lunes, 17 de abril de 2017

Alfredo Saldaña, Testimonio de un tiempo muerto


UN MAL PASO

Es tiempo de caminar
sobre esos campos de cenizas,

es hora de atravesar
el malpaís.


HUMEDAD TRAS LA LLUVIA

No te intrigue lo que encuentres
sino lo que desaparezca cuando mires.

Que no sea la palabra que te arrastre
al hueco en que aún respires
el lugar seguro que habías imaginado.

Que no sea el tiempo que pase
ni el espacio recorrido
lo que te nombre.

Que lo que te nombre
sea la lágrima que caiga,
la humedad tras la lluvia.

No seas tú quien camine. Bajo las piedras,
seas tú el sendero que unos pasos tracen cuando avancen.


TRABAJOS FORZADOS

Trabajar a destajo
hasta hacer de este perro mundo
un campo de cenizas,
testimonio de un tiempo muerto,
hasta encontrar bajo las piedras
el aliento que dé cobijo
a las noches invencibles de los vencidos.


DAR SEPULTURA A LA MISERIA

En esta tierra oscura y rica en minerales
y frente a tanta desolación

rasgar, arañar, cavar fosas en las que dar
de una vez por todas blanca sepultura a la miseria.


LA PIEL DEL AGUA

Hay un sendero que borra
el mundo al extenderse
sobre la piel del agua,

donde la vida desaparece
en la distancia de la palabra
que la cerca.


TEORÍA

Trazo amargo de la escritura
con el que prolongar la vida
o su temblor,

surco que hace posible
ir más allá de donde hemos llegado.


EL SENDERO

El sendero acoge al que camina.

Avanzar hacia aquello que la utopía designa:
espacios prohibidos y no lugares inconquistables.

El que camina crece en el sendero.

Marchar entre mares de montañas y océanos de aire;
traspasar territorios anegados por el frío.

El sendero da casa al que camina.

Insistir en la pérdida hasta despojar
a los vencedores de todas sus conquistas.

El que camina se hace fuerte en el sendero.


EL QUE MIRA LAS PALABRAS

Sobre tu paraíso, lenguaje, se extiende el poder
del que mira las palabras sin tocarlas con su voz.

Lenguaje, en tu cielo encuentra él su infierno.



                                             morir.
                                      para
               de la montaña
hasta el pie
                    ha caminado
Una anciana

NARAYAMA







En: Malpaís, La Isla de Siltolá, Sevilla, España, 2015.

Alfredo Saldaña (Toledo, España, 1962). Profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Zaragoza. Foto y selección de poemas: Jmp

viernes, 14 de abril de 2017

Manuel del Cabral, El hombre que cavó un hoyo hasta el centro de la Tierra



EL HOYO

     Cuando el hombre que cavó un hoyo hasta el centro de la Tierra se dispuso a regresar de las profundidades, se sorprendió al comprobar que sus ojos tenían la facultad de ver cosas que no podían ver los demás seres humanos. Pero ¡pobre hombre!, ya no estaba acostumbrado a la superficie… Y a pocos días de andar sobre el planeta, desesperado, violento, trágico, se precipitó por el hoyo que él mismo había cavado hasta el fondo de la Tierra. Pero no, no se suicidaba. Su cuerpo cayó allá abajo como una semilla en el surco. Sus ojos crecían hacia dentro como las raíces…



En: Los relámpagos lentos, Sudamericana, 1966. Foto: Jmp

Manuel Antonio Cabral Tavárez (República Dominicana, 7 de marzo de 1907 - 14 de mayo de 1999). 

sábado, 8 de abril de 2017

Paul Éluard, Ha llegado la hora de amarse de estar unidos



“UN PEQUEÑO NÚMERO DE INTELECTUALES
SE HA PUESTO AL SERVICIO DEL ENEMIGO”

Espantados espantosos
Llegó la hora de contarlos
Porque su reino ya se acaba

Nos elogiaron los verdugos
Nos detallaron todo el mal
Nos hablaron inocentemente

Hermosas palabras de alianza
Os han manchado de basura
Sus bocas dan sobre la muerte

Pero ha llegado la hora
De amarse de estar unidos
Para vencerlos y castigarlos


     Antes de la liberación de París, y la caída del nazismo, Paul Éluard escribió una serie de poemas bajo varios seudónimos (Jean du Haut, Maurice Herment). Esos textos aparecidos en publicaciones clandestinas, se publicaron en libro en 1946, en una edición que agrega otros poemas.
De: Au rendez-vous allemand, 1942-1945. En: Paul Éluard. Obras escogidas. Tomo 2 (1935-1947). Selección, traducción y prólogo de Marcelo Ravoni. Editorial Platina, 1962.

Paul Éluard (Francia, 14 de diciembre de 1895 – 18 de noviembre de 1952), pseudónimo de Eugène Grindel. Foto: Jmp. 

martes, 4 de abril de 2017

Paul Éluard, Todo está destruido



TODO SE HA SALVADO

Todo está destruido yo ya veo el desastre
Una rata en el techo y un pájaro en el sótano
Los labios en los libros sin un zumbido ya
Los cuadros están colgados al revés
Recuerdos y testigos se van oscureciendo

Junto a una cuna yace un anciano un muñeco
Un niño está mascando restos de un engranaje
En pleno cementerio un muerto ha resistido

Y las frases de amor las canciones de cuna
Y los trabajos hacen un silencio que aturde
Las golondrinas de la vista se han cerrado
Un fueguito violeta deshuesó a María
Un soplo excremencial borró a Max y a Pedro

El infierno difunto se seca en campanarios
Una aureola de sombra estrangula las frentes
Un héroe se baña en sangre de asesino

La hora se condensa en la gota y la ola
Una lepra de azul come el último árbol
Llueve no llueve más el buen tiempo hace muecas
Tal vez no ha habido nunca nada sobre la tierra
Pues la muerte se muestra como un nacimiento

Todo está destruido ya veo los canteros
Donde no queda nada arados y guadañas
Atraparon manojos de nervios en sus picos

El espejo del genio grácil granuja grotesco
En su lava refleja unas ramas ridículas
¿Quién comparaba el alba con el primer deseo?
¿Quién sabía leer junto a un vientre repleto?
¿Era de piedra el hombre la mujer las cenizas?

Un seno que fue gloria soporta la caricia
De unos adoquines transitados perdidos
Y el plano de las calles se ha cubierto de polvo

Esponsales el mal buscaba compañía
La ha encontrado y es para siempre el desierto
Lo imagino me muestran que es negro sobre blanco
Nací en invierno puedo ver todo en negativo
Nací para morir todo muere conmigo

Estrellas apagadas se me figuran mías
El duelo une los muros que aislaban a los hombres
No hay nadie para hacer moraleja del cuento.


.
.   .


Nada está destruido ya todo se ha salvado
Lo queremos y somos la promesa el futuro
El mañana ya reina sobre la tierra hoy

Hay unas grandes risas sobre unas grandes plazas
Son risas de color sobre plazas doradas
Las barcas de los besos van explorando el mundo
Los niños las cosechas explican la ambición
Los hombres fortifican la conciencia en las madres

Destellos de pasión enternecen los rostros
La frescura en los ojos mueve ruedas de plumas
Sueños despreocupados andan por los caminos

Y las necesidades están llenas de gracias
Las causas son solubles y el corazón sin fin
Ocupa tanto espacio que desafía estrellas
Y es como un manantial que hace eterna la carne
Un vivir majestuoso desaprueba la muerte

Yo hablo de este tiempo que hemos alcanzado
Lo queremos y nada nos hace desistir
Fuimos hacia adelante estamos adelante

Los mineros cantaron contra la injusta pena
Los forzados lanzaron sus cadenas cantando
Todos nuestros hermanos lucharon sin temores
Y brotaban capullos de leños y espinos
Y coraje y amor marchaban de la mano

Despertar oprimido acentuaba el combate
Éramos casi nada pero ya éramos todo
Como el mundo era nuestro nosotros mismos éramos

La lengua de la vida se nos iba en la boca
No teníamos oasis no teníamos abrigo
Buscando lo real fraternal sin rupturas
La concreta verdad y la virtud sensible
Desde el fondo del dolor denunciábamos el mal

Nuestros hermanos eran hambreados arrastrados
A la desesperanza la herida el matadero
Pero sobrevivía la rosa de su sangre

Sobrevivía el hombre éramos sus garantes
Los hijos de sus hijos daban luz al futuro
Y nuestros contadores destrozaban los ceros
Y nuestros campesinos calculaban la génesis
Ver era un cuerpo ardiente extendido a lo lejos

Nuestras fuerzas abajo eran ilimitadas
Y belleza y confianza no pesaban gran cosa
Pero hoy sin embargo su rocío es fecundo

Y el mañana ya reina sobre la tierra hoy
En la luz que permanece el hombre es indispensable
Y de repente el mundo es un objeto útil
Objeto voluptuoso indestructible y rey
Colmado por la vida colmado por el hombre.






De: Una lección de moral, 1949. En: Paul Éluard. Obras escogidas. Tomo 3 (1948-1952). Selección, traducción y prólogo de Marcelo Ravoni. Editorial Platina, 1962.

Paul Éluard (Francia, 14 de diciembre de 1895 – 18 de noviembre de 1952), pseudónimo de Eugène Grindel. Foto: Jmp.