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martes, 2 de noviembre de 2010

Eduardo Rezzano – Soñé que era Heidegger


DESPERTAR

Soñé que era Heidegger
y que Hannah me odiaba

Dormíamos en el mismo cuarto
en camas separadas
y yo sabía por mi biografía
que ella me mataría con
sus propias manos y
me arrancaría los ojos

Yo colaboraba –estábamos
a fines de los 60–
con los movimientos
sudamericanos de izquierda
pero ella no me creía
o no se enteraba

El miedo que me impedía
dormir desapareció cuando
descubrí que mi muerte
sería por causas naturales

y fue entonces cuando
dejé de ser Heidegger
para ser yo mismo

Me interesé nuevamente
en los proyectos de mi amada
y recobré
su confianza y simpatía

ella volvió a hablarme
en esa mezcla rara de alemán
y español que tanto me
alegraba y desperté

Era Barcelona siglo XXI
un invierno que no me recordaba
especialmente a ningún otro
y la mañana había empezado
sin mí

poc a poc
pero irremediablemente.


Eduardo Rezzano, La Plata, 1968
En: “Si Hamlet duda le daremos muerte”, antología de poesía salvaje, Libros de la talita dorada, colección “Los detectives salvajes”, 2010


Si Hamlet duda le daremos muerte (Antología de poesía salvaje) se presenta el 4 de noviembre a las 19:30 hs en el Centro Cultural Islas Malvinas, Avenida 51 y 19 de la ciudad de La Plata.

viernes, 13 de agosto de 2010

Eduardo Rezzano – Desde la profundidad oscura


Foto: Eduardo Rezzano. Archivo de la talita dorada.

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RINCÓN

Desde la profundidad oscura
de aquel cuerpo apoltronado
en la mecedora
se oye un crujido como
de madera

Difícilmente podría confundirse
aquel hombre con un hombre

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PADRE

Una mariposa en
mi balcón
pone sus huevos
y se va

Pronto mi casa
se llenará de gusanos
a quienes alimentaré y
cambiaré los pañales

Seré un padre ejemplar
y a su debido tiempo
les enseñaré a volar
arrojándome por la
ventana

En: “Gato barcino” (2002-2003), Lumen, Barcelona, 2006
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Eduardo Rezzano nació en 1968 en La Plata. Poeta y músico.
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jueves, 12 de agosto de 2010

Eduardo Rezzano – Una agonía larga y reparadora


Foto: Eduardo Rezzano. Archivo de la talita dorada.

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ESPEJO

Sentado a la cabecera
de la cama
sostengo la mano de
un muerto

Escondo mi impaciencia
y él no me mira
pero retiene mi gesto
y me lo ofrece

Suelto su mano

Si no tiene paz
que despierte
que quiebre mi cuello
o me ofrezca una agonía
larga y reparadora

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DIUMENGES

El gato barcino
movió su cola y saltó
sobre la mesa

La mesa estaba vacía
–sólo un charco de vino
había sido abandonado
a la absorción de la
madera–

y se escuchaban las
despedidas y las promesas
de repetir el convite

las risas que se prolongaban
por la escalera hasta la calle

hasta el nivel cero del
desencuentro

En: “Gato barcino” (2002-2003), Lumen, Barcelona, 2006
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Eduardo Rezzano nació en 1968 en La Plata. Poeta y músico.
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martes, 10 de agosto de 2010

Eduardo Rezzano – Confesiones sobre la degradación y la pérdida de la belleza


Foto: Eduardo Rezzano. Archivo de la talita dorada.

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III

Separo los dedos
de a una falange
y mi canto de voz cascada
los invita a una danza
vigorosa pero lenta

Las manos malogradas
observan el rastro de sangre
y dejan caer cuanto sostienen

Ahora mi cabeza callada
¿qué con mi cabeza y mi boca?

No es la cabeza de un hombre
al fuego con ella

y las cenizas al Ganges

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IV

Aleluya
si no hemos vencido
al menos estamos
muertos

Nuestros restos están
dispersos
por el frente de
batalla

o de lo que era
una batalla
mientras ofrecíamos
resistencia

Ahora nos confundimos
con el enemigo
que camina como un
fantasma
y hablamos y cantamos
por su boca

lo tentamos con
nuestros errores

le hacemos revivir
nuestra decadencia

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V

Hoy destacan
mis manos de
nutria
mi paso de pato

mi pelo de bisonte
y la cola de iguana
arrancada pero
todavía moviéndose

Si no llego a tiempo
a mi funeral
empezarán sin mí

y aun si lo lograra
sólo llegaría para
incomodar con
mi silencio

En: “Gato barcino” (2002-2003), Lumen, Barcelona, 2006
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Eduardo Rezzano nació en 1968 en La Plata. Poeta y músico.
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sábado, 1 de noviembre de 2008

Acerca de Gato Barcino de Eduardo Rezzano

La delicada degradación de la belleza

* Por Norma Etcheverry

Gato Barcino
Eduardo Rezzano
Lumen, 2006


“Gato Barcino” es el tercer libro de poemas del músico y escritor Eduardo Rezzano (La Plata, 1968), quien ha publicado “Targo, ciudad y después” (1987) y “Ningún lugar” (1999) y es además autor de una extensa obra (poesía y teatro) aún inédita y de una importante producción musical.
De la mano de la prestigiosa editorial Lumen, “Gato Barcino” se distribuye actualmente en Europa cosechando muy buenas críticas. En Argentina, “La Nación”, “Perfil” y “El Día”, entre otros medios, se hicieron eco de la frescura que proyecta “el inclasificable y original estilo” del escritor platense.
El libro comienza con un poema que instaura el mito de los orígenes -se menciona a Adán y Eva, se nombra el incesto- lo que siempre desnuda un regreso a lo fundacional, al punto inicial de un viaje, pero también a la negación de lo creado:

Él -Ferrán-
no nació nunca
no fue concebido
ni por obra ni
por gracia


Inmediatamente, quien toma la palabra hace saber que ha navegado hasta salirse del mapa con lo cual advierte que sus versos no se van a ofrecer como un todo acabado, sino justamente como restos de un naufragio.
Y así es, el discurso de Gato Barcino -título donde se deja leer una referencia indirecta a Barcelona, aunque convendría añadir que “gato” es en Argentina un ritmo musical del folklore y también su danza- renuncia a algunas de las máximas de la comunicación general ya sea por elipsis, ya por el trabajo de las imágenes o por otros procedimientos, todos ellos típicos de la escritura poética, a la que en general le pertenece lo fragmentario. La lectura se convierte en una aventura, en un viaje a través de los enunciados donde se resignifican las palabras que han perdido valor en la obviedad. Y a menudo, Rezzano logra esa revalorización del lenguaje desestructurándolo, poniendo en jaque su sentido común, como cuando se lee “que la cantante tenga / tres piernas” o a partir del absurdo, como en “Aleluya / si no hemos vencido / al menos estamos / muertos”. En este camino, el lector no puede permanecer pasivo, sino que cobra una función de constructor, aunque sea parcial, de un discurso que continuamente dibuja otros planos, escenarios donde la certeza se desdibuja y lo inverosímil es protagonista. Es que la materia de estos poemas nace a la vez de lo cotidiano y de lo extraordinario: se puede morir y amar con naturalidad pero también, se puede convivir con lo insólito o vivir al borde de lo desatinado, como un padre para unos gusanos nacidos de los huevos que una mariposa ha puesto en el balcón y a los que, por esa rara lógica que todo lo gobierna, se les enseñará a volar “arrojándome / por la ventana”.

Si ser poeta es -entre otras cosas- oír voces, como se ha dicho alguna vez, las voces que oye Rezzano alcanzan el objetivo que lo convoca a escribir: “Acaso cada poema que escribo es un intento por levantar una casa propia, en medio de la intemperie que me permite despojarme no sólo de quien no soy sino también del que vengo siendo.” Lo que construye es, de este modo, un espacio creativo en constante transformación.

Bajo el signo del gato, animal mítico y místico, misterioso y doméstico, todo es posible en el sorprendente universo poético que este libro trasmite hasta el final, donde el verso “me quedé sin palabras” permite un respiro reflexivo para hacer pie en medio de la fascinación, y seguir creando, ya en la multiplicación de las voces, ya en el silencio. ee
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El presente comentario iba a formar parte de el espiniyo / 2008, lo presentamos ahora en AROMITO.-
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Norma Etcheverry, periodista y poeta, nació en Ranchos, Provincia de Buenos Aires. Publicó plaquetas y dos libros de poemas: “Máscaras del tiempo” (1998) y “Aspaldiko” (2002). Es editora de Diagonal ConVerso.
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