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domingo, 25 de junio de 2017

Lou Reed, Un libro de magia en un tacho de basura


SUCIO BULEVAR

Pedro vive junto al Hotel Wilshire
Mira desde una ventana sin cristal
Las paredes son de cartón
El suelo de diarios
Y su padre le pega porque está demasiado cansado de mendigar
Tiene nueve hermanos y hermanas
Han crecido de rodillas
Y es difícil correr cuando una percha te pega en los muslos
Pedro sueña con ser mayor y matar al viejo
Pero tiene pocas probabilidades, se va al bulevar

Este cuarto cuesta 2.000 dólares al mes
En serio, es verdad
En algún lugar el dueño se mea de risa en los pantalones
Aquí nadie sueña con ser médico ni abogado ni nada
Sueña con traficar en el sucio bulevar

Tráeme tus hambrientos, tus cansados, tus miserables, que me meo en ellos
Eso es lo que dice la Estatua de la Intolerancia
Tus pobres masas hacinadas: a garrotazos hasta matarlas
Acabaremos con ellas y las tiraremos al bulevar

Afuera la noche brilla, en el Lincoln Center representan una Ópera
Y las estrellas de la farándula llegan en limusina
Las luces de los focos iluminan el horizonte recortado de Manhattan
Pero en las calles miserables las luces están apagadas

Hay un niño junto al Lincoln Tunnel
Vende rosas de plástico a un dólar la flor
El embotellamiento de tráfico llega hasta la calle 39
Las putas de la tele invitan a los polis a una chupada

Y de regreso al Wilshire, Pedro se sienta a soñar
Ha encontrado un libro de magia en un tacho de basura
Mira los dibujos y levanta la vista al techo destrozado
“Cuando cuente tres –dice– quisiera desaparecer y volar, volar lejos…”







Escucho Lou Reed. Pienso en Basho (hermoso, se nos fue poco después de las 11 a.m. del viernes).
En: Lou Reed. Atraviesa el fuego. Todas las canciones, Mondadori, 2000. Traducción de Javier Calvo y Cruz Rodríguez Juiz. Del elepé New York, 1989. “Dirty Blvd”, lado 1, tema 3.
Lou Reed (Brooklyn, Nueva York, 2 de marzo de 1942 – Southampton, Estado de Nueva York, 27 de octubre de 2013). Foto: Jmp.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Laurie Anderson, a nuestros vecinos

A NUESTROS VECINOS:

¡Qué hermoso otoño! Todo es resplandeciente y dorado, y hay una luz increíble y suave. El agua nos rodea.

Lou y yo pasamos mucho tiempo en este lugar en los últimos años y, aunque somos gente de ciudad, éste es nuestro hogar espiritual.

La semana pasada le prometí que lo iba a sacar del hospital y que vendríamos a casa, en Springs. Y así lo hicimos.

Lou era maestro de tai chi y pasó sus últimos días aquí, feliz, deslumbrado por la hermosura y la fuerza y la suavidad de la naturaleza. Murió en la mañana del domingo, mirando los árboles, haciendo la famosa forma 21 del tai chi, sólo sus manos de músico moviéndose en el aire.

Lou fue un príncipe y un guerrero; sé que, al escuchar sus canciones sobre el dolor y la belleza en el mundo, muchas personas se sentirán plenas de esa increíble alegría que sintió por la vida. Que esa belleza nos llegue, y nos atraviese siempre.

Laurie Anderson

Su amante esposa y amiga eterna.


En Página/12, 2/11/2013. Texto publicado en el periódico East Hampton Star de Springs, localidad en las afueras de Nueva York.

Foto: Stephanie Berger para laurieanderson.com.