miércoles, 11 de enero de 2017

Leónidas Lamborghini, El mundo sería un edén con gente blanca de ojos celestes, si es posible, y rubia


LA MORAL DEL BUFÓN

La verdad del Modelo, es su propia
caricatura, y ésta revela
la mentira de su falsa perfección.

Viéndonos, así, caricaturescos,
nos entendemos: espejo somos,
de lo deforme que el Modelo oculta.

Vida como parodia de la vida,
risible senda en la que el suicidio,
su idea, ronda hasta el bebé.

La mezcla, el remedo y el disfraz
que a nosotros el Modelo inspira,
anuncian, desde siempre, la tragedia.

Desde el reír, lo trágico mirado;
la tragedia que empieza en la parodia,
sigue en caricatura y da en grotesco.

La tragedia que cede su lugar
a esas tres formas y, con ellas,
se confunde en violento carnaval.

En ese albur, es claro, estamos todos;
somos batracios de una misma charca,
con un croar que nos identifica,

el croar de la época: un griterío,
que expresa nuestro horror que causa risa
y nuestra risa que provoca horror.

Así, el torniquete de la historia
sentir nos hace su chiste a carcajadas,
que devolvemos con más locura y crimen.

Y trágicos por cómicos y cómicos
por trágicos, en este laberinto
de horror y risa, sea nuestra guía

la moral del bufón: sus comiqueos.


COMIQUEOS I:
de un accidente

Esa niña se ahoga mas no es blanca;
es oscura, seguro una ilegal:
traga agua y se la traga el agua.

Estamos padeciendo, esta invasión
de gente sospechosa por su raza
o subraza; gente oscura, sucia.

Está gritando, escuchemos cómo grita,
acaso canta en su salvaje estilo;
chillando está, no oírla es imposible.

Entonces, veámosla, se aferra
a su pequeño salvavidas, su juguete,
con el que entró a flotar en el estanque.

Se agarra y chilla, chapotea, se hunde
y ahora vuelve a salir; en todo caso,
no es culpa nuestra lo que está pasando.

Es culpa de ellos que vienen y se quedan
trasgrediendo la ley de migraciones,
¿qué culpa deberíamos sentir?

El mundo sería un edén con gente blanca  
de ojos celestes, si es posible, y rubia;
pero esta gente del mundo hace un infierno.

Vienen, llegan, se instalan subrepticios,
se esconden, se aprovechan de nosotros,
nos avanzan, acechan nuestra sangre.

¿Qué hacer (ella se ahoga), la salvamos?
¿Intentamos hacerlo?; manotea,
ya no hay tiempo, ha sido un accidente:

ya ha desaparecido bajo el agua.


COMIQUEOS II:
de Santillán:

Vi a Kosteki caer ensangrentado
y acudí a cubrirlo: caí, como él,
 muerto por la jauría policial.

Ni muertos ni vivos; ahora nos vemos
en la memoria del puente que cortamos,
haciendo memoria como hacíamos pan:

contra el olvido que nos pide paso.


“Nota: La risa canalla incorpora varios comiqueos más a los de Comedieta (de la globalización y el arte del bufón -1995-) y queda –a partir de la presente edición- como título definitivo. L.L.”. Selección: Jmp. En: La risa canalla (o la moral del bufón), Paradiso Ediciones, 2004.
Leónidas Lamborghini (Buenos Aires, 10 de enero de 1927 - 13 de noviembre de 2009). Foto: Jmp.

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