miércoles, 4 de marzo de 2015

Conrado Yasenza, Hoy llamé a la casa vacía


LA CASA VACÍA

Hoy llamé a la casa vacía,
la casa de la infancia,
ese territorio donde la felicidad
fue la razón inconsciente de todas las cosas,
esa ventura de campo indómito
abierto al riesgo y al azar.

La casa vacía,
con todos sus ruidos alborotados,
con los pum asombrosos
de una enorme palta caída,
con los frondosos rosales
de colores extinguidos.

La casa vacía
a la que llamé con un pretexto simulado
para escuchar la voz
de ese hombre que vivió como quiso y como pudo,
aprendiendo, como casi todos.

Escuché a mi padre, con voz animada,
y se me evaporó el abrazo y el beso.


Conrado Yasenza (Lanús, 1967).
Foto: Conrado Yasenza y su padre. 

lunes, 2 de marzo de 2015

Gustavo Santaolalla, En las gargantas, en las guitarras, el puma renació, ruge en las cuerdas, vibra en la tierra que despierta


EN NUESTRA FRENTE


Truena la pampa,
tiemblan los Andes,
un solo grito dan;
es la alborada,
de un largo día,
que comienza. 

En cada cerro,
en cada pecho,
el rayo anidó,
es el gigante,
que ya no duerme,
que despierta.

Ya llegó el momento,
hermanos es el nuevo tiempo,

no miraremos más hacia atrás,
no buscaremos donde no hay,
en nuestra frente está la respuesta,

vamos...

Brazos de hombre,
alas de cóndor,
savia, sangre y sudor;
llanto de quenas,
potro en las venas,
que despierta,

al hijo nuevo,
a la esperanza,
al llamado de Dios,
de los que encienden
el Nuevo Foco,
que despierta.

Sobre la Puna,
en las alturas,
se oye una voz de sol;
es la del alma,
del viejo Amauta,
que despierta.

En las gargantas,
en las guitarras,
el puma renació,

ruge en las cuerdas
vibra en la tierra
que despierta.


Se pueden hacer muchas cosas. Comentar sobre nuestra colección de mariposas, sobre cómo se hace un budín de chocolate, sobre los goles que hemos gritado o padecido, y está muy bien; hasta hacernos los distraídos podemos, porque se puede elegir. Yo quiero pensar, disfrutar de la fiesta de ayer, en un discurso brillante, y seguir construyendo, bancando un proyecto para todos.

En LP “Inti Raymi”, 1973. Letra y Música: Gustavo Santaolalla (El Palomar, Buenos Aires, 1951).
Foto: GAS con el administrador de Aromito, La Plata, 2011.

ARCO IRIS es: ARA TOKATLIAN: saxos tenor, alto y soprano; flautas, quenas, claron órgano y voz. GUSTAVO SANTAOLALLA: guitarras acústicas, eléctrica, charango y voz. GUILLERMO BORDARAMPE: bajo, contrabajo y voz. HORACIO GIANELLO: batería, percusión y voz. Guía Espiritual: DANA.

viernes, 27 de febrero de 2015

Juan Gelman, Un día la vi llena de manchas, ésas que el ojo inventa para navegar el sol


AVENTURAS EN LA SELVA

I

Un día la vi llena de manchas, ésas que el ojo inventa para navegar el sol. Manchas de mariposas convirtiéndose en jirafa y todo lo contrario.


II

En las manchas de tigre vi dolor. Los espantos de tu alma empujada.


III

Así palpita el mundo de la boca. Caen árboles de luz con animales. Su corazón ha sido.


IV

A contrasol, la yerba crece. Recordamos de frente, de perfil, bajo los números. Un jilguerito dice buenos días en plena destrucción.


V

¿Qué había en la ciudad? Tu delicada, tu pasión, los mares y las islas, la piedra, navegar.


VI

Tus pechos y tus jugos. Ojalá me tuvieras como noche venida. Todos los barcos fueron vos.


VII

Puma verde: no lluevas más. Ya no te empumes, ya cantés, ya te comás el libro que arde.


EL ANIMAL

Cohabito con un oscuro animal.
Lo que hago de día, de noche me lo come.
Lo que hago de noche, de día me lo come.
Lo único que no me come es la memoria. Se encarniza en palpar hasta el más chico de mis errores y mis miedos.
No lo dejo dormir.
Soy su oscuro animal.


EL OTRO

El otro, grabado en los leones de la unión. La palabra que gira: en hebreo, oneg (placer) va a nega (sufrimiento) y escribe sus contrarios en el fuego. En los lechos enfermos conocí tu salud. Tu realidad abraza a todas las preguntas, que tiemblan como niños cargados de paciencia. La noche alza la gota de los locos como secreto o cruz. Tu cucharita cava bestias para hacer un camino. Ojalá me nombraras con nombres diferentes. Yo no conozco nada sino vos, conmigo en vos, que no conozco.


EL PESO

El peso de la palabra llega desde una piel tendida, furia o pena, niñez. 
El vacío del hondo, apoyado en el viento.


EL OJO

Soy en tu no conocida hermosura, la que se esconde en tu hermosura. No puedo verla en su naturaleza ardiente. Tu imagen puedo ver, en todas partes, y, como el Abencerraje, la más verdadera en mis entrañas. El ojo convertido en lo mirado no se combate más, es dos veces la luz y recibe como ser recibido. No necesita causa ni perdón.



En: Salario del impío / Carta a mi madre, Página/12 – Sex Barral, 2012.
Salaríos del impío (París, Ginebra, México, Nueva York, 1984-1992).
Selección de textos: Jmp.
Juan Gelman (Buenos Aires, 1930 – México D. F., 2014). 

jueves, 26 de febrero de 2015

Juan Gelman, La lengua del dolido jadea de amores indecibles


INTERRUPCIONES

La lengua del dolido jadea de amores indecibles, apenas entrevistos, como fuegos que le acechan la boca y ningun daño apaga y arden en lo que no será.


EL AVE

¿Qué sos sino mi estando en desestar, ave dura del siendo, vacío que no puedo agotar?


LA ILUSIÓN

La piedra, piedra quiere ser, y yo, vos. La conciencia de mí como ilusión de que soy otro.


LA OTRA

¿Quién sos, íntima otra? Las horas de tu cuerpo hacen la eternidad.


LA PALABRA

                                                                   A Rigas Kappatos

Mora en la sombra la palabra que te nombraría. Cuando te nombre, serás sombra. Crepitarás en boca que te perdió para tenerte.



EL PÉNDULO

Nunca dejarás serte mía, pero me río de tu libertad. No podés cancelarte en mi memoria. Sos más en mí que yo de mí. Te existo, péndulo del aire.


En: Salario del impío / Carta a mi madre, Página/12 – Sex Barral, 2012.
Salaríos del impío (París, Ginebra, México, Nueva York, 1984-1992).
Selección de textos: Jmp.
Juan Gelman (Buenos Aires, 1930 – México D. F., 2014). 

miércoles, 25 de febrero de 2015

Juan Gelman, Sos como ese Buda de granito


COMO

Sos como ese Buda de granito que recibe en su plato la única ofrenda que un niño pudo hacerle: un puñado de polvo del camino.


DEUDAS

En el desgarro del espanto perfeccionás tu luz y me recuerdo.


DECIR

Viajes, rostros, tabaco crecedor, animales de puro talón, dedo apoyado en el espanto, el bien de los pañuelos, visitas de la nada, el espejito del saber, las mañanas del soplo infantil, el feto de la noche, tanto cordero atado al hilo, y paciencias, paciencias como fuego, y vos.
Vos.


CARTA

Extraña es el agua que nos junta, brasa extremada, cómo calcinado, entrega del no ser.


EL BALDÍO

Animal de baldío, memoria, comés pastos que no crecieron más.


LA FORMA

Alma que ahora pensás: decì por qué en amor la soledad es forma de la luz.


EL ESPEJO

Alma que solo ves un animal herido al fondo del espejo: cesa ya de jadear.



En: Salario del impío / Carta a mi madre, Página/12 – Sex Barral, 2012.
Salaríos del impío (París, Ginebra, México, Nueva York, 1984-1992).
Selección de textos: Jmp.

Juan Gelman (Buenos Aires, 1930 – México D. F., 2014). 

lunes, 23 de febrero de 2015

Jorge Aulicino, Opresos son de su sensibilidad, contra ella yugan


TARDES CELESTES

Esos hombres no son baraja, ni dioses —'ases'—,
pero llevan en cierto modo una coraza tan
trenzada a la carne, que no abyecta ni melancólica
ni aun sensible suena su voz lírica
—opresos son de su sensibilidad, contra ella yugan.
Hombres de esquinas amarillas, que no rosadas.
El facón tirita como su único huesillo en sombras.
Blanco es, se diría ebúrneo, pero es hueso o puñal,
según la metáfora se vea.
Sobreviven. Grandes poetas nuestros con olor a manta,
a aguantadero, a bebidas de otoño, a altiva herrumbre.

Querés seguir, como Juan L., el tránsito de la tarde, en detalle:
variaciones del celeste, brillante sobre los edificios, más allá marítimo,
y el discurrir, el paso, la física de su tiempo salvaje te detiene.
Canta una torcaza, algo, entre edificios urbanos, el humo
sube en fríos nubarrones entre esos 'palazzi' que te recuerdan
los amarillentos monobloques de la República Democrática Alemana:
un invierno fallido, una eternidad que no fue.



Poema inédito de “El Cairo”.
Jorge Aulicino (Buenos Aires, 1949).
Ilustración: Alberto Breccia (Montevideo, 1919-Buenos Aires, 1993).
"Historia de Rosendo Juárez". 

miércoles, 11 de febrero de 2015

Leopold Staff, El humo de la chimenea


CIMIENTOS

Construí sobre la arena
y se vino abajo;
construí sobre una roca
y se vino abajo.
Ahora, cuando construya, empezaré
por el humo de la chimenea.



TRES PUEBLOS

Tres pequeños pueblos
Tan pequeños que todos
Cabrían en uno solo...
No están en el mapa.
Fueron destruidos durante la guerra,
Porque en ellos vivía gente
Que trabajaba duro, era tranquila,
Amaba la paz.
¡Oh, tibios, indiferentes hermanos!
¿Por qué ninguno de vosotros busca esos pueblos?
Qué pobre es el hombre
Que no hace preguntas.



ARS

Mira raudo al mañana,
Mas no profetices,
Déjalo a los adivinos.
Es tan difícil expresar lo que es.
Escribo poemas lentamente,
Trabajo como un mulo.
Soy paciente
Como la gota de agua del tejado.
El tiempo siempre tiene tiempo.
Y el mundo es viejo como él solo.
No crearás nada nuevo
Buscando novedad.



Leopold Staff (Ucrania, 1878 – Polonia, 1957). 
Foto: Cementerio de Powązki en Varsovia.
Gracias, Jonio González! “Cimientos” y “Tres pueblos”, en “Post-War Polish Poetry”, 
estudio y traducción al inglés de Czeslaw Milosz, University of California Press, Berkeley, 1983. 
Versiones al castellano, Jonio González.
“Ars”, traducción del polaco por Abel Murcia en su blog altrasluz. 

viernes, 6 de febrero de 2015

María Rosa Lojo, Tras las cortinas blancas


LA PARED

     Del otro lado de la pared cantan el amor y el odio de todos los siglos. Vínculos de almas ya muertas que se estrechan en las grandes casas vacías, a la sombra de los bosques eternos. Podrías arrancarte la máscara que usas para dormir, cruzar del otro lado y escucharlos. Pero sigues escribiendo sobre la mesa de la fruta y el vino, sólo atenta al llamado de los trenes oscuros que cruzan infinitamente el mundo.



CORTINAJE

     Nadie te ha visto y crece el miedo tras las cortinas blancas, a la luz de otra edad. El amado resucita, el padre y la madre que te hicieron el mundo, las piedras de la fundación. Entre las alas y el verano de música, la distancia se ofrece.
     Alguien te levanta y te ata al suave caballo rojo que te esperaba siempre. Cruzarás el umbral. Nadie te ha visto, sola de sombras en la madrugada, tras las cortinas blancas que velaron tu muerte.



En: “Forma oculta del mundo”, Ediciones Último reino, 1991.
María Rosa Lojo (Buenos Aires, 1954).

Foto: MRL en FB. 

jueves, 5 de febrero de 2015

Jacobo Fijman, Silencios verdes de los bosques rojos


ALDEA

Mi blanca soledad-
aldea abandonada.

Revuelo de perezas
sobre la torre de un anhelo
que tañe sus horizontes.

Pintadas negras de la desolación.
Yunques abandonados y puentes solariegos.

Se ha sentado el dolor como un cacique
en el banquillo de mi corazón.

Las lluvias estancadas de mis sueños
se han cubierto de musgo.

En el horno apagado del silencio
mis frutos maduraron
estérilmente.

Perdí mi itinerario en el desierto.

¡Hospedería triste de mi vida
en donde sólo se aposentó el azar!

En una pradería de cansancios
balan estrellas mis ovejas grises.

Lugarón sin destino;
las calles andariegas
beatas de mi ser
son manos
contemplativas
que van perdiendo soles...



MAÑANA DE SOL

Tañía el sol sus llamas
en los cántaros húmedos del viento
de rocío y paisaje
que alargaba el elástico sendero.

Desentumecimientos.
Carnes del trigo;
espigas de mis manos.
Jadean los aromas;
temblequean cual besos los caminos.

Silencios verdes de los bosques rojos
apretados de gozo y alegría.

¡Enloquece en mis ojos la mañana!



De: “Molino rojo”, 1926. En: “Obra poética 1”, Leviatán, 1998.
Jacobo Fijman (Rusia –hoy Rumania-, 1898 – Buenos Aires, 1970).

Imagen: José Planas Casas, grabado interior primera edición de Molino rojo.

lunes, 2 de febrero de 2015

Mariel Monente, Entre las ramas calvas de la higuera



I

Escribir
el amor y un pájaro
                 ahora
la sutura.



III


Ella pensó el infierno de la ausencia
                                        infierno frío
témpano reclamando el agua dulce
en un océano de sal, de voces quebradas

pensó

rompió el silencio en un suspiro de noche blanca
de laberinto de hielo

la vía láctea, la noche fría,
una sortija de nombres callados
atisbos de una herida helada.



VI

No es anhelo en poseer
es la certeza
de un deseo encriptado entre la yema y el labio.



XII

El colibrí
               liba en la aljaba
rompiente del agua
se hace añicos en la siesta

meditar
perder su tornasolado brillo de azules
complace con la ausencia
el ansia del deseo

acerca su pico aguja
en un intento de sostener el aire
                                        la flor
extiende su campana de rojos
desova en su corola
tonos de añiles nuevos.



XIV

a Faby y Pablo

Es un imposible de extremo pesar
imaginar otra vez
esta amalgama perfecta de azules

los amantes miran
el retorno de las hojas verdes
las yemas brotan en el vértice más oscuro de la enramada
los nombres que eran
los antiguos dueños de los brotes, de los brazos, de las sortijas
celaron su otoño apaciguado
                                            ahora
las páginas se detienen en los brotes
un tronco caído, espera la muerte y aún destella el verde,
en los vértices, en sus costados húmedos
los amantes miran
y sus cabezas hablan de las llamas
que encienden sus mechones bastos

el dolor de la muerte
es más presente, es más bello.



XV

En la casa viven pájaros
la intemperie            nos conmueve
agitan sus alas a la tormenta viniendo
la palmera detiene sus trinos conversos
ellos no moran
                                   sólo se despiden
entre las ramas calvas de la higuera.



XVIII

                                     Un gallo
chirriar sus metales
el óxido engaña al gato en celo
                                     a la calandria

el viento helado lo invita a un vuelo imposible
sus pequeñas alas negras presumen y fingen
                                          está soldado.



XXIV

Vive en el silencio
recorriendo siempre los mismos senderos
choca contra palabras mudas
con signos que interrogan la noche
                                    buscando una respuesta
y es un vestigio de lo que fue
                     la huella de esa mano en la espalda
                     el olor indescifrable en la mejilla

una mirada que conoce los cerrojos
y los abre sin pudor
ni desconcierto.




GUERNICA
(Fragmento)

El azar

El olor del pasto recién cortado
vidrio y gotas blancas en los muros adheridas
y los peces del recuerdo
que sólo a veces nos nadan la mirada

¿de qué arrullo se sostiene la pregunta
en el aire,
en la duda,
en la celebración del azar?

aflora la certeza entre los hilos contados del lienzo:

¿por qué preguntarle al sol por el ocaso
o a la luna por el motivo del reflejo?

todo hombre es pájaro
todo hombre es pájaro

al menos, una vez en la vida.




En: “Sutura” Ediciones El Mono Armado, 2014.
Selección de textos: Jmp. Gracias, Mariel, por tu libro!
Mariel Monente (Buenos Aires, 1961).
Foto: MM en FB. 

viernes, 30 de enero de 2015

Alicia Pastore, Y que lloren los deudos


COMO LLUVIA

un espejismo
era la nave
en la otra orilla

los sonidos crecían
deformados
como lluvia de balas
filtrándose por las goteras,

la proyección errónea
de una luz
no cesaba de convertir
una pequeña sombra
en algo trascendente,

pero yo iba,,,



COSTADO OSCURO

Y qué con éste
costado oscuro
que me crece y crece

zarpó
en un barco negro
no sé de dónde,
cargaba sangre
de otras guerras
tan negras como éstas

habían rodado
las cabezas y algún circo,
un payaso murió
con los ojitos
en cruz
y ya no pudo
el gesto contar
la historia


me lo dijeron
los salvados
para siempre,
los restos de piel
y mugre
que viajan
en las cañerías de una 
ciudad moderna,

lo repito yo
y me pregunto,

qué hacer con éste
costado oscuro
que me crece 
y crece,,,



ORFANDAD

me miraba,
yo lo vi
con mis ojos de antes:

me vio
en el tramo final
de esta vaguedad
a solas,

la mano me temblaba
un poco,
la pupila incierta,

me vio como una sospecha
de su orfandad apenas,
éste hijo
que me carga a cuestas,,,



ADEENE 

revisa el historial,

la esperma 
trasegada
en estirpe ajena,

oye el miedo,
su tintineo horadando
las sienes,

el eco 
le estruja el adeene,

(dónde te olvido
abuela 
-que no hubiste
de moño rosa
la puerta
ni cuna-
en qué batalla
te quito los besos,
devuelvo tus cuentos,
gateo hasta
la saqueada noche
y, sin disgregarme,
regreso)

revisa
el historial,
caleidoscopio
de otro cielo,

ronda de
sombras
en una tiniebla 
lejos,
otros árboles
guardan la infancia,
ella no está ahí,
no juega,
no se salva,,,



COMO HIEDRA

como hiedra
va trepando en mi 
garganta,

se desliza
por mi lengua,

brota empecinada
en mi boca

dice basta,,,



LENGUAJE

todo anuncia el declive,
ese ronroneo fatal,
el desaliento


la palabra imparcial
que no me elige
su huésped

Me quemo en el fuego
de unas islas
perdidas como yo, 
así desiertas,

mi lengua cae
en trampas aburridas

una cuerda al vacío
es mi garganta,,,



BRINCA, BRINCA…

…como potranca,
no da respiro
ni amordaza,

en cada cabriola
brota savia
sin beso ni amor
que le rebote

el hombre 
mira el reloj,
ve la casa,
la mujer 
que aguarda,

un silencio
lo proscribe,
se quita el olor 
apenas,
apenas 
ensaya un olvido,

ella se viste rápido,

fui una niña
en esta pausa,
qué más pedirle
a un hombre bueno,
dice,,,



DE RAYO EN FIESTA

yo quiero
una instantánea

como de rayo 
en fiesta

que me obnubile
un poco,
me trastabille 
-y  caiga
/a las doce en punto-
la calabaza
a tiempo/
sin cables
ni tubos
ni hilos blancos
de sábana,

devolviéndome
a la oquedad,
ya libado 
el desempeño

y que lloren
los deudos:
unos,

otros
que rían
hasta 
rozarme,,,


En: “De rayo en fiesta”, Ediciones Tahiel, 2013. Selección de textos: Jmp.
Gracias, Alicia, por tu libro.
Alicia Pastore (Buenos Aires, 1049).

Foto: AP en FB. 

miércoles, 28 de enero de 2015

Sylvia Cirilho, Hembra con el buche lleno de lombrices




FEMME

Hacedora de enigmas cómics en espaldas
Destazadora transparente
uso mi lenguaje que no es error ni enmienda;
soy del sexo más favorito:
hembra con el buche lleno de lombrices.
Sin halo

alzo el vía crucis para que imagines
las caderas al sol,
los flancos que te adoran
mi voz de relámpago sin rol
mi jugo que te refresca entre las piernas,
murga en la que la Luna
te muestra mis tetas.


BEATITUDE

Toda yo me hice canciones en su fría actitud ancha;
las pocas palabras suyas, a veces órganos míos.
Vos, llanto de 1 de Setiembre
roca dura de allá lejos,
pasado rengo, dije.
Canto a llamas.

Yo me saqué del cuerpo las palabras.


AÑOS

Toda la vida que soporten tus rodillas esta noche verán
la resurrección de los números pares. Un proyecto lineal
y estúpido considerando el espacio de los laberintos
y el esqueleto gótico que cubre tu carne con gusto
a membrana acuática.

La edad añade inteligencia a cada uno de los gestos
y en la cama se es carnal ofensivamente.

La esfinge tutea tuétanos temblando tulipanes.
Efecto de la pimienta en la punta de la lengua.
Acertijos, a la hora de cogerte.


ACTOS

Había que vengarse, me dijiste

y como anémona de pecho derecho
almizcle de Venus
verbena en los cueros

-ánodo y cátodo
sin lunes de trapo-

rojo estambre
textura
trazo bengala abajo
te acomodé las ancas,
hacémelo.



Toda soy puta gargareando entre los ángeles;
luna imantada piel de cascada nácar
tu ojo que mira,
ni banco de plaza dan como yo asiento
a tu culo flaco.
Vidrio de la divinidad toda, mis tetas en tu cara,
salgamos a la Verona,
probemos en mi barrio,
mordamos lianas sábanas
decibel cadera, cabalgando.
Una interjección en lava,
tu instrumento comulgándome:
vagido de bestia,
parche
cuero abajo, teacabando.


EJERCICIO

Los ritos y las pieles de animales, los animales sin piel, una novalengua y la sed. Toda la sed. Desnuda, los mínimos peces pasan rozando mis muslos. Con el lomo plateado tanto tanto que Judas me hubiera vendido por hembra y sólo por un par de ellos ondeando en mis aguas. Como descarga eléctrica de bajísimo voltaje, un híbrido de placer y de dolor. Absoluto equilibrio entre creación y destrucción. Cuando terminó de besarme humedades, los insectos dorados iniciaron un vuelo en polvos.


DORMIRNOS

Cuando soy en lo que no se conoce, imagino el fondo de tus ojos.
Una forma más de la noche y de su reino aunque somos solos a la hora de la siesta.

Hablo entonces de lo que anilla, despedaza y convierte

de mi máscara cuando aloja al monstruo entre sus manos
de la tuya cuando hace fuego Roma.


ME QUEMA

qué queda de ese jueves
en que besaba los grillos buscando
la marca de un olor desnudo en sus costillas.

se evaporaba el cuerpo en una tortura extensa,
esa sensación de frío, cómo explicarlo.

se derrite en una mancha en mi saliva
que los cuarenta días de lujuria
no bastaron.



En: “Pulpa a la hora de los dátiles”, Textosintrusos, 2014.
Selección: Jmp. (Sylvia, gracias por tu libro).
Sylvia Cirilho (Buenos Aires)
Foto: SC en FB. 

lunes, 26 de enero de 2015

Raúl O. Artola, Un maestro me cuenta cómo averigua quiénes serán sus discípulos


INDICIOS


Una mala decisión tomada a tiempo es más beneficiosa que una buena decisión a destiempo. Pruebas al canto: 1. Casarse joven y morirse joven. 2. Ser burgués de cuna y dejar de escribir en la vejez. 3. Seguir la moda cuando rige y matar al padre cuando ya está enterrado.

*

Lo que no se puede explicar no necesita razones. Sólo resiste la formulación poética, que no siempre se compone con palabras. También los silencios, el vacío, dan cuenta del misterio.

*

Hay que tener voluntad, decía mi madre. No, mamá, le contestaba yo, hay que tener convicción. Y me mandaba a los maíces del castigo. Había aprendido todo de afuera mi madre. No conocía el sabor de la pepita. Le habían hecho perderse lo mejor. En cambio, yo había aprendido todo afuera de mi madre. Cuando se hizo vieja contaba monedas de ingenuidad, vivía perdida y sonriente. No podía olvidarse de los maíces del castigo.

*

En la literatura, como en la vida, el que se siente sorprendido es porque no estuvo atento a los indicios.

*

Cada noche, al dormir, nos preparamos para el oficio mayor, el que necesita más entrenamiento.

*

Repaso fotos viejas que aún me representan. Han cambiado muchas cosas, el tiempo hizo su trabajo sin indultos ni crueldad. Al rato reconozco todas las camisas que conservo en distintos grados de buen uso. Y la sonrisa ese lazo tendido entre labios y mirada creo que también anda por allí en cajones del ropero al abrigo del invierno de los otros.

*

Un maestro me cuenta cómo averigua quiénes serán sus discípulos. Pregunta a sus aspirantes: ¿para qué sirve la puerta de tu casa? ¿Para entrar o para salir? Los débiles de espíritu dice el maestro se dejan fascinar por el falso dilema y optan por una de las dos. Los prácticos y sensatos responden rápido y sin dudar: para las dos cosas. Hay una clase de inscriptos que se deliran con posibilidades insólitas: para esconderse, para saludar a la lluvia, para recibir al cartero y vulgaridades parecidas. Una minoría contesta: para pasar. Ellos son los interesantes, afirma el maestro, con ellos me gusta trabajar.

*

Cuando estoy con ella soy feliz pero no sé quién soy. Me asusto y la abandono. Entonces vuelvo a saber quién soy. Un infeliz, bien logrado.

*

Mi especialidad es la estafa. No podría vivir sin ella. Y no es necesario organizarse, tener planes ni ser astuto. Alcanza salir al mundo con la cara de todos los días. Siempre aparecerá alguien dispuesto a darnos el gusto.

*

El funambulismo es arte de poetas. Caerse de un tobogán o de un par de palabras es un fracaso estético. El poeta, como los gatos, hace una pirueta en el aire y eterniza el instante.

*

Las fuerzas de la naturaleza suceden. Las obras de arte también, dice Borges que dijo Whistler. Algunas personas también suceden. Y a su paso hay quienes se asombran, se santiguan, se indignan, agradecen, se arrodillan, sonríen y hasta claman por ayuda. O se enamoran aunque no sepan cómo se hace.

*

La poesía es un toro de lidia en el ruedo, solo, vestido con su traje de luces.



ENSAYO GENERAL


Durante cinco años cerré las puertas y ventanas de mi casa. Entre persianas y vidrios se acumularon cartas, facturas impagas, diarios y folletos, hojas secas, arañuelas y polvo impalpable, condones, tapitas de cerveza y hasta un gorrión muerto, entre otros regalos del tiempo. El día que abrí el ventanal escuché una canción olvidada, la luz entró crujiendo sobre los muebles, el aire se abrió paso entre vaharadas de niebla, las moscas retrocedieron arrepentidas de su intento y unos pibes se pararon a mirar y comentaban por lo bajo. Me quedé un rato observando el panorama con mis viejos anteojos para sol. De pronto cruzó frente a la ventana una muchacha de buen andar. Me acordé enseguida de mi profesor de biología, de pistilos y gametos, la división cariocinética, cigotos y blástulas, hasta que perdí la visión de esa grupa y su trote. Después me cambié el piyama húmedo y salí a comprar queso, salamín, maníes y una botella de fernet.

(a la memoria de Mario Levrero)

*

El ensayo general ha sido un fiasco. Nadie sale conforme. El que estalla, porque las esquirlas se clavan en su propio cuerpo. La hetaira, porque pierde un chulo que le toleraba los amantes fijos. Los ángeles caídos porque fueron tomados por arlequines sin gracia, objetos de la compulsión. El director esperaba más de la escena, una perversión creíble, no la mascarada de pasos calculados, con red y sin artistas.

*

El viejo escribe en su nikki las impresiones del día. Su amiga en Obaru se ha roto una pierna y el hijo la ayuda como puede. El viejo quema unas hojas en el jardín agrega flores secas de cerezo y ruega para que su ofrenda llegue hasta Obaru. Las nubes parpadean cuando sube el humo perfumado. El viejo entiende que su amiga ha recibido la intención.

(a Yolanda I. Garrafa)



En: “Registros de hora prima”, Ediciones La Carta de Oliver, 2014.
Selección de tetos: Jmp.
Raúl O. Artola (Las Flores, Provincia de Buenos Aires, 5 de diciembre de 1947).
Desde 1975 reside en Viedma, Provincia de Río Negro.
Foto: Alicia B. Pastore: José Ma. Pallaoro, Raúl Artola, 
Norma Etcheverry (que presentaba su nuevo libro) y Sandra Cornejo.

Presentación en La Plata de “Registros de hora prima”, 12 de diciembre de 2014.