martes, 21 de febrero de 2012

Walt Whitman – Que se callen ahora las escuelas y los credos


I

Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.

Vago... e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.

Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no la olvidaré;
que nadie la olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de par en par las puertas a la energía original de la naturaleza desenfrenada.



En: “Canto a mí mismo”, Losada, 1965 (4ta edición; 1era, 1950). 
Traducción y prólogo León Felipe.
Walt Whitman (EEUU, 1819-1892).
Foto: W.W. s/d.

2 comentarios:

Alejandro Delgado dijo...

Hermoso poema, y que interesante personaje es Walt Whitman.

Me parece que hay un error ortográfico en esta frase: "y abro de para en par las puertas a la energía..." debería ser "de par en par".

José María Pallaoro dijo...

Gracias, Alejandro, por tu atenta lectura, ya está corregido. Abrazo grande!