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viernes, 14 de diciembre de 2018

AMELIA BIAGIONI Yo soy el otro cazador



DE UN PARPADEO

De un parpadeo
surge el incendio azul
la dorada levitación
el suave sol-torre volante
cuya profunda ley es la guitarra,
donde vivo probando para siempre
la ventana que surca cielos
el oro-té que ve lo que veré
y la almohada en su rama
del árbol de la vida.

De un parpadeo desaparece.

Otro mundo
lo negro
     que sospecho el fondo de nadie
     el revés
     la esfera que también es el cubo
me rodea.

Parpadeo.
Pero la trampa sigue.
Parpadeo cada vez con más fe.

Hasta que aprendo que lo negro dura.

Entonces
mis ojos
          quebrando sus goznes
se vuelven hacia mí
tantean con tiniebla mi tiniebla
me palpan sin memoria
me aferran fijos
me destrozan ajenos
aúllan
buscan en mis restos
comen
luz.


EL OTRO

Uno y uno es uno.
Ernest Hemingway

Yo soy el otro cazador.
Conexos y escindidos
hemos cazado
               según la alianza
siempre juntos:
él relatos y fieras
yo sueños sombras ecos.
Él rodeado de su fiesta dramática
de su glorioso ruido a recios juegos
y a batallas heroicas.
Yo rodeado de orilla suya.
Él siempre ha poseído
                   recreándolos célebres
mi selva
mi león
mi movimiento de coraje
mi hora de matar.

A veces me ha llevado a cazar
                           por reflejo en sus cuentos
y siempre a detonar sus frases
                      atravesando temas
en el duro combate
de su perfil contra el vacío.
Él ahora ha rendido su escritura.

Según el pacto
hoy salgo solo
desencadenado.
Es mi último safari
                            el único
soy el dueño
del enroscado coto y de su ley
                                ni miedo
                                ni piedad
el despojado
                                sin jauría
el que avisa
                                es la hora.
Mi gran trofeo doloroso
muy cerca está
rodeándome
                                esperándote
muy dentro
                                yo mando
                                cumple
                                adiós.
Apunto y le disparo entre mis dientes.


En Cazador en trance y otros poemas, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1989. De Las cacerías, 1976.
Amelia Biagioni (Gálvez, Santa Fe, 1916 – Buenos Aires, 2000). Foto: Jmp

martes, 19 de julio de 2016

Amelia Biagioni, Así, contigo


EL AMOR

Solitario a quien palpo,
dios de mi soledad,
ven a tientas,
no hay nadie en la tierra,
nadie más,
y no tengo nombre.

Vengo de lo absoluto de tus fábulas,
cuido tu azar y tu silencio,
he visto en tu espalda
el rostro que buscas cruzando visiones,
y he contado tus cabellos.
Con todo el amor y la vida
yo te conozco,
solitario, muchedumbre,
y te pregunto
quién eres.

Hombre mío sin bordes,
ven entero,
ven hasta la muerte
y no más, no hasta la tristeza,
ven a tientas,
y desde adentro fórmame
guitarra sin fin,
y lo que arranques,
mi hondo sonido de la especie,
arrójalo con júbilo
a la sombra constante,
amor mío, elemento,
a la tiniebla original arrójame,
así, contigo.


Amelia Biagioni (Gálvez, Santa Fe, 1916 – Buenos Aires, 2000).
En: “Cazador en trance y otros poemas”, CEAL, 1988. Ilustración: Carlos Nine (Haedo, 21 de febrero de 1944 – Olivos, 16 de julio de 2016). 

jueves, 28 de noviembre de 2013

Amelia Biagioni, oh infierno, oh cielo

OH INFIERNO

Oh infierno
te agradezco
la causa perdida
la tiniebla entre los dientes
las manos de humo
y esa espalda acosándome.
Te agradezco
el crepúsculo de piedra que no cesa.
Te agradezco
que existas cuando respiro.
Porque eres el recinto
donde encuentro,
retenidos por el ojo y el fuego
los nombres y las formas
de la dicha.



OH CIELO

Oh cielo
te he buscado sin tregua, sin miedo,
te he perseguido sin piedad,
universo tras universo
hasta en la piedra virgen,
en el feliz cuchillo
y en el cuervo azul,
y al fin te hallé
aquí, en el pecho del vacío:
Eres la palabra asombrosa
la que solo yo escucho
y nada más me deja oír,
la que suena y suena y suena
y no fue ni será pronunciada.


Amelia Biagioni (Gálvez, Santa Fe, 1916 – Buenos Aires, 2000).
En: “Cazador en trance y otros poemas”, CEAL, 1988.

Foto: AB, s/d.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Amelia Biagioni, somos un nuevo sol


















BAILE


Es el ahora circular,
giramos,
es la reunión sin tú ni yo,
creciendo.
En el centro infinito
de un jardín que se sueña
crecemos girando,
y una flor vertiginosa
abre su pulpa, su fulgor, su aliento,
su locura perfecta,
su baile,
entre las otras ardientes azucenas
cuyo número
ni el mito ni la música
han podido nombrar.
Somos un nuevo sol
con su corola de vaivenes,
con sus planetas delirantes,
ebrios de ciclos y noches de amor,
en esta temporada de universo. 



Amelia Biagioni (Gálvez, Santa Fe, 1916 – Buenos Aires, 2000).
En: “Cazador en trance y otros poemas”, CEAL, 1988.
Foto: AB, s/d.