viernes, 29 de agosto de 2014

Isidoro Blaisten, el equilibrista




Isidoro Blaisten (Concordia, 12 de enero de 1933 – Buenos Aires, 28 de agosto de 2004). Escritor.

martes, 26 de agosto de 2014

Julio Cortázar, tala y dos poemas más


NOCTURNO

Tengo esta noche las manos negras, el corazón sudado
como después de luchar hasta el olvido con los ciempiés del humo.
Todo ha quedado allá, las botellas, el barco,
no sé si me querían, y si esperaban verme.
En el diario tirado sobre la cama dice encuentros diplomáticos,
una sangría exploratoria lo batió alegremente en cuatro sets.
Un bosque altísimo rodea esta casa en el centro de la ciudad,
yo sé, siento que un ciego está muriéndose en las cercanías.
Mi mujer sube y baja una pequeña escalera
como un capitán de navío que desconfía de las estrellas.
Hay una taza de leche, papeles, las once de la noche.
Afuera parece como si multitudes de caballos se acercaran
a la ventana que tengo a mi espalda.



TALA

Llévese estos ojos, piedritas de colores,
esta nariz de tótem, estos labios que saben
todas las tablas de multiplicar y las poesías más selectas.

Le doy la cara entera, con la lengua y el pelo,
me quito las uñas y dientes y le completo el peso.

No sirve
esa manera de sentir. Qué ojos ni qué dedos.
Ni esa comida recalentada, la memoria,
ni la atención, como una cotorrita perniciosa.
Tome las inducciones y las perchas
donde cuelgan las palabras lavadas y planchadas.
Arree con la casa, fuera de todo,
déjeme como un hueco, o una estaca.

Tal vez entonces, cuando no me valga
la generosidad de Dios, eso boy-scout,
y esté igual que la alfombra que ha aguantado
su lenta lluvia de zapatos ochenta años
y es urdimbre nomás, claro esqueleto donde
se borraron los ricos pavorreales de plata,

puede ser que sin vos diga tu nombre cierto
puede ocurrir que alcance sin manos tu cintura.



LOS AMIGOS

En el tabaco, en el café, en el vino,
al borde de la noche se levantan
como esas voces que a lo lejos cantan
sin que se sepa qué, por el camino.

Livianamente hermanos del destino,
dióscuros, sombras pálidas, me espantan
las moscas de los hábitos, me aguantan
que siga a flote entre tanto remolino.

Los muertos hablan más pero al oído,
y los vivos son mano tibia y techo,
suma de lo ganado y lo perdido.

Así un día en la barca de la sombra,
de tanta ausencia abrigará mi pecho
esta antigua ternura que los nombra.



En: “Salvo el crepúsculo”, Alfaguara, 2004.
Julio Cortázar (1914-1984).

lunes, 25 de agosto de 2014

José Watanabe, el lenguado en el bosque de espinos


EL LENGUADO

                 Soy
lo gris contra lo gris. Mi vida
depende de copiar incansablemente
el color de la arena,
                  pero ese truco sutil
que me permite comer y burlar enemigos
me ha deformado. He perdido la simetría
de los animales bellos, mis ojos
y mis narices
han virado hacia un mismo lado del rostro. Soy
un pequeño monstruo invisible
                  tendido siempre sobre el lecho del mar
Las breves anchovetas que pasan a mi lado
creen que las devora
una agitación de arena
y los grandes depredadores me rozan sin percibir
mi miedo. El miedo circulará siempre en mi cuerpo
como otra sangre. Mi cuerpo no es mucho. Soy
una palada de órganos enterrados en la arena
y los bordes imperceptibles de mi carne
no están muy lejos.
A veces sueño que me expando
y ondulo como una llanura, sereno y sin miedo, y más grande
que los más grandes. Yo soy entonces
toda la arena, todo el vasto fondo marino.



EN EL BOSQUE DE ESPINOS

A José Luis Li Ning,
mi amigo

Los espinos nacen
bifurcados y en el aire vuelven
a bifurcarse para tejer un bosque intrincado
como el mapa de los nervios.

Hay que ser cabra
para vivir
en esa maraña punzante. Hay que tener lengua
de cabra
para separar con resignación pasto
de espinas
y engordar.

Sé, por los pastores, que en ocasiones
una cabra de este tranquilo rebaño
entra en la locura.

Aquí también la cabeza quiere muy poco,
un roce leve, una vaguedad hórrida,
para extraviarse.

Tal vez fue una punción casual,
un pincho venial,
para que todas las espinas del bosque, todas,
unánimes,
apuntaran hacia ella, la cabra que ya huye
        y grita
y se deja en cada espina.



En: “Cosas del cuerpo”, Peisa, Perú, 2008.
José Watanabe (Laredo, 17 de marzo de 1945 - Lima, 25 de abril de 2007).
Foto: Paul Vallejos. José Watanabe en su casa de Lima, Perú, 2007. 

sábado, 23 de agosto de 2014

María Mascheroni, 3 poemas


PADRE MÍO...

padre mío
has quedado en tumba ajena alada y animal
así estremecidos ceremonias y usos
con la generosidad de otra especie la calma parece acercarse

empecinado fuiste y tus hijos

el cuerpo de un pájaro concentra todos tus cantos
y las patas quebradas
a esta tumba –no es altar– vuelvo a llevar mis flores tardías

conozco el lugar     con mis manos fue cavado
con las manos de todos nosotros fue cavado
es que cavamos
para tener donde hincarnos    persignar
para bajar las cabezas y quedarnos sin padre

en este suelo –por dos siglos herido– cada tumba se levanta
borde piadoso y bullente de la tierra alzada




AQUÍ HACE FALTA…

aquí hace falta una oración
la ternura no ha llegado



ES COMO NO HABER APRENDIDO NADA…


es como no haber aprendido nada
encolumnados de este modo en las desapariciones
violentos y vedados vástagos crecen por doquier
dejan su semilla aún entre las piedras y la arena
y cómo tratar tanta insolencia y bravura

es la narración que no termina
sin maestros en esta historia de hijos cansados

sólo un pequeñísimo pájaro en lugar del paso próximo
extinto    cantando para sí
como los nuestros



En: “El cansancio de los hijos”, Hilos Editora, 2011.
María Mascheroni (Buenos Aires, 1958). Poeta. 
Foto: MM en FB.

jueves, 14 de agosto de 2014

Lawrence Ferlinghetti, estoy sentado en Mike’s Place tratando de adivinar lo que pasará sin Fidel Castro


MIL PALABRAS TEMEROSAS PARA FIDEL CASTRO

Estoy sentado en Mike’s Place tratando de adivinar
lo que pasará
sin Fidel Castro
Entre los sandwiches de salame y las salivaderas
no encuentro solución
Va a ser una tragedia
No veo salida
entre los avisadores publicitarios y las prostitutas
y los brillantes columnistas entrometidos
que están calificados para llamar a Castro psicótico
porque ellos, sin duda, son doctores
y lo han examinado personalmente
Y están calificados también para llamarlo Comunista
con una C mayúscula
porque conocen la diferencia entre el Comunismo Soviético
(el que metió el "esclavo" en eslavo)
y socialismo con una c minúscula;
y también reconocen a un tirano paranoico histérico en cuanto lo ven
porque ellos poseen información directa
de la personal observación de la C.I.A.
y sus grandes desinteresados servicios de noticias
y hearst está muerto pero su gran línea cubana aún permanece de pie
"Uds. obtengan las fotos. Yo haré la guerra".
No veo respuesta
no veo salida
entre los paisanos jugando al billar
parece ser la derrota definitiva de Fidel
Lo van a Liquidar
en el curso de los acontecimientos humanos

En el fondo de Mike’s las máquinas de juego
tiemblan y saltan sobre el piso
cuando el Cubano Charlie las sacude
y trata de imponer su voluntad
en una llamada "Independence Sweepstakes"
la pelotita vagabundea solitaria como un hombre,
yendo por los conductos y hundiéndose.
No importa cuanto se tuerza y dé vueltas.
Una bola de billar cae en un pozo de felpa
como un campesino en un paisaje verde
Vos das vueltas en tu pequeño agujero
como un torbellino
Fidel
y pronto te hundirás
en el curso de los acontecimientos humanos.

En una máquina de discos una balada de cowboys gime
"Yo me hice de un cadillac" llora el vaquero
No lo obtuvo en Cuba, baby
Afuera en la noche de North Beach América
los nuevos coches norteamericanos pican
desde Motorama
sus faros nunca bastante brillantes
como para extinguir esta noche
del curso de los acontecimientos humanos

Entran tres hombres misteriosos
Uno es Chino
Uno es Negro
El otro es cierta especie de indio loco
Parecen haber estado
caminando de arriba abajo en Cuba
pero no ha sido así
Los 3 tienen audífonos
es una pequeña hermandad de sordos americana
el flaco atornilla su maquinita en su oreja flaca
tiene también una pequeña radio a transistores
del mismo tamaño que su audífono
por un momento las confundí
La radio vocifera
alguna clase de programa memorial:
"Cuando en el curso de los acontecimientos humanos
se hace necesario que un pueblo
disuelva las ligas políticas
que lo han conectado con otros -
No veo salida
Ningún escape
El sordo está en tu frecuencia Fidel
pero no puede oír
está interferida
Va a ser una mala y gran tragedia
Van a liquidarte Fidel
con tu enorme cigarro cubano
que nos robaste
y tu sombrero de guerra
al que vos probablemente también robaste
y tu barba Beat
La historia te absolverá Fidel
pero nosotros te disolveremos primero Fidel
Estarás disuelto en la historia
Nosotros hemos comprado el solvente
nosotros tenemos el bajativo
y nosotros haremos una pequeña fiesta
cerca tuyo Fidel

Esto va a ser un Gas
como ellos dicen en Guatemala
Afuera de Mike’s Place ahora
una ambulancia toca su sirena
es un asesinato de medianoche o algo por el estilo
algún joven barbudo tirado sobre la acera
con la sangre sobresaliendo
Aquí está tu pequeña tragedia Fidel
Cuando en el curso de los acontecimientos humanos
se vuelve necesario para un pueblo disolver
las ligas de la International Tel & Tel
y de la United Fruit
Cómo es Fidel que no contestaste más
Fidel
te han cortado de nuestra frecuencia
nosotros de todas maneras hemos cerrado la estación
te hemos apagado Fidel
Estaba sentado en Mike’s Place Fidel

esperando a que otro actuase
como un buen Liberal
No había terminado de leer el Rebelde de Camus
por eso casi no pude reconocerte
caminando arriba abajo por tu isla
cuando llegaron por vos Fidel
"Patria o Muerte" les dijiste
Bueno has tenido tu pequeña muerte Fidel
como el Viejo Abe                                   (Lincoln)
uno de los héroes de tu niñez
que tuvo su pequeña guerra civil
y era una clase diferente de Libertador
(desde que ninguno fue asesinado en su guerra)
y también fue muerto
en el curso de los acontecimientos humanos
Fidel... Fidel...
tu ataúd pasa
por sendas y por calles que nunca has conocido
por entre el día y la noche Fidel
Mientras lilas perdidas en el patio florecen Fidel
Tu viaje fútil ha terminado
Yo te doy mi ramito de laurel


En: “Antología”, Ediciones del Mediodía, 1969; traducción de Marcelo Covián.

Lawrence Ferlinghetti (Nueva York, 24 de marzo de 1919). Poeta Generación beat.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Horacio Salas, cuatro poemas


UN TELÉFONO AL ALBA

                                               A Alfredo Veiravé (1928 – 1991)

Sabíamos que la muerte te rondaba pero nos acostumbramos a tu vida
sin embargo la vida se me llenó de muerte esa mañana
cuando a diez mil kilómetros tu nombre rebotó en el satélite
y llovió mi cabeza de recuerdos
tu muerte era la muerte sin metáfora la muerte así nomás contra la vida
arrumbada/ incendiada encima de la vida
y a los originales las carpetas los sacudió un temblor se envejecieron
Quedaba tu impresión digital en los cristales
la última mirada al filodendro un libro abierto
y en mi oído tu recomendación en el teléfono
Solamente vivir vale la vida –dijiste no te olvides
Alguna carcajada se atenuó en el pasillo
algunos borradores se fueron desdibujando por el aire
y algún aire se arrojó de un balcón sobre las hojas
Los pasos se apagaron como aquella lejana charla sobre  Parra
o sobre Alvaro Mutis y el Gaviero bajo un sol de justicia
o tal vez fue un diálogo con Drácula o con Enrique Lihn
sobre pobres esferas que aún siguen resonando
 en los huecos retintos de la noche de Bradbury
Otra noche (americana) supuse que te habías escondido en las ruinas jesuíticas
en el olor a selva que llegaba con las primeras sombras
creí oír tu murmullo cuando unos pájaros oscuros I
comenzaron su cuenta regresiva a orillas del verano
y como si fuera el primer día de tu muerte
pude charlar de vos con lejanos poetas
de otros días bajo la luz de Bogotá o de Lima
cuando el temor a la muerte era sordo difuso
o algún final concreto pero ajeno
y anduvimos con nuestras confesiones en el hombro
con Emma Bovary en el bolsillo
con temas de los Beatles o Piazzolla
con el amor de Claudia Cardinale en la solapa
estallido de goles en el mundial de México
y los zorzales que este año volvieron a la ciudad desentonados
Las cosas nos cambiaron al minuto siguiente
y nos siguen cambiando a todas horas
y los días nos pasan de costado / nos atraviesan
dibujan lejanías / soledades
rigores imprecisos / olvidos / abandonos
y unos ojos que continúan mirando con amor
tanta poesía desparramada en el silencio
tanta suntuosidad tanta riqueza abandonada
tanta imposibilidad de comprender al otro
de atravesar su piel de recorrer su historia
cuando en las manos no quedan más rastros que recuerdos
perdiéndose en los túneles del aire.



PAJARITOS EN LA CABEZA

El recuerdo es un pájaro de verano que revolotea
entre los árboles a las cuatro de la madrugada
y canta sin parar toda la tarde
(y si lo enfoca alguna luz también canta de noche)
se posa entre las ramas de la mente
se pierde entre las nubes y regresa después de una aventura clandestina
tortugas que resisten el tiempo
también sufren heridas en el ala
se apagan sin que nadie lo advierta
y van a morir a un cementerio de elefantes

Resuenan como un eco en los días húmedos.



CHAPARRONES

Ella llueve con frecuencia
“de continuo” según las escrituras
esa lluvia que alguna vez tomó forma de lágrimas
hoy llega desde el centro de la tierra
y explota en los volcanes
sólo un caso en millones dicen los eruditos
leyendas que hablan de anegamientos y sorpresas
sin embargo ella llueve
ya casi como un hábito
y uno secretamente
sin compartir la fórmula
orgulloso
deja que el chaparrón caiga sobre su cara.

Así nacen los libros.



OBRA COMPLETA

Todos los dolores y las perplejidades de un hombre
pueden ser cobijados en un solo volumen
atareado oculto entre dos tomos en la segunda fila
Los pasos desde aquel lejano primer día
el brillo en la mirada que se perdió en la tarde las sonrisas
 y esa voz enronquecida por la almohada
nombres grabados como tajo en un árbol y una fecha debajo
convertidos en una traducción de pocas líneas
humo de la ambigüedad palabras reunidas en un temblor eléctrico
serán lecturas distraídas antes de un examen
o el desdén de un hojeo en un insomnio
la inmovilidad en alguna biblioteca de barrio

¿Y la mano anónima que subrayó dos versos?
¿Ese fue el resultado?


Horacio Salas (Buenos Aires, 13 de agosto de 1938).
Poeta, escritor, periodista.
Foto: HS en FB

martes, 12 de agosto de 2014

Rodolfo Edwards, tres poemas


CONFITERÍA LAS DELICIAS

sin lugar a dudas
esta es la mejor panadería
de la ciudad de Buenos Aires
siempre pensé
que en la variedad está el gusto
me pierdo
entre lengüitas de parmesano
galletas marineras palmeritas sacramentos merenguitos
y africanitos que me sonríen
y me guiñan un ojo
las medialunas de grasa
tiene una forma perfecta
son una comba de Francescoli
un trazo de Leonardo Da Vinci
relampagueando en el cielo de Villa Urquiza
las empleadas de Las Delicias
son como madres de un tango
hablan en lunfa
tienen el tonito de Tita Merello
de pronto todo se vuelve blanco y negro
y soy niño otra vez
comiendo por primera vez
un sanguchito de miga
de jamón y queso
pero con la miga bien esponjosa ¿eh?
aireada por el aliento
de invisibles titanes de barrio

soy el muñequito de la torta

y prendo todas la velitas

per jodere nomás

una de las titas le echa
al postre mazzini
un chorro de licor El Abuelo
mientras una vieja pasa
marchando con una baguette
sobre el hombro
como un granadero de mil años
"con los cañoncitos de dulce de leche
que venden acá"
se forjó nuestra Independencia
le explico a una señorita
que me mira algo asustada
un pan francés está recitando
un poema de Prevert
se hace escuchar
en medio del parloteo
de los futuros merendantes
Las Delicias hoy está lleno de gente
todas las clases sociales todas
todos los colores todos
todas las edades todas
y una gran torta de infinito pisos
torre de babel
para que también se pegue un mordisco
don tata Dios
me escondo adentro de un pebete
y con un grisín escribo
esta crónica de pan



EL POETA DE LA GRAN CABEZA

el Poeta de la Gran Cabeza
hoy se cayó en un pozo ciego
erotizado por la profundidad
rogó a los cielos
que ese abismo
no se terminara nunca
apretó fuerte un adjetivo
que tenía en un bolsillo
y ahora conoce finalmente
el otro lado de las cosas
donde su Cabeza brilla
como un asteroide desconocido



LA CIUDAD COLAPSADA

la ciudad está colapsada

un italiano hace bossa nova
en un bar de San Telmo

una francesita se luce
en un convoy de la calle Olavarría
baila el tango
cuelga las pilchas en la soga
como si fuesen poemas de Baudelaire
mientras los paraguas la fichan
desde el panteón de los héroes
de la guerra del señorito Mitre

un teutón declama su cumbia villera
en el antro de la Cubana
mulatona matrona de las birras belgas

en la curvita de la Casa Rosada
se amontonan los autitos
forman cerros
al pie del arrabal

embrión de la carne avara
dispuesta al amasijo
sensualidad
amistad
diversión
y la magia que se encierra
en cada abrazo
tango!!!
la pasión se encierra
en la llama de una vela
y la cera va quemando
el alma pa siempre

en qué año terminó lo nuevo?
grita la Academia
bajo el sol de la tertulia

uno a Cadícamo con Keith Richards
con la regla larga afanada
de la escuelita de Quinquela

las cosas continúan
como si nada hubiese tocado
al mundo
al planisferio
a esos mapas
que usan los pibes

                                    (a Enrique Cadícamo)


Rodolfo Edwards (La Boca, Buenos Aires, 1962). Poeta.
Fuente: poemas del blog personal de RE, El Rey de La Boca.
Foto: FB.

domingo, 3 de agosto de 2014

Julián Axat, 3 poemas de Musulmán o biopoética



31.

La poesía es / la boca


El poeta es Nadie

Nadie /
testimonia /
por el Testigo /o
Nadie
es poeta Testigo

Testimonia Nadie?

Nadie
testimonia
por el Testigo

El poeta no?
El poeta Nadie?
Paul Celan Nadie?

El Testigo es Nadie
pero/ es Testigo

El poeta testimonia /luego es 
Nadie



32.

flores relumbran / en los tachos de basura / mil
hojas de hierba / salen

¿De quién será el legado su boca?

Lo improfanable de la generación que viene

                                  Es

la tarea política / de los profanadores



33.

el futuro no / un osario agusanado

Nadando en el exterminio hallarás /la palabra
“exterminio” /
debajo otra vez la hallarás / y así / en todas las
capas del exterminio /
seguirás como poseso / hasta dar con el último gusano /
la perla no exterminada que / llevarás a tu garganta
de un sorbo /
para procurar / un nuevo decir



Julián Axat (La Plata, 3 de agosto de 1976). Poeta.
En: “Musulmán o biopoética”, Libros de la talita dorada, 2013. 
Foto: Julián Axat hace unos días en la ciudad de Rosario. 

martes, 29 de julio de 2014

José Watanabe, 3 poemas de Cosas del cuerpo


ANIMAL DE INVIERNO

Otra vez es tiempo de ir a la montaña
a buscar una cueva para hibernar.

Voy sin mentirme: la montaña no es madre, sus cuevas
son como huevos vacíos donde recojo mi carne
y olvido.
Nuevamente veré en las faldas del macizo
vetas minerales como nervios petrificados, tal vez
en tiempos remotos fueron recorridos
por escalofríos de criatura viva.
Hoy, después de millones de años, la montaña
está fuera del tiempo, y no sabe
cómo es nuestra vida
ni cómo acaba.

Allí está, hermosa e inocente entre la neblina, y yo entro
en su perfecta indiferencia
y me ovillo entregado a la idea de ser de otra sustancia.

He venido por enésima vez a fingir mi resurrección.
En este mundo pétreo
nadie se alegrará con mi despertar. Estaré yo solo
y me tocaré
y si mi cuerpo sigue siendo la parte blanda de la montaña
sabré
que aún no soy la montaña.



MI CASA

Mi vecino
estira su casa como un tejido que le ajusta.

No debería burlarme,
si yo mismo vivo inmensamente pegado a mi casa, tanto
que a veces las paredes tienen manchas
                de mi sangre o mi grasa.

Sí, mi casa es biológica. En el aire
hay un latido suave, un pulso que con los años se ha concertado
con el mío.

Mi casa es membranosa y viva, pero no es asunto
uterino. Estoy hablando del lugar de mi cuerpo
que he construido, como el pájaro aquel
con baba
y donde espacio y función intercambian
                  carne.

Afuera soy, como todos, del trabajo y la economía, aquí
de mi cuerpo desnudo
y, a veces, de una mujer
que se aviene a ser, como yo, otro órgano dentro de este
pulposo
tercer
piso.



EL OJO

La primera operación de tu insomnio
es un juego de los tiempos: te revisas
y confirmas
que ni tus manos ni tus pies
se han desprendido como colas de lagartija.
Todo tu cuerpo sigue amarrado dentro de tu piel.

La otra operación de tu insomnio
no te es accesible. Es del ojo
interior
que navega dentro de tu carne. Es del ojo
que te recorre
y observa cada uno de tus órganos
y se guarda el secreto.

El ojo ha nacido contigo
para fisgar tu lento desastre, ninguna otra cosa
sabe de ti, ignora si vives en esta ciudad
o en otra, no conoce el papel donde escribes
sobre su perversidad
y tal vez no conoce la perversidad. Él sólo sabe
de tu adentro.


Pronto se acabará esta noche con su estrella compasiva
en la ventana
y tampoco hoy sabrás
si el ojo que viaja por tus confines
es el ojo de Dios que observa maravillado
a cada órgano
haciendo incansablemente y todavía lo suyo
o si es el indiferente pero acucioso ojo de la nada.


En: “Cosas del cuerpo”, Peisa, Perú, 2008.
José Watanabe (Laredo, 17 de marzo de 1945 - Lima, 25 de abril de 2007).
Foto: Paul Vallejos. José Watanabe en su casa de Lima, Perú, 2007. 

domingo, 27 de julio de 2014

Litto Nebbia, yo no escribo esto para discutir


DISTRAÍDOS

En tu cuarto está el aroma de tu amor,
y en las fotos el sonido de tu voz.
La prueba real de que el corazón
no miente, y se pasea alrededor.

Con el verde de las plantas se vistió,
y al llegar la primavera se marchó.
Por otro color que fuera la luz,
un cáliz, aliento celestial.

Cuántas veces distraídos
se nos cruza en el camino
una explicación.
Pero estamos apurados,
simulando la manera de encontrar la paz.

Yo no escribo esto para discutir,
es tan solo una manera de contar.
La prueba real de que el corazón
se inquieta, y habla sin parar.

El secreto que se esconde en la oración.
La nobleza que te da la dignidad.
Son para entregar, para compartir
un cáliz, aliento celestial.

Cuántas veces distraídos
se nos cruza en el camino
una explicación.
Pero estamos apurados,
simulando la manera de encontrar la paz.



Letra y música: Litto Nebbia.
CD "El hombre que amaba a todas las mujeres", 1997.
Litto Nebbia (Rosario, 21 de julio de 1948).

viernes, 25 de julio de 2014

Litto Nebbia, y están esos que todo lo sospechan


OJOS

Hay ojos que se miran, se festejan,
se conmueven sin siquiera
una palabra que decir.

Son ojos que reflejan la tristeza,
la alegría y todo eso
que no se puede mirar.

Hay ojos que te hacen suspirar,
y otros que no te quieren mirar.

Además, está el brillo de los tuyos
que con mi melancolía
tiene mucho para dar.

También hay ojos claros presumidos,
negros llenos de misterio
y otros que piden amor.

Y están esos que todo lo sospechan,
que tanto desconfían
y no pueden soñar.

Correr, tratando de alcanzar
la mirada ideal
que te pueda contener.

Es que es un lío
porque son tantos los ojos
que vos bajás la mirada
por temor a fracasar.

Quién sabe
detrás de esos ojos
qué habrá
y qué piensan los otros
cuando te ven.


Litto Nebbia (Rosario, 21 de julio de 1948).
CD "El hombre que amaba a todas las mujeres", editado en 1997.
Litto Nebbia (guitarra española y piano) junto a César Franov, 
Norberto Minichilo, Roberto "Fats" Fernandez, Bernardo Baraj y Las Pacheco.

martes, 22 de julio de 2014

José Watanabe, 4 poemas de Cosas del cuerpo


EL MAESTRO DE KUNG FU

Un cuerpo viejo pero trabajado para la pelea
madruga y danza
frente a los arenales de Barranco

Se mueve como dibujando
una rúbrica antigua, con esa gracia, y
sin embargo, está hiriendo, buscando el punto
de muerte
de su enemigo, el aire no, un invisible
de mil años.

Su enemigo ataca con movimientos de animales
agresivos
y el maestro los replica
en su carne: tigre, águila o serpiente van sucediéndose
en la infinita coreografía
de evitamientos y desplantes.

Ninguno vence nunca, ni él ni él,
y mañana volverán a enfrentarse.
–Usted ha supuesto que yo creo a mi adversario
cuando danzo –me dice el maestro–.
Y niega, muy chino, y sólo dice: él me hace danzar a mí.



LA RANITA

Duermes, mi complacida. Y veo
con qué perfección, equidistancia y malicia
se disponen en tu cuerpo tendido
tus yemas de gusto
                    concupiscente.

Ahora tus yemas están dormidas,
pero cuando estén despiertas provocan muchas ocurrencias.
La que más provoca es tu ranita lúbrica
                    llamada clítoris.

(Entre las hojas de los trópicos
he visto ranitas coloradas, miniaturas
de carne húmeda
que se contraen o se adelgazan
                   y nadie las comprende
porque son temperamentales
                   como las muchachitas humanas)
Tu ranita no late contigo, tiene vida propia
pero no puede deleitarse sola.
La desmesura de su deseo
haría estallar su minúsculo cuerpo. Necesita
extender su gozo
en un cuerpo grande como el tuyo,
                   y así sobrevive,
                                convidándote placer.

Antes de tu sueño
viene siempre un ángel plumado y casto
que peina tu piel y censura
a nuestra ranita.
                  Es que nadie la comprende.

                  Sólo yo.



REGRESANDO AL PERÚ EN BARCO

                     Supremas
inmensidades del mar y del cielo, mírenme,
yo soy el que va a su patria,
el que lame la sal que se cristaliza
en las barandas del barco, el que
apoya su peso
en una pierna y otra
para compensar el bamboleo de la nave y así mantener
la línea del horizonte y la línea del corazón.

Hace días que estoy hipnótico en el centro
del Atlántico. La única referencia
para saber que avanzo
es mi propio pasado: está ahora delante
como un tigre que me dio una tregua.

He dejado atrás varios días eternos
y una cáscara de naranja
flotando
en el Mediterráneo. La cáscara parece
gracia o ingenio
de la poesía, y en verdad es
algo aterrador cuando cae sobre esos mis días
y las aguas:
es un documento humano, lo mismo
que mi brazo o mi zapato.

Y otra vez voceo:
yo soy el que voy, y salto
para que las inmensidades
me vean. Mírenme
trayendo en mis brazos mi propio cuerpo
para entregarlo a sus dueñas, mi madre
y mi esposa
                  que me esperan
sabiendo
que nada puede cambiar: ir y volver, un giro
dentro de la misma fuente de salmuera.

                  Allá en las costas amarillas
de mi país
coma mi carne cualquiera de ellas.



PAISAJE MÓVIL

                    Más trashumantes que los hombres
o mas desalojados
son los infinitos desiertos de mi país.
Todavía no encuentran un sitio
para establecerse, y continuamente viajan
así:
se elevan a 10 centímetros del suelo
y avanzan flotando
como una suave marea
de arena.
Hacia las cuatro de la tarde, con el viento,
cruzan las carreteras, y los viajeros
escuchamos
sus susurros:
tal vez no haya ningún lugar en la tierra
donde acomodar los trastos
y los huesos.
De noche se recogen en dunas, como en pascana,
y bajo la luna de los desposeídos
parecen gigantes de gran lomo

que meditan una patria mientras defecan.


En: “Cosas del cuerpo”, Peisa, Perú, 2008.
José Watanabe (Laredo, 17 de marzo de 1945 - Lima, 25 de abril de 2007).
Foto: Paul Vallejos. José Watanabe en su casa de Lima, Perú, 2007. 

viernes, 18 de julio de 2014

José Watanabe, 3 poemas


EL GUARDIÁN DEL HIELO

Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo
que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol.
En esa situación cómo negarse a un favor llano:
el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.

Oh cuidar lo fugaz bajo el sol...

El hielo empezó a derretirse
bajo mi sombra, tan desesperada
como inútil.
                            Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza
de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.

No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol.
Y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,
a cumplir con la vida:
yo soy el guardián del hielo.



EL DEVOTO

En este profundo depósito
de catedral, hieráticos
como una triste cuadrilla de obreros de yeso
los santos esperan al restaurador.
En un altar y otro
fueron deteriorándose, atacados por las moscas,
las polillas y los abusos
de la fe.
Aqui ya no son San Francisco, San Valentín, San Judas,
cualquiera es cualquiera, bultos
humanos, desfigurados y sin nombre, esperando
al viejo restaurador
                     que murió hace tiempo.
Estos anónimos
que fueron rezados, celebrados, contemplados
con infinita devoción
son ahora mis santos. Aquí soy el único fiel y el prelado.
Ante ellos me arrodillo
y rezo con mas solidaridad que fe.



LOS POETAS

Abelardo me ha hecho un honor,
me ha pedido que presente su libro. Ay amigo,
exímeme de larga opinión. Bien sabes
que cuando un poeta honrado lee a otro honrado
sólo le busca una palabra, una sola, la que hace sonar
a las otras.
«Rosebud», dijo Kane. Una palabra así,
como caída de un cielo. ¿Cómo hallarla entre las astucias
de la poesía y del mucho ingenio
que banaliza los poemas?
Yo la estoy buscando sin prisa, entre todos
los honrados, y con un resabio de sangre en la boca
como si estuviera masticando
mi propia lengua.


En: “Cosas del cuerpo”, Peisa, Perú, 2008.
José Watanabe (Laredo, 17 de marzo de 1945 - Lima, 25 de abril de 2007).

Foto: Paul Vallejos. José Watanabe en su casa de Lima, Perú, 2007.