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sábado, 14 de octubre de 2023

LOUISE GLÜCK Mentiría si digo que no tengo miedo




PRIMER RECUERDO 

Hace mucho me hirieron. Viví 
para vengarme 
de mi padre, no 
por lo que fue 
sino por lo que era yo: 
desde el principio de los tiempos, 
en la infancia, pensé 
que el dolor significaba 
que no era amada. 
Significaba que yo amaba.


EL ESPEJO 

Mirándote en el espejo me pregunto 
qué será ser tan bello 
y por qué no te amas 
sino te cortas, afeitándote 
como un ciego. Creo que me dejas mirar 
para poder ir contra ti mismo 
con más violencia 
necesitas mostrarme cómo te arrancas la carne 
con desprecio y sin vacilación 
hasta verte en la forma correcta, 
como un hombre que sangra, no 
como el reflejo que deseo.


CONFESIÓN 

Mentiría si digo que no tengo miedo. 
Le temo a la enfermedad, a la humillación. 
Como todo el mundo tengo mis sueños. 
Pero he aprendido a esconderlos, 
a cuidarme a mí misma 
de la plenitud: cualquier felicidad 
atrae a las Furias del Destino. 
Son hermanas, salvajes. 
No poseen ningún tipo de emoción, 
sólo envidia



En Casa Palabras, revista cultural de la CCE (Casa de la Cultura Ecuatoriana), número 48, diciembre de 2020: / (Versiones de Andrés Catalán, Eduardo Chirinos) / 
“Louise Glück es una de las voces capitales de la poesía estadounidense. Se graduó en 1961 en la Hewlett High School neoyorquina, y luego asistió al Sarah Lawrence College y a la Universidad de Columbia. Es profesora adjunta del Departamento de Inglés en la Universidad de Yale y vive en Cambridge (Massachusetts). En el curso de varias décadas ha publicado numerosos libros de poesía, entre los cuales destacan The Wild Iris, que le mereció el Premio Pulitzer, Averno, merecedor del Premio L. L. Winship/PEN New England y Faithful and Virtuous Night, Premio Nacional del Libro en Estados Unidos. Su volumen de ensayos Proofs and Theories ganó el Premio PEN/Martha Albrand. Su obra ha sido reconocida con galardones como la Medalla Nacional para las Humanidades, el Premio Bollingen y las becas Guggenheim y Rockefeller. Es miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras, así como de la Academia de Poetas Americanos. En 2020 fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura.” / 
Louise Elisabeth Glück (Nueva York, 22 de abril de 1943 - 13 de octubre de 2023). / Fotos: jmp / Taller City Bell, espejos / Taller La Plata, nadie duerme / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-

domingo, 6 de marzo de 2022

RITA GONZÁLEZ HESAYNES Es la tierra que canta




CADA QUIEN OYE UNA CANCIÓN 

Es la tierra que canta. No hablo de los hombres, 
de los árboles. Ni siquiera de las tribus desbordantes 
de ácaros, del plancton que formó a humildes 
bocanadas el oxígeno. Antes de toda vida 
de carbono, cuando los viejos vientos 
azotaban la corteza poblada de volcanes 
y de océano, cantaba. Antes, aún, del aire 
esta piedra pulida por el tiempo, arrojada 
por la honda primaria de las gravitaciones, 
cantaba. Antes de que la Luna la observara 
de todas direcciones, de que los astros libres 
volaran a su encuentro y marcaran en cráteres 
el final de su viaje, cantaba. Antes de ser sí misma, 
cuando era polvo y gas girando frente al rostro 
crematorio del Sol, cantaba. Era apenas canción, 
y en esto igual a todos, un sonido improbable 
en medio del mayor de los desiertos, 
vibrando como un grillo 
en la mano impasible de la Nada. 



Gracias a los amigos de la revista Gambito de Papel que me han enviado el número 14 de septiembre de 2021 / Fotos: jmp / 
En revista Gambito de Papel, número 14, septiembre de 2021 / Editores: Daniel Schechtel, Jerónimo Corregido y Santiago Astrobbi Echavarri / 
Rita González Hesaynes (Azul, provincia de Buenos Aires, 1984) / Licenciada en letras / Reside en Berlín, Alemania / 

viernes, 17 de diciembre de 2021

ENRIQUE LIHN El presidente de un país cualquiera es un imbécil y el poeta que aparece en los titulares de prensa



RECONSTITUCIÓN DEL DISCURSO 
DE UN DIVULGADOR OLVIDADO

Quién puede decir que la naturaleza sea justa
o que exista en ella el diseño de una finalidad

las aves migratorias llegan, en minoría, a los parajes de salvación
el derrotero no se los marca el instinto
millones y millones mueren al internarse mar adentro, caen como lluvia extenuadas al abismo
Entre los hombres no existe la justicia
ni en su naturaleza
el deseo de que exista hace el dolor de muchos
mueren jóvenes los grandes talentos
viven hasta la saciedad multitudes de bobos

A la buena madre le mata un auto a su único hijo
a la mala le brotan los suyos por manadas
El hombre capaz ve ascender hasta las nubes a los incapaces
mientras él se ve forzado a trabajar en la oscuridad
El presidente de un país cualquiera es un imbécil
y el poeta que aparece en los titulares de prensa
Los comunicadores dirigen al mundo
eligen un producto y un nombre y lo clavan
en el inconsciente colectivo
hasta que todos lo nombran y consumen.


LA MANO ARTIFICIAL

Es una mano artificial la que trajo
papel y lápiz en el bolso del desahuciado
No va a escribir Contra la muerte, ni El arte de morir
¡felices escrituras! No va a firmar un decreto
de excepción que lo devuelva a la vida.
Mueve su mano ortopédica como un imbécil que jugara
con una piedra o un pedazo de palo
y el papel se llena de signos como un hueso de hormigas


HAY SÓLO DOS PAÍSES

Hay sólo dos países: el de los sanos y el de los enfermos
por un tiempo se puede gozar de doble nacionalidad
pero, a la larga, eso no tiene sentido
Duele separarse, poco a poco, de los sanos a quienes
seguiremos unidos, hasta la muerte
separadamente unidos
Con los enfermos cabe una creciente complicidad
que en nada se parece a la amistad o el amor
(esas mitologías que dan sus últimos frutos a unos pasos del hacha)
Empezamos a enviar y recibir mensajes de nuestros verdaderos conciudadanos
una palabra de aliento
un folleto sobre el cáncer


En revista (ideas, letras, artes en la) Crisis, número 74, septiembre de 1989 /
Enrique Lihn Carrasco (Santiago, Chile, 3 de septiembre de 1929 – 10 de julio de 1988) / Fotos: jmp.

sábado, 4 de septiembre de 2021

HORACIO ZABALJÁUREGUI Tres poemas


NUNCA VOLVERÉ A ENAMORARME ASÍ


Nunca volveré a enamorarme así, dice
como en una canción
en la luna del espejo, dice,
como un caracol en el filo de la navaja,
nunca volveré,
al páramo del mundo, al ritual,
al lugar común, a invocar
al encantamiento, a la divina ceguera
dice, choose me,
nunca volveré
al uroboro cazabobos sin fin
a la pura pasión
a ser el vértice, el vórtice, dice,
en la luna del espejo
en la imagen muda, otra
nunca descuartizado y disperso
cuando me miras, dice,
tu mirada perdida en la copa del paraíso
a donde van las miradas perdidas
a la copa del árbol que se enciende
dice en negrita
de lo que están hechos los sueños
y polvo será
la memoria, el sueño de otro
instantes que hacen foto allí
en el sentido viciado
en el desierto tentacular
en cinta sin fin, dice,
al cabo, lo que no dejan vivir
ramalazos que no cesan, dice,
la voz de lo que no fue una foto
dice, choose me,
nunca para siempre
cazabobos sin fin, el destino

 

 

 

DONDE SOPLA LA SED


Donde sopla la sed
enciende y apaga
la víscera cordial
la bóveda de la noche
el desierto del corazón
enciende y apaga
el faro del mundo
el ídolo de los náufragos
enciende y apaga
escande como las sirenas
la memoria del desastre
donde sopla la sed

 

 

 

LA CAMPANA, EL PÁJARO QUE ABRE LAS ALAS

 

La campana, el pájaro que abre las alas

lo que llena el ojo y encandila

la estampida de la lluvia

el resplandor de la voz

la pasión

el molde del alma

que encadena a las entrañas

la exhalación, el claro

el bosque alta marea

todo eso

como si fuera el horla en tu respiración

en el temporal de los jadeos

el recomenzar de la lluvia

como se amartilla el deseo

así vuelve a llenar

lo que impostado se vacía

                                    y ahueca el ala.

 

 

 

 

 

En revista de poesía Último Reino, número doble 24/25, Buenos Aires, 1998 / Director: Víctor Redondo /

Horacio Zabaljáuregui (América, provincia de Buenos Aires, 11 de mayo de 1955) / Selección y fotos: jmp

miércoles, 1 de septiembre de 2021

GUSTAVO BORGA Me levanté y comencé a escribir



         Caí

de rodillas

el día

que el sol

me atravesó

 

me levanté

 

y comencé

a escribir

 

 

 

         con una mano

escribe

con la otra

asfixia

 

a un niño.

 

 

 

         en una habitación oscura

fue asesinado un hombre

que huele a mierda

 

siete niños

lo miran en silencio

 

en sus manos rojas

pedazos rojos de vidrios.

 

 

 

         el caballo que viste
fugazmente
desde la ventana
del colectivo

(el animal estaba solo
parado en cuatro patas
en medio del campo)

era yo

yo me llamo Gustavo
Gustavo Borga me llamo

Soy tu espejo.

 

 

*

 

         antes de morir

mi padre

me regaló
su reloj

yo lo vendí

compré libros.

 

 

 

         mi madre
no me bañaba nunca
sin embargo
yo tenía los ojos limpitos

 

acostado en el suelo
miraba ángeles en el cielo.

 

 

 

         ¿Solo yo vi

la mariposa azul

que entró al velorio?

 

No

Vos también la viste

 

No lo digas nunca

 

La mariposa azul

Se posó en los labios

De la niña muerta

 

Yo tampoco

Lo diré nunca.

 

Se fue

La mariposa azul

 

Nadie la vio.

 

 

 

En revista de poesía La Guacha, número 27, julio de 2007, Buenos Aires, Argentina. Editores: Claudio Lo Menzo y Javier magistris / Selección y fotos: jmp /

Gustavo Borga (Villa Nueva, provincia de Córdoba, 7 de diciembre de 1960) /

lunes, 30 de agosto de 2021

ESTELA FIGUEROA Donde no hay sexo no hay problemas


 

Tracé un paréntesis en mi vida

En ese paréntesis puse mis emociones.

Como un chico que en una tarde de domingo
pasea con un globo
yo paseo con mi paréntesis.
Si el hilo es fuerte
lo conservaré.
Si es débil
no claro que no.

Mis emociones
me inundarán
como un río.

 

 

Principios de febrero

 

No.
El hermoso verano
no ha terminado aún.
Nos queda un mes para estarse en los patios
y descalzarnos
mientras charlamos
de esto y aquello
sin ton ni son.
Todavía habrá hombres de brazos tostados
en las calles
de la ciudad envuelta por la noche
brotada toda
como un lazo de amor.

 

No.
No me sostengas que no voy a caerme.
Sólo se caen las estrellas fugaces
y yo -te dije-
quiero permanecer.

 

Un hombre es bueno para una noche.
Cuando amanece es un reflejo dorado
sobre la cama donde se toma café.
Y es agradable el olor que deja.
Dura todo un día.
Pero no toda la vida.

 

Luego hay que descansar.
El libro de Kavafis y el de Pavese
sobre la mesa de luz.
Hay que aminorar la marcha.
Sentarse un rato a solas
en el sillón del patio.
Mujeres: tendríamos
que aprender de los gatos.
¡Cómo agradecen el tazón
que rebosa de leche!

 

Falta para el otoño.
Que nos encuentre intactas.
Sin habernos negado
a estas pasiones
que cada tanto
asaltan.

 

 

Un atardecer de abril después de una separación

Ya no tengo a quién esperar.
De modo que para qué preocuparse
por cambiar las sábanas
o barrer el patio.

Se hace lo imprescindible
regar las plantas
dar de comer a los gatos
¿qué culpa tienen?
Al crepúsculo salgo a la calle
en busca de cerveza.
Mi vecino homosexual me invita
a cenar este sábado en su casa.
Acepto.
Donde no hay sexo no hay problemas.

Estos encuentros
han llegado a ser mi único sentimiento.

 

 

Naturaleza muerta

 

Tomates rojos

con una hendidura negra.

Limones amarillos

con pezones verdes.

Zanahorias erectas

papas ovales

bananas que yacen arqueadas.

 

Sexo sobre la mesa

donde amaso el pan.

 

 

Mi cuerpo

 

Hay momentos en que mi cuerpo me parece
como una casa abandonada.

 

Y no sé si soy yo
o es mi fantasma
que ha entrado en él
por error.

 

 

Suspiro

 

Suspiro dentro de un vaso
que era para flores.
Un suspiro lo limpia.
Otro lo empaña.

 

 

Momento ante una cama

 

Con una mano

la sostuve.

Bajo la sábana blanca

el colchón azul era

como todos los colchones.

 

Manchas de semen

manchas de sangre

formaban islas ocres

rojas

en el océano inmóvil.

 

Frágil pareció mi mano

y liviana la sábana

con la que volví

a cubrirlo.

 

Las islas

el océano

fueron entonces un campo nevado

donde mi mano

-extraño pájaro-

graznó torpemente

y se fue.

 

 

Un muerto no es un muerto es la muerte

Es una visita que ya no vendrá
como no sea en sueños.
Es una casa a la que nunca más iremos
como no sea con la imaginación.

De aquel domingo del invierno pasado
en que tres amigos comimos torta “con sabor a infancia”
-como dijimos-
y tomamos té con canela
soy la única sobreviviente.

Hace unos días
después de una lluvia
-pensando en estas cosas-
planté un gajo de enredadera
que había echado raíces
dentro de una botella.

Parece que prendió.
Quisiera que
-trepando por la pared-
cubriera el patio
donde da tanto el sol.
Es probable que así sea.
Pero hoy me pregunto
si llegaré a verlo.

 

 

A Manuel Inchauspe, en el hospicio

Las nuestras, mi amigo,
son obras pequeñas.
Escritas en la intimidad
y como con vergüenza.
Nada de tonos altos.
Nos parecemos a la ciudad
donde vivimos.

Perdiste tus últimos poemas
y yo casi no escribo.

De allí
esos largos silencios
en nuestras conversaciones.

 

 

Dimensión del tiempo

(o a mi casa se entra por el patio)

 

Dos días fuera de casa

pueden ser una eternidad.

 

La tormenta asustó al gato

que quiso entrar a la casa.

 

Rompió la tela metálica

y se lastimó.

Las planteras rodaron por el piso ensangrentado.

Parte del árbol de mora se chamuscó.

La ropa se cayó de la soga.

 

Al entrar

desconocí todo

como si fuera una ladrona.

 

 

“Árbol eres, musgo eres, eres violetas arrasadas”

Ezra Pound

 

En el hueco que hay entre mis pechos

puse un puñado de tierra.

 

En la tierra hundí

la raíz de una enredadera.

La enredadera empezó a crecer.

 

Yo

desnuda en el patio de mi casa

me apoyé en un árbol.

 

En poco tiempo estuve cubierta

por hojas frescas y verdes.

 

En poco tiempo la enredadera

pasó a envolver el árbol.

 

Yo pasé a ser árbol.

Cuando llueve tomo agua

cuando hay viento tomo aire.

 

Como nadie me ve

nadie más me hará daño.

 

 

 


En Poetas argentinas (1940-1960), selección y prólogo de Irene Gruss, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2006; revista Diario de Poesía, número 20, primavera de 1991, director Daniel Samoilovich; Atlas de la Poesía Argentina, coordinadores Eugenia Straccali y Bruno Crisorio, Edulp, La Plata, 2017 / Selección y fotos: jmp /

Estela Figueroa (Santa Fe, 12 de agosto de 1946) /

jueves, 22 de julio de 2021

JUAN L. ORTIZ Poema “Gualeguay” en dos versiones


 

GUALEGUAY

 

Érase una hondonada que el tiem­po hiciera rosa,

para aspirar mejor los sentidos del cielo

y que este cielo al fin, tal una mariposa,

diera en la misma flor hojeándose el anhelo.

 

Érase que esta flor de su luz pudoro­sa

ardiera como un alma sobre el oscuro suelo

aunque en llamas de honores fuera ya numerosa

y en la línea del véspero fosforeciese el vuelo.

 

Érase que el espíritu de las quintas un día

rebosase en las copas el encuentro de todo

cuando la noche el suyo puntea de concierto:

 

así haz de ti la futura ar­monía,

de ti, la rosa lisa pero alada de modos,

de ti la diade­mada por el numen del huerto.

 

 

Versión distinta a la publicada en Obra completa /

En revista Crisis, número 39, Buenos Aires, julio de 1976 /

Director asesor: Eduardo Galeano / Director editorial: Vicente Zito Lema

 

 

Versión en Obra completa, 1996

 

GUALEGUAY

 

Érase una hondonada que el tiem­po hiciera rosa

para aspirar mejor los sentidos del cielo

y que este cielo al fin tal una mariposa

diera en la misma flor hojeándose el anhelo.

 

Érase que esta gracia por veces lumino­sa

ardiera como un alma sobre el oscuro suelo

aunque en llamas de honores fuera ya numerosa

y en la línea del véspero fosforeciese el vuelo.

 

Érase que el espíritu de las quintas un día

campanillase en copas el encuentro de todos

bajo parras que filtran estrellas en concierto…

 

Así dirá de ti la futura ar­monía…

de ti, la abierta al sur de los fluviales modos…

de ti en la ronda siempre de los duendes del huerto.

 

 

 

Juan Laurentino Ortiz nació el 11 de junio de 1896 en Puerto Ruiz, cerca de Gualeguay (provincia de Entre Ríos), ciudad donde vivirá hasta 1942 cuando se muda a Paraná. Murió el 2 de septiembre de 1978 / Fotos: jmp

miércoles, 17 de marzo de 2021

LEÓNIDAS LAMBORGHINI En el ruido el ruido

 


SEOL

 

lo mortal

lo que se oye.

-oíd: el ruido de lo roto en el trono de la identidad

en

lo dignísimo.

-oímos

respondemos: el ruido de lo sagrado de lo unido en

lo dignísimo de

la identidad que se rompe.

oímos lo abierto a lo mortal, la salud rota en

lo mortal: el grito.

-oíd lo roto. lo mortal en libertad. la libertad de lo mortal.

oíd: la libertad de lo roto. el grito.

el trono. el ruido de lo mortal en el trono de lo sagrado

del trono de la identidad.

el ruido de lo roto: la identidad. el trono.

-respondemos: oímos en el ruido el ruido. oímos en el ruido el

ruido. lo sagrado roto o

lo que se une. la identidad en el trono de lo dignísimo o

lo que se rompe en lo unido que se rompe y

abre.

las cadenas rotas de la identidad que se rompe y une. oímos

en lo mortal lo mortal que oímos. lo que se abre a lo mortal:

el grito.

-oíd lo que se oye

oíd lo que se oye.

-oímos el grito de lo mortal de

lo roto de las cadenas. oímos el ruido de lo mortal

en el trono. oímos en el ruido el ruido de lo roto de

las cadenas. de la identidad unida que se rompe y

une: -respondemos

respondemos.

-oíd lo que se oye: en el camino su oíd la salud rota

en el trono. en sus cadenas.

las cadenas de la libertad de lo mortal en el trono

en lo que está coronado o de gloria que se rompe o

une.

-oímos en el ruido el ruido. oímos en lo roto lo

roto coronado que

se rompe.

-oíd lo que se oye.

-oíd lo que se oye.

-oímos lo que se abre: respondemos. lo que está abierto

en el ruido. respondemos respondemos.

oímos en el ruido el ruido. el grito. el trono

de la identidad que se abre a lo mortal. el ruido de

lo mortal. el ruido en

libertad de las cadenas. el trono en la gloria de lo

dignísimo de la identidad de

lo sagrado de la identidad coronado o

que se rompe. o que se abre

en el camino su de. y se rompe o une y se une y rompe.

respondemos respondemos.

-oíd lo que se oye. oíd

lo que se oye.

-oímos la libertad de lo unido o su gloria o lo roto

que se rompe o une, el ruido de la identidad unida que

se abre rota. lo mortal.

oímos en el ruido el grito. el trono en la gloria de

la identidad unida o en lo mortal abierto

a

lo que se rompe. el grito

de la identidad en el trono

de lo unido en su gloria o

que se rompe y une en el grito.

en lo dignísimo de la identidad o

lo roto que

-oíd lo que se oye.

-oíd lo que se oye.

-oímos en el ruido el ruido. oímos

en el ruido el ruido. oímos. respondemos.

 

 

 

Reescritura del himno nacional argentino

En revista Las ranas. Artes, Ensayo, Traducción, número 3, noviembre de 2006 / Director: Guillermo Saavedra / Editores responsables: Américo Cristófalo, Pablo Gianera, Guillermo Saavedra y Eduardo Stupía

Leónidas Lamborghini (Buenos Aires, 10 de enero de 1927 - 13 de noviembre de 2009) / Fotos: Jmp

lunes, 8 de marzo de 2021

GUILLERMO RODRÍGUEZ RIVERA Cuando se le acaban a uno las palabras



POÉTICA

 

Cuando se le acaban a uno las palabras,

en el momento preciso en que se hastía de Saint John Perse y J.R.J.

(poetas decididamente respetables)

cuando va mirando las cosas, viviendo entre las cosas

con un amor profundo

y una melancolía que debe calificarse asimismo de “profunda sin duda”,

en el instante en el que le pega a uno una extraña especie de patada

en el pecho y las cosas le lucen y está bien,

cuando está entre la gente y está solo,

si está solo y todo el mundo lo acompaña,

si se queda mirando un punto fijo,

hay que seguir.

A pesar de los que preferirían palabras más tranquilas,

quizás por ellos mismos,

por lo que vale todo para todos,

por los que lloran y no se les escucha,

por lo que hacemos juntos, mientras queden

tantos sufrimientos, tantas decepciones

hay que seguir.

Digo: estirar los cuellos, prender los dientes

y seguir

aunque los comemierdas digan lo que digan.

O para decirlo de una manera definitivamente más clara:

cagarse en la noticia.

 

 

 

 

En revista de la unión de escritores y artistas de Cuba, n° 4, año VI, diciembre de 1967. Jefe de redacción: Fayad Jamís

Guillermo Rodríguez Rivera (Santiago de Cuba, Cuba, 21 de agosto de 1943 – La Habana, 16 de mayo de 2017) / Fotos: jmp

viernes, 15 de marzo de 2019

EEVA-LIISA MANNER He pasado todo el día sentada a la sombra de un árbol viejo




   JUEGOS PARA LOS QUE ESTÁN SOLOS

   He pasado todo el día sentada a la sombra de un árbol viejo amistoso,
soñando con mis sueños hablando con los muertos.
Las lluvias vienen y se van, yo sigo aquí, sentada,
mis manos están ociosas, mis ojos saben mucho,
me alimento de granos, como los pájaros, mi barriga crece,
¿qué otra cosa podría hacer sino meditar con las piernas cruzadas?
Pero los sueños son largos, los muertos viven eternamente,
tienen muchas vidas, les voy a comer granos,
envidio a los pájaros tan atareados, estoy amarga por lo que soy,
fatigada, llena de añoranza.


   POSTLUDIUM

   Ven al patio de la meditación
cuando el cielo es como una perla oscura,
y la hora del mediodía, tibia, quieta,
duerme en siete pájaros a la sombra de siete árboles,
y las siete aguas duermen, recogiendo sueños,
hasta que la luz se mueve una pulgada
y los colores caen desde su escala
sobre los árboles, tintineando,
echando su red en la profundidad de las aguas.
Oirás el trueno de las olas, el murmullo de los árboles,
el canto de los pájaros y la voz de muchos Budas.





En revista El corno emplumado / The plumed horn (una revista de la ciudad de México), número 19, julio de 1966. Editores: Margaret Randall y Sergio Mondragón. No encontré referencia de la traducción.
Eeva-Liisa Manner (Finlandia,  5 de diciembre de 1921 – 7 de Julio de 1995). Foto: Jmp

lunes, 21 de mayo de 2018

César Vallejo, El primer sacudimiento creador



ESTADO DE LA LITERATURA ESPAÑOLA


          La juventud literaria de España y América carece en estos momentos de maestros. Ni Unamuno, el más fuerte de los viejos escritores, logra inspirar una dirección a los muchachos. Ningún joven le ama hasta erigirle en mentor. ¿Dónde se ha invocado siquiera una palabra de Unamuno, como pauta de generación? ¿Dónde están los dos apóstoles de Unamuno? ¿Dónde está ese Estado Mayor, que vea en él al orientador? Cuando habla, se le aplaude; cuando grita o blasfema o va a la cárcel, se le aclama y se le hecha flores, pero no suscita el hombre o los hombres que, bajo su contagio de iluminado, embracen todo el peso, toda la responsabilidad del porvenir. La propia admiración y entusiasmo que Unamuno despierta en la generalidad de las gentes, prueba su mediocridad. En cuanto a Ortega Gasset, creo no me equivoco si le niego el más mínimo adarme de maestro. Ortega Gasset, cuya mentalidad mal germanizada se arrastra constantemente por terrenos de mera literatura, es apenas un elefante blanco en docencia creatriz. En América hispana la falta de maestros es mayor.

     Ciertos hechos de feria y de guiñol, ocurridos últimamente entre Chocano, Lugones y Vasconcelos, demuestran palmariamente que nuestros mayores pretenden inspirarse ¡a estas horas! en remotos y fenecidos resortes de cultura. Unos, movidos por un neopuritanismo, con asomos de indudable tartufismo y otros, agitados de un nietzchieismo bastardo y en bruto y no primitivo, ―que es otra cosa― todos esos actores de idealismo van, cada cual por su vía, tras de métodos advenedizos, aparte de ser gastados y estériles. Además, nadie allá sabe lo que quiere, adonde va ni por donde va. Los más son unos magníficos arribistas. Los otros, unos inconscientes. En cada una de esas máscaras está pintado el egoísta, amarillo de codicia, de momia o de vesánico fanatismo.

          Los demás escritores de España y América se quedan en la novela naturalista, en el estilo castizo, en el verso rubendariano y en el teatro realista. Es curioso advertir que aún dentro de estas orientaciones de cliché, ninguno de esos escritores seduce a la juventud ni le señala un rumbo siquiera sólo fuese literario.

          En medio de esta falencia de comando espiritual, los nuevos escritores de lengua española no dejan mostrar su cólera contra un pasado vacío, al cual se vuelven en vano para orientarse. Tal cólera aparece en los más dotados, que casi nunca son los más espectaculares. Reniegan de sus mayores y otras veces los niegan de raíz.

     De la generación que nos precede no tenemos, pues, nada que esperar. Ella es un fracaso para nosotros y para todos los tiempos. Si nuestra generación logra abrirse un camino, su obra aplastará a la anterior. Entonces, la historia de la literatura española saltará sobre los últimos treinta años, como sobre un abismo. Rubén Darío elevará su gran voz inmortal desde la orilla opuesta y de esta otra, la juventud sabrá lo que ha de responder.

          Declaramos vacantes todos los rangos directores de España y de América. La juventud sin maestros, está sola ante un presente ruinoso y ante un futuro asaz incierto. Nuestra jornada será, por eso, difícil y heroica en sumo grado.

          Que esa cólera de los mozos, manifestada de hora en hora, por los más fuertes y puros vanguardistas, se convierta cuanto antes en el primer sacudimiento creador.


De revista Favorables París Poema, número 1, París, julio de 1926. Directores: César Vallejo y Juan Larrea. Facsímil en Vanguardistas en su tinta (Documentos de la Vanguardia en América Latina), Corregidor, Buenos Aires, 2008.
César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 16 de marzo de 1892 – París, Francia, 15 de abril de 1938). Foto: Jmp