jueves, 17 de abril de 2014

Luis Alberto Spinetta y el jaguar herido


JAGUAR HERIDO

El cazador
está muerto entre mis garras.
Pero al luchar,
sus balas me quemaron.

Ese hombre es un silencio.
Esto continúa en mí.

Yo quise igual
a las bestias y al sol.
Perseguir y matar
fue mi vida.

Y esta herida,
es como un ceibo.
Me quedaré tendido aquí.

Hoy este sol me condena
entre las brasas
del verde de la selva.
¿Acaso el dolor es un limbo?
¡No! Jamás podré regresar.


Oigo gemir
al jaguar herido.
Y todos dirán
que fue una piedra.

Cuánta piedad,
qué distante está el sol.
Y todos dirán
que es una sombra.

Ay, ay, ay, jaguar herido,
por tu piel vendrán
las alimañas.

¡Cuánto dulzor!
¡Que mortal es la fe!
¡No me hagan creer
que es un enigma!
Un enigma... (Tal vez).

Uh, pobre jaguar, oh, pobre jaguar…


Luis Alberto Spinetta.
Grabado 8 y 9 de diciembre de 1979, estadio Obras Sanitarias.

LP Almendra 2, 1980. Imagen: contratapa elepé.

jueves, 6 de marzo de 2014

Leopoldo María Panero, un poema a François Villon


YO FRANÇOIS VILLON…


Yo François Villon, a los cincuenta y un años
gordo y corpulento, de labios color ceniza
y mejillas que el vino amoratara,
a una cuerda ahorcado
lo sé todo acerca del pecado.
Yo, François Villon,
a una cuerda pendido
me balanceo lento, habiendo sido
peor que Judas, quien también murió ahorcado.
Las viejas se estremecen al oír mis hazañas
pues no tuve respeto para la vida humana.
Que el viento me mueva, ya oigo cerca las voces
de aquellos que mandé a freír monas.
Me esperan en el infierno
y alargan las manos
porque se ha corrido allí, del Leteo al Cocyto
¡que al fin Villon había muerto ahorcado!
Ya la luna aparece, e ilumina la horca
dando a mi rostro el color de la sangre
yo, que hice mal sabedor de que lo hacía
hasta que por fin he muerto ahorcado.
Ya los lobos ladran en torno al patíbulo
y los niños gritan, parecidos a ratas:
¡Villon ha muerto ahorcado!
Viejas que me insultabais en la carretera oscura:
¡sabed que el semen moja mis caderas
y es fresco y sabroso el semen del ahorcado!
Que mis dientes sirvan
de jugo en tu caldera
bruja de los límites, tú a quien admiro
sabedora de embrujos, de filtros y de hechizos
más poderosos que la fe y que los apóstoles
de quienes se burló el Mago, más apta que ellos
para conocer el dolor
¡de este que un sepulcro merece!
Y que el viento diga, al amanecer, mañana
vanamente a ranas y a gusanos
Villon se ha hecho al fin célebre
pues al fin una horca dibuja su figura
¡Villon ha muerto ahorcado!
Y que de mi mano ajada caiga la rosa
que mis dientes estrujaron
pues ella supo mis crímenes
y fue mi confidente
y dígalo ella al mundo, cayendo sobre el suelo
¡Villon ha muerto ahorcado!
Pronto vendrá la canalla
a hozar en mi tumba
y orinarán encima, y los amantes
harán seguro el amor sobre mis huesos
y será la nada mi más escueto premio
para que ella lo diga,
no sé si nada o rosa:
¡Villon ha muerto ahorcado!
Sabrán de mí los niños
de edades venideras
como de un gran pecador
y asustados correrán a esconderse
bajo las sábanas cuando sus madres
les digan: «Cuidado ahí viene».
Y esa será la fama de Villon, el Ahorcado.
Y será tal mi fama que prefiero el olvido
porque un día, mañana
de ese futuro que el hedor hace
parecerse al recuerdo, una mano
dejará caer, al oír mi nombre
el fruto del culo, el excremento
y mi vida, y mi carne, y todos mis escritos
¡promesa serán sólo para las moscas!


Leopoldo María Panero (Madrid, 16 de junio de 1948- 
Las Palmas de Gran Canarias, 5 de marzo de 2014).

Foto: Sara del castillo.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Luis Alberto Spinetta, toma tus terráqueas y ásperas sogas
















DESACELERACIÓN


I

Toma tus terráqueas y ásperas sogas
y despréndete humildemente de tu trono.

Los arbustos que temblaban en la colina
se han cansado de palmotear.
Es insólita tu alma.
Tantas cosas de pie
elegidas de entre millones,
saturadas por vivir aquí.

Tantos cometas inconmensurables
surcados de cielo (cielo, donde tú habitas).

Y los hombres, tú y yo,
un conjunto en lo absurdo.
En lo que el sentimiento de una magia
se une a la forma
alejada de toda indigencia sin vida,
comenzada a ser hacia el futuro.
Futuro que tarda en abrir sus ojos
que tarda en ansiar su trópico
que nos da de comer hasta la muerte.


II

Pero la atrofiada mandíbula...
Estamos atrofiados por demás.
Aun si no tuviéramos bocas
estaríamos comiendo carne apenas con los párpados.


III

Por la orilla secreta
ovillan las sentencias
rebalsa la magia
ruedan las calles.


IV

Lo importante es que escriba cómodamente:
"Repite con la persona que amas
que eres responsable del destino".
Brama en la penumbra de tus días.
Consigue exhalar la muerte, deslizándote,
Derroca al líder de tu maldad y ahórcalo.


V

Cántate una canción reivindicatoria
mata al hijo de los dioses
conecta tu máquina del tiempo.


VI

¿Consigue aquel disfraz parodiarte más que tú mismo,
en tu carcomida vislumbre?
¿Ves nacer algo o crees que sólo hay muerte?
¡Vamos!
Rodéate de tus espejos
y cuando entumecido,
cuando despreciado por tanto abuso
      y tan descarada mentira,
intentes absolverte con una ráfaga de emoción,
verás que tu corazón se pudre
irremediablemente seleccionado para caer.
Entretanto se enceguecerá la imagen de tu alrededor
quemado ya por la última farsa.


VII

Así comenzó tu propia maldición,
En tantos años de vigilia,
a través de una locura de largo tiempo,
a la que escondiste vanamente
entre tus mártires.

Y tu cara comenzó a rasparse
contra la calavera,
tiñéndose de la humedad típica de la muerte.
Y manos desconocidas
cavaron una desolada porción de tu tumba
para ser completada con unas tristes violetas.


VIII

Pensé
que habías salido de viaje
acompañado de tu sombra,
silbando,
hablando con el ti mismo.
Por atrás de una llovizna.


En: “Guitarra negra”, Ediciones Tres Tiempos, Buenos Aires, 1978. 
Poema Parte Cuarta.
Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 23 de enero de 1950 – 8 de febrero de 2012).

Músico, poeta, artista, luz.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Daniel Ponce, 6 poemas de Trabajos, libro inédito


MICHAUX

De estos incidentes estoy hecho:
fugas, error, trabajos, aunque persisto
ya desplazado del centro o de espaldas
a la ilusión, ese raro dibujo del sueño.


De los mares, de las tierras quemadas
regreso insomne. Examinado. Beber la lejanía
es terminar ciego ante lo concreto.


Estoy hecho de lo que va a morir:
golem, barro maldito, nieve.


Me escribo en el agua.
  


ESCRIBIR DESPUÉS DE BORGES

Rodeado de libros que callan.
Acorralado: nunca los ruidos, los chasquidos
las voces serán libros.
Con las peores sospechas. Con la intención
de ser un lugar propio sólo después
de dejar atrás el desierto, la selva,
el silencio culposo, el mundo de la ignorancia.
Con un mapa falsificado de este confín.
Así la inquietud, que toma la forma
de la palabra cumplida
pero en otro. En una ciudad ya escrita.
Así las noches, el alba, las calles.
Todo develado por unos ojos perdidos.
Así el olvido resulta
anterior a todo afán,
los días, artificios perfectos.
No ser Borges, lástima,
y ser el que busca, monótono,
un atajo o el resquicio
por donde su sombra no cruce.


EL ANCIANO QUE MATÓ A HEMINGWAY

El que no siente piedad por nadie
ni por nada, salió a recibir
la gracia del sol como un perro enfermo
que se arrastra hacia la claridad.
Mi trofeo, calculo, será un cráneo
fragmentado, quemado por dentro,
abierto en miles de astillas.
Mi venganza será desbaratar
la jactancia y demoler
con un solo proyectil
a ese animal solitario.
Lo veo acercarse. Si algo de juventud
queda en mí, es esta repugnancia
que se anuda en mi garganta,
ese desprecio por la nulidad,
el vértigo de acechar.


KAFKA, 1924

El médico ovilló el estetoscopio.
Izó el reloj desde el fondo del bolsillo.
Como si huyera del tiempo
el pulso de K. aventajaba
a la aguja pequeña.
“Si no me mata, usted es un asesino”
decía el papel, del tamaño
de una entrada de teatro.
El médico lo escamoteó
entre unas carpetas. Quería fumar.
Cuando lo llamaron,
la mañana, a través de las persianas,
era un puñado de barrotes de sombra
en el piso. Pensó, con espanto,
que los ojos del moribundo
ya no le reclamarían nada.


NADA DE LO PERDIDO IMPORTA

Escucho cantar a mi hija
mientras se baña. Su voz se mezcla
con la música de Mingus. El anochecer
es aún más abstracto.
¿Quién piensa en el dolor?


Fluye algo parecido al agua
que nos consuela
de una sed antigua.


ESCRIBIR ES CALLAR

Escribir, como forma de confusión ascendente,
es un estado de desamparo. Es descartar
los ruidos de la noche,
rechazar cualquier cercanía.
Todo, menos creer en los propósitos
de aquel que, desde adentro,
obliga a escribir.


De: “Trabajos (septiembre ’98 – febrero ’00)”, libro inédito.
Foto: Daniel Ponce y Luis Alberto Spinetta, 11 de julio de 2011. Dibujos: Daniel Ponce.
Jorge Daniel Ponce  (Buenos Aires, 1956).

sábado, 21 de diciembre de 2013

Daniel Muxica, dos poemas













PUEBLO DESNUDO

a Julio Troxler
a Jorge Dipasquale


El pueblo teme hablar del pueblo
como si conociera esa primavera desde antes.
Es tan antiguo de anterior
que no está parido por madre sino por abuela
de sopas a discreción y otras desleídas
maneras de amamantar las bocas del mañana.

Las fábulas son el mérito de su pasado
comadres agitan el mediodía
llamando a comer cenar en nombre
de los que no han nacido.
Engendrar carne y huesos
sabiendo que el tiempo salta sobre el tiempo.

El pueblo usa mortajas duras
y no hace hijos sino testigos diferentes
de su propio alimento
primitivas cebollas gigantes de tanto llorar
su dolor acá.



EL HUÉSPED

Alguien ha estado en este lugar antes que yo.
Sumo los cuerpos,
admito el otro ojo y el primer paso.
Alguien llegó antes.
Alguien come y habita la mano que me decide.


Daniel Muxica (Valentín Alsina, 29 de julio de 1950 – Buenos Aires, 8 de junio de 2009).

Foto: Daniel Grad.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Jorge Rivelli, volver herido

















EL ÚLTIMO BAR

volver herido
después
de pasar la tarde
en el peor lugar
de la tierra 
bebiendo arsénico
en platos de níquel
fumando cactus
de la basura
hablando
con marcianos
que tienen el cerebro
en las axilas
y donde la única mujer
es un travesti embalsamado
volver herido y sin cabeza
en busca de una cama
dormir 10 horas para creer
que todo fue una pesadilla


Inédito

Jorge Rivelli nació en Buenos Aires en 1954. Director de la revista de poesía Omero.

Foto: Un aspecto poco conocido de las personalidades de Jorge Rivelli y José María Pallaoro.

martes, 17 de diciembre de 2013

Carlos Sánchez, seis poemas de Recuérdate que no sabes recordar



















RECUERDA

Y recuérdate cuando golpeabas
en la puerta equivocada
cuando salían a tus pasos
animales extraños sin alaridos
pesadillas de sombras
eclipse de misterio.
Recuerda también
los dolores equívocos
la baba chorreando por la boca
la venganza de las palabras
que encendían cóleras
el cristal negro del orgullo.
Recuérdate además
del temblor de la aurora
y los cielos errantes
en donde volvías a padecer
envuelto en las tinieblas
a la espera de un sol reparador.
Memoria mía recuérdate
que no puedes recordar.


FUGAZ

Sucede al improviso
que todo se repite
yo toso
tú me oyes
ella se pierde
y es tanto el abandono
que ella tose
tú no me oyes
y yo me pierdo.


LENGUAJE

Aún si todavía
confío en parte en las palabras
la otra parte de mí
se queda sin palabras
en un silencio inquietante
de significados ocultos
que no consigo develar.
A veces las palabras
surge de una boca cerrada
se forman se relacionan se combinan
a expensas de mi esfuerzo por detenerlas
de mi vano intento por controlarlas.
Las palabras humanamente creadas
para dar un sentido
a este enigmático no sentido.
Las palabras
como un arquero sin flechas.


GOYESCA

Anduve por la Casa del Sordo Prado
entre brujas negras y gigante voraz
vi pelear a los hermanos
– una historia bastante repetida –
y a la futura viuda probándose el vestido.
Ante tantos espectros me sentí como en casa.
Sólo el perro al final
hundido en su desgracia
me sacó con su mirada sin ladrido
de todo ese mundo familiar.

Museo del Prado, 22 de Abril 2010


DE NO SER LA POESÍA

a Mario Socrate

Puedo medir el tiempo
en el pergamino herido de tu cuerpo
intuyo la mutación inevitable
que opera sin cesar
inexorable.
Regresan las imágenes
de momentos compartidos
nuestro derroche de esperanzas
nuestra imperfecta matemáticas.
Ahora podríamos resumir
las jugarretas que la historia
hizo de esta tremenda humanidad.
Los astros giran
las estrellas se apagan
el planeta respira y tose
en cumplimiento de leyes
para nosotros incomprensibles.
Mirándome en tus ojos
se enturbia mi visión.
Estamos vivos Mario
nuestra amistad vuela
y la poesía
en el silencio de este espacio vacío.

Roma, febrero 2010


TARJETA POSTAL

La luna apoyada en el cielo
mis brazos que gritan
eco sordo de voces
se expanden en la nada
como un hálito
los olivares se contraen
las viñas lloran
un futuro de vinos.
La luz es negra.
Ronda de murciélagos
canto de cigarras
nubes voladoras.
La noche viaja
con su alforja
de estrellas.
Las montañas filtran
un mar lejano
de olas repetitivas.
Te envío ahora esta postal
de Folignano City.


Carlos Sánchez nació en Buenos Aires en diciembre de 1942. Reside en Folignano (Ascoli Piceno).

En: “Recuérdate que no sabes recordar / Ricordati Che Non Sai Ricordare”, edición bilingüe, Librati, 2010. Selección de textos: jmp

lunes, 16 de diciembre de 2013

Hugo Gola, dos poemas de Resonancias renuentes























4

es más difícil
              penetrar
       que describir
alcanzar el nudo
        la semilla
   la claridad sutil
        que se resiste
las palabras huyen
      se esconden
  o se prestan fácilmente
a repetir lo visible
        construir afinidades
           extraer la médula
               revelar los tonos
          secretos
              es otro cuento



17

dice el poema
  "el fuego quema
     esa es la primera ley"
       mas uno no lo sabe
            lo aprende después
que fue tocado por el fuego
                  tarde
             la lluvia moja
                   se podría agregar
             y el tiempo
                        el paso del tiempo
                      arrasa
      no hay modo de vivir
              al margen
         de evitar el fuego
             la lluvia
               el tiempo
              no dejar la piel
                      en esos lindes
     tal vez se aprenda a
          ver venir el fuego
     a guarecerse de la lluvia
     ¿mas cómo impedir
                         que se sumen los días
                 esa suma y resta subterránea
                    que al final
                              todo devora?
           esa danza incesante
               galopa por la orilla
                     esa lengua fatal
               lame el polvo
                        que queda en el camino




En: “Resonancias renuentes”, Ediciones En Danza, 2011.
Hugo Gola nació en Pilar, pueblo de la provincia de Santa Fe, el 27 de octubre de 1927.

Foto: s/d.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Luis Alberto Spinetta, he ingerido demasiados demonios





















IV

Últimamente he ingerido demasiados demonios
he practicado por los alambres,
alambres que quemaban mi corazón
y ungüentaban mi conciencia.
Conciencia dormida o muerta
me da lo mismo.

Pero no sufro
ya que todo retorna
y los cuentos de oro
habrán de convertirse en realidades de un día.
Volveré a mí y la demencia retornará al antiguo sentido
de las charlas alrededor del fuego
entre las gárgolas del templo.

La luz está muda, ahora,
cuando resuena sin estrellas.
Y el campo se vuelve un papel orgánico
para desmenuzar la pequeña historia
del miedo a lo inmenso.


En: “Guitarra negra”, Ediciones Tres Tiempos, Buenos Aires, 1978. 
Poema Parte Cuarta.

Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 23 de enero de 1950 – 8 de febrero de 2012). 
Músico, poeta, artista, luz.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Luis Alberto Spinetta, posaré la hermosa y serena cabeza en mi almohada



















HOMBRE DE LA TEZ ILUSORIA

Posaré la hermosa y serena cabeza en mi almohada
Desde allí veré una imagen
Un círculo con mi venturosa cabeza.

Mis manos dormidas habrán mentido
Habrán tocado la máscara de su suave cráneo
Y habrán sentido la melodía
Y habrán de creerlas un sombrero y un pájaro.

¡Las mañanas que toque se partirán en mí!...
Las lágrimas que venderé por ahí por sus almas
se reunirán en el alimento de otros seres con sed.
Y la columna de aire del idilio de los árboles
morirá con su prosa de hombre cansado de clamar.
Hombre de la tez ilusoria,
exhausto ya de clamar a través de sus ramas.


………………………………………………………………………


Yo sueño con el eterno trigal,
ese júbilo del orfebre,
y tengo un niño y un tallo seguidos a mi risa,
risa que se diluye hacia los cuatro puntos cardinales
mientras se acercan otros seres en derredor de esta espiga distante
(yo sueño que dormitan las pasiones de un Rubens
entre pálidos labios de mujeres heridas).

¡La disfrazada falla de los sonetistas!
¡La maléfica servidumbre de los victorianosl

Otros artistas pivoteados por posesiones.
Trotadores que irán cayendo tras aquéllos
junto a sus sonidos poseídos antes.

¡La rivalidad de mi corazón se daña conmigo!


En: “Guitarra negra”, Ediciones Tres Tiempos, Buenos Aires, 1978. 
Poema Parte Cuarta.

Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 23 de enero de 1950 – 8 de febrero de 2012). 
Músico, poeta, artista, luz.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Luis Alberto Spinetta, los tallos













III

Disueltos los fieros
en los cobardes,
suenan a ya devorados
los ecos y las voces de las escuadras de carne.
Por estas márgenes
no hay ya más río.

Evaporo los trozos
de la porfiada línea
que el sol puede o no dibujar
sobre las formas.

Para ello y sólo entonces
acontecen los tallos.


En: “Guitarra negra”, Ediciones Tres Tiempos, Buenos Aires, 1978. 
Poema Parte Cuarta.

Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 23 de enero de 1950 – 8 de febrero de 2012). 
Músico, poeta, artista, luz.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Coco Romero, oh amigos quiero estar con ustedes













OH AMIGOS QUIERO ESTAR CON USTEDES

Oh amigos quiero estar con ustedes
en el borde de este carrusel
con caballos de alas de viento
que nos tiren a salir de él.

Sol que estás aquí
y las palomas de pan
me dan migas de amar
de amar de amar
y esta ciudad, nuestra ciudad,
no para más.

Oh amigos quiero estar con ustedes
en el borde de este carrusel
con caballos de alas de viento
que nos tiren a salir de él.

Giran luces y locas sirenas
que se van filtrando en la pared
caminos largos nos esperan
y alguna que otra trampa del cazador.

Oh amigos quiero estar con ustedes
en el borde de este carrusel
con caballos de dientes de leche
que nos tiren a salir de él.

Buscar, andar, patear,
y ojo al preguntar
por que hay quienes contestan
sin escuchar
los bordes infinitos
de este mapa feudal
están mojados,
ten cuidado al pasar.

Oh amigos quiero estar con ustedes
en el borde de este carrusel
con todos los que crean
que tirando saldremos de él.


Coco Romero (Salta, 1955).
En Lp “La Fuente”, La Fuente, 1982.
Imagen: Programa Pan Caliente, 2 de enero de 1982. Diseño y dibujo: Resorte Hornos.
La Fuente es: Coco Romero: guitarra, bajo, voz y recitados. / Uki Tolosa: guitarra, cavaquiño, mandolín, bajo y voz. / Andy Grimsditch: flautas, mandolín, bajo, guitarra, voz y recitados. / Onfel Brun: batería y percusión.


sábado, 7 de diciembre de 2013

Gabo Ferro, lo que te da terror
















LO QUE TE DA TERROR

Lo que te da terror te define mejor,
no te asustés, no sirve, no te escapés, volvé
volvé, tocá, miralo dulcemente esta vez,
que hay tanto de él en vos, pero hay más de vos en él.

¿Dónde queda lo que creés? ¿Dónde queda lo que ves?
¿Dónde se irá, si se va? ¿Dónde se fue? ¿O será que ya no está?
Si hay Dios, si hay amor, si hay vida después,
si hay mundo, si hay hoy, hay mañana, hay tal vez
si hay ayer, si hay recuerdos, si hay de haber o ay de doler.

Lo que te da terror te define mejor,
no te asustés, no sirve, no te escapés, volvé
volvé, tocá, miralo dulcemente esta vez,
que hay tanto de él en vos pero hay más de vos en él.

Cómo, cuándo, dónde, quién fue, para quién será,
quién ha sido y por qué el frío
la pasión, la vejez, el amo, el esclavo
y el dolor de reconocerse
atado, golpeado, libre, liberado, culpable, culpado
al frente, al costado de quien no se larga
por miedo a quedarse solo, abandonado.

Lo que te da terror te define mejor,
no te asustés, no sirve, no te escapés, volvé
volvé, tocá, miralo dulcemente esta vez,
que hay tanto de él en vos, pero hay más de vos en él.

Hay miedos que espantan que van a volver,
hay otros que están pero van a ceder,
hay riqueza, hay pobreza, hay hambre y tanto
que un verso no alcanza para decir cuánto.

Si vuelve, si va, si queda o si está,
si recuerda a veces o si va a recordar,
si vive con alguien, si ha muerto con alguien,
si está...
si está.

Lo que te da terror te define mejor,
no te asustés, no sirve, no te escapés, volvé
volvé, tocá, miralo dulcemente esta vez,
que hay tanto de él en vos, pero hay más de vos en él.


Gabo Ferro, en CD: “La aguja tras la máscara”, 2011.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Rolando Revagliatti, felino en el dormitorio y otros poemas




















FELINO EN EL DORMITORIO

respira conmigo
en mi pecho dormita nuestra gata
reposa sobre mí
apagó ya el motorcito emocionante
no dormirá mucho
pronto despertará
me mirará desde la especie
acercará sus bigotes a mi barba
aparentará volver a acomodarse
y como si tal cosa
hundirá sus patas en mi estómago
y saltará hacia otros ensueños en una orilla de la cama



ESE VESTIDO VERDE

Ese vestido verde
                           feo
en el cuerpo desmayado
entre los brazos de Frank Sinatra
le queda bárbaro
a Kim Novak.



PARA LA LITERATURA

Más vale fajar con piedad
—para la
            literatura—
que sin piedad

Más vale recibir un premio con repugnancia
—para la
            literatura—
que con gratitud

Para la literatura
más vale persuadir con riesgo literario
que con credibilidad periodística

Más vale cortar por lo enfermo
—para la
            literatura—
que por lo sano

Más vale resarcir con males
                                         o
                                           literatura
que con dinero
                        o bienes

Para la literatura
más vale desprenderse de lo imprescindible
que de lo superfluo

y más vale quemarse en un juego asociativo
que con fuego

Más vale la cordura que esconde la locura
y viceversa
que la mera cordura
que la mera locura

Más vale no valer
—para la
            literatura—
que valer.



ME SORPRENDIÓ LA NOCHE

La noche
del poema
me sorprende

La luz
ésa.


Rolando Revagliatti (Buenos Aires, 1945).

En: “Antología Poética. Selección y prólogo de Eduardo Dalter”, La Luna Que, 2009.