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miércoles, 10 de julio de 2024

EDUARDO DALTER Cuatro poemas irlandeses




LOS CUERVOS DE IRLANDA

"The crows want to talk to you;
something they want to tell you."

Vienen de la antigua historia y no son una presencia menor
en el devenir fértil y soleado (o lluvioso) de los días.
Yo los vi apenas llegaban sobrevolando los edificios
mientras tomaba un cappuccino en la terraza del pub de la avenida.
Luego, en tierra, uno me miraba fijamente y graznaba con suavidad
amistosa mientras se iba acercando
e inclinaba con gracia y gravedad su cabeza.
No le hice, un poco por mi sorpresa, las preguntas
que hubiera querido hacerle en estas horas
en torno de la soledad más cruel y de la historia,
que su especie acompañó y digirió durante siglos,
aunque también cuenta que el nuestro
sólo fue un encuentro inesperado bajo el viento,
también breve, detenido y amistoso.

Cork, mayo, 2024


Paisajes
NOCHES EN CERCANÍAS DEL RÍO 

A la suprema hora de la segunda y la tercera ronda de cerveza,
entre el murmullo denso, envolvente y las miradas
y voces sueltas, fraternales o abrazadas,
se van extendiendo en el aire las historias breves
y las leyendas antiguas o familiares, con sencillez y tonos
de buen vecino, tantas veces repetidas, como la interrupción pronta 
y fisiológica que hace el conocido camino a la izquierda
del pasillo. Leyendas e historias que van dibujando
un mapa íntimo, de devociones, lejanías, soledades,
amaneceres y tristezas, y que resultan ser una desnudez
y una bandera, que flamea en cada mirada, cada silencio y cada trago.
 
Cork/ Dublín, junio, 2024


POR EL PASEO DE LA HAMBRUNA
(The Famine Walk)

Desde la legendaria Irlanda,
de cielos intermitentes y la lluvia de cada día,
también de sencillez en sus antiguos pueblos,
avanzo en la mañana por el "Paseo de la hambruna",
que no deja de recordarme los siglos 
bajo la suela atroz y persistente del vecino.
Entonces, me detengo, aspiro hondo, enciendo un cigarrillo y recuerdo
las imágenes sepia de la guerra interminable,
y saludo sin más a las generaciones que lo dieron todo,
entre sueños lejanos de libertad y las penurias de cada día.

Galway, junio, 2024


NOCHES DE VIENTO EN LA CAMPIÑA 

Pernoctar dos noches, en dirección de Clonakilty,
campiña de Irlanda adentro, en una pequeña cabaña
con luz de farol y un discreto ventanuco de estilo inglés,
entre el ondular caprichoso del horizonte verde
y el graznido grave de las aves, acaso cuervos,
y donde uno puede pensar y repensar en el camino,
en las horas, en los años y en la muerte,
también entre flores silvestres y bajo cielos cada momento encapotados,
tomando mate, tomando aire, fumando
y oyendo la soledad crecida entre los silencios,
y por lo que quedaré siempre como un deudor infinito,
se trata, siento, de un poético abrazo de los días.

Cork, mayo, 2024



Poesía recibida, poesía inédita / 
Eduardo Dalter (Buenos Aires, 6 de febrero de 1947) / Foto: jmp / 

miércoles, 7 de febrero de 2024

JORGE CURINAO Un puñado de viento en la memoria

City Bell, un día de calor, 07 02 2024 /



PUERTAS ADENTRO 

Con sus muertos 
acomodándole la sonrisa 
se sienta a la mesa 
sólo para comprobar 
que la soledad 
es un puñado de viento en la memoria. 


CRUZ DEL SUR 

Entro en mi cama
como quien espera 
ser rescatado de este mundo. 


ÁNGELES PERDIDOS

Esta mano 
que lleva tu mano 
nunca termina de borrarme. 


MANIFIESTO 

Lo realmente difícil de la poesía 
es escribir sobre la felicidad
lo intenté 
pero no pude
no sé
debo ser algo masoquista
porque siempre cuando escribo la palabra felicidad
la tacho y la vuelvo a escribir.

Imagino que la felicidad es también eso:
borrar y volver a escribir.


LEYENDO A ANAHÍ LAZZARONI

Mis amigos poetas
también me escriben cartas
me preguntan por el viento
les digo
que sigue aquí,
galopando en los cerros nevados
del corazón.

De Restos de ciudad (Fondo Editorial Santacruceño, 2023) / 


/


     Quien mira el cielo sabe que los límites son de agua. 


     Abrir un libro y leer, en la primera página, que todos los pájaros se han ido.


     De noche, el viento se detiene. Un perro que ladra inventa el desierto.


     El viento abre una herida en la noche. Ahí los pájaros hacen sus nidos. 


     Como una hoja caída, de esas que nadie pisa por temor a lastimarse. 


     Se trata de la misma soledad: las hojas golpeando en la pared, la caída de la nieve sobre lo que se creía perdido.


     No sé si alma o cuerpo, pero algo duele. Los gorriones, que juegan en el techo de mi casa, saben que la muerte viene y desordena todo.


     Casi no he conocido a mi padre, pero siempre lo he extrañado. 
Su ausencia es un niño sin alas: dibuja un pájaro.

De Gorriones de la noche (Editorial Remitente Patagonia, 2020) / 


/

     Desnudo te enseño mis poemas. Uno a uno mis silencios. Tiene rostro mi dolor. Existe. No quisiera hablar pero lo hago. No sé del sol. El mar es sombra encendida. Mi habitación, una cajita musical. Un fuego.


     Las veredas ocultan mis pasos. Deambulo con el cansancio del mundo, el cansancio de las luces apagadas. De aquí brotaron ruidos jamás oídos. Aquí mis muertos, pajaritos de la noche, empezaron a soñar con el mar. Y pude volver al poema. 


     Mi vida, mi única vida sabe que no pedí nacer pero acá estoy, en el lugar preciso: no poder salir porque no hay afuera. Y adentro es sólo el viento. Y el viento es herida que viene del mar. 

De Plegarias del humo (Editorial Remitente Patagonia, 2019)


/

     He sido mi gran abismo, una sombra desaparecida entre luces lejanas, un pequeño ausente en el corazón de los días. 
La creencia va más allá de la propia creencia: ser pájaro y no saberlo. 

De Otros animales (2014) / 


El poeta santacruceño Jorge Curinao (Río Gallegos, 3 de mayo de 1979)  me envió por correo tradicional cuatro de sus libros. Los recibí el 25 de enero y ahora puedo hacer acuse de recibo. (Gracias Jorge). 
Jorge Curinao (Río Gallegos, Santa Cruz, 3 de mayo de 1979) / Selección y fotos: jmp / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-

martes, 4 de julio de 2023

HUGO TOSCADARAY Qué puede darte un poeta



ELLA Y LOS DÍAS

¿Pero qué puede darte un poeta? Le dije.
Mientras con un dedo yo me sostenía de una raíz diminuta 
oscilando en el borde del acantilado.

Sí. Qué puedo darte con mi trabajo de encantador de serpientes.

Qué puedo darte en medio de una realidad que el mundo sacraliza
si siempre he vivido saltando entre los huecos igual que las arañas.

¿La otra realidad? ¿Mi lirismo? 
¿Visiones de lo imposible?

Qué puedo darte. ¿Imágenes? 
¿El poder blasfematorio que agitaba el surrealismo?

¿La persecución tenaz e inútil de lo más inasible puedo darte?

¿Mi cíclope, que con su ojo demoledor intenta atravesar todas las cosas 
y poco lo consigue? 

¿El niño que me habita? ¿Eso puedo darte?

Ella nada dijo. Y caminamos.


LOS OTROS NOMBRES

1.

Hablo de un árbol bajo cuya sombra hubo el estallido
la turbación, el fracaso.

Un árbol, su tronco, que mis manos arañaron mil veces
por no poder ni rozar el verso inaccesible. 

Y el incendio en los ojos y la lengua 
o la desesperación del poema derrumbado
esa misma que como un cimbronazo de la cintura de Ayesha
atravesaba las sienes.

Y en el centro de todo: ese árbol.
Un árbol llamado Vallejo
inapelable y firme. 

Un árbol imposible
erigido entre una piedra blanca y otra negra.


2.

Cada huracán es bautizado tras la hecatombe
de modo tal que a su regreso pueda ser nombrado.

Y el huracán Rimbaud llegó por única vez. 
Pero arrancó las cosas de tal forma 
que los hombres olvidaron cómo era todo antes de su llegada crujiente. 

Tras la devastación, el silencio. 
Una hoja escrita es ahora arrastrada por el viento. 
Una hoja que anuncia la revuelta.


3.

Hay una selva cuyo nombre es Perse.

Esta selva contiene un misterio más grande que todas las selvas. 
De esta selva se sabe dónde empieza pero jamás dónde termina.

¿Esta selva acaso es infinita? 
¿O simplemente ocurre que al acercarnos a sus límites 
ella crece y crece más allá del horizonte? 

Yo estuve perdido en esta selva. Años y años girando. 
Comiendo de sus frutos generosos. 
Durmiendo al amparo sensual de sus palmeras. 
Jugando con los monos y con los guacamayos. 


PAGODAS

1.

Al tío Ho le gustaba conversar con los niños bajo la sombra de las esterillas. 
Les hablaba de reyes decapitados, de príncipes traidores,
del dragón de los arrozales que incendiaba la cabellera de los impiadosos.
De las largas caravanas que trasladaban mágicas piedras y animales increíbles.
De los bandidos tumultuosos que asolaban las aldeas y de su contra cara:
Los pícaros contrabandistas que -siempre generosos-
aplacaban el hambre de los viejos y claro, también, la sed de las muchachas.

Al tío Ho le gustaba conversar con los niños bajo la sombra de las esterillas. 
¡Y cómo reía el tío Ho con la risa de esos niños! 

 Al tío Ho -ahora el poeta Ho Chi Min- le gustaba conversar con los niños 
bajo la sombra de las esterillas a pesar de los bombardeos y el napalm. 

Años después, aquellos niños ya hombres, 
supieron que bajo la sombra de las esterillas 
habían estado escuchando el trino venidero. 


2.

Yukio Mishima ingresó en el pabellón dorado 
buscando la huella del samurái perdido.

Yukio Mishima solía decir que añoraba el pasado porque amaba el futuro. 
Él sabía -o al menos presentía- que esa huella 
lo llevaría hasta la barba misma de las tradiciones más puras 
que su gente dolorosamente había olvidado.

Yukio Mishima comprendía o se esforzaba por imaginar 
que con esa búsqueda su pueblo recobraría la felicidad.

Yukio Mishima -ahora el poeta Yukio Mishima- 
ingresó en el pabellón dorado buscando la huella del samurai perdido
y encontró la rebelión y mudó en harakiri.


OTRAS ARENAS

En la jaula de la hoja: el poema.
Encierro que libera.

*

Existe la ausencia de sonido pero no el silencio. Todo es lenguaje.

*

La prosa es el camino hacia algo inalcanzable.
El verso, el atajo.

*

¿Qué es más veloz: una Harley Davidson o la palabra “antílope”?

*

Podría ser Pegaso. Pero no.
El poeta es un caballo con las alas para adentro.

*

En la iridiscencia de la piedra o en el limonero despojado:
La llave de las revelaciones.

*

Poema, chispa inesperada
en medio de la batalla entre el bostezo y las moscas.




En Elogios o las alucinaciones del derrumbe (Ediciones Homo Ludens, 2015) / Selección de jmp / Fotos: HT en FB / 
Hugo Toscadaray “nació (el 26 de agosto) en la ciudad de Buenos Aires en 1957. Ha trabajado en el puerto de Buenos Aires. Fue publicista, vendedor de perfumes sofisticados, fundidor de iniciativas comerciales, burócrata y coordinador de talleres literarios en centros culturales y en la Universidad Nacional de San Luis. Ejerce el periodismo. Alterna su residencia entre su ciudad natal y un bello pueblo de provincia.” Falleció el 3 de julio de 2023. Hasta siempre poeta. 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-

miércoles, 17 de mayo de 2023

RAFAEL GABINO BRITEZ Tu nombre en las ventanas




1, el insomne 

¿Quién corre en el aire frío de la madrugada? 
Esos pasos de espanto persiguen 
lo que ya no puede regresar. 

     ¿En qué orillas arde todavía 
     la memoria, 
                       corazón? 

A los tumbos 
     anda la luz 
                       buscando tu nombre 
                       en las ventanas.


4, pérdidas 

palabras que creíamos 
no volverían nunca más 

fotografía borrosa 
de un verano perdido 

para siempre 
esa promesa 

nos sostenemos con sangre y agonía 
esa es nuestra perdición 
con abrazos y adioses 
en medio de los truenos 

esa es nuestra migaja de gloria


7, territorios 

penetro en la noche 
como en tu cuerpo 
… 
así es mi desamparo


30, correspondencias 

¿Qué dirán mañana de nosotros los objetos de nuestra codicia? 
¿Adónde huyó el silencio que abrigabas como a su semilla la fruta? 
¿Pudiste leer algo en la inclinación de las ramas sobre el río? 
Hoy nos extraviamos en la hondura de un deseo. 
Vayamos entre las palabras como quien camina sobre papel de arroz. 

La belleza es el riesgo de ir más allá de la línea de sombra. 


42, minimalismo 

Aquella nubecita 
contra el azul de enero 
es un enigma 

de ella depende nuestra sed.


52, ahá 

En esa hoja que se desprende y cae 
hay un camino 
hasta tus ojos 

ninguna sombra pudo 
domesticar tu mirada.


62, la fe es una gracia 

Hubo un tiempo en que hubo fe 
en la poesía y sus efectos 
los poetas jugaban a ser dioses 
llamaban a cada objeto 
a instalarse en su palabra justa 
así las palabras respondían por las cosas 
el universo se ordenaba 
sin dudas de guardar. 

Hubo un tiempo 
en que palabra y objeto e idea 
eran una sola cuestión 
en agua podía uno mojarse 
en fuego ardíamos 
hasta la ceniza original 
en la palabra fuego 
en sol y luna 
celebrábamos la vida 
nos deteníamos a beber 
vino y rosas para todos 
duelos y fiesta 
lluvia y amparo 
abrazo es desde entonces 
llevarse algo del otro 
muy lejos con uno 
caminar / vasija / sed 
tenerte así / estar en vos
amor y amor 
supieron ser la misma cosa. 

Tal vez nunca sabremos 
por qué 
el polvo cubre 
el viento derriba 
la luz distrae del miedo 
oscuridad / cueva / útero. 

¿Dónde empezamos a nacer? 
¿Desde qué instante 
poblamos la vigilia 
con los escombros del sueño? 

Boca voraz del hambre 
que deglutió nuestro tiempo 
arrancó de nosotros 
hasta la más pequeña fibra 
de lo que respiraba 
en laberintos ciegos 

aquella fe nos arrojó a esta tierra 
un día vamos a rescatar 
la gracia del verbo.



En A espaldas de la noche, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2016 / Selección y fotos: jmp /
Rafael Gabino Britez (Almirante Brown, provincia de Buenos Aires, Argentina) / Vive en Florencio Varela / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

martes, 7 de febrero de 2023

MARCIA MOGRO Poemas de Exposición de alto riesgo

Marcia Mogro y José María Pallaoro, CENS 453, Ensenada, 27 de octubre de 2022


1.
CONTIENEN HORROR PALABRAS ESTAS TERROR 

tener que despertar
tener que le
van
tar
se


ojos abrir
mirar
tener que


marciamogro
ama de casa
va a hacer sus quehaceres 
y abnegada
realmente trastornado


.ésta es tu mano.
tocas  acaricias interpretas analizas este texto
romántico
perturbado
melodramático
sen
timen
taloides
los libros suelen ser

gente muy trastornada
tiene que ver 
con las palabras



2.
.algo verdaderamente aterrador espantoso enloquecedor alucinante.
ESTAS PALABRAS CONTIENEN HORROR
en su interior civilizado 
delirio doméstico
HORROR CONTIENEN PALABRAS ESTAS
.el arreglo es peligroso.
los asuntos domésticos
en relación profunda
esencial
se van 
configurando
de un modo
para que no sean sólo eso
sino que representen 
otras 
cosas
más parecidas a pasiones

en períodos de lucidez
intentar fijar los ojos
y el espíritu
para comprender la técnica
de los misterios muy complejos
del tejido
de la cocina
del bordado
códigos del lenguaje 
ocultos
en tareas 
cotidianas



3.
ESTAS HORROR PALABRAS CONTIENEN
yacer
al borde 
de un acantilado
obviamente solo despoblada
muerta perdida marchita exánime 
abandonado
desconcertada en el mar infinito
espantosamente solo
desamparada  abandonada sola
la palabra despojada
de todo 
significado
erosionada
dañándose
.cualquier cosa es demasiado.
piensa en una hoguera una fogata
conjeturas
ardiendo
de lo que sucedeen su interior
cree inocente
que cualquier movimiento 
puede 
afectar 
al universo
cree 
que puede 
afectar
incluso a la ciudad



4.
quedar en la palabra efectiva quisiera
modelar
un objeto distinto quisiera
no ver
no saber
no hablar
no recordar
no decir quisiera
ser normal como la gente normal
.no excavar galerías.

desconocer la
preocupación metafísica
hubiera querido
ignorar hubiera querido

.sólo existe vacío.
.y desolación existe.

HORROR CONTIENEN ESTAS PALABRAS TERROR



5.
qué siempre le parecerá al mundo 
despeinada
mal vestida
difícilmente comunicable
arrasada
tomando 
en consideración 
conexiones
QUE NO SON POSIBLES
seriamente desquiciada
pronunciando 
espantosas 
palabras
intrincadas

estará al tanto que existe diferencia entre un mapa y la realidad geográfica???

alguien 
necesitando 
información

alguien
no encontrando referencia alguna que le permita ubicarse


.solemnes geografías.



6.

no hablar de la 
desintegración
mental
no hablar

determinación extraordinaria
animal despojado
.escombros.


pienso recuerdo imagino 
sueño 
un acantilado
un viento una tormenta
escenarios resistentes al olvido
duros
como los aceros templados
duros tenaces
como los templados
aceros revenidos

.sé paciente conmigo.



7.

ESTAS PALABRAS ACRECENTAN EL TERROR
acrecientan

como si los niños y los cantos
se hubieran separado del resto del mundo
habría querido aullar
combatir
la angustia  
embestir
el desconsuelo la tristeza
contra el miedo
y la iluminación

apenas 
empezaba
el terror



8.

dejar de luchar con la destreza 
de un experto
dejar
volver la mirada hacia el mar
hacia el cielo  
inmutables
espacialidades trastocadas
estado de desventura
irrealidad
desaparecer   ausentarse
con un estremecimiento pensaba
para que las cosas volvieran a ser como siempre
eran

apenas tienen tiempo de disfrutar
sus bellos cuerpos
flotantes
y alas
sirenas
en algún punto 
del horizonte
abrumador
manifiestan 
su presencia
entre los roqueríos



9.

PALABRAS HORROR CONTIENEN ESTAS


motivos siempre dramáticos
colores violentos
he visto
soñado
imaginado
cautivada por su representación
yaciendo
en posición dolorosa
en situación de conflicto manifiesto
en esquema trastornado de co
muni
cación

.sé amable conmigo.

lograr 
desprenderme
de
esta 
inmovilidad



10.
una definición de libro 
probablemente
no plantea
ningún riesgo

sacar
lo cotidiano
de su función
original
plantea 
por lo menos
alarma


entonces se quedaba ahí
intentando 
refinadas
composiciones gráficas
para incorporarse al tiempo
para incorporarse al espacio
con esfuerzo 
deliberado
su cuerpo  
sentado
absorto ante la mesa



11.
nunca 
he visto
nada
tan
estremecedor


poder dar vuelta la página 
sin temblar sin padecer
sin exponerse
a nada
feo
inesperado
doloroso triste
como dicen 
y hacen
los sensatos


que alcanzan en el anochecer su máxima belleza
las grandes confesiones
exposición conmovedora
formas de comportamiento desconsolado
un tributo elaborado dramáticamente
con adornos
y conjuros

no como cosas
sino 
como entidades
discretas en su complejidad



12.

TERROR ESTAS PALABRAS CONTIENEN HORROR

cómo se comporta en presencia de su propio ambiente???

otras veces 
también
hago proezas

mantener
la serena atmósfera
de
lo 
cotidiano

armar una guarida
replegarse 
en 
una 
madriguera
tuvo que sentirse encantada
por una imantación 
que modifica
con tu hermosa presencia
la distribución anterior
estos cuerpos 
infinitamente próximos
están
dispuestos



13.

por qué resulta un asunto en extremo escalofriante
escuchar 
latir 
tu corazón
latir 
tu corazón 
escuchar
resulta
aterrador
por qué 
tan

morir así
podría uno
acostado de lado
apoyada
en 
tu hombro


mi último 
definitivo 
amor
es 


HORROR ESTAS CONTIENEN PALABRAS




Marcia Mogro y José María Pallaoro,
CENS 453, Ensenada, 27 de octubre de 2022
En Exposición de alto riesgo, Plural editores / Editorial Palabra Ilustrada, 2014 / Fotos: Marcia Mogro y José María Pallaoro, CENS 453, Ensenada, 27 de octubre de 2022 / X Edición Festival Internacional VaPoesía Argentina / 
Marcia Mogro (La Paz, Bolivia, 2 de junio de 1956) / Vive en Santiago de Chile desde 1985 / 

jueves, 5 de enero de 2023

DANIELA CAMOZZI Tres poemas

Stefhany Rojas Wagner (Colombia), Daniela Camozzi y José María Pallaoro / 


te enfrentás

a las historias
que te obligan a contar
y en vez 
de buscar el poema afuera 
de guardarte energía 
para aquel poema 
que está en otro lado 
entre esos panes 
de tierra desmoronada*
en el fondo viscoso 
de lo que no puede decirse 
tercamente pretendés 
unirlo todo 

te enfrentás 
a la resistencia a
la imposibilidad
igual intentás
sos testaruda
querés juntar 
lo fragmentado
pero no podés

al menos 
vas a dejar
una señal ahí
en la historia que te obligan a contar

alguien 
algún día 
va a entender
que en medio de la programación
no pudiste el alto grado
nunca hay modo 
de contentar a la bestia
arriba siempre hay alguien 
que te corrige
pero sí una manchita
una rima que no debíaestarahí
el miedo a la poesía es el miedo** 

una marca 
de que la enfrentaste 
y al menos
le buscaste los ojos

no pudiste lo mucho ni lo poco
pero algo sí, una
disonancia pequeña
una pequeñísima
mota de polvo 
un insistente ruido a fritura
en la púa


* Del poema “Poder” de Adrienne Rich
** Del ensayo La vida de la poesía de Muriel Rukeyser


ahí está ella 

con sus anteojos puntiagudos 
cortando la calle 
digamos Boedo 
justo antes 
de que se haga ancha 
cartón de vino en mano
explicando su teoría 
de la pausa versal 
mientras mantiene 
todas las naranjas 
dando vueltas 
en el aire a la vez

los autos paran fastidiados 
querrían un mundo 
de eterna cinta en movimiento 
los conductores no tienen rostro 
son esos guiñapos 
de protección vial 
cabeza de gota invertida 
que impactan adrede 

ella 
los examina 
con sus anteojos de gatúbela
y les lanza que 

los poetas guardan a la poesía una lealtad 
que puede a veces entrar en conflicto 
con las exigencias de la vida doméstica*

no quiere su limosna 
ni su mirada de pena
quiere solo ese cuadrado
donde la avenida Boedo aún es angosta 
el pliegue
donde siempre es malabarista 
y recitar 
sobre el dios que vive en cada naranja

en esa naranja está lo que sentimos
pero no sabemos que lo sentimos 
hasta que se expresa*

en tanto quede 
suspendida en el aire 
cada gajo 
una teoría viva 
un poema fibra 
dando vueltas
en el cielo brilloso 
de pulpa de Boedo

* Del ensayo Esbozo autobiográfico de Denise Levertov


no sé si se terminó

la cara congelada 
el corsé de hierro 

el vestido era beige 
no 
hueso 
no 
era marfil 
bordado
de un blanco 
exactamente sucio 
indiviso

yo no sentía la presión 
o sí 
decílo


el frío era 
la presión 
       el dolor 
          el frío 
            eran 
y el blanco sucio

ya sé 
siempre supe 
lo que hacía

pero no pude detener 
los engranajes de lata
su horror delicado

qué soy yo 
sino una autómata 
pretenciosa 
que se escucha hablar 
en medio de una inmensidad
tuve que esperar 
a que ella se cansara 
a que la cuerda 
que yo misma 
me había dado 
se acabase

pero no sé 
si se terminó

la máscara 
el cemento el corsé de marfil

* De los Diarios Completos de Sylvia Plath



Daniela Camozzi y José María Pallaoro / 

Algunos de los poemas leídos por Daniela Camozzi en el Espacio Cultural Movemos, Humahuaca 3461, Abasto / Cierre X Edición del Festival Internacional VaPoesía Argentina / 29 de octubre de 2022 / 
Daniela Camozzi (Haedo, provincia de Buenos Aires, 1969) / Ph Lucrecia Handula /

miércoles, 22 de junio de 2022

ALBERTO PIPINO Dos poemas de Meneo fúnebre




MENEO FÚNEBRE

A Dora María Téllez 

Una vivandera con la noche de trofeo 
baila, sacude el delantal naranja 
con jactancia, silban las 
corolas desnudas 

entre las ondas de la melena, el rocío 
de caña le brota de la piel y 
bajo la saya la aurora 
se despereza. 

Han vuelto los tiburones a las aguas 
del Xolotlán y los nacatamales 
están con la carne viva, 
máscaras de ave 

carroñera golpean a la presa entre 
tambores, flautas, pitos 
y trompetas; aletea 
la pesadilla;

los dientes de la marimba rechinan 
cuando el aire cruza las 
teclas de hueso; 
un viejo 

retintín la rechaza del carnaval, agria 
la leche y la miel, la encierra 
hasta una bocacalle en 
Manhattan 

donde emblema de vivaz quimera 
cabalga en pelo por la pérdida 
y el abismo; entre aroma 
a sudor y ron al son

de monedas que dolientes dejan 
al pie del luto ante los pichones 
devorados por el zopilote 
rojinegro.


SALTA, SALTA Y SIGUE

En medio de la pista de arena y aserrín tiembla 
un frutal usurpado. En lugar de flores da 
signos que muestran a la esperanza 
como un anhelo voraz. 

Entre el follaje un gorrión salta de un lado a otro, 
ansioso sacude la cola, con el plumaje 
entrecano, espera que lo urjan 
a mostrar su juego 

mientras la lengua del látigo del domador rompe 
la barrera del sonido al encontrar silencio 
ante la añoranza de los rugidos de un 
pasado sin fin. 

Las gradas aún tibias están llenas de soledad, ya 
no se goza con el arte de arrojar palabras 
al aire sin dejar que caigan 
como ilusiones rotas. 

Llegan gritos y abucheos cuando al cruzar la línea 
floja un funámbulo choca con el piso, 
un payaso salta a la pista 
para aflojar 

los rezongos golpeándose clac clap clac las nalgas 
con palmetas de madera, muestra 
sumisión y a la vez domina 
el espectáculo. 

Además en un cruce de manos una maga 
disimula la memoria y la muestra 
cautiva del todo es según 
como se recuerde

La función sigue a pesar de que la inclemencia 
del tiempo desgarra las lonas de la carpa 
del circo y el vendaval las zarandea 
en un redoble siniestro. 

Ay, viejo gorrión salta, salta que todo sigue, 
la fiesta aún no acaba, cruza a través 
del aro de fuego que el vacío 
está impaciente. 




En Meneo fúnebre, Selección de poemas, 2022 / Fotos: jmp / 
Alberto Pipino (Buenos Aires, 4 de noviembre de 1942) / Poeta / Vive en Manhattan, EE.UU /
Leemos en la última página de este libro digital: 
“Periodista y militante político, en 1976 durante la dictadura militar tuvo que irse del país. Durante el exilio vivió en Estados Unidos, Nicaragua, México, Haití, República Dominica, y Francia donde ejerció el periodismo. En 1984 publicó en España Espeso país, en el prólogo Juan Gelman destacó que “Alberto Pipino transitó los caminos del dolor, de la derrota, de la furia. Por eso sus palabras son de piedra. Y tienen la belleza de la piedra.” Con la democracia regresó al país. En Buenos Aires entre 1990 y 1991 editó Utopías del Sur, publicación dedicada a difundir el pensamiento y creación desde una izquierda crítica donde entre otros, colaboraron León Rozitchner, Ramón Plaza, Esteban Moore y Osvaldo Bayer. Desde hace 15 años reside en Estados Unidos. Meneo fúnebre es su último libro.”

domingo, 13 de febrero de 2022

ALFREDO FRESSIA En la lava endurecida del poema



EPITAFIO 

Aquí yace el despojo de un poeta. 
Nació bajo un eclipse, fue extranjero, 
nada os pidió, labró un Edén de ausencia 
y al fin reunió en la aurora a sus espectros. 


NAÏF 

A Pablo Atchugarry 

El poema vagaba sin poeta, 
por el aire giraba como un trompo 
venido de la infancia y ya sin cuerda, 
sin rigor de la física y sin logos, 

buscaba un alma que lo recogiera 
en el tiempo de los hombres, el siglo 
donde nacer, después de las fronteras, 
mecido por la historia o los molinos 

o la sal, el Sur, el viento, otros versos 
que ondean en el cielo, panaderos 
soplados en la infancia contra el miedo, 

poemas del poema sin palabras, 
los del salto nupcial de los insectos, 
babas del diablo, celo de la nada. 


FALSAS VERDADES 

Soy un poeta con piel de cordero, 
tejo con lana las falsas verdades. 
De mí doy a elegir las variedades 
y cuando miento soy hombre sincero. 

Confío en la trampa, juego al desespero, 
confundo el Paraíso con el Hades 
y hasta un libro escribí con inverdades: 
de un vago Edén fui el cantor más certero. 

Fue larga y honda mi amistad por Eva. 
Puso en mi pecho mustios agapantos 
y dejó en mis sonetos como prueba 

rancio el perfume, mordaces los llantos. 
Y la serpiente que cebo en la cueva 
solaza a cada rima mis quebrantos.


EL POETA 

En tierra árida 
habrá un tronco enterrado. 
Será el poeta. 

Poeta en ruta. 
¿Quién persigue y qué huye? 
Verso horizonte. 

Brotes hinchados. 
El poeta no crece 
en tierra fértil. 


FRACASO 

Llegó tarde el poema, la piedra 
lanzada al azar del tablero, y pujaba al nacer 
en la violencia de un volcán, el del basalto 
en bruto, hecho oscuro adoquín, 
era rosado el de granito, adoquines de mi infancia 
que no evocan nada 
y el poema emanaba sin respuestas, cubría 
el adoquinado, entre el futuro 
y la calle Marsella, rocío 
en las mañanas sobre la piedra que giraba 
entre el blanco y el negro, sibila 
de mi barrio, piedra rota que ya no lee nada 
en la lava endurecida del poema.


QUIROMANCIA 

Esta es la línea de tu vida, 
estírala, no es dura, 
recuerda la travesía, recorriste 
la cuerda floja y tú decías 
soy un funámbulo y lo repetías 
con aire profesional 
pero era un verso, un mantra 
para no caer, no resbalar 
del poema al vacío 
de tu mano.


HORIZONTE 

Más allá de los pinos está el Uruguay. 
¿Y después? 
Después vienen mis muertos.



Me acabo de enterar. Falleció Alfredo. Sabía de su enfermedad pero no esperaba este desenlace. No lo conocí personalmente, sí nos escribimos. Fue de los primeros en leer el original de mi libro El flautista de City Bell. Me hizo una hermosa devolución que luego con su permiso incorporé en el libro (un fragmento): “Un libro precioso, variado, que yo llevaría conmigo, liviano a veces, sordo y profundo otras (como temas musicales). Una joyita (de género indefinido, o no reductible a un género, hay relatos cortos, casi aforismos y poemas en prosa, memorias autobiográficas o no, o falsas, o de verdad literaria).” Gracias Alfredo, poeta. Siempre vas a estar en mí. / 
En La mar en medio, Civiles Iletrados Editores, Colección Ojo de Rueda, Montevideo, 2017 / Prefacio de Horacio Cavallo y Posfacio de Álvaro Ojeda / Selección de poemas y fotos de jmp / 
Alfredo Fressia (Montevideo, Uruguay, 2 de agosto de 1948 - São Paulo, Brasil, 7 de febrero de 2022) / Poeta, maestro / 

lunes, 4 de octubre de 2021

PABLO QUERALT La paz de los árboles en el aire de la siesta



NATURALEZA CONVENCIONAL

Estoy buscando las palabras para explicarte.
Es cosa de todos los días. No nos damos cuenta.
Por un lado el alma escribe por otro el cuerpo está loco
se golpea sin darse cuenta se arroja a espacios
insondables está azul y otras tardes verdes.
Soy su director de fotografía creando un nuevo planeta.
Para no ver la televisión y reprimir cosas que me hacen
mal ahora que algo ha muerto para que no comience
todo de nuevo una vez más.

Yo salgo. Como un polen disperso
a algo relacionado con mi vida.
Sujeto a un par de alas. En el arrullo.
Los colores me llevan en sí mismos.
El silencio airea la mente sale a caminar
silba su melodía aprende a respirar.
El plano aparente se hace fascinante.
Ese es mi tiempo desnudo.

Mis pasos sin horario se pierden en el envés
de mi vida meditar es caminar no soy de donde estoy
sino hacia donde voy. Por qué desperdiciar
un lenguaje en ese deambular entre yo y yo
nos adentramos en esa corta distancia vivo un día más
en ese interior y el dolor migra y pone su música

acomoda la cintura y cuando dice no hables tanto solo
tomo un poco de agua Levité del pico
bien helada entrecerrando los ojos en ese germen
del cuerpo que agradece y que el otro detesta.

Para salir solo tuve que escurrir el pensamiento
y fluir en mí fuera de esa casa agrandada
con esos cuartos donde ni siquiera estaría

alejarme de esa fuente de poder hacerme mierda
que reconozco hay en mí
vivir con otras cosas con lo mío saber
que es lo mío —aquí una fuerte dosis de confianza
es lo que necesito una manzanilla bien caliente—
canturrear omitir todo lo que puse en mi esa carga
hiperhidrolipídica

salir de esa infancia que nunca termina y distinguir
imaginación y aquí ahora de lo que no me deja escapar
más allá de todas las cosas que pude saber.
Supe las cosas que eran necesarias para vivir.

Y abolí todo menos el amor (la medicación necesaria).
Quedé de piedra. No podía creer lo que veía.
Porque allí en ese campo nacía un mundo,
algo que dejaba de ser más de lo mismo.
Sentía que me reencontraba con algo…

Un largo sendero con humo entre sombras de azul.
Así lo que seguíamos para llegar
al fin de la confusión. Eso que el director no pudo
reconstruir y soñábamos en una playa de barquitos
frente al mar que ni siquiera teníamos derecho
a soñar. Como un tiempo perdido no recordado
al despertar. Era invierno era otoño era el verano,
sí esos días eran. Se podía caminar por ellos
y aún las cosas permanecían.
En la luz del día que nos cubría y descubría.

Pero más allá descendemos por esa escalera
que Dante nos enseñó y allí gente que sonreía
y nos estaba llevando a casa, cuál casa?
La de siempre la única morada muy profunda
dentro nuestro en una faz más avanzada que Dios hizo
para nosotros
esa gran construcción una ciudad
que nunca te deja, sí esa, esa es.
Los feos impulsos desaparecen. Crecemos.

No somos ninguno de este mundo solo paseamos
por él y tal vez alguna vez encontremos algo
con lo que hemos soñado alguna vez o tal vez
todo el tiempo solo si…

Hoy me siento a contar cuantas condecoraciones
me dieron en el año es lo que mi Ego me pide
pero pronto me salgo a lo que el Tao me lleva
para repetir el más fuerte es el primero en perdonar
el primero en olvidar el más feliz
y eso es todo lo que busco en este día soleado
ser en el patio interior de este plano
en que yo me hago cargo de mi pérdida de algo
que está en todo y tal vez solo en mi cabeza
que se ordena sola en el movimiento
es que algo que viaja desde los pulmones a la cava
trae ese azul de cielo respiratorio
el agua necesaria
ese intercambio del crecimiento ordenado
pensado camino de luz
en su naturaleza convencional.

Voy de mi locura a mis asuntos ya sé la contraseña
para no perderme hablo con mí mismo
es la consabida historia de no sentirme querido
esos son mis miedos y mis deseos los reconozco
en esa casa entraba por una puerta y salía por otra
entre nubes y lloviznas todo ese verano de recién
adolescente o de niño grande me doy cuenta
que estoy muerto cuando no siento
hasta dónde han girado mis ojos cuando ya no veo
ni mis dedos.

Tengo unas ganas tan intensas de vivir
que no me detengo más a ver las partes
o cómo llegan las cosas a nosotros construyo
esta relación belleza fealdad
no deseo repetir el pasado con claridad cierro
el cuaderno no escribo más de esto
si pudiera explicarme quién soy qué me pasa
qué mantra debo repetir qué camino a mí
que me dijeron que todo estaba dentro mío.

Dice el Buda purezas e impurezas
son de uno mismo si hago el mal me acerco
y si no lo hago me alejo
como las palabras los deseos
las marcas que puedo ver en las antiguas fotos
que pude soportar en mi corazón cierran el karma
lo que mi escritura no registró esa laguna
es la intensidad del dolor
hubo que darles vida a ciertas cosas
como no olvidar los nombres del amor
empezar a luchar por el grado de aceptación
instantes que borrarían el clavo el agujero
esa es la resistencia sin nombre sin forma
sin palabras en cada espacio ciego hay un vacío
para mí para ser llenado.

El presente nunca desaparece
subo al colectivo saco uno de diez
me espera alguien en el centro no sé si iremos
al cine o al teatro pero cuando estemos comiendo algo
y dejemos las pistas falsas le diré si quiere seguir
conectado, y dejaremos el mundo entretenido
que cabe en la superficie en ese punto de inflexión
viaje en un hilo
que es el techo de nuestro cordón de vida,
su texto de agua, su sombra arrojada.

Qué lindo partir más allá de la noche donde
quedaron los zapatos y los trajes gastados donde nunca
fui cierto ese es el pulgar para arriba
el trofeo mi taller de papel la casa que nadie
construye que da cuerda al alfabeto y me mantiene
despierto
acepté mi ciclo mi adicción a que todos seamos uno
a esa licuefacción donde el ser fuga
que solo el corazón ve.

Solo si dejo de ser eso que estoy pensando.
Volver a estudiar, siempre algo que me interese
aprender, esa es mi alquimia, la máquina
ocupar un vacío, para olvidar que el temor
es restricción y recordar que cada momento
tiene su pensamiento.

O cada pensamiento tiene su momento.
O que el amor es expansión.

Estoy esperando a alguien que viaja hacia mí.
Siempre está sucediendo esto. Se dice en voz baja,
este es mi límite de mundo. El aire que empuja
mi inmovilidad. Espero.
En esta pincelada comienza la realidad.

Cuando la luz dio en la pared.
Quedé en medio de la bruma, inventé un punto
luminoso. Un blanco aliento que pasa directo
al alma. Una vez recuperado, supe que la muerte
es la última mentira de la mente.

Te puedo explicar pero mejor no, que nadie puede
hacerme infeliz. El asunto es darle aire al exceso
de pensamientos leer si llueve y contemplar
al mundo con compasión como Siddharta.
Hilar cinco o seis haikus cada mañana
para ordenar la pituitaria reina de la visión
del mundo esa es la oportunidad de ser libre.

Me mirabas, parecías decirme a mí me hacés esto,
a mí que te guardé el secreto. Me deslizaba
en tu luz desgastada y de pronto un hueco abrió un
cielo más grande, era todo de aire, translúcido,
el sol brillaba más.
La luz requiere cierta práctica.
El secreto es no prohibir la enfermedad
como cuando vas al lago a pescar y ves los reflejos
del sol sino hacerla más suave
eso es meditar dejar que la mente vea ahí
su inmovilidad,
eso es entrenar el músculo el alma va sola, solita
y uno está allí y está todo allí, permaneces
como arrancar la obsidiana del gatillo
que nos envía en yo soy un cuerpo
o yo tengo un cuerpo.

Desaparece el poeta, desaparece la escritura
y queda solo esto que ves, la realidad verdadera,
las estrellas entrando en el cielo,
ves y yo en las cosas o las cosas en mí,
en un lenguaje inventado desde ahora
vas a verme vagabundear, es el eje del sol,
allí estamos.

La paz de los árboles en el aire de la siesta
profundo calor que el suave viento peina
en su color diáfano púrpura y ambarino, pensamos
con culpa en lo que hubiésemos amado hacer.
Borraría ese puntito que como un susurro
incomprensible se repite.
Las vocecitas se terminan.
Quién habrá puesto esta escena en mi vida?

Hoy voy a ver al Dalai Lama en bicicleta por el río
la esencia es la misma
todos los seres son amor,
mensajeros del Dios que es unidad y me repito

que lo que la mayoría está vibrando no sea esto
que pasa en las calles de hoy de cualquier ciudad
del planeta nadie dice cuando siento que soy nada soy
todo quien puede herir a un ego
que ya está vacío, no tibetanito.

Que no me pase lo que al niño que al subir
al manzano sepa bajar que sepa elegir mi grano feliz.
Esa mi alegría mi diccionario de bolsillo lo ínfimo.
Ahí colgué los cuadros más míos.

Pero la lancha pasó rápido haciendo del río
un picadero y nos perdimos en esas preguntas
y vagas respuestas que nos llevaban a nuestra
propia intimidad.

En nuestras partes sin resolver
en su largo horizonte hay distintas versiones
todo desaparece en sus pendientes
y lo que digo es lo que hago?
entramos en la espesura de un terreno con espacios
muertos nadie te muestra esos huecos
solo la punta del pincel que te dice
si lo ves así es así,
esa es la esencia de tu inocencia el bit del ya.





En Partes de la escena, Editorial detodoslosmares, Capilla del Monte, provincia de Córdoba, Argentina, septiembre de 2020
Pablo Queralt (Buenos Aires, 2 de junio de 1955) / Selección y fotos: jmp, “City Bell, 4 de octubre de 2021”

viernes, 1 de octubre de 2021

CLAUDIO SIMIZ Cuando la primavera sea de todos




MARINAS

I

El que no ha remontado los mares de la infancia/ y recorre pedestre y solitario/ las costas entrevistas en los años de bruma/ y bebe su alcohol en puertos macilentos/ donde un día creyó que ella estaría esperándolo/ no recuperará jamás su corazón/

Acaso intuirá/ sí/ que la sirena no era un sueño/ ni un señuelo/ no/ era el amor/ la voz del verdadero amor/ la sinuosa pasión de lo profundo.


II

No es oro, no 
aunque la luz lo enciende.
Es un puñado de arena 
que se va deslizando de tu mano
y se vuelve otra vez
arena indiferente.
No es lluvia, no, 
es arena regresando a la arena
antes de la próxima ola,
    pero de pronto
puede ser tu corazón,
la simiente desvelada
de lo que no ha sido,
el peso de una lágrima
a merced del viento.


III

Bebamos, 
la playa ha desplegado su sinuoso mantel.
El mar celebra sus olorosos partos,
crepita el cielo desbandado de pájaros.
Brindemos, 
por las islas ignotas,
abrumadas de distancia,
y el vino que seremos
en los labios del tiempo.
Ante el gris desatado 
que de inmenso parece una calle desierta
levanto mi copa de sal;
a través de todas estas millas de lágrimas
ya no sé si te espero
o te recuerdo.


HAIKUS

Buscó la noche 
entre las luciérnagas.
Amaneció.


Cede la bruma.
Todo es antiguo y nuevo 
en la mañana.


El alba tarda.
El silbo del zorzal 
le abre camino.


Clama la noche.
Se desliza la luz por 
tu silencio.


La hojita ocre 
no volverá a la rama.
Libre agoniza.


EL PIBE DE LA BOLSITA

Nunca tendrá mañana la embriagada 
luna que aspira entre sus manos frías. 
Sus noches, una tumba, y sus días 
un cilicio de piel deshabitada. 

No cabe el mundo en la desorbitada 
pupila, que ya muestra las estrías 
de una historia contada por sangrías 
y una cuna cautiva y enzarpada. 

El pibe en su bolsita infla un sueño 
tal vez allí, de algo sea dueño 
y la brutalidad no dicte las leyes. 

Y mientras él su sombra va esquivando, 
los poderosos siguen azuzando 
sus hoscos, foscos, sordos, torvos bueyes.


LA PRIMAVERA NO ES

La madrugada en que comenzaba la primavera, Sergio, un niño que vendía flores en una ruta con su madre y hermana, murió atropellado por un auto.

La primavera no es de la florida 
reina que arroja besos a la gente,
ni del alcalde, ni del Presidente
que corta cintas con su mano henchida.

La primavera no es del homicida 
que desflora la vida impunemente,
ni del rico, que empuja al indigente
a convertir sus hijos en herida.

Ante tu cuerpo en lirios deshojado 
la primavera huyó de lado a lado
escondida en disfraces y en apodos.

Un día volverá tu canto tierno 
a desterrar los ramos del invierno 
cuando la primavera sea de todos.






En Poesía reunida (1980 – 2017), libro digital, 2021 / De Café con lluvia, 2017 
Claudio Simiz (Buenos Aires, 1 de junio de 1960) / Selección y fotos: jmp

martes, 1 de junio de 2021

RICARDO DANIEL PIÑA Amarte es lo más seguro


 

(Pensamiento mosca.)

 

Y la poesía

excederá tumbas y olvido.

¡Quién mejor que ella,

sabrá tocar la profundidad y callar!

Qué voz cantará ante lo desconocido.

Ollas de sonrisas y de almas caerán

sobre la fragilidad

del humo de las pupilas.

La herida del poema seguirá pareciéndose

a la catástrofe de un perfume.

¡Oh! Mis manos son tan lentas...

que despertarán acariciando

al silencio y a la miseria,

y mi sangre dolerá.

(Un insecto escondido

en las osamentas que deja el mar.)

En el lenguaje de los ausentes querré el

heroísmo y la gloria.

Y en los aullidos de tristeza y sombra

nos acercaremos a la cordura.

Y así nos protegerá en su telaraña fraternal.

 

¡Qué inútil comienza

a hacerse nuestra grandeza!

cuando el mundo se ríe más y más

y las búsquedas se reflejan sólo

en los espejos del abismo.

 

¡Qué grande y qué inútil

terminará siendo nuestro amor!

 

 

*

 

A la memoria de Sofía Pallares

 

I

 

Hay

muchas formas

de lograr el erotismo del poema.

Una es no decirlo.

ni suponerlo.

 

(Después hay otras.)

 

El sonido de la piel.

Acariciarte.

Tantos colores durmiendo

sobre tu cuerpo.

Después termina

incomodándome

el romanticismo de la

pantalla.

 

Los cuerpos son como gotas

de agua que caen con la tormenta.

Se comienza a calentar la

humedad.

Y el vapor es solamente una

cualidad

de la lluvia del verano.

 

Sofía nos miró con tristeza,

sabía de nuestra pena.

Se estaba muriendo.

Sentía piedad por nosotros.

 

El poema es débil como la

lluvia en el verano.

Su verdadero espesor.

Su verdadera magia,

es la delicadeza,

Sofía.

 

 

II

 

Ni

siquiera puedo pronunciar mi amor.

Ni sacar eso que es como un cansancio

de la pureza.

Eso que me hace diferente y

a la vez me trae al mundo cotidiano.

Y sé que podría esperar para

amar a esa mujer hermosa y

correr el riesgo

de perder todo por

alimentarme de verdad

y de justicia.

Pero soy un hombre en un

mundo repleto de cadáveres

de niños asesinados

por “notables causas”

políticas y étnicas.

Por eso hoy seré como un perro que ahoga

en sus manos la prolongación de su sexo.

Un perro empeñado en

conquistar la soga que lo

sujeta

a esta sociedad miserable.

 

 

III

 

Me

arrepiento y reconstruyo

cada momento

que me dice cosas de

consuelo.

 

Sé que volveré a cargar mi

cuerpo enfermo de memoria

por la hostilidad de hoy.

 

¿Qué haremos si creemos

que echamos a la soledad,

como quien echa una mancha turbia,

pegajosa, de una camisa?

 

Esto podrá ser posible,

Sofía?

 

A Laura Yasan (Bs. As. 1960)

 

 

*

 

La abeja y la torta II. (Dos)

 

Era el crepúsculo entre las acacias.

Aparecíamos debajo de las columnas de luz,

sin nombres,

sin los premios.

El bosque siguió tomando los latidos.

Nos habló.

 

Y una vez más tuve la certeza

al perseguir,

enajenado,

tus ojos atentos y más grandes,

desde el cristal anaranjado de la jalea.

 

Te llegó la porción de torta que me

conducía.

Dulce.

 

Estabas tan dulce...

 

a los 13 días del mes de enero del 2000

 

 

 

*

 

La dinámica de la moral.

y el desarrollo de la bicicleta.

 

La fuerza de la tracción a sangre se traduce

a movimiento máquina, sólo si los pedales

de la bicicleta transmiten la potencia

de las piernas al plato dentado que lleva

la cadena.

Un plato dentado, cuyo diámetro es del tamaño de un plato de cocina.

La cadena es un accesorio que le transmite

la fuerza al piñón, donde está, finalmente,

la rueda, que a su vez, deja fluir la energía

hacia el piso y origina el desplazamiento.

El piñón está fijo a la rueda de atrás

pero está libre de la cadena.

Su diámetro debe ser mucho menor al de

un platito de café. La proporción es: el piñón tiene que ser menor al plato donde van

los pedales. Cuanto mayor sea esa proporción se asegura mayor potencia.

La cadena es un accesorio independiente

y libre. Está ajustado por los extremos.

(Cuál es el extremo de una cadena...?

Si es circular...?)

 

Cuando se suelta,

provoca un desarreglo en la conducción.

Un desborde en las emociones

es un desarreglo en la conducta.

Se justifica el ejemplo de la ciclista pedaleando en falso,

sin trasnsmisión,

con solamente el control del manubrio

y de los frenos de la bicicleta.

Sería:

Los accesorios del corazón desentonan

con la transformación del ego.

El software de la percepción se fue al carajo.

 

La lluvia ya no es lluvia

y la humedad no me importa.

Dejame, no me hables, no me toques.

No me dirijas la palabra.

Odio todo.

No quiero nada de nadie.

No sé si esto va a pasar

y no me importa, por mí puedo estar toda la vida amarga como un pedo de momia.

 

Los componentes de metal, ensamblados

en la bicicleta,

se fatigan con el uso en sus funciones

y ocasionan la pérdida de la energía

que dificulta el ensamble de las partes.

La ciclista pedalea en falso y un gran colchón

de aire envuelve sus piernas, 

desequilibra su cuerpo,

nubla su comprensión,

su visual,

y ella piensa:

Uh...! Qué habrá pasado?

Dónde estoy?

O me fracturé,

o me esguincé,

o me fisuré?

No puede ser... Para qué levanto las piernas?

Es extraño. No siento nada. Solamente

los pozos de la calle.

 

...

 

¿Me pisó un colectivo y estoy desarrollando

esa especie de sueño de los moribundos?

¿En cualquier instante voy a empezar a ver

una luz, allá en el fondo?

¿Me habrá chocado un auto y me golpeé

la cabeza y estoy en el paraíso de los peatones muertos por accidentes viales?

¿Todavía no me enteré?

¿Enterarse de algo, tendrá que ver con algúna manifestación de la conciencia?

¿Qué dirá mi familia cuando sepa lo que pasó?

 

...

 

¿Dónde será el velatorio?

¿Será cerca de casa?

Pensar que hasta hace un instante soñaba

con el baño que me voy a pegar

cuando llegue a casa...

 

...

 

...Ahhh..!    ....Bueeeno...!

Ta´bien...

Se me soltó la cadena...

Con razón me sentí afuera del mapa

de Buenos Aires, de Argentina,

del planisferio.

Qué cagada, ahora.

Voy a tener que engrasarme las manos

para poder seguir y llegar lo menos tarde.

 

Es una microcentésima de segundo

en el desorden de la percepción.

Parece que se liberase el pulso del artefacto hacia una velocidad insospechada.

Un cuerpo sorprendido dirigido por la calle

llena de autos.

El bondi 25, el 46, el 86. Taxis.

Autos particulares. Los carritos de los cartoneros y los vendedores ambulantes...

 

La bicicleta se sostiene en un hilo imaginario invisible que pasa desde

el 300 de la calle Brandsen

(la avenida Almirante Brown), hasta el 1400

(la avenida Regimiento Patricios) envuelta

en una atmósfera de quietud,

llena de fragilidad y de inocencia. 

La ciclista, en ese momento,

tiene sólo la intención de llegar entera.

 

Esta cadena no es la misma cadena

de la esclavitud.

Nunca se usó una bicicleta para someter

una cultura aborigen

por una potencia extranjera.

Tampoco se usó para arrear, como ganado,

a millones de trabajadores

persas, asirios, caldeos, judíos,

egipcios y árabes,

para construir bóvedas gigantes

para los emperadores.

Con piedras transportadas desde cientos

de kilómetros, en el antiguo Egipto.

(Hubiese sido fantástico ver a millones

de trabajadores yendo en bicicleta

a trabajar a la construcción de las pirámides.)

 

Esta cadena no es la misma cadena

de juramentos, códigos, justificaciones, honorarios, prejuicios , hipocresías

que ata a la mujer

a la conducta del varón.

(¿La esclavitud de género?)

Esta cadena no aísla a nadie,

de ninguna cosa imaginable. 

No se pensó para eso.

No atrapa y no sujeta. 

Si impide algo, seguramente,

no es del orden de la dinámica de la moral.

Eso es lo más seguro.

Amarte es lo más seguro.                           

 

A Leomiau in to the Galway´s blue sky.

1 de febrero de 2007

 

 

 

Selección y fotos de jmp, de los libros Galaxia mosca, 2002; Luces y sombras para Sofía (Pallares), 2004; Poesía extendida, 2004; La bicicleta, 2007

Ricardo Daniel Piña (Buenos Aires, 22 de agosto de 1962) / Fotos: jmp