martes, 17 de octubre de 2017

Raymond Carver, Mientras escribe



EL RASGUÑO

Me desperté con una mancha de sangre reseca pegoteada sobre uno de mis párpados.
Un arañazo, profundo, cruza transversalmente las arrugas de mi frente.
Sin embargo, últimamente, estuve durmiendo solo.
¿Por qué un hombre, incluso en un mal sueño, alzaría la propia mano para lastimarse la cara?

Esta mañana pretendo responder esta pregunta y otras similares,
mientras observo en silencio mi rostro que se refleja en los cristales de la ventana.


NATURALMENTE

Un claro entre las nubes.
El macizo perfil de las montañas azules que recortan el horizonte.
El amarillo seco de los rastrojos.
El río negrísimo.
¿Qué estoy haciendo en este lugar, solo y cargado de culpas?

Sigo comiendo las frambuesas de la fuente.
Sin hacerme problemas. Si estuviera muerto,
pienso, no podría saborearlas.
Nada es tan simple.
Sí, todo es así de simple. Naturalmente.


UNA TARDE

Mientras escribe, sin mirar el mar, siente entre sus dedos el temblor de su lapicera.
La marea se retira arrastrando pequeñas piedras, restos de vida marina.
Todo esto no tiene nada que ver, no, con el origen de su emoción. No.
Su corazón se acelera porque ella, en ese instante, ha decidido entrar completamente desnuda en la habitación.
Somnolienta, por un momento no puede imaginar dónde está.
Se dirige al baño. Sacude su pelo.
Se sienta en el inodoro con los ojos cerrados, la cabeza inclinada;
las piernas extendidas, abiertas.
No ha cerrado la puerta del baño, él puede verla.
Quizás, ella esté recordando lo que sucedió esa madrugada.
Porque después de un rato, abre un ojo y lo mira, y sonríe con mucha dulzura.


Revisando libretas “encuentro” estos poemas de RC. Seguramente versiones de una antología de Visor, Bajo una luz marina, o de alguna otra que realizó Esteban Moore. Posiblemente los textos estén “intervenidos”, no lo sé. Sea lo que sea, bien o mal, los comparto.
Raymond Carver (EEUU, 25 de mayo de 1938 – 2 de agosto de 1988). Foto: Jmp.

lunes, 16 de octubre de 2017

Pier Paolo Pasolini, Hay una única época en la vida del hombre



LAS HERMOSAS BANDERAS
(Fragmento)

La blancura del sol en todo
como un fantasma que la historia
aprieta contra los párpados
con un peso de mármoles barrocos o románicos...

He deseado mi soledad.
Por un proceso monstruoso
que tal vez solo podría revelar
un sueño soñado dentro de otro sueño...

Y, finalmente, estoy solo.
Perdido en el pasado
(pues hay una única época en la vida del hombre).

De golpe mis amigos poetas
que comparten conmigo la brutal blancura
de estos años sesenta,
hombres y mujeres, solo un poco mayores
o más jóvenes, están ahí, al sol.

No he sabido tener la gracia
necesaria para estimarlos –en la sombra de una vida
que se desarrolla demasiado apegada
a la acedía radical de mi alma–.



De: Poesía en forma de rosa (1961-1964), 1964. Fragmento de “Las bellas banderas”. Traducción de Martín López-Vega.

Pier Paolo Pasolini (Bolonia, Italia, 5 de marzo de 1922 – Ostia, 2 de noviembre de 1975). Foto: Jmp

domingo, 15 de octubre de 2017

Charly García, Alguien en el mundo



ALGUIEN EN EL MUNDO PIENSA EN MÍ
PRELUDIO

Ella: Y tal vez tu auto chocó la otra mañana
y recién extrañarás a tu pequeño perro
el día de su cumpleaños

Él: Yo tengo un gato

OBDULIO

¡Vamos!

     Yo sé que no soy culpable
yo sé que ahora soy feliz
yo sé que quería que alguien      (alguien en el mundo piense en mí)

     Yo sé que soy inbancable
yo sé que te hice reír
yo sé soy insoportable      (pero alguien en el mundo piensa en mí)

     Nada que hacer
nada que ver      (sólo vemos las películas negras, nena)

     Nada que hacer
nada que ver      (la vanguardia es Argentina)

… CHORUS

(Alguien en el mundo piensa en ti piensa en mí piensa en ti)

… CHORUS

     Yo sé que soy imbancable
yo sé que no soy feliz
yo sé que soy un amable traidor

(Alguien en el mundo piensa en ti piensa en ti)

(¡Bien por mí!)     Alguien en el mundo piensa en ti piensa en mí piensa en ti 

En esos días, por mis 13 y 14, mi querida madre me acomodaba la “melena” o las “lanas” (“Hay que ir prolijito, nene”) para ir por La Pesada o Pescado o Sui Generis.
Ey, yo, en este mundo, pienso en ti. (Yo sé que soy inbancable, yo sé que te hice reír, yo sé soy insoportable…)
En: Demasiado ego, vivo, 1999.
Charly García (Buenos Aires, 23 de octubre de 1951). Foto: Jmp. Madre & Charly.



jueves, 12 de octubre de 2017

Gabriella Musetti, Pasajes hibridados





los pasajes hibridados son los que aúnan las múltiples escabrosas
aberturas de toda vida, desde las dimensiones más íntimas y subjetivas
del amor, ensanchando cada vez más los círculos, hasta encontrar
distancias que no están en los lugares, temporalidades que se asoman
más allá del pasado, enlaces imperceptibles y radicales que conectan
entre sí a los individuos.

el tiempo y el extra tiempo, que algunos llaman muerte, casi
movimientos de próxima coincidencia.


passaggi ibridati sono quei passaggi che tengono insieme le molteplici
scabrose aperture di ogni singola vita, dalle dimensioni più intime e
soggettive dell’amore, allargando sempre più i cerchi, a incontrare
distanze che non sono nei luoghi, temporalità che si sporgono oltre il
passato, legami impercettibili e radicali che connettono singoli
individui.

il tempo e l’extratempo, che alcuni chiamano morte, quasi movimenti
di prossima coincidenza.



Pero cómo encarar la jornada
siguiente y aún aquella después
buscando en el espejo una respuesta
si en los ojos queda solo neblina

y círculos grises


Luminosos resplandecían
los pasos en la arena de Cerdeña
o el vuelo de los pájaros allá en la llanura
desbordaba el agua de los campos de arroz

para perderse entre los álamos
cuando sobre los techos de la ciudad rojiza
se detenía un aliento de viento                Pero luego
¿quién garantiza el éxito?


La vida siempre es igual      toma y da poco
sin medida alguna         Este
amor que vuelve inesperado
se renueva clandestino para nosotros
solo es ganancia
es bendición

para conservarlo verdaderoentero


Ma come affronti la giornata
seguente e quella dopo ancora
cercando nello specchio una risposta
se dentro gli occhi resta solo nebbia

e cerchi grigi


Luminosi risplendevano
i passi sulla sabbia di Sardegna
o il volo degli uccelli là in pianura
sconfinava con l’acqua di risaie

a perdersi tra filari di pioppi
quando sui tetti della città rossastra
s’arrestava un alito di vento      Ma poi
chi garantisce la riuscita?

La vita è sempre uguale      prende e poco dà
senza misura alcuna Questo
amore che torna inaspettato
si rinnova clandestino per noi
solo è guadagno
è benedizione

da conservare verointero




Gabriella Musetti (Génova, Italia). Reside en Trieste. Foto: Jmp

miércoles, 11 de octubre de 2017

Christian Kupchik, Dos poemas parharoldo conti


ISLAS

dos poemas parharoldo conti

  1. SUDESTE

el corazón de las tinieblas es verde.
el río es el tiempo.
el atardecer bajando como un ladrón
sorprendía con ocres gastados
un silencio de cigarrillos húmedos,
sólo interrumpido
por el lamento rutinario de algún bayo,
o el grito herido de una gallineta de monte.
en el canal                                  a lo lejos
roncaba una laucha almacenera.
el río es esta ancha y vasta soledad
          este cielo
          este aire
y las islas sumidas en esa bruma infinita.

mañana será otra vez
los golpes de los remos alargando el sopor,
extendiendo un fastidio progresivo
de vagabundaje por el hastío
          será otra vez
la vieja y su lucha en los juncales
          será otra vez
la mirada triste o absurda de los peces
          será otra vez
la muerte del aleluya repitiéndose
por siempre desde el cuarentayocho,
alguna borrachera con caña quemada…
mañana será otra vez
la esperanza de un barco.

el sudeste silbó despacio
enroscándose en los huesos del río.

la vieja
          apagó el farol.


  1. DESDE LAS VÍAS

el otro cambio, los que se fueron
litto nebbia

levanto la cabeza y respiro
hondo                     hundo
la cabeza en el áspero aliento
                              del río.
hay luces por todas partes
                              que sólo sirven para confundir
aquí                        entre estas latas
donde las casillas oscilan como globos
y las ventanas de los trenes
                               puntean velozmente la penumbra…
la cabina de señales
                               cabecea igual que una chata arenera
al fondo
                               el lívido resplandor de un verano
                               se desvanece con el día
y más atrás aún
tiemblan                  se encogen
los focos empañados de automóviles
                               que bailotean como un tropel de mástiles
las grúas de las dársenas
                               y por encima de todo
la chimenea de una usina
                               se elevan sobre la mugrienta
                               claridad del amanecer.

la vida
reducida a un punto sanguinolento
una galleta               un vino
una interminable hilera de camiones,
una tarde en las vías abandonadas…

-y allá mi cabeza,
a reunirse con los que se fueron-

las villas todavía están
                                envueltas en la niebla naranja
y aquello parece
                                el comienzo de los tiempos.

la propia llama del calentador
se opaca                   destiñe.
mi madre y las cosas
aparecen cubiertas de ceniza.


En: Jonás y los sueños diurnos, Corregidor, 1983.

Christian Kupchik (Buenos Aires, 25 de diciembre de 1954). Foto: Jmp

martes, 10 de octubre de 2017

José Emilio Pacheco, El que piensa por todos prohibió pensar


LOS DESAIRADOS

Los desairados bajo el amor,
los que nadie quiere
por su gordura, rabia acumulada
o por su escualidez rencorosa;
los siempre desdeñados por feos o tontos o viejos,
llega un día en que se arman de valor,
gastan lo que no tienen en comprarse una Uzi
y antes de despedirse con un tiro en la sien,

ametrallan al mundo entero.


NUEVO ORDEN

Lo acumulado se rebela en caos,
secuestro bajo la muchedumbre ingobernable
de papeles y objetos.

No hay que rendirse al pasado
sino echar por la borda el lastre.

Lo que fue hecho para frenar el instante
se transforma en cadáver de aquel instante.

Vivir ligeros, sin souvenirs, sin archivos.
Lo que ha sido se ha ido.
Ya se fue.

El mañana
vendrá como quiera y sin miramientos.

Sobre todo sin miramientos.


LA DERROTA

El que piensa por todos prohibió pensar.
Su palabra es la única palabra.
Él dice todo sobre todas las cosas.

Sólo existe algo que él no puede prohibir:
los sueños.

Noche tras noche
la gente sueña en acabar con el que piensa por todos.


De: El silencio de la luna (1985-1996). En: Tarde o temprano (Poemas, 1958-2009), Fondo de Cultura Económica, 2009.

José Emilio Pacheco (México, 30 de junio de 1939 – 26 de enero de 2014). Foto: Jmp

lunes, 9 de octubre de 2017

Roberto Santoro, Te damos una faja



FÁBULA DE LAS INTERPRETACIONES

Dijo el optimista, en el país del orden:
“Cúmplense los planes en el plazo fijado. No veo
mendigos en las calles”.
Oído lo cual, respondió el subvertido:
“Es verdad, ya están muertos”.

2 de noviembre de 1976


EL HONOR A MUY BAJO PRECIO

“Vení por la Sociedad de Escritores –a un amigo le dijo el presidente-, que si tu libro no es muy explosivo, te damos una faja”.

10 de noviembre de 1976


FINALE AGITATO

y una sola bandera que nos guía:
la de la resistencia popular



En: Obra poética completa 1959-1977, Ediciones ryr, segunda edición, 2013.

Roberto Jorge Santoro nació en Buenos Aires el 17 de abril de 1939. Un grupo de tareas de la última dictadura cívico-militar lo secuestró el 1 de junio de 1977. Sigue desaparecido. Foto: Jmp

viernes, 6 de octubre de 2017

Luis Luchi, Médicos pobres enojan a los hospitales con los pobres gratuitos



POBREZA DE MI ÉPOCA

tienen mis hombres penas
piden limosnas
pasan hambre esos hombres
poco le dan.
son pobres los hombres de mi país.
médicos pobres enojan a los hospitales
con los pobres gratuitos.
los pobres ladrones
roban a los pobres transeúntes
humillando su queja
a los pobres vigilantes.
hay gente rica en mi tiempo
tienen sus cantores
los pobres ricos los pobres cantores.
calor tienen
la vida no refresca.
cenan irregularmente
duermen sobresolados
mueren despreciados y humillados
son débilmente pobres.
aman
propagan la especie de pobreza,
más importante que amar tienen
llegan a hijos mis pobres
frío húmedo los hace viejos.
llueve y se mojan
si no está nublado
tristes y pobres
los recuerdos son los culpables
son muy muy pobres
van al colegio los pobres
un maestro pobre
descubre un retrato de un héroe pobre
y da el nombre a una calle pobre
sin árboles.
duelen las muelas
les duele no tener amigos
los amigos son pobres
y no hay nada para darles.
si no hay nada para dar
se empieza a sentir pobre
mira desde la vereda de enfrente su casa de pobre
su pobre país
su época pobre
y entra a averiguar
¿cuántos pobres en total somos?


PASEO POR LA CAPITAL DE LA VILLA MISERIA

la fábrica eras vos enorme
crecías más
la parte de atrás daba a un desvío
por el portón de la manufactura
digna de verse
parecía un castillo inexpugnable
aunque no los trataba con cariño
elogiaba la hora esfinge
fruncía el entrecejo
cuando por diversas no venían eran huelgas
vísperas o post fiestas
baños de sangre para difuntos
muertos asesinados testarudos
racionales accidentados llevados
la desconfianza primaba en su estado
en su contrato social
trato social
su vivienda era una cueva
cada tormenta se la agarraba con sus techos
su casa era un agujero
la lluvia llovía reservas de agua
tenía que comer dormir-dormir
dominar un cuerpo mandándolo
cambiar idiomas
el sol directo en su crianza de vinchucas
ondulado en su enrollarse en virutas
nada hacía
aparte de las horas libres
pelearse con sus congéneres
motivos frente a frente
tributos de despensa vacía
muriendo endémico
los días aciagos


EL CANTO

en este continente inconcluso y sin empezar
se puede estar contento
sincronizar una acción muscular
desde la décima generación
y en determinado momento
las palancas y bostezos funcionando
el sin de los defectos físicos heredados
trasladarlos de un día al otro
el actuante está hecho
formado y amasado en experiencias del pasado
en lo horizontal se entona
la salida está lejos
el domingo una conjetura
las posibilidades de redención
esperan las crisis de voluntad
sano no es, hernia
ni bienes ni promesas de regalos
los encuentros de amor perdieron su virginidad
canta con sonido varonil y fuerte
canta
confundiendo la melodía y los refranes
mientras trabaja distraído



En: Ave de paso, Ediciones Noé, Buenos Aires, 1973. Foto: Jmp

Luis Luchi (Luis Yanischevsky Lerer, Villa Crespo, Buenos Aires, 11 de octubre de 1921 - Barcelona, España, 21 de octubre de 2000). 

domingo, 1 de octubre de 2017

Marín Sorescu, Un gran número de borradores


DON JUAN

Cuando un amor
en el que ya tenía tiempo trabajando
me sale bien
lo paso en limpio
en el corazón de otra mujer.

La naturaleza fue sabia
al crear más mujeres
que hombres,
porque de esta manera podemos perfeccionar
un sentimiento
usando un gran número
de borradores.


SEGMENTO

Podías, como en los cuentos, haberme puesto a
prueba,
pidiéndome hacer
cosas extraordinarias.
Por ejemplo:
abrir un abismo en el cielo
y traerte el cielo extraído
en los bolsillos.

Podías haberme pedido que te resuelva
tres importantes problemas de la vida
y yo te los hubiese resuelto al momento,
con los dientes,
como los nudos en un hilo.

Podías haber sugerido que me abandonase a mí
mismo
arrojando afuera toda mi personalidad
como lava de un volcán
que me desvistiese de toda particularidad
hasta llegar al fondo humano común
y que me quedase así , desnudo, en el frío.

o por el contrario,
que me mudase por completo
en un solo rasgo característico.


CONTABILIDAD

Llega un momento
en que debemos trazar bajo nosotros
una raya negra
y hacer las cuentas.

Unos cuantos momentos en que casi fuimos
felices,
unos cuantos momentos en que casi fuimos
hermosos,
unos cuantos momentos en que casi fuimos
geniales.
Nos hemos encontrado unas cuantas veces con algunos
montes, algunos árboles, algunas aguas.
(¿Dónde habrán quedado? ¿Vivirán aún?)
Todo esto nos daría un futuro brillante pero
que ya hemos vivido.

Una mujer que hemos amado
más esta misma mujer que no nos amó
suman cero.
La cuarta parte de los años de estudio
es igual a varios miles de millones de palabras forrajeras
que poco a poco hemos vaciado de toda sabiduría.

Y al final un destino
más otro destino (¿de dónde habrá salido?)
suman dos (anotamos uno, llevamos otro, quién sabe,
tal vez habrá otra vida en el más allá).


LA MONTAÑA

Estoy sustituyendo una piedra del pavimento - 
Llegué a esto
por una muy lamentable confusión.

Pasaron sobre mí
carros, camiones de carga,
tanques
y pies de toda clase.

Sentí el sol hundirse hasta los ejes
y a medianoche
sentí la luna.

Las mismas nubes me aplastaron con sus sombras
y de tantos acontecimientos pesados e importantes
me salieron callos.

Y aunque todavía logro soportar
con suficiente estoicismo
mi presente destino de piedra,
rompo a veces a gritar:
circulen sólo por la parte transitable
de mi alma,
¡Bárbaros!


En Revista de la Universidad de México, nº 414, julio de 1985. Traducción del rumano: Ruxandra Chisalita.

Marín Sorescu (Rumania, 29 de febrero de 1936 – 8 de diciembre de 1996). Foto: Manojo, Jmp

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Daniel Freidemberg, Empezar a ver todo de nuevo


10 de enero de 2016
     Todo el tiempo, hasta donde se pueda, empezar a ver todo de nuevo.


18 de enero de 2016
     La poesía imbeciliza a las personas. No, por supuesto, leer poesía (si se asume en serio lo que implica “leer”), ni necesariamente escribir poesía, sino cuando "poesía" viene pegado a creerse “poeta”: se queda uno embobado en una burbuja de narcisismo y confortable autocomplacencia que le impide atender a cualquier otra cosa. El mundo sigue andando, para bien o para mal, destrozándose y sangrando o reclamando el trabajo de sostener las perspectivas de una vida menos limitada que puedan existir, y uno mientras tanto preocupado solamente porque alguien se fije en sus versitos y le prodigue las palmadas correspondientes.


26 de enero de 2016
     Lo peor de entrar a denunciar a los miserables y a los que se quedan en la chiquitada (no estoy hablando de política, por si hace falta aclarar, aunque también puede suscitarse por cuestiones supuestamente políticas) no es que uno les habilita un campo para que puedan desplegar, en respuesta, más chiquitada y miserabilidad, sino que es uno el que, al entrar en ese terreno, se vuelve uno de ellos, consolida esa manera de vivir en la que están hundidos, y que ante cualquier estímulo se extiende sobre todas las cosas. Como la de las arenas movedizas o la de los agujeros negros, tanta es la atracción de la que la chiquitada y la miserabilidad son capaces –porque convocan a lo más inmediatista y narcisista de cada uno, como ciertas drogas o como el alcohol mal consumido– que salir se vuelve muy difícil, requiere un fuerte y sostenido esfuerzo de lucidez y voluntad. Si uno lo consigue, y si desde ahí uno puede volver a echar una mirada hacia lo que lo llevó a ponerse en denunciador, va a darse cuenta de hasta qué punto es imbécil denunciar o atacar a esas personas: a lo que corresponde atacar es a la imbecilidad y a la chiquitada mismas, y a la cultura que las suscita y promueve, que tienen a esas personas atrapadas, autolimitadas, sacrificando su vida en el altar de tonterías que no merecen atención y ante las que uno, al prestarles atención justamente, termina sacrificando también valiosos tramos de su vida, restando precisamente tiempo a la vida para dedicarlo a los modos por los cuales la cultura real nos mantiene entretenidos y estupidizados. Lo único bueno que tienen tropezones como ese es que, al percibir que uno tiende a ser tan mediocre y miserable como esos a los que atacó, empieza a estar en mejores condiciones para evitarlo, y así vivir mejor, es decir ser más libre.


En blog de DF, Días después del diluvio. Un block de apuntes. Selección y foto: Jmp.
Daniel Freidemberg (Resistencia, Provincia de Chaco, 27 de septiembre de 1945). Reside desde 1966 en Buenos Aires. 

martes, 26 de septiembre de 2017

Marín Sorescu, Dormir tranquilo


NOS CONOCEMOS

Nos vimos un día
En la tierra,
Yo iba por un lado de ella
Tú por el otro.

Tú eras así y asá,
Oh, eras como todas las mujeres,
Fíjate cómo he retenido
Tu rostro.

Yo me emocioné
Y dije algo con la mano en el corazón,
Pero no había manera de que me escucharas.
Porque entre nosotros pasaban todo el tiempo
Automóviles y aguas y especialmente montes,
En fin, todo el globo.

Me miraste a los ojos
Pero, ¿qué podías ver?
En mi hemisferio
Se había hecho justamente la noche.
Extendiste la mano: diste con una nube.
Yo abracé los hombros de una hoja.


LA GRUTA

Corren ciertos rumores
en la gruta,
que yo, en fin, te he llamado,
que tú, en fin, respondiste.

Nuestras palabras se encontraron
o se buscan hasta el infinito,
ya no sabemos cuál es la pregunta,
ya no sabemos cuál es la respuesta.

Hemos dado algunos gritos
en el Universo,
las palabras se acechan,
se cazan,
se mezclan entre los murciélagos,
con los huecos de la piedra, del agua,
el bramido crece hasta el infinito,
veremos al final
qué resulta.


HISTORIOTERAPIA

Cuando tengo insomnio,
por la noche, antes de acostarme,
tomo un atlas histórico
con un poco de agua.

Y esperando que surta efecto,
sigo con el dedo
el imperio de los hititas,
mas luego de un momento
debo volver a empezar,
porque, de hecho, el imperio de los hititas
es el imperio de los egipcios,
pero no, el de los asirios...
de los medo-caldeos...
de los persas...

Si así están las cosas, pienso yo,
puedo dormirme
tranquilo.




Selección de textos: Jonio González.
En: La juventud de Don Quijote. Poemas, Visor, Madrid, 1981. Traducción del rumano: Omar Lara. Foto: Manos. Jmp.
Marín Sorescu (Rumania, 29 de febrero de 1936 – 8 de diciembre de 1996). 

sábado, 23 de septiembre de 2017

Ileana Malancioiu, Que la muerte lo invada a través de mí


AVE DEGOLLADA

Me apartaron los mayores, según es costumbre,
No sea que olvide el horror del ave sin cabeza,
Tras una puerta, encerrada, la escucho
Mientras se debate y agoniza.

Hago girar el pestillo aflojado por el tiempo,
Para huir y olvidar lo que oía,
Este estertor en el que el cuerpo corre
Todavía en pos de la cabeza.

Y me estremezco cuando, fulminados de terror,
Sus ojos giran hasta quedar en blanco,
Se asemejan a granos de maíz
Que otras aves buscan, picoteando.

Tomo en una mano la cabeza y en la otra el resto,
Los intercambio cuando llega el tedio,
Hasta que no hayan muerto, que sigan unidos
Al menos de este modo, con mi cuerpo en medio.

Y, sin embargo, la cabeza muere antes,
Como si no estuviera bien cortada,
Y para que el cuerpo no se revuelva solo
Espero a que la muerte lo invada a través de mí.


Tomado de Jonio González (Buenos Aires, 1954. Reside en España), que nos aclara: En "Miniaturas de tiempos venideros: Poesía rumana contemporánea", Vaso Roto, Madrid, 2013. Edición y traducción de Catalina Iliescu Gheorghiu. Imagen: Jeffrey Harp. Ileana Malancioiu (Godeni, Rumania, 23 de enero de 1940).
Poemas de Jonio por acá: Acá.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Joaquín Giannuzzi, Pienso en la oscura poesía



EL INSECTO

Herido en vuelo, golpeado por un desequilibrio
en el orden violado
un insecto cae en mi mesa desde el jardín.
He aquí una agonía, un acorde final
alertando mis verdades.
Un espasmo en el abdomen
estriado de azul y oro, las alas que se tornan
mortecinas, lentamente agitadas por un resto
de instinto aéreo, las patas que se abren
como pinzas sin porvenir
hacia una tensión insoportable.
Lo fortuito ha completado una obra mortal
y me lo advierte cuando todavía
hay luz en el jardín. ¿Puede significar algo
una vida librada al puro accidente?
Pienso en la oscura poesía de la caída sin ley,
en el confuso y enfermo destino de mi época
incubando la bala que aún no me alcanzó,
la existencia respirando en lo casual,
el síncope detrás de la puerta.



De Principios de incertidumbre, 1980. En Obra Poética, Emecé, 2000.

Joaquín Giannuzzi (Buenos Aires, 29 de julio de 1924 – Campo Quijano, Salta, 26 de enero de 2004). Foto: Jmp

lunes, 18 de septiembre de 2017

Daniel Giribaldi, La maravilla y el milagro



RETORNO EN EL MÁS ALTO CERRO

     Pero retornas, húmeda la risa, fresca
la voz y clara la presencia lejana; pero
retornas dando sentido a este rumor que brota del poema
cuando menciono el agua
que corre allá debajo y que te nombra,
el sol, que pesa menos; el aire
interesado en todo lo que vive,
en la ternura de las bestias,
en el yacer paciente de las piedras,
en las distantes lámparas que alumbran y presiden nuestro día.

     Hay un jirón de luz en cada espina
y la sierra está ahora más cerca
del corazón de la mañana, la tierra
tiene alas en el vado, el arroyo
va cantando a morir. Las bocas ávidas de octubre
absorben su frescura y en el cielo gira
una noria de pájaros.

     Hoy es feriado en la tristeza. Las abejas
trabajan sus seis horas y expiran. La estación se descalza
y cumple su ritual, talla
su aguamarina el trino y hay pedazos de cielo en los charcos.
Todo reafirma tu presencia, en tanto
el arco de tu voz en el recuerdo dispara y recupera
los domingos del tiempo.

     Pliegan las nubes su extenuado velamen, fragatas
celestes navegan este azul que te proclama. Lejano,
un camino
mira pasar rebaños de horas extenuadas, un carro
que conduce tardes muertas, el frágil ataúd de la dicha.
Pero retornas, y aunque el recuerdo es cárcel
de doradas columnas verdes, borra
las cicatrices de encuentros no tenidos, de voces
que no nos fueron reveladas.

     Hablo de lo ideal, naturalmente, de nacimientos
que no se produjeron, de partidas registradas tan sólo
en la novela cursi que el día desbarata
y de esta persistencia en la gracia, que vuelve
cuando vuelves y que se va
Cuando te alejas, o de este vano
tenerte en un poema, cuando la vida
a un paso de este pie,
torna azules los cerros a lo lejos,
al par que nos mantiene
maduros aún para la maravilla y el milagro.



En: Diez poemas de amor, Ediciones Poesía Buenos Aires, 1956.

Daniel Giribaldi (Diógenes Jacinto Giribakdi, Buenos Aires, 1930 – 1984). Foto: Jmp