miércoles, 1 de febrero de 2012

Edgar Allan Poe – Nunca fui como los otros


SOLO


Desde las horas de mi infancia
Yo nunca fui como los otros;
No vi jamás como otros vieron,
No adoré ni odié como todos.
En la fuente común, yo nunca
Bebí mis penas ni mis gozos;
Y soñé siempre sueños míos,
Y cuanto amé, lo amé yo solo.
Pues ya en mi infancia – en esa aurora
De mi destino tormentoso –,
De cada Ser: – de cada abismo
Que el Bien y el Mal lleva en su fondo,
Surgió ante mí – surge el Misterio,
Que embruja el alma silencioso:
Surgió del torrente o la fuente,
Del quieto monte y mar sonoro,
Del lento sol que esclarecía
Los áureos tintes del otoño,
Del relámpago que incendiaba
Sobre mi frente cielos lóbregos,
Del trueno bronco y la tormenta –
O de la nube que allá en lo hondo
De un claro Cielo, perfilaba
Quizá un demonio ante mis ojos.


ALONE: “From childhood’s hour I have not been / As others were; I have not seen / As others saw; I could not bring / My passions from a common spring. / From the same source I have not taken / My sorrow; I could not awaken / My heart to joy at the same tone; / And all I loved, I loved alone. / Then- in my childhood, in the dawn / Of a most stormy life– was drawn / From every depth of good and ill / The mystery which binds me still: / From the torrent, or the fountain, / From the red cliff of the mountain, / From the sun that round me rolled / In its autumn tint of gold, / From the lightning in the sky / As it passed me flying by, / From the thunder and the storm, / And the cloud that took the form / (When the rest of Heaven was blue) / Of a demon in my view”.


En: “Los poemas de Edgar Poe (edición no bilingüe). Traducción, prólogo y notas: Carlos Obligado”, Espasa – Calpe, Buenos Aires – México, 1947. Este poema fue publicado en el Scribner`s Magazine en septiembre de 1875, casi 26 años después de la muerte de EAP.

Edgar Allan Poe (Boston, Estados Unidos, 19 de enero de 1809 – Baltimore, Estados Unidos, 7 de octubre de 1849). Imagen: Retrato de E. A. Poe
.

3 comentarios:

Alejandro Pinto dijo...

vaticinio estremecedor del Maestro. dejo mi saludo. Ale

José María Pallaoro dijo...

Gracias, Ale, la poesía siempre estremece! Y Poe es uno de nuestros grandes maestros. Abrazo!

Anónimo dijo...

Bellisimas lineas.