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viernes, 16 de septiembre de 2016

Henri Michaux, Los indios de la selva no se tatúan


TATUAJES

     Los indios de la selva no se tatúan realmente. No se hacen marcas profundas en la piel.
     Se hacen un dibujo en la cara para ir a comer con sus amigos y lo borran al regresar. Todo el mundo ha notado que es una forma de vestirse. Algunos colores se ensucian en seguida, lo que para nosotros sería un inconveniente. Los turcos observaron sagazmente cuán indecente es el rostro. Se lanza por encima de la ropa y las miradas salen como locas. Todo lo malsano y lo bestial que tiene la piel desaparece cuando en ella se encuentran unos trazos o grillas. El rostro se vuelve intelectual antes que inteligente, se vuelve espiritual. Tranquiliza. Cuando mis indios estaban tatuados, siempre tuve la impresión de que entonces íbamos a poder hablar, salvo en caso de que el dibujo siguiera estúpidamente y engrosara los contornos de la cara y de sus componentes.
     No soy un gran profeta al decir que la raza blanca adoptará el tatuaje dentro de poco. Me dicen que el estado de ánimo actual se opone claramente a ello, entre otras cosas. Los profetas dicen: "Ya lo verán", y eso les basta, al igual que a mí.
     Añado solamente que el tatuaje, como todos los ornamentos, al igual que puede hacer que aparezca una superficie, con mucha mayor facilidad puede hacer que la superficie desaparezca, como un tapiz hace que desaparezca la extensión de una pared. Y ya es tiempo de hacer que desaparezca el rostro. Es en verdad imposible asumir un aspecto modesto con un rostro, a menos que éste haya sido especialmente arreglado para ello.


De: “Ecuador”, 1929. En: “Antología poética, 1927-1986”, edición bilingüe,  Adriana Hidalgo, 2002. Traducción: Silvio Mattoni.
Henri Michaux (Namur, Bélgica, 24 de mayo de 1899 – París, Francia, 19 de octubre de 1984). Imagen: dibujo de HM, detalle.

martes, 13 de septiembre de 2016

Henri Michaux, No hay ningún lugar donde apoyar la cabeza


¿DÓNDE APOYAR LA CABEZA?

Un cielo
un cielo porque ya no hay tierra,
sin un ala, sin un plumón, sin una pluma de pájaro, sin un vaho

estrictamente, únicamente cielo
un cielo porque la tierra ya no está

Después de la explosión de grisú en la cabeza, el horror, la desesperación
después de que ya no quedara nada, todo devastado, horadado, perdida toda salida

un cielo glacialmente cielo

Ahora obstruido, atascado, atestado de restos;
cielo a causa de la migraña de la tierra
desprovista de cielo

un cielo porque ya no hay ningún lugar donde apoyar la cabeza

Atravesado, encogido, recogido, recortado, descompuesto intermitente, irrespirable entre las explosiones y el humo
bueno para nada

un cielo en adelante irrecuperable


De: “Desplazamientos, desprendimientos”, 1985. En: “Antología poética, 1927-1986”, edición bilingüe, Adriana Hidalgo, 2002. Traducción: Silvio Mattoni.
Henri Michaux (Namur, Bélgica, 24 de mayo de 1899 – París, Francia, 19 de octubre de 1984). Foto: HM, s/d.