miércoles, 31 de agosto de 2016

Roberto Santoro, La flor de Baudelaire a domicilio


CANTO A LA TRISTEZA

ella puso la guirnalda
bandera colorinche del remate
o empezó todo alquilando mi alegría
golpeó
vino a la puerta
como quien trae la flor de baudelaire a domicilio
pero yo estaba apoyando el descanso de la tarde
en la misma geometría del potrero

empezó a sacarle punta a la palabra
me presentó su muleta metafísica
me quiso convencer como a un primer ministro
como al secretario general de los pañuelos
me mostró su larga galería
su casamiento con el rey de la baraja
me habló en francés para olvidarme un rato
y yo tenía en la cabeza
un gorrión medio anarco y futbolista
una honda mañanera
que rompía el espejo de la muerte
pero estaba cansado del partido
de correr a la vida por el medio campo
y justo en el momento que saludo
que dejo de mirarle las ojeras
su enagua
su tercera mano
se pone en mi palabra como un perro
me agarra las costillas
revolea el esternón
hace su banco
y se sienta
y ladra en mí cuando ella quiere
luego emplea un tambor en mi ropero
dispara su flecha y me despeina
ensaya un golpe de puño
me clausura con su llave la sonrisa
entonces mi corazón baja al subsuelo
le quita los zapatos a la vida
la pinta de vergüenza
le ensucia la pared que mira al hombre
y me enseña a darle al tiempo el código del vino

todo fue pareciéndose a la muerte
a la rueda del viento
y su cadena

yo no encontraba la exacta golondrina
la cuerda para ahorcarla a mi ventana
hasta que un día
cansado de hablarle a mis bolsillos
de llenarlos de plaza y de poemas
me puse un cascabel en cada brazo
un armonio sonador
juglar en fiesta
y salí a cantar
a enredar besos de muchachas y polleras

ella estaba durmiendo en mi garganta
y la maté con un golpe de alegría
abrí de par en par todas las puertas
me eché a volar por las barandas
puse mi boca en la herida del mundo
di vuelta mi cuerpo como un guante
fui poeta
y el corazón se vistió otra vez con mi camisa

y nunca dije nada de su caja
su horóscopo
su hoguera
pero si dios se acerca cuando estoy triste
lo amargo para el resto de su vida


En cuaderno “Cinco poetas” (además de Santoro, los poetas  Martín Campos, Carlos María Ibañez, Marcos Silber, Rafael Alberto Vásquez), Barrilete, Colección “Los poetas” 1, circa 1965.
Roberto Jorge Santoro nació en Buenos Aires el 17 de abril de 1939. En carta a su amigo José Antonio Cedrón, fechada un 10 de mayo de 1977, escribió: “El ruido de las sirenas lo tenemos de música de fondo. Dale que dale, como un organito represor y desesperado. Oh el mundo occidental y cristiano. Un día florecerá la vida y el sol tendrá el color que se merece.” Fue secuestrado por la dictadura militar el 1 de junio de 1977, sigue desaparecido. Foto: Placa en Plazoleta Jorge Roberto Santoro, Avenida Forest y Teodoro García, Chacarita.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Leonard Cohen, La razón por la que escribo


¿NO ESTÁS CANSADA?

¿No estás cansada
de tu belleza esta noche?
¿Cómo puedes sostener tu carga
bajo las estrellas?
Sólo tu pelo
sólo tus labios
bastan para aplastarte
¿Puedes ver por dónde estoy corriendo?
El pesado New York Times
con una foto tuya
en una de sus páginas
en una de sus páginas
bajo mi brazo


ELLA CANTA TAN BIEN

Ella canta tan bien
no hay deseo en su voz
Canta sola
para decirnos a todos nosotros
que no hemos sido hallados


LA RAZÓN POR LA QUE ESCRIBO

La razón por la que escribo
es para hacer algo
tan hermoso como tú

Cuando estoy contigo
quisiera ser la clase de héroe
que quería ser
cuando tenía siete años
un hombre perfecto
que mata


UNA PERSONA QUE COME CARNE

Una persona que come carne
quiere clavar sus dientes en algo
Una persona que no come carne
quiere clavar sus dientes en otra cosa
Si estos pensamientos te interesan aunque sólo sea por un momento
estás perdido


De: “New Poems” (aparecidos en el libro “Select Poems 1956 – 1968)”. En: “Alberto Manzano: Leonard Cohen. Canciones y nuevos poemas, Vol. 1”, Edicomunicación, España, 1986. Traducción: Alberto Manzano y Robert Long. Foto: Charles Everest. LC en Isla de Wight, 1970.
Leonard Cohen (Montreal, Canadá, 1934). 

lunes, 22 de agosto de 2016

Edgar Bayley, Este mundo y el otro


OTRAS HISTORIAS
EL BALCÓN Y EL JARDÍN

     Este balcón da al jardín. Mi escritorio se encuentra colocado frente al balcón. De modo que puedo apreciar los canteros del jardín. Puedo ver las rosas, la fuente y, al anochecer, a una señora vestida de verde que se oculta tras los árboles del fondo. El jardín tiene senderos y hay una carretilla abandonada en un rincón. A la mañana abro de par en par el balcón y dejo que vuelen mis papeles. Este mismo en el que acabo de escribir. Porque lo importante, lo verdaderamente importante, no son los papeles ni mis justificaciones. Lo importante es el balcón, es el jardín y a veces la señora.


TRANSPARENCIA

     Detrás de un gran ventanal de vidrio, una linda muchacha rubia, tullida, está sentada, tomando sol, sobre una silla de ruedas. Yo me detengo ante ella unos instantes, sin advertirla, para verificar si llevo unos papeles en mi pequeña cartera. Sí, los levo. Entonces alzo la vista y veo a la muchacha. Ella me sonríe. Yo le sonrío y me alejo caminando de prisa. Después, una señora que viene del mercado con una bolsa llena de verduras se detiene también sin reparar en ella, para reacomodar sus cosas, hasta que ve a la muchacha y ambas sonríen. La señora se va y la muchacha se vuelve a quedar sola, sonriente. Has bastado esto para que en un momento fugaz, pleno, yo advirtiera que este mundo y el otro son uno solo, un solo misterio, un solo instante.


EPÍLOGO
UN HOMBRE TREPA POR LAS PAREDES Y SUBE AL CIELO

Colgado de una soga
el hombre que escala las paredes
tiene fuertes zapatones con clavos
Escala las paredes
porque ha olvidado las llaves de su casa
y mientras escala las paredes
hasta llegar al piso trece
se detiene algunos momentos
en los balcones de cada piso
donde aspira el olor de los geranios
las madreselvas
las hortensias
y los malvones
Hay sol
gallardetes
vendedores ambulantes
y más allá está el río
y más allá los puentes
por donde se va a la pampa
Abajo están los niños
que salen de las escuelas
y por el cielo pasan aviones y pájaros
y sombreros de anchas alas
que el viento arrancó a los desprevenidos
La soga ha sido atada a la viga
que sobresale en la azotea
Un hombre la ciñó a su cintura
y asciende tomándose de la soga
con sus manos enguantadas
Usa un chaleco floreado y una gorra a cuadros
Debe llegar al piso trece
donde tiene que regar unos claveles
pisar maíz
escribir unas cartas
y preparar una cazuela
Sube lentamente
y en cada piso se detiene un rato para descansar
Entra en el balcón de cada piso
y se sienta en un sillón
o se extiende sobre una reposera
y conversa con la vecina o los vecinos
y acepta un café o un mate
o deja caer un chorro de una bota de vino
en su garganta
o juega a las cartas
o escucha confidencias y da consejos
y cuenta algún episodio de su vida
hasta que saluda y se va
y sigue trepando por las paredes
colgado de una soga
Es el hombre que tiene fuertes zapatones con clavos
y un chaleco floreado y una gorra a cuadros
que olvidó las llaves de su casa
y aspira el olor de los geranios
y debe llegar al piso trece
antes de que aparezcan los buhos
y se iluminen las ventanas
Están los pájaros y el río allá lejos
y el césped del parque
y los caballos que galopan por la llanura
y esta silla desvencijada
y la bañera
fuera de uso
llena de tierra y de flores
y el mar y el navío que se acerca
y la lagartija que se escurre entre las rocas
y el vendedor de diarios que desde abajo
le grita consejos y advertencias
mientras el hombre vuela
asciende
conquista cada piso con esfuerzo
y mira siempre hacia arriba
la tierra está lejos
el cielo está lejos
El hombre que trepa por las paredes
colgado de una soga
cuando entra en una casa por el balcón
es bien recibido por los vecinos
y él trata de ser útil
pero en uno de los pisos
una mujer inesperada
que es una sola
y al mismo tiempo
todas las mujeres de su vida
le pide que la lleve con él
Entonces ella se ata también con la soga
y sube con el hombre
más allá del piso trece
hacia las nubes
el aire libre
el cielo
el viento
entre los geranios
las sombrillas
las reposeras
sobre puentes y puestos de diarios
y mástiles
y enredaderas
y algunas gotas
y semillas
y sueños
con su gorra a cuadros
con su chaleco floreado
con su enamorada de siempre


En: “Vida y memoria del Doctor Pi y otras historias”, Ediciones Último Reino, 1983.
Edgar Bayley (Buenos Aires, 1919- 1990). Imagen: detalle tapa del libro. 

sábado, 20 de agosto de 2016

Paul Éluard, Digo la verdad sin decirla


DESNUDEZ DE LA VERDAD

“Lo sé perfectamente”

La desesperación no tiene alas,
El amor tampoco,
No tienen rostro,
No hablan,
Yo no me muevo,
Yo no los miro,
Yo no les hablo,
Pero estoy tan vivo como mi amor y mi desesperación.


LA COSTUMBRE

Todas mis amiguitas son jorobadas:
Aman a su madre.
Todos mis animales son obligatorios,
Tienen patas de mueble
Y manos de ventana.
El viento se deforma,
Necesita un traje a medida,
Desmedido.
Es por todo esto
Que digo la verdad sin decirla.


EL MÁS JOVEN

En el techo de la libélula
Un niño loco se ha colgado.
Mira la hierba fijamente,
Confiado alza los ojos:
La niebla ligera se lame como un gato
Que se despoja de sus sueños.
El niño sabe que el mundo empieza apenas:
Todo es transparente,
La luna está al centro de la tierra
La vegetación cubre el cielo
Y en los ojos del niño,
En sus ojos oscuros y hondos
Como las noches blancas
Nace la luz.


De: “Morir de no morir” (1924. Desnudez de la verdad y La costumbre) y “Capital del dolor” (1926. El más joven). En: “Paul Éluard. Obras escogidas. Tomo 1 (1913-1934)”. Selección, traducción y prólogo de Marcelo Ravoni. Editorial Platina, 1962.
Paul Éluard (Francia, 14 de diciembre de 1895 – 18 de noviembre de 1952), pseudónimo de Eugène Grindel.

lunes, 15 de agosto de 2016

Ezra Pound, La hora de despertarnos juntos


LA BUHARDILLA

Vamos, compadezcamos a los que están mejor que nosotros,
Vamos, amigo, recordemos que los ricos tienen camareros y no amigos
Y nosotros tenemos amigos y no camareros.
Vamos, compadezcamos a los casados y a los no casados.

La aurora entra con pasitos menudos como una dorada Pavlova,
Y yo estoy junto a mi deseo.
Y la vida no tiene nada mejor
Que esta hora de diáfana frescura, la hora de despertarnos juntos.


LOS TEMPERAMENTOS

Nueve adulterios, 12 liasones, 64 fornicaciones y algo así como un rapto,
Pesan en la conciencia de nuestro fino amigo Florialis,
Hombre tan suave y reservado en sus maneras
Que pasa por anémico y asexuado.
Bastides, al contrario, que sólo habla y escribe de cópulas
Ha sido padre de gemelos,
Pero pagando por su hazaña un alto precio:
Ha tenido que ser cuatro veces cornudo.


CLARA

De dieciséis ya era una celebridad en potencia
Con cierta repugnancia por las caricias.
Actualmente me escribe desde un convento;
Vive una vida oscura y perturbada,
Y ninguna salida se presenta.
No echa de menos a sus hijos
Ni desea más hijos.
Su ambición es vaga, indefinida,
No quisiera quedarse, ni salir.


LA TINA

Como una tina de baño de porcelana
Cuando el agua caliente se le acaba o entibia,
Así el lento enfriamiento de nuestro amor caballeresco
Oh mi muy alabada y no-enteramente-satisfactoria-señora.


EL ORDEN SOCIAL

Este funcionario de gobierno
Cuya esposa le lleva no pocos años,
Tiene unos modos tan acariciadores
Cuando le da la mano a las muchachas.


EL ENCUENTRO

Mientras hablaban ellos de la Nueva Moral
Los ojos de ella me exploraban.
Y cuando me levanté para marcharme
Sus dedos eran como la fibra
De una servilleta japonesa de papel.


Versiones de Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1995) y José Coronel Urtecho (Nicaragua, 1906 – Costa Rica, 1994).
En revista “El corno emplumado”, número 24, octubre de 1967, México. Editores: Sergio Mondragón y Margaret Randall.
Ezra Pound (EE.UU, 30 de octubre de 1885 – Italia, 1 de noviembre de 1972). 

lunes, 8 de agosto de 2016

Miguel Abuelo, Cuando te sientas perdido


UNA HUESTE DE PÁJAROS SALVAJES…

Una hueste de pájaros salvajes
ha susurrado que aún aletea
tu verdadero nombre
entre la pestilente suerte
de lo que eres.

Salta; escapa, forastero.

Y si tus ojos son ciegos
como lámparas de nadie,  
busca a este corazón en el tuyo, viajero…

Cuando te sientas
perdido como pájaro
en el cosmos.

(Texto manuscrito)


LOS TURISTAS
(Barcelona)

Los turistas son bellos como monumentos
trayendo divisas se pasean contentos

Rubios, australes, de portes sin iguales
Aguerridos atletas de jugar a la paleta

Van bajo el sol hasta que llega la noche
Los quinquis del Chino les revientan los coches

Llevan la ropa más limpia del mundo
Valijitas de juguete, dientes de oro

Se sacan fotos bajo los faroles
Ponen cara de asco, si les sirven frijoles

Los hambrientos del muelle los quieren abordar
Los turistas brillan al costado del mar

Las rubias, se enamoran de los negros,
Los negros, siempre cosa de negros

Algunos van tan rojos como camarones
Son el ojo desviado de los pobres ladrones!

Confunden todo, todo, todo (porque para eso están)
Pasan por el correo y se van a bañar.


SARA
(Blues)

Sara,
la judía que sólo lo hacía por amor.
Sara,
conocida como la peor.
¡Oh, Sara! Sí, Sara me dio su amor.
Ella es del fuego
que mi alma inflama.
La calle dice que ella
no está bien casada.
Sara,
quién sabrá en este mundo
del goce de amar.
Sara,
si contemplas hacia allá,
verás; sí, verás lo que vi yo.
He visto gente
muerta en la calle
en sus ropajes
van golpeados por la suerte
Van arrastrados
por las corrientes
No ven, escuchan
fueron como tú y yo. Gente.
Sara,
la judía que sólo lo hacía por amor.
Sara,
conocida como la peor.
¡Oh, Sara! ¡Sí, Sara!,
me dio su amor.


En revista “Pan Caliente”, año 1, número 1, mayo de 1981, $5000.-. Director editorial: Jorge Pistocchi.
Miguel Abuelo (Munro, Buenos Aires, 21 de marzo de 1946 – 26 de marzo de 1988).

Una pequeña joya para embellecer el día.

sábado, 6 de agosto de 2016

Peter Hammill, Qué puedo decirte que permanezca verdadero


WILHELMINA

Willie… ¿qué puedo decirte 
que permanezca verdadero en tu cambiante vida?
Has venido a un mundo cruel 
las niñas pueden perderse en la creciente noche. 
Espero que a ti te vaya bien. 

Willie… trata de mantenerte niña por un algún tiempo
mientras sientas que aún puedes aprender
los bebés se vuelven mayores
y los mayores se comportan de manera extraña:
cambian, y al cambiar, provocan dolor.

Trata de tratar bien a tus padres, pues a ellos les importa…
¿Qué más puedes hacer?
Cuando encuentres a tus amantes, sé buena con ellos
tanto como esperes que lo sean contigo
sé honesta
sé sincera.

Willie… tú eres el futuro
nuestras vidas, en última instancia están en tus manos.
La vida es dura hoy día… y se está volviendo más dura todavía
y la esperanza es tan solo una playa solitaria
nosotros la estamos atravesando y esperamos que comprendas.

Sabemos que lo hacemos mal, no somos tan fuertes,
ni tan seguros
tanteando el camino en nuestra ceguera, puede
que parezcamos grandes ahora
pero realmente somos tan pequeños
y estamos solos
buscando un hogar en la noche.

Mientras tanto tú eres una niña todavía
pronto serás una mujer, y entonces sentirás
la quemadura
los mayores se vuelven niños
niños rencorosos, y son tan crueles…
crueles tontos; sigue tan solo tus propias reglas.

No pienses que soy tonto, Willie,
si digo que espero que haya esperanza para ti.


Del LP de Peter Hammill : “The Silent Corner and the Empty Stage”, 1974.
En suplemento Mordisco, vocero mensual del rock, noviembre de 1977, año 1, número 6, segunda etapa. Sin referencia de traductor (posiblemente de Fernando Basabru y Alfredo Rosso, autores de la nota central).
Peter Hammill (Londres, 5 de noviembre de 1948).

viernes, 5 de agosto de 2016

Leonard Cohen, So Long Marianne


HASTA LUEGO, MARIANNE

Acércate a la ventana, cariño
Me gustaría leer la palma de tu mano
Antes de que te dejara llevarme a casa
Solía pensar que era un gitano

Hasta luego, Marianne
Es hora de que empecemos
A reír y a llorar, a llorar y a reírnos
Otra vez de todo esto

Sabes que me encanta vivir contigo
Pero me haces olvidar tantas cosas
Me olvido de rezar por los ángeles
Y entonces los ángeles se olvidan de rezar por nosotros

Hasta luego, Marianne
Es hora de que empecemos
A reír y a llorar, a llorar y a reírnos
Otra vez de todo esto

Nos conocimos cuando éramos jóvenes
En un verde parque de lilas
Tú te agarraste a mí como si fuera un crucifijo
Mientras arrodillados atravesábamos la oscuridad

Hasta luego, Marianne
Es hora de que empecemos
A reír y a llorar, a llorar y a reírnos
Otra vez de todo esto

Pero ahora necesito tu amor oculto
Estoy frío como una hoja de afeitar nueva
Te fuiste cuando te dije que me sentía curioso
Nunca te dije que fuera valiente

Hasta luego, Marianne
Es hora de que empecemos
A reír y a llorar, a llorar y a reírnos
Otra vez de todo esto

Oh, realmente eres perfecta
Veo que te has ido y cambiado tu nombre otra vez
Mientras yo subía por la ladera de esta montaña
Para lavar mis párpados en la lluvia

Hasta luego, Marianne
Es hora de que empecemos
A reír y a llorar, a llorar y a reírnos
Otra vez de todo esto

Si dejas el lugar donde nos acostamos, te guardaré aquí
En mi corazón, como algunos hombres dicen
Y yo que nací para amar a todo el mundo
¿Por qué debo guardarte tan lejos? (1)

Hasta luego, Marianne
Es hora de que empecemos
A reír y a llorar, a llorar y a reírnos
Otra vez de todo esto

Oh, tus ojos, olvidaba tus ojos
Tu cuerpo conoce todos los mares
¿Cómo pudiste revelar a todos
Lo que dijiste que era un secreto para mí? (2)

Hasta luego, Marianne
Es hora de que empecemos
A reír y a llorar, a llorar y a reírnos
Otra vez de todo esto


1 y 2. Estrofas no incluidas en la grabación del long play “Songs of Leonard Cohen” (1967). En: “Leonard Cohen. Canciones y nuevos poemas. Vol. 1”, de Alberto Manzano (textos y versiones), Edicomunicación, España, 1986. Foto. Marianne y Leonard, 1960, en isla griega Hydra.

*
El director noruego Jan Christian Mollestad informó a Leonard Cohen sobre la muerte de Marianne Jensen (luego Marianne Ihlen) con esta carta:

"Estimado Leonard

Marianne cayó en un sueño muy lentamente que la sacó de esta vida ayer por la noche. En total tranquilidad, rodeada por amigos cercanos.

Tu carta llegó cuando todavía podía hablar y reír con completa conciencia. Cuando la leímos en voz alta, sonrío de la manera como sólo Marianne puede hacerlo. Elevó su mano, cuando mencionaste que estabas justo detrás de ella, tan cerca como para alcanzarla.

Le causó una tranquilidad profunda saber que conocías su estado. Y tu bendición para su viaje le dio una fortaleza extra. Jan y sus amigos, que vieron lo que este mensaje significó para ella, te agradecerán profundamente por responder tan rápidamente y con tanto amor y compasión.

Durante su última hora, tomé su mano y tarareé Bird on a Wire, mientras ella respiraba tan ligeramente. Y cuando abandonamos la habitación, después de que su alma hubiese volado por la ventana en busca de nuevas aventuras, besamos su rostro y susurramos tus eternas palabras

So long, Marianne."

Leonard Cohen respondió de inmediato y, según Mollestad, esta es la esencia de su mensaje:

“Bien, Marianne, hemos llegado a este tiempo en que somos tan viejos que nuestros cuerpos se caen a pedazos; pienso que te seguiré muy pronto. Que sepas que estoy tan cerca de ti que, si extiendes tu mano, creo que podrás tocar la mía. Ya sabes que siempre te he amado por tu belleza y tu sabiduría pero no necesito extenderme sobre eso ya que tú lo sabes todo. Solo quiero desearte un buen viaje. Adiós, vieja amiga. Todo el amor, te veré por el camino.”

Según Mollestad, Marianne estaba consciente cuando él leyó la carta, y extendió la mano. En los últimos momentos, el cineasta tarareó Bird on the wire y se despidió con un “so long, Marianne.”


jueves, 4 de agosto de 2016

Pedro Aznar, Mi flor aún se está abriendo


A MISHIMA

     ¡Hunde la espada en tu vientre!
y deja que la sangre brote
sublevada
como el primer semen
frente a la hermosa imagen
del mártir cristiano.

     Creo saber lo que querías:
La grandeza del hombre,
dibujada, irrenunciable,
en los hombros del atleta que amaste
a la distancia;
La vida
hecha un aterrador punto brillante,
colgando del hilo transparente de la desesperación
de Yasue,
sus sobrinos tragados por el mar
frente a sus ojos
de vigía impotente;
El amor indomable
que te mate siete veces:
devorado,
atravesado por espadas,
ahogado en sus aguas turbulentas,
abrasado por su fuego incontrolable,
borracho de veneno, mordido por serpientes,
aplastado en una lluvia torrencial
de piedras, hasta darte la inmortalidad
que desdeñabas; y
La muerte, al fin,
como el orgasmo verdadero
de la liberación.

     Ningún otro beso podría haber saciado
tu casta boca,
hambrienta del sabor olvidado
de la carne humana.

     ¿Qué hiciste,
griego loco,
encarnando en samurai?


LLAMADO CON FONDO DE LEONARD COHEN

     Si te quisiera bien
no me habría rehusado
a amarte
(¿o tal vez fue por lo tanto
que te quise?).

     Si me quisieras bien
no me habría despertado el teléfono
cuando ya casi eran las cinco
para decirme que te vas.

     Si nos hubiéramos querido bien
no nos habríamos tenido
el uno al otro
jugando a la ruleta rusa
con los pétalos de una mustia margarita
tanto tiempo.

     Te vas muy lejos.

     ¡No me lleves en tu alforja!
     ¡Por Dios,
                   no me lleves!


EL MUNDO…

     El mundo es un lugar
Yo soy un alma.

El mundo es un alma
Yo soy un lugar
donde Ella se manifiesta.


CUATRO JAZMINES

     Corto cuatro jazmines
de la planta que me regaló
mi amigo.

     Lleno de agua clara
una vasija de barro que,
muerta de sueño,
sorprendí en la alacena.

     Me quedo viendo, encadenado a la fragancia,
la inconcebible explosión
del blanco sobre el verde
flotando, abandonada,
por el diminuto mar
de exacta calma.

     Pero no,
al fin descubro un tenue latido
en el velo transparente.
Mis brazos, apoyados en la mesa
en la que escribo,
le transmiten el ritmo
de mi sangre.

     Y así entiendo:
                          Yo también soy recipiente
                          de barro
                          lleno de agua destinada a secarse
                          alguna vez

                          Mi flor aún se está abriendo



En: “Pruebas de fuego”, Planeta, 1992.
Pedro Aznar (Buenos Aires, 23 de julio de 1959).