jueves, 19 de mayo de 2016

Paul McCartney, En La Plata, poemas y canciones



DÉJALES PASAR

Alguien llama a la puerta,
alguien toca el timbre.
Alguien llama a la puerta,
alguien toca el timbre.
Hazme un favor, abre la puerta y déjales entrar.

La hermana Suzie, el hermano John,
Martin Luther, Phil y Don,
el hermano Michael, la tía Jim,
abre la puerta y déjales pasar.

(En elepé “Wings at the Speed of Sound”, 1976)


IVAN

Dos puertas abiertas
el dieciocho de junio,
dos recién nacidos
ese mismo día
en Liverpool
Uno era Ivan,
el otro, yo.
Nos conocimos en la adolescencia
y superamos todos los desafíos
a los que nos habían sometido.
Jive con Ive,
un genio del bajo.
Él me presentó
en la fiesta de Woolton
uno o dos amigos
y así empezamos,
él un típico estudiante,
yo, con el rock`n`roll.
Los mejores amigos que pueda haber,
marina de Cranlock,
pastel de Cranlock.
Una lágrima cayó
por mi mejilla,
el dieciséis de agosto
de dos mil novecientos noventa y tres
una puerta se cerró.
Adiós, Ivy.


LA LUNA ES UNA MANDARINA

La luna es una mandarina,
un gajo de naranja.
Las estrellas tan claras como desees.
Huele a pino
y a eucalipto.

          Toda una noche.


EL PROBLEMA ES

Un conejo da vueltas
queriendo morderse la cola,
porque le parece de algodón de azúcar.
El problema es que los conejos no comen algodón de azúcar.

Un labrador negro ladra a las travesuras
de su sombrea en el muro.
El problema es que las sombras no buscan pelea.

Un par de guantes que cuelga
de un bolsillo trasero discute
sobre qué mano debería sujetar el rastrillo.
El problema es que no les importa una mierda a los guantes.


ELLA ES…

              Ella es…
el Yin de mi Yang
  el I de mi Ching,
    el ir de mi venir,
      la cara de mi cruz,
         el lirio de mi valle.


PÉRDIDA

Perdí a mi mujer,
ella perdió su vida.

Hasta entonces
el lujo
de no tener responsabilidades.

La guadaña no
cayó esa noche
mientras, apretujados dentro de un guante,
aspirábamos
el uno la energía del otro.


     “Suele existir una diferencia entre un poema y la letra de una canción. Las canciones tienden a ser concentradas, en parte porque una canción tiene que funcionar al momento y, también, porque las palabras deben dejar espacio para que la música respire, deben dejar tiempo para la música. En una buena canción, las palabras y la música bailan juntas, por lo que necesitan un espacio para bailar.” De la Introducción, Adrian Mitchell, amigo de Paul.

     “Cuando era adolescente, por alguna razón deseaba con locura que me publicaran un poema en la revista del colegio. Escribí algo profundo y elocuente… que fue rechazado de plano, y me figuro que desde entonces he estado intentando tomarme la revancha.
     Años más tarde, después de haber escrito muchas canciones con John Lennon –y sin él-, compuse un poema al enterarme de la muerte de mi querido amigo Ivan Vaughan. Pensé que con un poema, más que con una canción, podría expresar mejor lo que sentía. A este poema “Ivan”, le siguieron otros, muchos de los cuales aparecen en esta recopilación.
     Adrian Mitchell me convenció de que el libro también debería incluir canciones, y así se ha hecho, y ahora coincido plenamente con él en que ambas formas de escritura tienen la misma capacidad de transmitir sentimientos profundos…”. Prólogo de Paul McCartney.

En: “Blackbird Singing. Canciones y poemas, 1965 – 1999”, Mondadori, 2001.
Paul McCartney (Liverpool, Inglaterra, 18 de junio de 1942).
Foto: Página oficial de PM. Paul y Leila en Estadio Único de La Plata. “10-year-old Leila has wish granted, playing bass with Paul onstage in Buenos Aires”. 

lunes, 16 de mayo de 2016

Charly García, Bienvenidos a la Ruta Perdedora


RUTA PERDEDORA


Sé de un mago que habla con los peces
Sé de un mundo en el espacio
Habitado por un Dios

Sé que vivir mucho es mucho mejor
Pero sé también que mi vida es tan triste
Como un tonto me creí lo que dijiste

"Nuestra vida será blanca y buena
Nuestra casa será verdadera
Nuestra ciudad será hermosa desde hoy”

Y ahora escucho que la calle grita:
"Bienvenidos a la Ruta Perdedora"

Sé que nunca seré un buen payaso
Sé que mi figura  es triste y que miro con dolor
Sé que a veces ni siquiera soy yo

Y no sé quién es el tonto en el espejo
Y mi alma no me quiere y se va lejos

Y busco mi nombre en las paredes
Y me escapo con todos los trenes
Y en las calles me persigo sin razón

Los carteles luminosos brillan:
"Bienvenidos a la Ruta Perdedora"


En elepé: “Películas”, La máquina de hacer pájaros, 1977.
Letra: Charly García. Música: José Luis Fernández.
La máquina de hacer pájaros es: Charly García, José Luis Fernández, Oscar Moro, Gustavo Bazterrica, Carlos Cutaia.
Charly García (Buenos Aires, 23 de octubre de 1951).

miércoles, 11 de mayo de 2016

Ana Cecilia Prenz Kopušar, Conocí a Amir Bukvić en los años en que transcurría la guerra en Yugoslavia


     Conocí a Amir Bukvić en los años en que transcurría la guerra en Yugoslavia. Era el director del Centro Cultural de Bosnia y Herzegovina en Zagreb y todos los años visitaba Trieste para participar en el Congreso sobre Lenguas y Literaturas de los países del Mediterráneo. Lo más impactante en su personalidad eran la profundidad y autenticidad con que acompañaba sus discursos siempre impregnados de esa identidad multicultural que caracteriza a todo bosnio y que también se refleja en la obra que aquí presentamos: Aristóteles en Bagdad.
     Se trata de una obra dramática de intriga que se desarrolla en la edad de oro de Bagdad. Un rey joven e iluminado vive obsesionado por la filosofía de Aristóteles y a menudo en los sueños debate con él. Deseoso de conocimiento reúne a su alrededor a los mejores pensadores, filósofos y científicos de su reino sin tener en cuenta su religión y nacionalidad. La lectura de las obras del filósofo griego estimula las discusiones entre los personajes, aunque, a menudo, no todos los conceptos resultan claros. Amir Bukvić cuenta que Borges significó para él una nueva forma de conocer el mundo árabe. Algunos de los temas tratados en el libro El Aleph se reflejan en su obra y, como en la Busca de Averroes, los personajes de este drama se interrogan sobre las palabras "comedia" y "tragedia".
     La palabra como universo, la identidad perdida y reconquistada, el laberinto, el desierto, los espejos, el tiempo, los sueños son algunos de los motivos presentes en esta obra teatral. Naturalmente, circunstancias y situaciones del pasado obran, simbólicamente, para expresar problemas, relaciones y límites del mundo contemporáneo. Los mismos remiten a la situación de Bosnia.
     Un astrónomo, un médico, un filósofo, un místico, un poeta, un matemático, un traductor, son los personajes que acompañan al rey en sus reflexiones. Cada uno de ellos está obsesionado por un concepto que se convierte en la clave para comprender la existencia. Uno de ellos define al desierto como el laberinto más grande, con mil pasillos invisibles que Dios ha creado; clara es la referencia al cuento de Borges Los dos reyes y los dos laberintos. La luz se convierte en la adivinanza del todo. Quien logra descifrarla ha hecho un gran paso; y el tiempo no existe, existen sólo mundos distintos bajo luces distintas. En los sueños los personajes se confrontan con los propios pensamientos.
     Como escribe el autor en el prólogo del drama que aquí incluimos, Borges es una de sus fuentes de inspiración pero no la única. Czeslaw Milosz, en su libro El pensamiento cautivo, trata al ketman como a una problemática actual y Bukvić retoma esta idea:

No he respetado los hechos históricos, tampoco los he eludido; tomé lo que necesitaba para poner en movimiento mi imaginación. Es verdad que en aquellos tiempos vivía un rey fascinado por Aristóteles. Lo soñaba y en los sueños conversaba con él. Es verdad que aquel rey, obsesionado por Aristóteles, reunía en su palacio a los mejores científicos, filósofos, artistas y no les preguntaba por su nacionalidad, fe, ni color de la piel. Es verdad que el mismo Aristóteles reunía, en aquellos tiempos y espacios, a gente peculiar que provenía de países distintos. Sobre todo Judíos y Árabes que con gran interés lo traducían y estudiaban en profundidad. Es verdad que, a menudo, ellos mismos se encontraban ante conceptos y palabras cuyo significado no sabían descifrar. Es verdad que el filósofo árabe Averroes (Ibn Rusd), cuyas enseñanzas filosóficas se basaban en la obra de Aristóteles, encontró en sus textos dos palabras desconocidas: comedia y tragedia –   y que no logró penetrar la esencia de su significado. Parece ser que murió sin haberlo descubierto. (Borges escribió algo al respecto). Es verdad que Aristóteles en traducciones y originales viajaba seguido de Bagdad a Toledo para ser más tarde asimilado en Europa. Es verdad que el poco conocido ketman en aquel tiempo se había transformado en una institución permanente de defensa de los pensamientos y sentimientos del cercano Oriente. (Czeslaw Milosz en libro El pensamiento cautivo trata al ketman como un problema de la contemporaneidad).  Es verdad que en el s. XIII los Mongoles destruyeron Bagdad, entonces capital del mundo.
Pero, ésta es sólo mi representación de aquellos tiempos, bastante similares a estos en los que vivo. Por lo tanto, le aconsejo al lector que deje de lado lo que he indicado anteriormente y se abandone a su imaginación. Una fantasía especial enriquecía los tiempos en los que estamos por penetrar. Si no hubiera sido así hoy seríamos más pobres de Mil y una noches. (Amir Bukvić, Introducción al drama)

Los personajes, en la sexta escena del I acto del drama, presentan al Ketman. Como indica el mismo autor, el mismo significa saber adaptarse en los malos tiempos.

En el jardín, bajo una palmera. Ester teje y canta en voz baja. Said en la penumbra la mira, Ester se para, se gira, y ve a Said.
SAID: Perdóname, tenía que esconderme porque llegaba el mensajero del rey. No era prudente que me viera. Tú sigue tejiendo y cantando. (Ester continua con el trabajo). Yo soy Said.
ESTER: Lo sé.
SAID: ¿Y tú?
ESTER: (en voz baja, asustada): Ester.
SAID: Un nombre insólito.
ESTER: Tu padre ha dicho que es un bien tener dos nombres.
SAID: Mi padre lo llama: Ketman.
ESTER: ¿Ketman?
SAID: Saber adaptarse en los malos tiempos. Cuando estás solo entre una mayoría que reina, no digas quién eres, así te proteges de los locos que creen que su entorno tiene que conservarse puro. Por eso, nuestro padre, a nosotros dos, hijos de madres de fe diferente, nos ha enseñado, por prudencia, y desde la tierna infancia, el Ketman. Me ha aconsejado de aplicar el Ketman cuando viajo por las tierras cristianas, a Isaac, le ha aconsejado el Ketman hasta en el palacio. Cuando el viejo rey estaba aún vivo. (Silencio. Ester teje, Said la mira). Nunca he visto una tal armonía de colores. Es demasiado bonita esta alfombra. Más la observas y más rapta la mirada. Cuando esté terminada, la admirarán.
ESTER: Y le caminarán encima.
SAID: Y no sabrán quién la hizo.
ESTER: Qué necesidad hay de saber quién ha construido el palacio, si es grandioso. Es suficiente disfrutar de la obra.
SAID: Yo disfruto mirando como tejes con maestría.
ESTER: Quiero alcanzar la perfección, cuando creo que la estoy alcanzando, entonces, a propósito, cometo un error.
SAID: No veo errores.
ESTER: Son tales que solamente yo los conozco. Aquí y aquí.
SAID: No me habría dado cuenta si no me los hubieras mostrado.
ESTER: Nosotros no somos dignos de la perfección, tampoco cuando el Señor nos inspira. (Silencio. Ester teje. Said ve una araña que baja por la hoja de una palma).
SAID: Una araña transparente que, al atardecer, se arrastra a lo largo de este rayo de luz. Tu maestría es parecida a la de la araña. Como es vario este mundo. (Toma a la araña con ternura). Creo ya haberla encontrado una vez, seguramente más veces también, en diferentes lugares, en otros tiempos y mundos.
ESTER:  ¿A quién?
SAID: A esta araña. Mira como se retuerce en la palma de mi mano. (Ester se levanta y mira a la araña en la mano de Said. Said suelta a la araña y mira a Ester). Si no hubiera estado este rayo de luz que desaparece, no la habría visto, ¿tampoco te hubiera visto a ti? La luz revela la realidad, sobre todo, cuando está desapareciendo.
ESTER: Isaac me dijo que estás obsesionado por la luz.
SAID:  Y por los mundos en las luces. (La luz cae sobre Ester y Said. Se oye una música baja). Este atardecer. Mira, ¿no parece la última luz excitante que desaparece? Cuanto más se acerca a su desaparición, tanto es más bella, sorprendente y llena de misterio. Mientras se va retirando, mira, nace otra, apagada, que recibe su belleza, su maravilla y hace sombra sobre tu rostro hermoso. (Said le acaricia el rostro con ternura). Unirse y separarse, desaparecer y renacer. Cada uno de nosotros se refleja en el otro. Nada es inmutable, nada turbio, todo puede convivir en armonía. La luz que desaparece se encuentra con la luz que nace. Nadie atraviesa el mundo del otro, la tierra de los otros, porque es parte de él en los otros mundos, en las otras tierras.
ESTER (en voz baja): Hablas bien, pero entiendo poco.
SAID: El alma del hombre es sensible a la luz porque ella misma está hecha de luz. Nuestra alma es sensible a un tipo de luz, mientras el alma de otro es sensible a un diferente tipo de luz. Así, en muchos mundos alrededor de nosotros hay millares y millares de almas que no saben de la existencia recíproca. (Parece que Said está por besarla, y Ester por aceptar el beso).
ESTER (retrocede): ¿Por qué te estabas escondiendo del mensajero del rey?
SAID:  Una luz particular envuelve el palacio del rey.
ESTER: Cuéntame cómo se vive en el palacio del rey. (Oscuridad. Se siente una música baja que anuncia el cambio de escena).

En los siguientes fragmentos que proponemos, la incomprensión de los términos "comedia" y "tragedia" nos introducen en una reflexión más amplia sobre la indeterminación, la precariedad de la existencia, la imposibilidad de comprender el por qué de determinados acontecimientos. Como en el cuento de Borges, los personajes de Bukvić, se encuentran ante la situación de poder descubrir el juego del teatro. Sin quererlo, y sin saberlo, asisten a una representación teatral. El autor junto con sus personajes reflexiona sobre los límites culturales del conocimiento. Las palabras "comedia" y "tragedia" adquieren otro significado en un contexto cultural que desconoce la representación teatral.

Escena 11 (acto I): El hombre que tiene que morir.

La entrada del Palacio preparada para el cuento que se cuenta a sí mismo.
AZER: El cuento que van a ver y escuchar por primera vez, se desarrolla en el palacio del rey Salomón, en su ciudad. Aquí, delante de la sábana, imaginen el palacio del rey Salomón; detrás, una calle en la ciudad donde él paseará. El rey será mi humilde persona, de hecho, yo intentaré imitar al rey Salomón de la manera más auténtica… auténtica… posible. El experto Al-Farabi imitará al Consejero del rey. (Entra Farabi). Nuestro sabio Feysal imitará al hombre que tiene que morir. (Entra Feysal). Lo que van a ver y escuchar, será una sorpresa para el oído y para la vista. (Azer sale, y vuelve a entrar). ¡El cuento se titula “El hombre que tiene que morir”; y la manera insólita en el que será contado lo hemos titulado “El juego de las sombras vivientes”, (Azer sale).

Escena 3 (acto II):
Cada mañana le doy gracias a Dios porque he comprendido que no sé nada del poder y tampoco debo saberlo.
Benjamín está escondido. Una voz baja en hebreo hace su oración de la mañana. En los últimos versos de la oración son mencionadas las palabras comedia y tragedia. Benjamín ha rogado a Dios que lo ayude a descubrir el significado de las palabras desconocidas. Cuando termina la oración, Benjamín toma el libro y sale.
MUZAFAR: Esperaba que terminaras la oración.
BENJAMÍN: Un gran gesto.
MUZAFAR: Benjamín, ¿qué vio Feysal aquella noche?
BENJAMÍN: No sé.
MUZAFAR: Entre amigos no se esconde nada.
BENJAMÍN: Esta vez no ha hablado.
MUZAFAR: ¿Qué es la comedia?
BENJAMÍN: No lo he descubierto todavía.
MUZAFAR: ¿Y qué es la tragedia?
BENJAMÍN: Seguramente en la biblioteca lo descubriré.
MUZAFAR: ¿Ustedes inventan nuevas palabras para introducir la confusión en el palacio?
BENJAMÍN:  ¡No seas ridículo!
MUZAFAR: Lo que pasa no es ridículo.
BENJAMÍN: No, es triste. ¿Puedo ir a la biblioteca?
MUZAFAR: El recorrido es enlosado. (Benjamín sale. En la oscuridad se entrevé la sombra de Farabi. Cuando ve a Muzafar se la acerca).
FARABI: Cada mañana le doy gracias a Dios porque he comprendido que no sé nada del poder y tampoco debo saberlo. (Farabi se encamina).
MUZAFAR (lo sigue): Caminas como una sombra por el palacio.
FARABI (caminando): Me he convertido en la sombra de mi sombra.
MUZAFAR: Entonces seguro que sabes lo que vio Feysal aquella noche.
FARABI (se para y mira el suelo): ¡Mira! Cada losa está compuesta por un número infinito de círculos. He dicho a mí mismo: como no sé cuántos círculos tiene cada losa, las contaré. Ayer terminé de contar; el número de las losas que llevan a la biblioteca es exactamente 27.375.
MUZAFAR: Te he preguntado por Feysal.
FARABI: Aprecio a Feysal.
MUZAFAR: Yo aprecio la verdad. Y es verdad también que, cuando llegaste a este palacio, le ocultaste al viejo rey tu fe para mostrarte digno creyente de su religión.
FARABI: Yo no hablé y el viejo rey no preguntó.
MUZAFAR: Si yo se lo hubiera recordado, lo habría hecho. Así, gracias a mí, has vivido mucho y has trabajado todos los días.

Escena 15  (final, acto II):
Silencio. Se oye solamente el hipo de Farabi. Benjamín avanza absorto en algunos pensamientos. La luz, más fuerte, ilumina su cara. El rostro pensativo de Benjamín se transforma en radiante júbilo, como si entendiera.

BENJAMÍN: “Sentimos dolor por los que en manera injusta sufren”.
FARABI (del mismo modo): Tengo miedo de lo que está por pasar.
BENJAMÍN: “¡... y sentimos miedo cuando reconocemos que el que sufre es nuestro semejante!” Eso dijo Aristόteles.
¿Podría ser quizás esta la comedia...?
¿O bien... la tragedia?(Oscuridad).

La obra de Bukvić, centrada fundamentalmente en el Mediterráneo árabe judío, conlleva otros significados que, como mencioné al comienzo, se remiten a los hechos y espacios de proveniencia del autor; es decir, los acontecimientos de la última guerra en Bosnia y Erzegovina obran como “telón de fondo” del drama.

     Amir Bukvić (Sarajevo en 1951), es autor de las obras teatrales: “Ciudadanos del sueño” (Premio Teatro Nacional Croata), “Un caso imprevisible” (Premio Teatro ITD de Zagreb), “Homo Novus”, “El día de una mariposa”, “El disidente”, “Cambios”, “Los niños de CNN” (que obtuvo varios reconocimientos), “El viaje por medio del universo del príncipe pequeño”, “La respuesta del príncipe pequeño” y “Shalom en Toledo” (Premio “Marin Držić”), reeditado con el título “Aristόteles en Bagdad” (2004). También obtuvo el premio “Alija Isaković” con el drama “El juego de las sombras”. Muchos de sus dramas se han traducido a varias lenguas (inglés, italiano, español) e incluido en antologías. Dirigió películas y documentales sobre su país natal contando la situación de su país: “Los ojos de Bosnia” y “Los niños de Sarajevo”. El primero habla del pueblo bosniaco y el segundo de la vida de los niños durante la guerra. BBC utilizó algunas escenas originales de esas dos películas para el documental “Las dos horas de Londres” sobre la guerra en Bosnia-Erzegovina. El objetivo principal de su escritura es el encuentro entre los hombres de todas las nacionalidades. Amir Bukvić es considerado, en su país, el escritor intercultural por excelencia. Actualmente vive y trabaja en Zagreb.


EpA:
Ana Cecilia Prenz Kopušar (Belgrado, 1964). Reside en Eslovenia.

lunes, 9 de mayo de 2016

Daniel Gayoso, Esa muchacha, que ya no puede oler


DEMASÍA

Esa muchacha, que ya no puede oler,
ahora come, devora los pimpollos
de la nueva estación en ramas bajas.
El aire del goce le ha gastado un sentido
y va con los otros a la misma belleza.
Abajo, unos pétalos esquivos
le rodean faldas y pies descalzos.
Y mira alrededor, sonriente
o temerosa del buen juicio;
pero sabe que todos somos ella.
Bien sabe, mientras brilla
en sus ojos ya libres,
qué cosa nos espanta.


FINAL DE LA SAGA

a Daniel Ponce, a nuestra generación perdida y recobrada

     Soy mi madera, soy el alto roble del que fui cortado una y otra vez. Y soy también el débil yacente que dice Soy mi madera; y ambos, al fin, volamos aguas abajo. El aire silba, sangra en los remos dormidos. Todos, menos esto que aún sueña, se han rendido: desgarradas frases, bocados en voces, migajas de letras… Y otros cenan, ahora, en el lecho fluvial.

     Allá voy…, vamos... La herrada cabeza bajo el timón de popa que vacila y no aprueba; que nunca me dará su bendición

     Soy también mi espalda rota, mis largas piernas señalando el rumbo y esta mano, ayer diestra, sobre las contadas posesiones.

     Soy mis ojos crucificados por la visión. ¿Mas hoy quién se apedrea en las guerras divinas? ¿Quién vive tan alto para morir en ellas?

     La mano ansía el borde dentado del hacha, impreca el basto hierro de las espadas o agita unos abalorios sin sonreír por ello.

     Aguas abajo. No has mezquinado ni una gota de sudor. Pacientemente escuchaste al Idiota que reencarna incesante entre pares e impares. Tu alma desovó en el origen… ¿Qué más de lo efímero?

     Soy roble y me acompaño; parto conmigo la suerte de los olvidados. Soy el veloz tajamar y la serpiente de proa, maldita ya por las verdades. Pero ¿no había a mi lado otro guerrero, su torvo espectro o su nada? De él será sin duda la mano siniestra que escancia el alquitrán, su roja ira. Oye a tu vela, feliz como esa luna, lamentándose.

     Aguas abajo, nada nos importa. Esos peces que vuelan de babor a estribor; el salmón de los rápidos aleteando al fin en el río turbado… Óyelos balbucear: “Olvida, olvida las palabras importantes.”

     Ardemos hacia abajo. Mira cómo acuden los brazos de las diosas. Allí, entre las cenizas… ¿Pero nadie las ve?...

     ¡Diablos!, ya libramos la batalla perdida.


LA INICIAL INFINITA

     Hay una Inicial inconcebible, que no reviste la forma de letra alguna y, por lo tanto, no puede ser presa del alfabeto o la caligrafía. De su misterio incesante surgen las otras iniciales, las palabras, líneas, estrofas o párrafos… Y este libro, que ya has leído o soñaste leer. Que recomienza.


En: “La inicial infinita (Poemas reunidos, 2013-2016)”, Imaginante editorial, 2016.
Daniel Gayoso (Buenos Aires, 1957).
Foto: Cecil Sarandon (Alemania, 1974).

sábado, 16 de abril de 2016

Inés Manzano, Un error



MANUAL

Debe haber un error

los cardenales no son pájaros

y el cinturón
no sostiene la ropa

sostiene la mano que castiga

Debe haber un error



En: "Si es puñal que me mate", Papeles de Boulevard, Rosario, 2011. 
Inés Manzano (Buenos Aires)
Foto: IM en FB. 

jueves, 14 de abril de 2016

Rubén de León, La maldita máquina de matar


LA MALDITA MÁQUINA DE MATAR

Oh, voy aprendiendo
a cuidar a los que quiero.
Oh, no puedo abandonarlos más,
dejarlos solos, oh, no,
nunca más.

Oh, paisajes en las manos
para que ella esté a mi lado.
Recuerdo los pensamientos
para aquellos que hoy estén lejos.

Tengo que derretir esa máquina de matar,
tengo que derretir esa maldita máquina de matar.
Para que nunca más vuelva
a destruir lo que hacemos con amor, amor.

Hoy tengo que derretir
esa máquina de matar.
Tengo que derretir esa
maldita máquina de matar.

Voy aprendiendo
a cuidar a los que quiero.
Oh, no, no puedo abandonarlos más,
dejarlos solos, oh, no,
nunca más.

Paisajes en las manos
para que ella,

paisajes en las manos,
para que ella, aquella
esté a mi lado.

Recuerdo los pensamientos
para aquellos, para aquellos,
para aquellos que hoy estén lejos.


Letra: Rubén de León (13 de septiembre de 1943). Música: Alejandro Medina.
En elepé “Billy Bond y La Pesada”, Volumen 2, 1972. Más conocido como La oreja. Lado 1, tema 2. Capos: Rubén, Medina, Pin, Gambolini, Pappo… 

viernes, 8 de abril de 2016

Jorge Luis Borges, Dos poemas




GUNNAR THORGILSSON (1816-1879)

La memoria del tiempo
está llena de espadas y de naves
y de polvo de imperios
y de rumor de hexámetros
y de altos caballos de guerra
y de clamores y de Shakespeare.
Yo quiero recordar aquel beso
con el que me besabas en Islandia.


NOSTALGIA DEL PRESENTE

En aquel preciso momento el hombre se dijo:
Qué no daría por la dicha
de estar a tu lado en Islandia
bajo el gran día inmóvil
y de compartir el ahora
como se comparte la música
o el sabor de una fruta.
En aquel preciso momento
el hombre estaba junto a ella en Islandia. 


El primer poema es de “Historia de la noche”, 1977. El segundo poema de “La cifra”, 1981. Ambos los extraje de “Jorge Luis Borges. Obra poética, 3”, Alianza Editorial, 1995.
Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, 14 de junio de 1986). 

jueves, 7 de abril de 2016

Pappo's Blues, Si mi cabeza es eficaz


SUCIO Y DESPROLIJO

Todas las mañanas son iguales,
lindas, novedosas, especiales.
Siguen reprochándome morales,
todo lo que yo hago está mal.

Son muchos pensamientos para una sola cosa,
estoy algo cansado de vivir, en realidad.

Yo que soy un hombre desprolijo
no tengo conflictos con mi ser
porque en la apariencia no me fijo,
piensan que así no puedo ser.

No cambia nada estar un poco sucio,
si mi cabeza es eficaz.

No no no, no no no…

Yo que soy un hombre desprolijo,
no tengo conflictos con mi ser
porque en la apariencia no me fijo,
piensan que así no puedo ser.

Son muchos pensamientos para una sola cosa,
estoy algo cansado de vivir, en realidad.
No cambia nada estar un poco sucio,
si mi cabeza es eficaz.

Si mi cabeza es eficaz. 


En LP “Volumen tres”. 1973. Pappo's Blues es en este disco: Pappo, Machi y Pomo. Lado 1, tema 3.
Norberto Aníbal Napolitano (Buenos Aires, 10 de marzo de 1950 – Luján, 25 de febrero de 2005).


jueves, 31 de marzo de 2016

Verónica Viola Fisher, Este es mi idioma


COMO UN GLANDE, CRUDO…

Como un glande, crudo
tu pezón se arrastra
en el nacimiento de mis muslos

tu pezón erguido derrama leche
espesa, pegajosa, salada
como la de un hombre

los labios bien apretados
se niegan a dejar entrar
—no tengo boca más que para herir—
otra lengua.

Este es mi idioma, no puedo
decir otro.


En: “Poesía erótica argentina”, selección y prólogo Daniel Muxica, Manantial, 2002.
Verónica Viola Fisher (Buenos Aires, 8 de abril de 1974).
Foto: Cecil Sarandon (Alemania, 1974). 

miércoles, 30 de marzo de 2016

Olga Orozco, La raza de los otros


DESDOBLAMIENTO EN MÁSCARA DE TODOS

Lejos,
de corazón en corazón,
más allá de la copa de niebla que me aspira desde el fondo del vértigo,
siento el redoble con que me convocan a la tierra de nadie.
(¿Quién se levanta en mí?
¿Quién se alza del sitial de su agonía, de su estera de zarzas, y camina con la memoria de mi pie?)
Dejo mi cuerpo a solas igual que una armadura de intemperie hacia adentro
y depongo mi nombre como un arma que solamente hiere.
(¿Dónde salgo a mi encuentro
con el arrobamiento de la luna contra el cristal de todos los albergues?)
Abro con otras manos la entrada del sendero que no sé adónde da
y avanzo con la noche de los desconocidos.
(¿Dónde llevaba el día mi señal,
pálida en su aislamiento
la huella de una insignia que mi pobre victoria arrebataba al tiempo?)
Miro desde otros ojos esta pared de brumas
en donde cada uno ha marcado con sangre el jeroglífico de su soledad,
y suelta sus amarras y se va en un adiós de velero fantasma hacia el naufragio.
(¿No había en otra parte, lejos, en otro tiempo,
una tierra extranjera,
una raza de todos menos uno, que se llamó la raza de los otros,
un lenguaje de ciegos que ascendía en zumbidos y en burbujas hasta la sorda noche?)
Desde adentro de todos no hay más que una morada bajo un friso de máscaras;
desde adentro de todos hay una sola efigie que fue inscripta en el revés del alma;
desde adentro de todos cada historia sucede en todas partes:
no hay muerte que no mate,
no hay nacimiento ajeno ni amor deshabitado.
(¿No éramos el rehén de una caída,
una lluvia de piedras desprendida del cielo,
un reguero de insectos tratando de cruzar la hoguera del castigo?)
Cualquier hombre es la versión en sombras de un Gran Rey herido en su costado.

Despierto en cada sueño con el sueño con que Alguien sueña al mundo.
Es víspera de Dios.
Está uniendo en nosotros sus pedazos.



En: “Repetición del sueño y otros poemas”, selección y prólogo de María Rosa Lojo, Centro Editor de América Latina, 1988.  
Olga Orozco (Olga Noemí Gugliotta Orozco, Toay, La Pampa, 17 de marzo de 1920 – Buenos Aires, 15 de agosto de 1999). 

martes, 29 de marzo de 2016

Igor Zidić, Si caigo filma


CROACIA ETERNA

De las casas
quemadas
se levanta
la nueva casa
de la Patria

1992


INSTRUCCIÓN A LA CÁMARA
(Lederer, precognición)

Si caigo
filma:
que al mundo
partan
imágenes vivas
de muerte

1991
Gordan Lederer, cámara de la Televisión Croata, muerto mientras filmaba en el frente Kostajnica en agosto de 1995.


DE LOS RESCOLDOS

Guirnalda
de humos
negros
lleva a
Croacia
al cielo

1991


En: “La hora del horror. Poesía de guerra de Croacia 1991-1994. Antología. Ivo Sanador. Ante Stamac”, Oikos Tau, España, 1995. Traducción del croata: Francisco Javier Juez Gálvez en colaboración con Miriana Polic-Bobic e Ivo Klaric.

Igor Zidic (Split, Croacia, 10 de febrero de 1939). Poeta y ensayista.

lunes, 28 de marzo de 2016

John Berger, Nuestros rostros, mi vida, breves como fotos


CUANDO ABRO LA CARTERA…

Cuando abro la cartera
para enseñar el carné
para pagar algo
o para consultar el horario de trenes
te miro.

El polen de la flor
es más viejo que las montañas
Aravis es joven
para ser una montaña.

Los óvulos de la flor
seguirán desgranándose
cuando Aravis, ya vieja,
no sea más que una colina.

La flor en el corazón
de la cartera, la fuerza
de lo que vive en nosotros
y sobrevive a la montaña.

Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos.



En: “Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos”, Hermann Blume, primera edición española 1986 (primera ed. inglesa 1984). Traducción: Pilar Vásquez Álvarez.
John Berger (Londres, 1926).

martes, 22 de marzo de 2016

Jorge Ariel Madrazo, Algunos poemas recibidos


VISITA

A Edgar Bayley, Francisco Madariaga, Antonio Aliberti, Gianni Siccardi,
Joaquín Giannuzzi, Enrique Puccia, Enrique Molina,
Alberto Vanasco y Celia Gourinski.

Anoche visité amigos muertos.
Descansan, quién diría, todo su
no-tiempo en
jardines cuyos ramos cobijan
poemas y
citrus de ignota acidez

Los descubrí trajeados y alegres, tanto
que me hallé confesando: -No
hubiera jamás creído
Edgar, Francisco, Antonio,
jamás pensé
Gianni, Joaquín, Enrique,

Alberto,

Celia,

hallarlos tan contentos como si
fuese un suspirito vuestro transcurrir.

Conversamos sobre bares y dragones
y amores frutecidos
en sórdidos hoteles y en parques con dedos
de niebla

Mateando, sonreídos
me despidieron
con un fulgor que no olvidaré

Se escondía en sus miradas el color
                                      de una verdad.
Y había en sus labios
una revelación.


ELLA, LA QUE MURIÓ

Ella   la que murió,
quiso brindarme hoy el blanco té del
atardecer

Llegó con sonrisa y la usual falda azul
Abriole padre la puerta    el distante saludo
ellos los remotos ocupan el brocal    el
no aire    allí donde pesan sus cuerpos
faltantes

Ella   la no viviente
sonríe vivísima y feliz
las manos únense al libar el azúcar
sin carnadura   la blusa infla el ala
los soleados senos    un rayo

solar en el
ventanal

Volaba el alborear de la memoria
el verano      su amor oloroso
el sin tiempo meciendo su barca

Ella        la que no está
aquí estuvo y está
en el trasmundo donde sonrío
y bebo el blanco té

Padre háblale   (el triste)
yo los miro y sonrío

Yo             

el para siempre ausente
en esta escena


EL MORIR SIEMPRE OCÚRRELE A LOS  OTROS

Cuerpos, rostros, voces
a los otros córtanles el hilo
el póstumo suero solitario

El universo     la iletrada magia esférica
baila con el otro     atroz saltimbanqui
El otro es invitado a tu tertulia
son los otros los que ofician el amor

los otros en el sexo de tu hembra

los otros en tu sábana mismísima


PREGÚNTENLE AL VIENTO

El 23 de julio de 2009, Bob Dylan fue demorado e interrogado largamente por la policía cuando caminaba por una ciudad de Nueva Jersey, tras la denuncia de un vecino según la cual “un anciano de aspecto excéntrico” merodeaba observando las casas Los agentes admitieron no conocer al músico ni su obra

Bob vagabundeaba amatista esa tarde, el saxofon
de la Vejez le cacheteaba nubesfrutos atados a su
cinto desde el cual la agua con trasatlánticos de
ilusión, la
agua que sorbía su insaciada sed y sin
embargo aquel ordenado Caballero de las Letras y
las Artes, aquel Premio Príncipe
de Asturias, y Pulitzer y por si
no bastara candidato al Nobel,
anciano excéntrico con gorro quechua y errático
mirar, fue toscamente demorado por dos rubios
policemen
de veinticuatro rubios años, y Bob no
encendió su cetro de guardián
del dios del fuego. No
lo encendió, aquella tarde,
en la lluvia.
Apenas si dijo “soy Dylan, Bob,
y si ustedes no
lo creen
pregúntenle al viento”.

Así fue: Bob Dylan se ciñó a mirarlos con
infinita sabiduría húmeda y
preguntó:
“¿Cuántos mares tiene que surcar
la paloma blanca
antes de poder descansar en la arena?
Si no lo saben, pregúntenle al viento
La respuesta, tontos, dijo,
está soplando en el viento.”

Sólo eso, les juro, ocurrió aquella tarde.
Pero alcanzó a alterar el ciclo de los astros
Y un pez azul saltó sobre la luna
cuando Bob Dylan con llameantes
pupilas disparó:
“¿Cuántos caminos tiene que caminar un
hombre
antes de que le llaméis hombre?”
Y enseguida cantó, alzándose en un ala:
“Si tienen dudas, pregúntenle al Viento.
“La respuesta”, les dijo, y
sonrió,
“está soplando
desde siempre
en el Viento”.


GUERREROS DE LA NADA

No los veíamos, a esos perros gemidores
Del inframundo, esos xolotlzcuintles cuyas heridas
Sanaban con sólo humedecerlas

No los veíamos mas allí estaban, dentro
De nosotros, caminando con nuestros pasos,
Sangrando nuestra sangre con aroma de inciensos

¿nos guiaban acaso al infierno, a un cielo del revés,
A nuestros huesos descarnados, a nuestra desmemoria?
Eran calientes, su cuero sin pelos nos encendía el corazón

Ahora, aquí abajo velan nuestras armas, quieren despertarnos
Para acudir donde Xólotl, el guardián de esta rara comarca
Pero sólo deseamos descansar, hemos sufrido demasiado

No nos platiquen ya de mujeres de muslos de lino
No nos recuerden el Sol cuyo carro rueda en la alta esfera
Nadie de aquí nos moverá. A nosotros, los guerreros de la nada.


Es mucho (aunque no suficiente) el material recibido a lo largo de todos estos últimos años del querido poeta que hace unas horas nos dejó físicamente. Gracias, Jariel, por todo lo bueno, gracias.
Jorge Ariel Madrazo (Buenos Aires, 26 de agosto de 1931 – 21 de marzo de 2016). Foto: en City Bell, circa 2009, de izquierda a derecha: Néstor Mux, Andrea Ocampo, Sebastián Riestra, Jorge Ariel Madrazo, José María Pallaoro y Bigote Acosta.