lunes, 7 de marzo de 2016

Enrique Symns, Una jeringa de miedo que anestesia las venas del mundo


SOY UN VIRUS

Conozco el dolor desde niño,
cuando bajaba corriendo afiebrado
hacia la costa de la aventura
y siempre quedaba atrapado en las insensatas rutinas
en que consiste la vida
el dolor de dormirme embrujado por el amor
y despertarme encerrado
en el guión de esa grata pesadilla que es el hogar.
El dolor de estar aquí
donde todo te resulta gratis
porque el sol se incendia todos los días
como un bonzo que se suicida por tristeza
aquí donde todas las sonrisas terminan siempre en puñaladas
y en donde el primer pez, en cuanto tuvo hambre,
se convirtió en asesino,
aquí donde los pájaros aprenden a leer y a escribir
las leyes que prohíben volar.
Esos viejos flacos y orgullosos en los supermercados
arrastrando un carrito vacío
con los ojos bajos y en silencio
porque ellos creen que el silencio es de bravos
esos viejos muertos de hambre
que trabajaron toda una vida
y no se roban una uva.
Esos viejos que se cruzan con un muchacho rubio de pelo largo
que ni los ve porque va pensando en el futuro
porque es un mundo de jóvenes que no recuerdan el origen 
y de viejos que se olvidan del destino
pero si las moscas usaran corbata
si las balas cantaran blues
si el cielo sacudiera su viejo culo azul
y las ventanas catódicas de los edificios explotaran
igual, igual habría un viejo babeando deseos
sobre las piernas de una muchacha
y habrían todos esos tipos con caras de clavo
sonriendo por las calles del mundo.
En una tribu de monos
en una fiesta de esclavos
en una calle de zombis
yo no soy un hombre
yo soy un virus
un virus en tu mente.
Un hombre solo en un cuarto
regando una planta y sufriendo
porque nadie lo toca ni nadie le habla
y sólo puede recordar.
O las camareras de los bares nocturnos
de polleras cortas
naufragando entre las brumas del deseo
o la voz hundida de mis amigos
que antes soñaban ser héroes
y hoy cobran un sueldo.
Se percibe en todas partes,
en cada charla
están inyectando una jeringa de miedo
que anestesia las venas del mundo.
Yo no siento ni pienso
yo no amo ni odio
yo no vivo ni muero
tú no puedes conmigo
soy un virus
un virus en tu mente.
Yo tenía 20 años
y siempre estaba borracho
en una pieza mugrienta
viendo mi rostro soñador
reflejado en las frías paredes del mundo
ahora tengo casi 60 y nunca lo vi
nunca vi a un hombre encendido y llameante
un hombre que al levantar la mano
para encender un cigarrillo
yo viera en sus ojos
los ojos de un tigre
acechando en el viento
el paso del tiempo para matarlo.
Siempre vi los ojos del miedo
siempre vi los ojos tristes de la nostalgia.
En una tribu de monos
yo no siento ni pienso
en una fiesta de esclavos
yo no amo ni odio
en una calle de zombis
yo no vivo ni muero
yo soy un virus
tú no puedes conmigo
soy un virus de tu mente.



Transcripción del monólogo realizado por Enrique Symns, el 6 de marzo de 2004 en el Teatro Ateneo de Buenos Aires, en el recital de la banda de rock uruguaya La Tabaré (Rivercock Banda).
En: revista Oliverio, número 5, mayo-junio de 2004.
Enrique Symns (Lanús, 22 de diciembre de 1946).
Foto: Enrique Symns.

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