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sábado, 20 de agosto de 2022

JOSÉ LARRALDE En vos encontré la calma




MI VIEJO MATE GALLETA 

Mi viejo mate galleta
que pena me dio perderte, 
que mano tronchó tu suerte, 
tal vez la mano del tiempo. 
Si hasta creí que eras eterno, 
nunca imaginé tu muerte. 
En tu pancita verdosa
cuántos paisajes miré, 
cuántos versos hilvané, 
mientras gozaba tu amargo. 
Cuántas veces te hice largo
y vos sabías por qué. 
Cuando la yerba escasiaba
por falta de patacones, 
nunca pediste razones, 
pero me diste consejos: 
chupá, pero hacete viejo
sin llegar a los talones. 
Y en esos negros inviernos
cuando la escarcha blanquiaba, 
tu cuerpito calentaba
mis manos con su calor, 
pa' que el amigo cantor
se prendiera a la guitarra. 
Y ai´nomás se hizo la farra, 
vos y yo en un mano a mano, 
mate y guitarra en el claro, 
mate y guitarra en la sombra, 
en leguas a la redonda 
no hubo jagüel orejano. 
¡Ah! Compañero y hermano, 
qué destino más sotreta, 
nunca le di a la limeta, 
en vos encontré la calma, 
en este adiós pongo el alma, 
mi viejo mate galleta. 


CUANDO ME MUERA

El día en que yo me muera
que nadie llore por mí,
el llanto es agua salada
y la sal no echa raíz.
El llanto es agua salada
y la sal no echa raíz.
Tírenme de lomo al campo
y los ojos ábranme,
que quiero seguir mirando
el cielo que no alcance.
Que quiero seguir mirando
el cielo que no alcancé.
Que nadie rece por mi alma
y que nadie ruegue a dios,
ya no me quedan ni gracias
pa´pagar ese favor.
Ya no me quedan ni gracias
pa´pagar ese favor.
Voy caminando despacio,
total, igual via llegar.
La vida no tiene apuro,
la muerte sabe esperar.
La vida no tiene apuro,
la muerte sabe esperar.
Un día pensando en algo
quise soñar, ¿y pa´qué?
Me sobraba pensamiento
pero al sueño no lo hallé.
Tírenme de lomo al campo
y los ojos ábranme,
que quiero seguir mirando
el cielo que no alcancé.




En elepé Canta José Larralde, RCA Camben, 1967 / Letra y música: José Larralde / 
José Teodoro Larralde Saad (Huanguelén, partido de Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, 22 de octubre de 1937) / Fotos: jmp / 
Los autores y textos seleccionados por el coordinador forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-







martes, 16 de septiembre de 2014

José Larralde, nadie salió a despedirme cuando me fui de la estancia

 
COSAS QUE PASAN

Nadie salió a despedirme cuando me fui de la Estancia,
Solamente el 'Ovejero', un perro... cosas que pasan.
El asunto, una zonzera, un simple cambio de palabras
y el olvido de un mocoso del que puedo ser su tata.

Y yo, que no aguanto pulgas a pesar de mi inorancia
ya, nomás, pedí las cuentas sin importarme de nada.
No hubiera pasado esto si el padre no se marchara,
pero los patrones mueren y despues los hijos mandan.

Y hasta parece mentira, pero es cosa señalada, que
de una sangre pareja salga la cria cambiada.
Los treinta años al servicio pal mozo no fueron nada,
se olvidó de mil cosas buenas por una que salió mala.

Yo me había aquerenciao, nunca conocí otra casa.
¡Que apegao a las costumbres me hallaba en aquella Estancia!.
Si hasta parece mentira, mocoso sin sombra de barba
que de gurisito andaba prendido de mis bombachas.

Por él le quité a unos teros dos pichoncitos, ¡malhaya!,
y otra vez, nunca había bajao un nido y por él gatié las ramas.
Cuando ya se hizo muchacho, yo le amansé el 'Malacara'
y se lo entregué de riendas pa que él sólo lo enfrenara.

Tenía un lazo trensao que gané en una domada,
pal santo se lo osequié ya que siempre lo admiraba.
Y la única vez que el patrón me pegó una levantada,
fue por cargarme las culpas que a él le habrían sido caras.

¡Zonceras!...cosas del campo, la tranquera mal cerrada
y el terneraje de plantel que se sale de las casas
y eso, pal finao patrón, era cosa delicada.
Y bueno, pa que acordarme de una época pasada,
me dije pa mis adentros, todo eso no vale nada.

Sin mirarnos, arreglamos, metí en el cinto la plata;
le estiré, pa despedirme, mi mano pa que apretara
y me la dejó tendida, cosa que yo no esperaba.
Porque ese mozo no sabe si un día, de hacerle falta...

Tranqueando me fui hasta el catre, alcé un atao que dejara
y me rumbié pal palenque echandome atrás el ala.
Ensillé, gané el camino, pegué la última mirada al monte,
al galpón, los bretes, el molino, las aguadas...

De arriba abrí la tranquera, eché el pañuelo a la espalda;
por costumbre, prendí un negro, talonié mi moro Pampa
y ya me largué al galope, chiflando como si nada.
Nadie salió a despedirme cuando salí de la Estancia,
solamente el 'Ovejero', un perro...cosas que pasan.


Relato criollo de don Víctor Abel Jiménez (Arbolito, Coronel Vidal, 9 de enero de 1922 – 
Mar del Plata, 30 de septiembre de 2008).-
José Larralde (Huanguelén, Provincia de Buenos Aires, 22 de octubre de 1937).-