miércoles, 5 de febrero de 2020

ROGER WATERS Te hablaría más a menudo de lo que lo hago




IF
(MÁS A MENUDO DE LO QUE LO HAGO)


Si fuera un cisne me habría marchado
Si fuera un tren llegaría tarde una vez más
Y si fuera un buen hombre, te hablaría
más a menudo de lo que lo hago

Si me fuera a dormir podría soñar
Si tuviese miedo me escondería
Si me volviera loco, por favor, no pongas
tus cables eléctricos en mi cerebro

Si fuera la luna sería indiferente, frío
Si fuera un libro podría doblarme para vos
Si fuera un buen hombre comprendería
la distancia que separa a los amigos

Si estuviera solo, lloraría
Y si estuviera con vos, estaría en casa
como el que tiene una inmensa sed por satisfacer
Y si me volviera loco y me encerraran
¿todavía me dejarías tomar parte del juego?

Si fuera un cisne, ya me habría ido.
Si fuera un tren, llegaría tarde
Y si fuera un buen hombre te hablaría
más a menudo de lo que lo hago

Si fuera un cisne me habría marchado
Si fuera un tren llegaría tarde una vez más
Y si fuera un buen hombre te hablaría
más a menudo de lo que lo hago





Me da placer ordenar los discos, observar y analizar las tapas, buscar en el interior cuadernillos, volantes, recortes, recitales que viví, versiones… (así encontré “If” de Roger Waters)
En elepé Atom Heart Mother (Madre de corazón atómico), editado por Harvest el 2 octubre de 1970 y por Capitol el 10 de octubre; editado en Argentina en 1971. “If”, lado B, tema 1. Pink Floyd en este quinto disco de estudio es: Roger Waters, David Gilmour, Nick Mason y Richard Wright. Colaboradores y orquesta
Roger Waters (Surrey, Reino Unido, 6 de septiembre de 1943)
Foto: Jmp



lunes, 3 de febrero de 2020

ALAÍDE FOPPA Una imagen que brilla en el espejo



ELLA SE SIENTE…

Ella se siente a veces
como cosa olvidada
en el rincón oscuro de la casa
como fruto devorado adentro
por pájaros rapaces,
como sombra sin rostro y sin peso.
Su presencia es apenas
vibración leve
en el aire inmóvil.
Siente que la traspasan las miradas
y que se vuelve niebla
entre los torpes brazos
que intentan circundarla.

Quisiera ser siquiera
una naranja jugosa
en la mano de un niño
-no corteza vacía-
una imagen que brilla en el espejo
-no sombra que se esfuma-
y una voz clara
-no pesado silencio-
alguna vez escuchada.


UN DÍA

Este cielo nublado
de tempestad oculta
y lluvia presentida
me pesa;
este aire denso y quieto,
que ni siquiera mueve
la hoja leve
del jazmín florecido,
me ahoga;
esta espera
de algo que no llega
me cansa.
Quisiera estar lejos,
donde nadie
me conociera:
nueva
como la yerba fresca,
ligera,
sin el peso
de los días muertos
y libre
ir por caminos ignorados
hacia un cielo abierto.


EL CORAZÓN

Dicen que es del tamaño
de mi puño cerrado.
Pequeño, entonces,
pero basta
para poner en marcha
todo esto.
Es un obrero
que trabaja bien,
aunque anhele el descanso,
y es un prisionero
que espera vagamente
escaparse.


MUJER

Un ser que aún no acaba de ser,
no la remota rosa angelical,
que los poetas cantaron.
No la maldita bruja que los inquisidores quemaron.
No la temida y deseada prostituta.
No la madre bendita.
No la marchita y burlada solterona.
No la obligada a ser buena.
No la obligada a ser mala.
No la que vive porque la dejan vivir.
No la que debe siempre decir que sí.
Un Ser que trata de saber quién es.
Y que empieza a existir.


EL SEXO

Oculta rosa palpitante
en el oscuro surco,
pozo de estremecida alegría
que incendia en un instante
el turbio curso de mi vida,
secreto siempre inviolado,
fecunda herida.


Alaíde Foppa nació en Barcelona, España, el 3 de diciembre de 1914. Vivió en Argentina (su padre era argentino) y en Italia. Luego en Guatemala (su madre era guatemalteca); por motivos políticos debió exiliarse en México donde trabajó como profesora en la Facultad de Filosofía y Letras (tuvo a su cargo la cátedra de Literatura Italiana). Participó de los movimientos feministas, fundando la revista FEM. En diciembre de 1980, al regresar de su exilio a Guatemala, fue secuestrada por un grupo de Inteligencia conocido como G-2. Nunca más se supo de ella.
Foto: Jmp

viernes, 24 de enero de 2020

LUIS ALBERTO SPINETTA Todas las letras de Ya no mires atrás



VEINTE CIUDADES

Con tus propios ojos ves lo que se perdió
y estás harta de esperar
Por un tiempo nadie te llevará a pasear

Con tus propios ojos ves lo hermosa que sos
y no hay razón para llorar
Tranquila, amor nunca te va a faltar, no

Hoy que tu amor visitó por fin
veinte ciudades y nada cerró
Quiero recordarte que el tiempo
nunca juega en contra
Luego sólo quedan cenizas del alma
que has de romper

Puede ser que sólo vos tengas la verdad
y nadie te hará cambiar, descuida
yo no te llevaré hasta el sol, no
Porque quema, sólo quema así
la esperanza de tu amor
Mañana no me digas que no te avisé, no

Y hoy que la suerte se burla de mí
puedo ser bueno sin ser un robot
al que sólo quieras para recortar el pasto seco
Ya no hay nada que puedas hacer por tu corazón

Con tus propios ojos ves lo hermosa que sos
y no hay razón para llorar
descuida, yo no te llevaré hacia el sol, no
Porque sólo quema, sólo quema así
la esperanza de tu amor
Mañana no me digas que no te avisé, no

Hoy que tu amor visitó por fin
veinte ciudades y nada cerró
debes comprender que el mundo nunca juega a lo mismo
Luego sólo quedan cenizas del alma que has de romper


YA NO MIRES ATRÁS

Lo que sueñas y no dices tal vez será
canción
cuando cruces la muralla donde cayó
la luz

es tan temprano y te aburren las horas
ya no temas a la distancia que te aparta
te aleja de tus sueños otra vez
ya no mires atrás

Lo que sueñas y no dices tal vez será
canción
cuando cruces la barrera donde cayó
la luz

es tan temprano y te aburren las horas, nena
ya no temas a la distancia que te aparta
te aleja de tus sueños otra vez
pues ya no mires atrás
no mires atrás

Lo que sueñas y no dices tal vez será
canción
cuando cruces la barrera donde cayó
la luz
es muy temprano y ya te aburren las horas
ya no temas a la distancia que te aparta

distancia que te aparta
te aleja de tus sueños
te aleja de tus sueños otra vez
pues ya no mires atrás
ya no mires atrás


AGUA DE RÍO

Dicen que tus ojos están en llamas
hoy
grita aunque el viento llevó tus manos
hoy

no pares de crear
cambiando lo que anda mal
puedes elevarte de aquí

Dicen lo que no dice la palabra
que te engañó

Agua, agua de río, turbulento y marginal
invade tu lecho
mueve como mueve las agujas de un reloj
caen como caen pero nunca caerán
sueñan como sueñan pero nunca soñarán
todo lo que cuentan ya no lo contarán

Pasos al lado de tu camino
almas que se agotan en su columpio de seda
viaja en el viaje que más te mueve
la vida

Piensa antes de actuar
que los diablos empiezan por dentro

Luego
mira su sórdida postura de ciempiés
nudos vacíos
tocan sobre un tallo
un tallo que se hundió
siguen como siguen sus pisadas sin revés
suben como nunca las esporas de su piel
sólo las consume tu silencio sin quietud

Dicen que tus ojos están en llamas hoy
grita aunque el viento llevó tus manos hoy

no pares de crear
cambiando lo que anda mal
puedes elevarte de aquí

Dicen lo que no dice la palabra
que te engañó

Agua, agua de río, turbulento y marginal
invade tu lecho
y mueve como mueve las agujas de un reloj
caen como caen pero nunca caerán
sueñan como sueñan pero nunca soñarán
todo lo que cuentan ya no lo contarán


NUEVA LUNA, MUNDO ARJO

Esta canción de amor
pintó un amanecer
indiferente

perdida y consabida idea de amar
amar por siempre
entonces vi sólo un rayo de luz
inconsciente aún
lo vi nacer al olvido de los limbos

No sé por qué, jadeante, el río despertó
como una sombra
apenas retenido por el ir y venir de sus difuntos

Esta noche mi casa no está
siento miedo de que el sol
por fin nos caiga

Febrero de vinilo rojo carmesí
inútilmente
tratando de salvar
la seda de tu piel de toda fiera

Tal vez oí una dulce oración
en el plexo solar
canción de amor
contra tanta desdicha

Tan pronto llega el día
tan pronto va a estallar
¿Y por qué toda la poesía
y toda la vida no se juntan aquí?

Este río tendrá que parar
siento miedo de que el sol por fin
nos caiga

Nueva luna
sentada como un gato en este techo
nueva luna
amiga de la paz y la verdad
tal vez vos me dirás:
ya no repitas nunca más "yo te amo"

Y esta tierra que tiembla al hablar
Mundo arjo de argentum y dolor

Esta noche mi casa no está
siento miedo de que el sol por fin
nos caiga
nos caiga


MERECER

No seas tan pronto mi Monalisa, por favor
tal vez no has hecho lo suficiente, amor
me desesperas con esa mueca sin pasión
no sé si ríes o me rechazas, la verdad amor

Dime que yo sé, que yo sé querer
y temes que tal vez no sabré merecer
el cielo de tu amor para vivir
amándote hasta el fin

De vez en cuando sueño contigo y al despertar
no encuentro el tiempo ni encuentro el aire si no estás
no seas tan pronto mi Monsalisa, por favor
tal vez no has hecho lo suficiente, amor

Dime que ves que me podrás querer
mañana cuando encuentres una razón sin temor
dime que sientes que te sé querer con todo
cuando vuelvas al amanecer para amarte hasta morir

"Hasta un lugar te quiero llevar
conecto un éxodo hacia aquel paisaje
que dije, quise, pinté en tu umbral
no es lo habitual, no hay como tal
desconectá tu realidad, no hay gravedad

¿Lo imaginás mi irrealidad o es la verdad?
va, no hay nada más, que sólo vos y yo
no hay nada igual a tu mirar
que sin dudar otra vez más irradia como la luz solar
que en mi fugaz andar busqué.
Al caminar amar, te amé
hasta el final sabré qué es
esto es amor si no lo sabés
Dame más de lo tuyo ¿dónde estás?
quiero verte sin soñar
desdoblarme una vez más
me perdí como el dragón por las nubes del dolor
pero vuelvo sin la cruz para saborear tu luz
quiero decírtelo, todo lo que hice tatuártelo
escribí en tu corazón un mensaje con crayón
al revés no escucha Dios
al revés no escucha Dios
que la sabiduría vuelva
Papi, Leeva y Dante queman

Dime que ves que me podrás querer
mañana cuando encuentres una razón sin temor
dime que yo sé, que yo sé querer
y temes que tal vez no sabré merecer
dime que ves que me podrás querer
mañana cuando encuentres una razón sin temor

Dime que yo sé, que yo sé querer
mañana cuando vuelvas para vivir
amándote hasta el fin


LUCES Y SOMBRAS

Luces y sombras
una extraña armonía y un frío lugar donde llegar
danza de cosas
lo liviano del aire flota aquí
al esperar
todo lo amado del mundo recae en ti
y me siento en una calle oculta donde se hace tarde
tanto luces como sombras
de la mano en mi alma juegan
no me duele esperarte solo aquí
pero me voy

No sé cómo decírtelo
me cansé de servirte así

El día no responde
cómo haré para amarte sin andar recorriéndote
no veo diluvio
sólo lágrimas juntas sin dolor y sin amor

Hay un cuenco de flores sobre fondo azul
y parece que el silencio escapa de su boca al cielo
tanto luces como sombras
hoy te alejan del tiempo y de tu amor
lo que me alumbre me ciegue desde ya
será sin ti

No sé cómo decírtelo
me cansé de servirte así
de tu cariño yo no quiero ni saber

No sé cómo decírtelo
me cansé de servirte, nena


DIADEMA

Todo lo que escuchas es
ángel y ruido al chocar
las horas se escapan goteando
sin prisa
y sin pausa como ahora
mientras puertas se abren en cielos

en la curvatura del mundo brillante que ves
se asoma buscando tu risa serena el sol
un cristal tan diferente
y el mar y el mar todo lo agita oscuro

en tus ojos el sol más bien
sin el tiempo y la oscuridad
de tu mano camino así
la diadema de amor total
en tus ojos el sol más bien
sin el tiempo y la oscuridad
de tu mano camino así
la diadema de amor total
al final

Todo lo que escuchas es
ángel y ruido al chocar
las horas se escapan goteando
sin prisa
y sin pausa como ahora mientras
mientras puertas se abren en cielos

En tus ojos el sol más bien
sin el tiempo y la oscuridad
de tu mano camino así
la diadema de amor total
en tus ojos el sol más bien
sin el tiempo y la oscuridad
de tu mano camino azul
la diadema de amor total

De las vidas veo salir
una llama de eternidad
hay un puente que cruza en ti
las palabras llenas de luz
de las vidas veo salir
una llama de eternidad
hay un puente que cruza en ti
las praderas llenas de luz


 
Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 23 de enero de 1950 – 8 de febrero de 2012)
Todas las letras y las músicas de LAS excepto la música de "Diadema" que es de Alejandro Franov 
En el tema "Merecer" la letra en cursiva (rap) es de Dante y Valentino Spinetta
En el CD participan: Claudio Cardone (teclados), Nerina Nicotra (bajo), Sergio Verdinelli (batería). Además: Mono Fontana, Alejandro Franov y Dante y Valentino Spinetta
Grabado en La Diosa Salvaje entre 2008 y 2009
Publicado el 23 de enero de 2020. Foto: Jmp

martes, 14 de enero de 2020

KHALIL GIBRÁN Heme aquí sentado entre mi hermana, la montaña, y mi hermano, el mar



EL ESPANTAPÁJAROS

Cierta vez dije al espantapájaros: “Debes estar cansado de permanecer de pie en este prado solitario.”
Y él me respondió: “La alegría de espantar es profunda y duradera, y nunca me canso de ello.”
Luego de pensar un momento, dije: “Es verdad, pues yo también he conocido esa alegría.”
Y dijo el espantapájaros: “Sólo quienes están rellenos de paja pueden conocerla.”
Entonces, lo dejé, ignorando si me había elogiado o despreciado.
Pasó un año, durante el cual el espantapájaros se convirtió en filósofo.
Y, cuando pasé a su lado nuevamente, vi dos cuervos construyendo un nido bajo su sombrero.


EL ZORRO

Un zorro contempló su sombra al amanecer, y dijo: “Hoy comeré un camello en el almuerzo.”  Y pasó toda la mañana buscando camellos. Mas, al mediodía miró su sombra otra vez, y dijo: “Un ratón será suficiente.”


EL NUEVO PLACER

Durante la noche de ayer inventé un nuevo placer y cuando lo probaba por vez primera, un ángel y un demonio irrumpieron en mi casa. Se encontraron en el umbral y discutieron, cada uno desde su posición, sobre mi nuevo placer creado; uno gritaba: “¡Es un pecado!” y  el otro: “¡Es una virtud!”.


EL OTRO IDIOMA

Tres días después de nacer, mientras yacía en mi cuna forrada de seda, mirando con asombrada desilusión el nuevo mundo que me rodeaba, mi madre dijo a mi nodriza: “¿Cómo está mi hijo?”. “Muy bien, señora -mi nodriza le contestó-, lo he alimentado tres veces, y nunca he visto a un niño tan alegre, no obstante lo tierno que es.” Y yo me indigné, y lloré, exclamando: “No es verdad, madre: porque mi lecho es duro, la leche que he succionado es amarga, y el olor del pecho es desagradable a mi nariz, y soy muy desgraciado.” Pero mi madre no me comprendió, ni la nodriza; pues el idioma en que había yo hablado era el del mundo del que yo procedía.
Y cuando cumplí veintiún días de vida, mientras me bautizaban, el sacerdote le dijo a mi madre: “Debe usted ser muy feliz, señora, de que su hijo haya nacido cristiano.” Me asombré mucho al oír aquello, y le dije al sacerdote: “En ese caso, la madre de usted, no está en el Cielo, debe ser muy infeliz, pues usted no nació cristiano.” Pero el sacerdote tampoco entendió mi idioma.
Y siete lunas después, cierto día, un adivino me miró y le dijo a mi madre: “Su hijo será un estadista, y un gran líder de los hombres. “¡Falso! -grité yo -. Esa es una falsa profecía; porque yo seré músico, ¡y nada más que músico!”. Y tampoco en esa ocasión y teniendo yo esa edad entendían mi idioma, lo cual me asombraba mucho.
Y después de treinta y tres años, durante los cuales han muerto ya mi madre, mi nodriza y el sacerdote (la sombra de Dios proteja sus espíritus), sólo sobrevive el adivino. Ayer lo vi cerca de la entrada del templo, y mientras conversábamos, me dijo: “Siempre supe que serías músico; que llegarías a ser un gran músico. Eras muy pequeño cuando profeticé tu futuro.”
Y le creí, pues ahora yo también he olvidado el idioma de aquel otro mundo.


LAS DOS JAULAS

En el jardín de mi padre hay dos jaulas. En una habita un león traído por los esclavos de mi padre desde el desierto de Ninavah; en la otra, un gorrión que no canta.
Cada día, al amanecer, el gorrión saluda al león diciendo: “Buen día, hermano prisionero.”


LAS TRES HORMIGAS

Tres hormigas se encontraron en la nariz de un hombre que yacía dormido al sol. Y después de saludarse cada hormiga a la manera y usanza de su propia tribu, se detuvieron allí, a conversar. “Estas colinas y estas llanuras -dijo la primera hormiga- son las más áridas que he visto en mi vida; he buscado todo el día algún grano, y no he encontrado nada.”
“Yo tampoco he encontrado nada -comentó la segunda hormiga- aunque he visitado todos los escondrijos. Esta es, supongo, la que llama mi gente la blanda tierra móvil donde no crece nada.”
“Amigas mías -dijo la tercera hormiga, alzando la cabeza-, estamos paradas ahora en la nariz de la
Suprema Hormiga, la poderosa e infinita Hormiga, cuyo cuerpo es tan grande que no podemos verlo, cuya sombra es tan vasta que no podemos abarcar, cuya voz es tan potente que no podemos oírla; y esta Hormiga es omnipresente.”
Al terminar la tercera hormiga de decir esto, las otras dos se miraron, y rieron.
En ese momento el hombre se movió, y en su sueño alzó la mano para rascarse la nariz, y las tres hormigas fueron aplastadas.


SOBRE LA ESCALINATA DEL TEMPLO

Ayer tarde, sobre la marmolada escalinata del Templo, vi a una mujer sentada entre dos hombres. Un lado de su rostro palidecía, el otro se sonrojaba.


ROSTROS

He visto un rostro con mil expresiones, y un rostro que no era sino una sola expresión, como sujeto a un molde.

He visto un rostro a través de cuyo esplendor pude contemplar su fealdad interior, y un rostro cuyo esplendor hube de elevar para ver cuán hermoso era.

He visto un rostro viejo, arrugado por nada, y un rostro terso sobre el que todas las cosas fueron grabadas.

Conozco rostros, porque miro a través de la tela que mis propios ojos tejen  contemplo por debajo a la realidad.


EL ASTRÓNOMO

A la sombra del templo, mi amigo y yo vimos a un ciego solitario que estaba allí sentado.
Mi amigo dijo: “Contempla al hombre más sabio de nuestra tierra.”
Entonces me aparté de mi amigo y me acerqué al hombre ciego y lo saludé. Y conversamos.
Instantes más tarde le dije: “Disculpa mi pregunta; mas ¿desde cuándo eres ciego?”.
“Desde mi nacimiento”, respondió.
Dije yo: “Y ¿cuál camino de sabiduría sigues?
Dije él: “Soy un astrónomo”.
Luego apoyó sus manos sobre su pecho, diciendo: “Yo contemplo todos estos soles y lunas y estrellas”.


EL GRAN DESEO

Heme aquí sentado entre mi hermana, la montaña, y mi hermano, el mar.

Los tres somos uno en soledad, y el amor que nos une es profundo, fuerte y extraño. No sólo eso, es más profundo que la profundidad de mi hermana, y más extraño que la extrañeza de mi locura.

Eternidades tras eternidades han pasado desde la primera aurora gris que nos hizo visibles unos a otros; y, aunque hemos contemplado el nacimiento y la madurez y la muerte de muchos mundos, aún somos ávidos y jóvenes.

Somos jóvenes y ávidos y, sin embargo, somos solitarios y desconocidos, y, aunque descansamos sobre un medio brazo indestructible, no nos conformamos. ¿Acaso existe algún consuelo para deseos controlados y pasiones en desuso? ¿Cuándo llegará la diosa flameante para entibiar el lecho de mi hermano? ¿Y qué torrente apagará el fuego de mi hermana? ¿Y quién es la mujer que gobernará mi corazón?

En la quietud de la noche, mi hermano murmura en sueños el nombre ignoto de la diosa-fuego y mi hermana llama en voz al frío y lejano dios. Mas, a quién llamo yo en sueños no lo sé.

Heme aquí sentado entre mi hermana, la montaña, y mi hermano, el mar. Los tres somos uno en soledad, y el amor que nos une es profundo, fuerte y extraño.



En El loco (1918), Editorial y Librería Goncourt, Buenos Aires, 1975. Traducción Jorge Sarhan.
Khalil Gibrán (Líbano, 6 de enero de 1883 – Nueva York, 10 de abril de 1931). El loco es su primer libro publicado en lengua inglesa. Foto: Jmp

domingo, 29 de diciembre de 2019

RODOLFO WALSH Poemas





1

Llámame Juan,
sálvame de ser innumerable
como las hojas y los días.
Mi alma está pronta a desgajarse
en fragmentos pegajosos.
Únelos con el hilo de mi nombre,
sálvame de hundirme en la entraña de las cosas,
de ser el escorpión, la espina,
la rosa intacta,
el nudo que sangra en la madera,
el aire, las piedras, los gusanos,
todas las cosas que me llaman.
Pronuncia el rito,
la palabra que convoca,
que designa,
que dice: Este
entre océanos de tiempo,
Este, que no quiere hundirse todavía.
Garantízame,
repíteme,
invéntame,
llámame,
mírame,
perdido, simplemente,
simplemente,
como un niño entre voraces sombras.


2

Acaso es tiempo de mirar a aquel que asoma
en la plural profecía de los dientes:
hombre último, raíz ensimismada
prometida a la injuria de los tiempos.
Eterno, sin embargo –relativamente eterno-,
Más eternos que presunciones de alma.
Disperso, polvo de los siglos, animará otras horas
cuando ya no existan mi nombre y mi recuerdo.
Tranquilo espera el derrumbe de los signos:
la risa, el odio, las canciones,
el miedo, la ira, la palabra.
Su gesto natural de espera es la sonrisa.
Una sonrisa es imagen de la muerte.

1953


A UN BENTEVEO

Ya no somos enemigos,
renacemos diversos,
pero aún no quiero borrar de mi memoria
la flor de sangre innumerable que encendí en tu pecho.
Tú también me has muerto día a día.

Vivo azufre del cielo,
amador de la dulzura de la tierra,
te veo con una uva sangrante en el pico,
bien te veo,
torno a sumergirme en la espesura,
el acuario dónde inmóvil te aguardaba
con la serena perfidia de un niño:
Caías de pronto,
pez y flecha,
(luz verde destilaban las hojas,
quietud dulcísima),
y el rifle palpitaba junto a mi corazón,
la muerte apretada entre mis brazos.

Cautelas milenarias se estiraban en tu cuello,
seguros vaticinios,
y ya era tarde,
y ya era
el diamante de la explosión
y el brusco derrumus,
girasol.

Sólo tú y yo disputábamos el mundo.
No descendí al hornero y la paloma,
desprecié la calandria y la vocinglera urraca.
En claras mañanas
y en tardes de serenísima fluencia
nos hemos acechado prudentes y sabios
y así compartimos los únicos secretos que importan:
tú me hiciste silencioso y duro
a imagen de tu dura muerte.
Mas porque siempre renacías, perentorio
fénix milagroso,
tu pico indagando las viñas,
un higo morado encendiendo tu pupila,
tu grito enalteciendo los más altos eucaliptus,
he jugado en vano a hacerme inmortal
repitiendo los tres cuchilladas de la hermosa burla.

Después empezaste a vencerme
con oscuras complicidades
y distraídas sentencias que inspiras
más peligrosa que rifle del nueve
y matarte empezó a ser un acto impuro
o un mezquino pretexto de siervos.
Sólo entonces merecí tu desprecio:
de noches me aterrabas el sueño
como un brujo antiguo,
tus uñas hirieron mi carne,
tus ojos eran lunas,
tu pico se hundió en mi corazón:
te veo con mi corazón sangrante en el pico,
bien te veo, bien te veo.

Ahora tu voz es tan lejana que parece
fábula de olvido.
Ahora mientes si me nombras
y acaso miento yo al nombrarte
en la irreversible luz y el tiempo que fue otro.
Te he dejado los montes y las tardes.
Te he dejado las cerezas agridulces.
Te he dejado el aire que era mío.

1956



Poemas enviados por Rodolfo Walsh a Enriqueta Muñiz
En Enriqueta Muñiz. Historia de una investigación. Operación masacre de Rodolfo Walsh: una revolución de periodismo (y amor), Planeta, Buenos Aires, primera edición, noviembre de 2019
Rodolfo Walsh (Choele-Choel, hoy Lamarque, Río Negro, 9 de enero de 1927 - desaparecido por la dictadura cívico-militar el 25 de marzo de 1977)