sábado, 25 de abril de 2015

Mario Trejo, Reír aullar llorar


EL COÑO ES UNA HERIDA ABSURDA


Reir todos
al mismo tiempo
alrededor de la cuna.

Aullar todos
al mismo tiempo
alrededor de la mesa.

Llorar todos
al mismo tiempo
alrededor del féretro.





En “El uso de la palabra. Antología personal”, Colihue, 2004.

Mario Trejo (La Plata, 13 de enero de 1926 – Buenos Aires, 13 de mayo de 2012). 

lunes, 20 de abril de 2015

Goethe, Espera un poco


LO MISMO

Sobre las cumbres
se cierne la calma,
en todas las cimas
percibes apenas un soplo:
los pajaritos callan en el bosque.
Espera un poco, pronto
también reposarás.



EIN GLEICHES

Über allen Gipfeln
Ist Ruh,
In allen Wipfeln
Spürest du
Kaum einen Hauch:
Die Vögelein schweigen im Walde.
Warte nur, balde
Ruhest du auch



En: “Antología. Poemas. Poesía y vedad.”, Sudamericana, 1999.
Traducción: Norberto Silvetti Paz.
Johann Wolfgang von Goethe (Alemania, 28 de agosto de 1749 - 22 de marzo de 1832).
Imagen: Goethe en la campiña romana, Johann Heinrich Tischbein, 1787, óleo sobre lienzo.

viernes, 17 de abril de 2015

Carlos Drummond de Andrade, nuestra incómoda sensación de estar vivos



MUERTOS QUE ANDAN

Dios mío, los muertos que caminan
que nos siguen los pasos
y no hablan.
Aparecen en el bar, en el teatro,
en la biblioteca.
No nos miran,
no nos interrogan,
no nos cobran nada.
Acompañan, vigilan
nuestro camino y modo de caminar,
nuestra incómoda sensación de estar vivos
y sentir que nos siguen, nos cercan,
imprescriptibles. Y no hablan.



LECCIÓN

Toda la vida me enseña
esta lección discreta:
la oda cristalina
es la que se hace sin el poeta.



MUDANZA

¿Qué cambia en la mudanza,
si todo alrededor es una danza
en el trayecto de la esperanza,
junto a lo que jamás se alcanza?



BALANCE

La pobreza del yo
La opulencia del mundo

La opulencia del yo
La pobreza del mundo

La pobreza de todo
La opulencia de todo

La incertidumbre de todo
En la certeza de la nada.




En revista Crisis, nº 41 (segunda época), abril de 1986. Traducción de Eric Nepomuceno.
Carlos Drummond de Andrade (Brasil 1902 – 1987).
Foto: Carlos Drummond de Andrade, s/e. 

jueves, 9 de abril de 2015

Javier Martínez, Salgan al sol, idiotas


SALGAN AL SOL

Setenta biblioratos, nada más
y ni un maní para mascar.
Cuatro minifaldas y un patín
olvidadas en un rincón.

Salgan al sol, revienten,
salgan al sol.
Salgan al sol, ¡idiotas!

Setenta biblioratos nada más,
ni un maní para mascar.
Una secretaria en minifalda
y mi jefe en el rincón.

Salgan al sol, revienten,
salgan al sol.
Salgan al sol, ¡paquetes!

Cuatro solteronas desinfladas
que se creen un primor.
Mesa redonda y un doctor
que le habla del amor.

Salgan al sol, revienten,
salgan al sol.
Salgan al sol, ¡idiotas!


Javier Martínez (Buenos Aires, 18 de marzo de 1946).

En Lp Billy Bond y La pesada del Rock and Roll, grabado entre diciembre de 1970 y enero de 1971, editado en 1971. Entre muchos otros, fueron parte de La Pesada: Giuliano Canterini, Luis Gambolini, Pappo (viola), el Flaco (bajo), Javier Martínez, Pedro Pujó, Nacho Smilari,… (ver trucha del Bondo, tapa del disco).


lunes, 30 de marzo de 2015

Cristina Domenech, como el agua que huye río abajo


EL ESPEJO

El demudado quiere
ser ahí
estar ahí



LAS TABLAS DE LA LEY

                                                                  
A Delfina Goldaracena

Hay niños como águilas
que inventan las garras del tiempo
y tienen las manos como florcitas austeras.
No confiaba madrecita en mis versos
de manantial de agua inesperada. Desdecían
el escrúpulo del hombre que sueña
y no da de beber
para ser también madrecita tuya
y de todos los cielos de extramuros.
Pero un aire mundano
entorpece este incesante letargo
y la palabra es un aleteo de colibrí.
Yo trato madrecita de contar
cuántas veces se mueven las alas
en un solo minuto. Cansa mirarlo.
Si parece una estatua de arco iris
que liba su mismísimo cuerpito.
Yo soy lo que hice, lo que hago ahora
dentro de los siglos que no vienen.
No hay división divina diva
madrecita tu ternura de horas que consumen el futuro.
Nací para serte madre.
No me dejes morir
como el agua que huye río abajo
eterna entre las piedras y el sol.
No te quemes con este destierro a destiempo.
No destejas la mortaja que hicieron mis manos
cuando labraba la huerta de los hijos.
En las monedas que guarda la tierra está la palabra.
Y no dirá nunca qué soy
cómo llegué al mundo, cómo me fui.



TAUTOLOGÍA

Me pregunto por esta insistencia
de traer una y otra vez
así, viciosa y reiteradamente
carne fresca a este infierno.
Responde una voz oculta
en el lecho profundo de la música
nacemos de los hijos
aprendemos a sernos
en sus ojos
Alguien dice
desbaratar los ojos
en migajas del tiempo que no cesa

Nada nos enseña a ser huérfanos
en esta tautología de andar perdidos
como hijos de los hijos



DIVINA PALABRA

Decías gracias a la vida

Benditos tus poemas
porque nunca estarás muerta



DE LETRA

La ausente dice
que hay sombra que zozobra
por la noche y busca detrás de la palabra
las ruinas por donde circula el azar
No hay tiempo en este tiempo
cuando la voz es otra oculta
Deletreamos ausencia
y no hay
Pero las voces dicen por callar
que basta no decir cuánto silencio
cuánto cabe
que no era letra
para el nombre del padre
de sobra
de vocal que hace
preposición del abandono
que no dice basta que no
hijo puro espíritu santo

No hay letra para decir no vida
La muerte es otra cosa.



MARGUERITE DURAS

El cuerpo se corrompe

La letra
deletrea, hace
el milagro de la palabra

Hay otra muerte:
la fábula
la evidencia



En: “Demudado”, Aire Diseño Ediciones, 2007. Selección: Jmp.
Cristina Domenech (Buenos Aires, 1954).

Foto: CD en FB. 

martes, 10 de marzo de 2015

Alejandro del Prado y Litto Nebbia, Bésale las piernas a la poesía


OFICIO

Bésale las piernas a la poesía
hasta que diga no,
que aquí nos pueden ver.
Bésale las palabras, hurga su lengua
hasta que abra los brazos,
y diga ¡Santo Dios!
O hasta que santo dios abra los brazos
de escándalo, de furia,
bésale a la poesía,
a esa loba.
Aunque diga que no,
que hay mucha gente,
que aquí nos pueden ver,
bésale las piernas, las palabras
hasta que pida más,
hasta que no dé más.
hasta que cante.



En elepé "Dejo Constancia", 1982. Grabado en sólo 45 horas en diciembre de 1981.
Poema: Jorge Boccanera (Bahía Blanca, 1952).
Música: Alejandro del Prado.
Intérpretes: Alejandro del Prado y Litto Nebbia (Rosario, 1948).

miércoles, 4 de marzo de 2015

Conrado Yasenza, Hoy llamé a la casa vacía


LA CASA VACÍA

Hoy llamé a la casa vacía,
la casa de la infancia,
ese territorio donde la felicidad
fue la razón inconsciente de todas las cosas,
esa ventura de campo indómito
abierto al riesgo y al azar.

La casa vacía,
con todos sus ruidos alborotados,
con los pum asombrosos
de una enorme palta caída,
con los frondosos rosales
de colores extinguidos.

La casa vacía
a la que llamé con un pretexto simulado
para escuchar la voz
de ese hombre que vivió como quiso y como pudo,
aprendiendo, como casi todos.

Escuché a mi padre, con voz animada,
y se me evaporó el abrazo y el beso.


Conrado Yasenza (Lanús, 1967).
Foto: Conrado Yasenza y su padre. 

lunes, 2 de marzo de 2015

Gustavo Santaolalla, En las gargantas, en las guitarras, el puma renació, ruge en las cuerdas, vibra en la tierra que despierta


EN NUESTRA FRENTE


Truena la pampa,
tiemblan los Andes,
un solo grito dan;
es la alborada,
de un largo día,
que comienza. 

En cada cerro,
en cada pecho,
el rayo anidó,
es el gigante,
que ya no duerme,
que despierta.

Ya llegó el momento,
hermanos es el nuevo tiempo,

no miraremos más hacia atrás,
no buscaremos donde no hay,
en nuestra frente está la respuesta,

vamos...

Brazos de hombre,
alas de cóndor,
savia, sangre y sudor;
llanto de quenas,
potro en las venas,
que despierta,

al hijo nuevo,
a la esperanza,
al llamado de Dios,
de los que encienden
el Nuevo Foco,
que despierta.

Sobre la Puna,
en las alturas,
se oye una voz de sol;
es la del alma,
del viejo Amauta,
que despierta.

En las gargantas,
en las guitarras,
el puma renació,

ruge en las cuerdas
vibra en la tierra
que despierta.


Se pueden hacer muchas cosas. Comentar sobre nuestra colección de mariposas, sobre cómo se hace un budín de chocolate, sobre los goles que hemos gritado o padecido, y está muy bien; hasta hacernos los distraídos podemos, porque se puede elegir. Yo quiero pensar, disfrutar de la fiesta de ayer, en un discurso brillante, y seguir construyendo, bancando un proyecto para todos.

En LP “Inti Raymi”, 1973. Letra y Música: Gustavo Santaolalla (El Palomar, Buenos Aires, 1951).
Foto: GAS con el administrador de Aromito, La Plata, 2011.

ARCO IRIS es: ARA TOKATLIAN: saxos tenor, alto y soprano; flautas, quenas, claron órgano y voz. GUSTAVO SANTAOLALLA: guitarras acústicas, eléctrica, charango y voz. GUILLERMO BORDARAMPE: bajo, contrabajo y voz. HORACIO GIANELLO: batería, percusión y voz. Guía Espiritual: DANA.

viernes, 27 de febrero de 2015

Juan Gelman, Un día la vi llena de manchas, ésas que el ojo inventa para navegar el sol


AVENTURAS EN LA SELVA

I

Un día la vi llena de manchas, ésas que el ojo inventa para navegar el sol. Manchas de mariposas convirtiéndose en jirafa y todo lo contrario.


II

En las manchas de tigre vi dolor. Los espantos de tu alma empujada.


III

Así palpita el mundo de la boca. Caen árboles de luz con animales. Su corazón ha sido.


IV

A contrasol, la yerba crece. Recordamos de frente, de perfil, bajo los números. Un jilguerito dice buenos días en plena destrucción.


V

¿Qué había en la ciudad? Tu delicada, tu pasión, los mares y las islas, la piedra, navegar.


VI

Tus pechos y tus jugos. Ojalá me tuvieras como noche venida. Todos los barcos fueron vos.


VII

Puma verde: no lluevas más. Ya no te empumes, ya cantés, ya te comás el libro que arde.


EL ANIMAL

Cohabito con un oscuro animal.
Lo que hago de día, de noche me lo come.
Lo que hago de noche, de día me lo come.
Lo único que no me come es la memoria. Se encarniza en palpar hasta el más chico de mis errores y mis miedos.
No lo dejo dormir.
Soy su oscuro animal.


EL OTRO

El otro, grabado en los leones de la unión. La palabra que gira: en hebreo, oneg (placer) va a nega (sufrimiento) y escribe sus contrarios en el fuego. En los lechos enfermos conocí tu salud. Tu realidad abraza a todas las preguntas, que tiemblan como niños cargados de paciencia. La noche alza la gota de los locos como secreto o cruz. Tu cucharita cava bestias para hacer un camino. Ojalá me nombraras con nombres diferentes. Yo no conozco nada sino vos, conmigo en vos, que no conozco.


EL PESO

El peso de la palabra llega desde una piel tendida, furia o pena, niñez. 
El vacío del hondo, apoyado en el viento.


EL OJO

Soy en tu no conocida hermosura, la que se esconde en tu hermosura. No puedo verla en su naturaleza ardiente. Tu imagen puedo ver, en todas partes, y, como el Abencerraje, la más verdadera en mis entrañas. El ojo convertido en lo mirado no se combate más, es dos veces la luz y recibe como ser recibido. No necesita causa ni perdón.



En: Salario del impío / Carta a mi madre, Página/12 – Sex Barral, 2012.
Salaríos del impío (París, Ginebra, México, Nueva York, 1984-1992).
Selección de textos: Jmp.
Juan Gelman (Buenos Aires, 1930 – México D. F., 2014). 

jueves, 26 de febrero de 2015

Juan Gelman, La lengua del dolido jadea de amores indecibles


INTERRUPCIONES

La lengua del dolido jadea de amores indecibles, apenas entrevistos, como fuegos que le acechan la boca y ningun daño apaga y arden en lo que no será.


EL AVE

¿Qué sos sino mi estando en desestar, ave dura del siendo, vacío que no puedo agotar?


LA ILUSIÓN

La piedra, piedra quiere ser, y yo, vos. La conciencia de mí como ilusión de que soy otro.


LA OTRA

¿Quién sos, íntima otra? Las horas de tu cuerpo hacen la eternidad.


LA PALABRA

                                                                   A Rigas Kappatos

Mora en la sombra la palabra que te nombraría. Cuando te nombre, serás sombra. Crepitarás en boca que te perdió para tenerte.



EL PÉNDULO

Nunca dejarás serte mía, pero me río de tu libertad. No podés cancelarte en mi memoria. Sos más en mí que yo de mí. Te existo, péndulo del aire.


En: Salario del impío / Carta a mi madre, Página/12 – Sex Barral, 2012.
Salaríos del impío (París, Ginebra, México, Nueva York, 1984-1992).
Selección de textos: Jmp.
Juan Gelman (Buenos Aires, 1930 – México D. F., 2014). 

miércoles, 25 de febrero de 2015

Juan Gelman, Sos como ese Buda de granito


COMO

Sos como ese Buda de granito que recibe en su plato la única ofrenda que un niño pudo hacerle: un puñado de polvo del camino.


DEUDAS

En el desgarro del espanto perfeccionás tu luz y me recuerdo.


DECIR

Viajes, rostros, tabaco crecedor, animales de puro talón, dedo apoyado en el espanto, el bien de los pañuelos, visitas de la nada, el espejito del saber, las mañanas del soplo infantil, el feto de la noche, tanto cordero atado al hilo, y paciencias, paciencias como fuego, y vos.
Vos.


CARTA

Extraña es el agua que nos junta, brasa extremada, cómo calcinado, entrega del no ser.


EL BALDÍO

Animal de baldío, memoria, comés pastos que no crecieron más.


LA FORMA

Alma que ahora pensás: decì por qué en amor la soledad es forma de la luz.


EL ESPEJO

Alma que solo ves un animal herido al fondo del espejo: cesa ya de jadear.



En: Salario del impío / Carta a mi madre, Página/12 – Sex Barral, 2012.
Salaríos del impío (París, Ginebra, México, Nueva York, 1984-1992).
Selección de textos: Jmp.

Juan Gelman (Buenos Aires, 1930 – México D. F., 2014). 

lunes, 23 de febrero de 2015

Jorge Aulicino, Opresos son de su sensibilidad, contra ella yugan


TARDES CELESTES

Esos hombres no son baraja, ni dioses —'ases'—,
pero llevan en cierto modo una coraza tan
trenzada a la carne, que no abyecta ni melancólica
ni aun sensible suena su voz lírica
—opresos son de su sensibilidad, contra ella yugan.
Hombres de esquinas amarillas, que no rosadas.
El facón tirita como su único huesillo en sombras.
Blanco es, se diría ebúrneo, pero es hueso o puñal,
según la metáfora se vea.
Sobreviven. Grandes poetas nuestros con olor a manta,
a aguantadero, a bebidas de otoño, a altiva herrumbre.

Querés seguir, como Juan L., el tránsito de la tarde, en detalle:
variaciones del celeste, brillante sobre los edificios, más allá marítimo,
y el discurrir, el paso, la física de su tiempo salvaje te detiene.
Canta una torcaza, algo, entre edificios urbanos, el humo
sube en fríos nubarrones entre esos 'palazzi' que te recuerdan
los amarillentos monobloques de la República Democrática Alemana:
un invierno fallido, una eternidad que no fue.



Poema inédito de “El Cairo”.
Jorge Aulicino (Buenos Aires, 1949).
Ilustración: Alberto Breccia (Montevideo, 1919-Buenos Aires, 1993).
"Historia de Rosendo Juárez". 

miércoles, 11 de febrero de 2015

Leopold Staff, El humo de la chimenea


CIMIENTOS

Construí sobre la arena
y se vino abajo;
construí sobre una roca
y se vino abajo.
Ahora, cuando construya, empezaré
por el humo de la chimenea.



TRES PUEBLOS

Tres pequeños pueblos
Tan pequeños que todos
Cabrían en uno solo...
No están en el mapa.
Fueron destruidos durante la guerra,
Porque en ellos vivía gente
Que trabajaba duro, era tranquila,
Amaba la paz.
¡Oh, tibios, indiferentes hermanos!
¿Por qué ninguno de vosotros busca esos pueblos?
Qué pobre es el hombre
Que no hace preguntas.



ARS

Mira raudo al mañana,
Mas no profetices,
Déjalo a los adivinos.
Es tan difícil expresar lo que es.
Escribo poemas lentamente,
Trabajo como un mulo.
Soy paciente
Como la gota de agua del tejado.
El tiempo siempre tiene tiempo.
Y el mundo es viejo como él solo.
No crearás nada nuevo
Buscando novedad.



Leopold Staff (Ucrania, 1878 – Polonia, 1957). 
Foto: Cementerio de Powązki en Varsovia.
Gracias, Jonio González! “Cimientos” y “Tres pueblos”, en “Post-War Polish Poetry”, 
estudio y traducción al inglés de Czeslaw Milosz, University of California Press, Berkeley, 1983. 
Versiones al castellano, Jonio González.
“Ars”, traducción del polaco por Abel Murcia en su blog altrasluz. 

viernes, 6 de febrero de 2015

María Rosa Lojo, Tras las cortinas blancas


LA PARED

     Del otro lado de la pared cantan el amor y el odio de todos los siglos. Vínculos de almas ya muertas que se estrechan en las grandes casas vacías, a la sombra de los bosques eternos. Podrías arrancarte la máscara que usas para dormir, cruzar del otro lado y escucharlos. Pero sigues escribiendo sobre la mesa de la fruta y el vino, sólo atenta al llamado de los trenes oscuros que cruzan infinitamente el mundo.



CORTINAJE

     Nadie te ha visto y crece el miedo tras las cortinas blancas, a la luz de otra edad. El amado resucita, el padre y la madre que te hicieron el mundo, las piedras de la fundación. Entre las alas y el verano de música, la distancia se ofrece.
     Alguien te levanta y te ata al suave caballo rojo que te esperaba siempre. Cruzarás el umbral. Nadie te ha visto, sola de sombras en la madrugada, tras las cortinas blancas que velaron tu muerte.



En: “Forma oculta del mundo”, Ediciones Último reino, 1991.
María Rosa Lojo (Buenos Aires, 1954).

Foto: MRL en FB. 

jueves, 5 de febrero de 2015

Jacobo Fijman, Silencios verdes de los bosques rojos


ALDEA

Mi blanca soledad-
aldea abandonada.

Revuelo de perezas
sobre la torre de un anhelo
que tañe sus horizontes.

Pintadas negras de la desolación.
Yunques abandonados y puentes solariegos.

Se ha sentado el dolor como un cacique
en el banquillo de mi corazón.

Las lluvias estancadas de mis sueños
se han cubierto de musgo.

En el horno apagado del silencio
mis frutos maduraron
estérilmente.

Perdí mi itinerario en el desierto.

¡Hospedería triste de mi vida
en donde sólo se aposentó el azar!

En una pradería de cansancios
balan estrellas mis ovejas grises.

Lugarón sin destino;
las calles andariegas
beatas de mi ser
son manos
contemplativas
que van perdiendo soles...



MAÑANA DE SOL

Tañía el sol sus llamas
en los cántaros húmedos del viento
de rocío y paisaje
que alargaba el elástico sendero.

Desentumecimientos.
Carnes del trigo;
espigas de mis manos.
Jadean los aromas;
temblequean cual besos los caminos.

Silencios verdes de los bosques rojos
apretados de gozo y alegría.

¡Enloquece en mis ojos la mañana!



De: “Molino rojo”, 1926. En: “Obra poética 1”, Leviatán, 1998.
Jacobo Fijman (Rusia –hoy Rumania-, 1898 – Buenos Aires, 1970).

Imagen: José Planas Casas, grabado interior primera edición de Molino rojo.

lunes, 2 de febrero de 2015

Mariel Monente, Entre las ramas calvas de la higuera



I

Escribir
el amor y un pájaro
                 ahora
la sutura.



III


Ella pensó el infierno de la ausencia
                                        infierno frío
témpano reclamando el agua dulce
en un océano de sal, de voces quebradas

pensó

rompió el silencio en un suspiro de noche blanca
de laberinto de hielo

la vía láctea, la noche fría,
una sortija de nombres callados
atisbos de una herida helada.



VI

No es anhelo en poseer
es la certeza
de un deseo encriptado entre la yema y el labio.



XII

El colibrí
               liba en la aljaba
rompiente del agua
se hace añicos en la siesta

meditar
perder su tornasolado brillo de azules
complace con la ausencia
el ansia del deseo

acerca su pico aguja
en un intento de sostener el aire
                                        la flor
extiende su campana de rojos
desova en su corola
tonos de añiles nuevos.



XIV

a Faby y Pablo

Es un imposible de extremo pesar
imaginar otra vez
esta amalgama perfecta de azules

los amantes miran
el retorno de las hojas verdes
las yemas brotan en el vértice más oscuro de la enramada
los nombres que eran
los antiguos dueños de los brotes, de los brazos, de las sortijas
celaron su otoño apaciguado
                                            ahora
las páginas se detienen en los brotes
un tronco caído, espera la muerte y aún destella el verde,
en los vértices, en sus costados húmedos
los amantes miran
y sus cabezas hablan de las llamas
que encienden sus mechones bastos

el dolor de la muerte
es más presente, es más bello.



XV

En la casa viven pájaros
la intemperie            nos conmueve
agitan sus alas a la tormenta viniendo
la palmera detiene sus trinos conversos
ellos no moran
                                   sólo se despiden
entre las ramas calvas de la higuera.



XVIII

                                     Un gallo
chirriar sus metales
el óxido engaña al gato en celo
                                     a la calandria

el viento helado lo invita a un vuelo imposible
sus pequeñas alas negras presumen y fingen
                                          está soldado.



XXIV

Vive en el silencio
recorriendo siempre los mismos senderos
choca contra palabras mudas
con signos que interrogan la noche
                                    buscando una respuesta
y es un vestigio de lo que fue
                     la huella de esa mano en la espalda
                     el olor indescifrable en la mejilla

una mirada que conoce los cerrojos
y los abre sin pudor
ni desconcierto.




GUERNICA
(Fragmento)

El azar

El olor del pasto recién cortado
vidrio y gotas blancas en los muros adheridas
y los peces del recuerdo
que sólo a veces nos nadan la mirada

¿de qué arrullo se sostiene la pregunta
en el aire,
en la duda,
en la celebración del azar?

aflora la certeza entre los hilos contados del lienzo:

¿por qué preguntarle al sol por el ocaso
o a la luna por el motivo del reflejo?

todo hombre es pájaro
todo hombre es pájaro

al menos, una vez en la vida.




En: “Sutura” Ediciones El Mono Armado, 2014.
Selección de textos: Jmp. Gracias, Mariel, por tu libro!
Mariel Monente (Buenos Aires, 1961).
Foto: MM en FB. 

viernes, 30 de enero de 2015

Alicia Pastore, Y que lloren los deudos


COMO LLUVIA

un espejismo
era la nave
en la otra orilla

los sonidos crecían
deformados
como lluvia de balas
filtrándose por las goteras,

la proyección errónea
de una luz
no cesaba de convertir
una pequeña sombra
en algo trascendente,

pero yo iba,,,



COSTADO OSCURO

Y qué con éste
costado oscuro
que me crece y crece

zarpó
en un barco negro
no sé de dónde,
cargaba sangre
de otras guerras
tan negras como éstas

habían rodado
las cabezas y algún circo,
un payaso murió
con los ojitos
en cruz
y ya no pudo
el gesto contar
la historia


me lo dijeron
los salvados
para siempre,
los restos de piel
y mugre
que viajan
en las cañerías de una 
ciudad moderna,

lo repito yo
y me pregunto,

qué hacer con éste
costado oscuro
que me crece 
y crece,,,



ORFANDAD

me miraba,
yo lo vi
con mis ojos de antes:

me vio
en el tramo final
de esta vaguedad
a solas,

la mano me temblaba
un poco,
la pupila incierta,

me vio como una sospecha
de su orfandad apenas,
éste hijo
que me carga a cuestas,,,



ADEENE 

revisa el historial,

la esperma 
trasegada
en estirpe ajena,

oye el miedo,
su tintineo horadando
las sienes,

el eco 
le estruja el adeene,

(dónde te olvido
abuela 
-que no hubiste
de moño rosa
la puerta
ni cuna-
en qué batalla
te quito los besos,
devuelvo tus cuentos,
gateo hasta
la saqueada noche
y, sin disgregarme,
regreso)

revisa
el historial,
caleidoscopio
de otro cielo,

ronda de
sombras
en una tiniebla 
lejos,
otros árboles
guardan la infancia,
ella no está ahí,
no juega,
no se salva,,,



COMO HIEDRA

como hiedra
va trepando en mi 
garganta,

se desliza
por mi lengua,

brota empecinada
en mi boca

dice basta,,,



LENGUAJE

todo anuncia el declive,
ese ronroneo fatal,
el desaliento


la palabra imparcial
que no me elige
su huésped

Me quemo en el fuego
de unas islas
perdidas como yo, 
así desiertas,

mi lengua cae
en trampas aburridas

una cuerda al vacío
es mi garganta,,,



BRINCA, BRINCA…

…como potranca,
no da respiro
ni amordaza,

en cada cabriola
brota savia
sin beso ni amor
que le rebote

el hombre 
mira el reloj,
ve la casa,
la mujer 
que aguarda,

un silencio
lo proscribe,
se quita el olor 
apenas,
apenas 
ensaya un olvido,

ella se viste rápido,

fui una niña
en esta pausa,
qué más pedirle
a un hombre bueno,
dice,,,



DE RAYO EN FIESTA

yo quiero
una instantánea

como de rayo 
en fiesta

que me obnubile
un poco,
me trastabille 
-y  caiga
/a las doce en punto-
la calabaza
a tiempo/
sin cables
ni tubos
ni hilos blancos
de sábana,

devolviéndome
a la oquedad,
ya libado 
el desempeño

y que lloren
los deudos:
unos,

otros
que rían
hasta 
rozarme,,,


En: “De rayo en fiesta”, Ediciones Tahiel, 2013. Selección de textos: Jmp.
Gracias, Alicia, por tu libro.
Alicia Pastore (Buenos Aires, 1049).

Foto: AP en FB.