sábado, 12 de febrero de 2011

Pedro Godoy – Aerosúplica marina, 5



¡Madrugada en el mar! ¡Murmura! Maremánum monstruocine.
Licor de grandes circos tirados por toninas blancas,
sobre los colchones de fuego del sol naciente.
Las altas tetas aúllan como peces en el viento...
Cara a las constelaciones...el mar,
tiene la dulzura de un niño dormido, y otras,
el rostro agrietado de un anciano enfurecido demonio.
Los pingüinos quedan sobre las playas, muertos,
tornasolados al petróleo con los brazos
en cruz como los ángeles.
La Historia ha sido escrita por el mar,
sobre el pupitre de aleluyas y pelícanos...
Aventuras. Acuarelas pintadas por las lanzaderas plateadas
de los peces. Grandes tormentas. Grandes tormentos arcánicos.




Graves investigaciones, instante del instinto.¡Huir...!
allá, donde el mar como un gran repollo plomo
envuelve con sus frescas hojas verdes
los muslos cálidos de la esperanza.




¡El mar! ¡La mar! El ojo caracol del aro.
Noche de los siglos: ¡Hosanna!
El brazo enloquecido del faro friega y resfriega... lava...
Lava...
Lava...
Lava...
La brillante bola de la vida.


Pedro Godoy (Bolívar, 1899 - Mar del Plata, 1986).




NOTICIAS DE PEDRO GODOY

Pedro Godoy nació en Bolívar en 1899 y murió en Mar del Plata en 1986. Publicó “A cara o cruz” (1926), “Vidrio de punta” (1928), “Brocha gorda” (1932), “No hay lemas” (1953) y “Milonga de los caminos” (1969); y una plaqueta con dos poemas y un dibujo de Pancho Ruiz “Orgía Ontológica” en 1974, Editorial Papeles de Buenos Aires, colección La pluma y la palabra, dirigida por el poeta Roberto Santoro.

Recorrió todo el país ganándose la vida en distintos oficios: panadero -su especialidad: el pan dulce-, albañil, pintor de brocha gorda, cuidador de coches, y croto. Se lo vinculó a los poetas sociales de Boedo, publicó en la colección Los Poetas, de Editorial Claridad. De espíritu anárquico, colaborador de La Protesta y otras publicaciones libertarias, conoció las miserias de la opresión y las persecuciones.

En "Los mejores poemas de la poesía argentina" ( 3º Edición, 1977) Juan Carlos Martini Real (encargado del prólogo, selección y notas), dice sobre Godoy: “Desde hace años ha instalado una carpa a pocos metros de la Barranca de los Lobos, al sur de Mar del Plata, y allí vive cumpliendo en su vejez, con los cinco requisitos que daba San Juan de la Cruz, como condiciones del pájaro solitario: 1) que va siempre a lo más alto; 2) que no tiene determinado color; 3) que da el pico al aire; 4) que no sufre compañía aunque sea de su condición; 5) que canta suavemente. Hijo natural, con ascendencia gitana e india (…) su apellido responde a un antiguo dueño de uno de los predios que rodean a la laguna de Monte, en cuyas tierras se recluyó un grupo indígena que, para vivir o integrarse a la sociedad, solía ponerse este Godoy, que Pedro incorporó a la historia de la poesía argentina, a través de seis poemarios desperdigados en casi cincuenta años”.

Pedro Godoy, en la noche anterior a su muerte conversando con Juan Jacobo Bajarlía, le comentó con mucha lucidez sus proyectos en materia literaria e incluso que pensaba publicar "El tercer Ángel", libro del que no tenemos noticias.

Notas: Del Suplemento Literario El Ángel de Virrey del Pino, edición tabloide, 4 páginas, tirada 3000 ejemplares. Año III, Nº 23, 1998. Director Carlos Kuraiem.

Carlos Kuraiem nació en Buenos Aires el 6 de junio de 1956. Músico y poeta. Imágenes: CK.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias José María, por hacerme conocer a Pedro Godoy (una especie de "Fijman panteísta", se podría decir, ¿no? ¡Já-Jà!). ¡Me pareció excelente!

Gustavo Caso Rosendi

José María Pallaoro dijo...

Gracias, Gustavo, por tu presencia, siempre, fuerte abrazo querido amigo.

Lety Niveiros dijo...

Hola! Lo leo y no puedo dejar de llorar, Pedro Godoy es mi abuelo, que alegría inmensa ver sus poemas. Muchas gracias!

José María Pallaoro dijo...

Gracias, Lety. Y flor de abuelo el maestro Godoy! Beso grande!

Anónimo dijo...

Dí por casualidad con este blog. Qué lindos recuerdos vienen a mi memoria! Visité a Pedro varias veces cuando vivía con su compañera cerca, creo, de la avenida Jara en Mardel. Era chico y me llevaba mi padre, Julio Bepré, también poeta. Es extraño lo que uno retiene en su memoria. En relación a Pedro, la sensación de paz y plenitud en la que vivía y transmitía.

José María Pallaoro dijo...

Muchas gracias. Que lindo sería charlar de estas cosas en algún momento!