viernes, 28 de junio de 2013

Aromito, 5 años (2008-2013), hola, chau



EL ESPINIYO SE HIZO AROMITO
Y EL AROMITO AHORA ES SILENCIO

OH! cielo 

tus pies están aquí 

bordeando la ladera


Decíamos en junio de 2008: “El espiniyo se hizo AROMITO. Es una buena manera de decir que El espiniyo se toma un descanso. Hasta nueva ventura la revista de las cuatro estaciones como buena hermanita mayor compartirá poemas, libros, artículos, ensayos, sueños, ideas. “Un árbol sin hojas que da sombra” dijo Gelman de la poesía. Nace pequeña la sombra del AROMITO, tal vez. Pero crecerá, seguro, porque todo lo que se hace con amor, pasión, crece como "cielo o piel, silencio o verdad". Ojalá que los lectores, los amigos, nos acompañen”.

Eso decíamos en junio de 2008, y ahora AROMITO se llama a silencio, no sabemos si por siempre o por un tiempo.
En ese número cero de junio de 2008 homenajeamos a las MADRES, y también decíamos:

“Sabemos que la democracia en nuestro país está amenazada (algunos no lo quieren ver así). No hacemos la vista gorda (o la vaca, en este caso) de lo que nos pasa. Los que más tienen quieren tener más. Y no es justo. La poesía y los poetas nunca han sido ajenos a la realidad, por eso muchos han entregado sus vidas intentando transformarla. ¿Es necesario que mencione a Bustos, Favero, Santoro, Urondo, algunos de nuestros más queridos compañeros poetas asesinados o caídos combatiendo a la última dictadura militar?
Por eso nuestro homenaje a las Madres en la voz del Indio. Y versionando un poema del maravilloso Li Po (701-762). Siempre me sentí parte (espiritualmente) de ”Los seis ociosos del bosque de bambúes”, la secta que fundara el poeta que murió en el río Yang Tse abrazado a la luna, ebrio de felicidad (¡Oh, estado de inocencia que eres!).
Antes de los veinte años (lo sé porque tenía la costumbre de marcar los libros con fechas) leí Vida y Poesía de Li Po de Arthur Waley en versión castellana de Maríà Mament (Seix Barral, 1969), leí la Segunda Antología de la Poesía China en versiones de Marcela de Juan (Revista de Occidente, 1962) y leí Los poetas de la Dinastía Tang (en la maravillosa Biblioteca Básica Universal del Centro Editor de América Latina, 1970). En este último está la versión del poema de Li Po del que se basó Solari. Transcribimos el texto:

 
TODAVÍA NO HAS VUELTO

Todavía no has vuelto,
pero nosotras tenemos que limpiar las piedras de lavar
y preparar la ropa para los amargos días venideros.
Sin ti a nuestro lado los días están vacíos.
¿Qué podemos hacer nosotras sino lavar tu ropa de invierno
y tratar de mandártela a la frontera distante?
Para eso juntamos nuestras fuerzas de mujer
y golpeamos con tanto ruido
que quizás oigas su estruendo a través del aire.

Y esta es la versión que Solari hace del poema y dedica a las Madres:

Todavía no han regresado.
Y nosotras, tenemos que cuidar unos pañuelos,
blancos como nuestros cabellos,
para los amargos días venideros.
Sin ustedes a nuestro lado,
esos días serán muy tristes.
Por eso juntamos nuestras fuerzas de mujer,
y cantamos tan fuerte, que quizás lo oigan.
Llegando el estruendo a través del aire”.


SOLO RESTA DECIR: GRACIAS!



Fotos: Jmp. Basho, queriendo descansar; 
y los Beatles con la cara A de un simple que siempre se repite.

6 comentarios:

fernando delgado dijo...

Aromito es una marca en la historia de los Blog de poesía y lo seguirá siendo.
Aromito tiene un hacedor y sos vos, José María.

un fuerte abrazo
Fernando Delgado

fernando delgado dijo...

Aromito es una marca en la historia de los Blog de poesía y lo seguirá siendo.
Aromito tiene un hacedor y sos vos, José María.

un fuerte abrazo
Fernando Delgado

José María Pallaoro dijo...

Gracias, querido Fernando, por tus generosas palabras! Abrazo, amigo!
jm

Susana Cura dijo...

Será como usted diga, señor Pallaoro, lo de llamarse a silencio. Pero esta revista es botellita de agua cuando hay alguna sed poética que apagar. Gracias por la frescura.

José María Pallaoro dijo...

Gracias a vos, Susana. Abrazo!

Isabel Cortés dijo...

A pesar del silencio, este árbol sin hojas sigue dando buena sombra. Gracias, José María, habrá siempre un poema donde encontrarte.