martes, 4 de agosto de 2015

Saša Pavček, No tengo una hija



NO TENGO UNA HIJA

No tengo una hija que sea un don,
lo heredé de las mujeres de mi ascendencia,
no tengo una hija que entienda,
sin que nadie le diga nada,

no tengo una hija que sienta,
cuando estoy totalmente desolada,
no tengo una hija que ciegamente crea,
que la mujer transmite todo,

que todo saldrá bien,
que nunca puede ser peor,
no tengo una hija que soporte,

que conmigo sienta y sienta,
no tengo una hija para competir con ella,
cuál te gusta más,

no tengo una hija que herede
mi femineidad, sin preguntar,
si la femineidad hace feliz…


En: “Vísteme con un beso” (Obleci me v poljub). Traducción: Ana Cecilia Prenz Kopušar.
Saša Pavček (Liubliana, 1960), escritora y actriz eslovena.
Imagen: Saša Pavček en City Bell , 2012 (con Ana Cecilia Prenz Kopušar y José María Pallaoro).

lunes, 3 de agosto de 2015

Leopoldo Castilla, Por el peso de una paloma


VENECIA

A Ana Guillot y Juan Fanti

Podría hundirse
por el peso de una paloma.
Igual que a la música
la sostiene su extinción.

Los vidrieros
—los naturales de esa transparencia—
soplan el fuego y, como los dioses,
de su aliento nacen frágiles criaturas
que se salvan en el aire
donde flotan las estatuas
y aterran el mármol
                            los caballos.

Es el final
lo que vuelve
visionario el espacio.

Sólo hay una puerta verdadera
en ese teatro de espejos, conjuras y palacios.
Si la abres,
de pie, como un hombre
te mirará de frente
el océano.

Y no hay más.

La ha trazado
                   un destello invisible.

Que su luz no te vea,
                   sólo puedes cruzarla enmascarado.


En: “Tiempos de Europa”, El Suri Porfiado, 2014.
Foto: Venecia, mayo 2013.
Leopoldo “Teuco” Castilla (Salta, 1947).

sábado, 1 de agosto de 2015

Enrique Gracia Trinidad, A sus orillas


PISCINA

Ya sé que una piscina
jamás tendrá los versos de la arena del mar,
ni del sauce de un río
ni del lago y sus aguas que se duermen.

Pero la luna llena
ha bajado esta noche a refrescarse,
y mi piscina ha sido
el mar de las Antillas,
el Duero de los lánguidos amantes,
el lecho de la espada Escalibur.

Estaba tan hermosa que mis ojos
alzaron en la sombra
un canto humilde a sus orillas.


En: revista de poesía de las cuatro estaciones “El espiniyo”, número 01, otoño de 2005. Director: José María Pallaoro.
Enrique Gracia Trinidad (Madrid, España, 1950).
Imagen: Tapa El espiniyo 01.

jueves, 30 de julio de 2015

Rosario Valparaíso, Dos notas sobre la cómoda


NOTAS SOBRE LA CÓMODA, 2

Quedé un rato afuera. 
Luego fui al parque,
me puse a leer, y me dormí. 
Cuando desperté
volví, 
y acá estoy 
tocándome por vos.

Cuídese.



NOTAS SOBRE LA CÓMODA, 7  

La albacea de Rosario
como ya ocurriera
en otras oportunidades
va el lunes
a la ciudad de Buenos Aires.
Tal vez alguien pueda acompañarla.
Tal vez mojen medialunas en el té
con leche. 


De: “Adiós desde la vida”, 1953; en: “Antología mínima”, Ediciones RP, 1974.
Rosario Valparaíso (España, 1898 – Argentina, 1973).
Imagen: “La noche que no duerme”, detalle, óleo y acrílico sobre tela, 127cm. x  160cm., 2009. Rolando Cubero, Costa Rica, 1957.

miércoles, 29 de julio de 2015

Enrique Gracia Trinidad, La verdadera profesión de los poetas debería ser el silencio


PENSÁNDOLO BIEN

Es oficio de vértigo este asunto de acuchillar palabras al papel,
juego de locos, inútil alboroto de campanas,
pretencioso ejercicio que no sabe si vive sueños o si arrastra vida.

La verdadera profesión de los poetas debería ser el silencio.


CONSEJO MALVADO

Imitar a Li Po es sin duda elegante:
escribir unos versos y hacer con ellos barcos de papel
que la corriente del río se lleve poco a poco.
Exquisito, sin duda,
pero procura tú ser cuidadoso
y guardar lo que escribes,
que bastantes basuras se arrojan a las aguas.


CONTRAFÁBULA

El mundo está repleto de insectos ahorradores,
hormigas laboriosas,
arañas tejedoras,
listos escarabajos que atesoran
estiércol y otras santas inmundicias,
y orugas que se guardan, por guardar,
a sí mismas.

Así que tú, cigarra,
cómplice del verano, prima hermana del grillo,
no pares de cantar, rompe la tarde,
pon música a la siesta.
No hagas caso a la hormiga,
que reviente de grano su despensa.

Cigarra amiga, cantaré contigo,
que la vida no es más que lo que aquí cantemos.


COMO ROPA TENDIDA

En un poema hay que extender la vida
al viento, al sol de la mañana,
a la vista de todos
como ropa tendida en el alambre.
Una pizca de vida es suficiente,
la camisa de un sueño, por ejemplo,
o el mantel de las últimas derrotas
o aquel pañuelo
que es como un resto de niñez, tan blanco,
tan diminuto, tan herido.
Los versos, hechos sangre, piel o músculo,
bien cogidos con pinzas, agitándose
en medio de los patios, a la luz,
como banderas sin ejército.
Así tienen sentido


En: “Palabra de amigo”, Mini-antología, 2004.
Enrique Gracia Trinidad (Madrid, España, 1950).
Foto: Jmp. “Sauce roto”, City Bell, 5 de abril de 2012.

martes, 28 de julio de 2015

Eduardo Dalter, Un pájaro de humo negro



PÁJARO ABISMAL

Hay un pájaro de humo negro
que da la vuelta al mundo.
Y hay una planta aún más negra
que envilece el agua, el aire...
       y crece, crece.
Hay un pájaro de vuelo letal,
       pico letal,
con los virus y anticuerpos
       necesarios,
infundido ya, confundido ya,
que da la vuelta al mundo.
La polución del aire y la polución
del pensamiento. La polución
de la mirada y la polución
de la costumbre. La polución
del gen y la polución
       de las naciones.
Hay un pájaro de humo negro
que da la vuelta al mundo.



HAY UN CAMINO

Hay un camino
aún no atascado,

aún ni pensado,
que comienza

en la punta justo
de tus pies; hay

un camino; hay,
hay un camino.



Poemas leídos por Eduardo Dalter en la jornada de Clausura del XXV Festival Internacional de Poesía de Medellín, en la Plaza de los Pies Descalzos, el sábado 18 de julio de 2015.
Eduardo Dalter (Buenos Aires, 1947).
Imagen: XXV Festival Internacional de Poesía de Medellín.

lunes, 27 de julio de 2015

Litto Nebbia, Esto no podrá ser en el mundo de hoy


CANCIÓN DEL HORIZONTE

Hay días en que quisiera estar
descansando a la luz de la luna
acariciando a mi amada
cantándole coplas de nuestra fortuna

Esto no podrá ser en el mundo de hoy
pero no impedirá que te quiera

Hay días en que quisiera ser
como el viento sin conciencia ni espera
como las hojas que caen
y no saben de guerras ni olvidos

que la tristeza de un atardecer
tenga el sabor de tu boca
y la pasión nos haga vivir
como una sola historia

Cuántas veces soñamos tener un hijo
sangre compañera
para luego decir aquí está
es el fruto de un amor verdadero

Cuántas veces creímos tener
la justicia certera
y solo fue un error
ésta vida no alcanza para comprenderla

Horizonte…




En LP “Sólo se trata de vivir”, 1981.
Litto Nebbia (Rosario, 21 de julio de 1948). 

viernes, 24 de julio de 2015

Rosario Valparaíso, Cuando



CANCIÓN

Cuando abro mis piernas
empujas para hacerme avanzar
Cuando abro mis piernas
y miro el techo de la habitación alquilada
empujas para hacerme avanzar
Cuando abro las piernas
cierro los ojos y pienso
en que me empujas para hacerme avanzar
Cuando te abro mis piernas me haces avanzar



De: “Adiós desde la vida”, 1953; en: “Antología mínima”, Ediciones RP, 1974.
Rosario Valparaíso (España, 1898 – Argentina, 1973). 
Imagen: detalle “El beso” de Auguste Rodin (1840-1917). 

miércoles, 22 de julio de 2015

Lawrence Ferlinghetti, Permanezcan juntos


POR LOS NIÑOS

Colinas que se elevan, laderas,
de estadísticas
están frente a nosotros,
la subida empinada
de todo, en ascenso,
arriba, mientras todos nosotros
descendemos.

En el siglo próximo
o el que siga,
dicen,
habrá valles, pastizales
donde podremos reunirnos en paz
si conseguimos llegar.

Para escalar estas cumbres venideras
una palabra para ti, para
ti y tus hijos:

permanezcan juntos
aprendan de las flores
anden livianos



Traducción: Miguel Grinberg. En revista ilustrada de poesía “El jabalí”, número 12, 2001. Directores: Daniel Chirom y Pablo Narral.
Lawrence Ferlinghetti (Nueva York, 24 de marzo de 1919). Poeta Generación beat.

lunes, 20 de julio de 2015

Poesía quechua, Donde tienen su guarida los loros


CRISTALINO RÍO

Cristalino río,
de las lambras,
lágrimas
de los peces de oro,
llanto
de los grandes precipicios.
Hondo río
de los bosques de tara,
el que se pierde
en el recodo del abismo,
el que grita
en el barranco donde tienen su guarida los loros.

Lejano, lejano,
río amado,
llévame
con mi hermosa amante,
çpor en medio de las rocas,
entre las nubes de lluvia.


Tara: isla
En: “Poesía quechua”, Galerna (Buenos Aires) – Arca (Montevideo), 1968. Traducción: José María Arguedas. 
Imagen: “La serpiente sostiene la piedra de fuego; las dos manos giran el bastón sagrado sobre la piedra de modo de hacer brotar la chispa del Fuego Nuevo”.

jueves, 16 de julio de 2015

Poesía quechua, Yo crío una mosca


YO CRÍO UNA MOSCA

Yo crío una mosca 
de alas de oro,
yo crío una mosca
de ojos encendidos.

Trae la muerte
en sus ojos de fuego,
trae la muerte
en sus cabellos de oro,
en sus alas hermosas.

En una botella verde
yo la crío;
nadie sabe
nadie sabe
si come.

Vaga en las noches 
como una estrella,
hiere mortalmente
con su resplandor rojo
con sus ojos de fuego.

En sus ojos de fuego
lleva el amor,
fulgura en la noche
su sangre,
el amor que trae en el corazón.

Nocturno insecto,
mosca portadora de la muerte,
en una botella verde
yo la crío,
amándola tanto.

Pero ¡eso sí!
¡Eso sí!
Nadie sabe
si le doy de beber,
si le doy de comer.



En: “Poesía quechua”, Galerna (Buenos Aires) – Arca (Montevideo), 1968. Traducción: José María Arguedas. 
Imagen: “La serpiente sostiene la piedra de fuego; las dos manos giran el bastón sagrado sobre la piedra de modo de hacer brotar la chispa del Fuego Nuevo”.

lunes, 13 de julio de 2015

Francisco “Pancho” Muñóz, inédito completo


SEÑALERO A LA VISTA

A Daniel Ripoll

(El amor que padezco es una enfermedad vergonzosa.
 Apollinaire)


Uno
    
     Lo primero que firmé, el año que comienza, fue una deuda. Después firmé un poema y después volví a firmar más deuda.


Dos
   
     Mi único giro doctrinario y político es haber pasado del “Viva Perón, carajo” al “Viva Perón”, escueto. 30 años de eso, sobre poco más o menos.


Tres
    
     Cuando la carrera tiene que cambiar no cambia y cambia cuando no tiene que cambiar.

     Nunca cambia el que gana.
     Gana el que conoce con precisión cuando las cosas van a cambiar, el que anticipa y sucede, llámese como se llame: rock and roll, instinto, sed de futuro, cerveza con limón a las seis de la tarde haciendo veredita en Santa Fe y Ayacucho. Bs. As.


Cuatro

   Cómo no ser de acá, de este río que aligera la espuma y embellece los cuerpos y colorea la tarde del león, según Lugones; digamos que la enturbia para aumentar los espejismos de la carne y el hueso y la lengua y el paladar haciendo filtro mientras chupa palabras, comas, mujeres y cerveza. Siempre fue un lírico y el lirismo puede hacerte perder el cuerpo.


Cinco
    
     Estoy en Bs. As., no pude evitarlo, tratando de acertar cuándo cambian las cosas. Y las cosas cambian de un día para el otro; de una milésima a la otra en y en cualquier parte del mundo.


Seis
   
     Ordenado entre los repentinos; casual padre de actos y sobre todo frívolo en los enamoramientos y en eso de sostener la crítica. Emocionalmente fácil.


Siete
    
     El poema que firmé, a comienzo de año, no era un poema de amor ni de enamoramientos. No amo cuando escribo, escribo con la cola de una laucha entre las manos. Mi problema siguen siendo las deudas y el error de nunca  arrepentirse. La laucha está viva y cada tanto mordisquea.


Ocho

     Al enemigo que te caga la vida hay que precisarlo en el colimador y hay que saber seguirle el rastro; porque eso de cagarte la vida es bastante. Las deudas y los arrepentimientos cambian rápido, lo que tardan en decirse dos palabras o disparar un tiro.


Nueve
   
     Toda una teoría a partir de un dato equivocado.
Toda una teoría y sus jardines que no paran de bifurcarse y, encima de todo, sus iglesias de opio puro y leninista. Almas de cofias con habitación de servicio.
     Toda una teoría y toda una estética de umbrales acólitos, soberbios inocentes chupadores de pija “amujerados”, acierta aquí Osvaldo Lamborghini, y todas esas cosasmodernosas de la época y su aduana pública y su falta de secretos. No emboba la política, encula.


Diez
   
    Menos el poder, todo es inútil escribo/ lo que puedo/ que escribo/ con la cola de la laucha entre las manos.
    Toda una teoría tengo, comprobable en su contra
    y también tengo incorporado un ejercicio físico agotador que no parece y que a veces sangra, como prueba telúrica de la cosa en que ando metido.


Once

Repiquetea el sol hasta que muere
bajo la sombra suave de tu sandalia de hilo.
Nada podrá ninguna noche fresca contra esto.

Todo se va haciendo.


Doce

Todos los pasos son en falso,
los de para adelante y los al revés.
A mi, nadie puede ya mentirme
ni ésta

ni ninguna vez.


Trece
    
     Yo puedo escribir porque las palabras tienen la buena voluntad de recordarnos
y el que recuerda cambia
           ciertas cosas que hacen a veces favores de verdad: gracia, don, cola de laucha, crédito, fianza.


Catorce
     
    El agotamiento de la iluminación es más importante que la iluminación misma.
    La frase aparece cada tanto en la pared del fondo –yo vivo entre paredes estas- y con toda claridad puede leerse el hecho por sobre el palimpsesto propuesto por la enredadera y su circuito húmedo y verde caprichoso:
   El agotamiento de la iluminación es más importante que la iluminación misma.

   Siempre fui de beber; ahora grito menos producto de cierto agotamiento con eso de las iluminaciones. Yo sé que va a pasar, yo sé que va a ocurrir.
     Las cosas son más fieles a mí que yo a las cosas.  


Quince

     Una señal a la vista para dejarse llevar mientras como papafritas obvias en el mismo Palacio.
     Una antología de momentos marcando la vida con el taco. Los hijos y sus hijos y las hijas y sus hijas revoleteando futuro y futuritos en un jardín que no tiende jamás a bifurcarse.
    
     Mate y mariposas hasta siempre. Sorbo, toso y lagrimeo por culpa del colesterol.
   

Dieciséis

    He varado embarcación en el medio del río que nos caracteriza y he cenado con Pappo.
    Navego aún con vientos que varían en amenazas y mucho movimiento en la cabina, cosa que dificulta el hecho de escribir y beber al mismo tiempo; teniendo a pesar y entre las manos la cola de la laucha que, por momentos, pretende independizarse la muy turra.
    Hay que tener cuidado con lo que se hace. Esto no es un concurso de belleza.


Diecisiete
     
Voy a mirar
hoy
el mar, hasta que quede mar
y quede luz del mar
y quede ojo entre las fosforescencias
y la sal de la sal.

   
Dieciocho
  
Y cómo, de qué forma
o manera de la pirueta obrera
iba a faltar el que escuda
su propia valentía en el pasado. En su tiempo
cualquiera.


Diecinueve

     Nada es lo mismo, ir que volver enamorado por los bulevares encendidos al frente que nos quedan y la noche lubricando la noche y el rocío el rocío y así por el estilo. Nada es lo mismo.
   Exigencias del caso y, otra vez, el futuro y las muchedumbres en la boca estómago.


Veinte

    Llegué, como pude pero llegué para firmar el manifiesto que explica como y porque hemos llegado a esto.
    Todo se paga y todo regresa con usura y encima no hay cuenta que valga.


Veintiuno

    La carrera no cambia porque si, siempre hay algo: peso, viento, humedad, jinete, sombra, sol, castigo.
   Y siempre hay algo más que tuerce la carrera y su rumbo: destino, capricho del destino, “pastito recién cortado”, arena.


Veintidós

    La política es la posibilidad de hablar. Unos la dicen de una manera y otros de otra. Elesella y esellos y esellas; todas personas que alguna vez se conocieron o anduvieron cerca sacudiéndose. Nada más cerca ni nada más familiar que la política.
    Nuestras conversaciones de sobremesa no dejaban escaparnos a ninguna costa y el mar como un mantel.
    El punto flojo era la cola de la laucha, que además de no tener memoria, trataba de borrar la mía. Yo, cuando hablo me ensaño y cuando escribo me tranquilizo un poco. La política es algo de mueca sonriente en la cuerda floja y un toque de vestuario en donde el tiempo siempre pasa.


Veintitrés

     El río, otra vez el río y sus riberas salvadoras a tanta soledad que nada teje, no es mar el río que nos tiñe y es barco varado y es cena nostalgiosa.
     La política no incluye ni rechaza y existe nada más que para cerrar lo cerrado y abrir lo que haya que ir abriendo. Lo más blanco del blanco y al revés.
     Un alcaucil convertido en diamante, cosa que demuestra la posibilidad curiosa de

(…de la política no se come, se come de la mano del amo, del poder de ese cuenco impiadoso al que no conviene morder nunca, canturrea la historia…)

una confrontación con la más correcta y pura realidad, dentro o fuera del tiempo.

     Tengo un plan para ganar y una teoría comprobable.


Veinticuatro

     Siempre existe la posibilidad de echarse para atrás, dice Maquiavelo
y yo no tengo manera de evitar repetirlo, mientras

     la planta de tú pié desnudo le devuelve a mi empeine el frío del mosaico.
                                     
                                                               
Veinticinco

    Siempre hay una línea, una entrelínea, un pensamiento de mesita de luz apaciguado en tu más íntima dictadura; en la obsesión por la bebida

y encima y por debajo
y por arriba
y en los costados,
esa cola de laucha incontrolable
que da tanto trabajo
haciendo
tanto estrago.


Veintiséis     

     Parece que todo el mundo tiene que hacer caso. Hay que ir obligándose a hacer caso, pavada de anarquismo esto de contar.
    Escribe lo que piensa y dice y piensa en lo que debe: Perón cartonero, Perón pibe, Perón guacho, Perón pedigüeño, Peroncito, Perón pobre, Perón humillado, Perón manco dos veces, Perón viudo, Perón en la cañonera. Perón bajo su paraguas.   
    La política administra el desorden, no es una casa; y también administra la muerte, según acierta en afirmar el poeta  Rodolfo Edwards.
   La política no es nada más que una carrera de caballos, en política es “nesario” saber antes el resultado de lo qué se está jugando y por jugar, y pensar sobre todo en el minuto siguiente y en las próximas cien carreras.  Un hipódromo de aquí a la eternidad de tiempos empleados, o sea el tiempo mismo abstraído de cualquier otra contingencia.
   La cosa es explicar porqué todo está tan lejos. A todo esto la cola de la laucha se pone cada vez más indócil y soberbia. Soberbiosa, si me permite.


Veintisiete

   El miedo a buscar es no encontrar las cosas que se andan buscando, deudas o poemas.


Veintiocho

   Sonríe hasta que sangra por la comisura de los labios. Se seca y habla como conductor televisivo, si fuese o un sujetador, si fuera. Correcto, visto desde la gramática en eso del sujeto y predicado.

   No hay que perder la calma y hay que dejarse llevar por la señales.
   Siempre hay revancha frente al vacío. 

   
Inédito completo.
Francisco Pancho Muñoz (Buenos Aires, 1945). Poeta y periodista.
Imagen: Tapa de LP “Pidamos Peras A Mandioca”, 1968. Un Perón.

domingo, 12 de julio de 2015

Poesía quechua, El fuego


EL FUEGO QUE HE PRENDIDO

El fuego que he prendido en la montaña 
el ischu que encendí en la cumbre,  
estará llameando
estará ardiendo. 
¡Oh, mira si aún llamea la montaña! 
Y si hay fuego, ¡anda niña!
Con tus lágrimas puras
apaga el fuego;  
llora sobre el incendio
y tórnalo en ceniza con tus lágrimas puras.


URQUPI ISCHU KAÑASQAY
Urqupi ischu kañasqay  / qasapi ischu kañasqay  / ¿hinallaraqchus rawrachkan?  / ¿kunankamaraqchus rupachkan?  / Hinalla rawrachkan chayqa  / hinalla rupachkan chayqa  / warma wiqiykiwan chaqchuykuy  / warma wiqiykiwan tasnuykuy.



Ischu = paja
En: “Poesía quechua”, Galerna (Buenos Aires) – Arca (Montevideo), 1968. Traducción: José María Arguedas.  
Imagen: “La serpiente sostiene la piedra de fuego; las dos manos giran el bastón sagrado sobre la piedra de modo de hacer brotar la chispa del Fuego Nuevo”.

sábado, 11 de julio de 2015

Takis Varvitsiotis, dos poemas


SIN MÚSICA

En las hojas marchitas
Se balancea la estación

El jardín está lleno de manos cortadas

Cerradme el corazón
Cerradme los ojos

Estoy harto de recoger muertos

Ay
Sólo las amapolas
Vuelven a encontrar
Su sangre en la hierba

Los hombres ya no conocen la música

Los árboles han desaparecido

Sólo quedó el cielo



QUIÉN ESCONDIÓ EN NUESTRAS VENAS

¿Quién escondió en nuestras venas
Sonidos de palomas?

En los muros crecieron alas

Esta noche el tiempo ha enmudecido
Y todas nuestras palabras se hacen trizas
En el cristal del vacío

Los postigos crujen abiertos de par en par
El viento relumbra
Trae hasta aquí el perfume de la hierba

En la proa del barco se izó
Como un blasón
Nuestro destino


En: “Seis poetas griegos”, versiones directa del griego de Horacio Castillo, Ediciones Colihue, 2000.
Takis Varvitsiotis (Tesalónica, Grecia, 1916 – 2011).
Foto: TV, s/d.

viernes, 10 de julio de 2015

Allen Ginsberg, La carga del mundo es amor


CANCIÓN

La carga del mundo
     es amor.
Bajo el fardo
     de soledad,
bajo el fardo
     de insatisfacción

     la carga
la carga que acarreamos
     es amor.

¿Quién puede negarlo?
     En sueños
toca
     el cuerpo,
en el pensamiento
     construye
un milagro,
     en la imaginación
angustia
     hasta nacer
en lo humano—

del corazón se asoma
     ardiendo con pureza
pues el fardo de la vida
     es amor,

pero cargamos el peso
     fatigosamente.
y así debemos reposar
en los brazos del amor.
     al fin,
debemos reposar
en los brazos del amor.

No hay reposo
     sin amor
no se duerme
     sin sueños
de amor—
     seas loco o frío
obsesionado con ángeles
     o máquinas
el deseo final
     es amor

—no puede ser amargo
     no puede negarse,
no puede impedirse
     si se lo niega:

     —debe darse
para no volver
     como el pensamiento
se da
     en soledad
con toda la excelencia
     de su exceso.

Los cálidos cuerpos
     brillan juntos
en la oscuridad,
     la mano avanza
hacia el centro
     de la carne,
la piel tiembla
     de felicidad
y el alma viene
     gozosa hasta el ojo.

sí, sí
     eso es lo que
yo quise,
     siempre quise,
siempre quise,
     regresar
al cuerpo
     con que nací.



Traductor. Miguel Grinberg. En revista “Mutantia. Zona de Lucidez Implacable”, número 11, febrero de 1982. Director: Miguel Grinberg.
Al poema le antecede este texto: “Querido Miguel: Si uno pudiera escribir un solitario poema futurista de ciencia-ficción sobre deambular por las calles de Buenos Aires todas las líneas derribadas teléfonos incomunicados correos detenidos las ruedas de las máquinas varadas & la población & vos mufado con ejércitos retumbando calle abajo en otros barrios de la ciudad & rumores volando como serafines sobre los tejados ¿quién tomó el Poder sobre el universo? sí sí sí escribí ahora cómo se siente eso que todos nosotros sentimos en cada país mufados y solos… Anotá todo lo que puedas sobre las líneas telefónicas & las sensaciones psíquicas de la ciudadanía epiléptico-política, todos esos grandes detalles irreales para poesía… Allen (Calcuta, 11 oct. 62”.
Allen Ginsberg (Newark, EEUU, 3 de junio de 1926 - Nueva York, 5 de abril de 1997).
Foto: Miguel Grinberg y Allen Ginsberg, La Habana, Cuba, febrero de 1965. Tomada por Ernesto Fernández.

martes, 7 de julio de 2015

Gerardo Burton, El mayor océano


amor nos trajo a una misma muerte
(amor condusse nou ad una morte) 
dante, inferno, canto V



mi mirada se pierde en las regiones de su cuerpo.
el mayor océano es el cuerpo de una mujer enamorada.
adonis


la nuca de la noche, al azar
         de intemperies vestida

duerme con los párpados cosidos
         entre cielos, entre brumas
que dispersan el salobre aire

recuerdos como flechas, días que no tienen fin
         salvo las nubes de sombra
el acaso que nada endereza
         un abismo de negrura
agita sus cortinas sobre el errante navío
del lecho

*

hay una estrella en tu espalda
         y el perfume que lleva la sombra en el aire

un viento mueve apenas
         las espumas que la marea entre algas
deja a los pies de las vírgenes

un desierto mece en las orillas
el canto de los océanos
         bajo nubes de tormenta

*

tanguito

al oeste de tus pezones
         al oeste
no hay nada más que tu perfume
         el aire que dejaste
al irte tras las nubes

al sur de tu cabellera de agua
         y sin tus ojos
descubren las manos del ciego
         la extensión de la sombra

es el viento, y la fragancia del
         durazno, y los sonidos
que se llevaron la música al oeste

al oeste de tus pezones
         ya no hay nada
ni las nubes
en tu perfume

no hay dolor parecido
         a la ausencia 

*

aquí también huele a pez
         y alguien duerme
en un valle
donde apenas vuelan
         pelusas de álamo
en la luz vertical
vestigios del placer
         recuerdos de la carne saciada

*

un beso y otro beso, y otro más
         como la lluvia en la lluvia
y la tristeza en la guerra
esa tarde en la estación gris
         cercana al hipódromo
y al parque
         donde el jacarandá esperaba
aun la primavera

*

un cielo busca otro
         cielo tras la luz de la retama
un océano lee
         signos de honduras, penas
que en la espuma
         mueren, mientras en un beso
se deshacen
         los amantes

*

ojos con luz propia
         de aguas hondas, de abismos
donde no hay sombra posible

ojos que de miel encienden
         tardes, señales en el sendero

el horizonte guarda
entre pétalos de agapanto
         el sol que muere

*

resuenan pasos en la casa vacía
         palabras
algunas canciones

ánforas de lluvia plenos
         en brazos de debilidad leve
mueren los labios
         en una sonrisa, mueren de amor
los que miran en la tarde que muere

*

cuando duele la luz caída
         desde árboles, desde pájaros
que incendia la tarde

sólo lluvia sobre el mar
         agua en el agua y la espuma
que alza salobre viento
         sexo omnipresente y sin fin

*

un combate desigual
         enciende árboles de otoño, muerde
el aire con el sol envejecido

no hay vencedor: los pliegues
         de la sombra tienden
nubes, tampoco
habrá huida: el final
         es arder hasta la ceniza
o descansar
         en la margen ignorada


Grupo de poemas aparecidos en una antología en Cuba, para el XV Festival de Poesía de La Habana, realizado entre el 24 y el 30 de mayo de 2015.
Gerardo Burton (Buenos Aires, 1951). Poeta y periodista. Reside en Neuquén desde 1986.
Foto: Liliana Campazzo. GB en Cuba.