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lunes, 22 de mayo de 2017

Vladimir Maiakovski, Soy poeta, y esperaba el futuro


AMOR


Tal vez,
          quizá,
                  alguna vez,
por el camino de una alameda del zoológico,
entrará también ella.
Ella,
     ella también amaba a los animales,
y sonriendo llegará,
                           así como está,
                                               en la foto de la mesa.
Ella es tan hermosa,
a ella con seguridad la resucitarán.
Vuestro siglo XXX
                          vencerá,
al corazón destrozado por las pequeñeces.
Ahora,
          trataremos de terminar,
todo lo que no hemos podido amar en la vida,
en innumerables noches estrelladas.
¡Resucitadme,
                     aunque más no sea,
                                                 porque soy poeta,
y esperaba el futuro,
luchando contra las mezquindades de la vida cotidiana!
¡Resucitadme,
                     aunque más no sea por eso!
¡Resucitadme!
                     Quiero acabar de vivir lo mío,
                                                                mi vida
para que no exista un amor sirviente,
ni matrimonios, sucios,
                         sucios,
                                  concupiscentes,
Maldiciendo la cama,
                               dejando el sofá,
alzaré por el mundo,
                              un amor universal.
Para que el día,
                       que el dolor degrada,
cambie,
y no implorar más,
                            mendigando,
y al primer llamado:
                              ¡Camarada!
se dé vuelta toda la tierra.
Para no vivir,
sacrificándose por una casa, por un agujero.
Para que la familia,
                             desde hoy,
                                             cambie,
el padre,
             sea por lo menos el universo,
y la madre
                 sea por lo menos la Tierra.




Traducción de Lila Guerrero. En: Antología de la poesía universal, CEAL, 1978.
Vladimir Maiakovski (Rusia, 19 de julio de 1893 – 14 de abril de 1930). Foto: Jmp. 

jueves, 14 de enero de 2016

Vladimir Maiakovski, Una sola estrella


¡ESCUCHEN!

¡Escuchen!
Si encienden a las estrellas, —
quiere decir, ¿que alguien lo necesita?
Quiere decir, ¿alguien quiere que existan?
Quiere decir, ¿que alguien llama perlas a esos escupitajos?
Y esforzándose
entre ventiscas de polvo meridional
irrumpe a lo de Dios,
teme haberse retrasado,
llora,
le besa la mano nudosa,
le pide —
¡que aparezca con seguridad la estrella!,
y jura —
¡que no podrá soportar el dolor por falta de ella!
Y luego
anda angustiado,
pero tranquilo en apariencia.
Le dice a alguien:
“¿Pues, ahora, no te sientes mal?”
“¿No tienes miedo?”
“¿No?”
¡Escuchen!
Si a las estrellas,
las encienden,
quiere decir, ¿qué alguien lo necesita?
Quiere decir, — es indispensable
que cada atardecer
por encima de los techos
¿¡se encendiera por lo menos una sola estrella!?

1914


Versión de Irina Bogdaschevski (Belgrado, ex Yugoslavia, 1927 - La Plata, Argentina, 14 de enero de 2016).
Vladimir Maiakovski (Rusia, 19 de julio de 1893 – 14 de abril de 1930).

viernes, 2 de octubre de 2015

Vladímir Maiakovski, Un nocturno con caños de desagüe



¿Y USTED PODRÍA?


Barrí de golpe el mapa cotidiano,
echando la pintura de un vaso;
mostré en la fuente con gelatina
los pómulos oblicuos del océano.
En las escamas del pez de hojalata  
leí llamados de labios nuevos.
Y usted,
¿podría tocar
un nocturno
con la flauta de los caños de desagüe?

1913


En: “Sobre los poetas y otros poemas”, CEAL, 1988. Traducción: Irina Bogdaschevski.
Vladímir Maiakovski (Rusia, 19 de julio de 1893 – 14 de abril de 1930).