martes, 22 de julio de 2014

José Watanabe, 4 poemas de Cosas del cuerpo


EL MAESTRO DE KUNG FU

Un cuerpo viejo pero trabajado para la pelea
madruga y danza
frente a los arenales de Barranco

Se mueve como dibujando
una rúbrica antigua, con esa gracia, y
sin embargo, está hiriendo, buscando el punto
de muerte
de su enemigo, el aire no, un invisible
de mil años.

Su enemigo ataca con movimientos de animales
agresivos
y el maestro los replica
en su carne: tigre, águila o serpiente van sucediéndose
en la infinita coreografía
de evitamientos y desplantes.

Ninguno vence nunca, ni él ni él,
y mañana volverán a enfrentarse.
–Usted ha supuesto que yo creo a mi adversario
cuando danzo –me dice el maestro–.
Y niega, muy chino, y sólo dice: él me hace danzar a mí.



LA RANITA

Duermes, mi complacida. Y veo
con qué perfección, equidistancia y malicia
se disponen en tu cuerpo tendido
tus yemas de gusto
                    concupiscente.

Ahora tus yemas están dormidas,
pero cuando estén despiertas provocan muchas ocurrencias.
La que más provoca es tu ranita lúbrica
                    llamada clítoris.

(Entre las hojas de los trópicos
he visto ranitas coloradas, miniaturas
de carne húmeda
que se contraen o se adelgazan
                   y nadie las comprende
porque son temperamentales
                   como las muchachitas humanas)
Tu ranita no late contigo, tiene vida propia
pero no puede deleitarse sola.
La desmesura de su deseo
haría estallar su minúsculo cuerpo. Necesita
extender su gozo
en un cuerpo grande como el tuyo,
                   y así sobrevive,
                                convidándote placer.

Antes de tu sueño
viene siempre un ángel plumado y casto
que peina tu piel y censura
a nuestra ranita.
                  Es que nadie la comprende.

                  Sólo yo.



REGRESANDO AL PERÚ EN BARCO

                     Supremas
inmensidades del mar y del cielo, mírenme,
yo soy el que va a su patria,
el que lame la sal que se cristaliza
en las barandas del barco, el que
apoya su peso
en una pierna y otra
para compensar el bamboleo de la nave y así mantener
la línea del horizonte y la línea del corazón.

Hace días que estoy hipnótico en el centro
del Atlántico. La única referencia
para saber que avanzo
es mi propio pasado: está ahora delante
como un tigre que me dio una tregua.

He dejado atrás varios días eternos
y una cáscara de naranja
flotando
en el Mediterráneo. La cáscara parece
gracia o ingenio
de la poesía, y en verdad es
algo aterrador cuando cae sobre esos mis días
y las aguas:
es un documento humano, lo mismo
que mi brazo o mi zapato.

Y otra vez voceo:
yo soy el que voy, y salto
para que las inmensidades
me vean. Mírenme
trayendo en mis brazos mi propio cuerpo
para entregarlo a sus dueñas, mi madre
y mi esposa
                  que me esperan
sabiendo
que nada puede cambiar: ir y volver, un giro
dentro de la misma fuente de salmuera.

                  Allá en las costas amarillas
de mi país
coma mi carne cualquiera de ellas.



PAISAJE MÓVIL

                    Más trashumantes que los hombres
o mas desalojados
son los infinitos desiertos de mi país.
Todavía no encuentran un sitio
para establecerse, y continuamente viajan
así:
se elevan a 10 centímetros del suelo
y avanzan flotando
como una suave marea
de arena.
Hacia las cuatro de la tarde, con el viento,
cruzan las carreteras, y los viajeros
escuchamos
sus susurros:
tal vez no haya ningún lugar en la tierra
donde acomodar los trastos
y los huesos.
De noche se recogen en dunas, como en pascana,
y bajo la luna de los desposeídos
parecen gigantes de gran lomo

que meditan una patria mientras defecan.


En: “Cosas del cuerpo”, Peisa, Perú, 2008.
José Watanabe (Laredo, 17 de marzo de 1945 - Lima, 25 de abril de 2007).
Foto: Paul Vallejos. José Watanabe en su casa de Lima, Perú, 2007. 

viernes, 18 de julio de 2014

José Watanabe, 3 poemas


EL GUARDIÁN DEL HIELO

Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo
que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol.
En esa situación cómo negarse a un favor llano:
el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.

Oh cuidar lo fugaz bajo el sol...

El hielo empezó a derretirse
bajo mi sombra, tan desesperada
como inútil.
                            Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza
de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.

No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol.
Y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,
a cumplir con la vida:
yo soy el guardián del hielo.



EL DEVOTO

En este profundo depósito
de catedral, hieráticos
como una triste cuadrilla de obreros de yeso
los santos esperan al restaurador.
En un altar y otro
fueron deteriorándose, atacados por las moscas,
las polillas y los abusos
de la fe.
Aqui ya no son San Francisco, San Valentín, San Judas,
cualquiera es cualquiera, bultos
humanos, desfigurados y sin nombre, esperando
al viejo restaurador
                     que murió hace tiempo.
Estos anónimos
que fueron rezados, celebrados, contemplados
con infinita devoción
son ahora mis santos. Aquí soy el único fiel y el prelado.
Ante ellos me arrodillo
y rezo con mas solidaridad que fe.



LOS POETAS

Abelardo me ha hecho un honor,
me ha pedido que presente su libro. Ay amigo,
exímeme de larga opinión. Bien sabes
que cuando un poeta honrado lee a otro honrado
sólo le busca una palabra, una sola, la que hace sonar
a las otras.
«Rosebud», dijo Kane. Una palabra así,
como caída de un cielo. ¿Cómo hallarla entre las astucias
de la poesía y del mucho ingenio
que banaliza los poemas?
Yo la estoy buscando sin prisa, entre todos
los honrados, y con un resabio de sangre en la boca
como si estuviera masticando
mi propia lengua.


En: “Cosas del cuerpo”, Peisa, Perú, 2008.
José Watanabe (Laredo, 17 de marzo de 1945 - Lima, 25 de abril de 2007).

Foto: Paul Vallejos. José Watanabe en su casa de Lima, Perú, 2007. 

jueves, 17 de julio de 2014

José Antonio Cedrón, 2 poemas de Actas


TODO ESTABA TAN LEJOS…

Todo estaba tan lejos.
Pero los tiempos cambian
la experiencia de ignorar,
el no entender aquello
que atrapa y que conmueve.
Podría darte un abrazo, grande
como la Gran Manzana
antes de partir
entrar con luz nocturna a la memoria
que corrige los sueños obstinados
la admiración ingenua
para que no nos ciegue el despertar
y el horizonte siga donde está.
Pero como de eso ya no quedará nada
sorbamos el café, miremos a la playa, todo es cierto
de tu mano en mi mano y de la mía en la tuya,
caminemos
aún no estamos solos
y juntemos los labios,
formas de despedirnos al exilio más largo
con las manos tan frías
donde no espera nadie.



UTOPÍA MENOR

El silencio en sus voces dicta cartas que nadie
escribirá/ mientras se besan ellos/ se murmuran
se enjugan se acarician
el mundo espera afuera –en otro mundo–
como niños que miran su aspiración
los amantes no saben su tamaño/
sólo se homenajean engrandecen celebran
cruzan ríos colinas se dan tregua se beben
se deshacen de cuerpos que tuvieron pasado
entre sus cuerpos
izan sus manos nuevas liberan territorio
centímetro a centímetro
pero nunca se expropian ni se toman rehenes
ni conspiran ni endeudan
y con líneas ya libres de fronteras
se dibujan, dibujan y dibujan
y se iluminan tanto
que hasta se transparentan
como una hoja mirada por el sol.



José Antonio Cedrón (Buenos Aires, 3 de octubre de 1946). Poeta.
Foto: José Antonio Cedrón en FB.

lunes, 23 de junio de 2014

Gabo Ferro, soltá, soltá el dolor


SOLTÁ

Qué lees, qué me ves,
qué soñás cuando te veo
sentada en cicatrices tan adentro y tan lejos
Qué comés, qué dormís,
qué decís tan frágil en tu acento,
tan dura con tu historia, gentil con el infierno
Traicioná de una vez al dolor
Compañeros así son enemigos buenos
¡Soltá el dolor!
Pie adelante, pie atrás,
caminás y volvés al comienzo,
tu laberinto es sólo un camino con nervio
Si soltás vas a ver que no hay más
que todo esto que vemos,
las cosas son sinceras nos miente el argumento
Traicioná de una vez al dolor
Compañeros así son enemigos buenos
¡Soltá el dolor!



Gabo Ferro en CD “La aguja tras la máscara”, 2011.


domingo, 22 de junio de 2014

Miguel Gaya, todo


TODO LO QUE AFIRMES…


Todo lo que afirmes
te será negado.
Todo lo que entregues
no será devuelto.
Todo lo que cantes
se perderá
en el aire.

Lo que escribas
Lo que pintes
Lo que crees con tus manos
saldrá de ti
con destino incierto.

Nada de lo que das
es tuyo.
Nada de lo que firmas
te pertenece.
Las palabras tuyas
son dichas por otro.

Así construyes
quien eres.


Poema inédito
Miguel Gaya (Ayacucho, Buenos Aires, 22 de octubre de 1953)

Fuente imagen y texto: FB. 

jueves, 19 de junio de 2014

Rodolfo Mattarollo (1939-2014), Dmitri Shostakovich en Parque Patricios


 DMITRI SHOSTAKOVICH EN PARQUE PATRICIOS

Las indescifrables noticias de la música
Fueron descifradas
Dónde podías refugiarte
En tu país inmenso
No había lugares
A los que la Mirada desde la Torre
No llegara
Te perdió tu discurso sinfónico
Las oleadas de tristeza
Dentro de la Revolución
Tus malos amigos, ese Maiakovsky capaz de suicidarse
Ante las puertas del Futuro
¿Entornadas? dónde podías refugiarte
En tu país inmenso
No había lugares
Dormías en el palier por si la KGB llegaba de noche a detenerte
(no querías que molestara a tu familia. Dónde refugiarse!  
Dejaste entonces las grandes planicies sinfónicas
Donde la tristeza era demasiado evidente
Y encontraste una tierra de asilo
En el Cuarteto de Cuerdas
Como Shakespeare en los Sonetos
Un lugar donde abrir tu corazón
Arrojaste al Neva del foso de la Orquesta
Los timbales, las trompetas,
El triángulo, los sonoros contrabajos
Y te quedaste con las cuerdas que tienen la
Flexibilidad y resistencia del hilo de la araña.
Dos violines, una viola y un violoncelo.
Para tu experimento pasional. Tu laboratorio del alma
Donde nadie te siguió para acusarte en la Pravda
De confundirnos con un “galimatías musical”.
Y en esta mañana de verano en Buenos Aires
Escuchar a Shostakovich en Parque Patricios
En medio de las ruinas y de obras inconclusas
Acerca a esa tristeza de los sueños quebrados.
Pero de pronto la nieve se cubre de verde
Y el Parque comienza también a reverdecer
Uno ve llegar a los vendedores de modestas mercaderías
Como si trajeran en sus alforjas bazares de las
Mil y una noches
Porque somos hombres del siglo XX
Yo no sé cómo será la música del siglo XXI
Bastante tengo con la de mi siglo
Y vos Shostakovich como todos nosotros
Fuiste un hijo del siglo
Y de la inmensa Rusia
Y escribiste sobre un sueño
Que muchos soñamos
Y tu tristeza fue la Nostalgia de ese Sueño.
No acepto que se te expulse del sueño
Mientras camino por el Parque en ruinas
Y escucho al cuarteto Emerson
Desgranar las transparentes noticias de la Música.
Convertir lo cotidiano en eterno.
Hacer de este instante pasajero
Algo que tal vez sea válido
A lo largo de mucho Tiempo.
Y esto exige la elegancia de callar muchas cosas
Por eso te quedaste con las cuerdas
Que tienen flexibilidad y encanto.
Habrá que callar un momento ante el Futuro.
Estamos al costado del camino
Cambiando la rueda
Decía Brecht después de la segunda guerra mundial.



Rodolfo Mattarollo nació en 1939 en Buenos Aires, y falleció en la misma ciudad el 18 de junio de 2014. 
Autor de numerosas publicaciones relacionadas a la temática de los derechos humanos 
y el derecho internacional en su país y en el exterior. 
También destaca su labor como periodista, escritor y poeta.

domingo, 15 de junio de 2014

Carlo Bordini, he besado a una muchacha delante del océano Pacífico


HE BESADO A UNA MUCHACHA…

a Myra Jara

He besado a una muchacha delante del océano Pacífico
decía que el mar era un gran amante
un dios inmenso que ama a las mujeres
decía que soy un ángel malo
que no debo ser celoso del mar.
Las ventanas del hotel vertían una luz extraña
era una muchacha frágil
como solo es posible en un país católico
tenía una mente febril
caminamos por los parques
en una ciudad con tantos prados.


Versión del italiano, Gabriel Impaglione


a Myra Jara

Ho baciato una ragazza davanti all’oceano pacifico
diceva che il mare era un grosso amante
un grande dio che ama le donne
diceva che sono un angelo cattivo
che non devo essere geloso del mare.
Le finestre dell’albergo mandavano una luce strana
era una ragazza fragile
come può essere solo in un paese cattolico
aveva un cervello febbrile
abbiamo camminato per parchi
in una città con molti prati.


Carlo Bordini (Roma, Italia, 1938).
Foto: José María Pallaoro. Carlo y Myra en Roma, mayo 2013.

Gabriel Impaglione nació en Morón, Provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1958. Poeta, narrador y periodista radicado en Sardegna, Italia. 

sábado, 14 de junio de 2014

Sebastián Riestra en La Plata Spoon River


ROSA PIÑEIRO

El agua entró en La Plata, nadie
la esperaba y vino igual, se llevó
todo: autos, muebles, perros, también
mi vida. (No supe
salir. La última vez, en el río, el agua
no fue así, apenas me mojaba
los pies, pero esta vez
me abrazó fuerte,
tan fuerte). Llegó de pronto
a la ciudad, no avisó nunca
y nos llevó, ahora soñamos
con volver, con ver de nuevo
las calles arboladas, con caminar
al lado de la gente
que quisimos y nos quiso. Donde estamos
sólo se puede soñar, pero ustedes, los que tienen
tibias las manos, conviértanse
por nosotros en agua incontenible
y llévense lejos
la tristeza. Usen los brazos
para hacer
lo que los muertos no podemos: un mundo
donde el amor

ya no termine así.

En: “La Plata Spoon River. Antología sobre la inundación.”,
Libros de la talita dorada, colección Los detectives salvajes, 2014.

Sebastián Riestra (Rosario, 1963).


Imagen: tapa antología. 

lunes, 9 de junio de 2014

Emiliano Bustos en La Plata Spoon River


RAIMUNDO ELISEO AGUIRRE

Como el agua los libros,
sólo la teología camina sobre el agua y los libros.

Un gobierno, un gobernador, la espuma de la política.

Todas las pertenencias los libros las herramientas.
No hay tiempo en los cuartos en las camas,
caminar rápido es hundirse imperiosamente,
ver las fotos por última vez.

El agua engaña al gobierno, al gobernador.
La espuma de la política.

No hay tiempo en los cuartos, en las camas.
Todas las pertenencias los libros las herramientas,
sólo la teología camina sobre el agua.

Ser visto por última vez en los cuartos en el agua
cuando la noche es tan política como el día.


En: “La Plata Spoon River. Antología sobre la inundación.”,
Libros de la talita dorada, colección Los detectives salvajes, 2014.

Emiliano Bustos (Buenos Aires, 1972).


Imagen: tapa antología. 

martes, 3 de junio de 2014

Charly García, estoy con vos


TOMA DOS BLUES

Se va el tren, 

se va lejos, 

¿cuántos hay
en la estación? 

Estoy solo,  
si me dejan. 

Estoy vivo,  
si me voy. 



Veo el sol,
sobre los techos, 

y estoy con vos,


estoy con vos,
estoy con vos.


Charly García (Buenos Aires, 23 de octubre de 1951).
LP “Vida”, Sui Generis, 1973. En este tema: Charly, piano y voz; Nito, lo que ya sabemos; Claudio Gabis, guitarra y armónica; Alejandro Medina, bajo; Jorge Pinchevsky, violín; Francisco Pratti, batería.


sábado, 31 de mayo de 2014

Willy Gardi, ese niño era yo


BALADA DEL POTRERO


Quiero ir a un lugar
donde el techo es azul
donde no exista el frío
donde el sol sea luz

Quiero ir a un lugar
donde un niño jugó
ese niño
era yo

Ahora en mi soledad
vuelvo a ese lugar
con la necesidad
de volverme a encontrar

De decir lo que yo sienta
sin tener que explicar
que el hombre es un niño
con edad

La gente no le dio
verdadero valor
Su belleza es natural
como lo es una flor
Yo sé bien que jugaron
los hombres de hoy

Pero eso ya
se olvidó



Willy Gardi (-1995): Letra y música. Voz y guitarra. 
En “Santos y verdugos”, El Reloj, 1994. 

lunes, 5 de mayo de 2014

Miguel Grinberg, hasta cuándo



¿HASTA CUÁNDO?

¿Hasta cuándo seguiremos rumiando esta simulación de vida emancipada al borde del abismo?
¿Hasta cuándo estaremos conformes con el cuadrilátero, los vítores  y los reflectores?
¿Hasta cuándo conservaremos bruñidas las colecciones de distintivos caducos y cucharitas robadas?
¿Hasta cuándo marcharemos calladitos en fila hacia donde todos los puentes desaparecieron?
¿Hasta cuándo veremos borrarse en el horizonte nuestros mejores sueños de paz y solidaridad?
¿Hasta cuándo dejaremos que los manejos corruptos socaven por completo los pilares de la justicia?  
¿Hasta cuándo alzaremos estatuas para nuestras mejores almas en vez de imitar su vuelo indómito?
¿Hasta cuándo miraremos sin ver las maniobras de los ladrones de la alegría y los rufianes de turno?
¿Hasta cuándo callaremos cuando vemos desaparecer veloces los bosques, las mariposas y los ríos? 
¿Hasta cuándo dormiremos la siesta mientras se hunden de nuevo y en cámara lenta todos los Titanics?
¿Hasta cuándo compartiremos con los avestruces el oficio de pasar inadvertidos y adorar pozos de arena?
¿Hasta cuándo repito: ¿hasta cuándo? fingiremos que la agonía no nos devora hasta la última célula?

¿Acaso hasta que agonice irreversiblemente la Tierra y sea demasiado tarde para sembrar amaneceres?


Miguel Grinberg (Buenos Aires, 1937). Poeta.

Foto: M.G. en http://miguelgrinberg.blogspot.com.ar/

domingo, 27 de abril de 2014

John Berger, como una trucha canta el gallo



PUESTA DE SOL

Como una trucha
nuestra montaña retoza
al sol poniente

al secarse la luz
la trucha muere
con la boca abierta

la noche
con sus alas de abeto
entrega la montaña

a los muertos


PATATAS

Canta el gallo
la tierra negra pluma esparcida
araña de piedra
y pone huevos

No las levantéis demasiado pronto
alumbran
a través de su piel luna
a los muertos

Durante las nieves
amontonadas en las bodegas
gravemente prestan
cuerpo a la sopa

Cuando faltan
no tiene carne el arado
y los hombres mueren de hambre como el gran oso
en la noche invernal


John Berger (Londres, 1926).
En “Puerca tierra”, Alfaguara, Madrid, 2006. Trad. Pilar Vázquez.

Gracias Jonio González.

miércoles, 23 de abril de 2014

Gustavo Santaolalla, no existe fuerza en el mundo


NO EXISTE FUERZA EN EL MUNDO

No existe fuerza en el mundo
que pueda parar la voz.
No hay vitamina que alcance
cuando del alma es la tos.

Cuando sabemos lo que tenemos
y transparente todo lo vemos.

No existe bota o zapato
que pueda pisarnos hoy.
Ni rascacielos que rasquen
cuando pica el corazón

Cuando paramos de darnos cuerda
como si nada se abren las puertas.

No existe ciudad en el globo
que pueda atraparme hoy,
que pueda atraparme hoy.

No hay suficientes misiles
para bajarme la voz.
Ni reacciones en cadena
sino juego de eslabón.

Cuando los locos se están matando
entre las balas me voy silbando.

No existe sable en el mundo
que pueda partirme en dos,
que pueda partirme en dos.


Letra y música: Gustavo Santaolalla .
Imágen. Revista VLOV.

Gustavo Santaolalla (El Palomar, 1951).

jueves, 17 de abril de 2014

Luis Alberto Spinetta y el jaguar herido


JAGUAR HERIDO

El cazador
está muerto entre mis garras.
Pero al luchar,
sus balas me quemaron.

Ese hombre es un silencio.
Esto continúa en mí.

Yo quise igual
a las bestias y al sol.
Perseguir y matar
fue mi vida.

Y esta herida,
es como un ceibo.
Me quedaré tendido aquí.

Hoy este sol me condena
entre las brasas
del verde de la selva.
¿Acaso el dolor es un limbo?
¡No! Jamás podré regresar.


Oigo gemir
al jaguar herido.
Y todos dirán
que fue una piedra.

Cuánta piedad,
qué distante está el sol.
Y todos dirán
que es una sombra.

Ay, ay, ay, jaguar herido,
por tu piel vendrán
las alimañas.

¡Cuánto dulzor!
¡Que mortal es la fe!
¡No me hagan creer
que es un enigma!
Un enigma... (Tal vez).

Uh, pobre jaguar, oh, pobre jaguar…


Luis Alberto Spinetta.
Grabado 8 y 9 de diciembre de 1979, estadio Obras Sanitarias.

LP Almendra 2, 1980. Imagen: contratapa elepé.

jueves, 6 de marzo de 2014

Leopoldo María Panero, un poema a François Villon


YO FRANÇOIS VILLON…


Yo François Villon, a los cincuenta y un años
gordo y corpulento, de labios color ceniza
y mejillas que el vino amoratara,
a una cuerda ahorcado
lo sé todo acerca del pecado.
Yo, François Villon,
a una cuerda pendido
me balanceo lento, habiendo sido
peor que Judas, quien también murió ahorcado.
Las viejas se estremecen al oír mis hazañas
pues no tuve respeto para la vida humana.
Que el viento me mueva, ya oigo cerca las voces
de aquellos que mandé a freír monas.
Me esperan en el infierno
y alargan las manos
porque se ha corrido allí, del Leteo al Cocyto
¡que al fin Villon había muerto ahorcado!
Ya la luna aparece, e ilumina la horca
dando a mi rostro el color de la sangre
yo, que hice mal sabedor de que lo hacía
hasta que por fin he muerto ahorcado.
Ya los lobos ladran en torno al patíbulo
y los niños gritan, parecidos a ratas:
¡Villon ha muerto ahorcado!
Viejas que me insultabais en la carretera oscura:
¡sabed que el semen moja mis caderas
y es fresco y sabroso el semen del ahorcado!
Que mis dientes sirvan
de jugo en tu caldera
bruja de los límites, tú a quien admiro
sabedora de embrujos, de filtros y de hechizos
más poderosos que la fe y que los apóstoles
de quienes se burló el Mago, más apta que ellos
para conocer el dolor
¡de este que un sepulcro merece!
Y que el viento diga, al amanecer, mañana
vanamente a ranas y a gusanos
Villon se ha hecho al fin célebre
pues al fin una horca dibuja su figura
¡Villon ha muerto ahorcado!
Y que de mi mano ajada caiga la rosa
que mis dientes estrujaron
pues ella supo mis crímenes
y fue mi confidente
y dígalo ella al mundo, cayendo sobre el suelo
¡Villon ha muerto ahorcado!
Pronto vendrá la canalla
a hozar en mi tumba
y orinarán encima, y los amantes
harán seguro el amor sobre mis huesos
y será la nada mi más escueto premio
para que ella lo diga,
no sé si nada o rosa:
¡Villon ha muerto ahorcado!
Sabrán de mí los niños
de edades venideras
como de un gran pecador
y asustados correrán a esconderse
bajo las sábanas cuando sus madres
les digan: «Cuidado ahí viene».
Y esa será la fama de Villon, el Ahorcado.
Y será tal mi fama que prefiero el olvido
porque un día, mañana
de ese futuro que el hedor hace
parecerse al recuerdo, una mano
dejará caer, al oír mi nombre
el fruto del culo, el excremento
y mi vida, y mi carne, y todos mis escritos
¡promesa serán sólo para las moscas!


Leopoldo María Panero (Madrid, 16 de junio de 1948- 
Las Palmas de Gran Canarias, 5 de marzo de 2014).

Foto: Sara del castillo.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Luis Alberto Spinetta, toma tus terráqueas y ásperas sogas
















DESACELERACIÓN


I

Toma tus terráqueas y ásperas sogas
y despréndete humildemente de tu trono.

Los arbustos que temblaban en la colina
se han cansado de palmotear.
Es insólita tu alma.
Tantas cosas de pie
elegidas de entre millones,
saturadas por vivir aquí.

Tantos cometas inconmensurables
surcados de cielo (cielo, donde tú habitas).

Y los hombres, tú y yo,
un conjunto en lo absurdo.
En lo que el sentimiento de una magia
se une a la forma
alejada de toda indigencia sin vida,
comenzada a ser hacia el futuro.
Futuro que tarda en abrir sus ojos
que tarda en ansiar su trópico
que nos da de comer hasta la muerte.


II

Pero la atrofiada mandíbula...
Estamos atrofiados por demás.
Aun si no tuviéramos bocas
estaríamos comiendo carne apenas con los párpados.


III

Por la orilla secreta
ovillan las sentencias
rebalsa la magia
ruedan las calles.


IV

Lo importante es que escriba cómodamente:
"Repite con la persona que amas
que eres responsable del destino".
Brama en la penumbra de tus días.
Consigue exhalar la muerte, deslizándote,
Derroca al líder de tu maldad y ahórcalo.


V

Cántate una canción reivindicatoria
mata al hijo de los dioses
conecta tu máquina del tiempo.


VI

¿Consigue aquel disfraz parodiarte más que tú mismo,
en tu carcomida vislumbre?
¿Ves nacer algo o crees que sólo hay muerte?
¡Vamos!
Rodéate de tus espejos
y cuando entumecido,
cuando despreciado por tanto abuso
      y tan descarada mentira,
intentes absolverte con una ráfaga de emoción,
verás que tu corazón se pudre
irremediablemente seleccionado para caer.
Entretanto se enceguecerá la imagen de tu alrededor
quemado ya por la última farsa.


VII

Así comenzó tu propia maldición,
En tantos años de vigilia,
a través de una locura de largo tiempo,
a la que escondiste vanamente
entre tus mártires.

Y tu cara comenzó a rasparse
contra la calavera,
tiñéndose de la humedad típica de la muerte.
Y manos desconocidas
cavaron una desolada porción de tu tumba
para ser completada con unas tristes violetas.


VIII

Pensé
que habías salido de viaje
acompañado de tu sombra,
silbando,
hablando con el ti mismo.
Por atrás de una llovizna.


En: “Guitarra negra”, Ediciones Tres Tiempos, Buenos Aires, 1978. 
Poema Parte Cuarta.
Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 23 de enero de 1950 – 8 de febrero de 2012).

Músico, poeta, artista, luz.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Daniel Ponce, 6 poemas de Trabajos, libro inédito


MICHAUX

De estos incidentes estoy hecho:
fugas, error, trabajos, aunque persisto
ya desplazado del centro o de espaldas
a la ilusión, ese raro dibujo del sueño.


De los mares, de las tierras quemadas
regreso insomne. Examinado. Beber la lejanía
es terminar ciego ante lo concreto.


Estoy hecho de lo que va a morir:
golem, barro maldito, nieve.


Me escribo en el agua.
  


ESCRIBIR DESPUÉS DE BORGES

Rodeado de libros que callan.
Acorralado: nunca los ruidos, los chasquidos
las voces serán libros.
Con las peores sospechas. Con la intención
de ser un lugar propio sólo después
de dejar atrás el desierto, la selva,
el silencio culposo, el mundo de la ignorancia.
Con un mapa falsificado de este confín.
Así la inquietud, que toma la forma
de la palabra cumplida
pero en otro. En una ciudad ya escrita.
Así las noches, el alba, las calles.
Todo develado por unos ojos perdidos.
Así el olvido resulta
anterior a todo afán,
los días, artificios perfectos.
No ser Borges, lástima,
y ser el que busca, monótono,
un atajo o el resquicio
por donde su sombra no cruce.


EL ANCIANO QUE MATÓ A HEMINGWAY

El que no siente piedad por nadie
ni por nada, salió a recibir
la gracia del sol como un perro enfermo
que se arrastra hacia la claridad.
Mi trofeo, calculo, será un cráneo
fragmentado, quemado por dentro,
abierto en miles de astillas.
Mi venganza será desbaratar
la jactancia y demoler
con un solo proyectil
a ese animal solitario.
Lo veo acercarse. Si algo de juventud
queda en mí, es esta repugnancia
que se anuda en mi garganta,
ese desprecio por la nulidad,
el vértigo de acechar.


KAFKA, 1924

El médico ovilló el estetoscopio.
Izó el reloj desde el fondo del bolsillo.
Como si huyera del tiempo
el pulso de K. aventajaba
a la aguja pequeña.
“Si no me mata, usted es un asesino”
decía el papel, del tamaño
de una entrada de teatro.
El médico lo escamoteó
entre unas carpetas. Quería fumar.
Cuando lo llamaron,
la mañana, a través de las persianas,
era un puñado de barrotes de sombra
en el piso. Pensó, con espanto,
que los ojos del moribundo
ya no le reclamarían nada.


NADA DE LO PERDIDO IMPORTA

Escucho cantar a mi hija
mientras se baña. Su voz se mezcla
con la música de Mingus. El anochecer
es aún más abstracto.
¿Quién piensa en el dolor?


Fluye algo parecido al agua
que nos consuela
de una sed antigua.


ESCRIBIR ES CALLAR

Escribir, como forma de confusión ascendente,
es un estado de desamparo. Es descartar
los ruidos de la noche,
rechazar cualquier cercanía.
Todo, menos creer en los propósitos
de aquel que, desde adentro,
obliga a escribir.


De: “Trabajos (septiembre ’98 – febrero ’00)”, libro inédito.
Foto: Daniel Ponce y Luis Alberto Spinetta, 11 de julio de 2011. Dibujos: Daniel Ponce.
Jorge Daniel Ponce  (Buenos Aires, 1956).