viernes, 22 de julio de 2016

Enrique Molina, Baldazo de fuego sobre un montón de basura


PANTERAS NEGRAS

Cuerpos más bellos todavía por la cólera y en lo profundo de su sangre
el latigazo de las plantaciones
es un espléndido palacio iluminado por antorchas del tabaco
y una brasa sobre la lengua
una nota desgarradora desde los éxtasis de la tortura
la estirpe real de las sentinas aúlla allá lejos los sexos emplumados los delirantes
fardos del sol sobre la espalda de los cargadores
y luego el sollozo
y luego el machete de Nat Turner como un ángel fanático
¡Oh mansión! También los invitados suelen danzar suspendidos de un nudo con un orgasmo más intenso
que el paraíso de la violación entre los muslos de una blanca
y a todo ese esplendor
a toda esa avidez que hace reverberar cada forma del mundo
nadie sino tales príncipes de flancos humeantes
penetrará jamás
                                                Los elegidos
de ayer y de siempre a la tertulia del ciclón

Y la descarga eléctrica que desliza en sus venas una bola de fuego hasta la eternidad
y las dos mariposas calcinadas que vuelan de los senos de su raza en un círculo mágico
y el gruto de una lluvia caliente entre las jaulas del exilio
hasta tales injurias
hasta la flor ciclónica del Lynch
desde los cafetales bañados por la luna un fantasmal Misisipí
un insondable sufrimiento
una conjuración de ojos insomnes
fluye en el tráfico acecha en las siniestras oficinas
pero también un desesperado viento trepa
hasta el sórdido cuarto donde canta el caimán
y también es posible que en la cama la hembra desnuda a la intemperie de su aliento brille en la sombra
su vagina violeta como el alba
sus nalgas iluminadas de neón están más allá de semejantes prostíbulos
y de esas certidumbres
de esos jardines concéntricos de la memoria
despierta el puro instinto de la cólera para que no se pierda nunca en nuestras almas
la presión de un gran sueño un furor inocente

Sobre el orgullo de los amos vuestra risa
hace orinar al juez y el pastor balbucea en un tugurio bendito
y entre los mostradores
entre las confituras psicodélicas
entre los diques y los cargamentos
entre la música envuelta por el humo donde hacéis chocar como cráneos
tres bolas de billar bajo las moscas de Harlem
hay una bala que os besa con gruesos labios de ciruela y aguarda vuestra seña Panteras Negras
una bala con el sudor de un sexo de reina nocturna enardecida por el hechizo de una trompeta
una bala que os obedece y hace sonar su crótalo para vosotros la larga cola de astros de la diosa serpiente de la manigua
de una bala que estalla
como un baldazo de fuego sobre un montón de basura


En revista “Macedonio”, año II, número 6/7, invierno de 1970. Directores: Juan Carlos Martini y Alberto Vanasco. Imagen: Nat Turner.

Enrique Molina (Buenos Aires, 1910 – 1997).

jueves, 21 de julio de 2016

Enrique Molina, Un viejo cajón con una naranja podrida


REALIDADES PARALELAS

Un viejo cajón con una naranja podrida arrastrado por la corriente del Tigre
generó misteriosamente la imagen
de un ataúd lleno de frutas instalado con viejas coronas
en una sala in-vernáculo para desfile de modelos
y rodeado por gentes prodigiosas
en una sofocante atmósfera de calor
donde el dorso desnudo de las mujeres
desprendía luces remotas pero fascinantes
hasta la irrupción
de una suelta de mariposas negras que bien miradas
eran la cabellera de una mujer
la última hoja del día con un brillo sombrío
la desconocida que la calle con un aletazo
lanza a tu encuentro un instante con rostro de fantasma
el nudo del estrangulador alrededor de tu cuello
la deslumbradora amenaza
la belleza del mundo



En revista “Macedonio”, año II, número 6/7, invierno de 1970. Directores: Juan Carlos Martini y Alberto Vanasco. Imagen: detalle de tapa.
Enrique Molina (Buenos Aires, 1910 – 1997).

miércoles, 20 de julio de 2016

Margaret Randall, La máquina de escribir


EL ANIVERSARIO

hoy cumplimos tres días de no hablarnos
y es como los otros
                             ni mejor ni peor
ésa es la escalera donde el horror se trepa
nada cambia, una maldición,
la estatua con los brazos cruzados,
una actitud, un lugar
donde nada se rompe.
donde nada es digno de romperse
odio tus tretas, tu inocencia
la mano que te metes en el bolsillo,
                                                     ¡sácala!
cuando te muevas frente a una pantalla
odio la distancia que hay entre la pantalla
y tú,
vete,
vete a cortar la hojarasca del jardín,
métete las manos en los bolsillos,
que al cumplirse diez años de esto
retemblarán las rótulas
y estallarán las flautas


EL ESTABLO

hablan del alma
sin cesar
y para apoyar sus palabras

la describen
yo pintaría
la cara de un niño sobre la pared de un establo
me pasaría ante ella
mirándola cobrar vida
poco a poco

o no.
camino siempre con las manos delante de mí
ligeramente extendidas
delante de mí
sin embargo a veces me siento aplastada
bajo el sonido de la lluvia
mojada hasta el hueso


TARDE CALUROSA

escribo a máquina y me vuelvo
para verte acostado
y roncando ruidosamente las manos
en las orejas y asido
a una semana detrás de tí
el recorrido
de tantas calles ha marcado tus pies
cubiertos con zapatos calientes,
sobre la cama

los niños corretean
suben y bajan
gastan la tarde en sus juegos
hace calor hace calor y me separo
de la máquina de escribir
jalo las oscuras cortinas
desabotono tu camisa
te quito los zapatos
                                       te desvisto
me tocas
           nos acariciamos
todo se hace fresco, de pronto
y yo vuelvo a la máquina de escribir
a esto


En: revista bilingüe de poesía El Corno Emplumado / The Plumed Horn, número 24, octubre de 1967. Editores: Sergio Mondragón y Margaret Randall. Una revista de la ciudad de México. Traducción de los poemas: Otto Raúl González.

Margaret Randall (New York, 6 de diciembre de 1936). 

martes, 19 de julio de 2016

Amelia Biagioni, Así, contigo


EL AMOR

Solitario a quien palpo,
dios de mi soledad,
ven a tientas,
no hay nadie en la tierra,
nadie más,
y no tengo nombre.

Vengo de lo absoluto de tus fábulas,
cuido tu azar y tu silencio,
he visto en tu espalda
el rostro que buscas cruzando visiones,
y he contado tus cabellos.
Con todo el amor y la vida
yo te conozco,
solitario, muchedumbre,
y te pregunto
quién eres.

Hombre mío sin bordes,
ven entero,
ven hasta la muerte
y no más, no hasta la tristeza,
ven a tientas,
y desde adentro fórmame
guitarra sin fin,
y lo que arranques,
mi hondo sonido de la especie,
arrójalo con júbilo
a la sombra constante,
amor mío, elemento,
a la tiniebla original arrójame,
así, contigo.


Amelia Biagioni (Gálvez, Santa Fe, 1916 – Buenos Aires, 2000).
En: “Cazador en trance y otros poemas”, CEAL, 1988. Ilustración: Carlos Nine (Haedo, 21 de febrero de 1944 – Olivos, 16 de julio de 2016). 

viernes, 15 de julio de 2016

Alejandro del Prado, Salgan a la puerta llegó la murguita


AQUELLA MURGUITA DE VILLA REAL

     Tirando la manga por la tardecita
salgan a la puerta llegó la murguita,
llegó la murguita de Villa Real
tomándose en joda la vida real.

     Con chistes picantes y buenas canciones,
con bailes piruetas, con imitaciones,
escuche vecino salga a la vereda
no importa que esté en pijama o camiseta.

      Tirando la manga por la tardecita
salgan a la puerta llegó la murguita,
llegó la murguita de Villa Real
                                      (real real real)
tomándose en joda la vida real.


Del elepé “Los locos de Buenos Aires” (1984). Como simple, 1985, Interdisc. 
Alejandro del Prado (Buenos Aires, 1955).


martes, 5 de julio de 2016

Vilma Tapia Anaya, Cantar



CANTAR


En pos de ti
he ido por mil direcciones
ninguna equivocada




De: “Oh estaciones, oh castillos”, 1999. En: “Raúl Zurita. Sobre el amor, el sufrimiento y el nuevo milenio”, Editorial Andrés bello, 2000.
Vilma Tapia Anaya (La Paz, Bolivia, 1960). Foto: Sí, Mirella Moretti, 1970. 

Charly García, Para olvidarse de ser rey y ser feliz


POR PROBAR EL VINO Y EL AGUA SALADA

Julia que baila con tachos y calles y el mar
ya será, ya será

la prometida del rey de los locos quizá
o tal vez partirán en la madrugada,
con el nuevo sol en la nariz

A probar el vino y el agua salada
para olvidarse de ser rey y ser feliz

Los cu-cús lloran, los diarios no salen jamás
ya no hay pan, ya no hay sal

Las niñas han regalado sus piernas al mal
Satanás volverá a bien castigarnos
por dudar del rey de este lugar

Por probar el vino y el agua salada
y por la gente murió nuestro rey en paz

¿Cómo te puedes a reír así, hermosa, cuando
forzaste mi mente?

¿Cómo te puedes a reír así, hermosa, cuando
mataste a mi gente?

Por probar el vino y el agua (la mermelada) salada…

Julia que baila con tachos y calles y el mar
ya será, nena nena, ya será

la prometida del rey de los locos quizá
o tal vez partirán en la madrugada,
con el nuevo sol en la nariz

A probar el vino y el agua salada
para olvidarse de ser rey y ser feliz


En elepé “La maquina de hacer pájaros”. Charly (piano, sintetizador, piano Fender Rhodes, clave, guitarra acústica, canto y bajo en este tema), Cutaia, Bazterrica, Moro, Fernández. 1976.
Charly García (Buenos Aires, 23 de octubre de 1951).


lunes, 4 de julio de 2016

Rubén de León, Este es el día en el que Rimbaud



A LUIS ZUBILLAGA

Este es el día en el que Rimbaud
“el joven”
dirá vocales
vuestro origen eterno.
El día alquímico
en el que pueden verse
                                        paz de arrugas profundas
en nuestras propias frentes.

Serie primera:
las vocales.
Lo que pertenece a la “voz”.
El flamear de la laringe.

        UI / U- I / A- A
U: la materia. La “cosa”.
I: el sonido interno- intuido- de la energía.
A: El espíritu
     o el “ser”
     o la esencia.
El silencio.

        UI / U- I / A- A
Disposición silábica:
        UI: 1 silaba: la materia y el sonido interno,
               casi inaudible, de la energía
       U- I: (separadas por el análisis)
       A:      El Espíritu
                                     del Todo
       A 2°: El espíritu
                                     de la parte.

Primero la materia y el sonido
de la materia sutilizada llamada energía,
ante la “presencia”
tacita
                                 del denominado “espíritu”.
Luego una “audición”
no necesariamente con los oídos
del sonido “pensado” (no te preguntes por quien).
Le sigue el Espíritu grande.
Y después el espíritu pequeño.

Se trata de un triangulo equilátero con la U y la I
en los vértices de su cara de base y
en su vértice superior el Espíritu,
espejado a partir de la base.                                                                                           

                                                                                                  
En el vértice inferior resultante  por pivoteo,
también el espíritu.
“Arriba y abajo”.

La Materia, ese misterio denso ante los ojos,
que se agrupa en racimos,
parece eternizarse y al tiempo se corrompe.
Para continuar mutando
que aquí no significa enmudecer.
Todo se esta “viniendo”, devenido
de  una forma a otra y otra.
Y así.
Lo nombrado se constituye aunque sea un instante.
Lo formado se separa.
(Una mentira aceptada por todos para mantener las “formas” de nuestra simulación)
Lo que la “voz” desencadena lo que se nombra.
Y viene.
Nombre y Forma:
lo particular, lo cambiante,
lo inestable, lo corroído, que viene y se va.
El cantar de los átomos.

El proceso de “vida de las formas”:
Proto forma (lo informe)
Pre forma.
Forma.

Disolución de la forma.

El análisis disgrega la “película” y la examina,
cuadro por cuadro.
La mente
no alcanzar a “leer”
                                  el mensaje del viento.
Ni escucha el sonido
de lo que se mueve.
Entonces, lo “cristaliza”
y  trata de hacerlo entrar
le pone normas.
“¡Oh, vana ilusión!”
Si este continuo proceso de reflejos no se interrumpiera, los estamentos se enancarían unos con los otros. Y el trabajo de separarlos desembocaría en la locura.

Los nombres invocan, llaman, “dicen”; remiten a filiaciones, a herencias no solamente materiales.
Se deduce una agrupación por afinidad energética,
sonora.  De ecualizaciones,
constituciones anteriores igualmente pasajeras,
una escritura de nubes.

¿Y del Espíritu,  
                           del ser,
                                        o de la esencia,
que podría decirse?
Nada.

Toda comparación es odio.
(el experimento es inenarrable)

Por eso al Todo se lo llama
Nada.

Uno
         es un decir
se encuentra con otros
                                         es otro
                  decir.
Personas conocidas
desde siempre.

Segunda serie: Las consonantes.
Tercera serie:   Las silabas.
Cuarta serie:    Los semas.

Acerca de esto queda
mucho
             por decir.
Pero sobre todo
queda mucho
                         por callarse.





Texto inédito de Rubén de León (13 de septiembre de 1943), dedicado al compositor y educador Luis Zubillaga (Buenos Aires, 21 de junio de 1928 - 1995). Imagen: “Aquella tarde en aquella casa”, 1979. Para 15 instrumentos.
“El mundo es el mundo porque uno conoce el hacer implicado en hacerlo así. Si uno no conociera el hacer del mundo, el mundo sería distinto.” (LZ)

viernes, 1 de julio de 2016

Liliana Lukin, Mi pensamiento



MI PENSAMIENTO TIENE DIENTES…

mi pensamiento tiene dientes:
¿como a un hueso duro de roer
mi boca lame tu amor?
sabia la lengua chupa
tus actos uno a uno
y estos dedos enervan
la superficie de tu voluntad

pero mi pensamiento
¿tiene dientes? roe
y mastica según sea
furia o ternura
lo que gritaste en mí
al acabar

lo que en palabras dejó
de ser nombrado
¿eso mi pensamiento muerde?
su jugo nubla esa luz
que llamamos conciencia
¿pero enciende
la que llamamos confusa felicidad?

el paraíso ronda
y mis labios no duermen
sobar los dientes: ¿hueso
tu amor duro es
para mi pensamiento?
no así para mí
boca que lame de roer


En: “Poesía erótica argentina”, selección y prólogo de Daniel Muxica, Manantial, 2002.
Liliana Lukin (Buenos Aires, 1951). Foto: Jugos, Mirella Moretti, 1970. 

miércoles, 29 de junio de 2016

Olga Orozco, Un puñado de polvo


DENSOS VELOS TE CUBREN, POESÍA

No es en este volcán que hay debajo de mi lengua falaz donde te busco,
ni es esta espuma azul que hierve y cristaliza en mi cabeza,
sino en esas regiones que cambian de lugar cuando se nombran,
como el secreto yo
y las indescifrables colonias de otro mundo.

Noches y días con los ojos abiertos bajo el insoportable parpadeo del sol,
atisbando en el cielo una señal,
la sombra de un eclipse fulgurante sobre el rostro del tiempo,
una fisura blanca como un tajo de Dios en la muralla del planeta.
Algo con que alumbrar las sílabas dispersas de un código perdido
para poder leer en estas piedras mi costado invisible.

Pero ningún pentecostés de alas ardientes desciende sobre mí.
¡Variaciones del humo,
retazos de tinieblas con máscaras de plomo,
meteoros innominados que me sustraen la visión entre un batir de puertas!

Noches y días fortificada en la clausura de esta piel,
escarbando en la sangre como un topo,
removiendo en los huesos las fundaciones y las lápidas,
en busca de un indicio como de un talismán que me revierta la división y la caída.
¿Dónde fue sepultada la semilla de mi pequeño verbo aún sin formular?
¿En que Delfos perdido en la corriente
suben como el vapor las voces desasidas que reclaman mi voz para manifestarse?
¿Y cómo asir el signo a la deriva
ese y no cualquier otro
en que debe encarnar cada fragmento de este inmenso silencio?

No hay respuesta que estalle como una constelación entre harapos nocturnos.
¡Apenas si fantasmas insondables de las profundidades,
territorios que comunican con pantanos,
astillas de palabras y guijarros que se disuelven en la insoluble nada!

Sin embargo
ahora mismo
o alguna vez
no sé
quién sabe
puede ser
a través de las dobles espesuras que cierran la salida
o acaso suspendida por un error de siglos en la red del instante
creí verte surgir como una isla
quizás como una barca entre las nubes o un castillo en el que alguien canta
o una gruta que avanza tormentosa con todos los sobrenaturales fuegos encendidos.

¡Ah las manos cortadas,
los ojos que encandilan y el oído que atruena!

¡Un puñado de polvo, mis vocablos!



De: “Mutaciones de la realidad” (1979). En: “Poesía. Antología”, CEAL, 1982.
Olga Orozco (Olga Noemí Gugliotta Orozco, Toay, La Pampa, 17 de marzo de 1920 – Buenos Aires, 15 de agosto de 1999). Foto: Mirella Moretti, “Ella”, 1970.

martes, 28 de junio de 2016

Hugo Mujica, Mi mejor amigo


IN MEMORIAM

     Mi mejor amigo es una rata.

     La encontré un día de lluvia, un día que llovía a cántaros: estaba muerta al borde de una alcantarilla. Fue el gracioso desvío que su cuerpo ocasionaba en el cauce del agua lo que me hizo notarla, lo que inmediatamente despertó mi compasión: ¡tan fría ahora que estaba muerta! ¡tan despreciada por todos cuando estuvo viva! Por eso mismo sentí que podíamos ser amigos, yo su amigo que la cuide, y ella, mi mejor amiga, la que se deje cuidar.

     Desde entonces la cuido, cuido su cadáver claro está, en realidad ya casi no queda ni eso, quedan algunos trocitos de piel que cualquiera pensaría que son los restos de algún pergamino. Un puñadito de pelos grises, o arratonados como suele llamarse a ese color a nada. Y queda la cola, íntegra, íntegra pero seca, como los cordones de mi zapatos.

     Pero el mejor amigo de uno no tiene por qué vivir eternamente, basta con que se deje cuidar mientras esté vivo o mientras quede algo de su muerte que dé sentido a nuestra vida.


En: “Hugo Mujica. Testimonios de fin del milenio, reportaje de Ana Emilia Lahitte”, Vinciguerra, 1997.
Hugo Mujica (Avellaneda, Buenos Aires, 30 de agosto de 1942). Foto: HM en FB.

domingo, 26 de junio de 2016

Olga Orozco, Apenas la mitad del amor



EL JARDÍN DE LAS DELICIAS

     ¿Acaso es nada más que una zona de abismos y volcanes en plena ebullición, redestinada a ciegas para las ceremonias de la especie en esta inexplicable travesía hacia abajo? ¿O tal vez un atajo, una emboscada oscura donde el demonio aspira la inocencia y sella a sangre y fuego su condena en la estirpe del alma? ¿O tan sólo quizás una región marcada como un cruce de encuentro y desencuentro entre dos cuerpos sumisos como soles?

     No. Ni vivero de la Perpetuación, ni fragua del pecado original, ni trampa del instinto, por más que un solo viento exasperado propague a la vez el humo, la combustión y la ceniza. Ni siquiera un lugar, aunque se precipite el firmamento y haya un cielo que huye, innumerable, como todo instantáneo paraíso.

     A solas, sólo un número insensato, un pliegue en las membranas de la ausencia, un relámpago sepultado en un jardín.

     Pero basta el deseo, el sobresalto del amor, la sirena del viaje, y entonces es más bien un nudo tenso en torno al haz de todos los sentidos y sus múltiples ramas ramificadas hasta el árbol de la primera tentación, hasta el jardín de las delicias y sus secretas ciencias de extravío que se expanden de pronto de la cabeza hasta los pies igual que una sonrisa, lo mismo que una red de ansiosos filamentos arrancados al rayo, la corriente erizada reptando en busca del exterminio 0 la salida, escurriéndose adentro, arrastrada por esos sortilegios que son como tentáculos de mar y arrebatan con vértigo indecible hasta el fondo del tacto, hasta el centro sin fin que se desfonda cayendo hacia lo alto, mientras pasa y traspasa esa orgánica noche interrogante de crestas y de hocicos y bocinas, con jadeo de bestia fugitiva, con su flanco azuzado por el látigo del horizonte inalcanzable, con sus ojos abiertos al misterio de la doble tiniebla, derribando con cada sacudida la nebulosa maquinaria del planeta, poniendo en suspensión corolas como labios, esferas como frutos palpitantes, burbujas donde late la espuma de otro mundo, constelaciones extraídas vivas de su prado natal, un éxodo de galaxias semejantes a plumas girando locamente en el gran aluvión, en ese torbellino atronador que ya se precipita por el embudo de la muerte con todo el universo en expansión, con todo el universo en contracción para el parto del cielo, y hace estallar de pronto la redoma y dispersa en la sangre la creación.

     El sexo, sí,
más bien una medida:
la mitad del deseo, que es apenas la mitad del amor.




En: “Poesía. Antología”, CEAL, 1982.
Olga Orozco (Olga Noemí Gugliotta Orozco, Toay, La Pampa, 17 de marzo de 1920 – Buenos Aires, 15 de agosto de 1999).
Imagen: "Meetings in Appleland", collage. Ana Cecilia Adjiman Gache (Buenos Aires, 1974).

sábado, 25 de junio de 2016

Margarita Roncarolo, Vamos a hacer un invento


Vamos a hacer un invento:
Hablan todas juntas sobre postigos, celosías, persianas, ventanas. Cuando vino
de Italia ella tenía dos hijos y estaba embarazada y le preguntaron: “¿Tiene hijos?” “No, tengo dos macetas”, y se metieron en la pieza de noche y con los chicos.

Una sombrilla de playa/ enorme/ de las antiguas/ de hierro/ hallada en la basura.

Abajo

un paraguas/ azul/ con dos varillas rotas/ que uso/ efectivamente/ para la lluvia.

Abajo

una sombrilla pequeña/ de juguete/ de las que usan las niñas/ que juegan/ a ser
damitas.

Abajo

una sombrillita/ china/ de papel/ color pastel/ que protege/ en el espejo del baño/ el
cuerpo de un pajarito.

Vamos a hacer un invento
que nos cubra/ del viento
del desamparo.


Margarita Roncarolo (Córdoba, 1950). Reside en Buenos Aires.
Imagen: "Vamos a salir igual". Collage y acuarela, 17x22 cm. Ana Cecilia Adjiman Gache (Buenos Aires, 18 de noviembre de 1974). 

viernes, 24 de junio de 2016

Claudia Masin, Una caja vacía


EL REGRESO

¿Qué trae el padre de su largo recorrido por los campos
amplios y planos como pasillos de hospitales donde él,
médico viejo y cansado, pasea su mirada pacífica, experta,
sobre todas las cosas del mundo como si fueran suyas,
las hubiera tenido en la mano tanto tiempo
que conociera sus exactas concavidades y accidentes?
No hay nada nuevo para él, ¿pero y nosotros?
¿Preguntándonos el cómo y el porqué, desasidos como estrellas fugaces
de la generosa custodia del cielo, nosotros cómo hacemos
para mirar las cosas sin angustia, sin que nos sobre o nos falte
siempre algo: una medida quizás, cuya ausencia hace imposible
caminar sin tropezarse a cada paso?
¿Que mirada flechó de la muerte en sus ojos, qué amor
hizo descender sobre él para después dejarlo ir,
pájaro rapaz que de un momento a otro se volvió compasivo
y desechó los restos que le eran ofrecidos,
con la magnanimidad de quien ya fue llenado, está completo?
¿Pero y nosotros, a quienes esos restos cubrirían los huesos?
No podemos pedir, ya está perdido
lo que quedaba, lo que había de más.
¿Madre, por qué no dejarme salir a los caminos, entonces?
Si no hay nada que él traiga en los brazos, ¿por qué no dejarme
ir yo misma a buscar, si ese regalo que él esconde
cuidadosamente bajo la cama es una caja vacía?
¿Qué va a ser de nosotros ahora,
si es y siempre fue mentira que de los baúles sacaba
objetos maravillosos, que podía enseñarte a pescar peces
de aletas brillantes como una moneda al sol?
¿Si también es mentira que con sólo raspar un carboncito
contra su pecho creaba el fuego que iluminaba
la superficie curva de la tierra, la geometría perfecta de la casa,
o que a nuestros cuerpos pequeños, con sólo mirarlos,
los volvía exuberantes como si fueran plantas parásitas colmadas
por la savia de otra planta? Dame la libertad, entonces
soltáme esta atadura que no ata a nada,
que yo de todos modos ya lo sé: hay un cielo
como hay una tierra, hay un desorden que, extrañamente, nos cuida,
hay quien desata la peste y a veces hay cura, hay mañanas
donde vamos a ser niños una vez, una vez sola, para poder
ir tomados de la mano de él, de él que es esa tela secándose al sol
los días de buen clima, ropa dejada por un muerto, no me mientas,
no hubo padre ni habrá.


En “Plebella”, Revista de Poesía Actual, número 9, diciembre 2006 – marzo 2007. Editor responsable: Romina E. Freschi.
Claudia Masin (Resistencia, Chaco, 13 de mayo de 1972). Reside en Buenos Aires desde 1990. Foto: CM en FB.

jueves, 23 de junio de 2016

César Fernández Moreno, En una de las habitaciones favoritas de mi infancia


YO QUERÍA BESARTE

Estábamos en una de las habitaciones favoritas de mi infancia
ésa de piso embaldosado
y ventanas profundamente excavadas en el muro
ésa con puerta de dos hojas
que se abre de golpe sobre el enorme jazminero

yo quería besarte
planeaba el camino mejor hasta tus labios
pero había comprendido que ya era imposible
cuando te vi de pronto muy cerca de mí
apoyados los hombros contra la pared
entonces dije no sé qué frase
y antes de terminarla ya estaba sobre tu boca
tú permaneciste quieta
sólo tus dientes resistían en semicírculo
pero mientras mi beso premioso se cumplía
tus ojos lloraban grandes lágrimas silenciosas
que invadían lentamente tus pómulos tus mejillas
iluminaban tu cara con cambiantes reflejos plateados
y se acercaban serpenteando a la linde de nuestros labios

el sueño continuaba después
con alternativas sin importancia.



En: “Poesía erótica argentina”, selección y prólogo de Daniel Muxica, Manantial, 2002.
César Fernández Moreno (Buenos Aires, 1919  – París, 1985).

miércoles, 22 de junio de 2016

Ezra Pound, Con usura


XLV

Con usura

Con usura el hombre no puede tener casa de buena piedra
con cada canto de liso corte y acomodo
para que el dibujo les cubra la cara,
con usura
no hay para el hombre paraísos pintados en los muros de su iglesia
harpes et luz
o donde las vírgenes reciban anuncios
y resplandores brotes de los tajos,
con usura
no puede ver el hombre Gonzaga a sus herederos y sus concubinas
no se pinta cuadro para que dure y para la vida
sino para venderse  y pronto
con usura, pecado contra natura
es tu pan siempre de harapos viejos
es tu pan seco como el papel
sin trigo de montaña, harina fuerte
con usura la línea se hincha
con usura no hay demarcación clara
y nadie puede hallar sitio para su morada.
El picapedrero se aparta de la piedra
el tejedor de su telar
Con usura
no llega lana al mercado
la oveja nada vale con usura
Usura es un ántrax, usura
mella la aguja en las manos de la muchacha
y detiene la pericia del que hila. Pietro Lombardo
no vino por usura
Duccio no vino por usura
ni Pier della Francesca; Zuan Bellin no por usura
ni pintóse “La Calumnia”.
Angélico no vino por usura; no vino Ambrogio Praedis,
No vino iglesia de piedra cincelada firmada: Adamo me fecis.
No por usura St. Trophime
No por usura St. Hilaire,
Usura oxida el cincel
Oxida el oficio y el artesano
Roe los hilos del telar
Nadie aprende a tejer oro en su dibujo;
El azur tiene una llaga por usura; el carmesí sin bordar se queda
El esmeralda a ningún Memling tiene
Usura asesina al niño en las entrañas
Detiene la corte del mancebo
Ha llevado la perlesía a la cama, yace
entre la joven desposada y su marido
     CONTRA NATURAM
Han traído putas para Eleusis
Se sientan cadáveres al banquete
a petición de usura.

“N. B. Usura: gravamen por el uso de poder adquisitivo, impuesto sin relación a la producción, a veces sin relación a las posibilidades de la producción. (De ahí la quiebra del banco de los Medici.)”

Versión de José Vázquez Amaral. En: “Los cantares y otros poemas. Pound, Stevens, Williams y otros”, Biblioteca Básica Universal, CEAL, 1983. Estudio preliminar y selección: Jorge S. Perednik.

Ezra Loomis Pound (EEUU, 1885 – Italia, 1972). Foto: Franz Larese, Erker-Galerie, Easter 1971, Burano, Italy. 

martes, 21 de junio de 2016

Han Yu, El tiempo es frío



     Una avenida cubierta de hojas arrancadas por el viento del oeste,
Una ventana medio escondida por los libros bajo el sol poniente.
Soy viejo, temo mezclarme en los asuntos de los hombres.
El tiempo es frío, no salgo de mi casa.

*

     Centellea la montaña esmaltada de flores; las nítidas cascadas se tiñen de un suavísimo azul, en la exacta armonía de los colores entrelazados.
     De trecho en trecho, nos salen al camino pinos y encinas de robustos troncos y soberanas copas.
     De piedra en piedra, franqueo los torrentes; cantan las aguas saltarinas, y por la abertura de mi túnica, recibo la caricia tibia de la brisa.
     ¡Oh, qué felicidad pasar así toda la vida! ¿Por qué, pues, inclinarse ante los demás hombres y seguirlos? ¡Ah, si fuéramos dos o tres compañeros, para permanecer aquí hasta la vejez, sin hablar nunca de retorno!



En: “Segunda antología de la poesía china”, Revista de Occidente, Madrid, 1962. Traducción directa del chino: Marcela de Juan.
Han Yu (China, 768-824). Dinastía Tang y periodo de las cinco dinastías (618-960).
Foto: José María Pallaoro. Liquidámbar en el jardín, otoño de 2016.

miércoles, 15 de junio de 2016

Georg Trakl, Dos poemas


EN EL PARQUE

De nuevo caminando por el viejo parque.
Oh, serenidad de flores rojas y amarillas.
Y también lloráis vosotros, benignos dioses,
y el oro otoñal de los olmos.
Inmóvil se alza en el estanque azulado
el junco, enmudece al atardecer el zorzal.
¡Oh!, inclina entonces tú también la frente
ante el mármol ruinoso de los antepasados.


DE NOCHE

El azul de mis ojos se ha extinguido en esta noche,
el oro bermejo de mi corazón. ¡Oh, que silenciosa ardía la luz!
tu manto azul ciñó al que se hundía;
su boca roja selló la tiniebla del amigo.


De: “Sebastián en el sueño” (1915, póstumo). En: “Obra poética”, Torres Agüero Editor, 1992. Traducción: Rodolfo Modern.
Georg Trakl (Salzburgo, Austria, 3 de febrero de 1887 – Cracovia, Polonia, 3 de noviembre de 1914).
Foto: GT, circa 1909, 1910.