jueves, 18 de abril de 2019

OCHE CALIFA Si a la tarde llueve



A PESAR DE TODO


En una casilla de la villa el papá y sus dos hijos están mirando por el vidrio roto de la ventana.

Es mediodía y sólo han comido un poco de pan duro mojado en mate cocido.

El día está gris y amenaza con llover, pero como el padre tiene brazos muy largos abraza a los chicos, les guiña el ojo y les dice:

Si a la tarde llueve leche, ponemos las tazas afuera, ¿eh?


En Puro Chico, n° 1, suplemento de la revista Puro Cuento, n° 30, año 5, septiembre-octubre de 1991. Director: Mempo Giardinelli
Oche Califa (seudónimo de Ángel Jorge Califa. Chivilcoy, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 4 de diciembre de 1955)
Foto: Jmp


miércoles, 17 de abril de 2019

CRISTINA PERI ROSSI Salimos del amor como de una catástrofe aérea



   FILOSOFIA

Ante la esfericidad abstracta del planeta
la redondez turgente de tus senos pulidos
Ante la prepotencia de la razón
tu risa descabellada de amazona cáustica
Ante la caída internacional del comunismo
el desmoronamiento brusco de tu falda
Ante el proclamado Fin de la Historia
el nacimiento de un nuevo tu lunar en el hombro
Ante las guerras futuras
el estrabismo voluptuoso de uno de tus ojos
Ante la previsible muerte
la fricción de tu cuerpo desnudo
la humedad de las mucosas
el lamento vulvar.


   LA PASIÓN

Salimos del amor
como de una catástrofe aérea
Habíamos perdido la ropa
los papeles
a mí me faltaba un diente
y a ti la noción del tiempo
¿Era un año largo como un siglo
o un siglo corto como un día?
Por los muebles
por la casa
despojos rotos:
vasos fotos libros deshojados
Éramos los sobrevivientes
de un derrumbe
de un volcán
de las aguas arrebatadas
y nos despedimos con la vaga sensación
de haber sobrevivido
aunque no sabíamos para qué.



En revista Soy de Página/12, 21 de agosto de 2009. “Filosofía” forma parte del libro Otra vez Eros, 1994. “La pasión”, de Babel bárbara, 1991.
Cristina Peri Rossi (Montevideo, Uruguay, 12 de noviembre de 1941)
Foto: Jmp

martes, 16 de abril de 2019

CHARLES BUKOWSKI La muerte de la buena y mala gente es igualmente triste




ADIÓS

adiós Hemingway adiós Celine (murieron el mismo día)
adiós Saroyan adiós mi buen Henry Miller
adiós Tennesse Williams adiós a los perros muertos en las autopistas adiós
a todo el amor que nunca funcionó
adiós Ezra
siempre es triste
siempre es triste cuando la gente se entrega y es usada
lo acepto lo
acepto y te legaré mi automóvil y mi encendedor
y el cáliz de plata que utilizo para beber y el techo que mantuvo
afuera casi toda la lluvia adiós Hemingway adiós Celine adiós
Saroyan adiós mi buen Henry Miller adiós Camus adiós Gorky
adiós al equilibrista cayendo del alambre mientras
los rostros vacíos miran hacia arriba hacia abajo a ninguna parte
enfurécete con el sol, dijo Jeffers, adiós Jeffers, yo sólo puedo
pensar que la muerte de la buena y mala gente es igualmente triste
adiós D. H. Lawrence adiós al zorro en mis sueños y al teléfono
fue mucho más difícil de lo que supuse
adiós Tony Dos Toneladas adiós al Circo Volador
ya hicieron suficiente adiós Tennesse alcohólico caprichoso
estoy bebiendo una botella más de vino por ti
esta noche.



En diario Página/12, viernes 11 de marzo de 1994. Traductor: s/r
Charles Bukowski (Alemania, 16 de agosto de 1920 – EEUU, 9 de marzo de 1994). Foto: Jmp

viernes, 12 de abril de 2019

RINALDO RAFANELLI Siempre nos tendremos que encontrar




DUEÑA DEL CONFORT

Nadie te conoce
ni siquiera vos
nadie te convence
ni siquiera yo.  
Tu cara es una lanza
que viene y va
pero a la balanza, nena
yo estoy acá.
Ya me acostumbré
(ya me acostumbré)
dueña del confort.

Yo que sé la música 
recorre tu cuerpo
desde la cabeza 
hasta tu sexo, nena
y tanto te protege 
de las tormentas
que sobre un mismo eje 
te veo dando mil vueltas.
Ya me acostumbré
(ya me acostumbré)
dueña del confort.

Vos creés que soy de piedra
que no hay amor en mí
porque no acepto las reglas
del juego que hay en ti, nena.
Es que no somos rivales
que se gastan todo el tiempo.
Vos y yo somos centrales
pero nunca opuestos.

Ya me acostumbré
(ya me acostumbré)
dueña del confort
(no me olvidaré).

Y si esto está pasando
debe ser algo natural
pero ya me está gustando
para ver quién soy en verdad.

Y es imposible decir cuándo
pero siempre nos tendremos que encontrar.



Rinaldo  “Rino” Rafanelli (Buenos Aires, 4 de julio de 1949).
En Polifemo, primer disco, editado en 1976 por EMI / Odeon, producido por Rino y David. Polifemo es: Rino (en este tema: Voz, bajo moog, Larry y Shemp), David Lebón (guitarras), Juan Rodríguez (batería) y Ciro Fogliatta (órgano).
Foto: Jmp


lunes, 8 de abril de 2019

LEONOR GARCÍA HERNANDO Es la grieta de una pared la que miro hace días




1
LA ENAGUA CUELGA DE UN CLAVO EN LA PARED

Nadie quiere a nadie. Sólo sombras líquidas se mueven en el aire sucio.
La pasión es la altura y la enfermedad.
El cómico ha dejado su copa en la baranda peligrosa. La noche es arqueada como un pétalo sobre las ventanas iluminadas.
La noche es de estrellas carnívoras.
Qué amor nos tocará la frente ácida? Las paredes son desdichadas y con musgo en el hotel donde persisto      la fiebre es alta como una adolescente con las ropas azules y mojadas.
Con un alfiler podría atrapar esa mariposa; se desliza en la luz del foco que cae como una lágrima entre la pestaña de los cables.
Con un alfiler insistiría en su corazón.


   He tenido el terror de los bichos humildes en la tormenta. Me mortificó la duda. Me mortificaron los grandes helechos ponzoñosos, los ojos de las modistas, las palabras habladas en la boca de mi madre.
   La duda comió de mi corazón como un chino inclinado sobre su arroz cocido.
   El deseo vino con un peso de barco que divide las aguas y termina siendo sólo veneno     blanco      cae en gotas de un raro espesor.
   La boca agrandada por el deseo como por trazos de carmín y los ojos agrandados por la lectura.
Eso es todo.


Es la grieta de una pared la que miro hace días. Lentos insectos blancos duermen en un ángulo más oscuro y más húmedo. La pared parece hecha para que apoye en ella mi frente y duerma (paño frío de cal sobre los labios)
       "pobres mujercitas, pobres chicas abandonadas"
es el único viento que silba en nuestros corazones
silba entre las persianas flojas de nuestras cabecitas desatinadas
       -una mano venía por el aire para golpear mí oído
silencio   desprende veneno una cápsula rota
       el pequeño strass que adornaba mi oreja estalló
       polen que brilla en las maderas del suelo
      ahora la visión de unas manos con uñas cuadradas nos da taquicardia
mujercitas       siempre tensas continuando la línea de unos tacos negros
siempre perfumadas de aburrimiento y pasión
de nucas desnudas
de nucas embalsamadas por el aire que devuelven las enaguas
mujercitas del sur       con una mirada que insiste hacia las estrellas frías
de dedos mojados en ungüentos       en fósforo
mujercitas        perdidas en su musitar palabras improbables
pesadilla/perfume
      y después la cámara
      sigue la caída de un pétalo desde los balcones de
      piedra.
      ¡qué tonto es todo lo que hicimos!
      ¡qué fastidioso el espiar de nuestras madres sobre nuestro corazón!       así miran las modistas la casa incendiada, la casa muerta de ceniza incrustada en el pasaje estrecho de una
ciudad moribunda.
      qué mal hicimos todo   la torpeza de nuestros dedos en el cuaderno enfermo, en la batista de cursis bordados ¿qué falta no absorbieron nuestras manos decaídas y pálidas? abrimos la llave del gas, los frascos, las puertas de las terrazas y desalentadas vamos a ducharnos sin honor   ¿cuándo seremos heroicas cuándo ahorcarnos en un cable cuándo provocaremos un temblor?
mujercitas             mujercitas
ni putitas ni niñas ni madonas
el humo arrancado a las agujas de pino, ése el calor de nuestras miradas sobre los lentos objetos, las piernas de los hombres y los animales mutilados. El hambre de bondad nos hace estremecer en lo oscuro; el hambre de palabras plácidas palabras calmantes cómo una capucha para nuestras nucas volcadas como flores, que ya no pueden sostenerse en un jarro.



2
LA MUERTE ARGENTINA

Como si morir a balazos
fuera el mejor juego bajo el sol.
W. B. Yeats

                                      el mal, como un ala de murciélago, vino a rozar nuestras rodillas. Estábamos en el balcón; en la noche mirábamos la oscuridad, el grisado verde de un álamo contra la tormenta.
      La Fiesta hace años terminó.
Con la respiración detenida, en las tinieblas miramos el árbol
el mal nos corrigió las rodillas
hizo de nosotros esa historia.


Años

He perdido. Hemos perdido y llorado al fondo de los gallineros.
      No hay más consuelo que estas plumas, estas aves de corral mirándonos compasivas.


La muerte argentina

                           eran épocas de símbolos, de tatuajes. Ya derrotado, ya muerto; su cabeza es cortada, hincada en una pica y exhibida en plaza pública en una ciudad casi asiática.
El paludismo hace crecer flores malsanas.
En los patios los adolescentes se estiran en los mosaicos y buscan con ojos relucientes la humedad
      para oprobio de la familia
tres gallinas con las patas atadas mueven sus convulsivas alas, sin sonido agonizan entre plumas sangrantes
      para escarmiento de ese pueblo retobado
la cabeza de un hombre enterrada en un clavo, alzada en una caña que la noche hace de bronce, en una plaza mezquina, de rotos arbustos de tristísimas palmeras.



En La enagua cuelga de un clavo en la pared, Ediciones Último Reino, Buenos Aires, 1993.
Leonor García Hernando (San Miguel de Tucumán, 1955 - Buenos Aires, 30 de marzo del 2001). Foto: Jmp

martes, 26 de marzo de 2019

ANA MARÍA PONCE Quiero saber cómo se ve el mundo





Quiero saber cómo se ve el mundo,
me olvidé de su forma,
de su insaciable boca,
de sus destructoras manos,
me olvidé de la noche y el día,
me olvidé de las calles recorridas.
Quiero saber cómo es el mundo,
no recuerdo los rostros,
ni los árboles, ni las luces,
ni las fábricas, ni las plazas,
ni el dolor de afuera,
ni la risa de entonces.
Quiero saber cómo se ve el mundo,
hace tanto que no estoy,
hace tanto que mis pies no se cansan por los recorridos,
hace tanto que mis ojos,
no se queman con la luz,
hace tanto que sueño
la inasible situación de la libertad,
hace tanto, pero tanto,
que no tengo mi natural alimento
de vida, de amor, de presente,
y estoy, a pesar de todo esto,      
a pesar de no quererlo,
estoy juntando unas palabras,
unas infieles palabras,
que me dejan recordar
cómo podría verse el mundo.

1977


Y si de vos
me dijeran que no exististe,
les gritaría que me quedan,
tus ojos tristes,
tu caminar lento,
tu sonrisa apenas esbozada,
tu caricia leve,
y una espera,
una larga espera
de la que no volveremos
nunca,
o tal vez sí .

                                              12-8-77 


Busco la luz,
aún encerrada entre paredes,
busco el sol,
la vida,
los pájaros,
la risa.
Y me río,
me río
para poder vivir,
para querer vivir;
y quiero encontrar tus ojos,
pero todo pasó.
Sólo queda una sombra
y un lugar vacío,
sólo quedan las horas repitiéndose
en mi cerebro,
sólo quedan algunos recuerdos,
algunas caricias,
y algunas pocas palabras.
Aún así,
sigo buscando la vida.

                                                           12-8-77 


No me dejes,
necesito tus ojos,
tu voz
tus palabras.
Necesito el tiempo
que me regalas,
necesito la risa
el amor, los abrazos...
No me dejes,
quedate allí,
mirando,
solamente mirando
y si no quieres
las palabras,
déjalas que huyan
no las obligues a callar,
y si las caricias
nos abandonan,
no las busques,
que se perderán solas,
pero no dejes nunca,
nunca
que tu mirada
se vaya,
deja que ella me habite,
me inunde,
hasta que tus mismos ojos
sean los míos propios. 

                                                         31-8-77 

 
“Ana María Ponce nació en San Luis, el 10 de junio de 1952. Siendo la mayor de tres hermanos, se crió en un hogar politizado, con un abuelo fundador del Partido Laborista, un padre que sería intendente de la capital de su provincia y una madre docente universitaria. Fueron los modelos que ella seguiría durante su juventud. Egresada de la Escuela Normal de San Luis con medalla de oro de su promoción, Any, como le decían sus amigos, ingresa en el profesorado de historia y literatura en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata, allí comienza su militancia, en la juventud peronista de La Plata y en la Federación Universitaria de la Revolución Nacional, donde conoce a Néstor Kirchner. Godoberto Luis Fernández nació el 27 de enero de 1949 en San Nicolás, provincia de Buenos Aires. Egresado del Colegio Nacional de Olavarría, ingresa a la carrera de diseño industrial de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata. Militando en la FURN conoce a Ana María, con quien se casa en 1974, en El Volcán, provincia de San Luis. Un año después nace su único hijo, Luis Andrés "el Piri". Posteriormente, y luego de que Godoberto sufriera un atentado contra su vida, se mudan a la Capital Federal.
El 11 de enero de 1977, Godoberto Luis Fernández es detenido por fuerzas del ejército. Seis meses después, el 18 de julio, día del cumpleaños de su hijo, Ana María es detenida por fuerzas de la marina, y llevada a la ESMA, donde permanecería hasta febrero de 1978.
El lunes de Carnaval de 1978, último día en que se la vio con vida, a Loli (como la conocían en la ESMA) le informaron que tendría una entrevista con el director del centro clandestino de detención y torturas, el Almirante Chamorro, para que efectuara un mea culpa público y así lograr una "supuesta" legalización de su condición. Intuyendo su suerte, Loli deja en manos de Graciela Daleo, una compañera de detención, todos los poemas que había escrito durante el tiempo que duró su secuestro. Graciela, sobreviviente de la ESMA, es quien logra contactar a familiares de Ana María para entregarles los conmovedores textos que hoy podemos leer.” (Tomado del blog Ana Mará Ponce Poeta)
Fotos: Jmp. Artículo “Reinas” de Juan Gelman, publicado en contratapa de Página/12 el 18 de diciembre de 1997. En Nueva prosa de prensa, Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 1999. Poemas de Ana María Ponce, editado por Presidencia de la Nación, 2011.

domingo, 24 de marzo de 2019

JUAN GELMAN Querido Paco



Querido Paco:


     Me estoy haciendo de comer en mi cocina de Roma. Me acuerdo de hace años -¿ocho? ¿diez?-, cuando nos hicimos de comer en tu casita de Ciudad de la Paz, en Buenos Aires. Te gustaba decir casita. Se había muerto el Moro y decidimos, antes de acompañarlo a su penúltima morada, comer bien, chupar bien, como tantas veces hicimos con él antes de llevarlo al cementerio.


     Entonces mucha gente moría de muerte natural. La del Moro fue por enfermedad, pero no tan natural. Había tomado mucho en su vida, nos llevaba -calculo- unos doce mil litros de vino de ventaja, y llegó el momento en que tuvo que elegir: una vida ascética, sin alcohol, sin mujer, sin tabaco, o una muerte rápida. Eligió lo segundo, por elegancia moral.


   A la mujer que amó, el Moro le escribía cartas como ésta (más o menos): "El postillón me arrastra lentamente por la tundra, estirando las verstas que me alejan de vos", escribía el porteño caradura, nato en el barrio de Belgrano. "Está borracho -continuaba-, solloza, dice 'mamuschka', 'mamuschka'(que viene a ser más trágico y más tierno que 'mammamia', 'mamma mia') y cada tanto le pega un tarascón al vodka que le vidria los ojos. ¿O se vidrea? Un ojo, por lo menos, seguro que lo tiene de vidrio. Debe ser el izquierdo, porque el tarantás se aleja peligrosamente del borde derecho del camino. Naturalmente: el postillón ladea la vista hacia la izquierda, hacia lo que no puede ver. Yo también me ladeo hacia lo que no puedo ver. La dacha de mi infancia, mi padre, general de la nación, las marquesinas que arreglaba Piótr Ivánovich, el rengo. Te amo, Katiénka, tu recuerdo se enlaza con los maravillosos blínchekis que me servís con tu manita de seda, como si fueran niños. Quién sabe qué me espera al final de la jornada. Seguramente, el estarosta en la puerta de mi finca. Pero yo no quiero verlo nunca más."


     De tanto de eso nos reímos.


     También me acuerdo, Paco, años después -¿cuatro? ¿cinco?- de la casa clandestina `pr el barrio de Constitución, donde nos reuníamos a veces. Y del gesto que me hiciste -pulgar derecho hacia abajo, como los emperadores de Roma- cuando me abrías la puerta esa vez que me tuviste que anunciar que la organización me mandaba a Europa, al exterior. Ni vos ni yo queríamos que yo me fuera. Ya se moría menos de muerte natural y ninguno de nosotros quería irse del país, de eso que había empezado en el país.


     Y después, te mataron. Te ibas volviendo cada vez más hondo para entonces, más alegre y más humano. Sigo pensando, hace años que lo pienso -¿cuatro? ¿cinco?-, que era mejor que te mandaran a Roma a vos. Ahora estarías haciéndote de comer en tu casita, recordándolo al Moro, recordándome, lejos, cerca. 


     No me quiero morir en lugar tuyo, aunque a veces quisiera estar en tu lugar. Lo que pasa es que una vez me dijiste que ibas a vivir ochenta años, y yo te creí. Y todavía te creo. 




Roma/ 29-5-80

Poema XXI de Bajo la lluvia ajena (notas al pie de una derrota); en Interrupciones II
Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1986.
Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 – Ciudad de México, 14 de enero de 2014).  Foto: Jmp

viernes, 22 de marzo de 2019

MIGUEL CANTILO Nos van contando su fábula de poder

Dibujo de tapa Kubero Díaz / Diseño de arte Pablo Miñarro



POCO A POCO

Poco a poco, poco a poco, veo
que me mienten y me mienten mal
no estoy loco, no estoy loco, creo
la verdad es la verdad real

La falsifican y nos dan otra versión
acomodan el cuento para
que nos quedemos contentos
creyendo que tienen razón

Poco a poco, poco a poco, veo
que detrás existe otra verdad
no estoy loco, no estoy loco, creo
en la verdadera realidad

El bombardeo de hipócrita persuasión
va lavando cerebros y ellos sólo sienten
que si mienten y mienten algo quedará

Nos van contando su fábula de poder
un mediático truco incierto
que se traga como un mal alimento
y se digiere bien

Poco a poco, poco a poco, vamos
despertando despertándonos
casi todo, casi todo es falso
van vendiéndonos una ilusión

Somos rebaño si vamos tras el pastor
o tal vez visionarios
pero si podemos escuchar y creer
a nuestra propia voz

¡Nuestra propia voz!


En Día de sol (Che Discos/RGS), 2019
Mucho a mucho por acá, además de Miguel (voz y armónica), están: Mariano Díaz (piano); Gabriel Soulé (guitarra líder);  Daniel Pozo (bajo); Mikel Urretagoiena Arruabarrena (batería) & Lara Vizuete (coros) 
Miguel José Cantilo (Buenos Aires, 5 de noviembre de 1949). Músico, poeta 



martes, 19 de marzo de 2019

JORGE PAOLANTONIO En el fangoso Río de la Plata



NAVIDAD BLANCA
intérprete BING CROSBY (1942)

sueña con eso
porque nunca vio
más que el nevado de su cerro
y una ventisca sucia sobre
vacas y terneros y alguna cabra
vida y muerte de potreros de pirca
pasto duro
y voluntad de fierro
mujer curtida que camina entre culebras
pero tiembla con el rayo
ira de Dios
dijeron en el puesto
y no conoce letras ni libros
solo el almanaque y el paisaje
colgado del horcón de su ranchito
alguien susurra
que los gringos se juntan
en derredor del fuego
asan un pavo
y se dan regalos

sueña con eso y con la nieve
mientras se le asoma un dedo gordo
por la alpargata cansada
de tanto pisar abrojos
la mirada se le queda en el tizne
de una pava que hierve
con el humo blanco
donde duerme su sueño


SEÑOR, NO MUEVAS LA MONTAÑA
intérprete MAHALIA JACKSON and the Gospel choir (1959)

en New Orleans
los funerales son más tristes

puede que el calor
una humedad que huelo en los caballos
y me moja las palmas

puede que el calor y el llanto
de una negra vieja con su carterón a cuestas
y su sombrero
del que se derrama
un velo con puntos simétricos de mosca

puede que la insistente gotera
del bidón de agua de mesa
o un café de chicory en alta jarra
a expensas de los deudos

puede que la mugre arruga
del tuxedo y el corbatón
la marcha ralentada con sombras
que zapatean las canaletas
tip tap con sus dientes de oro
chapoteo del barro de la calle
del lodo   del fango   del río   del estiércol
puede que los instrumentos alquilados
suenen como un dixie de dibujo inanimado
paso de marionetas
títeres de cachiporra
señas dactilares             y esa trompeta
oh dios esa trompeta
cómo llora    cómo llora    cómo llora
no son más muertos ni más tristes
son sus funerales


UN DÍA EN NUEVA YORK
intérprete LEONARD BERNSTEIN (1949)

dijimos que algún día nos iríamos los tres
como esos marineros que se bailaban todo
en la película
dijimos que algún día íbamos a enamorarnos
darnos besos en la boca
bailar arrastrando tapas de basura
patear lluvia
saltar charcos sin cuidar los zapatos
tres marineros de vacaciones
tres primos sin vacaciones
íbamos a robar el banco para pagar pasajes
de avión de tren de coche a caballo
y mientras nos buscaran
pensábamos escondernos en el confesionario
o mejor en la terraza desde donde se veía
el reloj de la catedral
y las palomas que alborotaban el cielo
con la campanadas

el disco se rayó de tanto ponerlo
y no conseguimos pasaje
porque al banco se lo robaron
otros


SIGA EL BAILE
intérprete ALBERTO CASTILLO (1954)

la flaquita Orellana tuvo
máquina de coser
que la Fundación le hizo llegar
pero no tenía hilo ni instrucciones
para usarla

de noche
cuando el caserío estaba a oscuras
se sentaba como reina del trabajo
y pedaleaba uniendo
retacitos de sueño

nadie como ella
para las alforzas de pena
con esos pies
que iban batiendo parejitos
la pedalera ruidosa
donde de día
dormían los gatos


CRIOLLITA DE MI PUEBLO
intérprete CARLOS GARDEL (1934)

la golondrina un día su vuelo detendrá

en casa
había
un benteveo amarillo
un cardenal desprolijo
un canario flauta
una reynamora azul

un rey del bosque
un zorzal      que se llamaba Gardel

también estaba la Sarita

tuvo un novio conscripto
al que le tocó la marina
y nunca volvió por ella

cuando hablaban de él
decían "el golondrina"

la Sarita era como nadie
cuando hablaba con los pájaros
con voz muy baja
les contaba su pena
y ellos
la acariciaban
                  con trinos
que al fin y al cabo
                      perfumaban
la disimulada soledad
                      del vecindario


78 RPM

en mi país
mi familia presenció
por radio
dos golpes de estado
por televisión otros dos
total cuatro

tras el primero mi padre tuvo prisión domiciliaria

tras el segundo aprendimos a pronunciar Standard Oil

con el tercero hubo cursillos de cristiandad

tras el último
mi abuela
que conoció más golpes que nosotros
decía
ah questo paese mamma mía
setentaiocho revoluciones por minuto
nosotros
la distraíamos
con los discos de ópera
en el combinado nuevo
y también con el futbol mundial en colores
sin saber
que llovían muertos de pié
en el fangoso Río de la Plata


Nota: “78rpm: acrónimo para el primer formato de discos de gramófono; giraban a una velocidad uniforme de setentaiocho revoluciones por minuto. Fabricados de un material de color negro, rígido y frágil, -pasta o goma laca endurecida- se rompían fácilmente. Venían dentro de sobres cuadrados de papel, con un círculo recortado en el centro para distinguir rótulo y sello. Había solo una canción grabada por lado. El “78” se produjo en masa hasta 1965 aunque algunos países menos desarrollados lo siguieron empleando hasta principios de la década de 1970.”

En 78rpm, Ediciones Caleta Olivia, 2019. Selección: Jmp
Jorge Paolantonio nació en San Fernando del Valle, provincia de Catamarca, el 30 de marzo de 1947. Reside en Buenos Aires. Es escritor, traductor y docente universitario en lengua anglosajona. Foto: Jmp

viernes, 15 de marzo de 2019

EEVA-LIISA MANNER He pasado todo el día sentada a la sombra de un árbol viejo




   JUEGOS PARA LOS QUE ESTÁN SOLOS

   He pasado todo el día sentada a la sombra de un árbol viejo amistoso,
soñando con mis sueños hablando con los muertos.
Las lluvias vienen y se van, yo sigo aquí, sentada,
mis manos están ociosas, mis ojos saben mucho,
me alimento de granos, como los pájaros, mi barriga crece,
¿qué otra cosa podría hacer sino meditar con las piernas cruzadas?
Pero los sueños son largos, los muertos viven eternamente,
tienen muchas vidas, les voy a comer granos,
envidio a los pájaros tan atareados, estoy amarga por lo que soy,
fatigada, llena de añoranza.


   POSTLUDIUM

   Ven al patio de la meditación
cuando el cielo es como una perla oscura,
y la hora del mediodía, tibia, quieta,
duerme en siete pájaros a la sombra de siete árboles,
y las siete aguas duermen, recogiendo sueños,
hasta que la luz se mueve una pulgada
y los colores caen desde su escala
sobre los árboles, tintineando,
echando su red en la profundidad de las aguas.
Oirás el trueno de las olas, el murmullo de los árboles,
el canto de los pájaros y la voz de muchos Budas.





En revista El corno emplumado / The plumed horn (una revista de la ciudad de México), número 19, julio de 1966. Editores: Margaret Randall y Sergio Mondragón. No encontré referencia de la traducción.
Eeva-Liisa Manner (Finlandia,  5 de diciembre de 1921 – 7 de Julio de 1995). Foto: Jmp

martes, 5 de marzo de 2019

IDEA VILARIÑO A veces tu poesía



   A UN POETA

Pobre Rubén creíste
en todas esas cosas
gloria sexo poesía
a veces en América
y después te moriste
y ahí estás muerto
muerto.
Pobre pobre Rubén
te rodeaste de mitos
de cisnes de Parises y de Grecias
de cargos y de deudas
de amigos sinvergüenzas.
Te engañaron te hicieron
el cuento te robaron
te robaron Rubén
-mira que fuiste tonto-
o bien no te pagaban
aunque a veces tú mismo
derrochaste tus pesos
con la embriaguez de un niño.
Y escribiste bobadas
por encargo por juego
y hasta por compromiso.
Mira que fuiste tonto
casarte con Rosario
andar con presidentes
alternar con snobs
caer con cualquier pícaro.
No puedo respetarte
y ni siquiera ver
de dónde te brotaban
tus versos tus palabras
tu tremendo lirismo
tu canto tu increíble
belleza tu poesía.
No sé Rubén no sé
no sé pero brotaba
-ritmo canción tormenta
río apacible sangre
dulce oscura que mana-.
No sé. Acaso del pobre
corazón arrancado
-eso dicen-
o del pobre cerebro
que después disputaron
-eso dicen-
a punta de revólver.
No sé no sé Rubén
no sé pero qué hermosa
a veces tu poesía
qué danzable qué lírica
a veces tu poesía
qué grande qué valiente
o qué honda qué humana
a veces tu poesía.
Vaya a saber. Tal vez
tú mismo no supieras.

(La Habana, 1966, leído en el Encuentro con Rubén Darío, en Casa de las Américas)


   A UN RETRATO DE CHARLES BAUDELAIRE

También tú
hijo de perra
también tú te moriste
como yo estoy viviendo
solo solo en el mundo
sin nada
abandonado
a tu pobre armazón
a tu mentida hechura.
Mendigo
pobre hombre
orgulloso de nada
empecinado imbécil
estirando la mano.
Ahí estás solo solo
hijo de perra
solo
pero aún estás pidiendo
con la mano escondida
tras la pupila fiera.

(Mayo 13, 1955)


En Poesía Completa, Cal y Canto, Montevideo, 2002
Idea Vilariño (Montevideo, 18 de agosto de 1920 – 28 de abril de 2009)
Foto: Jmp