tuyos son más cortos.


Sólo os sabéis resentir, amigos ricos:
esto no es elegante, pero es económico.


¿Por qué no te envío, Pontiliano, mis libros?
Para que tú no me envíes, Pontiliano, los tuyos.


Porque Oppiano ahora padece de anemia
se ha puesto, Castrico, a escribir versos.


¿Qué es lo que dice esa puta? No me refiero
a tu mujer, Gongylion, sino a tu lengua.


¿Cómo explico “que los vivos no tengan fama
y pocos lectores amen su propio tiempo”?
Es ya costumbre tradicional de la envidia, Régulo:
preferir siempre los antiguos a los actuales.
Preguntamos por la sombría columnata de Pompeyo.
Los viejos suspiran por sus templos ruinosos.
Lees a Ennio, oh Roma, y ahí anda vivo el Virgilio;
a Ovidio solamente lo conoció su Corina.
Sin embargo, no tengáis prisa, mis libritos:
si la fama viene con la muerte, no me apresuro.


El libro que recitas, oh Fidentino, es mío,
pero por tu mala recitación ya es casi tuyo.


¿Preguntas, Lino, qué me renta mi villa de Nomenta?
Que no te veo a ti, Lino: eso me renta.


Dices que eres bella, Bassa, y que eres joven.
Las dos cosas dicen, Bassa, las que no lo son.


Hay un notario que ataca mis versos. Quién es
no lo sé. Si lo averiguo, ¡ay de ti, notario!


El que es pobre, Emiliano, siempre será pobre.
Hoy nadie tiene dinero, sino los ricos.


Miente el que te llama vicioso, Zolio.
Tú no eres vicioso, Zolio, sino el Vicio.


Aunque tú no publicas, atacas mis versos, Lelio.
O no ataques los míos, o publica los tuyos.


Mi libro es desigual, proclama Matón:
si eso es verdad, Matón elogia mis versos.
Libros iguales escriben Calvino y Umbro.
Libro igual, Creticio, es el mal libro.


Hoy improvisó el Señor Rector:
sin llevarlo escrito exclamó: ¡Hola Calpurnio!


Recházame, Gala: el amor que no atormenta
aburre: pero, Gala, no me rehaces demasiado.


Quieres que te llamemos poeta, y no recitas.
Te llamaremos poeta, Mamerco; si no recitas.


Más bella que todas las que son o han sido,
y más mala que todas las que son o han sido:
O sé menos bella o sé más buena mi Catulo.


He aquí Quinto Ovidio, a tu Máximo Caesonio,
cuyas facciones conserva esta estatua de cera.
A él lo condenó Nerón. Pero tú condenaste a Nerón,
siguiendo la suerte de un perseguido, y no la tuya,
y acompañaste a un exiliado por el Mediterráneo,
tú que antes te negaste a acompañar a un cónsul.
Si se preservan los nombres escritos en mis páginas,
si después de mi muerte yo continúo viviendo,
oirán esto mis contemporáneos y las generaciones
futuras: que tú fuiste solidario con él,
como él había sido solidario con Séneca.


De mi tierrita te envío, como ves,
Juvenal, nueces de Saturnalia.
Las otras frutas el dios lascivo
ya se las dio a muchachas alegres.


Vete a Roma, mi libro, y si te pregunta
de dónde llegas dile que de la Vía Emilia.
Y si quieres saber en qué ciudad estoy
le puedes decir que en Foro-de-Cornelio.
“¿Por qué se fue?”. Y tú confiésale:
“No aguantaba estar en toga.”
“¿Cuándo vuelve?” Contéstale: “Se fue poeta;
volverá cuando sea tocador de arpa.”


Si te entristece la perspectiva de cenar solo
Toranio, puedes venir a ayunar conmigo.
Si prefieres primero un elegante “peopinein”
tendremos lechugas baratas de Capadocia;
puerros picantes, huevos rellenos con atún,
repollitos tiernos de mi hortaliza
humeando en la negra olla de barro,
salchichas en nívea sopa de pasta,
y frijoles bayos con tocino dorado.
Y después como postre, si te apetece,
tendremos uvas pasas , peras sirias,
castañas universitarias a la napolitana.
El vino, se vuelve bueno bebiéndolo.
Y si tras este menú, Baco, como suele,
nos despierta otra vez el apetito,
hay aceitunas aristocráticas de reserva
y altramuces y petit-pois calientes.
Humilde es la cena (¿quién puede negarlo?)
pero tendrás una cena sin etiqueta
y te podrás recostar a tus anchas
y no te leerá el anfitrión ningún libro
ni bailaoras gitanas agitarán sus caderas
con un temblor estudiado. Sólo la flauta
de mi pequeño Cóndilo tocará un son
ni demasiado serio ni vulgar tampoco.
Esta es la cena. Tú te sentarás con Claudia.
¿Qué muchacha te parece como compañera mía?


“Cinco libros son bastantes y seis o siete
demasiado ¿no te parece mi musita loca ?
Más fama de la que tengo ya no puedo tener.
Mis gastadas ediciones están en todas partes.
Y cuando ya no exista el Mausoleo de Messala,
y los mármoles de Licinio sean polvo,
labios me leerán y extranjeros que no conozco
traducirán estos versos en su patria.”
Dije –y la novena hermanita de las musas,
Talía, la musa del epigrama, me contestó:
“¿Quieres renunciar, tonto, a la frivolidad?
¿En qué otra cosa mejor ocuparás tu ocio?
¿Deseas cambiar por coturnos tus zapatos,
o cantar a la Guerra en sonoros hexámetros
para que te dicte en clase un profesor pedante
y aburras a la adolescente alta y al muchacho?
Deja esos temas a los poetas pesados y clásicos
encorvados hasta medianoche bajo su lámpara.
Pero tú escribe con humor tu poesía romana,
y que la Vida se encuentre retratada en ella.
Porque no importa cantar con una débil flauta
si esa flauta se impone a las trompetas de muchos.”


Cardenal tradujo estos textos entre 1956 y 1957, cuando aún no se había convertido al catolicismo. En 1965 es ordenado sacerdote católico. En: Catulo - Marcial. En versión de Ernesto Cardenal, Editorial LAIA B, Barcelona, 1978. Foto: Jmp.
Marco Valerio Marcial (Marcus Valerius Martialis, Bibilis, Antigua Roma -Calatayud, Zaragoza, España-, 40 – Roma, 104).
Ernesto Cardenal Martínez (Granada, Nicaragua, 20 de enero de 1925).

jueves, 20 de octubre de 2016

Ezra Pound y Pier Paolo Pasolini


El 28 de octubre de 1967, Pasolini entrevista, para la RAI (radio y televisión italiana), a Ezra Pound. Y lee algunos poemas:


PATTO

Stringo un patto con te, Walt Whitman:
Ti ho detestato ormai per troppo tempo
vengo a te come un figlio cresciuto
che ha avuto un padre dalla testa dura.
Ora sono abbastanza grande per fare amicizia.
Fosti tu ad abbattere il nuovo legno,
ora è tempo d'intagliarlo.
Abbiamo un solo fusto e una sola radice:
ristabiliamo commercio tra noi.

(Traducción de Alfredo Rizzardi)

Pasolini le rinde homenaje con este poema: 

Stringo un patto con Te, Ezra Pound. Ti detesto ormai da troppo tempo.
Vengo a Te come un fanciullo cresciuto che ha avuto un padre dalla testa dura.
Sono abbastanza grande ora per fare amicizia.
Fosti Tu ad intagliare il legno.
Ora è tempo di abbattere insieme la nuova foresta.
Abbiamo un solo stelo ed una sola radice.
Che i rapporti siano ristabiliti tra noi.


La respuesta del Viejo Pound fue:
“Bien amigos, entonces, paz, paz en el mundo”.


Haré un pacto contigo, Walt Whitman–
Te he detestado ya bastante.
Vengo a ti como un niño crecido
que ha tenido un padre testarudo;
ya tengo edad de hacer amigos.
Fuiste tú el que cortaste la madera,
ya es tiempo ahora de labrar.
Tenemos la misma savia y la misma raíz–
haya comercio, pues, entre nosotros.

(Versión de Ernesto Cardenal)

I make a pact with you, Walt Whitman -
I have detested you long enough.
I come to you as a grown child
Who has had a pig-headed father;
I am old enough now to make friends.
It was you that broke the new wood,
Now is a time for carving.
We have one sap and one root -
Let there be commerce between us.



En: Pasolini - Pound. Una hora con Ezra Pound. Entrevista-documental de Vanni Ronsisvalle, 1967.

lunes, 15 de agosto de 2016

Ezra Pound, La hora de despertarnos juntos


LA BUHARDILLA

Vamos, compadezcamos a los que están mejor que nosotros,
Vamos, amigo, recordemos que los ricos tienen camareros y no amigos
Y nosotros tenemos amigos y no camareros.
Vamos, compadezcamos a los casados y a los no casados.

La aurora entra con pasitos menudos como una dorada Pavlova,
Y yo estoy junto a mi deseo.
Y la vida no tiene nada mejor
Que esta hora de diáfana frescura, la hora de despertarnos juntos.


LOS TEMPERAMENTOS

Nueve adulterios, 12 liasones, 64 fornicaciones y algo así como un rapto,
Pesan en la conciencia de nuestro fino amigo Florialis,
Hombre tan suave y reservado en sus maneras
Que pasa por anémico y asexuado.
Bastides, al contrario, que sólo habla y escribe de cópulas
Ha sido padre de gemelos,
Pero pagando por su hazaña un alto precio:
Ha tenido que ser cuatro veces cornudo.


CLARA

De dieciséis ya era una celebridad en potencia
Con cierta repugnancia por las caricias.
Actualmente me escribe desde un convento;
Vive una vida oscura y perturbada,
Y ninguna salida se presenta.
No echa de menos a sus hijos
Ni desea más hijos.
Su ambición es vaga, indefinida,
No quisiera quedarse, ni salir.


LA TINA

Como una tina de baño de porcelana
Cuando el agua caliente se le acaba o entibia,
Así el lento enfriamiento de nuestro amor caballeresco
Oh mi muy alabada y no-enteramente-satisfactoria-señora.


EL ORDEN SOCIAL

Este funcionario de gobierno
Cuya esposa le lleva no pocos años,
Tiene unos modos tan acariciadores
Cuando le da la mano a las muchachas.


EL ENCUENTRO

Mientras hablaban ellos de la Nueva Moral
Los ojos de ella me exploraban.
Y cuando me levanté para marcharme
Sus dedos eran como la fibra
De una servilleta japonesa de papel.


Versiones de Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1995) y José Coronel Urtecho (Nicaragua, 1906 – Costa Rica, 1994).
En revista “El corno emplumado”, número 24, octubre de 1967, México. Editores: Sergio Mondragón y Margaret Randall.
Ezra Pound (EE.UU, 30 de octubre de 1885 – Italia, 1 de noviembre de 1972). 

miércoles, 22 de octubre de 2014

Catulo, y después otros mil más y después otros cien más


(Poema 5)

Vivamos, Lesbia mía, y amémonos,
sin importarnos la crítica de los viejos.
El sol se pone cada tarde y sale al día siguiente,
pero nosotros, cuando se nos apague la vela,
dormiremos una noche sin fin.
Dame mil besos, y después cien más,
y después otros mil más y después otros cien más
y después otros mil más y después otros cien más
y muchos miles más hasta que enredemos la suma
y ya no sepamos cuántos besos nos damos
ni los envidiosos lo sepan.



Vivamus mea Lesbia,atque amemus,
Rumoresque senum severiorum
Omnes unius aestimemus assis.
Soles occidere et redire possunt;
Nobis cum semel occidit brevis lux,
Nox est perpetua una dormienda.
Da mi basia mille, deinde centum,
Dein mille altera, dein seconda centum,
Deinde usque altera mille, deinde centum.
Dein, cum milia multa fecerimus,
Conturbabimus illa, ne sciamus,
Aut ne quis malus invidere possit,
Cum tantum sciat esse basiorum.



Dobbiamo mia Lesbia vivere, amare,
le proteste dei vecchi tanto austeri
tutte, dobbiamo valutarle nulla.
Il sole può calare e ritornare,
per noi quando la breve luce cade
resta una eterna notte da dormire.
Baciami mille volte e ancora cento
poi nuovamente mille e ancora cento,
e dopo ancora mille e ancora cento,
e poi confonderemo le migliaia
tutte insieme per non saperle mai,
perché nessun maligno porti male
sapendo quanti sono i nostri baci


En: “Catulo - Marcial, en versión de Ernesto Cardenal”, Edit. LAIA, Barcelona, 1978.
Gaio Valerio Catullo (Italia, -87 AEC - 54 EC).

Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925). 

martes, 21 de octubre de 2014

Catulo, Odio y amo



(Poema 85)


Odio y amo. Tal vez te preguntéis porqué.
No lo sé, sólo sé que lo siento y que sufro.




Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requiris.
Nescio, sed fieri sentio et excrucior.


Ti odio e ti amo. Come possa fare ciò, forse ti chiedi.
Non lo so, ma sento che così avviene e me ne tormento.



En: “Catulo - Marcial, en versión de Ernesto Cardenal”, Edit. LAIA, Barcelona, 1978.
Gaio Valerio Catullo (Italia, -87 AEC - 54 EC).

Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925). 

domingo, 17 de abril de 2011

Ernesto Cardenal – Así ha pasado mi vida


COMO LATAS DE CERVEZAS VACÍAS


Como latas de cerveza vacías y colillas
de cigarrillos apagados, han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televisión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como automóviles que pasaban rápidos por las carreteras
con risas de muchachas y música de radios...
Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos
y las canciones de los radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas, boletos rotos,
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.


En “Poesía de uso” (1949-1978), antología, El Cid Editor, 1979.

Ernesto Cardenal nació el 20 de julio de 1925, en Granada, Nicaragua.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Ernesto Cardenal: A la Comunidad internacional

SALMO 1

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido
ni asiste a sus mítines
ni se sienta en la mesa con los gangsters
ni con los Generales en el Consejo de Guerra
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio
Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus slogans.

Será como un árbol plantado junto a una fuente.

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Ernesto Cardenal nació el 20 de julio de 1925, en Granada, Nicaragua. Estudió filosofía y literatura en la Universidad de México, 1944-48, y en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, 1949-49. Tras su experiencia en un monasterio trapense de Kentucky, Estados Unidos, se ordenó sacerdote (1965) y creó en su país la abadía de Solentiname, poderoso foco de la revolución de la vida cultural y religiosa americana. Cuando los sandinistas derrocaron la dictadura del general Anastasio Somoza, en 1979, el régimen sandinista lo nombró, en 1979, Ministro de Cultura (1979-1988). Junto con su vocación de poeta ha desarrollado su vocación de escultor. Se formó en talleres privados que le hicieron Fernancio Saravia y Rodrigo Peñalba en ta Escuela Nacional de Bellas Artes. Fundador del movimiento de pintura primitivista de Solentiname y del resto de Nicaragua. Ha sido, también, co-director de la Casa de Los Tres Mundos, una organización literaria y cultural en Granada, Nicaragua.

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José Saramago: “La primera precaución consistirá en no confundir nunca la ley con la justicia. A Ernesto Cardenal no le ha servido la ley porque la administra una justicia que se dejó corromper por los rencores y las envidias del poder. Ernesto Cardenal, uno de los más extraordinarios hombres que el sol calienta, ha sido víctima de la mala conciencia de un Daniel Ortega indigno de su propio pasado, incapaz ahora de reconocer la grandeza de alguien a quien hasta un Papa, en vano, intentó humillar… Una vez más una revolución ha sido traicionada desde dentro”.
...
Eduardo Galeano: “Toda mi solidaridad para Ernesto Cardenal, gran poeta, espléndida persona, hermano mío del alma, contra esta infame condena de un juez infame al servicio de un infame gobierno. Estas infamias te elogian, Ernesto. Te abraza, desde lejos, desde cerca.”
...
Antonio Skarmeta: “Díle a Ortega que aquí en Chile le decimos que no se atreva a tocar a Cardenal ni con el pétalo de una dama.”

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A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL:

Denunciamos el reciente ataque del gobierno de Daniel Ortega contra el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal.
El cura Cardenal había sido acusado en 2005 por injurias a raíz de una carta que publicó en defensa propia, y recibió una sentencia absolviéndolo de estos cargos y declarándolo inocente, tan absurda era la acusación.
Ahora, un juez obediente a Ortega ha revocado esa sentencia declarándolo culpable. Esta acción es totalmente ilegal. La legislación nicaragüense considera que una sentencia sólo puede ser apelada en los seis meses siguientes, de lo contrario se considera cosa juzgada, y no puede cambiarse. Pero el sistema judicial responde a la voluntad política del dictadurzuelo Daniel Ortega.
Todo aparece como una clara represalia por la permanente actitud crítica del padre Cardenal contra los abusos del gobierno de Ortega. Casualmente, esta sentencia fue dictada a su regreso de la toma de posesión del presidente Lugo en Paraguay, a la que fue invitado de honor y a la que Daniel Ortega se vio impedido de asistir por el rechazo de las organizaciones feministas a su presencia, dada la acusación de abuso sexual que le hiciera su hijastra, Zoilamérica Narváez. En Paraguay, como en otros lugares, Cardenal dijo lo que piensa de Ortega.
La integridad de Ernesto Cardenal y sus credenciales como persona que ha dedicado su vida a la causa de la justicia, confieren enorme autoridad a sus críticas, tanto dentro como fuera de Nicaragua. Esto resulta intolerable para Daniel Ortega y es la razón por la cual Ernesto Cardenal ha sido condenado en un fallo judicial injusto y vengativo, y por tanto escandaloso.
Ernesto Cardenal es la más reciente víctima del acoso sistemático orquestado en contra de todos aquellos que han levantado sus voces para denunciar la falta de transparencia, el estilo autoritario y el comportamiento inescrupuloso y la falta de ética de Daniel Ortega en su retorno al poder.
Llamamos a los escritores y amigos de Nicaragua en el mundo a denunciar esta persecución política, a demandar el cese de estas acusaciones ilegales e infundadas y a expresar su solidaridad con Ernesto Cardenal y con el derecho del pueblo nicaragüense a vivir libre de miedo y represión.

Héctor Abad Faciolince (Colombia)
Hugo Achugar (Uruguay)
Luis Fernando Afanador (Colombia)
Héctor Aguilar Camín (México)
Sergio Aguayo (México)
Sealtiel Alatriste (México)
Eliseo Alberto (Cuba)
Felipe Aljure (Colombia)
Nuria Amat (España)
Jotamario Arbeláez (Colombia)
Edda Armas (Presidenta Pen Club de Venezuela)
Ricardo Bada (España)
Mario Benedetti (Uruguay)
Jorge Boccanera (Argentina)
Juan Carlos Botero (Colombia)
Javier Bozalongo (España)
Javier Campos (Chle/EE.UU)
Marco Antonio Campos (México)
Horacio Castellanos Moya (El Salvador)
Victoria de Estefano (Venezuela)
Luis Antonio de Villena (España)
Joaquín Estefanía (España)
Festival de Poesía de Granada (España)
Julio Figueroa (México)
Eduardo Galeano (Uruguay)
Francisco Goldman (Estados Unidos/Guatemala).
Gloria Guardia (Panamá)
Jorge F. Hernández (México)
Miguel Huezo Mixco (El Salvador)
Bianca Jagger (Inglaterra)
Darío Jaramillo (Colombia)
Noe Jitrik (Argentina)
Ana Istarú (Costa Rica)
Patricia Lara (Colombia)
Luce López-Baralt (Puerto Rico)
Ángeles Mastretta (México)
Oscar Marcano (Venezuela)
Mario Mendoza (Colombia)
Seymour Menton (Estados Unidos)
Tulio Mora (Presidente Pen Club del Perú)
Eric Nepomuceno (Brasil)
Julio Ortega (Perú)
José Miguel Oviedo (Perú)
Cristina Pacheco (México)
José Emilio Pacheco (México)
José María Pérez Gay (México)
Nélida Piñón (Brasil)
Vicente Quirarte (México)
Josué Ramírez Velásquez (México)
Abelardo Rodríguez Macías (México)
Daniel Rodríguez Moya (España)
Margaret Randall (Estados Unidos)
Rosa Regás (España)
Laura Restrepo (Colombia)
Juan Manuel Roca (Colombia)
Miguel Rojas Mix (Chile)
Carmen Ruiz-Barrionuevo (España)
José Carlos Rosales (España)
Alejandro Sánchez-Aizcorbe (Perú)
Julio Eutiquio Saravia (México)
Stacey Alba Skar (Estados Unidos)
Federico Schopf (Chile)
Ricardo Silva Romero (Colombia)
Saúl Sosnowski (Argentina)
David Unger (Estados Unidos)
Marcela Valencia Tsuchiya (Perú)
Fernando Valverde (España)
Minerva Margarita Villarreal (México)
José Javier Villarreal (México)
Juan Villoro (México)
...
Los interesados pueden visitar: http://www.poetascontraladictadura.blogspot.com/
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