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sábado, 25 de noviembre de 2017

Carlos J. Aldazábal, Hombre pensando el poema



LAPA (CONCIERTO EN MI MAIOR)
PAJONALES

La vaca añora la mano,
la ubre de la vaca añora la mano
mientras la mano prepara
placeres imprevistos.
Terneros electrónicos
succionarán las tetas
y en el desierto
los pajonales arderán
cuando la vaca sienta
¿el placer?

Placer de vaca ordeñada,
un pajonal desierto
le incendia la mano.

Mano huérfana de manos,
mano triste como vaca.


SANTA TERESA / FLAMENCO (ÁRIA DA CANTATA)
JUAN GELMAN VISITA RÍO

Y se lo vio como una aparición en los tranvías.
Su voz bajaba a esa hora exacta,
hora de sábado entreverada con la ilusión de lo eterno.

Al lado suyo una mujer custodia (ángel o dios)
le llevaba el calor de la garganta.
“Afinadito así”, le iba diciendo,
señalando un pájaro, cuyo canto sobresalía sobre micos y loros.

Entonces empezó el concierto
por los barrancos que daban al mar:
“Esa mujer se parecía a la palabra nunca”, leía,
y las garotas aplaudían desde las playas
mientras las olas arremetían con furor festivo
y no quedaba estatua de poeta en pie
ni sambódromo arreglado para los estruendos.

Era un zorzal, una calandria, un cardenal copetudo.
Era un bandoneón en el mediodía de los barcos,
en el puente de Niteroi, sobre los roquedales con pescadores.

El sol quemaba las páginas del libro.
Yo no podía parpadear, enceguecido por la música.

El Cristo del Corcovado aplaudió sobre mi cabeza justo cuando él decía:
“Y el sapo de Stanley Hook se quedó solo”.


LEBLÓN (TRIO SONATA EM DÓ MENOR)
DESCUBRIMIENTO FRENTE A UNA VIDRIERA

Tan poco amado estoy,
tan mal querido,
tan abandonado amí
que me estropeo,
tan acostumbrado a ser
lo que no he sido
que me apeno al pensar
lo que estoy siendo.


COPACABANA (CONCERTO EN MI MENOR)
MÚSICA

Quiero escuchar tu voz,
agazapada y hosca,
invocando tormentas,
alucinando el aire,
bailando en las vertientes.

Tu voz de tronador que me derrumba
                            para nacer de nuevo.



IPANEMA (CONCERTO EN SOL MAIOR)
ESTATUA DE POETA FRENTE AL MAR

Hombre pensando el poema,
masticando el poema con los sesos.
“¿Para qué sirve esta boca?”, pregunta,
                 asqueado de mascar.



En Camerata carioca, El Suri Porfiado, edición bilingüe, 2017.
Carlos J. Aldazábal (Salta, Argentina, 1974). Fotos: Jmp

lunes, 6 de octubre de 2014

Carlos J. Aldazábal, Olga Orozco preparó un arrollado bañado en chocolate


DEBO ESTUDIAR FRANCÉS

Olga Orozco preparó un arrollado
   bañado en chocolate
y vino Miroslav, que es cocinero,
        a la hora del té.

También estaba yo, poeta inédito
  incapaz del francés y el galicismo.

El rito comenzó con la vajilla.
“Leeré en el futuro las llaves del abismo
para saber qué puertas nos tocarán en suerte.
Qué casas cruzaremos, qué portal venturoso,
que llanto inagotable hablará en las gargantas”.

No recuerdo el pronóstico.
Pero sí su paciencia,
la mágica infusión de su voz poderosa.
Y el “estudie francés” imperativo
               que siempre descarté.

El domingo pasado tuvimos otro encuentro.
Pero estaba en La Pampa:
un museo de infancia que ahora es Olga.

Ahí viven sus libros (incluyéndome a mí),
y sus plantas, sus piedras.
Y además Berenice maúlla en tono bajo
              profiriendo ladridos.

Ella se preocupó por explicarme
                      (esta vez sin rodeos)
cómo la muerte juega en los jardines
y los portones crujen
cuando suenan pavanas y milongas.

Y el llanto comenzó como gotera,
y no quiso parar hasta vaciarme
el poco mineral que hay en mis huesos.

Olga me consoló con galletitas y un pocillo de mate.

El llanto no cesó.

Aunque leo francés no puedo hablarlo
  y no puedo nombrar

                      con esta boca

                       en este mundo

    desde esta pena.



En: “Las visitas de siempre”, El Suri Porfiado, 2014.-
Carlos J. Aldazábal (Salta, Argentina, 1974).-
Foto: Aldazábal en FB.

“Las visitas de siempre” se presenta el 28 de octubre 
en el Centro Cultural de la Cooperación, sala Solidaridad, CABA.-

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Carlos J. Aldazábal – Ayer han enterrado al que soñaba

RÉQUIEM


Como esos ejes:
así daba vueltas el trompo de la infancia,
así se divertía el trompo bailador
mareándome el sentido de las cosas.
Una rueda se adentra en el camino
seguida por la otra
que le pisa la huella distraída
y se enrolla en sí misma
como un perro brillante.
Así mi bicicleta va rodando,
así me lleva
ahora que el rumbo no ha querido seguirme.
Pasamos por un bosque.
La bicicleta llora con su aceite oxidado
(que me extraña me dice)
y yo acompaño con el pie su lamento.
Así vamos llegando.
Los dos por las cornisas
del viejo purgatorio,
tramo final donde la piedra
presagia la caída.
Orquesta del destino.
Hacen un dúo la sangre y el aceite.


A MODO DE CONCLUSIÓN


Es un rostro asombrado el que me espía
por el cristal que cuelga del fracaso.
Es el rostro de un muerto.
Ayer han enterrado al que soñaba
con milagros marinos, con pesadillas
tales
como el rostro de un dios en el espejo,
como su rostro odioso sobre el mío,
como mi rostro espiándome la tierra,
mordiéndome en el sueño del cansancio.
Siempre es lo mismo.
Hoy no han traído flores a este sitio
y la tristeza es tanta
que uno se pone a escribir
y así se pasa el día.

En: “Poesía ante la incertidumbre, antología de nuevos poetas en español”, El suri porfiado / Visor, 2011.
Carlos J. Aldazábal (Salta, Argentina, 1974).

Ha publicado los libros de poesía La soberbia del monje (Último Reino, Buenos Aires, 1996), Por qué queremos ser Quevedo (Bajo la luna, Buenos Aires-Rosario, 1999), Nadie enduela su voz como plegaria (Tantalia, Buenos Aires, 2003), El caserío (el suri porfiado, Buenos Aires, 2007), Heredarás la tierra (el suri porfiado, Buenos Aires, 2007) y El banco está cerrado (el suri porfiado, Buenos Aires, 2010). Entre otros, obtuvo el Primer Premio Regional de Poesía (NOA) de la Secretaría de Cultura de la Argentina, el Primer Premio en Ensayo del Fondo Nacional de las Artes y el Primer Premio del II Concurso “Identidad, de las huellas a la palabra”, organizado por Abuelas de Plaza de Mayo. Coordina el Espacio Literario Juan L. Ortiz del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, en la ciudad de Buenos Aires. Es cofundador del proyecto editorial el suri porfiado y de la revista de poesía La costurerita
.

El suri porfiado / en La Plata: Presentación el viernes 9 de diciembre, Centro Cultural Islas Malvinas (Calles 19 y 51), 19:30 hs, La Plata.

Leen los poetas de Poesía ante la incertidumbre: Fernando Valverde (España), Alí Calderón (México), Raquel Lanseros (España), Federico Díaz Granados (Colombia), Carlos Aldazábal (Argentina), Jorge Galán (El Salvador) y Ana Wajszczuk (Argentina).
Anfitriones: Julián Axat y José María Pallaoro
.

viernes, 19 de agosto de 2011

Carlos J. Aldazábal – En la gorra de baseball los tulipanes han echado raíz


COMIENZO


Vueltas sincrónicas
marcan la nota justa
para que el tenor entone
un grito desprolijo
sobre el sueño tenue.

Un Buenos Aires blando
presiona la cabeza
sobre el cemento
tratando de encontrar la pampa.


IDEOLOGÍA


En la gorra de baseball
los tulipanes han echado raíz
(zanahoria negra y batata)
objetando la flor
de la cabeza pelada
que maquinaba una ayuda
para sus víctimas.


En “El banco está cerrado”, El Suri Porfiado, 2011. Selección de textos: Jmp.
Carlos J. Aldazábal nació en Salta en 1974. Poeta, ensayista y cantautor
.

Carlos J. Aldazábal – La radio solía contarle al tocadiscos


EMPACHO


Tragándome la saliva roja
en la pequeñez impotente del insecto

la historia me indigesta.



EL COMBINADO


La radio solía contarle al tocadiscos
que en el 82 no ganamos el mundial
ni la guerra

que en el 86 nos tomamos la revancha
y en el 90 lo intentamos otra vez
pero fue en vano.


El tocadiscos solía contestarle
a esa radio idiota

"Los muchachos de antes no usaban gomina".

Es inútil, argumentaba,
estar bien arreglados

ante los que dictan las leyes del juego,
los desquites, para engañar y conformar
a los muchachos de hoy
que tampoco usan gomina
pero no saben el motivo.



En “El banco está cerrado”, El Suri Porfiado, 2011. Selección de textos: Jmp.
Carlos J. Aldazábal nació en Salta en 1974. Poeta, ensayista y cantautor
.

Carlos J. Aldazábal – La verde edad del musgo en la vereda


RECETA


Comer demasiado no está bien.
Hay que apretar los dientes
y agregarle un agujero al cinturón
para sonreír frente a la dieta
y no caer en la enfermedad contagiosa
de creer que otros engordan
sobre la base de nuestros huesos
deformados por la moda
del raquitismo.



VERDAD LATINA


Aquí, junto al mar latino,
digo la verdad...

Rubén Darío



La verde edad del musgo en la vereda
y en la ribera el mar marcha a la guerra
con la tierra rayada por la loba
que lava a sus hijos, los de Roma,
encima de las lomas, de las piedras.

Decir el mal marino, mañoso, desdeñado,
decir circos ruinosos, ungidos, un geranio;
decir América, maricas maniatadas, metáforas,
mendigos, mendrugos, madrugadas.
Decir mientras se pueda, decir lo que ha quedado,
mentir con ganas sintiéndonos anclados
en la bruma.

Cambiar veredas.


En “El banco está cerrado”, El Suri Porfiado, 2011. Selección de textos: Jmp.
Carlos J. Aldazábal nació en Salta en 1974. Poeta, ensayista y cantautor
.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Carlos Juárez Aldazábal – Padre mío, que estás en alguna parte


CONCEPCIÓN PATERNA

“...Y aunque la vida perdió,
nos dejó harto consuelo
su memoria”.
Jorge Manrique


“Cuando murió mi padre nació su olvido”.
Miguel Ángel Bustos


I

Padre mío,
que estás en alguna parte
de mi sangre emplastada,
santifica mis glóbulos blancos,
ven a mis vísceras, mis úlceras,
haz que mi voluntad te olvide
y págame las deudas, los miedos, los pecados.
Con palabras
no me libres del mal
a menos que se pueda.

II

"Heredarás la tierra", me dijiste,
y me entregaste una pala
para cavar la tumba.
"Heredarás la tierra",
y me dejaste el aire
con un tatuaje negro
atravesando el almanaque,
atravesando el nacimiento de mi fémur,
el fétido principio de tu muerte.
"Olvidarás la tierra", decretaste entonces,
y me clavaste un poema suspendido
sobre el vértice achatado de mi espalda,
entrecortando las quimeras que crecían
y revocando la ausencia
de la tierra heredada.

III

El bronce que te escupe
en la madera lustrada
me mira burlón desde la neurona,
desde el recuerdo inventado,
desde la televisión,
desde mi infancia inmolada
en el diamante,
carbonizada sobre el césped,
sobre el humus,
sobre
el bronce que te escupe
en la madera lustrada,
que me escupe,
burlón,
como si nada.

IV

Ese cactus
que compartimos
hace mucho
se parece a este obelisco
que lastima mis manos
con sus púas
y su espacio robado
al nuestro.


Carlos Juárez Aldazábal (Salta, 1974).
Foto: CA en FB

En: “Si Hamlet duda le daremos muerte”, antología de poesía salvaje, Libros de la talita dorada, colección “Los detectives salvajes”, 2010


Libros de la talita dorada / Colección Los detectives salvajes
presenta
“Si Hamlet duda le daremos muerte. Antología de joven poesía salvaje”.
Sábado 11 de diciembre a las 18 hs.
en el Espacio Cultural Nuestros Hijos (EcuNhi) – Ex ESMA.
Avenida Libertador 8465 – CABA