Mostrando entradas con la etiqueta Poesía chilena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía chilena. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de abril de 2023

OMAR LARA Solo un viaje de ida



     LA MARCA EN EL CAIREL

Ella dice que nadie 
Como ella en el abismo 

Arde como en el tiempo 
Que ardía sin saberlo 
Porque saber es ser 

Y ella sabe que sabe 
Y sabe que el abismo 
Fue un invento del arte 
De no querer saber


     BARRIO CHINO

En una ocasión dejé una mano olvidándome 
     en el Barrio Chino 
Yo estaba en medio de los fenómenos 
Pensando que tenía que haber 
Un tipo de física especial 
Yo me sentía en medio de los fenómenos 
Con una mano olvidándome 
Pensando para mí qué diablos había pasado 
     con la naturaleza 
No hubo naturaleza solo hubo 
     extremos 
Y algo que parecía un cuerpo 
Levitando sobre un plato de mariscos


     CAMINOS

No llegarás, me dicen, 
Hay un atasco de recuerdos 
Y un presente que se niega a morir 
Pero en la nostalgia de lo que aún no hemos 
     Vivido 
Los presagios se pierden 
Y el aire sabe a ti y se empobrece sin aviso 
Estamos a punto de sucumbir bajo el peso de los sueños 
Respiro 
Amor 
He desistido 
Será solo un viaje de ida


     VUELO DE NOCHE

¿Sabrá la bella que es la más salvaje 
y sabrá la salvaje que es la bella del cuento? 
Todos los huérfanos vuelan esta noche 
Amados por luciérnagas y aromas mudos 
Algo parece una estrella fugaz 
Pero esta noche todo pareciera 
Y nada de verdad tiene verdad 
A menos que te sumes al cortejo 
Que sube hacia la luna y la trae hasta el árbol 
Que crece en el jardín de la bella salvaje 
Que eleva su cabello en un gesto malévolo 
Y enreda en él la luna y yo la sigo 
A la luna, al cabello a lo que sea 
Que se enreda en el pelo 
De la bella salvaje.


     ALGUIEN VIENE A VERME

Me pregunto de dónde 
Esa mujer que viene 
Esa mujer 
Me pregunto si sabe 
Qué destinos trazaron los caminos 
Qué caminos trenzaron los destinos
Qué confusiones 
Qué tiempos 
Qué historias 
Detrás de ese camino 
Las unificaciones 
De ciertas cartas geográficas 
Las distorsiones de ciertas historias 
Y esa mujer que viene a verme 
Esa mujer


     VILLA GRIMALDI

Pienso en una mujer 
Que es más que una mujer 
Que además es la tierra 
Y la feracidad suntuosa de la tierra 
Que además son mis pies en la tierra 
Y los pies de la tierra en la estatura 
De las cosas del hombre 
Y por eso surgió 
De la hecatombe 
Como un rayo de seda 
Y del aullido 
Como un hilo frutal 
Y de la hoguera 
Como una nube plácida 
Pienso en una mujer 
Brasa y abrazo 
Respiración y piel 
Una mujer.


     POESÍA

Imposible no mirar esta tarde 
Sin pensar 
Que una tarde 
Que ya tiene un recuerdo (pienso, claro, 
En Vallejo) 
Que ya tiene una herida 
Un vaivén 
Un reflejo 
La tendré entre mis venas 
Esa amada imposible 
Esa fiebre 
Ese guiño 
Imposible esta tarde 
Entrecerrar los ojos 
Sin encerrar en ellos la diminuta ola 
Que nació esa mañana y se hizo 
Huracana 
Y se hizo esa boca 
Esta búsqueda loca


     CUANDO NADIE EXISTÍA

El asombroso roce de una mano en la calle 
Un gato más allá de la lluvia 
Una voz 
Pájaros 
Bocinazos 
Un fantasma colado en el paraguas inútil 
Un vestido empapado 
El silbido de una puerta invisible 
Ese gustillo amargo del café 
Y todo en esa tarde a punto de volar




En Nohualhue: Ida y vuelta Poesía 1964-2016, Ediciones Universidad de La Frontera, Temuco, Chile, 2017 / De Papeles de Harek Ayún, Premio Casa de América de Poesía Americana, 2007 / 
Luis Omar Lara Mendoza (Nohualhue, Teodoro Schmidt, Chile, 9 de junio de 1941 - Concepción, 2 de julio de 2021) / Foto: jmp, Montmartre, París, 7 de julio de 2019 / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

domingo, 24 de julio de 2022

PABLO NERUDA 4 de 2000



LAS MÁSCARAS 

Piedad para estos siglos y sus sobrevivientes 
alegres o maltrechos, lo que no hicimos 
fue por culpa de nadie, faltó acero: 
lo gastmos en tanta inútil destrucción, 
no importa en el balance nada de esto: 
los años padecieron de pústulas y guerras, 
años desfallecientes cuando tembló la esperanza 
en el fondo de las botellas enemigas.
Muy bien, hablaremos alguna vez, algunas veces, 
con una golondrina para que nadie escuche: 
tengo vergüenza, tenemos el pudor de los viudos: 
se murió la verdad y se pudrió en tantas fosas:
es mejor recordar lo que va a suceder: 
en este año nupcial no hay derrotados: 
pongámonos cada uno máscaras victoriosas


III 
LAS ESPIGAS 

El sin cesar ha terminado en flores, 
en largo tiempo que extiende su camino 
en cinta, en la novedad del aire, 
y si por fin hallamos bajo el polvo 
el mecanismo del próximo futuro 
simplemente reconozcamos la alegría 
así como se presenta! Como una espiga más, 
de tal manera que el olvido contribuya 
a la claridad verdadera que sin duda no existe. 


VIII 
LOS MATERIALES 

El mundo se llenó de sinembargos, 
de infundados temores y dolor, 
pero hay que reconocer que sobre el pan salobre 
o junto a tal o cual iniquidad 
los vegetales, cuando no fueron quemados, 
siguieron floreciendo y repartiendo 
y continuaron su trabajo verde. 

No hay duda que la tierra 
entregó a duras penas otras cosas 
de su baúl que parecía eterno: 
muere el cobre, solloza el manganeso, 
el petróleo es un último estertor, 
el hierro se despide del carbón,
el carbón ya cerró sus cavidades. 

Ahora este siglo debe asesinar 
con otras máquinas de guerra, vamos 
a inaugurar la muerte de otro modo, 
movilizar la sangre en otras naves.


IX 
CELEBRACIÓN 

Pongámonos los zapatos, la camisa listada,
el traje azul aunque ya brillen los codos,
pongámonos los fuegos de bengala y de artificio,
pongámonos vino y cerveza entre el cuello y los pies,
porque debidamente debemos celebrar
este número inmenso que costó tanto tiempo,
tantos años y días en paquetes,
tantas horas, tantos millones de minutos,
vamos a celebrar esta inauguración.

Desembotellemos todas las alegrías resguardadas
y busquemos alguna novia perdida
que acepte una festiva dentellada.
Hoy es. Hoy ha llegado. Pisamos el tapiz
del interrogativo milenio. El corazón, la almendra
de la época creciente, la uva definitiva
irá depositándose en nosotros,
y será la verdad tan esperada.

Mientras tanto una hoja del follaje
acrecienta el comienzo de la edad:
rama por rama se cruzará el ramaje,
hoja por hoja subirán los días
y fruto a fruto llegará la paz:
el árbol de la dicha se prepara
desde la encarnizada raíz que sobrevive
buscando el agua, la verdad, la vida.

Hoy es hoy. Ha llegado este mañana
preparado por mucha oscuridad:
no sabemos si es claro todavía
este mundo recién inaugurado:
lo aclararemos, lo oscureceremos
hasta que sea dorado y quemado
como los granos duros del maíz:
a cada uno, a los recién nacidos,
a los sobrevivientes, a los ciegos,
a los mudos, a mancos y cojos,
para que vean y para que hablen,
para que sobrevivan y recorran,
para que agarren la futura fruta
del reino actual que dejamos abierto
tanto al explorador como a la reina,
tanto al interrogante cosmonauta
como al agricultor tradicional,
a las abejas que llegan ahora
para participar en la colmena
y sobre todo a los pueblos recientes,
a los pueblos crecientes desde ahora
con las nuevas banderas que nacieron
en cada gota de sangre o sudor.

Hoy es hoy y ayer se fue, no hay duda.

Hoy es también mañana, y yo me fui
con algún año frío que se fue,
se fue conmigo y me llevó aquel año.

De esto no cabe duda. Mi osamenta
consistió, a veces, en palabras duras
como huesos al aire y a la lluvia,
y pude celebrar lo que sucede
dejando en vez de canto o testimonio
un porfiado esqueleto de palabras.


En 2000, Editorial Losada, Buenos Aires, primera edición 1974; segunda edición 8 de mayo de 1976 / 2000 es el segundo libro con poemas inéditos que se publica luego de la muerte de Neruda / Selección, fotos y video: jmp /
Pablo Neruda (Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto. Chile, 12 de julio de 1904 - 23 de septiembre de 1973) / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.- 

José María Pallaoro lee a Pablo Neruda / Poema “Los materiales” / 


viernes, 17 de diciembre de 2021

ENRIQUE LIHN El presidente de un país cualquiera es un imbécil y el poeta que aparece en los titulares de prensa



RECONSTITUCIÓN DEL DISCURSO 
DE UN DIVULGADOR OLVIDADO

Quién puede decir que la naturaleza sea justa
o que exista en ella el diseño de una finalidad

las aves migratorias llegan, en minoría, a los parajes de salvación
el derrotero no se los marca el instinto
millones y millones mueren al internarse mar adentro, caen como lluvia extenuadas al abismo
Entre los hombres no existe la justicia
ni en su naturaleza
el deseo de que exista hace el dolor de muchos
mueren jóvenes los grandes talentos
viven hasta la saciedad multitudes de bobos

A la buena madre le mata un auto a su único hijo
a la mala le brotan los suyos por manadas
El hombre capaz ve ascender hasta las nubes a los incapaces
mientras él se ve forzado a trabajar en la oscuridad
El presidente de un país cualquiera es un imbécil
y el poeta que aparece en los titulares de prensa
Los comunicadores dirigen al mundo
eligen un producto y un nombre y lo clavan
en el inconsciente colectivo
hasta que todos lo nombran y consumen.


LA MANO ARTIFICIAL

Es una mano artificial la que trajo
papel y lápiz en el bolso del desahuciado
No va a escribir Contra la muerte, ni El arte de morir
¡felices escrituras! No va a firmar un decreto
de excepción que lo devuelva a la vida.
Mueve su mano ortopédica como un imbécil que jugara
con una piedra o un pedazo de palo
y el papel se llena de signos como un hueso de hormigas


HAY SÓLO DOS PAÍSES

Hay sólo dos países: el de los sanos y el de los enfermos
por un tiempo se puede gozar de doble nacionalidad
pero, a la larga, eso no tiene sentido
Duele separarse, poco a poco, de los sanos a quienes
seguiremos unidos, hasta la muerte
separadamente unidos
Con los enfermos cabe una creciente complicidad
que en nada se parece a la amistad o el amor
(esas mitologías que dan sus últimos frutos a unos pasos del hacha)
Empezamos a enviar y recibir mensajes de nuestros verdaderos conciudadanos
una palabra de aliento
un folleto sobre el cáncer


En revista (ideas, letras, artes en la) Crisis, número 74, septiembre de 1989 /
Enrique Lihn Carrasco (Santiago, Chile, 3 de septiembre de 1929 – 10 de julio de 1988) / Fotos: jmp.

viernes, 18 de enero de 2019

PABLO NERUDA Poeta de cejas afiladas y zapatos raídos eres yo





Poema 7

Aun en estos altos
años
en plena
cordillera de mi vida
después de haber
subido
la nieve vertical
y haber entrado
en la diáfana meseta
de la luz decisiva
te veo
junto al mar caracolero
recorriendo vestigios
de la arena
perdiendo el tiempo con
los pájaros
que cruzan
la soledad marina
te miro
y no lo creo
soy yo mismo
tan tonto, tan remoto,
tan desierto
Joven
recién
llegado
de provincia,
poeta
de cejas afiladas
y zapatos
raídos
eres
yo
yo que de nuevo
vivo,
llegado de la lluvia,
tu silencio y tus brazos
son los míos
tus versos tienen
el grano
repetido
de la avena,
la fecunda frescura
del agua en que navegan
hojas y aves del bosque,
bien muchacho, y ahora
escucha
conserva
alarga tu silencio
hasta que en ti
maduren
las palabras,
mira y toca
las cosas,
las manos
saben, tienen
sabiduría ciega,
muchacho,
hay que ser en la vida
buen fogonero,
honrado fogonero,
no te metas
a presumir de pluma,
de argonauta,
de cisne,
de trapecista entre las frases altas
y el redondo vacío,
tu obligación
es de carbón y fuego,
tienes
que ensuciarte las manos
con aceite quemado,
con humo
de caldera,
lavarte,
ponerte traje nuevo
y entonces
capaz de cielo puedes
preocuparte del lirio,
usar el azahar y la paloma,
llegar a ser radiante,
sin olvidar tu condición
de olvidado,
de negro,
sin olvidar los tuyos
ni la tierra,
endurécete
camina
por las piedras agudas
y regresa.


Poema 13

Adolescencia turbia, triste y tierna,
tembladeral sombrío
en que caen las hojas
los cuerpos,
las palabras
los golpes duros y el amor amargo,
edad como el espacio,
sin raíces, abierta
y más desconocida que la noche,
con más estrellas que su sombra.
Tiempo impuro de tacto
sin respuesta,
de piedras en los pies y ojos con hambre,
de libros estrujados para aprender la vida
que allí mismo nos llama mira y que no vemos
con Baudelaire encima del hombro como el cuervo
y Lautréamont aullando en su féretro impune
Así,
lejos de Garcilaso y sus riberas
peinadas por las plumas de los cisnes
y así semi malditos, desquiciados
amamantados en literatura
con todas las tinieblas en la mano,
irresponsables y bravíos, ir
poco a poco andando,
caminando el camino,
buscando el pan, la casa y la mujer
como todos los hombres.


Poema 21

Lynn y Patrick Morgan
en estas aguas amarrados,
en este río confundidos,
hostiles, floridos, amargos,
van hacia el mar o hacia el infierno,
con un amor acelerado
que los precipita en la luz
o los recoge del sargazo:
pero continúan las aguas
en la oscuridad, conversando,
contando besos y cenizas,
calles sangrientas de soldados,
inaceptables reuniones
de la miseria con el llanto:
cuanto pasa por estas aguas!:
la velocidad y el espacio,
los fermentos de las fabelas
y las máscaras del espanto.

Hay que ver lo que trae el agua
por el río de cuatro brazos!

Isla Negra, junio de 1968


En Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos, Seix Barral, Editorial Planeta, Buenos Aires, Argentina, 2014.
Pablo Neruda (Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto), Chile, 12 de julio de 1904 – 23 de septiembre de 1973. Fotos: Jmp

martes, 11 de diciembre de 2018

PABLO DE ROKHA La vieja tonada de la gallina de los huevos azules



SOY EL HOMBRE CASADO

   Soy el hombre casado, soy el hombre casado que inventó el matrimonio;
   varón antiguo y egregio, ceñido de catástrofes, lúgubre;
   hace mil, mil años hace que no duermo cuidando los chiquillos y las estrellas desveladas;
   por eso arrastro mis carnes peludas de sueño
   encima del país gutural de las chimeneas de ópalo.

   Dromedario, polvoroso dromedario,
   gran animal andariego y amarillo de verdades crepusculares,
   voy trotando con mi montura de amores tristes…

   Alta y ancha rebota la vida tremenda
   sobre mi enorme lomo de toro;
   el pájaro con tongo de lo cuotidiano se sonríe de mis guitarras tentaculares y absortas;
   acostumbrado a criar hijos y cantos en la montaña,
   degüello los sarcasmos del ave terrible con mis cuchillos inexistentes,
   y continúo mis grandes estatuas de llanto;
   los pueblos futuros aplauden la vieja chaqueta de verdugo de mis tonadas.

   Comparo mi corazón al preceptor de la escuela del barrio,
   y papiroteo en las tumbas usadas
   la canción oscura de aquel que tiene deberes y obligaciones con lo infinito.

   Además van, a orillas mías, los difuntos precipitados de ahora y sus andróginos en aceite;
   los domino con la mirada muerta de mi corbata,
   y mi actitud continúa encendiendo las lámparas despavoridas.

   Cuando los perros mojados del invierno aúllan, desde la otra vida,
   y, desde la otra vida, gotean las aguas,
   yo estoy comiendo charqui asado en carbones rumorosos,
   los vinos maduros cantan en mis bodegas espirituales;
   sueña la pequeña Winétt, acurrucada en su finura triste y herida,
   y todos nos sentimos millonarios de felicidad, poderosos de felicidad,
   contentos de la buena pobreza,
   y tranquilos,
   seguros de la buena pobreza y la buena tristeza que nos torna humildes y emancipados,
   …entonces, cuando los perros mojados del invierno aúllan, desde la otra vida…
   “Bueno es que el hombre aguante”, le dijo,
   así le digo al esqueleto cuando se me anda quedando atrás, refunfuñando,
   y le pego un puntapié en las costillas.

   Frecuentemente voy a comprar avellanas o aceitunas al cementerio,
   voy con todos los mocosos, bien alegre,
   como un fabricante de enfermedades que se hiciese vendedor de rosas;
   a veces encuentro a la muerte meando detrás de la esquina,
   o a una estrella virgen con todos los pechos desnudos.
   Mis dolores acuartelados tienen un ardor tropical de orangutanes;
   poeta del Occidente,
   tengo los nervios mugrientos de fábricas y de máquinas,
   las dactilógrafas de la actividad me desparraman la cara trizada de abatimiento,
   y las ciudades enloquecieron mi tristeza
   con la figura trepidante y estridente del automóvil:
   civiles y municipales,
   mis pantalones continúan la raya quebrada del siglo;
   semejante a una inmensa oficina de notario,
   poblada de aburrimiento,
   la tinaja ciega de la voluntad llena de moscas.

   Un muerto errante llora debajo de mis canciones deshabitadas.

   Y un pájaro de pólvora
   canta en mis manos tremendas y honorables, lo mismo que el pergamanato,
   la vieja tonada de la gallina de los huevos azules.


En Poesía social del siglo XX: España e Hispanoamericana, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1971. Foto: Jmp
Escribe Naín Nómez (Profesor de Filosofía, Talca, Chile, 1944) en Ómnibus, número 30, enero de 2010:
“Pablo de Rokha nació con el nombre de Carlos Díaz Loyola el 17 de octubre de 1894 en Licantén, provincia de Curicó, Chile. Sus padres fueron don José Ignacio Díaz y doña Laura Loyola. Vivió gran parte de su infancia en la zona de Llico, Hualañé y Vichuquén, pequeños pueblos de la zona del Maule. Por el año 1897, su padre es jefe de resguardo en la zona cordillerana y viaja permanentemente con su hijo. En 1901 se traslada a Talca, donde el poeta empieza a estudiar en la Escuela Pública No 3, cuyo director es don José Tomás Jara, padre del poeta Max Jara. En 1905, don José Ignacio Díaz es trasladado a Lonquimay, en la provincia de Cautín y luego administra el fundo Curillinque en Maule, razón por la cual Carlos interrumpe sus estudios. Durante ese mismo año da a conocer sus primeros poemas en medios familiares.
En 1906 vuelve a estudiar en el Seminario Conciliar de San Pelayo, donde permanece hasta 1911 cuando es expulsado por ateo, pero en verdad por leer autores prohibidos, especialmente Voltaire y Rabelais. Allí conoce a los clásicos latinos y griegos: Lucrecio, Virgilio, Heráclito, Zenón y Demócrito. Sus condiscípulos lo llamarán "El Amigo Piedra", expresión de donde tomará su seudónimo Rokha. Después de ser expulsado, viaja a Santiago y se da a conocer en los medios literarios con el seudónimo de Job Díaz. Se instala en una residencial de la calle Gálvez, termina sus estudios secundarios y da su bachillerato en 1912. Se matricula en la Universidad de Chile para estudiar Derecho o Ingeniería, pero pronto abandona los estudios y se dedica al periodismo. Publica algunos artículos en los diarios La Razón y La Mañana de Santiago y sus primeros poemas en la revista Juventud de la Federación de Estudiantes de Chile, ya con el nombre que lo hará famoso: Pablo de Rokha. Descubre la poesía de Walt Whitman y la filosofía de Friedrich Nietzsche.
En 1914 vuelve a Talca y recibe de regalo un libro titulado Lo que me dijo el silencio firmado por Juana Inés de la Cruz. Al ver el retrato de la poeta, se enamora y se vuelve a Santiago para conocerla. Ella estudiaba en el Liceo No 3 de Santiago, era hija de un coronel de ejército y se llamaba Luisa Anabalón Sanderson. El poeta le pide que se case con él y ambos se fugan, realizando el matrimonio el 25 de octubre de 1916. Luisa será conocida después como Winétt de Rokha.
En 1916, Pablo de Rokha publica su primer texto titulado "Versos de infancia" en la antología Selva Lírica. Durante esos años, ejerce diversos oficios para sobrevivir con su esposa y publicar algunos de sus textos: es corredor de propiedades, comerciante de frutos de país, pintor, director de revistas, periodista, etc. Adhiere al movimiento anarquista internacional y autoedita varios de sus libros, entre ellos Los gemidos en 1922, una de sus obras capitales. Durante los años veinte, vive en diversas ciudades, entre ellas San Felipe y Concepción, donde funda revistas como Numen, Agonal, Dínamo y publica libros como Heroísmo sin alegría, Ecuación y Escritura de Raimundo Contreras, que anuncian su incorporación a las huestes de la vanguardia latinoamericana.
A partir de 1930, multiplica sus obras, su compromiso social (es militante del Partido Comunista entre 1932 y 1938), su amor por Winétt y su crítica al sistema político y social del país. También nacen varios de sus hijos: Carlos, Lukó, Pablo, Juana Inés, José, Pablo, Laura y Flor, además de Carmen y Tomás muertos prematuramente. En la medida que sus obras se hacen más militantes (Canto de trinchera, Los 13, El canto de hoy, Jesucristo, Satanás, Oda a Máximo Gorki), sus enemigos crecen dentro y fuera del ámbito literario. El Partido Comunista lo presenta como candidato a diputado, pero pierde; posteriormente hace clases en la Escuela de Bellas Artes y es propuesto como candidato a Decano, perdiendo por un voto. Dirige la revista Principios, auspiciada por el Partido Comunista y es nombrado presidente de la Casa América, una organización cultural de izquierda. Adhiere al Frente Popular, defiende a la República Española y su poesía se vuelca en la defensa de la democracia, el socialismo y el antifascismo. En 1938 renuncia al Partido Comunista y apoya públicamente como candidato a presidente de la república a Carlos Ibáñez del Campo contra Pedro Aguirre Cerda, quien es en ese momento el candidato de todas las fuerzas de izquierda.
En 1939 inicia Multitud "revista del pueblo y la alta cultura", la que con intermitencias se editará hasta el año 1963. Al mismo tiempo, publica en forma continua en el diario La Opinión, desde cuyo bastión mantendrá constantes polémicas con los poetas Vicente Huidobro y Pablo Neruda. Con el mismo sello editorial de la revista Multitud, mantendrá la publicación de sus futuros libros.
En 1944, el presidente Juan Antonio Ríos, le extiende un nombramiento como embajador cultural de Chile para toda América y el poeta emprende un viaje por el continente acompañado de su esposa Winétt. El periplo se extiende por 19 países con un nutrido programa de charlas, conferencias, recitales y conversaciones con escritores, políticos e intelectuales de todos los países que visitan. Entre los anfitriones del poeta están el pintor Siqueiros, Lázaro Cárdenas, Jaime Torres Bodet, Lombardo Toledano, Miguel Otero Silva, Juan Marinello, Arturo Uslar Pietri, Juan Liscano y otros escritores e intelectuales. Cuando el poeta viene de vuelta y se encuentra en Argentina, en Chile es elegido presidente Gabriel González Videla quien dicta la Ley de Defensa de la Democracia contra el Partido Comunista, por lo que el poeta decide quedarse un tiempo en Argentina. Vuelve en 1949, año en que publica su obra teórica más importante: Arenga sobre el arte, que incluye la "Epopeya de las comidas y bebidas de Chile". Su esposa Winétt ha enfermado gravemente y morirá de cáncer en 1951.
La aparición de su monumental antología de 1954, cierra un ciclo completo de su obra. En 1955 publica su libro-ensayo Neruda y yo, obra que reaviva las viejas querellas con el Premio Nobel y que es uno de los ataques más furibundos de un escritor a otro. Son años difíciles para el poeta, que se encuentra muy solo y vende sus libros de puerta en puerta para sobrevivir. En 1962 muere su hijo Carlos, también poeta. En 1964 es invitado por el gobierno de Mao Tse Tung a China y posteriormente viaja por la Unión Soviética y Francia. Durante el año 1965 le es otorgado finalmente el Premio Nacional de Literatura, el que a su juicio, "le llegó casi por cumplido". Poco después, Licantén lo nombra Hijo Ilustre de la ciudad. A comienzos de 1968 se suicidaban su amigo Joaquín Edwards Bello y su hijo Pablo. Meses después, el 10 de septiembre de ese mismo año, Pablo de Rokha moría, suicidándose de un disparo en la boca en su casa de Valladolid 106 en Santiago.”
http://www.omni-bus.com/n30/index.html

martes, 4 de diciembre de 2018

PABLO NERUDA El canto del hombre invisible que canta con todos los hombres



EL HOMBRE INVISIBLE


Yo me río,
me sonrío
de los viejos poetas,
yo adoro toda
la poesía escrita,
todo el rocío,
luna, diamante, gota
de plata sumergida,
que fue mi antiguo hermano,
agregando a la rosa,
pero
me sonrío
siempre dicen “yo”,
a cada paso
les sucede algo,
es siempre”“yo”,
por las calles
sólo ellos andan
o la, dulce que aman,
nadie más,
no pasan pescadores,
ni libreros,
no pasan albañiles,
nadie se cae
de un andamio,
nadie sufre,
nadie ama,
sólo mi pobre hermano,
el poeta,
a él le pasan
todas las cosas
ya su dulce querida,
nadie vive
sino él solo,
nadie llora de hambre
o de ira,
nadie sufre en sus versos
porque no puede
pagar el alquiler,
a nadie en poesía
echan a la calle
con camas y con sillas
y en las fábricas
tampoco pasa nada,
no pasa nada,
se hacen paraguas, copas,
armas, locomotoras,
se extraen minerales
rascando el infierno,
hay huelga,
vienen soldados,
disparan,
disparan contra el pueblo,
es decir,
contra la poesía,
y mi hermano
el poeta
estaba enamorado,
o sufría
porque sus sentimientos
son marinos,
ama los puertos
remotos, por sus nombres,
y escribe sobre océanos
que no conoce,
junto a la vida, repleta
como el maíz de granos,
él pasa sin saber
desgranarla,
él sube y baja
sin tocar la tierra,
o a veces
se siente profundísimo
y tenebroso,
él es tan grande
que no cabe en sí mismo,
se enreda y desenreda,
se declara maldito,
lleva con gran dificultad la cruz
de las tinieblas,
piensa que es diferente
a todo el mundo,
todos los días come pan
pero no ha visto nunca
un panadero
ni ha entrado a un sindicato
de panificadores,
y así mi pobre hermano
se hace oscuro,
se tuerce y se retuerce
y se halla
interesante,
interesante,
ésta es la palabra,
yo no soy superior
a mi hermano
pero sonrío,
porque voy por las calles
y sólo yo no existo,
la vida corre
como todos los ríos,
yo soy el único
invisible,
no hay misteriosas sombras,
no hay tinieblas,
todo el mundo me habla,
me quieren contar cosas,
me hablan de sus parientes,
de sus miserias
y de sus alegrías,
todos pasan y todos
me dicen algo,
y cuántas cosas hacen!:
cortan maderas,
suben hilos eléctricos,
amasan hasta tarde en la noche
el pan de cada día,
con una lanza de hierro
perforan las entrañas
de la tierra
y convierten el hierro
en cerraduras,
suben al cielo y llevan
cartas, sollozos, besos,
en cada puerta
hay alguien,
nace alguno,
o me espera la que amo,
y yo paso y las cosas
me piden que las cante,
yo no tengo tiempo,
debo pensar en todo,
debo volver a casa,
pasar al Partido,
qué puedo hacer,
todo me pide
que hable,
todo me pide
que cante y cante siempre,
todo está lleno
de sueños y sonidos,
la vida es una caja
llena de cantos, se abre
y vuela y viene
una bandada
de pájaros
que quieren contarme algo
descansando en mis hombros,
la vida es una lucha
como un río que avanza
y los hombres
quieren decirme,
decirte,
por qué luchan,
si mueren,
por qué mueren,
y yo paso y no tengo
tiempo para tantas vidas,
yo quiero
que todos vivan
en mi vida
y canten en mi canto,
yo no tengo importancia,
no tengo tiempo
para mis asuntos,
de noche y de día
debo anotar lo que pasa,
y no olvidar a nadie.
Es verdad que de pronto
me fatigo
y miro las estrellas,
me tiendo en el pasto, pasa
un insecto color de violín,
pongo el brazo
sobre un pequeño seno
o bajo la cintura
de la dulce que amo,
y miro el terciopelo
duro
de la noche que tiembla
con sus constelaciones congeladas,
entonces
siento subir a mi alma
la ola de los misterios,
la infancia,
el llanto en los rincones,
la adolescencia triste,
y me da sueño,
y duermo
como un manzano,
me quedo dormido
de inmediato
con las estrellas o sin las estrellas,
con mi amor o sin ella,
y cuando me levanto
se fue la noche,
la calle ha despertado antes que yo,
a su trabajo
van las muchachas pobres,
los pescadores vuelven
del océano,
los mineros
van con zapatos nuevos
entrando en la mina,
todo vive,
todos pasan,
andan apresurados,
y yo tengo apenas tiempo
para vestirme,
yo tengo que correr:
ninguno puede
pasar sin que yo sepa
adónde va, qué cosa
le ha sucedido.
No puedo
sin la vida vivir,
sin el hombre ser hombre
y corro y veo y oigo
y canto,
las estrellas no tienen
nada que ver conmigo,
la soledad no tiene
flor ni fruto.
Dadme para mi vida
todas las vidas,
dadme todo el dolor
de todo el mundo,
yo voy a transformarlo
en esperanza.
Dadme
todas las alegrías,
aun las más secretas,
porque si así no fuera,
cómo van a saberse?
Yo tengo que contarlas,
dadme
las luchas
de cada día
porque ellas son mi canto,
y así andaremos juntos,
codo a codo,
todos los hombres,
mi canto los reúne:
el canto del hombre invisible
que canta con todos los hombres.



En Odas elementales, Losada, Buenos Aires, décima edición 1992. Primera edición 1954.
Pablo Neruda (Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto. Chile, 12 de julio de 1904 – 23 de septiembre de 1973). Foto: Jmp


viernes, 2 de junio de 2017

Nicanor Parra, Ésta es nuestra última palabra


MANIFIESTO

Señoras y señores
ésta es nuestra última palabra
nuestra primera y última palabra.
Los poetas bajaron del Olimpo.

Para nuestros mayores
la poesía fue un objeto de lujo
pero para nosotros
es un artículo de primera necesidad:
no podemos vivir sin poesía.

A diferencia de nuestros mayores
y esto lo digo con todo respeto
nosotros sostenemos
que el poeta no es un alquimista
el poeta es un hombre como todos
un albañil que construye su muro:
un constructor de puertas y ventanas.

Nosotros conversamos
en el lenguaje de todos los días
no creemos en signos cabalísticos.

Además una cosa:
el poeta está ahí
para que el árbol no crezca torcido.

Este es nuestro mensaje.
Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
al poeta Barata
al poeta Ratón de Biblioteca.
Todos estos señores
y esto lo digo con mucho respeto
deben ser procesados y juzgados
por construir castillos en el aire
por malgastar el espacio y el tiempo
redactando sonetos a la luna
por agrupar palabras al azar
a la última moda de París.
Para nosotros no:
el pensamiento no nace en la boca
nace en el corazón del corazón.

Nosotros repudiamos
la poesía de gafas obscuras
la poesía de capa y espada
la poesía de sombrero alón.
Propiciamos en cambio
la poesía a ojo desnudo
la poesía a pecho descubierto
la poesía a cabeza desnuda.

No creemos en ninfas ni tritones.
La poesía tiene que ser esto:
una muchacha rodeada de espigas
o no ser absolutamente nada.

Ahora bien, en el plano político
ellos, nuestros abuelos inmediatos,
¡nuestros buenos abuelos inmediatos!,
se retractaron y se dispersaron
al pasar por el prisma de cristal.
Unos pocos se hicieron comunistas.
Yo no sé si lo fueron realmente.
Supongamos que fueron comunistas,
lo que sé es una cosa:
que no fueron poetas populares,
fueron unos reverendos poetas burgueses.

Hay que decir las cosas como son:
sólo uno que otro
supo llegar al corazón del pueblo.
Cada vez que pudieron
se declararon de palabra y de hecho
contra la poesía dirigida
contra la poesía del presente
contra la poesía proletaria.

Aceptemos que fueron comunistas
pero la poesía fue un desastre
surrealismo de segunda mano
decadentismo de tercera mano,
tablas viejas devueltas por el mar.
Poesía adjetiva
poesía nasal y gutural
poesía arbitraria
poesía copiada de los libros
poesía basada
en la revolución de la palabra
en circunstancias de que debe fundarse
en la revolución de las ideas.
Poesía de círculo vicioso
para media docena de elegidos:
"libertad absoluta de expresión".

Hoy nos hacemos cruces preguntando
para qué escribirían esas cosas
¿para asustar al pequeño burgués?
¡Tiempo perdido miserablemente!
El pequeño burgués no reacciona
sino cuando se trata del estómago.

¡Qué lo van a asustar con poesías!

La situación es ésta:
Mientras ellos estaban
por una poesía del crepúsculo
por una poesía de la noche
nosotros propugnamos
la poesía del amanecer.
Este es nuestro mensaje,
los resplandores de la poesía
deben llegar a todos por igual
la poesía alcanza para todos.

Nada más, compañeros
nosotros condenamos
y esto sí que lo digo con respeto
la poesía de pequeño dios
la poesía de vaca sagrada
la poesía de toro furioso.

Contra la poesía de las nubes
nosotros oponemos
la poesía de la tierra firme
cabeza fría, corazón caliente
somos tierrafirmistas decididos

contra la poesía de café
la poesía de la naturaleza
contra la poesía de salón
la poesía de la plaza pública
la poesía de protesta social.

Los poetas bajaron del Olimpo.


De: Otros poemas (1950-1968). En: Poemas para combatir la calvicie. Antología. Compilador: Julio Ortega, Fondo de Cultura Económica, México, impreso en Chile, 1999.

Nicanor Segundo Parra Sandoval (San Fabián de Alico, Región del Biobío, Chile, 5 de septiembre de 1914). Foto: Jmp

lunes, 22 de mayo de 2017

Enrique Lihn, Un primer verso que pone al poema en movimiento como por obra de magia


ESTACIÓN TERMINAL

Ésta será ya lo veo tu última imagen: 
nuestra despedida en el poema en la estación terminal. 
No sé por dónde empezarla para que no se me escape nada,
y las gentes las cosas apelotonadas aquí tienen algo de agobiadoramente comparable a los restos que se enfrían 
frases enteras o adjetivos de una pequeña obra maestra 
sobre la cual pesara, hasta perderla, esta impaciencia, 
nuestro cansancio mi inarticulación la ferocidad del egoísmo 
por el cual cuando me empiezan a doler los pies prefiero la cama a cualquier otra cosa incluyendo a la poesía que voy a decirlo todo esta noche eres tú, 
y, entretanto, no insistas en que un gordinflón de cuarenta años 
duerma apoyado en tu hombro, para retenerlo otro poco. 
A la estación le sobran escenas como éstas, 
la cara triste de la revolución 
que me sonría por la tuya 
con algo de una máscara de hojas de tabaco pequeña obra maestra de la noche te improvisas 
una moral una paciencia y hasta lo que llamas tu amor, nada podría de todo eso 
brotar en esta tierra caliente removida por los huracanes 
sobre la que pasa y repasa este mundo con sus pies, 
y se acumulan los restos a la espera de mis adjetivos, obscenos bultos un mar de papeles, etc., 
algo, en fin, como para renunciar a este tipo de viajes. 
Me parece llegar a la edad más ingrata, 
me parece recordar el momento presente: 
no eres tú la muchacha que conocí hace un año 
ni te marchaste en circunstancias que prefiero olvidar. 
Por el contrario, ¿no hicimos el amor? 
Una y mil veces, se diría, y para el caso es lo mismo: 
te reemplazaron hasta en eso como una sombra borrara a otra, 
y tu virginidad: el colmo del absurdo 
no te defiende ahora de parecer agotada. 
En realidad recuerdo que nos despedimos aquí, 
pero no puedo precisar, con este sueño, cómo ocurrió la despedida, 
en qué sentido tus manos me revuelven el pelo 
y yo arrastro tu equipaje una caja de latón 
o me insinúas que te regale un pullover. 
A los ojos de la gente que no distingo de mis ojos 
sino para mirarles desde una especie de ultratumba 
somos una pareja un poco desafiante 
y acostumbrada a esto en su Estación Terminal 
un blanco y una negra 
contra la que, en cualquier momento, alguien arroja una sonrisa estúpida 
el comienzo de una pedrada.
La cara triste de la revolución 
y yo la tomo entre mis manos de egoísta consumado.  
Tanto como los párpados me pesan quienes se sientan en el suelo 
a esperar una guagua hasta la hora del juicio 
en que el viejo carcamal logra ponerse en movimiento 
y los riegue lentamente por el interior de la República. 
Tu última imagen quizá con tus yollitos en el pelo, 
esta falta de sentimientos profundos en que me encuentro 
parecida a la pobreza por la que en cambio tú 
no sientes nada o bien una despreocupada afinidad, 
la risa de juntar unos medios con tus alumnos, 
el espejo que se guarda debajo de la almohada para soñar con quién se quiera 
y tus visitas a la abandonada 
que por penas de amor se llena de hijos. 
Ya no estoy en edad de soportarme en este trance 
ni los bolsillos vacíos ni la efusión sentimental son cosas de mi agrado, 
hasta leyendo mis propios versos más o menos románticos bostezo 
y se me dormiría la mano si tuviera que escribirlos. 
Cuántos años aquí, pero, en fin, tú eres joven: 
“de otro, serás de otro como antes de mis besos”. 
Yo prefiero al lirismo la observación exacta 
el problema de lengua que me planteas y que no logro resolver te escribiré. 
La Estación Terminal un libro abierto perezosamente en que las frases ondulan 
como si mis ojos fueran un paraje de turistas desacostumbrados a estos inconvenientes, 
nada que se parezca a una mancha gloriosa, 
ya lo dije, de vez en cuando, una observación estúpida: 
piedrecillas que se desprenden de este yacimiento humano, 
incongruentes, con el saludo de Ho Chi Min transmitido por los altoparlantes institutrices de esas que no dejan en paz a los niños a ninguna hora de la noche, 
y sin embargo, tú duermes con tranquilidad 
capaz de todas las consignas, pero con una reserva al buen humor 
quizá la clave de todo esto 
un primer verso que pone al poema en movimiento como por obra de magia. 

La Habana, Cuba, 1968


RECUERDOS DE MATRIMONIO

Buscábamos un subsuelo donde vivir, cualquier lugar que no fuera una casa de huéspedes. El paraíso perdido
tomaba ahora su verdadero aspecto: uno de esos pequeños departamentos
que se arriendan por un precio todavía razonable
pero a las seis de la mañana. "Ayer no más lo tomó un matrimonio joven".
Mientras íbamos y veníamos en la oscuridad en direcciones capciosas.
El hombre es un lobo para el hombre y el lobo una dueña de casa de pensión
con los dientes cariados, húmeda en las axilas, dudosamente viuda.
Y allí donde el periódico nos invitaba a vivir se alzaba un abismo de tres pisos:
Un nuevo foco de corrupción conyugal.

Mientras íbamos y veníamos en la oscuridad, más distantes el uno del otro a cada paso
ellos ya no estaban allí, estableciendo su nido sobre una base sólida,
ganándose la simpatía del conserje, tan hosco con los extraños como ansioso de inspirarles gratitud filial.
"No se les habrá escapado nada. Seguramente el nuevo ascensorista recibió una propina".
"La pareja ideal". A la hora justa. En el momento oportuno.
De ellos, los invisibles, sólo alcanzábamos a sentir su futura presencia en el cuarto vacío:
nuestras sombras tomadas de la mano entre los primeros brotes de sol en el parquet.
Un remanso de luz blanca nupcial.

"Pueden verlo, si quieren
pero han llegado tarde".
Se nos haría tarde.
Se hacía tarde en todo.
Para siempre.



En: Nueva poesía de América, CEAL, 1970.
Enrique Lihn Carrasco (Santiago, Chile, 3 de septiembre de 1929 – 10 de julio de 1988). Foto: Jmp.