sábado, 21 de julio de 2012

Javier Heraud y las estaciones


LAS ESTACIONES

POEMA

    Oscuro es el tiempo y leves
    las sonrisas de los días.
    El día asume su palidez
    de infante: su regocijo se
    expresa en las noches
    del amor y la venganza.
    Es la hora de los muertos,
    ahí donde surgen los pálidos
    rostros de niños consumidos
    por el viento.
    Largo es el camino y oscuras
    las sonrisas de los días.
    (Las tumbas conservan sus
    viejos temores, los hombres
    sus viejos escritos
    y los niños nacen
    con nuevos
    rencores en los labios).
    Y allí donde el día se ofrece
    (oscuro regocijo de hierbas caídas)
    abro mis ojos a la luz del amor
    y de tus labios. 


INVIERNO

    Agosto ha pasado ya.
    Duras primaveras
    acosan mis olvidados
    recuerdos.
    (Las cicatrices
    del tiempo y del olvido,
    lo cicatrices del odio
    y el amor,
    las llanuras de sangre
    abiertas con la mano,
    los campos desolados
    por la sed y el amor). 


PRIMAVERA

    Es la hora de la sangre
    y del clamor.
    ahí donde vibraban
    los viejos clarines,
    allí donde sonaban
    los viejos sonetos,
    vibran y suenan
    los días oscuros
    del tiempo y del amor.
    Los muertos esperan
    felices los truenos
    pacientes,
    y los ríos congelados
    aguardan la llegada
    del verano.
    Verano, viejo sólido,
    nada podrás contra
    la ardiente tiranía
    de la primavera. 


VERANO

    Redoblados soplos del amor
    sacuden el corazón y los ojos.
    (Es la luz de la vida y
    de los días. Es el castigo de la
    muerte y de las noches).
    Recojo y siembro las semillas
    del amor;
    camino entre noches
    oscurecidas por
    el vino,
    pregunto a la tierra
    y a los montes,
    arranco montañas
    de odios y tumultos:
    ¿Qué son las tardes
    al lado de la paz,
    qué son los montes
    al lado de los sueños,
    qué son los ríos
    a lado de las lágrimas,
    qué son una sonrisa,
    un llanto,
    un estremecimiento,
    un
    rostro,
    una
    mano
    si día a día
    mueren
    las hierbas
    en los campos,
    si día a día
    caen en sus
    noches
    los  árboles
    del amor y
    del silencio? 


OTOÑO

    En los ríos del otoño,
    mi sangre, los muertos,
    mi amor, las hierbas caídas,
    mis labios, las cicatrices
                                   abiertas,
    se fundirán como
    una primavera,
    se unirán como niños
    jugando,
    en el eterno renacer
    de nuestros corazones. 



De: “El viaje”, Lima, 1961. 
En: “Poesía completa”, Ediciones Peisa, Lima, Perú, 2010.

Javier Heraud (Miraflores, Perú, 19 de enero de 1942 – 
muere asesinado en medio del río Madre de Dios, frente a la ciudad 
de Puerto Maldonado, al intentar ingresar en canoa  a su país clandestinamente 
el 15 de mayo de 1963; tenía 21 años).
Foto: JH, s/d.

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