jueves, 22 de febrero de 2024

JOSÉ EMILIO PACHECO En el silencio de la noche



II: El arte de la sombra 


SIGLO 

En el silencio de la noche se oye 
el discurso del polvo como un murmullo incesante. 
Pues todo lo que abarca la mirada 
está por deshacerse. 


ILUSIÓN 

Cuando esperaba el día se hizo la noche. 
Y nunca aprendí 
a caminar en tinieblas. 


FOTOS 

No hay una sola foto de entonces. 
Mejor así: para verte 
necesito inventar tu rostro. 


BIOGRAFÍAS 

Ningún sendero quedará. 
Nuestros pasos 
conducen siempre a la nada. 
Todo lo devora 
el sol desconoce la piedad 
y arrasa lo inventado por el vacío. 


MAÑANA 

El alba está lejana. 
No sé qué busca el pájaro 
entre la noche densa. 

Habla, murmura, insiste. 
Se acerca a la ventana. 

Dice que el sol no ha muerto 
y existe otro mañana. 



En Tarde o temprano (Poemas, 1958-2009), Fondo de Cultura Económica, 2009 / De La arena errante (1992-1998) / Ph: jmp / 
José Emilio Pacheco (México, 30 de junio de 1939 – 26 de enero de 2014) / 
Los autores y textos seleccionados forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-

sábado, 17 de febrero de 2024

CONSTANTINO CAVAFIS En el brillo del mediodía


Ph Mirella Moretti, c. 1974 / 



CUANDO APAREZCAN 
(1916) 

Trata de asirlas, poeta, 
aunque no consigas retenerlas 
Esas visiones eróticas. 
Sitúalas, veladas, en tus versos. 
Trata de asirlas, poeta, 
cuando aparezcan en tu cerebro 
a medianoche, o en el brillo del mediodía.


EN EL ORÍGEN 
(1921) 

Han satisfecho su placer 
prohibido. Y del lecho se levantan, 
vistiéndose apresuradamente sin hablarse. 
Abandonan por separado, furtivamente la casa; y mientras 
caminan algo inquietos por las calles, parece 
como si sospecharan que algo en ellos traiciona 
en qué clase de lecho cayeron hace poco. 

Pero cuánto ha ganado la vida del artista. 
Mañana, otro día, años después escritos serán 
los versos vigorosos que aquí tuvieron su principio


MELANCOLÍA DE JASON HIJO DE CLEANDRO, POETA DE KOMAGENE, 595 d. C.
(1921) 

El envejecimiento de mi cuerpo y su apariencia 
son heridas de terrible puñal. 
Resignación no tengo. 
A ti recurro oh Arte de la Poesía, pues algo sabes de remedios; 
tentativas de envolver el dolor en la Imaginación y la Palabra. 

Son heridas de terrible puñal. — 
Ahora tráeme oh Arte de la Poesía 
tus consuelos para que —aunque sólo sea por un instante— no perciba la herida


ÉL VINO PARA LEER 
(1924) 

Vino para leer. Abiertos están 
dos o tres libros; historiadores y poetas. 
Pero apenas ha leído diez minutos, 
cuando los deja a un lado. Sobre un diván 
duerme ahora. Ama mucho los libros 
—pero tiene veintitrés años, y es hermoso; 
y esta tarde el amor atravesó 
su carne maravillosa, su boca. 
A través de la total belleza 
de su cuerpo pasó la fiebre de la voluptuosidad; 
sin remordimientos ridículos por la forma de ese placer… 


EN EL MISMO LUGAR 
(1929) 

Alrededores de la casa, mi barrio, vecindades 
que contemplo y por donde camino; hace ya tantos años. 

Con alegría o con dolor os he creado: 
con tantos acontecimientos, con tantas cosas. 
Y todos tus sentimientos eran para mí.


EL ESPEJO DEL RECIBIDOR 
(1930) 

En el recibidor de aquella opulenta casa 
había un enorme espejo muy antiguo; 
adquirido cuando menos cien años atrás. 

Un hermosísimo joven, recadero del sastre 
(los domingos, atleta amateur), 
estaba de pie allí con un paquete. Lo entregó 
a una persona de la casa, quien lo llevó dentro 
para traer el recibo. El recadero del sastre 
quedó solo, aguardando. 

Se acercó entonces al espejo y se miró en él 
arreglándose la corbata. Cinco minutos después 
trajeron el recibo. Lo tomó y se fue. 

Mas aquel espejo que había visto, 
durante sus muchísimos años de existencia, 
miles de cosas y de rostros; 
el viejo espejo quedó esta vez alegre 
y orgulloso de haber recibido, aunque fuese un momento, 
la imagen de la belleza perfecta.


EN LA ESCALERA
(1904) 

Bajando por aquella escalera, 
junto a la puerta nos cruzamos, y por un instante 
vi tu cara desconocida y tú me viste. 
Yo me oculté en las sombras, y 
pasaste rápido, alejándote, 
y te perdiste en aquella casa vulgar 
donde no encontrarías el placer, 
como tampoco yo habría de hallarlo. 

Y sin embargo el amor que deseabas yo lo tenía para dártelo; 
el amor que yo deseaba, tus ojos me lo ofrecían 
con su ambigüedad y abandono. 
Se sentían los cuerpos y se buscaban; 
la sangre y la piel comprendían. 

Pero turbados los dos nos escondíamos.


Y SOBRE AQUELLOS LECHOS ME ABANDONABA Y ERA FELIZ
(1915) 

Al entrar en la casa de placer 
no permanecí en la sala donde celebraban 
los desconocidos amantes su gozo. 

Otra habitación secreta era la mía 
y en su lecho me abandonaba feliz. 

Oh aquella habitación secreta 
cuya sola mención hace avergonzarse. 
Mas no soy yo quien se avergüenza —¿qué clase 
de poeta o artista sería? 
Mejor entonces haber elegido una vida ascética. Más acordes, 
mucho más acordes con mi poesía son estos lugares; 
más me alegra este regocijo promiscuo.



Ph Mirella Moretti, s/t c. 1974 / 
En Poesías completas, Ediciones Hiperión, 1981/ Versiones directa del griego de José María Álvarez / Ph Mirella Moretti, c. 1974 / Ph jmp / 
Konstantinos Petrou Kavafis, también llamado Constantino Cavafis y C. P. Cavafis (Alejandría, 29 de abril de 1863 – 29 de abril de 1933) / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-

lunes, 12 de febrero de 2024

ROBERT WALSER Un poeta se inclina sobre sus poemas

"Lejos del mundo", 2017


DE UN POETA 

     Un poeta se inclina sobre sus poemas: ha hecho veinte. Pasa una página tras otra y descubre que cada poema despierta en él un sentimiento muy particular. Se devana penosamente los sesos tratando de averiguar qué es lo que planea por encima o en torno a sus poesías. Presiona, mas no sale nada, golpea, mas no logra sacar nada, tira, pero todo sigue tal cual, es decir, oscuro. Se apoya sobre el libro abierto entre sus brazos cruzados y rompe a llorar. Yo, en cambio, el pícaro autor, me inclino ahora sobre su obra y descubro con infinita indeliberación en qué consiste el problema. Se trata simple y llanamente de veinte poemas, uno de los cuales es sencillo, otro pomposo, otro mágico, otro aburrido, otro conmovedor, otro delicioso, otro infantil, otro muy malo, otro bestial, otro inhibido, otro ilícito, otro incomprensible, otro repugnante, otro encantador, otro comedido, otro extraordinario, otro esmerado, otro abyecto, otro pobre, otro inefable y otro que ya no puede ser nada más, porque sólo son veinte poemas distintos que en mi boca han encontrado una valoración, si no precisamente justa, al menos rápida, lo que para mí supone siempre el mínimo esfuerzo. Una cosa es, sin embargo, segura: el poeta que los escribió aún sigue llorando, inclinado sobre el libro; el sol brilla encima de él; y mi risa es el viento que corre impetuoso y frío entre sus cabellos.


ÉRASE UNA VEZ UN POETA… 

     Érase una vez un poeta tan enamorado del espacio de su habitación que se pasaba el día entero sentado en su sillón y empollaba las paredes que tenía ante sus ojos. Retiró los cuadros de aquellas paredes para que ningún objeto lo distrajese o lo indujese a contemplar algo que no fuera una pequeña pared, manchada y poco amable. No puede decirse que estudiara adrede aquel espacio, sino que —preciso es confesarlo— yacía, con la mente en blanco, en los lazos de un insondable ensueño, en el que su estado de ánimo no era alegre ni triste, ni jovial ni melancólico, sino tan frío e indiferente como el de un loco. Pasó en aquel estado tres meses, y el día en que empezaba el cuarto, ya no pudo levantarse de su asiento. Estaba pegado a él. Esto es algo extraño y hay cierta inverosimilitud en la promesa del narrador, quien asegura que a continuación vendrá algo todavía más extraño. Pues resulta que, en aquellos días, un amigo de nuestro poeta fue a buscarlo a su habitación y, al entrar en ella, cayó en la misma ensoñación ridícula o melancólica de la que el otro era presa. Tiempo después le ocurrió la misma desventura a un tercer poeta o novelista que llegó a interesarse por su amigo, y así fueron cayendo uno tras otro seis poetas que vinieron a preguntar por su amigo. Y ahora están los siete en ese pequeño espacio oscuro, lóbrego, frío, poco amable y vacío, y fuera está nevando. Están pegados a sus asientos y nunca más harán, sin duda, un estudio de la naturaleza. Sentados, miran fijamente ante ellos, y la amable carcajada que premia esta historia no consigue liberarlos de su triste encantamiento. ¡Buenas noches!


EL LUGAR BONITO 

     Aunque dude de su verosimilitud, la historia me divirtió muchísimo cuando me la contaron, y aquí la ofrezco ahora como mejor puedo, con la única condición, eso sí, de que no me interrumpan hasta el final con ningún bostezo. 

     Había una vez dos poetas, uno de los cuales se llamaba Emanuel y era un joven muy nervioso y sensible. El otro, de naturaleza más cerril, llamábase Hans. Emanuel había descubierto, en el bosque, un rincón a salvo de todo el mundo en el que solía hacer poesías muy a gusto. Con este fin escribía versitos juiciosos y sin importancia en una libreta que heredara de su abuelo, y parecía muy contento con esta ocupación. Y, en verdad, ¿por qué no habría de estarlo? El lugar en el bosque era tan silencioso y agradable, el cielo encima de él tan azul y sereno, las nubes tan amenas, los árboles de la orilla opuesta tan variados y de tan exquisito colorido, el prado tan suave y el arroyo que regaba aquel prado solitario tan refrescante que el señor Emanuel hubiera tenido que estar loco para sentir algo que no fuera dicha. Viéndolo poetizar candorosamente desde lo alto, el cielo sonreía sobre él tan azul y bello como lo hacía sobre los árboles del bosque; y la paz de aquel idilio parecía tan indestructible que la perturbación que se producirá de aquí a un instante, como rayo caído de cielo sereno, habrá de parecer bastante increíble. Pero el asunto es el siguiente: ya os he nombrado a Hans. Impelido por el azar, este segundo poeta deambulaba una vez por el bosque, cerca de aquel lugar solitario, cuando descubrió el rincón y a su ocupante, el hermano Emanuel. Al instante, y aunque jamás se hubieran visto antes, reconoció Hans al poeta en Emanuel, tal como un pájaro reconoce a otro en seguida. Se le acercó deslizándose por detrás y, para abreviar, diré que le asestó un golpe tan fuerte en la mejilla que el otro lanzó un grito y, sin volverse a ver quién lo había tratado así, puso pies en polvorosa tan rápido que se perdió de vista en un instante. ¡Hans había triunfado! Podía esperar haber ahuyentado para siempre a su rival de aquel bello y productivo lugar, y al punto se puso a meditar sobre la forma más eficaz de recrear la amenidad de ese solitario paraje del bosque. También él llevaba una libreta repleta de versos, malos y buenos, que esperaba publicar poco después. Sacó, pues, la libreta y se puso a garrapatear en ella mil y una tonterías, como suelen hacer los poetas para colocarse en el estado anímico adecuado. Pero parecía tener grandes dificultades para comprimir en tiernas sílabas la suave y plácida belleza del paisaje recién conquistado, y hacerlo de modo que aún pudiera asomar en ellas un atisbo de vida. Y mientras estaba en ésas, torturándose de aquella forma, una nueva aflicción le surgió por delante o por detrás, y era tal que también le echó a perder el paraíso que, como un perro gruñón, él le había arrebatado al otro. Entró entonces en escena una tercera persona en la figura de una poetisa. Hans, que alzó la vista asustado por el ruido, la reconoció en seguida como tal y no perdió un solo minuto en galanterías, sino que desapareció al instante como su predecesor. 

     Aquí se interrumpe el hermoso relato, y yo comprendo y apruebo perfectamente su impotencia, pues, al igual que él, sería incapaz de proseguir ahora que cualquier prosecución conduciría necesariamente al abismo de la infructuosidad. Pues ¿no sería infructuoso seguir canturreando el comportamiento de la poetisa tras haber celebrado ya a dos poetas? Me conformo con informar que la primera no encontró nada bello en la belleza del paraje del bosque y nada singular en su singularidad, y desapareció tan silenciosamente como había aparecido. ¡Que el diablo se haga poeta! 



"Lejos del mundo", 2017
En Historias, Edición digital Titivillus, 2020 / Primera edición: 1914 / Título original: Geschichten / Traducción: Juan José del Solar / Ph JMP, "Lejos del mundo", 2017 / 
Escribe Hermann Hesse: “Si los poetas como Walser se contaran entre los espíritus que gobiernan, no habría guerras. Si tuviera cien mil lectores, el mundo sería mejor. Sea como fuere, el mundo está justificado por haber gente como Walser.” / 
Robert Otto Walser (Biel, Suiza, 15 de abril de 1878 - cerca de Herisau, Suiza, 25 de diciembre de 1956) / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

miércoles, 7 de febrero de 2024

JORGE CURINAO Un puñado de viento en la memoria

City Bell, un día de calor, 07 02 2024 /



PUERTAS ADENTRO 

Con sus muertos 
acomodándole la sonrisa 
se sienta a la mesa 
sólo para comprobar 
que la soledad 
es un puñado de viento en la memoria. 


CRUZ DEL SUR 

Entro en mi cama
como quien espera 
ser rescatado de este mundo. 


ÁNGELES PERDIDOS

Esta mano 
que lleva tu mano 
nunca termina de borrarme. 


MANIFIESTO 

Lo realmente difícil de la poesía 
es escribir sobre la felicidad
lo intenté 
pero no pude
no sé
debo ser algo masoquista
porque siempre cuando escribo la palabra felicidad
la tacho y la vuelvo a escribir.

Imagino que la felicidad es también eso:
borrar y volver a escribir.


LEYENDO A ANAHÍ LAZZARONI

Mis amigos poetas
también me escriben cartas
me preguntan por el viento
les digo
que sigue aquí,
galopando en los cerros nevados
del corazón.

De Restos de ciudad (Fondo Editorial Santacruceño, 2023) / 


/


     Quien mira el cielo sabe que los límites son de agua. 


     Abrir un libro y leer, en la primera página, que todos los pájaros se han ido.


     De noche, el viento se detiene. Un perro que ladra inventa el desierto.


     El viento abre una herida en la noche. Ahí los pájaros hacen sus nidos. 


     Como una hoja caída, de esas que nadie pisa por temor a lastimarse. 


     Se trata de la misma soledad: las hojas golpeando en la pared, la caída de la nieve sobre lo que se creía perdido.


     No sé si alma o cuerpo, pero algo duele. Los gorriones, que juegan en el techo de mi casa, saben que la muerte viene y desordena todo.


     Casi no he conocido a mi padre, pero siempre lo he extrañado. 
Su ausencia es un niño sin alas: dibuja un pájaro.

De Gorriones de la noche (Editorial Remitente Patagonia, 2020) / 


/

     Desnudo te enseño mis poemas. Uno a uno mis silencios. Tiene rostro mi dolor. Existe. No quisiera hablar pero lo hago. No sé del sol. El mar es sombra encendida. Mi habitación, una cajita musical. Un fuego.


     Las veredas ocultan mis pasos. Deambulo con el cansancio del mundo, el cansancio de las luces apagadas. De aquí brotaron ruidos jamás oídos. Aquí mis muertos, pajaritos de la noche, empezaron a soñar con el mar. Y pude volver al poema. 


     Mi vida, mi única vida sabe que no pedí nacer pero acá estoy, en el lugar preciso: no poder salir porque no hay afuera. Y adentro es sólo el viento. Y el viento es herida que viene del mar. 

De Plegarias del humo (Editorial Remitente Patagonia, 2019)


/

     He sido mi gran abismo, una sombra desaparecida entre luces lejanas, un pequeño ausente en el corazón de los días. 
La creencia va más allá de la propia creencia: ser pájaro y no saberlo. 

De Otros animales (2014) / 


El poeta santacruceño Jorge Curinao (Río Gallegos, 3 de mayo de 1979)  me envió por correo tradicional cuatro de sus libros. Los recibí el 25 de enero y ahora puedo hacer acuse de recibo. (Gracias Jorge). 
Jorge Curinao (Río Gallegos, Santa Cruz, 3 de mayo de 1979) / Selección y fotos: jmp / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-

sábado, 27 de enero de 2024

LEILA GUERRIERO Antes de que todo esto se termine

Bajo la sombra del sauce, City Bell, 27 01 2024


ANTES 

     Antes de que todo esto se termine. Antes de que cierren la casa y vendan los muebles y regalen los libros. Antes de que se repartan los cosméticos y los zapatos. Antes de que arrojen las cacerolas a la basura. Antes de que vacíen las alacenas, de que se lleven las especias, los fideos. Antes de que se terminen los días felices y las tardes de domingo. Antes de la última de las madrugadas. Antes del final de la angustia. Antes de que se acaben el sexo sin amor y el amor sin sexo. Antes de que la ropa se pudra en los placares. Antes de que descuelguen los cuadros y cubran los sillones con lienzos y cierren las ventanas para siempre. Antes de que quemen las fotos. Antes de que se resequen los felpudos, de que se oxiden las cortinas en sus rieles. Antes de que se terminen la curiosidad, los huesos, el hígado y las córneas. Antes de que se sequen todas las plantas del balcón. Antes de que no haya más nieve, ni colores, ni trópicos. Antes del final de todas las selvas, de todos los mares, de todos los reflejos en el agua. Antes del último poema. Del final de las veredas y las calles. Del fin de todos los paseos. Antes del adiós a todos los aeropuertos y todos los aviones y todas las ciudades y todos los cafés con vidrios empañados. Antes de la cancelación de todas las discusiones, de todos los argumentos, de toda la furias, de todos los desprecios. De todas las metálicas ansiedades. Antes del fin de los gritos, de la desolación y de la culpa. Antes de la última agenda, del último viernes, del último bar, del último baile. Antes de que se apaguen todas las cúpulas y todas las pantallas. Antes de que las polillas se coman los restos de la lana y de la almohada. Antes del final de las mascotas. Antes, mucho antes: hay que vivir. Pero, ¿cómo? ¿Cómo? 

                   Qué admirable 
                   el que no piensa ´la vida huye´  
                   cuando ve un relámpago

escribió Basho. Admirables los que están en el tiempo sin pensar en él. 




En Teoría de la gravedad, Libros del Asteroide, Barcelona, España, primera edición 2019 / Publicado en el diario El País de España el 2 de enero de 2018 / 
Leila Guerriero (Junín, provincia de Buenos Aires, 17 de febrero de 1967) / Escritora, periodista y editora argentina / Fotos: jmp / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-

martes, 23 de enero de 2024

AMY HEMPEL El regocijo de tu corazón

Biblioteca Taller CB 23 01 2024



EN LA BAÑERA 

     El corazón... creí que se me paraba. Así que me subí al coche y puse rumbo a Dios. Pasé por delante de dos iglesias ante las que había coches aparcados. Después paré en una tercera porque nadie había aparcado allí. 
     Ocurrió a primera hora de la tarde, a mediados de semana. Elegí un banco de las filas centrales. Episcopal o metodista, eso daba lo mismo. Estaba tan silenciosa como cabe esperar de una iglesia. 
     Pensé en lo que sentí cuando me dio la larga parada cardiaca, y en el desorden de los latidos que vinieron después, cuando se precipitaron para llenar el espacio vacío. Sentada allí, bajo la alta riostra de la silenciosa vidriera, me puse a escuchar.


     En la parte trasera de mi casa, ante la claridad que trasluce la puerta corredera de cristal, puedo mirar el porche. En el porche hay margaritas y suculentas sembradas en macetas de barro rojo. Una de las macetas está vacía. Es poco profunda, pero ancha, y está llena de agua, como una pila para que los pájaros se bañen en ella. 
     Mi gata suele adormecerse encima de la jardinera de la ventana. Su barbilla gris está empolvada con la pelusa iridiscente de las alas de mariposa. Si doy un golpe suave en el cristal, la gata no levanta la mirada. 
     El sonido que hago no es una señal para la comida. 
     De niña, me escapaba por las noches. Me estrechaba a los setos y me fundía con las sombras de los árboles. Iba a un solar en construcción que había cerca del lago. Cogía la cuba de una hormigonera, la arrastraba hasta la orilla y me sentaba dentro, como si fuera el platillo de una taza. Con la ayuda de un remo robado la empujaba hacia el agua y me pasaba horas flotando, sin oír ruido alguno. 
     La pila para pájaros tiene la misma forma que aquella cuba.


     Me miro las uñas bajo la luz cruda del cuarto de baño. El miedo aparecerá en forma de onda en la base. Tardará un par de semanas en manifestarse. 
     Echo el pestillo y dejo que la bañera se llene. 
     En realidad, la mayor parte del tiempo no lo oyes. Una pulsación es algo que se siente. Aunque estés en silencio. A veces la oyes de noche, cuando apoyas la cabeza en la almohada. Pero sé de un lugar donde puede oírse incluso mejor que en la almohada. 
     Solo tienes que hacer esto: te metes poco a poco dentro de una bañera llena de agua. Te sientas con cuidado. Te recuestas y esperas a que las ondas desaparezcan. Después respiras hondo, deslizas la cabeza dentro del agua y escuchas el regocijo de tu corazón.




En Cuentos completos, Seix Barral, Editorial Planeta, Barcelona, 2023 / Traducción del inglés por Silvia Barbero e Inga Pellisa /
Amy Hempel (Chicago, Estados Unidos, 14 de diciembre de 1951) / Fotos: jmp / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

miércoles, 17 de enero de 2024

DENISE LEVERTOV El poema no escrito

"Espejo y cámara", City Bell, 17 01 2024



NO TENER 

No tener sino ser. 
El corazón negro de la amapola, 
ah yacer allí como semilla. 
Transformarse en la amada. 
Mientras el mundo termina, entrar 
en la última nota de su música.


LAS HUELLAS 

Alguien cruzó este campo anoche: 
el día revela 
una perspectiva de cuevas color lavanda 
a través de la nieve.           Alguien 
entró al bosque sombrío. 


CANCIÓN PARA ISTAR 

La luna es una cerda 
y gruñe en mi garganta 
Su brillo brilla a través de mí 
y el barro de mi hoyo fulgura 
y se quiebra en burbujas plateadas 

Ella es una cerda 
y yo un puerco y un poeta

Cuando ella abre sus blancos 
labios para devorarme la muerdo 
y la luna se hamaca a carcajadas

En lo negro del deseo 
nos hamacamos y gruñimos, gruñimos y 
brillamos


EL POEMA NO ESCRITO 

Por semanas el poema de tu cuerpo, 
de mis manos sobre tu cuerpo 
          que acarician, recorren, en el rito de 
          adoración, descendiendo 
          su camino de maravilla 
          desde el latido de la garganta al vello del pecho 
          al sereno vientre al pene; 
por semanas aquel poema, aquella oración 
no escrita. 
                                 El poema no escrito, el acto 
abandonado en la mente, sin hacer. Los años 
un bosque de piedras gigantes, de troncos fósiles, 
bloqueando el altar. 


HABLANDO AL DOLOR 

Ah dolor, no debo tratarte 
como a un perro sin hogar 
que llega a la puerta de atrás 
por un hueso pelado, una costra de pan. 
Debo confiar en ti.

Debo llevarte con paciencia 
hasta la casa y darte 
tu propio rincón, 
un felpudo gastado para que te acuestes, 
tu propio plato de agua.

Tú piensas que no sé que has estado viviendo 
bajo mi portal. 
Anhelas que tu lugar verdadero esté preparado 
antes de que llegue el invierno. Necesitas 
tu nombre, 
tu collar y tu medalla. Necesitas 
el derecho de alejar a los intrusos, 
de considerar 
mi casa la tuya 
y tuya mi persona 
y a ti mismo 
mi propio perro.


En Poemas / Fundarte (Fundación para la Cultura y las Artes del Distrito Federal), Caracas, Venezuela, 1980 / Selección y traducción: Diana Bellessi / Fotos: jmp / 
Denise Levertov  (Ilford, Essex, Inglaterra, 24 de octubre de 1923 – Seattle, EE.UU, 20 de diciembre de 1997) / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

lunes, 15 de enero de 2024

OLVIDO GARCÍA VALDÉS Aliento para llegar al día

"Caja", City Bell, 15 01 2024



Las flores de algunos árboles 
recién brotadas 
son como caracoles 
verdes, árboles invadidos 
de infinitos gusanos, 
levedad de materia. 
Me da miedo la luz, 
lo quieto de la luz, 
el hueso de tu sien 
contra la mía.


Traspasa el frío, cae 
la oscuridad sobre la calle, flores 
brotan recién abiertas. 
Traspasa y une cielo 
y calle el frío y eres tú; así 
en los campos, en su verde cubierto 
de nubes, los miraba 
extendidos, limitados 
por el cielo y eras tú, silencio 
y frío animal.


Es verdad lo que digo, cada 
palabra, dice del poema la lógica 
del poema. Condición 
de real al margen de lo real. 
Lo real dice yo siempre en el poema, 
miente nunca, así la lógica.


Se dejaba caer sobre la cama 
con la ventana abierta, 
acompasaba todo el aire 
del huerto al respirar, los naranjos 
y hortensias, el olivo, los nísperos 
y rosas. Era profunda y leve 
esa respiración, hondo su sueño, 
todo tenía un regusto de ropa 
que el azulete aclara, punzante 
como el sol en el armario oscuro. 
Sentir el peso así en el cuerpo sin redes.


ganar un día cada día, llegar
a la noche y respirar, con cada movimiento
ir haciendo, del ritmo de la respiración,
aliento para llegar
al día



En revista Poesía en el Campus, número 44, Zaragoza, España, mayo de 1999 / El último poema es de Y todos estábamos vivos, 2006 / 
Olvido García Valdés (Santianes de Pravia, Asturias, 2 de diciembre de 1950) / Licenciada en Filología Románica por la Universidad de Oviedo y en Filosofía por la Universidad de Valladolid, catedrática de Instituto / Reside en Toledo / Fotos: jmp 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

lunes, 8 de enero de 2024

STEFANIA ONIDI El olor de la noche

City Bell, Casa verde, 08 01 2024



A MÍ MISMA 

Cuando estás sola 
eres como el silencio, 
inmóvil y sincera. 
Abierta como un pimpollo 
tienes el olor de la noche.

A ME STESSA 
Quando sei sola 
sei come il silenzio, 
immobile e sincera. 
Dischiusa come un bocciolo 
hai l'odore della notte.


FLEURS 

He llenado la casa de flores. 
Para no sentirme 
sola, 
para defenderme 
para liberarme 
de esta absurda estación 
de inciertas emociones 
de secretos miedos. 

FLEURS 
Ho riempito la casa di fiori. 
Per non sentirmi 
sola, 
per difendermi 
per liberarmi 
da questa assurda stagione 
di malcerte emozioni 
di segrete paure.


HOY…  

Hoy está todo aquí 
música, 
libros, 
hojas, 
plumas, 
un plato, 
un vaso, 
mis flores 
su perfume, 
la ventana, 
los árboles, 
el sol –un sentido discreto de las cosas 
comprendido entre los pliegues de la cotidianidad. 

El abandono es difícil 
y sin embargo dulce. 

Vivo, 
siento, 
participo del inmenso latido. 
Persiste el viento 
el deseo de volar.

OGGI... 
Oggi è tutto qui 
musica, 
libri, 
fogli, 
penne, 
un piatto, 
un bicchiere, 
i miei fiori 
il loro profumo, 
la finestra, 
gli alberi, 
il sole – un senso discreto delle cose 
compreso tra le pieghe della quotidianità. 

L’abbandono è difficile 
eppure dolce. 

Vivo, 
sento, 
partecipo dell’immenso battito. 
Persiste il vento 
il desiderio di volare.



Stefania Onidi nació en San Gavino Monreale, Cagliari, Cerdeña, Italia, 1973 / 
En Doce poetas italianas para el siglo XXI, La Náusea Ediciones, Barcelona, España / Primera Edición electrónica: Febrero de 2017 / Selección y traducción de Carlos Vitale / Fotos: jmp / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-

martes, 2 de enero de 2024

INDIO SOLARI Tres letras 2023



EL MUERTO GIMÉNEZ 

Ya veré qué puedo hacer 
con ese tipo que se parece a mí 
Ah! No sos vos, menos mal 
Nadie vive en vos menos que vos 

Ya está, ya lo tengo 
El considera que ser cool es radical 

Giménez sos vos? 
Y el muertito es él? 
Pero te sabe y te vive a la perfección 

Va por viejos caminos 
O por senderos muertos 
Que querés decir? 
No se equivocan nunca los caminos 
Son los viajeros los que se orientan mal 

Ahá, ya está, ahá, ya lo tengo... 
Lleva un tatuaje braille debajo de la axila 
A nadie se lo muestra y se lo quiere borrar 
Es tarde quizás, la leche se agrió 
El aceite se hizo rancio de tanto esperar 

Fumar y bostezar con el Bebe Muñoz 
Y el Tano calesita que el cheque fue a buscar 
Ya no hay más cheques 
Ya no queda nada por cobrar 

Ya veré qué puedo hacer 
con el muertito que ficha por mí 
Revancha, no. Venganza, no 
Usted otorga consentimiento al callar 

Que voy a hacer con el muertito 
Que se cobró una teca que era para mí 
Y siempre estás parado allí 
Donde las cosas se complican de más


POCO-LOCO 

Te gusta ser más que correcto 
ser fantástico y fenomenal 
tus días buenos terminaron 
y no hay nada, nada que hacer

Ella araña tu espalda 
Vos la suya apenas rascás 
en la clínica vivir es sencillo 
solo hay que obedecer 

Los domingos son muy bravos 
las visitas no se dejan ver 
para que se rajen 
el poco-loco vos saltas y bailas

Si empezás a decir verdades 
nadie quiere estar allí 
después de todo lo que hemos pasado 
¡Hola Mami! ¿Papi qué hacés? 

El infierno estaba vacío 
Y al ver eso el buen Dios creó el mal 
poné música que se te pasa 
sos fantástico y fenomenal 

Te gusta ser más que correcto 
ser fantástico y fenomenal 
tus días buenos terminaron 
y no hay nada, nada que hacer


RÉQUIEM ALEGRE 

Un perro fantasma como yo, 
cruza la avenida 
iluminado por un relámpago cegador 
Y hay fantasmas allí, son los mártires de Plaza de Mayo 
Lo único que garpa es armar una banda 
Estoy hablando de rocanrol, solo rocanrol 

Que vivo en New York, que almuerzo en Paris a menudo 
Que viajo en avión de mi propiedad, ja ja ja 
Y me escondo en Madrid de mis compatriotas 
Que uso nombres falsos para viajar 

La identidad es cosa seria amigo 
Por eso la escondo en el doble fondo de mi ataché 

La venganza te acerca a tus enemigos 
Si la vida no te provoca, provocala vos 
Un par de ojos muertos llegarán de visita 
Recién entonces tendremos mucho de que cantar 

Le temo a los hombres 
Le temo a los hombres 
A los hombres, que temen a Dios


Indio / tres letras tres nuevos temas / El Míster y Los Marsupiales Extintos: Guitarras: Carli Marsupial, Conrado Marsupial - Bajo: Rúben Marsupial - Saxo: Honorato Marsupial - Voces, artilugios de batería, percusiones, y todo tipo de ruidos molestos: El Míster - Ingeniería con acceso al Gabinetto Segreto y Mastering: Rúben Marsupial - Producción artística e ilustraciones: El Míster - Video: Marcial Marsupial / 
Indio Solari (Paraná, Entre Ríos, 16 de enero de 1949) / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-  






sábado, 30 de diciembre de 2023

JOAQUÍN GIANNUZZI No más poemas después de eso

La casa verde, City Bell, 30 del 12 del 23

Lecturas en el Taller



VISIÓN FINAL 

Un pensamiento ante la ventana abierta 
crece con firmeza 
confirmado por el televisor a sus espaldas. 
Tambalean las cosas en la calle, 
los automóviles vacilan, se degradan 
árboles y personas, las imágenes 
se precipitan hacia un final enceguecido. 
El voluptuoso sentimiento 
de participar de un crimen general, 
una certeza irrespirable. 


CIERTAS INSTRUCCIONES

Al levantarse de la cama 
meta sólo un dedo del pie en la madrugada 
probando su temperatura. 
Si la siente más o menos sanguínea que su cabeza 
lo mejor es tumbarse nuevamente: 
como si después de tomarle el pulso 
hubiera comprobado 
que hoy el mundo es demasiado 
que no coincide, que no encaja en nada, 
que no está para gente como usted.


LA BALA 

La mala noticia puede aullar 
en el teléfono sonando en medio de la noche.
Pero si el llamado estaba equivocado 
volvemos a la cama 
como si una bala que nos estaba destinada 
hubiera silbado a corta distancia 
de nuestra soñolienta cabeza.
De todos modos, la época 
reserva sus oportunidades. La misma bala 
dará en el centro de otra cabeza insomne 
en una oscuridad donde el teléfono 
no hace otra cosa que callar.


LA DESAPARICIÓN 

Con un par de convicciones
y algunas blasfemias
violaron la cerradura a tiros.
Animales de caza nocturna
lo sacaron de la cama. La presa
no alcanzó a despedir su rostro
ni poner a salvo su nervio principal.
En la vejación, el mundo
perdía su nombre y sospechó
no más poemas después de eso.
En nombre de un orden
que despuebla la vida, lo condujeron
en un coche cerrado como un ataúd
hurtando la vergüenza al exterior.
Entonces atravesaron
la vasta oscuridad sin jueces
de una ciudad en la que desapareció
y en cuyos jardines había amado
con un cuerpo visible tendido al sol.





En Obra Poética, Emecé Editores, Buenos Aires, Argentina, 2000 / De Apuestas en lo oscuro, 2000 / 
Joaquín Giannuzzi (Buenos Aires, 29 de julio de 1924 - Campo Quijano, Salta, 26 de enero de 2004) / Fotos: jmp / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

martes, 19 de diciembre de 2023

MARTÍN KOHAN Mi padre me dijo

City Bell 19 del 12 de 2023



VIII 

     Recuerdo que mi padre dijo: “Los milicos son gente de reglas claras”. La primera de esas reglas establecía: “El superior siempre tiene razón, y más aún cuando no la tiene”. Recuerdo que me dijo que entendiera bien eso, porque si entendía eso, entendía todo. 


XII 

     Mi padre era un hombre muy dado a contar anécdotas. Muchas de esas anécdotas, como suele ocurrir, provenían de sus ya lejanos quince meses de servicio militar, y apenas se supo con certeza que el número que me había tocado en suerte era el cuatrocientos noventa y siete, todas ellas volvieron a ser contadas, una por una, como por primera vez.
     Había una que refería una formación matinal en el patio del cuartel. Unos treinta soldados en ropa de fajina y en posición de firmes. Y un teniente coronel, cuyo nombre mi padre se esforzó inútilmente por traer a su memoria, pasando revista. En un momento determinado, el teniente coronel pregunta a toda voz: “¡Soldados! ¿Quién de ustedes sabe escribir bien a máquina?”. Y agrega: “El que sabe escribir bien a máquina, que dé un paso al frente”. Por un instante, nadie dice nada. Hay que ver qué significa exactamente escribir “bien” para el teniente coronel. Por fin, casi en el extremo de la fila, un pelirrojo pecoso que no mide más que un metro y medio da un paso adelante y exclama: “¡Yo, mi teniente coronel!”. El teniente coronel se le acerca y a los gritos lo interroga: “¿Usted, soldado, sabe escribir bien a máquina?”. El soldado exclama: “¡Sí, mi teniente coronel!”. “Bueno”, le dice el teniente coronel, “agarre ese balde y ese cepillo que ve allá, y en una hora me limpia bien las letrinas del regimiento”. 
     Mi padre sacaba una moraleja de esta historia: en el servicio militar, conviene no saber nunca nada. Me aconsejó que aprendiera esa lección elemental. “No hay que actuar como los judíos”, me dijo, “que siempre quieren hacer ver que saben todo”. 


XV 

     Mi padre me contó que había un militar que tenía este lema: “Al pedo, pero temprano”. Me dijo que esa consigna ilustraba bastante bien el modo de razonar de los militares. Después insistió mucho en que no fuera a mencionar esta anécdota a nadie en la conscripción, ni siquiera a los compañeros. “Vos calladito”, me dijo, y me guiñó un ojo. 


XX 

     Mi padre me dijo que los militares tenían, a su manera, algún sentido del humor. Una broma muy frecuente en el servicio militar consistía en lo siguiente: se formaba a la tropa y se la arengaba acerca de los males que traía la masturbación en exceso. Luego venía la advertencia: “Al que se hace mucho la paja, le salen pelos en la palma de la mano”. 
     Nunca faltaba quien, en ese momento, no podía resistir la tentación de verificar el estado de la palma de su mano. A ése le tocaban todas las pullas y las carcajadas, a veces por el resto del año. 
     Mi padre me encomió no incurrir en ese instante en el atisbo de mis palmas, mantener la vista al frente y las manos pegadas al cuerpo en posición de firme; así podría yo también, en lo sucesivo, participar de la diversión. 


City Bell 19 del 12 de 2023

En Dos veces junio, Random House Mondadori S.A., edición digital: noviembre de 2011 / 
Martín Kohan (Buenos Aires, 24 de enero de 1967) / Fotos: jmp / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-

viernes, 15 de diciembre de 2023

FLORENCIA LOBO En este momento

“Sin tirar la toalla, City Bell, 15 de diciembre de 2023”, jmp




En este momento, el corazón de un oso pardo
late apenas ocho veces por minuto.
Una pizca de energía que gaste de más 
y no podría salir vivo de este invierno. 
Pero así, en la extrema quietud 
sostiene la existencia.
En unos meses se lo verá como si nada
atrapando salmones en el río.
El oso hiberna porque sabe que no puede 
hacerle frente al invierno
(hay humildad e inteligencia en ese acto).
Si pudiéramos trazar límites con tanta destreza
cuando algo se vuelve intransitable:
suspender el deseo, maniobrar el corazón 
como un perfecto artefacto 
de medición de lo que importa.
El oso un día decide despertar
y sale ávido del vientre de la roca
(y el hambre lo primero que come 
es la cabeza del miedo).
Así, como quien vuelve de un sueño,
barrer la nieve caída en las palabras
y decir: ahora, mundo 
sabrás que existo.


(Un poema inédito escrito hace tiempo, que de repente se me presentó muy actual. Hace días que paso de la alegría de estar de vuelta a la angustia de este presente horrible en el que nos metimos. De vuelta entre bosques, me cuesta no pensar en la idea de aprender a hibernar, pero por cuatro años seguidos, más o menos) / 

Florencia Lobo (San Miguel de Tucumán, 1984) / Desde pequeña vive en Ushuaia, Tierra del Fuego /  Poeta, editora y correctora / Foto: jmp “Sin tirar la toalla, City Bell, 15 de diciembre de 2023” / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-

miércoles, 13 de diciembre de 2023

ALEDO LUIS MELONI Donde alguien la está esperando

Patio Casa Roja / Taller La Plata



SOLEDAD 

Solo; sí, me he quedado solo en medio 
de innumerable gente. 

La soledad habita en uno 
siempre a cubierto de cualquier mirada ajena, 
como si ella estuviera en un secreto exilio. 

Ella y yo, ahora; y nadie más. 

Igual que dos extraños que se encuentran de pronto 
y quedan, desde entonces, unidos para siempre.


CANTO 

La palabra 
echa a volar 
en el canto; 
es 
como si el canto le diera 
las alas 
que necesita 
para ser pájaro; 
para llegar 
y quedarse 
allí 
donde alguien 
la está esperando.


DESPOJO 

En un juego sin desquite, 
en un juego a pura pérdida, 
la vida le va cediendo 
a la muerte su riqueza: 
en cada instante que fluye, 
en cada ficha que apuesta; 
y cuando se acaba el juego 
porque sin fichas se queda, 
en el último despojo 
la vida pierde su esencia: 
deja de ser vida y pasa 
a ser muerte también ella.


EN EL SUEÑO 

Asumo cada noche 
           como si fuera la última. 
Al amparo del sueño 
           deposito el olvido. 
Y en el olvido escondo 
          todo lo que me angustia. 
Sólo en el sueño, 
           sólo en él es mío lo imposible. 
Porque todo es posible 
          en la absurda metáfora del sueño: 
recobrar, por ejemplo, 
          lo que uno más añora; 
desandar un camino 
          que no tiene retorno; 
retener el instante 
          que se va. 
Con pena, entonces, 
          cada mañana 
restituyo al sueño 
          lo que es del sueño: 
su piadoso engaño.


En Poesía elegida, Instituto de Cultura de la Provincia del Chaco, segunda edición 2020 / 
Aledo Luis Meloni, poeta y docente, nació en Bolívar, provincia de Buenos Aires, el 1 de agosto de 1912 - Desde 1937 vivió en la provincia de Chaco - Murió en Resistencia el 11 de enero de 2016 / Fotos: jmp, archivo de La talita Dorada / Selección de textos: jmp / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

sábado, 2 de diciembre de 2023

MARIO JORGE DE LELLIS Los hombres del Pan Duro





CANTO A LOS HOMBRES DEL PAN DURO 

Nacen, se reproducen, después mueren. 
De cobre son y el cobre los golpea. 
Llevan de cobre el corazón y la camisa. 
Llevan de cobre las mujeres recias. 
Llevan de cobre el ojo y los abuelos. 
De cobre son y suenan.

Nacen, se reproducen, después, mueren. 
Y es de cobre el vapor del caldo escaso, 
de cobre el duro tálamo, la higuera, 
el defendible hinojo, 
la charla sobre el pan, el hasta cuándo, 
las mesas de hule roto, la impaciencia 
por ver caras alegres, frutillas, casas propias, 
amigos bajo el sol, bajo la siesta. 

Nacen, se reproducen, después, mueren. 
Fueron cadetes de la industria, 
albañiles de andamios, 
fabricantes de cosas inútiles modernas, 
paladines del aire y del martillo, 
fregadores de pisos, humo de chimeneas. 

Nacen, se reproducen, después mueren. 
¿Quién obtuvo sus sangres? 
   ¿Quién destinó sus vértebras? 
¿Quién los puso de gallos en la aurora 
caminando y gritando, pateando y acatando, 
hirviéndoles la sangre compañera? 

Yo los he visto hastiados hasta decir no quiero, 
los he visto matando en frigoríficos, 
   matando en primaveras 
en que todo nacía sin motivo aparente 
   como nacen las flores; 
los he visto con bolsas, 
   moverse, trabajando, cuando era 
la hora de comer, 
   la hora egregia del amor y del descanso; 
los he visto trepados a las torres, 
   trepados a las viejas 
torres, dándoles cal, charlando con los ángeles, 
mirando un punto de la tierra, 
un solo punto vivo 
al cual pertenecían 
y por el cual hilaban sus días, sus esencias. 

Los he visto volviendo a sus hogares 
con la honradez al hombro, mirándose las piernas, 
detallándose niños y costumbres, 
   algunas cosas que suceden, 
pisándose las huellas, 
hollándose los marzos, los octubres, 
los panes sin almuerzo, las amargas cosechas 
del frío, las amargas recolecciones para otros 
y las amargas siembras 
del cobre que resuena en el alma 
como un gran acordeón tocando a fiesta. 

Yo sé que nacen, sí. 
   Yo sé: se reproducen. Yo sé: se mueren. 
Sé que suenan a cobre, sé que suenan 
a rasgadoras fiebres, a pan hermoso y triste. 
Tienen hijos de cobre, muy sonoros; 
   tienen mujeres recias, 
cigarrillos baratos en los dedos, 
hondas causas vitales manchando sus ojeras. 

Están aquí y allá. 
Suenan, resuenan. 

Son de una gama gris. 
Andan y trepan.

Naturalmente cobres, naturalmente solos, 
tienen el sol cerrado sobre la mano abierta. 

Y un día caen trizados por el tiempo, 
con unos ojos amplios hacia el norte 
y un pan duro indicando sus presencias. 

Son esos hombres duros como el cobre. 
Suenan, resuenan.


En Cantos humanos, Ediciones El Escarabajo de Oro, 1966 /  
Mario Jorge de Lellis (Almagro, Buenos Aires, 14 de mayo de 1922 - 14 de noviembre de 1966) / Fotos: jmp / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

miércoles, 29 de noviembre de 2023

DINO CAMPANA Pum




EL CANTO DE LA TINIEBLA 

Luz del crepúsculo se atenúa:
Inquietos espíritus ¡sea dulce las tiniebla
Para el corazón que ya no ama!
Manantiales, manantiales hemos de escuchar,
Manantiales, manantiales que saben
Manantiales que saben que los espíritus están
Que los espíritus están escuchando… 
Escucha: la luz del crepúsculo atenúa
Y para los inquietos espíritus es dulce la tiniebla: 
Escucha: te ha vencido la Suerte:
Pero para los corazones ligeros otra vida está a las puertas:
No hay dulzura que pueda igualar la Muerte
Más más más 
Oyes  que todavía te acuna:
Oyes la dulce muchacha
Que dice al oído: Más más 
Y aquí se alza y desaparece
El viento: aquí vuelve del mar
¡Y aquí sentimos jadear 
El corazón que más nos amó!
Miramos: ya el paisaje
De los árboles y las aguas es nocturno
El río se va taciturno… 
¡Pum! ¡mamá, ese hombre allá arriba!



     En Cantos órficos y otros cantos / Campana, Saba, Ungaretti, Montale, Quasimodo / Versiones de Rodolfo Alonso / Centro Editor de América Latina, 1982 / Fotos: jmp /  
     Dino Campana (Marradi, Romaña, Italia, 20 de agosto de 1885 – Manicomio de Castel Pucci, internado desde 1918, San Martín La Palma, cerca de Florencia, 1 de marzo de 1932) / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-