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viernes, 15 de febrero de 2013

César Cantoni, en la vieja terminal de ómnibus




NI PERRO QUE VIGILE MI CASA

Primero, murió mi padre.
Después, murió mi madre.
(Antes habían muerto mis cuatro abuelos.)
Más adelante, murieron el médico,
que me curaba los resfríos,
y el cura, que me eximía de los pecados.
Finalmente, murieron los poetas que tanto amaba,
mis viejos maestros en el arte oscuro.
No tengo esposa, tampoco tengo hijos
ni perro que vigile mi casa en soledad
(el último perro que tuve murió sin avisarme).
Cuando era chico, un ángel de yeso
sabía velar por mí desde la hornacina,
pero me lo incautó la jerarquía eclesiástica.
Ahora yo soy mi propio dios
y me invoco a mí mismo.



A LAS TRES DE LA TARDE

A las tres de la tarde,
en la vieja terminal de ómnibus,
la música que sale de los altavoces
tiene la estricta monotonía de las horas.

A las tres de la tarde,
en la vieja terminal de ómnibus,
la música que sale de los altavoces
tiene la estricta, sórdida monotonía de las horas.

A las tres de la tarde,
en la vieja terminal de ómnibus,
la música que sale de los altavoces
tiene la estricta, sórdida, fatal monotonía de las horas.




En: “El fin ya tuvo lugar”, Hespérides, 2012.
César Cantoni (La Plata, 1951).
Foto: César Cantoni. Archivo de la talita dorada. 

jueves, 14 de febrero de 2013

César Cantoni, yo mataba las hormigas del patio




EN EL DÍA DE SAN PATRICIO

En el Día de San Patricio,
mientras bebo con los hermanos irlandeses
que habitan este suelo –mujeres y hombres
convocados por el patrono de la isla–,
y brindo en honor de los poetas caídos
en las cruzadas de liberación,
empezando por el bravo Pádraig Pearse,
yo te declaro mi guerra sin cuartel y para siempre,
Inglaterra.



GAZA, 27 DE DICIEMBRE DE 2008, 10:30 A.M.

Yo mataba las hormigas del patio
cuando las bombas empezaron a caer en Gaza,
y los niños, las mujeres y los viejos de Gaza
morían como hormigas que alguien aplastase.

Yo resguardaba el verde de los ficus
mientras en Gaza la tierra tronaba fieramente,
y los viejos, los niños, las mujeres de Gaza
morían emboscados en las calles sombrías.

Morían mientras iban a cumplir sus tareas
o volvían del mercado con el pan y la leche.
Paz, hogar, libertad, ¿qué otra cosa pedían esas almas,
esas pobres mujeres, esos viejos y niños de Gaza?

Cualquiera puede verlos ahora entre escombros que humean,
con su ropa entintada de sangre, sin piernas y sin brazos.
¡Niños, mujeres y viejos de Gaza,
indefensas hormigas en el patio trasero!



En: “El fin ya tuvo lugar”, Hespérides, 2012.
César Cantoni (La Plata, 1951).
Foto: César Cantoni. Archivo de la talita dorada. 

domingo, 6 de junio de 2010

César Cantoni – Soy el eterno perdedor


Foto: César Cantoni. Archivo de la talita dorada

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SOY EL ETERNO PERDEDOR

Soy el eterno perdedor.
Perdí el empleo, la gorra y la paciencia.
Cada vez que aposté a un caballo,
se mancó en la largada.
Mi número de la suerte
no es nunca el elegido.
Y hasta en el juego del amor
mi corazón trabaja a pérdida.
De buena gana, me arrojaría ahora bajo el tren
de las nueve y treinta y uno que viene de Tolosa,
pero temo que no pase a horario.

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DECÍA MI ABUELA ESPAÑOLA

Dichosos los no nacidos”,
decía mi abuela española,
que no había leído a Sófocles
–que dijo más o menos lo mismo
de un modo perdurable–
y que una vez abandonó su patria,
envuelta en el humo de los bombardeos,
para morir republicanamente en ésta,
triste y cansada de la vida,
con la fe intacta en la nada.

De "Diario de paso", Ediciones Hespérides, 2008


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César Cantoni nació en La Plata en 1951.
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César Cantoni – Tengo una amiga budista


Foto: César Cantoni. Archivo de la talita dorada

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ERAS BELLA Y CONMOVEDORA

Sí, eras bella y conmovedora,
como el Gran vals brillante
que escuché una noche
en el tocadiscos de tu departamento,
mientras fumaba un cigarrillo,
y vos te bañabas, y detrás
de las cortinas semitransparentes de la bañera
una sombra esbozaba la silueta
de tu cuerpo desnudo,
que yo contemplaba desde el vano
de la puerta entreabierta.

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EL PERRO LLEGÓ OLFATEANDO

El perro llegó olfateando,
reconoció la estatua
del prócer de la plaza
y orinó contra el pedestal.

Después se alejó con otros perros,
indiferente al juicio de la historia.

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TENGO UNA AMIGA BUDISTA

Tengo una amiga budista que cree en la reencarnación.
A mí me enseñaron que los muertos van al cielo.
Mi perro, que es mucho más realista,
sólo espera que llegue la hora de comer.

De "Diario de paso", Ediciones Hespérides, 2008


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César Cantoni nació en La Plata en 1951.
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