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miércoles, 4 de marzo de 2015

Conrado Yasenza, Hoy llamé a la casa vacía


LA CASA VACÍA

Hoy llamé a la casa vacía,
la casa de la infancia,
ese territorio donde la felicidad
fue la razón inconsciente de todas las cosas,
esa ventura de campo indómito
abierto al riesgo y al azar.

La casa vacía,
con todos sus ruidos alborotados,
con los pum asombrosos
de una enorme palta caída,
con los frondosos rosales
de colores extinguidos.

La casa vacía
a la que llamé con un pretexto simulado
para escuchar la voz
de ese hombre que vivió como quiso y como pudo,
aprendiendo, como casi todos.

Escuché a mi padre, con voz animada,
y se me evaporó el abrazo y el beso.


Conrado Yasenza (Lanús, 1967).
Foto: Conrado Yasenza y su padre. 

martes, 11 de junio de 2013

Conrado Yasenza, luego de haber hecho sonar el gong en el lejano Mar Egeo


EL PARÓDICO

A Leónidas Lamborghini

Luego de haber hecho sonar el gong en el lejano Mar Egeo,
florecen los ecos de una ventana abierta
a los tres enigmas que contienen el deseo y la muerte, 
ellos revelan el desierto absurdo en el que la razón
se desnuda para ofrecerse en su verdadero rostro: la sinrazón;
mienten las ordalías del placer y la memoria,
y ya sabemos del espejismo ante la desilusión:
el retrato de la hipocresía y su falsa épica
descifrada en una historia reciente de saqueos con héroes de hambre. 
¿Podría el fracaso, o su tragedia,
impulsar el humor de la angustiante imitación?
Esa es la imposibilidad de sucumbir ante El Modelo,
poeta, poetastro;
tus espejismos juegan con la mente
que brama febril en el viaje de la luz a la oscuridad;
espeje su fracaso entonces, poeta,
que la inutilidad es el intento,
la vuelta trágica en la aventura del ser.
Los griegos siempre lo supieron: los finales son anteriores como los vestigios del Palimpsesto;
y el Poema no es Grande
si el libro soñado es la grandeza del poeta,
otras voces surgirán en esta historia reciente
para que no juzguemos al paródico, para que seamos piadosos,
con el hombre y El Gran Poema en su deseo de rozar la belleza,
de ahí que su reiteración es la del hombre adherido
a los destellos del fracaso,
o la tragedia del humor,
como si una aventura en el transcurrir del tiempo
fuese el cordero opuesto a su misma esencia,
a su destino cruel de presentaciones desafiantes,
el hombre lleno de furia,
insuficiente en un país de suficientes.


CONTUNDENCIA

Si la claridad es contundente no es claridad, es contundente.



Conrado Yasenza (Lanús, 1967). Poeta y periodista.
Extraído de su blog: MolinoRojo y Fernet.

Foto: Conrado Yasenza en FB.