viernes 17 de febrero de 2012

Carlos Mastronardi – Luz de provincia, 1


LUZ DE PROVINCIA
Cuartetas 1-7/57



A Eduarda Beracochea


Un fresco abrazo de agua la nombra para siempre;
sus costas están solas y engendran el verano.
Quien mira es influido por un destino suave
cuando el aire anda en flores y el cielo es delicado.

La conozco agraciada, tendida en sueño lúcido.
Da gusto ir contemplando sus abiertas distancias,
sus ofrecidas lomas que alegran este verso,
su ocaso, imperio triste, sus remolonas aguas.

Y las gentes de ahora, que trabajan su dicha,
los vistosos linares prometiendo un buen año,
las mañanas de hielo, los vivos resplandores,
y el campo en su abandono feliz, hondura y pájaro.

Las voces tienen leguas. Apartadas estancias
miden las grandes tierras y los últimos cielos,
y rumores de hacienda confirman lo apacible,
y un aire encariñado, de lejos, vuelve al trébol.

Gracia ordenada en lomas y en parecidos riachos.
En su anchura, porfían los hombres con la suerte,
y esperan suave fronda y unas tardes eternas
y los dones que piden a los cielos rebeldes.

Preparando cada uno los colores del campo,
capaz el brazo, justa la boca, el pecho en orden.
Para el ganado buenos pastajes y agua libre,
creciendo en paz la bestia, la tierra dando al hombre.

Lindo es mirar las islas. Una callada gente
en cuyos ojos nunca se enturbia el claro día,
atardece en sus costas o cruza con haciendas,
dichosa en la costumbre y en la amargura, digna.

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Carlos Mastronardi – Luz de provincia, 2


LUZ DE PROVINCIA
Cuartetas 8-17/57


La vida, campo afuera, se contempla en jazmines,
o va en alegres carros cuando perfuma el trigo
cortado, cuando vuelve la brisa a trenzas jóvenes
y el ocio, en la guitarra, menciona algún cariño.

Se puede, es un agrado, saludar la esperanza,
que suele quedar sola, y los medidos actos
del hombre que se afirma con la reja en la escarcha
o rige noche y día la marcha del ganado.

Cruzan como dormidos los troperos, al paso,
tras largas polvaredas; vuelven de las tormentas,
de los bañados cuando la provincia es del viento,
de unos campos ardidos por la luz veraniega.

Leguas, y en ese brillo la torcaz y el aromo,
pausado el movimiento del otoño flotante,
y luego auroras de agua, temporadas de sombra,
y el tedio hacia las tardes que los vientos deshacen.

El inconstante cielo, las plagas vencedoras,
los nacientes sembrados que empiezan la alegría,
los anhelos atados a un destello del campo,
el riesgo, siempre hermoso, y el valor que no brilla.

Las revueltas manadas que arrecian libremente,
y después la incansable dulzura, la honda calma,
y el esplendor desierto donde se abisma el pájaro,
donde se pierde el claro vivir de las estancias.

Es bueno ver los hombres, allí, alegres de campo,
rigiendo altos motores, sudando entre las parvas.
Estas gentes descifran su futuro en el cielo,
y sus mansas acciones confirman bestias y albas.

Conocen duras penas y alguna vez la dicha,
entienden las tormentas, las promesas del campo,
los soles y los tímidos modales de esa tierra
de ocioso color suave. (La he mirado despacio.)

Cariñosas distancias, favores del silencio,
poblados que hacia fuera relucen en jardines,
unas casas extremas y solas frente al llano,
cercos de fronda, huraña dulzura de unos lindes.

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Carlos Mastronardi – Luz de provincia, 3


LUZ DE PROVINCIA
Cuartetas 18-27/57


La siesta es un arrullo cansado en esa fronda
donde otra vez aquieto mis tardes de luz viva.
Rosas proporcionadas al poder del verano,
convocando muchachas aclaran más el día.

Por los pueblos, abiertos en yuyales que apuran
la campaña y la noche, lentas almas rehacen
unos sabidos rumbos que igualan toda suerte.
Sólo cambian los cielos y unos crespos tapiales.

Calles de intimidad sin nadie, olvido y sol,
y siempre unas bandadas atristando el oeste,
y ese vals en retreta, pobre encanto en la noche:
nos busca su florido pesar, su voz nos quiere.

Cuando el aire se duerme, llega un rumor de juegos
del arrabal, o acaso de unos queridos años;
y claras van entre árboles despaciosas mujeres,
festejando colores, arreglando algún gajo.

Busca cielo y riberas el ocio del domingo.
Conozco esas mañanas populares y agrestes.
La soledad se aviva de remos, de agua en fiesta,
y, esperanzando mozas, se lucen los jinetes.

La flor de la glicina sobre quietas morochas
miré en las hondas quintas. Allí una luz incierta
reposa, y por sonoros maizales llega el viento
con el rumor quebrado de lejanas haciendas.

El ocaso desgana las voces, y algún hombre
queda en la brisa pura, bajo el cansado cielo.
La vida se apacigua contemplando la hora
distraída sobre aguas, sembrados y altos ceibos.

La tarde, ausencia y fuego, se pierde en los arroyos:
y allá están, los he visto, unos lacios juncales
que agravan de sombría delicia y de secreto
el verdor extendido, la dulzura incansable.

Estos serenos campos fueron selva y ternura
de cantos extrañados en los días sin hombres.
Después, las almas libres; me acuerdo que pasaban
con haciendas cerriles o ganaban los montes.

He vivido en las costas y anduve un año entre islas.
Las crecientes traían animales extraños
y la grata zozobra de escuchar agua brava
entre el clamor extremo de los campos ahogados.

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Carlos Mastronardi – Luz de provincia, 4


LUZ DE PROVINCIA
Cuartetas 28-37/57


Mecido cielo de árboles, luz de mi tiempo: vieron
la suerte de mi gente. Yo estaba y lo querido.
Nuestro culto y nuestro ánimo era un hombre de afuera.
Las frondas encerraban el vecindario antiguo.

Perdido pueblo, noches de ladridos y viento;
por los ranchos lejanos, miserables canciones,
el alba entre campanas y los mojados carros,
calles de luz más sola, la plaza como un bosque.

Con buen tiempo llegaban las noticias del campo
que animaron tertulias de señores felices
y un pájaro bastaba para alegrar el pueblo.
Luz agreste y cantada, la vida entre jazmines.

Recordando mi casa y unos queridos años
digo; era el agua próxima rumor en la roldana,
llegaba algún dichoso, las fiestas nos juntaban,
nuestro padre salía temprano a la campaña.

Tuvimos un gran árbol, para un barrio su efluvio.
Adentro iba una voz disponiendo esplendores
y en los patios duraba la sombra de los nuestros…
Entonces, los regalos venían de los montes.

La dicha entretuvimos mirando unas amigas.
Lentas, bajo sombrillas de colores, llegaban
a pasar con nosotros un cariñoso día
de manos ocurrentes y flores visitadas.

Son recuerdos. Ese árbol queriendo todo el patio,
aquellos que no vuelven a su sombra, otras voces,
las tardes que venían oliendo a campo. Lejos
quedaron, en la vida reservada de entonces.

Me alegré de jinetes que entraban siempre al alba.
Vi esquinas resignadas a un caballo y a un poste,
luz de rosales, calles con lunas más cercanas.
También vi guitarreros borrachos en la noche.

De lejos, en las fechas respetadas, venían
paisanos que orillaban las alegres reuniones.
Llegaban de los montes a embravecer las fiestas,
la mirada filosa y el destino en las voces.

Una vez se miraron y se entendieron dos hombres.
Los vi salir borrosos del camino, y callados,
para explicarse a fierro: se midieron de muerte.
Uno quedó: era dulce la tarde, el tiempo claro.

.

Carlos Mastronardi – Luz de provincia, 5


LUZ DE PROVINCIA
Cuartetas 38-47/57


Yo saludé varones sufridos que agrandaron
los confines riesgosos de una hirsuta provincia.
Tras la hacienda bravía o en los montes quedando,
vivieron sin asombros sus penas y delicias.

El campo se ofrecía misterioso, y sus hombres
ganaron soledades, removieron la gracia
descuidada y ociosa de unas tierras tupidas,
la luz extraordinaria y ociosa de otras albas.

He cruzado sus leguas de alta fronda, y recuerdo
un sosiego de estancias perdidas en la dicha
y tormentas de pájaros obedientes al alba.
Era un agrado estarse contemplando esa vida.

En ceibales y costas quedan rumores de antes
y viene hasta mis noches como una queja antigua.
Persiste un rudo encanto que me despeja el alma,
entre arroyos ocultos y en las calladas islas.

Los ocasos devuelven al ayer. Reconozco
luz de una tarde mía en las tardes de ahora.
Otra vez me convidan los silencios del campo
y un confín oscilante de linos me recobra.

Alabo estas distancias, que imperan con dulzura
y dicen que el olvido, bajo su fronda, es suave.
Suelo buscar, gustoso, su paz consecutiva,
sus aguas remolonas, su octubre, sus maizales.

Aquí un desamparado valor mueve a los hombres
desde la luz primera, que impone la hermosura.
Hay brazos que renuevan los colores del campo
y destinos que en soles y nublados se buscan.

Hablo de mi provincia. Vuelvo a querer sus noches,
sus recias claridades y sus albas de hielo.
Miro el cauce anchuroso de sus almas iguales,
su resplandor de espigas y su varón sereno.

De nuevo me convida la mansa luz agreste,
y el rocío en los huertos que guardan la frescura.
Me ofrezco a unos lugares de follaje y silencio,
al escondido tiempo de las quintas profundas.

Otra vez nos conducen las tardes pueblo afuera.
Por las costas cercanas –uno ausente– nos vemos
en los pastos tirados, sin apuro remando…
Suelo volver del monte, perdido, un grito espléndido.

Carlos Mastronardi – Luz de provincia, 6


LUZ DE PROVINCIA
Cuartetas 48-57


Yo soy una alabanza de esa fronda que ampara
un vivir agraciado de secreto y sin mundo.
En su hondura, mi paso libre de horas, absuelto,
y en calles que se pierden junto a los campos mudos.

Vuelvo a mirar confines de abandonada gracia,
pueblos fieles al gesto de antiguas gentes muertas,
y piadosos lugares que halagan el recuerdo,
por donde se alejaba mi pena paseandera.

Vuelvo a ser de las noches, que hondamente me han visto.
Me acompaña una brisa de campo en esas horas,
cuando busco la extrema quietud, ruinosas tapias
y calles semejantes a mi destino, y solas.

Conozco unos lugares que enternecen mi andanza
y donde la provincia ya es encanto sin tiempo.
Frondas, callados pueblos, suaves noches camperas.
Soledad, hermosura: frecuencias de mi pecho.

Vuelvo a cruzar las islas donde el verano canta,
y un aire enamorado de esa extensa delicia
en cuya luz diversa y en cuya paz se anuncia
la querida, la tierna, la querida provincia.

Larga dulzura creada para entender la dicha,
durable rosa, quieto fervor, gajo de patria.
¡Qué mansa la presencia de la brisa en sus tierras!
¡Qué sonora en mi pecho la efusión de sus aguas!

Dulzura, sí, llaneza cordial, grato sosiego,
amplitud primorosa y honor de la mirada.
En su anchura, el olvido reconoce a los suyos,
y en su tierno abandono mi persona se aclara.

¡Qué vistosas se ponen sus leguas cuando el aire
perfuma, y la tarde alza como dormidos vuelos!
Yo pondero esos campos, los nombra el afectuoso.
Mi corazón es dádiva de su amable silencio.

Siento una luz absorta y unos muertos rumores;
reconozco este ocaso perdido en los trigales,
y fuera de los años miro su gracia inmóvil,
su delicado fuego sobre los campos graves.

Luz absorta que viene del pasado, y me acerca
unos rostros, un pueblo y esa fecha rezada
en que anduve más solo por los patios silvestres...
(Un Septiembre elogiado con glicinas, estaba).

Este ocaso confunde mis tiempos. Vuelve un canto
siempre dulce. La dicha se parece a esta ausencia.
Quedo en la brisa, tierno de campo, libre, oscuro.
Una vez yo pasaba silbando entre arboledas.


De: “Conocimiento de la noche”, 1937. Texto de la segunda edición 1956. En: “Luz de provincia y otros poemas” (se respetó el texto de esta edición, salvo alguna corrección que he considerado pertinente), Centro Editor de América Latina, 1988. Selección y prólogo: Ricardo H. Herrera. Luz de provincia: 57 cuartetas alejandrinas.
Carlos Mastronardi (Gualeguay, Entre Ríos, 7 de octubre de 1901 – Buenos Aires, 5 de junio de 1976).
Foto: Carlos Mastronardi y gato, s/d
.

jueves 16 de febrero de 2012

Roberto D. Malatesta – En mi sueño tomaba un colectivo


UN SUEÑO


a L.A.Spinetta

En mi sueño tomaba un colectivo
y para que la máquina
expendedora de boletos
marcase el monto exacto
–como un teléfono, la máquina,
tenía números y letras–
tuve que introducir el nombre de “Titán”,
del planeta saturno, luna sexta.
Eso sabía sin saber,
ese era mi destino.
No cabía lugar a duda alguna,
allí en el barrio de mi sueño,
a pasos de mi casa en el planeta tierra
se había detenido,
no más que para mí,
el colectivo del capitán Beto, “ayer
colectivero, hoy amo entre los amos
del aire”…
La mañana deshizo el bello viaje.
apenas quedó de él un dejo de tristeza
–ésa que impregna la estampita
de un santo–.
y el nombre de Titán viajando en mi cabeza
la curiosidad me llevó hasta el diccionario,
y era verdad: Titán,
del planeta saturno, luna sexta.
Y se me vino el cielo
de las estrellas, a la piel.


José María: tal cual, un sueño ocurrido años atrás, por allí quedó guardado, es tiempo de que salga, te lo obsequio. R.D.M..
GRACIAS, ROBERTO.


Roberto Daniel Malatesta nació en la ciudad de Santa Fe en 1961. Poeta.

domingo 12 de febrero de 2012

José María Pallaoro – Spinetta (En el Cielo con Diamantes)


SPINETTA
(En el Cielo con Diamantes)



un poema de amor es un poema
de amor

lo intenté ayer
como si el tiempo perdurara
en tu risa real

amor,
amor en la cabeza y el corazón
un niño juega en el suelo,
el niño lee,
no comprende tu universo,
hay un cosquilleo que asombra

un poema de amor es
de amor el poema

los árboles distintos
en ese ayer y en este hoy,
distintos
el mundo entre las manos
naranjas del destino
amor de mi vida

salí al mundo
el mundo hostil y maravilla del hacer,
no podía dibujar
sí, leer el mundo y nacer
la belleza de lo hostil
las flores ya vendrán

vida
mi vida en el club del sonido y la palabra,
golpes,
golpes,
tu amor golpeando en mi amor

en unos días la luz se apaga
y todo amanece
otra vez
el amanecer de los días
¿estás?
¿tu amor está?

belleza,
belleza de vos,
amor
la belleza del poema nacido
de un dios terrestre,
luz de una estrella verde

salí
otra vida ahora
el amor de tu luz

la música vibra
en los padres del ayer
¿y comprenden la furia?
¿y dejan haciendo?
la poesía extraña de lo nuevo que es siempre
vamos

la calle interior
la locura de la sanidad
vamos

frutas en su jugo de sol
dulces y amargas

y los libros empiezan a ser
en tu música la solidez
el líquido del despertar
música en la noche
ahora sí
de mi luz,
de mí, luz

diamante de belleza,
guitarra del sonar sin sonar,
esperanza en el amor,
el amor es un poema escrito
con tus palabras

el viento agita
y las ramas se quedan sin pájaros,
pájaros en las ramas en tensión

el avión sobre los pájaros
estela del color que vos quieras,
un avión nunca sobrepasa pájaros

los fantasmas del escenario
se disfrazan
pintan sus ojos, sus dedos,
maquillan la tapa que nunca podrán reprimir

descalzos en el parque
no son días de cielo abierto,
abre el agua, sala la monotonía

maúlla la grieta y la frontera
es un espacio del lejano estar

miras, ese día del encuentro
tus ojos en los míos
y rebotaba en las paredes
una inyección sin sentido
y rebotaba en las paredes

quise explicar la belleza
de esa noche, sí, en nuestro jardín
pocos, algunos, miraban el suelo
sin necesidad, estábamos
en el jardín, con nuestras palabras
y tuyas, sol de las estaciones

¿ves?, la sombra en la pared
dibuja ideogramas con lágrimas
de un paraíso donde el frío
canta como un océano
en la superficie y en la profundidad
¿recuerdas?, la historia es un jazmín
negro de sol y luz, guitarra

envuelves perros de la lluvia
punza el corazón y la paz
llueve con el cielo y la paz
hace nido en el cielo, respiro
sueño un presente de álamos

¿vamos?, nueces y duraznos,
duro y frágil, canción de noche
otra vez, sombra y danza, nena
el pasar es una flecha de asombro

la sombra en el cielo de lo opuesto
como un jardín que traspasa la pared
y crece la hierba fresca del mundo
en el más acá del aire bueno

espíritu que llegás, ven, aquí, río
donde tus cenizas bailarán, rayo
de un poema de oriente que llega
tu amor llega, zetas de dedos,
agua viboreando en el allá

hoy, atrás, cantaré por primera vez,
la ves, la canción llega, tu amor
llega al mar, ahora es el mar
solo el mar y más allá del mar
acaso vuelvas, sí, en nuestros días

canción de vos, cañas del silbar,
párpados del cerrar y el abrir
como un umbral de voces de vos
en el llegar a la piel nuestra

albergue de las ganas de reír
ah, pega tu fuerza y no es dolor
es asombro del volar en el por acá
de las estrellas del brillar la búsqueda

en la playa tu libro alimenta la arena
que se lleva el mar, y así siempre, el sol,
un poema de amor es un poema
de amor

(fragmento)


City Bell, domingo 12 de febrero de 2012
“eres mi esperanza, sólo un grieta en mi existir, no somos sólo hombres…”

jueves 9 de febrero de 2012

José María Pallaoro – Canción de amor para Luis Alberto Spinetta


OTRA CANCIÓN DE NOCHE


La canción de la noche se hizo noche.
Una rueda de frío vegetal surcando el cielo de moras blancas.

¿Dónde estabas cuando el día concluyó la canción del sol?
¿Dónde tu guitarra de belleza y luz, encierro de tu alma?

La belleza es un mundo colmado de vos.
El mejor de los mundos entre los estruendos del mundo, misil que arrasa.

Mi corazón te añora, en la canción que comienza.
En lo que falta de mí, siempre estás vos.


.
Ilustración: Un amanecer, 2008, tapa de CD. “Canción de noche” forma parte del disco PAN, 2006.

miércoles 8 de febrero de 2012

Charles Baudelaire – De vino, de poesía o de virtud


XXXIII
¡EMBRIÁGATE
!


Es preciso estar siempre borracho. Todo consiste en eso: es la única cuestión. Para no sentir la horrible carga del Tiempo, que aplasta tus hombros y te inclina hacia la tierra es preciso que te embriagues sin tregua.

Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud; de lo que te plazca. Pero embriágate.

Y si alguna vez, en los escalones de un palacio, sobre la hierba verde de un foso, en la soledad sombría de tu habitación, te despiertas, disminuida ya o disipada la embriaguez, pregunta al viento, a la ola, a las estrellas, al ave, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntale la hora que es. Y el viento, la ola, la estrella, el ave, el reloj, te responderán:

–¡Es hora de emborracharse! Para no ser esclavos martirizados del Tiempo, embriágate, embriágate continuamente. De vino, de poesía o de virtud; de lo que te plazca.


En: “Carlos Baudelaire. Pequeños poemas en prosa”, Editorial Sopena Argentina, 1941. Traducción directa del francés: Anselmo Jover Peralta.
Charles Baudelaire (Francia, 9 de abril de 1821 - 31 de agosto de 1867).

martes 7 de febrero de 2012

Juan Gelman – Hoy llueve mucho, mucho


LLUVIA


hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor/
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra/
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la mujer/
entra a la casa por la ventana y no por la puerta/
por una puerta se entra a muchos sitios/
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo/
pero no al mundo/
ni a una mujer/ni al alma/
es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/
como hoy/que llueve mucho/
y me cuesta escribir la palabra amor/
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/
y cuándo/y cómo/
pero el alma qué puede explicar/
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/
palabras que naufragan/
palabras que no saben que hay sol porque nacen y mueren la misma noche en que amó/
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca escribirá/
como el silencio que hay entre dos rosas/
o como yo/que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia/
a la lluvia/
a mi corazón desterrado/


De: “Eso”, París, 1983-1984. En: “Interrupciones 2”, Página/12 / Seix Barral, 2012. Foto: JG x G. LEJARCEGI.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
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Juan Gelman – Y no más que eso


NIÑOS


un niño hunde la mano en su fiebre y saca astros que tira al aire/y ninguno ve
yo tampoco los veo/
yo sólo veo un niño con fiebre que tiene los ojos cerrados y ve
animalitos que pasan por el cielo/pacen en su temblor
yo no veo esos animalitos/
yo veo al niño que ve animalitos
y me pregunto por qué esto pasa hoy/
¿pasaría otra cosa ayer?/¿se sacaría el niño mucha pena
del alma ayer?/yo sólo sé que el niño tiene fiebre
tiene el alma cerrada y la hunde
en las cenizas que dejará porque ardió/
pero ¿es así?/¿hunde su alma en las cenizas de sí?/un árbol
mira detrás de la ventana al sol/
hay sol/
detrás de la ventana hay un árbol en la calle/
ahora por la calle pasa un niño con una mano en el bolsillo del pantalón/
está contento y saca la mano del bolsillo/
abre la mano y suelta fiebres que ninguno ve/
yo tampoco las veo/
yo sólo veo su palma abierta a la luz/
y él/¿qué ve?/
¿ve bueyes que tiran del sol?/
yo no sé nada/
no sé qué ve el niño de la mano en el pantalón/
ni el niño que tiene fiebre y ve los huesos del atlántico
y los huesos de todos los mares revueltos en su corazón/
yo no veo nada/no sé nada/
ni sé en qué día nací/
conozco la fecha pero no el día en que nací/
¿o ese día es este día en que muero por enésima vez?/
¿es este día en que todos los que han muerto
se vuelven a morir conmigo?/¿o yo con ellos?
¿en esta luz dulcísima y abierta?/
¿y qué hace el niño con esta luz en su palma?/
¿mientras todos trabajan para hacer dinero fuera de esta luz?/
¿encerrados afuera de esta luz que es imposible mirar sin una luz adentro?/
¿sin un amor con pena adentro?/
ahora pasan las cartas que nunca me escribiste/
hijo/vos/que tanto nacés de esta luz/
tus cartas tienen fiebres de las que no sé nada/
y nunca sabré nada/
parecen pajaritos que vuelan con su serenidad/
astros que tiraste al aire y ninguno ve/
yo no los veo ni los ve mi dolor inseguro
pensabas en una vida más limpia que ésta/
una vida que se podía lavar/
tender al sol de tu bondad/
una vida llena de rostros como viajes/
¿dónde están esos rostros/esos viajes?/
la vida está desnuda como un mar sin orillas/
y no puedo volver la vida atrás/
llevarla hasta tu cuna/
ni llevarla adelante/
yo soy menos real que la mesa donde como/
yo como para ser real como el árbol detrás de la ventana/
ahora un niño se le paró al lado/
saca la mano del bolsillo del pantalón/
abre su palma a la luz
y piensa que la muerte es la muerte
y no más que eso/

De: “Eso”, París, 1983-1984. En: “Interrupciones 2”, Página/12 / Seix Barral, 2012. Foto: JG x G. LEJARCEGI.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
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lunes 6 de febrero de 2012

Juan Gelman – Amor que entre dos luces


LA TORMENTA


tenemos pies para irnos/
para no irnos/
nadie nos pide nada/
nosotros nos pedimos/nos abrazamos/nos quedamos

amor que entre dos luces
como borracho va/
todo es centro
y alhaja del dolor


TUS MANOS


qué día extraño/respirable/
tus dos manos en paz bajo el domingo/
dormidas en la tarde/
como dos hermanitas/y como si ninguno

las mordiera o dejara un dolor
en su playa/y el mar
fuera al mundo
con novedades de tu corazón/

y tus manos durmieran para abrigo/
y nadie sufra ya/
y nos sentemos todos juntos
a comer/¿está bueno?


De: “Eso”, París, 1983-1984. En: “Interrupciones 2”, Página/12 / Seix Barral, 2012. Foto: JG x G. LEJARCEGI.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
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Juan Gelman – La mano en el agua


ROQUE DALTON


a veces pienso que sos como ese caballero del Ariosto al que hirieron de muerte en un combate, no se dio cuenta que lo habían morido y siguió peleando. cuando el asesino tiró, seguro te distrajo una mujer inapagable, un pliegue del verano, el misterio sin fin del pobrerío.
siempre escapaste a las fusilaciones, la muerte equivocada, y escribís en las tripas de la noche.


LOS ILUSOS


la esperanza fracasa muchas veces, el dolor jamás. por eso algunos creen que más vale dolor conocido que dolor por conocer. creen que la esperanza es ilusión: son los ilusos del dolor.


LA MANO


no pongas la mano en el agua
porque se irá de pez/
no pongas agua en tu mano
porque vendrá el océano
y la orilla después/

deja tu mano así/
en su aire/
en ella/
sin comienzo/
ni fin/


De: “Eso”, París, 1983-1984. En: “Interrupciones 2”, Página/12 / Seix Barral, 2012. Foto: JG x G. LEJARCEGI.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
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domingo 5 de febrero de 2012

Juan Gelman – Sólo pido que oigas mi petición


LA PETICIÓN


vos/que escuchás a los sin dicha/
y atendés sus deseos/
¿cuánto tiempo estarás lejos de mí?/
¿cuánto dolor te ocultarás de mí?/

imploro el peso de tus pies/tu paso/
lloro/pesado el corazón/
siempre te alabaré/
tu amor no se termina/

te espero/te confío/
como quien sueña oscuros sueños
confía en el intérprete de sueños/

sólo pido que oigas mi petición/
estés cerca de mí/no más/
no menos/

salomón ibn gabirol


EL EXPULSADO


me echaron de palacio/
no me importó/
me desterraron de mi tierra/
caminé por la tierra/
me deportaron de mi lengua/
ella me acompañó/
me apartaste de vos/y
se me apagan los huesos/
me abrasan llamas vivas/
estoy expulsado de mí/

yehuda al-harizi
(1170-1237/toledo-provenza-palestina)



De: “Com/posiciones”, París, 1984-1985. En: “Interrupciones 2”, Página/12 / Seix Barral, 2012. Foto: JG x G. LEJARCEGI.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
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sábado 4 de febrero de 2012

Juan Gelman – Guárdame


CANCIÓN DE PROTESTA


guárdame/
guárdame de la casa de Boero/
guárdame de sus palos/
guárdame de la casa de Katro/
guárdame de sus puños/
guárdame de la casa de Hanin/
guárdame de sus calumnias/
guárdame de la casa de Ismael/
guárdame de su imfamia/
guárdame de su infamia/
porque ellos son los Sumos Sacerdotes/
sus hijos son los tesoreros/
sus yernos son los síndicos/
y sus esclavos vienen y nos pegan
con una estaca/

abba yose ben hanin
(siglo I d.JC/jerusalén)



LA CASA


no está en el mar mi casa/ni en el aire/
en la gracia de tus palabras vivo/

elieser ben jonon


EL SUELO


no me hieren ni sol/ ni luna/
ardo a tu paladar clavado/como
rocio que tiembla
entre azucenas/

elieser ben jonon


De: “Com/posiciones”, París, 1984-1985. En: “Interrupciones 2”, Página/12 / Seix Barral, 2012. Foto: JG x G. LEJARCEGI.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
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viernes 3 de febrero de 2012

Juan Gelman – Me fui de las costas tibias de esa mujer


MUJERES


decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito
debía tener unas 12.397 mujeres en su mujer/
era difícil saber con quién trataba uno
en ese pueblo de mujeres/ejemplo:

yacíamos en un lecho de amor/
ella era un alba de algas fosforescentes/
cuando la fui a abrazar
se convirtió en singapur llena de perros que aullaban/recuerdo

cuando se apareció envuelta en rosas de agadir/
parecía una costelación en la tierra/
parecía que la cruz del sur había bajado a la tierra/
esa mujer brillaba como la luna de su voz derecha/

como el sol que se ponía en su voz/
en las rosas estaban escritos todos los nombres de esa mujer menos uno/
y cuando se dio vuelta/su nuca era el plan económico/
tenía miles de cifras y la balanza de muertes favorables a la dictadura militar/

nunca sabía uno adónde iba a parar esa mujer/
yo estaba ligeramente desconcertado/una noche
le golpié el hombro para ver con quién era
y vi en sus ojos desiertos un camello/a veces

esa mujer era la banda municipal de mi pueblo/
tocaba dulces valses hasta que el trombón empezaba a desafinar/
y los demás desafinaban con él/
esa mujer tenía la memoria desafinada

usté podía amarla hasta el delirio/
hacerle crecer días del sexo tembloroso/
hacerla volar como pajarito de sábana/
al día siguiente se despertaba hablando de malevích/

la memoria le andaba como un reloj con rabia/
a las tres de la tarde se acordaba del mulo
que le pateó la infancia una noche del ser/
ellaba mucho esa mujer y/

la devoraron todos los fantasmas que pudo
alimentar con sus miles de mujeres/
y era una banda municipal desafinada
yéndose por las sombras de la placita de mi pueblo/

yo/compañeros/una noche como ésta que
nos empapan los rostros que a lo mejor morimos/
monté en el camellito que esperaba en sus ojos
y me fui de las costas tibias de esa mujer/

callado como un niño bajo los gordos buitres
que me comen de todo/menos el pensamiento
de cuando ella se unía como un ramo
de dulzura y lo tiraba en la tarde/


De: Los poemas de Julio Grecco (Noticias: Julio Grecco cayó combatiendo contra la dictadura militar el 24 de octubre de 1976. Le conservé estos poemas. José Galván. Buenos Aires/1978), “Hacia el sur”, Roma, 1981-1982. En: “Interrupciones 2”, Página/12 / Seix Barral, 2012. Foto: JG x G. LEJARCEGI.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
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Juan Gelman – Para un poeta es cada día más difícil conseguir el amor de una muchacha


SOBRE LA POESÍA


habría un par de cosas que decir/
que nadie la lee mucho/
que esos nadie son pocos/
que todo el mundo está con el asunto de la crisis mundial/y

con el asunto de comer cada día/se trata
de un asunto importante/recuerdo
cuando murió de hambre el tío juan/
decía que ni se acordaba de comer y que no había problema/

pero el problema fue después/
no había plata para el cajón/
y cuando finalmente pasó el camión municipal a llevárselo
el tío juan parecía un pajarito/

los de la municipalidad lo miraron con desprecio o desdén/murmuraban
que siempre los están molestando/
que ellos eran hombres y enterraban hombres/y no
pajaritos como el tío juan/especialmente

porque el tío estuvo cantando pío-pío todo el viaje hasta el crematorio municipal/
y a ellos les pareció un irrespeto y estaban muy ofendidos/
y cuando le daban un palmetazo para que se callara la boca/
el pío-pío volaba por la cabina del camión y ellos sentían que les hacía pío-pío en la cabeza/el
tío juan era así/le gustaba cantar/
y no veía por qué la muerte era motivo para no cantar/
entró al horno cantando pío-pío/salieron sus cenizas y piaron un rato/
y los compañeros municipales se miraron los zapatos grises de vergüenza/pero

volviendo a la poesía/
los poetas ahora la pasan bastante mal/
nadie los lee mucho/esos nadie son pocos/
el oficio perdió prestigio/para un poeta es cada día más difícil

conseguir el amor de una muchacha/
ser candidato a presidente/que algún almacenero le fíe/
que un guerrero haga hazañas para que él las cante/
que un rey le pague cada verso con tres monedas de oro/

y nadie sabe si eso ocurre porque se terminaron las muchachas/los lmaceneros/los guerreros/los reyes/
o simplemente los poetas/
o pasaron las dos cosas y es inútil
romperse la cabeza pensando en la cuestión/

lo lindo es saber que uno puede cantar pío-pío
en las más raras circunstancias/
tío juan después de muerto/yo ahora
para que me quierás/


De: Los poemas de Julio Grecco (Noticias: Julio Grecco cayó combatiendo contra la dictadura militar el 24 de octubre de 1976. Le conservé estos poemas. José Galván. Buenos Aires/1978), “Hacia el sur”, Roma, 1981-1982. En: “Interrupciones 2”, Página/12 / Seix Barral, 2012. Foto: JG x G. LEJARCEGI.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
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Juan Gelman – En la mitad de la noche me despertaba el ruido de sus cerezas creciendo


CEREZAS


esa mujer que ahora mismito se parece a santa teresa
en el revés de un éxtasis/hace dos o tres besos fue
mar absorto en el colibrí que vuela por su ojo izquierdo
cuando le dan de amar/

y un beso antes todavía/
pisaba el mundo corrigiendo la noche
con un pretexto cualquiera/en realidad es una nube
a caballo de una mujer/un corazón

que avanza en elefante cuando tocan/
el himno nacional y ella
rezonga como un bandoneón mojado hasta los huesos
por la llovizna nacional/

esa mujer pide limosna en un crepúsculo de ollas
que lava con furor/con sangre/con olvido/
encenderla es como poner en la vitrola un disco de gardel/
caen calles de fuego de su barrio irrompible

y una mujer y un hombre que caminan atados
al delantal de penas con que se pone a lavar/
igual que mi madre lavando pisos cada día/
para que el día tenga una perla en los pies/

es una perla de rocío/
mamá se levantaba con los ojos llenos de rocío/
le crecían cerezas en los ojos y cada noche los besaba el rocío/
en la mitad de la noche me despertaba el ruido de sus cerezas creciendo/

el olor de sus ojos me abrigaba en la pieza/
siempre le vi ramitas verdes en las manos con que fregaba el día/
limpiaba suciedades del mundo/
lavaba el piso del sur/

volviendo a esa mujer/en sus hojas más altas se posan
los horizontes que miré mañana/
los pajaritos que volarán ayer/
yo mismo con su nombre en mis labios/


De: Final, “Hacia el sur”, Roma, 1981-1982. En: “Interrupciones 2”, Página/12 / Seix Barral, 2012. Foto: JG x G. LEJARCEGI.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
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miércoles 1 de febrero de 2012

Edgar Allan Poe – Nunca fui como los otros


SOLO


Desde las horas de mi infancia
Yo nunca fui como los otros;
No vi jamás como otros vieron,
No adoré ni odié como todos.
En la fuente común, yo nunca
Bebí mis penas ni mis gozos;
Y soñé siempre sueños míos,
Y cuanto amé, lo amé yo solo.
Pues ya en mi infancia – en esa aurora
De mi destino tormentoso –,
De cada Ser: – de cada abismo
Que el Bien y el Mal lleva en su fondo,
Surgió ante mí – surge el Misterio,
Que embruja el alma silencioso:
Surgió del torrente o la fuente,
Del quieto monte y mar sonoro,
Del lento sol que esclarecía
Los áureos tintes del otoño,
Del relámpago que incendiaba
Sobre mi frente cielos lóbregos,
Del trueno bronco y la tormenta –
O de la nube que allá en lo hondo
De un claro Cielo, perfilaba
Quizá un demonio ante mis ojos.


ALONE: “From childhood’s hour I have not been / As others were; I have not seen / As others saw; I could not bring / My passions from a common spring. / From the same source I have not taken / My sorrow; I could not awaken / My heart to joy at the same tone; / And all I loved, I loved alone. / Then- in my childhood, in the dawn / Of a most stormy life– was drawn / From every depth of good and ill / The mystery which binds me still: / From the torrent, or the fountain, / From the red cliff of the mountain, / From the sun that round me rolled / In its autumn tint of gold, / From the lightning in the sky / As it passed me flying by, / From the thunder and the storm, / And the cloud that took the form / (When the rest of Heaven was blue) / Of a demon in my view”.


En: “Los poemas de Edgar Poe (edición no bilingüe). Traducción, prólogo y notas: Carlos Obligado”, Espasa – Calpe, Buenos Aires – México, 1947. Este poema fue publicado en el Scribner`s Magazine en septiembre de 1875, casi 26 años después de la muerte de EAP.

Edgar Allan Poe (Boston, Estados Unidos, 19 de enero de 1809 – Baltimore, Estados Unidos, 7 de octubre de 1849). Imagen: Retrato de E. A. Poe
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lunes 30 de enero de 2012

Francisco Urondo – Cerrar los ojos


CINCO DE LA MAÑANA


Cuando al amanecer describo el rumbo de las calles desiertas, grandes y cambiantes formas de colores estridentes, me alcanzan la armonía y la fe de las hojas; pero me niego, cierro los ojos y me quedo con el desequilibrio acostumbrado.

A ciegas llego al primer andén; allí veo trenes que salen para cualquier parte; generalmente van a estrecharse con la Pampa y a veces tomo alguno de ellos, cuando ya no tengo necesidad de cerrar los ojos.


De: “Textos. Historia antigua” (1950-1957). En: “Poemas”, Casa de las Américas, Cuba, 1984.
Francisco “Paco” Urondo nació el 10 de enero de 1930 en Santa Fe. Murió en Mendoza, combatiendo a la dictadura militar, el 17 de junio de 1976
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Francisco Urondo – La hormiga


LA HORMIGA


La hormiga pasea alrededor de la gorda naranja. La naranja es dorada, jugosa, correntina, y el camino infinito.

Ella podrá penetrar el fruto absolutamente, terminar con su marcha, eludir el hastío, lograr el poder
pero teme terminar con su imaginación.

a Raúl Gustavo Aguirre



De: “Historia antigua” (1950-1957). En: “Poemas”, Casa de las Américas, Cuba, 1984.
Francisco “Paco” Urondo nació el 10 de enero de 1930 en Santa Fe. Murió en Mendoza, combatiendo a la dictadura militar, el 17 de junio de 1976
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sábado 28 de enero de 2012

Juan Gelman – Cruza la noche del país


AHORA


ahora miguel ángel cruza la noche del país/
va en un caballito de fuego/
se le caen palabras que tiemblan como el sur/
tira balazos de esperanza/

¿es verdad que te hicieron pedazos en la tortura militar?/
¿te caíste a pedacitos?/¿y qué
crece de cada pedacito tuyo?/¿acaso otro ángel/miguel?
¿los demás?/¿un vagabundo?/¿una triste?/

¿un viejo sentimiento inmortal?/¿santa teresa/
la obrera/que montaba un caballo de fuego para vivir cada vez?/
¿cómo el olor de tu alma?/
pedazos de la amadora escaparon a las uñas del tiempo/

pregunto estas cosas para saber cómo me va/
envuelto estás en pólvora y horrores/
tus poemas cruzan la noche del país/
tu ternura trabaja/obrera/delicada/

andás por plazas y por calles con la memoria en la mano/
llega la luz del alba torpemente/
aquí ninguno da perdón/
te deshacés/miguel/juntando cielo/

pero me acuerdo de cuando vas a volver/
pegado a tu destino como una roca/
limpiándole la muerte a cada noche/
montado en un caballito de fuego/


“Los poemas de José Galván”. De: “Hacia el sur”, Roma, 1981-1982. En: “Interrupciones 2”, Página/12 / Seix Barral, 2012.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930. Foto: JG, s/d
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viernes 27 de enero de 2012

Juan Gelman – Aquel día lleno de tigres suaves


QUÉ HICIERON


qué hicieron de aquel día lleno de tigres suaves
como tu piel/o nidos locos
donde temblaban tus telitas
dando a entender otra canción/no ésta

llena de hojas de sal/
ojos de sol te habían crecido/
en tus pies empezaban las piernas de la luz/
y nadie recibía cartitas de la nada/

qué hicieron de aquel tigre
lleno de días/suavidades/vos/
como los árboles que dibujabas

para dar sombra en medio de la noche/
contra este fuego que crepita
triste en el ojo de pensar/


De: “Hacia el sur”, Roma, 1981-1982. En: “Interrupciones 2”, Página/12 / Seix Barral, 2012.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930. Foto: JG, s/d
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Juan Gelman – Escribe la palabra libertad


HACIA EL SUR


te amo señora/como al sur/
una mañana sube de tus pechos/
toco tus pechos y toco una mañana del sur/
una mañana como dos fragancias/

de la fragancia de una nace la otra/
o sea tus pechos como dos alegrías/
de una alegría vuelven los compañeros muertos en el sur/
establecen su dura claridad/

de la otra vuelven al sur/vivos por
la alegría que sube de vos/
la mañana que das como almitas volando/
almando el aire con vos/

te amo porque sos mi casa y los compañeros pueden venir/
sostienen el cielo del sur/
abren los brazos para soltar el sur/
de un lado les caen furias/del otro

trepan sus niños/abren la ventana
para que entren los caballos del mundo/
el caballo encendido de sur/
el caballo del deleite de vos/

la tibieza de vos/mujer que existís
para que exista el amor en algún lado/
los compañeros brillan en las ventanas del sur/
sur que brilla como tu corazón/

gira como astros/como compañeros/
no hacés más que subir/
cuando alzás las manos al cielo
le das salud o luz como tu vientre/

tu vientre escribe cartas al sol/
en las paredes de la sombra escribe/
escribe para un hombre que se arranca los huesos/
escribe la palabra libertad/


De: “Hacia el sur”, Roma, 1981-1982. En: “Interrupciones 2”, Página/12 / Seix Barral, 2012.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930. Foto: JG, s/d
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jueves 26 de enero de 2012

Juan Gelman – En ese amor quemamos imperfecciones, vidas


III


Yo no me voy a avergonzar de mis tristezas, mis nostalgias. Extraño la callecita donde mataron a mi perro, y yo lloré junto a su muerte, y estoy pegado al empedrado con sangre donde mi perro se murió, existo todavía a partir de eso, existo de eso, soy eso, a nadie pediré permiso para tener nostalgia de eso.

¿Acaso soy otra cosa? Vinieron dictaduras militares, gobiernos civiles y nuevas dictaduras militares, me quitaron los libros, el pan, el hijo, desesperaron a mi madre, me echaron del país, asesinaron a mis hermanitos, a mis compañeros los torturaron, deshicieron, los rompieron. Ninguno me sacó de la calle donde estoy llorando al lado de mi perro. ¿Qué dictadura militar podría hacerlo? ¿Y qué militar hijo de puta me sacará del gran amor de esos crepúsculos de mayo, donde la ave del ser se balancea ante la noche?

No era perfecto mi país antes del golpe militar. Pero era mi estar, las veces que temblé contra los muros del amor, las veces que fui niño, perro, hombre, las veces que quise, me quisieron. Ningún general le va a sacar nada de eso al país, a la tierrita que regué con amor, poco o mucho, tierra que extraño y que me extraña, tierra que nada militar podrá enturbiarme o enturbiar.

Es justo que la extrañe. Porque siempre nos quisimos así: ella pidiendo más de mí, yo de ella, dolidos ambos del dolor que el uno al otro hacía, y fuertes del amor que nos tenemos.

Te amo, patria, y me amás. En ese amor quemamos imperfecciones, vidas.


De: “Bajo la lluvia ajena (notas al pie de una derrota)”, Roma, mayo de 1980. En: “Interrupciones 2”, Página/12 / Seix Barral, 2012.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930. Foto: JG, s/d
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miércoles 25 de enero de 2012

Juan Gelman – Un hombre dividido por dos no da dos hombres


X


Serías más aguantable, exilio, sin tantos profesores del exilio, sociólogos, poetas del exilio, llorones del exilio, alumnos del exilio, profesionales del exilio, buenas almas con una balancita en la mano pesando el más el menos, el residuo, la división de las distancias, el 2x2 de esta miseria.

Un hombre dividido por dos no da dos hombres.

Quién carajo se atreve, en estas circunstancias, a multiplicar mi alma por uno.


De: “Bajo la lluvia ajena (notas al pie de una derrota)”, Roma, mayo de 1980. En: “Interrupciones 2”, Página/12 / Seix Barral, 2012.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930. Foto: JG, s/d.

Juan Gelman – Cuando de frío temblaré


XI


Cierro los ojos bajo el solcito romano. Pasás por Roma, sol, y dentro de unas horas pasarás por lo que fue mi casa, no llevándome sino iluminando sitios donde falto, que reclamo, que reclaman por mí.

Los vas a calentar de todos modos, exactamente cuando de frío temblaré.


De: “Bajo la lluvia ajena (notas al pie de una derrota)”, Roma, mayo de 1980. En: “Interrupciones 2”, Página/12 / Seix Barral, 2012.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930. Foto: JG, s/d.

martes 24 de enero de 2012

Charles Baudelaire – Con tal que sea fuera de este mundo


ANYWHERE OUT OF THE WORLD
(En cualquier parte, fuera del mundo)


La vida es un hospital en el que cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama. Éste querría padecer junto a la estufa y aquél cree que se curaría frente a la ventana.

A mí me parece que estaría siempre mejor allí donde no estoy, y esa idea de mudanza es una de las que discuto sin cesar con mi alma.

“Dime, alma mía, pobre alma que te hielas, ¿qué te parecería el vivir en Lisboa? Allí hará calor, y te estirarás como un lagarto. Aquella ciudad está a la orilla del agua. Dicen que está edificada en mármol, y que tanto aborrece el pueblo lo vegetal, que arranca los árboles. Ahí tienes un paisaje para tu gusto. Un paisaje hecho con luz y con mineral, y lo líquido para reflejarlo.”

Mi alma no contesta.

“Puesto que tanto te gusta el reposo, con el espectáculo del movimiento, ¿quieres venirte a Holanda, tierra beatífica? Tal vez te divirtieras en ese país cuya imagen has admirado tantas veces en los museos. ¿Qué te parecería Rotterdam, a ti que gustas de los bosques de mástiles y de los navíos amarrados al pie de las casas?”

Mi alma sigue muda.

“¿Acaso te agradaría más Batavia? Encontraríamos en ella, desde luego, el espíritu de Europa en conmubio con la belleza tropical.”

Ni una palabra. ¿Se me habrá muerto el alma?

“¿Has caído, pues, en un grado tal de embotamiento, que sólo en tu mal te complaces? Si así es, huyamos hacia los países que se asemejan a la Muerte. ¡Ya caigo en el asunto, pobre alma! Liaremos los petates para Borneo. Vámonos aún más allá, al último extremo del Báltico; más lejos aún de la vida, si es posible; instalémonos en el Polo. Allí el sol no roza sino oblicuamente la tierra, y las lentas alternativas de la luz y de la noche suprimen la variación y aumentan la monotonía, que es la mitad de la nada. Allí podremos tomar largos baños de tinieblas, en tanto que, para divertirnos, las auroras boreales nos envíen de tiempo en tiempo sus gavillas de rayos sonrosados, como reflejos de un fuego artificial del infierno.”

Al cabo, mi alma hace explosión, y sabiamente me dice: “¡No importa dónde, no importa dónde! ¡Con tal que sea fuera de este mundo!”

En: “Carlos Baudelaire. Pequeños poemas en prosa”, Editorial Sopena Argentina, 1941. Traducción directa del francés: Anselmo Jover Peralta.
Charles Baudelaire (Francia, 9 de abril de 1821 - 31 de agosto de 1867).

lunes 23 de enero de 2012

Aurora Venturini – El hecho de traerla al mundo


CARBÚNCULA


Carbúncula Tartaruga sale al anochecer apoyada en sus gruesos bastones de madera durísima, acaso sea roble. De otra manera, esos soportes se hubieran doblado y hasta se hubieran quebrado, tal la enormidad seudohumana de la usuaria, porque Carbúncula es inmensa. Carbúncula es torpe en su manera de caminar, lentísimo. Tan lento…

Avanza con tal lentitud que se dijera desliza como los caracoles y las babosas. Deja tras de ella un lampo blanquecino y fofo.
Viene con su resbaloso modo susurrando algo ininteligible. Asegura que reza. No aclara a quién dirige su oración. Carbúncula nunca aclara nada a nadie; es sombra redonda, robusta, olorosa, inquietante de sí misma. Resulta horrenda, pero se acepta, ella lo hace, con aparente goce y satisfacción.
“Porque yo”, así comienza sus chácharas feas.
Digo feas porque son en contra de alguien. Ella, según ella, es perfecta y no habrá juez que se atreva a juzgarla “porque yo”; y ahí terminan la teoría, la tesis y la conclusión.

Lleva grabadores en todos los bolsillos de sus chaquetas y, en su casa, los hay hasta en los árboles del parque.
“Porque yo sé de vos más que vos misma”, repite al oído temeroso de aquellas mujeres a las que ella supone amigas.
Alguna, remisa, intentó zafarla: “Pero yo le hice escuchar una grabación”. Siempre procede de tal suerte.
Se viste con la ropa de hombre que heredó de su papá, un ser tan raro como ella. Aseguran que Carbúncula mató a su mamá.
En mis momentos de gran melancolía, pienso que tuvo una buena razón para aniquilar a su vieja: el hecho de traerla al mundo.
Vive sola en la mansión de habitaciones barrocas, muebles barrocos, cuadros y estatuas.

Tiene la casa un altillo al cual se sube por una escalerilla caracol de hierro, ya muy herrumbrado. Suele alquilarlo, pero los inquilinos duran poco.
En su cocina mugrienta, cocina potajes y sopas. A veces, compra las vituallas y entonces se sirve a sí misma en el comedor muy barroco, y tanto que en cada uno de los motivos florales o rostros hay tierra apelmazada por añares. Cuando la mugre invade, ella acude a una sirvienta a quien paga unos pesos por hora. En mis momentos de gran melancolía, me he interrogado a mí misma por qué las sirvientas que lo fueron de Carbúncula, jamás han contado aquello que les borró las ganas de ofrecerse para trabajar afuera o con cama adentro.
Y yo inquirí a más de una.
Y más de una exclamó: “No me haga hablar, por favor”.
Ninguna quiso contar.

Las paredes de la mansión Tartaruga están tapizadas de libros. Posee tantos libros, uno al lado del otro, inmóviles, con esa inmovilidad confesa de los objetos que aseguran que no han sido tocados nunca. Se ve que no lee.
Mira los cuadros con las caras y hasta la cintura, al óleo, de sus antepasados, y resuella. Ella supone suspirar…, pero no.
Las piezas, seguiditas, forman como una vía de ferrocarril interminable. No es posible contarlas. En la mansión, la monstruosidad elude cualquier logística.
Hay un baño; en él hay una bañera no instalada.
Adentro de la bañera, hay trastos inservibles: ropa, palanganas y escupideras desfondadas, zapatos antiquísimos, sombreros, etc.
Junto al inodoro, un balde.
En el pequeño mueble de toilettes, botellas y botellitas semivacías, cisnes, talqueras, rouge rojísimo, peines, peinetas, cajas y cajitas. Un baratillo cojo y enloquecido.
Diseminados por los pisos se ven comederos con yuyos, con agua, o vacíos y volcados.

Andando por los numerosos pasillos y corredores uno encuentra percheros con capas tejidas, bufandas, chales y chalinas; collares de perla, de vidrio, de madera, de metal y de otros materiales que parecen extraplanetarios. Penden desde los techos abovedados arañas de caireles y de bronce.
En la mansión Tartaruga, aunque sobran luces eléctricas, una oscuridad sofocante resulta invencible.
Algunos pasillos denotan no haber sido transitados por siglos.
La vitrina de los frascos de perfume lleva al transeúnte a exóticos interiores africanos y parisinos, a un mismo tiempo. Pachulí y Coty, se confunden en ardiente abrazo.

La puerta principal, de hosca madera tosca, agrede a quien intente oscilar la campanilla que alerte su presencia.
Esa puerta, cerrada, ahoga; abierta, muerde.
Las portezuelas, a su vez, son agresivas. Baten un no se sabe qué, peligroso y cruel al entrarsalir, al salirentrar.
Igual ocurre con las ventanas y con los balcones. Quienes construyeron esta gran casa adoraron los pisos de laja.
Por las hendiduras de lajas circulan las tortuguitas recién nacidas, los bebétortuga, los nenes y las nenas.

Cuando viene de un paseo por la ciudad, Carbúncula observa el piso de hendiduras a fin de no aplastar a un bebitotortuguitapobrecito; hijitomíoadoradorubiecito… venga con mamá.
Un esfuerzo descomunal le significa agacharse para levantar a uno de los pergenios.
Lo hace resollando aunque ella supone que suspira un bello romanticismo. En cuanto al amor a las tortugas, es bien sincero…
A veces, conversa con su hijito, el rubio, y yo he comprobado durante una visita al caserón que el rubio le contesta.
Es una respuesta amorosa de boca de víbora doméstica, aunque sin voz.
Casi olfateando las lajas con su nariz picuda, camina hacia la cocina. Agarra varias hojas de lechuga, las troza y va distribuyéndolas nido por nido, puesto que las quelonias madres ocupan nidos en las oquedades de los cimientos de los patios.

Las escenas de la casa extraña, aunque espantosas, deslíen un sopor tierno como de neblina del viejo Londres.
Ella vigila el connubio de los quelonios apareados en tremebunda y estertórea bulla de aserradero.
Carbúncula vive al mismo tiempo el tiempo de coyunda de los córneos caparazones.
“Vamos… vamos…”, aúlla cuando él la sube a ella; la dueña se ha levantado la pollera y bajado el calzón y acciona en su vulva tormentosamente: “Basta… basta…”, aúlla aún.
Carbúncula nunca tuvo relaciones sexuales con nadie; podríamos decir que ha mantenido relaciones sexuales a distancia, con las tortugas del esfuerzo y del orgasmo.
Carbúncula Tartaruga morirá virgen porque con sus deditos cortitos no ha podido romperse el himen.

En Verano12 del 15 de enero de 2012. Página/12.
CIRCUNSTANCIAS DEL CUENTO: “Los personajes de mis cuentos y relatos –inclusive los de mis novelas– aunque hagan pie en la duda y circunstancia del mundo, son fantasmas de personas, esencia de cosas tangibles.
Lo real, objetivo, visto, oído, palpado, husmeado, posee aprontes extraordinarios que penetran imaginación y razón pura del escritor. Nadie crea algo absolutamente original. Cualquier aparente subjetividad arranca de la patética e incorruptible realidad. Fija, impenetrable; todo ya ha sido puesto en el universo temible, impreciso.
Carbúncula existió en mi edad adolescente y significó alguien constante en su caminar lento de babosa, que deja huella.
Cuando falleció, no murió. Siguió por la casa grande y el barrio chico.
Delataban su errar triste y pesaroso las huellas de sus babosidades que rezumaban tanta crueldad que atemorizaba a la gente. Ella conseguía hacer un desierto del más bello y florecido paisaje.
Regresó y habitó el hogar de los quelonios, lo que demostró a la luz aquello que yo supuse en la oscuridad. Aún le temo”.

Aurora Venturini nació en La Plata el 20 de diciembre de 1921. Poeta y narradora. En 2007 recibió el Premio de Nueva Novela Página/12 por su libro “Las primas”. Foto: A.V., s/d
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Luis Alberto Spinetta – Ella es tan clara


ELLA TAMBIÉN


Ella también se cansó de este sol,
viene a mojarse los pies en la luna.

Cuando se cansa de tanto querer,
ella es tan clara que ya no es ninguna.

Sube a las hojas y cae hasta el mar,
cómo es que puedo tocarle las manos.

De dónde vienen quienes al nacer,
llueven y llueven y en ella se juntan.

Yo me recuesto y ella en el final
viene a dormirme movida de estrellas,
viene a dormirme movida de estrellas.


En LP “Kamikaze”, 1982. El disco se grabó entre febrero y marzo de ese año, y se editó en abril ya iniciada la guerra de Malvinas. Participaron del álbum en algunos de sus temas: Diego Rapoport (belleza pura), David Lebón y Eduardo Martí.
Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 23 de enero de 1950)
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GRACIAS POR LA BELLEZA Y EL AMOR.

sábado 21 de enero de 2012

Mario Trejo – Que el pan sea pan y mar el mar


ULTIMÁTUM A UN JOVEN POETA


Que el pan sea pan y mar el mar
Basta de conjeturas
Murciélagos lunares o roedores de orquídeas
Toda palabra tiene precio
Las palabras que atacan como rayos o víboras
Y también madre
Amigo
Y alcohol y cama y mesa
Y el hijo concebido a dulces empujones
Y los hongos que provocan destellos de amor
O resplandores de muerte
Y el poeta que cae bajo las balas
Como un sol que la noche acribilla

Que el pan sea pan y mar el mar
el agua eterna
Pero la sed eterna
Para poder decir al fin:
He hallado un pan junto al mar
Los buitres sobrevolaban mi amor
He mordido una orquídea
Los buitres disputaban un cuerpo querido
He guiado camiones y dormido en aserraderos
Los buitres devoraban a mi amada
Viajé de noche sobre la arena caliente
Invoqué los nombres secretos

Conjuré un maleficio
Contuve una catástrofe
Conduje un águila a su nido
He muerto con mis muertos y estoy vivo

Cuando llegué a la ciudad
Un loco vagaba por las calles
En su mirada había un cuchillo
Le di mi mano
Lo miré
Le hablé y mi voz duró entre los astros
Éramos sólo dos sobre la tierra
Pero éramos dos sobre la tierra

La soledad se hizo añicos
La poesía palabras


En: “El uso de la palabra. Antología personal”, Ediciones Colihue, 2004.
Mario Trejo, La Plata, 13 de enero de 1926. Imagen: detalle de tapa de El uso de la palabra.
Mas poemas de Mario Trejo en
POESÍA LA PLATA.

viernes 20 de enero de 2012

Charly García – Nunca dejes de abrirte, no dejes de reírte


NO TE DEJES DESANIMAR (¡VAMOS TODAVÍA!)


Nunca dejes de abrirte,
no dejes de reírte,
no te cubras de soledad.

Y si el miedo te derrumba,
si tu luna no alumbra,
si tu cuerpo ya no da más:

no te dejes desanimar,
basta ya de llorar,
para un poco tu mente y ven acá.

Estás harto de ver los diarios,
estás harto de los horarios,
estás harto de estar en tu lugar.

Ya no escuchas el canto de los mares,
ya no sueñas con ver lindos lugares
para descansar una eternidad.

No te dejes desanimar,
basta ya de llorar,
para un poco tu mente y ven acá.

No te dejes desanimar,
no te dejes matar.
¡Quedan tantas mañanas por andar!


Charly García (Buenos Aires, 23 de octubre de 1951).
En: “Películas”, segundo LP de La Máquina de Hacer Pájaros, 1977. Música: Charly y Cutaia. La Máquina: Charly García, Carlos Cutaia, José Luis Fernández, Oscar Moro y Gustavo Bazterrica
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jueves 19 de enero de 2012

Juan Gelman – Bendito seas dolor que parió


CITA XIV (SANTA TERESA)


bendito seas dolor que parió
este amor áspero de tiempo/estas
claras señales rotas como claras
aguas que bajan para arriba de

lo superior del alma/pajaritos
criados para más de sus hechuras/
criaturas de quietud o paz grandísima
como tus manos donde huele olor

a espanto que pasó/como escribido
en las paredes descuidadas de
la muerte que pasaba a pie por calles
donde toda niñez era escondida


CITA XIX (SANTA TERESA)


y todo el cuerpo dolorido/frío/
el corazón enfriado como si
alma ya no tuviera/o respirar
para alentar/morir/dar vida al alma/

durar así días y días/como
padecimiento que arde de sí mismo/
y el alma en sus pasitos por la de-
solación como vos/palabra tuya

vengo de lo interior/no traiga pena/
no acobarde mi piel/no me muertee/
no me desastre/no me disemine/
o sea quereme vos/quereme vos


De: “Citas”, Roma, noviembre-diciembre de1979. En: “Interrupciones 1”, Página/12 / Seix Barral, 2012.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930.
Foto: Jmp
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miércoles 18 de enero de 2012

Juan Gelman – Querido amor que partís como un pájaro


COMENTARIO I (SANTA TERESA)


querido amor que partís como un pájaro
acostado sobre los horizontes
¿estará bien darnos todos al todo/sin
ser parte de nada/ni siquiera del vuelo que

te lleva?/¿piensan hermanas y hermanos
que rodeando se puede llegar/o
partiendo y quedándose a la vez se llega
a la unidad buscada como manjar celeste?

dura es la vida o esta
salud que cavo para encontrarte como luz/
o palabra/ramita donde te poses como
la mano tuya sobre mi corazón


COMENTARIO II (SANTA TERESA)


con el amor que me desborda y cae/
todo a mi alrededor engordan los
animalitos que da de comer
tu ausencia/¿o tu presencia es

la que me aniña como pies que pisan
tristezas a la orilla de lo que va a cantar/
como victoria grande donde
mis almas son claridades de vos?


COMENTARIO XX


tomaron a un hombre y dijeron
lo echen de vos pero no muera/alzaron
el corazón de este hombre tirándolo
contra el mundo o dolor

y allí ardió por un rato
y se apagó y no resucitó como un perrito/
no movió la cola después
de su pelea con la noche/ni levantó la cara/

ni dijo adiós/ni fue verde/
ni escribió nada en el aire/
ni estalló como un árbol/
ni fue convertido en ámbar no/

ni hizo sombrita/ni le creció yerba/
ni le usaron un hueso para tocar la flauta/y
la única música que dio
fue su tristeza crepitando/

tristeza grande como un animal/
como tu ausencia/como cielo
donde los pájaros pasaban
temblando bajo el sol


De: “Comentarios”, Roma, Madrid, Zürich, Ginebra, Calella de la Costa, 1978-1979. En: “Interrupciones 1”, Página/12 / Seix Barral, 2012.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930.
Foto: Jmp
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lunes 16 de enero de 2012

Juan Gelman – Si dulcemente por tu cabeza pasaban las olas


SI DULCEMENTE


si dulcemente por tu cabeza pasaban las olas
del que se tiró al mar/¿qué pasa con los hermanitos
que entierraron?/¿hojitas les crecen de los dedos?/¿arbolitos/otoños
que los deshojan como mudos?/en silencio

los hermanitos hablan de la vez
que estuvieron a dostres dedos de la muerte/sonríen
recordando/aquel alivio sienten todavía
como si no hubieran morido/como si

paco brillara y rodolfo mirase
toda la olvidadera que solía arrastrar
colgándole del hombro/o haroldo hurgando su amargura (siempre)
sacase el as de espadas/puso su boca contra el viento/

aspiró vida/vidas/con sus ojos miró la terrible/
pero ahora están hablando de cuando
operaron con suerte/nadie mató/nadie fue muerto/el enemigo
fue burlado y un poco de la humillación general

se rescató/con corajes/con sueños/tendidos
en todo eso los compañeros/mudos/
deshuesándose en la noche de enero/
quietos por fin/solísimos/sin besos


De: “Si dulcemente”, Roma, enero-marzo, 1980. En: “Interrupciones 1”, Página/12 / Seix Barral, 2012.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930.
Foto: Jmp
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Juan Gelman – Para que coma la victoria


EL FRIO DE LOS POBRES


el frío de los pobres que un día triunfarán/cruje
en el fondo del país/torturado/callado/
crepita otoñando padeceres/se le caen
hojitas/dolores secos/van al suelo/se pudren

alimentando la furia que vendrá/alma mía
que así crecés contra las bestias/dame
valor o fuego/pueda pudrirme/continuar/
para que coma la victoria


De: “Si dulcemente”, Roma, enero-marzo, 1980. En: “Interrupciones 1”, Página/12 / Seix Barral, 2012.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930.
Foto: Jmp
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sábado 14 de enero de 2012

Juan Gelman – Carta abierta, selección 1


I


hablarte o deshablarte/dolor mío/
manera de tenerte/destenerte/
pasión que munda su castigo como
hijo que vuela por quietudes/por

arrobamiento/voces/sequedades/
levantamientos de la ser/paredes
donde tu rostro suave de pavor
estalla de furor/a dioses/alma

que me penás el mientras/la dulcísima
recordación donde se aplaca el siendo/
la todo/la trabajo/alma de mí/
hijito que el otoño desprendió

de sus pañales de conciencia como
dando gritos de vos/hijo o temblor/
como trato con nadie sino estar
solo de vos/cieguísimo/vendido

a tu soledadera donde nunca
me cansaría de desesperarte/
aire hermoso/agüitas de tu mirar/
campos de tu escondida musicanta

como desapenando la verdad
del acabar temprano/rostro o noche
donde brillás astrísimo de vos/
hijo que hijé contra la lloradera/

pedazo que la tierna embraveció/
amigo de mi vez/miedara mucho
el no avisado de tu fuerza/amor
derramadísimo como mi propio

volar de vos a vos/sangre de mí
que desataron perros de la contra
besar con besos de la boca/o
cielo que abrís hijando tu morida


III


¿era escrita verdad que nos desfuéramos? /
¿qué voy a hacer con mí/pedazo mío? /
¿qué pedacitos puedo ya juntar? /
¿cómo reamarte/amor callado en

lo que compraste con tu sangre?/ ¿niña? /
¿encerradura de que no salís? /
¿país gravísimo donde gritás
contra la padre doledor de tanto? /

¿padre que te dolía/para vos? /
¿padrecimiento o lengua padecida
que habla/como no son de mi cabeza
estas canallas/estos padeceres? /

¿almita que volás fuera de mí? /
¿tan me desfuiste que ya no veré
crepuscularte suave como hijo
compañándome a pulso?/¿delantales

que la mañana mañanó de sol? /
¿bacas que te pacieron la dulzura? /
¿cuaderno de la vez que despertabas
como calor que nunca iba a morir?


VI


Cuerpo que me temblás entrado al alma/
río que me enfriás/manita tuya
manando sombra/sombra/sombra/sombra/
¿para tu deshacerte en algún lado?/

¿te rejunto otra vez?/¿te apeno el habla?/
¿te duelo el nunca?/¿más?/¿o nunca más
me mirará hermoseando tu hermosura?/
¿descansás de tu piel?/¿desquerés mucho?/

me escuchás/deteniendo tu pasaje
fuera de vos?/¿carita que solés
iluminarme el animal?/¿o pena?/
recorrerme la cielo/como sol?/


De: “Carta abierta”, París – Roma, enero de 1980. En: “Interrupciones 1”, Página/12 / Seix Barral, 2012.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930.
Foto: Jmp
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Juan Gelman – Carta abierta, selección 2


VII


deshijándote mucho/deshijándome/
o sea buscándote por tu suavera/
paso mi padre solo de vos/pasa
la voz secreta que tejés/paciente/


como desalmadura de mi estar/
¿niñito que pasás volando por
los trabajos grandísimos de vos? /
¿atando? /desatando? /¿atando para


que no me quepa en vos? /¿me fuese afuera
de este dolor? /¿adónde? /qué país
sangrás/para que sangre carnemente? /
¿por dónde andás/trístisimo de tibio?


X


el sufrimiento/¿es derrota o batalla? /
realidad que aplastás/¿sos compañera? /
¿tu mucha perfección te salva de algo? /
¿acaso no te duelo/te juaneo/

te gelmaneo/te cabalgo como
loco de vos/potro tuyo que pasa
desabuenándose la desgraciada? /
¿esa que llora al pie de mis muereras? /
¿acaso no te soy para padrearte? /
¿me vas a disculpar que te hije mucho? /
realidad que sufrís como pariendo/
tu sufridero/¿canta para mí? /

¿contra mí? /¿me mostrás lo que yo sea? /
¿me estás alando/ala de mi furor? /
¿te descriaturás como paloma
que busca un ojo ciego para ver?


XVI


golpeando amores/controlando penas/
paso de sol a luna/por criaturas
como prueba de vos/que habrás mirado
mucho/ya que andan por aquí vestidas

de vos/o sea hermosas/tiernas como
cuando miraba triste anocheceres/
y no querías dormir sino soñar/
tirabas de la noche a dos puñitos


De: “Carta abierta”, París – Roma, enero de 1980. En: “Interrupciones 1”, Página/12 / Seix Barral, 2012.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930.
Foto: Jmp
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Juan Gelman – Carta abierta, selección 3


XVII


no quiero otra noticia sino vos/
cualquiera otra es migajita donde
se muere de hambre la memoria/cava
para seguir buscándote/se vuelve

loca de oscuridad/fuega su perra/
arde a pedazos/mira tu mirar
ausente/espejo donde no me veo/
azogás esta sombra/crepitás/

sudo de frío cuando creo oír/
te/helado de amor yago en la mitad
mía de vos/no acabo de acabar/
es claramente entiendo que no entiendo


XIX


¿qué otro trabajo tenés/amor/sino
amar? /¿mirando con ojos del alma?/
¿desapartando sombras para ver
lo que amás?/¿ojos que abrís fuertemente

para ver lo que amás/¿laceración
o brillo/o bestia de dolor?/¿o lumbre
que ilumina una cuna de esperar?/
¿quién habrá de mecer a la solita?


XX


temprano empieza la alma a doler/pálida/
a incierta luz explora tu no estar/
el corazón se alza con pesares/
recorre cielo como sol buscando

todo el día/todos los días/arde
helado/como si los huesos se
desconyuntaran/o palabra muda
donde procuro andar contra la muerte/

alma que musicás música que
toda la anchura de la mundo a penas
pasa/rota/tristea alrededor
de lo que me dejaste/noche a pie


el 26 de agosto de 1976
mi hijo marcelo ariel y
su mujer, claudia, encinta,
fueron secuestrados en
buenos aires por un
comando militar.
el hijo de ambos nació
en el campo de concentración.
como en decena de miles
de otros caos, la dictadura
militar nunca reconoció
oficialmente a estos
“desaparecidos”. habló de
“los ausentes para siempre”.
hasta que no vea sus cadáveres
o a sus asesinos, nunca los
daré por muertos.



De: “Carta abierta”, París – Roma, enero de 1980. En “Interrupciones 1”, Página/12 / Seix Barral, 2012.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930.
Foto: Jmp
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jueves 12 de enero de 2012

Rafael Vásquez – La historia sin certezas de un pasado distante


EXPLICACIONES Y RETRATOS


1


Despacio, tenuemente dibujados
con la caligrafía del alma
reconozco perfiles como antiguas imágenes,
calcos de viejas fotos
convocados a solas,
historias, adivinaciones
entre palabras que descubren la vida,
pedacitos del tiempo,
lo que fue y ya no somos,
aquel desconocido
o aquella cara joven, las miradas ausentes,
los testigos perdidos con que recomponemos
la historia sin certezas de un pasado distante.


2


Las manos
hablan con su mensaje cálido del presente;
no viajan al pasado
porque el hueco barrido por el tiempo
de otra caricia intensa descifrada en el goce
es sólo un esqueleto de dudosa memoria.
Lo cierto es el abrazo,
la piel actual y tensa,
todo el calor que sube por las manos inquietas,
todo el tacto del mundo con la sabiduría
de un ciego que inventara
la luz de la caricia.
Nunca se quedan mudas
en el amor las manos.


3


Personajes
sumados al retrato principal de la historia,
con las explicaciones del pasado y las fechas,
lugares que quisimos, pronósticos y azares,
la mudanza de aquello que frecuentó la pena.


4


Entonces el recuerdo
es un don que se entrega,
una cesión avara que nos pide la muerte
y que sólo contamos para sobrevivirnos
en aquéllos que a veces nos marcaron la vida.


En: “Explicaciones y retratos”, Ediciones el Mono Armado, 2011.
Rafael Vásquez, Buenos Aires, 1930. En los años sesenta formó parte del grupo “Barrilete”. Rafael Vásquez en
Aromito.

miércoles 11 de enero de 2012

Juan Gelman – Nunca me faltará un rostro amado


NOTA I


te nombraré veces y veces.
me acostaré con vos noche y día.
noches y días con vos.
me ensuciaré cogiendo con tu sombra.
te mostraré mi rabioso corazón.
te pisaré loco de furia.
te mataré los pedacitos.
te mataré una con paco.
otro lo mato con rodolfo.
con haroldo te mato un pedacito más.
te mataré con mi hijo en la mano.
voy a venir con diana y te mataré.
voy a venir con jote y te mataré.
te voy a matar/derrota.
nunca me faltará un rostro amado para matarte otra vez.
vivo o muerto/un rostro amado.
hasta que mueras/
dolida como estás/ya lo sé.
te voy a matar/yo
te voy a matar.


NOTA II


ya que moría mañana
me moriré anteanoche/
con un cuchillito fino
voy a cavar el 76
para limpiarle las raíces a paco
las hojitas a paco
clavado al suelo como una mula rota

gente me quería ayudar/
después le toca al 77
para encontrar los ojos de rodolfo
como cielos terrestres
fríos fríos fríos
diseminados por ahí/
mirada vacía ahora

va a haber que trabajar
limpiar huesitos/que no hagan
negocio con la sombra
desapareciendo/dejándose ir
a la tierra ponida sobre
los huesitos del corazón/
compañeros denme valor/

la sombra vuela alrededor
como un objeto en mi pieza/
ni remedio que la pueda parar/
ni corazón ni nada/
ni la palabra nada/
ni la palabra corazón/
pañeros/compañeros


De: “Notas”, Calella de la Costa – París – Roma, agosto-octubre, 1979. En “Interrupciones 1”, Página/12 / Seix Barral, 2012.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
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Juan Gelman – Me pregunto qué sería de la belleza


NOTA IV


el temor a la vejez ¿envejece?
el temor a la muerte ¿enmuerta?
¿qué estoy haciendo con los miles yo
de compañeros muertos?

¿me estoy enmuerteando yo?
¿acaso les temo/amados?
¿te acaso temo paco/cara
como una alegría humana?

¿o los envidio yo tal vez?
¿o los envidio yo tal vez?/
¿juntos como anduviéramos ahora
sin sufrir propio y ajeno?

¿pero por qué me lloro en vos-
otros pedazos de mi vida?
¿acaso puedo al fin llorar?
¿puedo por fin al fin llorar?


NOTA VI


me pregunto qué sería
de la belleza de rodolfo ahora/
esa belleza en vuelo lento
que le iba encendiendo ojos/

si volaría o no volaría
esta vez que nos derrotaron
por soberbios y ciegosordos/
pero tal vez sí volaría/

o volaría triste triste
corriendo el mundo con la mano
para mostrar los compañeros
que cayeron por la belleza


De: “Notas”, Calella de la Costa – París – Roma, agosto-octubre, 1979. En “Interrupciones 1”, Página/12 / Seix Barral, 2012.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
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martes 10 de enero de 2012

Juan Gelman – Hasta mañana compañeros


NOTA VIII


hasta mañana/compañeros/ahora
siguen las lógicas del muerto/
la pudrición/la descomposición/
hasta mañana hasta mañana/

aplaudiría al pajarito
que se volara de vos/rodolfo/
después de haber comido sangre
que resbalaba por tus lentes/

a la iguana llena de luz
que revisó las entrañas del
haroldo y comió de haroldo/
iguana rápida de luz/

será mañana que veamos
o nos veamos/no nos veamos/
o sea que muerto yo alcanzara
a ver tu talón/paco/brillar

bajo el suelo donde yacés
con calavera pensativa
por nosotros/pobres de vos/
talón nocturno crepitando

como políticas rabiosas
para matar al enemigo
hoy absolutamente hoy/
talón que pisa el tiempo y parte/

o vivo nos veamos mañana
ni siquiera en el triunfo o
los umbralitos del triunfar/

el compañero cara de uno
que nos juntara como yunta/
como ternura/ como valor/
hasta mañana hasta mañana


NOTA IX


talmente llovió sangre/
sangre llovió por mi país
de las venas que el verdugo cortó/
del corazón que las recuerda/

hermanos en la sangre a navegar
cada día cada día cada día/
este viajar no nos conduce
al paraíso ni al infierno/

no vamos al paraíso/
no vamos al infierno/
¿a dónde vamos/sangre/
que cantás amada en la noche?

¿o como pájaro volás
de sangre a sangre/recordando/
o sea gorrión de resistir
al olvido/que ni una gota seque?

así navegamos/ciegos/
para que nadie se secase/
o volara de sangre a sangre
y pudiera cantar/cantar


De: “Notas”, Calella de la Costa – París – Roma, agosto-octubre, 1979. En “Interrupciones 1”, Página/12 / Seix Barral, 2012.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
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