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domingo, 15 de junio de 2014

Carlo Bordini, he besado a una muchacha delante del océano Pacífico


HE BESADO A UNA MUCHACHA…

a Myra Jara

He besado a una muchacha delante del océano Pacífico
decía que el mar era un gran amante
un dios inmenso que ama a las mujeres
decía que soy un ángel malo
que no debo ser celoso del mar.
Las ventanas del hotel vertían una luz extraña
era una muchacha frágil
como solo es posible en un país católico
tenía una mente febril
caminamos por los parques
en una ciudad con tantos prados.


Versión del italiano, Gabriel Impaglione


a Myra Jara

Ho baciato una ragazza davanti all’oceano pacifico
diceva che il mare era un grosso amante
un grande dio che ama le donne
diceva che sono un angelo cattivo
che non devo essere geloso del mare.
Le finestre dell’albergo mandavano una luce strana
era una ragazza fragile
come può essere solo in un paese cattolico
aveva un cervello febbrile
abbiamo camminato per parchi
in una città con molti prati.


Carlo Bordini (Roma, Italia, 1938).
Foto: José María Pallaoro. Carlo y Myra en Roma, mayo 2013.

Gabriel Impaglione nació en Morón, Provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1958. Poeta, narrador y periodista radicado en Sardegna, Italia. 

miércoles, 24 de junio de 2009

Gabriel Impaglione: « Los caballos del día... » y otros poemas inéditos


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Le basta un basta para inaugurar el día
y apenas muerde tallo reseco de quéhago
en mitad de la hora desahuciada.

La poesía como la piedra sirve para decir basta.


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Poética


Ser la fantasía del tigre
en el orillo de la lluvia
en la carrera del lápiz
viento de mar
oscuridad
sal de los sueños.


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Poética


Y entonces la mano
despalabra el follaje de la hora
con la piedra en blanco.


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Sinrazón


Rumbo a la nada
nos arrastra cada guerra,
a las más bestial razón de la mentira.
Rumbo a nada!
Que es como una muerte
que no parece, pero es muerte.
Allí arden los ojos
también si no se mira


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Herramienta de luz


Tres hondas rojas cicatrices
y una multitud de trazos
hendiduras
obstinadas asperezas.
Territorio de la indignación y la ternura.
Tallada madera
que proa
lecho
que alma.
Puerto multiplicado
en cinco escolleras,
que liberan
en tí
todos los navíos.


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En los ecos de las germinaciones
habita la palabra
allí se construye el vino y la madera
se reparten la fruta, los cereales
y poesía corre como viento de luz
como la savia de todos los paisajes.


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Los caballos del día tiran de la soga
que tensa las horas
y gira el planeta.
No hay vendaval que demore el alba
llama que lo impida
sortilegio que deshaga sus conjuros.
En su certeza transcurrimos
breves a destiempo imbéciles
condenados a nosotros mismos
a la vocación de los sueños
a la inexorable verdad de todas las eras
a pesar nuestro.


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Explico tu risa


Las niñas de tu risa juegan en el aire
y en la casa se abren las ventanas.
Miro la luz que nace en todas partes,
los espejos de sol que en las paredes
retratan tu río entre las piedras,
y soy feliz de las pequeñas campanas,
de cada música que inventas con el día.


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Explicación de la poética


Como las barcazas en paciente inquietud
abrazadas a los soliloquios del amarradero

así las palabras en las manos.


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Gabriel Impaglione nació en Morón, Provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1958. Poeta, narrador y periodista radicado en Sardegna, Italia. Traducido al portugués, italiano, inglés, sardo, catalán, rumano y francés. Dirige la revista literaria Isla Negra y coordina las ediciones en italiano y sardo que dirige su esposa, Giovanna Mulas.
Blog personal: Gabriel Impaglione.
Foto: Antología poética: 1825.
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