Mostrando entradas con la etiqueta Libros recibidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros recibidos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de febrero de 2024

JORGE CURINAO Un puñado de viento en la memoria

City Bell, un día de calor, 07 02 2024 /



PUERTAS ADENTRO 

Con sus muertos 
acomodándole la sonrisa 
se sienta a la mesa 
sólo para comprobar 
que la soledad 
es un puñado de viento en la memoria. 


CRUZ DEL SUR 

Entro en mi cama
como quien espera 
ser rescatado de este mundo. 


ÁNGELES PERDIDOS

Esta mano 
que lleva tu mano 
nunca termina de borrarme. 


MANIFIESTO 

Lo realmente difícil de la poesía 
es escribir sobre la felicidad
lo intenté 
pero no pude
no sé
debo ser algo masoquista
porque siempre cuando escribo la palabra felicidad
la tacho y la vuelvo a escribir.

Imagino que la felicidad es también eso:
borrar y volver a escribir.


LEYENDO A ANAHÍ LAZZARONI

Mis amigos poetas
también me escriben cartas
me preguntan por el viento
les digo
que sigue aquí,
galopando en los cerros nevados
del corazón.

De Restos de ciudad (Fondo Editorial Santacruceño, 2023) / 


/


     Quien mira el cielo sabe que los límites son de agua. 


     Abrir un libro y leer, en la primera página, que todos los pájaros se han ido.


     De noche, el viento se detiene. Un perro que ladra inventa el desierto.


     El viento abre una herida en la noche. Ahí los pájaros hacen sus nidos. 


     Como una hoja caída, de esas que nadie pisa por temor a lastimarse. 


     Se trata de la misma soledad: las hojas golpeando en la pared, la caída de la nieve sobre lo que se creía perdido.


     No sé si alma o cuerpo, pero algo duele. Los gorriones, que juegan en el techo de mi casa, saben que la muerte viene y desordena todo.


     Casi no he conocido a mi padre, pero siempre lo he extrañado. 
Su ausencia es un niño sin alas: dibuja un pájaro.

De Gorriones de la noche (Editorial Remitente Patagonia, 2020) / 


/

     Desnudo te enseño mis poemas. Uno a uno mis silencios. Tiene rostro mi dolor. Existe. No quisiera hablar pero lo hago. No sé del sol. El mar es sombra encendida. Mi habitación, una cajita musical. Un fuego.


     Las veredas ocultan mis pasos. Deambulo con el cansancio del mundo, el cansancio de las luces apagadas. De aquí brotaron ruidos jamás oídos. Aquí mis muertos, pajaritos de la noche, empezaron a soñar con el mar. Y pude volver al poema. 


     Mi vida, mi única vida sabe que no pedí nacer pero acá estoy, en el lugar preciso: no poder salir porque no hay afuera. Y adentro es sólo el viento. Y el viento es herida que viene del mar. 

De Plegarias del humo (Editorial Remitente Patagonia, 2019)


/

     He sido mi gran abismo, una sombra desaparecida entre luces lejanas, un pequeño ausente en el corazón de los días. 
La creencia va más allá de la propia creencia: ser pájaro y no saberlo. 

De Otros animales (2014) / 


El poeta santacruceño Jorge Curinao (Río Gallegos, 3 de mayo de 1979)  me envió por correo tradicional cuatro de sus libros. Los recibí el 25 de enero y ahora puedo hacer acuse de recibo. (Gracias Jorge). 
Jorge Curinao (Río Gallegos, Santa Cruz, 3 de mayo de 1979) / Selección y fotos: jmp / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-

miércoles, 16 de agosto de 2023

JULIO CASTELLANOS La mano y la escritura




PROPÓSITO 

Lo que llamamos real 
sólo parece 
ser producto de un roce, una fricción 
que nace y se deshace 
entre la ambigüedad de la mirada 
y la gris ambigüedad de lo mirado. 

Ficciones que quedan adheridas 
al azar de los cuerpos 
atravesados de nubes, 
ausentes de razón, inciertos de sentido. 

Solidez de la materia hecha escritura.


POÉTICA 

Todo lo por ser aparece 
simplemente siendo
la mano que escribe, 
los trazos deseantes en lo escrito. 

Es lo que hay, es lo que existe, 
lo que insiste en existir. El resto 
mera publicidad, representación, 
montaje de gestos añadidos. 

La mano y la escritura, casi mundo 
único y cerrado, orbe 
qué sólo puede hendirse 
si hundido en el sí mismo, 
en su oscuro extravío. 

Todo lo que rodea: inexplicación, 
resaca enmudecida; 
sueñitos ardiéndose en lo otro, 
lo traído por la noche. Incomprensibles.


RINITIS 

Seguramente acertado, 
el diagnóstico decía “rinitis alérgica”. 

Fueron varios días 
de secreciones constantes. 

Luego, ya pasados los síntomas, 
sentí 
que en realidad eran las aguas 
que no había, en su momento, vertido: 
lágrimas calladas que salían 
por donde no debieron: madre 
muerta en una noche de marzo; 
amores que se fueron 
sin una mínima pizca de adiós o despedida.


RELATO DE UN DORMIR 


Dormía, en esos años últimos, 
hecha un ovillo en el que la lana 
no iba envolviéndose hacia afuera: 
era un ovillo inverso 
cuyo final estaba 
en el lugar más hundido y propio, 
en el corazón mismo de esa esfera. 

Era mi madre que dormía.


II 

Dormirse hacia el adentro, encontrar 
trémulos, el origen 
de todo lo cerca y lo lejano. 
Oh perdida mater speciosa


III 

Dormimos para hacer 
tangible el abrigo de las sombras 
donde alguien o uno mismo 
acaso nos espere.


IV 

Debiéramos saber 
que la vida es, simplemente, 
un olvido momentáneo de la muerte. 

Y es el desafío de encontrar alguna vez 
aquel instante, ese destello 
que nos hizo posibles 
y nos colmó con todo lo imposible. 



En Me dijo es la vida, El Espejo Ediciones, Córdoba, Argentina, 2022 / 
Julio Castellanos (Córdoba, 13 de mayo de 1947) / Selección y fotos: jmp / Dedicatoria manuscrita del editor, Antonio Moro, al administrador de Aromito / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

Más Julio Castellanos en Aromito: Uno / Dos / Tres

sábado, 22 de julio de 2023

ALFREDO LEMON Ahora, cuando el paladar todavía puede gozar las frutas




ANTE LA TUMBA DE GANDHI EN NUEVA DELHI

Con la muerte de un hombre,
agoniza Occidente.

Cada lágrima enseña una verdad.
Cada deseo demanda demasiado.

No eres un cuerpo
-frágil y débil ante el fin- 
sino una conciencia sedienta
erguida inmortal.

¿Cómo proclamar la paz, 
si el odio infectó los tronos de la tierra?

¿Cómo predicar humildad,
si el poder hipnotiza con sus garfios de oro? 

Tú, escritor: 
¿Darías la vida por una frase?
¿Te esforzarás por el poema?


A LA MUJER DE LA INDIA

Brilla la luna en su cuna de plata
y la luz asciende la espalda de la noche.

¿Te acordás cuando hicimos el amor en el río 
y recitábamos a Keats ?

"A thing of beauty is a joy forever".
Sí; rozar la belleza es un goce para siempre.

Déjame volver, recostarme en tu vientre
y esperar un nuevo día.

¿Estaremos juntos otra vez?
Maybe, perhaps, peut être.

Hartémonos de higos, duraznos y jazmines.

Me siento fluir como si soñara.

Lo eterno sucede y se adormece.


60 AÑOS 

Ahora, cuando el paladar todavía puede gozar las frutas,
en un momento en que las dudas parecen aquietarse,
oportuno resulta intentar un balance.

Pero: 
¿cómo decir la fugacidad 
mientras el acontecer sucede siendo?   

La vida dibuja nuestros rasgos
con rastros de memoria y arenisca.

Somos un soplo, una tiza en el viento del tiempo.

La máscara dice la verdad 
y el rostro miente.

La muchacha que baila a orillas del mar
será mañana la anciana que no podrá sostenerse.

Retorciéndose, el pensamiento sufre en secreto.

Las palabras también anochecen
y el color del olvido las cubre de negro.

Dios es un poema que no terminaré de escribir.


ALMUERZO CON JACOBO FIJMAN
 
¡Sí compañero!
Darse cuenta es una dádiva del ser
pero los otros no perdonan
 
El corazón se alimenta de efímeros prodigios:
arde en el dolor de un amor herido
 
El destino es un bufón que cambia sus hocicos 

Los personajes queda desnudo en medio de la ronda 

La vida es terrible en su magnífica fascinación 

La cordura cae en un aljibe al fondo del día 


LOS CONDECORADOS

Allí van los poetas oficiales
a buscar sus certificados
como quien aprobó sus últimas materias 

Y suben al escenario a recibir sus diplomas
mirando desde arriba a los demás 

 Patéticos, intelectuosos,
acumularon versos como quien junta figuritas 

¿Necesitan una rúbrica, un permiso para sentirse plenos? 

¿Quieren una medalla para asegurar posteridad? 

Cegados por sus ínfulas infladas 
olvidaron que la gloria es paupérrima 

¿Quién dará cuenta de las trampas, triunfos, infamias? 

Tú, poesía,
déjame sacar la sortija y dar otra vuelta en calesita 


ODA AL PARACETAMOL 

Párpados pétreos, 
                     tímpanos roídos, 
                                           ojos con púas. 

Cae tu cabeza cansada sobre una almohada baldía. 

El día es un bisturí punzando tu sosiego. 
  
La noche está llena de murciélagos. 

¿Hay algún remedio contra el tedio,  
                                  languidez del sinsentido?  

¿Podrías aliviar viejos traumas, rencores,
afirmarme en el arte del amor,
acercarme a la virtud? 

Aleja de mí toda tormenta, tormentos. 

Permíteme un ciclo sin mortificación. 

Hazme estable en mi bien. 

Encamíname hacia el propósito.


ESTO SÍ ES UNA PIPA

La mente se balancea entre lo abstracto y lo concreto.
Observar. Atender. Intuir.
Toda deriva es detalle, destello de una revelación. 

¿Qué merodeó por las cabezas de René Magritte,
Jean Paul Sartre, Günther Grass, Zygmunt Bauman?

Ideas, cuestionamientos, vigilias de la imaginación.

La celebración del sol
y la abolición de la razón rígida.

El trazo que cruza los misterios.

Porque cuando la realidad se agudiza, se desborda
y al concentrarse, expande todo lo otro.

Resulta difícil discernir una verdad intacta,
retirar la confusión, lo irrelevante.

Y entonces, súbitamente, nada necesita explicarse.

¿Esto es una pipa?
Sí, una silueta dibujada en la página.
Una respiración que divaga. 
Un talismán que redacta.
Un objeto poético que permite el placer 
y el extravío.


En 23, Ediciones Barnacle, Buenos Aires, 2023 / Gracias Alfredo por el envío de tu libro / Selección y fotos: jmp / 
Alfredo Lemon (Córdoba, 1960) / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

martes, 7 de febrero de 2023

MARCIA MOGRO Poemas de Exposición de alto riesgo

Marcia Mogro y José María Pallaoro, CENS 453, Ensenada, 27 de octubre de 2022


1.
CONTIENEN HORROR PALABRAS ESTAS TERROR 

tener que despertar
tener que le
van
tar
se


ojos abrir
mirar
tener que


marciamogro
ama de casa
va a hacer sus quehaceres 
y abnegada
realmente trastornado


.ésta es tu mano.
tocas  acaricias interpretas analizas este texto
romántico
perturbado
melodramático
sen
timen
taloides
los libros suelen ser

gente muy trastornada
tiene que ver 
con las palabras



2.
.algo verdaderamente aterrador espantoso enloquecedor alucinante.
ESTAS PALABRAS CONTIENEN HORROR
en su interior civilizado 
delirio doméstico
HORROR CONTIENEN PALABRAS ESTAS
.el arreglo es peligroso.
los asuntos domésticos
en relación profunda
esencial
se van 
configurando
de un modo
para que no sean sólo eso
sino que representen 
otras 
cosas
más parecidas a pasiones

en períodos de lucidez
intentar fijar los ojos
y el espíritu
para comprender la técnica
de los misterios muy complejos
del tejido
de la cocina
del bordado
códigos del lenguaje 
ocultos
en tareas 
cotidianas



3.
ESTAS HORROR PALABRAS CONTIENEN
yacer
al borde 
de un acantilado
obviamente solo despoblada
muerta perdida marchita exánime 
abandonado
desconcertada en el mar infinito
espantosamente solo
desamparada  abandonada sola
la palabra despojada
de todo 
significado
erosionada
dañándose
.cualquier cosa es demasiado.
piensa en una hoguera una fogata
conjeturas
ardiendo
de lo que sucedeen su interior
cree inocente
que cualquier movimiento 
puede 
afectar 
al universo
cree 
que puede 
afectar
incluso a la ciudad



4.
quedar en la palabra efectiva quisiera
modelar
un objeto distinto quisiera
no ver
no saber
no hablar
no recordar
no decir quisiera
ser normal como la gente normal
.no excavar galerías.

desconocer la
preocupación metafísica
hubiera querido
ignorar hubiera querido

.sólo existe vacío.
.y desolación existe.

HORROR CONTIENEN ESTAS PALABRAS TERROR



5.
qué siempre le parecerá al mundo 
despeinada
mal vestida
difícilmente comunicable
arrasada
tomando 
en consideración 
conexiones
QUE NO SON POSIBLES
seriamente desquiciada
pronunciando 
espantosas 
palabras
intrincadas

estará al tanto que existe diferencia entre un mapa y la realidad geográfica???

alguien 
necesitando 
información

alguien
no encontrando referencia alguna que le permita ubicarse


.solemnes geografías.



6.

no hablar de la 
desintegración
mental
no hablar

determinación extraordinaria
animal despojado
.escombros.


pienso recuerdo imagino 
sueño 
un acantilado
un viento una tormenta
escenarios resistentes al olvido
duros
como los aceros templados
duros tenaces
como los templados
aceros revenidos

.sé paciente conmigo.



7.

ESTAS PALABRAS ACRECENTAN EL TERROR
acrecientan

como si los niños y los cantos
se hubieran separado del resto del mundo
habría querido aullar
combatir
la angustia  
embestir
el desconsuelo la tristeza
contra el miedo
y la iluminación

apenas 
empezaba
el terror



8.

dejar de luchar con la destreza 
de un experto
dejar
volver la mirada hacia el mar
hacia el cielo  
inmutables
espacialidades trastocadas
estado de desventura
irrealidad
desaparecer   ausentarse
con un estremecimiento pensaba
para que las cosas volvieran a ser como siempre
eran

apenas tienen tiempo de disfrutar
sus bellos cuerpos
flotantes
y alas
sirenas
en algún punto 
del horizonte
abrumador
manifiestan 
su presencia
entre los roqueríos



9.

PALABRAS HORROR CONTIENEN ESTAS


motivos siempre dramáticos
colores violentos
he visto
soñado
imaginado
cautivada por su representación
yaciendo
en posición dolorosa
en situación de conflicto manifiesto
en esquema trastornado de co
muni
cación

.sé amable conmigo.

lograr 
desprenderme
de
esta 
inmovilidad



10.
una definición de libro 
probablemente
no plantea
ningún riesgo

sacar
lo cotidiano
de su función
original
plantea 
por lo menos
alarma


entonces se quedaba ahí
intentando 
refinadas
composiciones gráficas
para incorporarse al tiempo
para incorporarse al espacio
con esfuerzo 
deliberado
su cuerpo  
sentado
absorto ante la mesa



11.
nunca 
he visto
nada
tan
estremecedor


poder dar vuelta la página 
sin temblar sin padecer
sin exponerse
a nada
feo
inesperado
doloroso triste
como dicen 
y hacen
los sensatos


que alcanzan en el anochecer su máxima belleza
las grandes confesiones
exposición conmovedora
formas de comportamiento desconsolado
un tributo elaborado dramáticamente
con adornos
y conjuros

no como cosas
sino 
como entidades
discretas en su complejidad



12.

TERROR ESTAS PALABRAS CONTIENEN HORROR

cómo se comporta en presencia de su propio ambiente???

otras veces 
también
hago proezas

mantener
la serena atmósfera
de
lo 
cotidiano

armar una guarida
replegarse 
en 
una 
madriguera
tuvo que sentirse encantada
por una imantación 
que modifica
con tu hermosa presencia
la distribución anterior
estos cuerpos 
infinitamente próximos
están
dispuestos



13.

por qué resulta un asunto en extremo escalofriante
escuchar 
latir 
tu corazón
latir 
tu corazón 
escuchar
resulta
aterrador
por qué 
tan

morir así
podría uno
acostado de lado
apoyada
en 
tu hombro


mi último 
definitivo 
amor
es 


HORROR ESTAS CONTIENEN PALABRAS




Marcia Mogro y José María Pallaoro,
CENS 453, Ensenada, 27 de octubre de 2022
En Exposición de alto riesgo, Plural editores / Editorial Palabra Ilustrada, 2014 / Fotos: Marcia Mogro y José María Pallaoro, CENS 453, Ensenada, 27 de octubre de 2022 / X Edición Festival Internacional VaPoesía Argentina / 
Marcia Mogro (La Paz, Bolivia, 2 de junio de 1956) / Vive en Santiago de Chile desde 1985 / 

miércoles, 1 de febrero de 2023

LASSE SÖDERBERG Después de todo lo que he leído



LLULL 

A Cristóbal Serra

          Después de todo lo que he leído están cansados mis ojos, como dos caballos cansados que bajan al agua para beber. Y fijate que el agua aún fluye. 

          Después de todo lo que he escrito está cansada mi mano, es como un perro sabueso que cierra los ojos. Pero fijate, aún husmea a Dios. 

          Después de todo lo que he predicado está cansado el pensamiento. El pensamiento quiere sosegarse bajo el árbol de las preguntas, pero fijate, de repente florece el árbol. 

          Después de todo lo que he leído y escrito y predicado sin embargo yo no he leído, escrito o predicado suficientemente. Es como si las palabras nunca hubieran sido vertidas en alguno de los dos alfabetos sagrados, el que me siguió desde mi feliz niñez y el que aprendí del esclavo sarraceno. 

          Mi obra es una: palabra y hecho. El ermitaño se encuentra más cerca de la vida que de la cátedra. Cada esquina que busco se convierte en un lugar sagrado. 

          Yo mismo me llamo loco cuando estoy en la plaza de un país extranjero y grito. Pero cada piedra y cada insulto que me lanzan me dan la razón. 

          Los insultos de los creyentes no son menos fuertes que las piedras de los infieles. 

          Pero son las piedras que ellos me lanzan las que me ponen a sangrar. Aterrorizado y lleno de alegría veo la sangre colorear mi ya rojo escarlata atuendo. 

          Ahora soy un hombre viejo y tengo miedo de la anhelada muerte. 


LA CASA ARRIBA DE LA PENDIENTE
 
          No era la lámpara del estudioso que ardía en la casa arriba de la pendiente, eran mis sentidos encendidos. 

          Objetos sencillos me llamaban la atención, como si rogaran a mis instintos terrenales, sábanas fragantes, vasijas de barro transpirando en la sombra, canastos trenzados de la misma ingeniosa manera, como pensaba y pienso, que las palabras se pueden entrelazar.

          Es como si aquellos objetos se hubiesen quedado de otro tiempo cuya densidad me envolvía, me daban la impresión de ser mi propio doble.

*

          Tomé como un honor tener sandalias rotas, como si hubiera llegado caminando desde muy lejos. ¿No estaba hecho el polvo de los caminos para reflejarse en él?

          Pero me hacía falta el Bastón de caminante puesto que no pude encontrar uno lo suficientemente nudoso.

*

          El silencio también reinaba aquí. Soltaba un fuerte olor agradable, como algunas plantas cuando uno las toca. Pensándolo bien tal vez era el silencio aromático y sólo eso que de vez en cuando me ofuscaba.

          Poema: roces livianos de mariposa.

          Había signos tan secretos que su contenido parecía permanecer irremediablemente oscuro. 

          ¿Habían caído las granadillas, que de manera desafiante se abrían en el suelo afuera de la casa, desde el árbol del placer? 

          ¿Tenían las vasijas forma de cráneos o caderas de mujer? ¿Aún tenía el café de la mañana sabor a oscuridad?

          ¿Se parecía el pan a los huesos o los huesos al pan? 

          ¡Todos esos signos secretos!

          No estaba solo: en el jardín del frente estaba un hombre confundido con las manos llenas de colores y miraba por encima de  los techos de las casas como hermano del Arco iris.

          Los muertos descansaban no muy lejos de la casa, blancuzcos partidos en la pendiente como tripulantes de la eternidad.

*

          Yo era un tardío, un fugitivo de la joven literatura, en todo poco emprendedor menos en la misma fuga. Mis palabras querían tener alas pero no raíces.

          Había extraviado las seis primeras y las cinco últimas letras de mi nombre, quedaba lo inevitable.

          Pertenecí a una raza anémica que no sólo había venerado la belleza sino que en la práctica la había adquirido. En cambio tenía las manos llenas de quehaceres que ni siquiera había empezado. Escribí con la tinta transparente del mar.

          Había extraviado la primera letra y las últimas once de mi nombre, quedaba lo esencial.


EL POZO
  
          El que quiere recordar y está lleno de oscuridades tiene que estar al borde de sí mismo como al lado de un pozo, 
 
          tiene que estar recostado contra el pozo con una piedra en la mano y preguntarse qué oculta el pozo, cuán profundo es, cuan largo penetra la luz,
 
          y tiene, para calcular la profundidad y oscuridad, que tirar la piedra y verla caer despacio, como reflexión, como colgada en la oquedad hasta que esté fuera del alcance de la vista 

          y quedarse de pie y esperar al borde del abismo, inclinado hacia adelante, hasta que la piedra encuentre la aún más indistinguible superficie del agua
 
          y aquel que quiere recordar ve la profundidad centellear de repente, atrayendo la luz, volverse animada como cuando un párpado se abre y es reconocida por un ojo más abajo. 



No recuerdo cómo conocí a Lasse Söderberg. Fue en un Festival de Poesía, ¿dónde? Caracol de Europa me lo regaló él. Aunque ya empiezo a dudarlo. Dentro del libro hay un par de tickets de un viaje a Rosario, ¿leyó en Rosario, estuvo en Rosario? ¿Un 10 de abril de 2004? Hay un pequeño volante de La Casa, un teatro resto bar en Mendoza al 850 (¿en qué ciudad?), para un domingo 14 de abril a las 21 horas. “Poética de lo efímero”, dice. Cada vez recuerdo menos, olvido las cosas al momento de producirse. Sé que tengo que “disfrutar” los días buenos. Disfrutar el día. Carpe Diem. 
En Caracol de Europa, Simon Editor, Colombia, 2003 / Traducción de los colombianos Giovanni Rojas y Víctor Rojas / Selección de poemas y fotos: jmp / 
Lasse Söderberg (Estocolmo, Suecia, 4 de septiembre de 1931) / Poeta, editor, traductor / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

jueves, 26 de enero de 2023

JORGE ALEMÁN Iguanas




IGUANAS

II

          Visión de la Diosa Iguana. Enviciando el canto en que me empeño como un sagaz impostor de las mareas. Ah mares celestes… He visto en ellos ángeles voraces pidiendo por mis brazos para calmar a las sirenas. Y en el viento hecho lenguas. Remolino de reptiles meciendo mi alma. Oh iluminado. 
No me hablen de altisonantes caballeros de venas débiles y pálidas olfateando los perfumes sombríos en la falda de la Marquesa. Ah violines grotescos. Nunca besaré los mármoles del éxito mundano. Y no me nombren al amor batido con sólo dulzuras del verbo. Porque yo nunca he comido de ese pan. Amo a los héroes de lo oscuro y me condecoro como príncipe del fango. Y a estas sagradas, hembras aventuradas de mi zona, pequeñas y altas, delgadas y rosadas. Y a este humo violeta lamiendo mis pulmones, no para adormecerme, sino para gritar mi estruendo en alcobas y montañas. Para solear la altivez y lo profundo del nacimiento. 
Del nacimiento en flores de Demencia. 


III

          Iguanas del crepúsculo, de la bestia de oro soñándose sobre el lago, de las locas travesías en el amor. Más poseerte es una alianza con el Dios que habita en tu médula. 
Y es éste mi deseo, rojo y atormentado, como un archipiélago del pecado donde renacen calores olvidados. Como trompetas que fulgen un majestuoso desacato. 
Y es éste mi deseo. De leches retenidas en el fruto. De islas arrasadas. 
Será mi santa aquella que se prosterne frente a mi ardor. 
Ah violenta hembra de Sinfonía. 


IV 

          Soy el que repite la pasión en todo el sinsentido. Lo almendrado, lo fascinado de nuestros roces alertó a dioses y a tontos. Preguntaron por salmos de la carne y tendones del placer. Y tan solo dije que yo era esclavo en mis dominios. 
Ah Iguana de las Marías. Bestia de mi tierra condenada. 
Ya no una sombra para ofrendar al Sol. Ya no la soledad tan contraria al pesado calor de tu cuerpo sobre mis desvaríos. Ya no el recuerdo de un recuerdo. Ahora loca mujer encontrándose con su siervo, este gentil e iracundo pastor de lo indebido. Para distinguir a esta isla de otras islas. A este cuerpo de otros cuerpos. 


DE LAS DISTANCIAS EN EL AMOR

          Tales distancias no existen 
porque puedo escuchar el vértigo de tu jadeo 
                                       en simulacros de zozobra 
aun en noches lejanas donde en las bodegas nos dicen 
“otra es la historia y todo ha sido olvidado” 
aquellos pliegues y mis dilemas de marino 
          envejecido prematuramente 
como esos frutos que hacia las palmeras ensayan 
          su joven caída 
y tus nalgas 
frescas y lamidas con todo el desacato de la leche 
con el desacato de los tambores insinuando los mitos 
          de la selva 
como mi corazón golpeando y azotando tu cuerpo 
          en el descanso
Y toda mi imaginación para sólo decir 
que si un poeta ama a una mujer 
                         jamás es olvidado 
Entre tollas y vapores tu cuerpo mostrando 
con sales sabrosas perfumando un clímax salvaje 
Nosotros 
tan solo dos personajes confundidos en el relato 
Pero tanto el amor y tan majestuoso 
como el que llega a las espléndidas ciudades 
encandilando con sus tatuajes de victoria 
Y esas repeticiones de la sangre y de las palabras 
donde todo parece ya sucedido 
y siempre auspiciando un vigor nuevo para mi piel 
                  que se te hiciera intolerable 
Ah aquellas maneras de penetrarte queriendo 
          alcanzar la verdad 
y trizar las copas y romper las vajillas 
porque todo era una antigua canción 
de bufones solitarios 
de tontas costumbres tocadas en cualquier historia 
porque todo era grande pero bastaba una guitarra 
          para contarlo 
Entre nosotros todos los vinos y sus vidas 
pero acaso también la muerte en dársenas lejanas 
y todos los candores retratados en el momento 
          de su corrupción 
en el momento en que los labios besan para mostrar 
          sus hemorragias 
Aquellas pinturas donde tus selvas fueron ya trazadas 
                             en sus itinerarios más fogosos 
antes que mis manos la indagaran 
Esos pintores que imaginan colores para nuestros actos 
y nuestros sueños de aves perseguidas 
por inviernos de crueldad y morbosos cazadores 
Ah oscuros molinos de nuestro tiempo 
agitando las mareas y nuestros pánicos por la orfandad 
donde un águila fénix soberbia y furiosa 
muere en una plegaria sórdida 
como una niña idiota durmiendo entre los parques 
Entonces arrastrarnos embriagados 
porque es preciso ser sensibles a los árboles las leyes las lluvias 
porque es obligación descubrirle arco iris a la noche 
y fascinarse por los bellos gestos de amor entre los lobos 
para no decidir nuestro destino de precarios extranjeros 


SALMO 

          Dulce me sea la estación del insomnio 
con sus eternos antojos de abandono 
Donde la muerte -senos amarillos al viento- 
olvidaba mi nombre en su manuscrito sobre los bancos de la terminal 
Estación del no regreso para la memoria del viajante 
Calmos sean los mares para mi despertar 
mientras cante su pálida espuma 
el episodio en que se ama el ensueño de la víctima 
Tenga ligeros los pies y el alma sea alada 
para huir de lo que intentan arrebatarme el poema 
donde ya no hay diferencias entre un rostro y un vaso de agua
y galaxias de odio y misterio diseñan al roedor propicio para mis miembros 
Recuerdo los viejos burdeles del otoño 
donde mi estilo era el de los marinos y los desequilibrados 
donde supe que todo hombre es un extranjero 
un extraño en su propio lecho 
un extraño que se abate de canciones imbéciles en los deseos de la extraña 
Sea el que prefiere la pasión antes que el balbuceo de los días tranquilos 
Contenga mi alma el último pecado 
que el Señor no se atrevió a escribir sobre la roca 
y que no haya más dioses que los que encuentro en la taberna 
los que beben nuestro vino 
desean a nuestra mujer 
                 y nos miran a los ojos 


En Iguanas, Ediciones Grupo Cero, Buenos Aires, 1975 (pie de imprenta 8 de enero de 1976) / Tapa e ilustraciones de interior: José Luis Poy / Selección de poemas: José María Pallaoro / 
Jorge Alemán Lavigne (Buenos Aires, 30 de marzo de 1951) / Psicoanalista, escritor, poeta / Fotos y video: jmp / 

José María Pallaoro lee un poema de Jorge Alemán / 



sábado, 17 de diciembre de 2022

MARÍA CRISTINA SANTIAGO Las distintas formas de la materia



     I

4

Compañeros en una dimensión 
que ya no acepta olvido. 

Una foto recorre el mundo 
con tu nombre. 
Casi 
la realeza. 
En él podés 
descifrar el aleteo 
la mariposa en los salones 
y muy atrás 
un pasado de oruga. 


     II

1

Anoche vi tu sombra, 
apenas con la punta 
de los dedos 
rozaste mi cabello. 

A veces me parece 
que he muerto 
con mis muertos. 


4

Este es un cajón
donde cabe de todo.
Cuatrocientos kilos de piedras
le pusieron
para que no se moviera.
Veinte millones de cuerpos
hay adentro.
Veinte
y sus almitas
viajan a la intemperie.
A los tumbos
los barquitos pintados
llevándose a la muerta
como si el barco
ondeara
un carrito de cartones.


7

Era una sola
sombra larga y eran
doscientas las coronas,
aunque ahora que lo pienso
tal vez más de doscientas.
Tenían naranjas y en las manos
jarras de mate cocido.
Eran sombras de pelo desgreñado
el murmullo y los pañuelos
rezaban como si nunca
hubieran visto la noche
que se volvía mortal
a las veinte y veinticinco.
Esa noche
noche larga.


10

Ahora sólo soy espíritu
por fin pude arrojarme
al aire liberada
y soy también magnífica
energía que se desprende
del cadáver que besan
con unción, tocarlo quieren
y otros despedazarlo
para imprimir en cada miembro
las letras
de la palabra patria.


12

Sobrevuelo las distintas 
formas de la materia 
y aunque la luz es otra cosa 
reconozco, 
mis pobres manos no pudieron 
más que encender 
una bengala para paliar 
tanta oscuridad, la ciénaga.


SIN TIEMPO

Esa mujer parada
al borde de la playa
sabía reconocer
matices, sombras, el claroscuro
del terciopelo. Una pintura de Magritte.
Sabía decir
la palabra precisa
para las noches y el placer y las algas.
Se ahuecó su cabeza,
loca del agua.
Ella es ahora
más grandiosa que el mar
y tan espléndida
como las dunas
amarillando
el pelo y ese sombrero
que barre un viento.
¿Cuánto ha olvidado?
Si en el pensamiento
de Dios
quedan inscriptos los recodos.
Cree
que no habrá tiempo.
Tapa las caricias.
Sus manos no poseen
más que fantasmas
Esa mujer ¿Qué espera?
Si no tiene memoria del deseo. 
Por ese milagro
de la desesperanza
su figura es magnífica.
Loca del agua.


CONVERSACIÓN

Conocí una terraza en el Centro de La Habana
donde una mujer sirve los jueves
té con limón y azúcar negra.
Lo finito, el cuerpo,
abiertos al capricho y al azar.
¿Es posible descubrir allí
una antigua noción
de la belleza?
El orden, la medida que guardan
las caracolas unidas
por el más débil hilo de costura.

Sobrevivencia.
Las cosas aparecen en diversidad
y oposición.
La dignidad del animal en cautiverio
observa galerías que no soportan ya el aire salobre
ni redes sin pescado.
Esto también es un estilo de revisar la estética.


PARTIR ES UN ARTE

Doble la circunstancia
al parecer inofensiva
la vida se desliza mórbida. 
Fuerza del otro mundo
nos abate
y afiebradas
corremos por las calles
buscando vida
-el cuerpo vulnerable-
hasta una mosca
es más grande
que la esperanza
de una tumba.

Sin reproches ahora
veremos aproximarse
la hojarasca. 
El beso, la risa
y como un reclamo
las miradas.
Otro momento más
y la mujer desciende
ya no carne y hueso
sólo mortaja,
amiga mía,
el instinto llama a silencio.
Te está empezando a doler
la espalda - te quejás.
El instinto, una sólida
paliza que nos acerca
al borde.
No digás lo indecible.
Se corporiza el miedo
acá
no ha pasado nada:
el cuerpo flota en el agua
y las amigas dibujan
su círculo amoroso.
Me gustan las sandalias,
su pelo, me gustaba.
Esa mujer, mi hermana
florecía
en agosto
y ya no morirá
de mal de amores.
Luce un vestido
guatemalteco
y la veo irse
siempreviva en las manos. 



Festival VaPoesía, octubre 2022
Los primeros seis poemas forman parte de Siempreviva, Bajo La Luna, Buenos Aires, Argentina, 2009 / Los tres últimos pertenecen a El libro de las aguas, Libros de Alejandría, Buenos Aires, Argentina, 2003 / Fotos y selección de textos jmp / 
María Cristina Santiago (Buenos Aires, 1941) / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

sábado, 10 de diciembre de 2022

MARÍA CASIRAGHI Tres poemas de Bandera blanca




LA DAMA DE LA ESCOBA 

a Silvia Castro

María Reiche dedicó su vida a develar el misterio de las Líneas de Nazca, pasaba temporadas en el desierto barriendo la pampa en busca de las figuras que hoy todos conocemos. Desde entonces se la llama dama de la escoba o dama de la pampa.


Dormía sola
bajo las estrellas
 
hurgaba calendarios perdidos
que brotaban
desde el fondo de la tierra
mujeres y hombres
como tubérculos
recién paridos
desde el útero del polvo
a la superficie arenosa de la existencia.
 
Cambió su ropa por harapos
cuna de oro
por lecho de paja
con la escoba entre sus manos
lúcida
y vidente
liberó al pasado
del paso del tiempo
desenterró animales y astros gigantescos
en la soledad de su fe. 

Fue una incomprendida
tan inhumana
tan escandalosa.
 
No era de aquí
María
así y todo
se dejó seducir
por la piel de un continente adverso
y barrió
y barrió
hasta el último día.
 
Ahora es ella
también
un enigma
y una moraleja:

quien no teme
desentierra el pasado
quien no teme
lo vuelve a enterrar.

Dicen que en las noches claras
todavía se la ve

y nadie sabe
          quién la ha dibujado.


PÁJARO EN CAMPO DE CONCENTRACIÓN 

Vuela libre
en una vieja celda de Auschwitz
arma su nido
por donde entra el sol
en las rendijas de luz
porque no sabe que allí ha muerto una especie.
 
Lleva y trae comida
al nido vacío
¿a quién alimenta?
¿con quién habla de noche?
Canta
solo
canta a pesar de los alambres
y su eco se expande por las duchas de gas
pasaron sesenta años desde el último hombre
al lado,
una montaña de pelos
y valijas que nunca volvieron a casa.
 
¿Puede sobrevivir, siendo pájaro, más arriba, menos muerto?

Demasiado silencio
para un solo ser vivo.
 
Quizás algo
del aire de su aire
se parezca al que inhalamos,
los vivos,
para no morir.
 
A la larga
                recordará la guerra.
 
Pero ahora es mejor que no sepa.
 
Que no entienda por qué
cada vez que amanece
su nido se enfría.


EL TIEMPO SE ACABA 

El tiempo se acaba
sopla el ventanal contra mi espalda
una cortina se infla y se desinfla 
el viento es un aviso
una señal.
 
El tiempo se acaba
todos los días
y yo me burlo de mí
tan anacrónica
me burlo y celebro
mi sereno despertar

sólo suenan
caballos allí afuera
forajidos del pasado galopando en mi puerta


este sea quizás
el disfraz de todo fugitivo
una bandera blanca
que se rinde
adentro nuestro.

Los domingos amanece más tarde

las personas tardan en bajar a la calle
la ciudad se desintegra en una niebla azul
y junto a ella
desaparece
el hospital negro
donde pudimos nacer.

El tiempo se acaba
yo aquieto mi paso
y leo las noticias como mensajes del más allá.

El olor del incienso
me sumerge en una iglesia
donde ora un piano solo
por el alma de las tortugas
el ritmo de los caracoles
y la suavidad elástica de las abuelas.

El tiempo se acaba.
A cada instante
se está muriendo el tiempo
y yo tejo

con agujas eternas
tejo la sombra del mundo
despacito
despacito

y la pongo a salvo.




En Bandera blanca, Ediciones Caletita, Monterrey, Nuevo León, México, agosto de 2022 / 
María Casiraghi (Buenos Aires, abril de 1977) / Fotos: 1 jmp / 2 Ensenada, CENS 453, 27 de octubre de 2022 / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

viernes, 21 de octubre de 2022

ROBERTO DÍAZ Un fragmento de mundo que cayó entre nosotros


X

El amor es lo único que conserva su rostro. 
Rostro de día transparente, de ojos asombrados, 
de gato mirando amanecer. 
El amor es lo único que sirve para limpiar la cara, 
para secarnos, una y otra vez, el agua del origen. 
El amor cierra las ventanas en invierno 
y abre los postigos en verano. 
Está hecho de lumbre, pero también de viento, 
de palabra furtiva, de claves y de dulces penumbras. 
Está hecho para ti y para mí, 
es un regalo que nos trajo un duende 
juguetón y travieso. 
El amor es un fragmento de mundo 
que cayó entre nosotros. 


Querido amigo, te recuerdo en tus textos / 
En Música de ausente, Editorial, Buenos Aires, 2006 / Poema X de primera parte del libro, La canción del pez / 
Roberto Díaz (Avellaneda, provincia de Buenos Aires, 23 de julio de 1938 – 16 de agosto de 2011) / Fotos: jmp /

miércoles, 5 de octubre de 2022

EMMA BARRANDÉGUY Dos poemas




EL OSITO EN LA CAJA

Es un osito de mármol
no más grande que mi pulgar
pero me mira desde que era niña.
Está guardado en una cajita
junto a un perro de pasta
echado en el camino del pesebre.
Son mis juguetes,
restos de grandes manadas
que caminan por mis sueños.
Los tigres de actitudes sinuosas
murieron en formidables batallas
pero el osito resta,
sentado en sus patas traseras
todo blanco salvo sus ojos.
Cabe holgadamente en mi mano
y lo aprieto para calentarlo
pero el osito permanece igual y quieto
como cuando en la selva del jardín
aguardaba las otras bestias,
soñando con los témpanos lentos.
Igual que yo,
mirando las verdes vegetaciones de la vida
desde la cajita de tarjetas
que me contiene.


COMPARTIDA

Miro subir la luna llena
en el cielo malva de este otoño porteño
y siento que en la ciudad
los atardeceres tienen asimismo su belleza,
y abril trae las uvas del oeste
tan sensuales que es necesario morderlas,
romper su carne
como cuando pelamos los morrones asados
y el jugo nos cae por los dedos.
Estos frutos
y el andar por las calles
perdida entre las gentes
sin que la comarca traiga
sus voces repetidas,
me permiten mirar con delicia las tardes
y compadecerme de las oficinas
donde muere la piel de las mujeres
y se embellecen
las corbatas de los hombres,
a medida que pasan los años.
Aquí o allá
la vida es ese fulgor
que se abre entre las nubes
y la persistencia pausada y aleve
de un dolor en el hombro derecho,
en todos los hombros.



En Poesías completas, Ediciones del Copista, Córdoba, Argentina, 2009 / 
Emma Barrandéguy nació en Gualeguay, Entre Ríos, el 8 de marzo de 1914. Murió, en su ciudad natal, el 19 de diciembre de 2006 / Foto: jmp /

lunes, 3 de octubre de 2022

ABELARDO CASTILLO Un día te quedarás muy quieta



MUCHACHA QUE VA Y VIENE CON SU VALIJA 

a Sylvia

Siempre entrando y saliendo 
De mi vida 
Con tu enorme valija 

Siempre perdiendo trenes, aturdida, averiguando horarios 
Puro pelo y apuro, siempre 
Despidiéndote o diciéndome hola. 

Ay templito móvil, mujer ola 
Un día te quedarás muy quieta al lado mío 
Pondremos ropa, versos, panes, un disco de los Beatles 
En tu enorme valija de irte y de quedarte 
Y nos acostaremos juntos 
                                a dormir 
                                para toda la muerte. 

(1981)



En La fiesta secreta, Ediciones en Danza, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2022 / Gracias Lis / 
Abelardo Castillo (Buenos Aires, 27 de marzo de 1935 - 2 de mayo de 2017) / Fotos: jmp / 

Los autores y textos seleccionados por el coordinador forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-

lunes, 19 de septiembre de 2022

ABELARDO CASTILLO El olor del agua



ESCALOFRÍO 

De pronto te han cambiado los ojos 

de pronto me mirabas 
desde el fondo de un íntimo misterio 

mirarte fue, de pronto, 
como entrar en un río a medianoche. 

(c. 1979)


DE ALLÁ, DEL PUEBLO DONDE 

De allá, del pueblo donde las noches son más altas 
y el viento cambia de lugar al crepúsculo 
donde el olor del agua, 
                                     de allá 
donde la muerte era una cosa lejos 
a veces, todavía 
llega y llama a mi puerta 
un nombre 
con un golpe apagado como el rumor de un ala. 

(c. 2009)


LA PALOMA 

Hoy vino la paloma. 
Yo estaba bebiendo no diré 
qué ceniza 

y de pronto llegó con reverencias de paloma. 

Era un precioso animalito gris 
con los ojos redondos y de púrpura. 

Llegó hasta mi balcón 
se despiojó 
y su cuello brillaba con realeza y en el pico 
tenía un majestuoso puñadito de nieve. 

Y yo supe que no lo olvidaría, y eso 
sencillamente 
                                es todo. 

(c. 2010)


En La fiesta secreta, Ediciones en Danza, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2022 / Gracias Lis / 
Abelardo Castillo (Buenos Aires, 27 de marzo de 1935 - 2 de mayo de 2017) / Fotos: jmp / 


José María Pallaoro lee poemas de Abelardo Castillo

 

lunes, 12 de septiembre de 2022

NIEVES VIVIANI Los muertos de esa noche




Palabras para una hermana de cualquier siglo

Si tuviésemos valor,
amabilidad tal vez,
recordaríamos la noche aquella 
en que los muertos cayeron desde el techo
atravesando el aire espeso,
la breve lumbre,
los ojos mudos,
tan certeramente,
y nosotras allí, en sillas de madera escarnecida,
tan quietitas,
haciendo encaje vos y yo leyendo a Marina, como siempre;
como si las horas, el río, la lluvia
se hubieran detenido bruscamente
y los huesos dolieran como el alma,
y de pronto supiéramos
que nadie nunca comprende a nadie
-menos aún nosotras a nosotras mismas-
y mil años o mil mundos nos hubieran separado,
pero albricias,
allí los muertos envolventes, rezumantes;
deslizándose desde las antiguas maderas
del más antiguo techo de la zona,
para que nadie dude jamás de mi pobreza ni de la tuya,
para que todo fuese
un festín de muertos
estrellándose seriamente
contra nuestros antiguos designios,
todos los olvidados viajes al país de los sueños,
las diameladas esporas de los cuerpos,
cerradas para siempre.
Los muertos de esa noche
convenientes fueron a nuestra fatalidad,
con su yermo estilo
de prófugos rebelados contra el natural orden
de las cosas.
Si tuviésemos valor, hermana mía,
o amables fuéramos,
recordaríamos la noche en que los muertos
bajaron desde el techo,
solidariamente,
sólo para consolarnos.


En Poemas, Ediciones del Clé, Nogoyá, Entre Ríos, 2020) / 
Nieves Viviani (Concordia, Entre Ríos, 1973) / Fotos: jmp, “City Bell en septiembre” / 

lunes, 22 de agosto de 2022

ALINE PETTERSSON La terquedad de las moscas



LAS MOSCAS Y LA LECHE 

     Probablemente se deba a que los domingos requieren de una explicación metafísica. El tiempo ese día cambia su paso, se vuelve horizontal, densamente horizontal. 

     Estaba yo en ese larguísimo periodo en que la espera a que la leche hierva se convierte en la imagen de una eternidad aterradora. En mi estado de spleen vi revolotear a dos moscas dentro de la no tan higiénica cocina. Eran la intensa contraparte a la inmovilidad del tiempo de la leche, de mi propio tiempo. Buscaban con esos finísimos sentidos suyos. Después de todo, son seres universales, y de la misma manera se arrojan sobre la divina miel cantada por los griegos, como cae sobre lo más sucio que se admite haber llevado dentro. 

      Hay algo en la terquedad de las moscas que les procura una agresión más allá del zumbido o del casi feérico toque de sus alas. Son insoportables. Insoportables, y si entretanto la leche no hierve, porque su tiempo, mi tiempo y el tiempo de las moscas no puede sincronizarse, el spleen se transforma en infinita melancolía. 

      Las moscas caminaban sobre un mueble cerca de mi vista inmóvil, mi cuerpo inmóvil. Después de muchos encuentros desafortunados, lograron juntarse y elevarse unidas dejando el tiempo horizontal como una gota de leche cuajada en una mesa, sin fuerza para escurrirse hasta el suelo. 

     Las moscas volaron juntas y yo les tuve envidia. 


FATALIDAD 

A José Antonio Alcaraz 

     No había luna, sólo el brillo punzante de las estrellas. De vez en cuando se escuchaba la voz ronca de algún búho y el suave susurrar de las hojas de los árboles. El cansancio los habia vencido. La respiración del anciano era pesada, regular como el romperse de las olas, cuya constancia hacía las veces de un espejo negro, profundamente negro. Ovillada, la joven también dormía. El trayecto fue largo, y la luz blanquísima del sol, que el hombre no podía ver, su caminar entre las breñas, apoyó en el brazo de la muchacha, el peso del tiempo, lo extenuaron. 

     Acaso un ruido más estridente de las aves nocturnas, acaso el estrellarse de una ola de mayor tamaño, acaso un rumor del alma hicieron perder al hombre el compás tranquilo de su aliento. El calor de la noche, la humedad de la brisa aposentada en su piel, el perfume intenso de la flora... o acaso sólo porque así tenía que suceder, los pensamientos del hombre se desbocaron, henchidos como las telas de una vela nave . 

     Ahí tan cerca yacía la joven ajena al mundo, presa de la fatiga. En uno de los movimientos del sueño, su cuerpo se aproximó al otro hasta tocarlo. El anciano, perdido en los pliegues de la noche, sentí la tibieza joven, aspiró su aroma. 

     La mano se posó con suavidad en los cabellos extendidos. Percibió su tersura, para después dejarse caer sobre los párpados cerrados, sobre la línea recta de la nariz, sobre la humedad carnosa de los labios. Y luego, inevitable, su recorrido por el cuello, por la redondez de paloma de los hombros, por la dureza virgen de los pechos. Condenada a seguir la marcha, descendió hasta las columnas cálidas del pórtico. 

     Ahí se detuvo, y un movimiento de horror sacudió la carne enjuta de Edipo mientras en el oleaje del sueño volvió a alejarse Antígona, su hija.






En Aline Pettersson, Material de Lectura, Serie el Cuento Contemporáneo, número 100, de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), 2011 / Cuidado de la edición: Sonia Herrera y Claudia Pacheco / Selección y fotos: jmp / Gracias Nieves Viviani / 
Aline Pettersson (Ciudad de México, 11 de mayo de 1938) / Narradora y poeta / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-