viernes, 31 de julio de 2009

Aeronwy Thomas-Ellis - El final de la batalla



Aeronwy Thomas-Ellis, la hija de Dylan Thomas, falleció en Londres el pasado lunes 27 de julio de 2009.

AERONWY THOMAS-ELLIS - EL FINAL DE LA BATALLA

Por Luis Benítez


Jaqueada por la leucemia, el pasado 27 de julio de 2009 falleció en un hospital de Londres la hija del gran poeta galés Dylan Thomas, a la edad de 66 años, mientras dormía.
La triste noticia me llegó a través de un amigo común, el poeta inglés Martin Holroyd, quien era también su editor y gozaba de la amistad de la autora desde hace casi tres décadas.
Poeta, narradora y activa difusora de la memoria viva de su extraordinario padre, Aeronwy Bryn Thomas había nacido en Londres el 3 de marzo de 1943, en medio de la Segunda Guerra Mundial, mientras su familia se encontraba refugiada de los ataques de la aviación alemana en la capital inglesa, trasladada desde su residencia en Swansea, Gales, la célebre Boathouse, hoy un museo abierto al público para honrar la vida y obra del gran poeta. Tal vez como expresión de un ferviente deseo de paz, Caitlin MacNamara y Dylan le había puesto a su hija el nombre de Aeronwy, que en galés significa “el final de la batalla”. También –sabemos que Dylan era tan afecto a los juegos de palabras y los múltiples significados- su nombre era una evocación de uno de los sitios más amados por el poeta, el Aeron River, en Gales, y “Aeron” era el sobrenombre cariñoso que él usaba en el ámbito familiar para dirigirse a ella, recordaba siempre la fallecida autora.


Aeronwy era la segunda de tres hermanos: Llewelyn Edouard, nacido el 30 de enero de 1939 y fallecido de cáncer intestinal en 2000, y Colm Garan Hart, quien nació el 24 de julio de 1949. Casada con el tenor galés Trefor Ellis, de la London Welsh Chorale, era madre de dos hijos, Huw, el mayor, y su hermana Hannah. Vivían en South West London, aunque Aeronwy visitaba muy seguidamente Swansea, tanto por motivos familiares como para organizar y participar activamente en recitales y conmemoraciones de la vida y la obra de su famoso padre.

Graduada en Lengua Inglesa y Religiones Comparadas en el Ilseworth College y diplomada en el Woking Adult Education College, Aeronwy, menuda y activa como era, había recibido también la membresía de honor de la University of Wales, en 2003, en reconocimiento a su labor incansable por la difusión y vigencia de la obra de su padre. Ocupaba la presidencia de la Dylan Thomas Society, de Swansea, era la auspiciante del importante EDS Dylan Thomas Literary Award y presidenta de la Alianza de Sociedades Literarias.


Una vez obtenida su graduación, se había desempeñado en Londres como publicista de los estudios cinematográficos Dino de Laurentis; posteriormente, trabajó como periodista en Roma y otros destinos. En sus últimos años, Aeronwy enseñaba escritura creativa e italiano en programas de educación para adultos. Su obra literaria incluye: Later than Laugharne (ed. Celtion, 1976); Christmas and Other Memories: A Daughter remembers Dylan (publicado por Amwy Press, Londres, en 1978, y luego por Merton Books, Londres, 2007); Poems and Memories (ed. Pedrini, Turín, 1983); Christmas in the Boathouse (2003); Rooks and Poems (ed. Poetry Monthly Press, Nottingham, 2004); I Colori Delle Parole (edición bilingüe, ingles e italiano, ed. Rotaract, 2007, incluye poemas de Aeronwy y pinturas Gianpiero Actis); Burning Bridges (Cross-Cultural Communications, New York, 2008). Constable & Robinson, de Londres, envió esta semana a librerías su edición de My Father's Places, un volumen de 304 páginas donde Aeronwy dejó impresos los recuerdos de su infancia en Laugharne, cuando su familia abandonó Londres para volver a Gales. El retrato que ella hace de su padre incluye aspectos desconocidos del gran poeta, captados en el entorno familiar y social, donde, pese a su fama, él era uno más de los vecinos de la pequeña villa donde vivían.
Por su parte, Poetry Monthly Press, la editora dirigida por mi amigo Martin Holroyd, acaba de publicar una nueva colección de poemas de Aeronwy Thomas, Shadows and Shades (Selected Poems); como triste coincidencia, los trámites de registro y de ISBN de Shadows and Shades fueron realizados la misma mañana de su muerte. En el número de agosto, recién publicado, de la revista Poetry Monthly International, editada en Nottingham, los poetas Martin Holroyd y Peter Thabit Jones rinden un sentido homenaje a alguien que fue una amiga incondicional, una notable autora y una incansable luchadora por la perduración de la memoria de uno de los más extraordinarios poetas en lengua inglesa.

Posiblemente el mejor resumen de lo que sentimos con su desaparición sea lo resumido en una sola frase por Martin Holroyd, en un mail que acaba de enviarme, mientras escribo estas líneas: “A sad time, Luis”.

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Querido José María: esta mañana recibí una fea noticia desde Inglaterra: hace un par de días falleció en un hospital de Londres Aeronwy, la hija de Dylan Thomas, a los 66 años de edad, de leucemia. Me avisó un amigo común, el poeta y editor Martin Holroyd, quien gozaba de su amistad desde hace casi 30 años y estaba muy angustiado. Justamente Martin acaba de publicar el último libro de Aeronwy, "Shadows and Shades", una antología de su obra poética. Era una mujer encantadora, pequeña y llena de energía, que dedicó su vida a honrar la memoria de su extraordinario padre, y siempre atenta a alentar a los nuevos poetas. Me puso muy sombrío la noticia, porque apreciaba mucho a Aeronwy, y mi amigo está muy mal. Traté de consolarlo, pero, ¿quién puede consolar a alguien de una pérdida así? Aeronwy era una persona encantadora. En fin, son cosas que pasan y son terribles algunas cosas que pasan.
Te envío un artículo que acabo de escribir, recordando a Aeronwy, y algunas fotos que tengo, por si te parece adecuado publicarlo en la revista. Creo que es la mejor manera de recordar a esta mujer que, siendo la hija de un gran poeta -vos sabés que lo considero mi maestro- honró toda su vida la memoria de Dylan y su obra, siendo ella misma una buena autora.
Un gran abrazo,
Luis Benítez

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Fotos:
Aronwy y Dylan Thomas, circa 1945.
Aeronwy Thomas-Ellis.
Aeronwy, Llewelyn y Colm, circa 1953.
Caitlin MacNamara y su hija, Aeronwy, 1951.
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Luis Benítez nació en Buenos Aires el 10 de noviembre de 1956. Es miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía, Capítulo de New York, USA, con sede en la Columbia University; de la International Society of Writers (EE.UU.), de World Poets Society (Grecia) y del Advisory Board de Poetry Press (India). Ha recibido el título de Compagnon de la Poèsie de la Association La Porte des Poetes, con sede en la Université de La Sorbonne, París, Francia. Miembro de la Sociedad de Escritoras y Escritores de Argentina.
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Edgar Bayley – Memorias, 7




escribo en las paredes que estoy solo
que tengo que no tengo
como sabes escribo
que te quiero
y seguiré
hasta cuando no haya más paredes
ni escritura




En: “El día”, ediciones del mediodía, 1968.
Edgar Bayley (Buenos Aires, 1919-1990).


jueves, 30 de julio de 2009

Olga Orozco - La víspera del prodigio


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LA VÍSPERA DEL PRODIGIO


Yo, el que vela arropado en la inocencia,
soy el que no partió cuando mi último soplo extinguió la bujía.
Pero ¿quién descifró lentamente los fabulosos signos?
¡Oh, lejano!
¿Quién buscaba en las nubes el espejo donde duerme la imagen de secretos países?
¿Quién oía otras voces quejándose en el viento contra el cristal golpeado?
¿Quién inscribió con fuego su nombre en los maderos para que fuese anuncio ardiente por las playas?
¡Oh, mensajeros!
Otro es el que se fue.
Mas por su rostro paso a veces como si aún se viera en el globo azogado de la infancia que el tiempo balancea;
y hasta mi llega a veces, tras las frondas errantes, el fulgor de su mísera realeza.
No me juzguéis ahora.
Esperadlo conmigo.
Su muerte ha de alcanzarme tanto como su vida.

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De: “Las muertes”, 1952. En: “Olga Orozco. Poesía. Antología, CEAL, 1982”.
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Olga Orozco (Olga Noemí Gugliotta Orozco, Toay, La Pampa, 17 de marzo de 1920- 15 de agosto de 1999).
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lunes, 27 de julio de 2009

María Teresa Andruetto: Herencia y otros poemas de Sueño americano


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Patti S. / 1975/ Photograph by Robert Mapplethorpe


Yo quería grabar un álbum que hablara de caballos
y te pedí que me sacaras una foto para la tapa.
Una foto que haga historia, dije, y vos hiciste ésa
donde yo no era hombre ni mujer. Habíamos dormido
demasiado. Me puse aquella ropa que era como un uniforme,
en la calle y en el escenario. Nada de asistentes,
dijiste, quiero un triángulo de sombras. La luz
ya había muerto entre nosotros. Me pediste que me quitara
el saco porque te gustaba mi camisa blanca
y yo me lo puse al hombro, como Sinatra, y lo sostuve
de un extremo para que no cayera. El álbum
empezaba con esa frase que solía decirte por las noches:
Jesús murió por los pecados de alguien, no por los míos
y la frase que hubiera cabido en boca de mi madre
se mezcló con la canción de una chiquilla suicidándose.

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Sueño americano


Sobre el camino, personajes solitarios
instalados del otro lado del muerto ventanal,
vieron Vietnam, vieron Corea, Afganistán.
Presente perpetuo sacudido por el vértigo
de las autopistas y el desarraigo. Cierta
improvisación también, como una zapada
entre amigos, emerge y arrastra los lugares
comunes. No hay futuro ni tradición, salvo
aquellas Hojas de Hierba. Todo se funda
a cada instante y coloca en el centro
del mundo su deseo animal
de destrucción.

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Herencia


Quería ser pintora o profesora.
Después conocí a Dylan, a Burroughs,
a Warhol. Fui a la tumba de Morrison,
a lo de Jim, a París, a París. Y no sentí
nada. Después visité a Rimbaud. A Genet.
Al Conde de Lautremont. De pintora pasé
a cantante de rock. Y más tarde al Dakota
a recordar a Lennon. Y a Greg. Y a Fred.
Y a Mapplethorpe. De ahí a estrella
con mi hermano Todd. Años buscando
palabras, queriendo decir de otro modo,
pero no encontré nada, así que vuelvo
a casa. ¡No voy a quedarme parada
sobre las tumbas de esta gente!

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Patricia Lee


Flota Patricia Lee sobre la vereda,
como un poema de Rimbaud. Es de oro la luz
y sin embargo ella sabe que puede no alumbrar.
Cuando era chica quería ser poeta. Tenía al niño
genio de la mano, pasaba con él su temporada
en el infierno. Saludaba el ojo bizco, camino
del templo a los vecinos, pensando que su palabra
no era para esa gente. Algún día volveré
y seré millones, se decía, cantaré en estadios,
estudios, festivales, y aplaudirán los músicos
del mundo, no esta gentuza de pueblo. Cuando
era chica quería ser famosa. Más tarde quiso ser
la monja de Calcuta. No la maldita, no la artista
consumida, no la puta, sino la que llora al hermano
muerto, al marido muerto, a los amigos. Ya no hay
distancia entre los sueños y la vida. Por eso canta
en la noche en los estadios, los estudios, los rincones
de su casa. Canta Patricia Lee y mientras canta
la maldicen los bizcos y los genios, gritan camino
del templo los poetas, Volvé a tu casa, Patti,
volvé a tu casa. Pero Patti lee,
Patti Lee….

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A Greg, en el Hotel Chelsea


…y ella estaba tan ocupada siendo libre
Jony Mitchell


Cuando lo vi aquella vez, frente al hotel,
tenía insultos colgando de la boca y los pantalones
caídos. Desde entonces fuimos sucios compañeros
en la iglesia de St. Mark's. Explosivo, rebelde, peleador,
me pidió que olvidara a ésos que se dicen poetas y leen
pasquines en los bares, me dijo que confiara más en mí.
Él sí que era poeta. Una vez Papi, desde el cielo, lo llamó
y entonces él lo supo. Su único dilema era a veces
preguntarse ¿por qué yo? Había nacido en New York.
Había estudiado a los griegos. Había vivido en prisión,
hasta que los muchachos del camino le pusieron
sus hojas de laurel sobre la frente.
Puro como un niño,
estaba siempre pidiendo perdón. La última vez que lo vi,
una pantalla proyectaba una película y había fotos de Allen
pegadas en la pared. El cuarto más modesto del mundo
y toda la andrajosa gloria eran suyos, y suyo el Aullido
y mis sueños con quemaduras. Una hija había ido a visitarlo,
yo había dejado a los míos en la playa. La luz estaba
cayendo a este lado del mundo y los pibes del camino
lo guiaban. Desde arriba, poco antes de convertirse
en estampita, dejó caer otra vez sus pantalones
y nos mostró el culo.
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Interior con amigos


Cuatro los botones de tu abrigo
y los cables colgando en la habitación
vacía como tus piernas flacas y la luz
fría del fluorescente.

Tres los poetas malditos, los hijos,
los amigos y vos colgada de las nubes,
se diría, siendo libre.

Dos las botas de caña larga sobre el piso
la mirada bizca y el pelo suelto
desprolijo colgando del cielorraso
como tu amigo.

Todo es precario, está por hacerse,
menos tu erotismo que se
desvanece.

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Los hermanos García/ 1978-1983


A Juan, Antonio y Mary

Por la ventana que da a la Escuela Alberdi, veo pasar
hacia la noche a chicas como yo y a los muchachos.
Los escucho reír en la vereda, bajo esta ventana pequeña.
Es noche de sábado y los hermanos cocinan puchero
de falda y de quijada. Sé que otros se han escondido
en el Tigre, en la Patagonia o en Longchamps. Algunos
mandan señas, flores sobre la falda, desde Oslo,
Gotinga o Amsterdam. Yo vivo tras este ojo de buey,
con la quijada contra el marco, mirando a las chicas
y muchachos que cruzan la avenida. Es también sábado
en la pieza del hotel, sobre los techos de esta casa
de citas, junto a la comisaría, donde alquilan
los camioneros sus siestas de amor con los colimbas
o las mujeres de la Humberto Primo. Aquí, tras el vidrio
de esta raja de luz, bajo el ala de unos gallegos venidos
de Inriville, espero que pasen los meses o los años.
García quiere decir Smith y el más común de los mortales
se llama Juan. Sube cada mañana la precaria escalera
con su manojo de llaves y comida y como una lonja
de sol me abre paso entre putas, milicos y viajantes.
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De “Sueño americano”, Caballo negro editora, 2009.
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María Teresa Andruetto, Arroyo Cabral, Córdoba, Argentina, 1954.
http://www.teresaandruetto.com.ar/
http://narradorasargentinas.blogspot.com/
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Imágenes: patti smith by mapplethorpe.
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jueves, 23 de julio de 2009

Alejandro Schmidt: Gira y otros poemas


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OSCURAS RAMAS


a veces pienso que somos
un pasatiempo de la luz

que morir es
otra montaña, allá
en la nieve

y vivir o vivir
algo de viento
entre las oscuras ramas
de lo cierto.

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LA VENTANA DE SAUMA


no, Oswaldo Sauma
yo no he creado esta ventana
donde los pájaros retienen la luz

estaba allí
desde la casa
al mundo

tampoco tú has creado la ventana
del poema que pasa el cartero
por mi puerta
en América.

Cruzan hojas
polvo
queda el viento

al otro lado
ni tú
ni yo
hemos creado nada.

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QUÉ ES LA SOLEDAD


un vaso de agua que se pudre
mientras las bocas viajan por el día

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GIRA


lo han invitado –y se ha invitado–
a leer sus poemas
en una ciudad
casi grande
lejana

viaja
mirando las vacas argentinas
los pueblitos

soporta
la exhuberancia del yo anfitrión
un jornal de equívocos

lee
abre preguntas
en la comodidad de la hora

después
con los organizadores y señoras de inquietud
come una pizza en la esquina

a las 21:30
todos se retiran a su sábado
con cara de
¿algo más?

no
nada más

en el hotel
come televisión
otras ventanas

tarda en dormirse

sueña con abismos
incendios

sueña bien

lo llaman a las 8
se despide de nadie
y regresa

se le hace largo

volver.

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EL RESTO ES LITERATURA


Tuve tres bibliotecas

vendí una para casarme de apuro

otra para comer

a la tercera se la llevó
el fuego de confiar en las palabras

a vacíos estantes subo
y me cubro de cenizas

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DIDÁCTICO


Algunos hablaron de países (Juanele, Molinari,
Madariaga)

otros los atravesaron (Aguirre, Bayley,
Pizarnik)

del ex –futuro surgieron Gelman, Girondo,
Perlongher

otros fueron todo para mí (Storni,
Hernández)
o viceversa (Fijman, Véspoli, Bustriazo)

a mi no me tocó nada
llegué y estaba hecho el aire
cada cosa
mejor o peor

todo

salvo la calle del pueblo
donde
tropiezo con cualquiera
y charlo vaguedades.

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En: “Oscuras ramas”, ediciones radamanto, 2003. Selección: jmp
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Alejandro Schmidt nació en 1955 en Villa María, Córdoba, Argentina. Poeta, escritor, editor. Desde 1992 dirige radamanto, editorial de poesía.
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lunes, 20 de julio de 2009

José María Pallaoro: Lunas



no me despojo
de lo que más
quiero

sino que
lo que quiero
se despoja
de mí

luna
que en la noche
callas

ausencias
que abrazan



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Foto: jmp, Mar del Plata, noviembre 2008
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sábado, 18 de julio de 2009

Eduardo Espósito: 1973 y otros poemas


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POEMA MIOPE


Atravesar la membrana del viento
y hallar al otro lado del mismo
una gran nariz respirando por uno
Cruzar los tegumentos del tiempo
y encontrar en el revés de la trama
a un niño y a un viejo pegados por la espalda
Sumergirse luego en la piel de la tierra
y llegar a la China
como nos habían contado los abuelos
Comprender entonces que toda barrera
es fruto oscuro de la perversidad de un semidiós
que nos hace muecas desde el espejo
cuando nos lavamos los dientes

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TODO FLUYE


Un hombre entra en el río
dispuesto a refutar a Heráclito
Trastabilla
Pierde pié
Es arrastrado por las aguas
Otro hombre será hallado muerto
en un río al que nunca entró
mañana

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UNA DE CIENCIA-MICCIÓN


A Alejandro Arévalos

Abrir la cremallera
por una vez
por un minuto
Bajarla en forma lenta
y espontánea
sin atenuantes
sostener
el calzoncillo entre los dedos
asomando la oculta humanidad
adormecida
Cerrar los ojos
tapar el gesto de placer
con una mano
o con un gesto
que se ubique en las antípodas
Abrir los ojos
en la justa medida del alivio
Sostener la boca entre los labios
morder el inferior y
sacudir el excedente
Esconder aquel rosa mortecino
con precaución de las mandíbulas
del cierre
Sonreír
(ahora sí) con
la misión y la micción cumplidas
Alzar el rostro al cielo raso
izar la cremallera
y no olvidarse el portafolios.

(De: “Quilombario”, Ediciones Amaru, 2008)
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1973


Escuchabas a Sui Generis a la sombra de un palito
con la morfina en flor
y aquella rata rubia
que la iba de bajón si me acercaba
I am coreuta me decías
a la luz de tus negruras cabalísticas
Piedra papel y tijera
y vuelta a empezar.
Todo un palo decías.
I am rock my friend
pero la frula estaba cara.
Toda tu pierna era un temblor grotesco
como un pájaro dentro de un pájaro
más así
una mamushka alada encerradita de vos
una birrita chorreando en espiral.
Sonaba fuerte Charly por aquellos días
cuando los dedos formaban una V
con más facilidad que decir 2
y la creíamos
y el cielo era una farsa con los ojos del Che
y la vida nos pasaba por la pelvis
y la muerte aún estaba siendo maquillada.

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TAI – CHI


Levanto la mano izquierda
hasta generar un viento
con aliento a células.

Levanto la mano derecha
y capturo el alma
que le diera origen.

No son dos las manos
que me envuelven.

Son una sola ingenuidad
peinando ángeles.

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SIN TICKET NO


A los veinticinco la felicidad conduce a las entrepiernas de una mujer.
También a los setenta pero alguien le cobra peaje.

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MUNDIAL 78 (RETROSPECTIVA)


y mientras Kempes era vivado por Massera
por un segundo gol de atropellada
y los once ponían huevos con manchitas
como prolijas gallinas obedientes
y Clemente arengaba a multitudes
con la euforia del tiren papelitos
y el que no saltaba era un holandés errante
en esta tierra ignota
junio los preparaba
y Agosti se los llevaba
y yo gritaba
y vos gritabas
y él gritaba.
Era un tiempo en pretérito discreto
y nosotros aullábamos
y vosotros aullabais
y ellos (sobre todo ellos) aullaban
con un eléctrico ardor
como en el tango.

(De: “La novia de King Kong”, Ediciones Amaru, 2005)

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Eduardo Espósito nació en Buenos Aires en 1956. Poeta y coordinador de talleres de escritura en el oeste del conurbano del Gran Buenos Aires. Publicó los libros de poemas: “El niño que jugaba a ser rayo”, 1992; “Violín en bolsa”, 1995; “Una novia para King Kong”, 2005 y “Quilombario”, 2008. Selección de poemas de estos dos últimos libros: José María Pallaoro.
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jueves, 16 de julio de 2009

Jorge Ariel Madrazo: El sol no sabe de moral y otros poemas inéditos



«LA LECCIÓN DE ANATOMÍA», DE REMBRANDT


“Es notable que algunos discípulos
observan la lámina de anatomía y no
el cuerpo yacente”
- W.G. Sebald

Graves cirujanos en torno al criminal
que ayer conoció la horca
en Leiden,
urbe presuntuosa.
Vean lo que Rembrandt eternizó:
El profesor Tulp es, en la tela, un
arúspice del destino, cruel
destino que reserva
a todos un mismo frío mármol.
El doctor Tulp procederá
con su escalpelo, sobre ese cuerpo –o quizás
¿por qué no? sobre el tuyo, o el mío–, a
escandir un antebrazo en circense
ostentación: espectáculo
de alta sociedad
que ejerce su status aún en la muerte.
Varios de aquellos
togados discípulos eluden,
sin embargo, mirar
el cadáver mancillado: en
un rápido cambio de escena
ellos vigilan,
sobre las láminas del libro allí abierto,
el itinerario del descuartizamiento.

(sólo así descifrarán,
piensan estos rígidos
adeptos de Descartes,
los ocultos fervores
de nuestra futura
inevitable
descomposición).


EL SOL NO SABE DE MORAL


El Sol
no sabe de moral:
en larvadas
tardes
centellea

déjase
penetrar
por el pico de
pelícano
del mar

Cuando lo desea
el Sol
enracima

uvas de
la
Vida

O las calcina con
un relincho un incendio
un desangre un
galopar

El Sol no sabe de
lenguas
nadie
le reveló:
“usted se llama
Sol”

El Sol no
habla
del Sol
sale o entra
y no lo
piensa

rayo más
rayo
menos
el Sol se parece
dulce señora
a usted

usted que
calla el propio cielo
desola el corazón
no piensa en
el varón

nacido de
su luz.


CÁLCULO


Y Ella me dijo, esquivando mi mirada, con pupilas
bajas me dijo “el amor,
lo he comprobado, sólo es perfecto si acata
postulados matemáticos de roja seducción”
Es verdad: las isobaras que
en sus curvas
nos congregan
la altitud de las mareas y aquella
puestita de sol
Tan admirables son como el torrente
de tus flujos hormonales
o el aroma de tu cuello que
deletreo

a trescientos kilómetros exactos
con delectación

Los estados de tu alma
multiplicados
por el vértice lunar
te acurrucan junto a mí para escuchar
a Thelonius Monk

Y qué decir de las grandes culpas del abandono
Y del miedo que tiende sus alas de estopa
Y del deseo con sus arterias de ají

Por favor, cuando desees calcular
dos más dos
ven a


Hagamos el amor


MIS AMIGAS


Juran los malpensados
que ellas flamean
alas y no brazos:
nada ortodoxas
alas
es verdad
pero de tal
levísima sustancia que
al correr a estrechar
con dulzura a mi amiga y
rogarle: “Ven,
fiel mensajera
de la delicadeza”,
tintineó ella sus manitas
-¿sus alas, acaso?- y
se elevó
para disolverse más luego en
la lluvia

Jamás diré cuánto la extraño.
Desorientado
en la alta noche
ya no sé
qué es peor:
si oir que no me ama
o saber que ahora
pertenece al aire.


EL ESPÍA


Aquella lumbre por lienzos opacada
de un evanescente resplandor rubí
-por favor, compréndanlo, les hablo
no de alegre ventana sino de otra
enfrentada a mi espionaje vergonzante,
donde acaso ya mismo algún enfermo
sin un átomo de fuerzas, ejecute
la agonía que ni alcanzó a ensayar-,
en esa roja luminaria o dormitorio
tan irreal como el apenumbrado
declinar de alguna turbia frente

¿no seré yo acaso el desolado huésped
que allí muere y la agüita se escapa de sus
ojos en tanto aquí, no lejos, con lógico estupor
desde mi barandal yo lo espío y me espío
y me aferro a mi silla con pálidos nudillos
y me siento tan sano en esta blanca noche?


ELLA TODA EN VERDE


Ella ilumina semillas
febriles misivas
Sobrevuela Ella un cercado de heliconias
Su vestido enrolla en muslos de polen y agapanto
Que me aprisionan cada noche manando
clorofila
Golpes de sexo y fucsia rompiente cascada
Ella anhela compartir su alma su
lecho de luciérnagas
Inventariadas por mí, hasta el alba
con obsesivo método
Me escribe Ella con abejas
Canta Ella cocotales del agua
Vive Ella toda en verde Un gnomo es
Ella de los bosques
Ella me escribe versos clorofílicos jamás
Sufrí tal deseo vegetal
Ella me escribe y sus senos frutecen
Ella me escribe con vértigo infinito
Es un picaflor jamás detiene sus alas su
ilusión, Ella escribe muy lejos de mí
Ella me escribe, me inventa, me redime
Igual que el picaflor redime el aire.



Jorge Ariel Madrazo nació en Buenos Aires en 1931. Poeta, narrador y periodista. Exiliado entre 1976 y 1983 en Caracas, Venezuela. Su último libro publicado es “De vos”, Ediciones El Mono Armado, 2008.

Foto: La Otra revista de poesía.

Ilustración: Rembrandt van Rijn: “La lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp”, 1632.

miércoles, 15 de julio de 2009

Humberto Costantini: Porteño y de Estudiantes


PORTEÑO Y DE ESTUDIANTES


Uno vivió humillado y ofendido,
se sintió negro, paria,
risible minoría,
adventista, croata,
o bicho raro.

Uno aguantó silencios,
miradas bocayunior,
sonrisas riverplei
y condolencias.

Uno sufrió, mintió,
dijo no es nada,
se congeló el amor en un descenso,
honestamente quiso sacudir su carga.

Uno debió explicar con voz de tío
que había una vez un Lauri,
y había un Guaita,
y había una delantera,
y había un sueño dragón y una princesa,
y había un rey Estudiantes de La Plata.

Uno dejó colgada durante veinte años
la foto de Zozaya,
porque sí, porque bueno, por costumbre,
porque le daba no sé qué sacarla.
Y un día la sacó
como se sacan
los relojes viejos,
el diploma de sexto,
o las nostalgias
(estaba desteñida y amarilla,
y en la pared quedó como una marca
o un fantasma).

Uno se fue,
se rechifló del fútbol,
por despecho
se volvió criticón y sociológico;
se dedicó al latín, al mus, a la política,
al ajedrez, al sánscrito, a la siesta,
a la literatura, o a Beethoven,
o simplemente a nada.

Y se indignó
y habló del opio de los pueblos,
y la revolución
que se vacía en el vicio de las canchas.

Y aguantó como un hombre,
y vio a su hijo colgar la foto de Rattín
(justo en aquella marca)
y lo vio bostezar
de tanto cuento viejo y tanto Lauri,
tanta caperucita y príncipe encantado
y tanto rey Estudiantes de La Plata.

Uno vivió humillado y ofendido,
se sintió negro, paria,
risible minoría,
adventista o croata.
Entonces,
¿se dan cuenta
por qué ando así,
bastante bien últimamente
con sonrisa de obispo
y con dos alas?


Este poema fue escrito, obviamente, cuando Estudiantes ganó el campeonato mundial.
Con un poco de buena voluntad, las palabras finales todavía podrían ser validas cuando ganamos un partido. O empatamos con honra por lo menos. O cuando perdemos pero nos corresponde el triunfo moral, en fin
. H.C.
_
En: Cuestiones con la vida, Editorial Galerna, 1986 (primera edición en 1970, aunque no estaba incluido este poema).
__
Humberto Costantini (1924-1987).
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Susana Siveau: La casa y otros poemas



CASA DE FUEGO


Un lugar.
Una casa de fuego
junto al agua.
Un tejido de pájaros
y lágrimas.

Todo arde.
Cada cosa que toco
te recuerda
con mi propia memoria
y se incendia la noche
hasta el alba.

Paredes, ventanas, techo,
labios, caricias, nombres.
Eso que fue
durante tanto tiempo
un refugio
arde.

Ardo también
me purifico.


LA CASA


En el espesor de la noche
la casa.

Las figuras
van y vienen
en un roce de aire

algo cae
pasa un auto
un perro ladra
gritan

un cuerpo
se acomoda en la luz
flota
recorre habitaciones
se asoma al patio.

Inercia de los muros
restos dormidos de una charla
un juego
en el ahora oscuro recinto.

Como un vaso
lleno de día
yazgo en el fondo
de mi pensamiento.
Me bebo gota a gota

para saciar un vacío
para cruzar a la otra orilla
de la noche.


APARIENCIAS


De palabras
también están hechos los silencios
palabras que nos ahogan
atrapadas en la garganta
en el corazón
como cosas que se chocan entre si
y no piden permiso
que se buscan y preguntan
y no encuentran respuesta


Susana Siveau nació en La Plata en 1961. Publicó poemas en “Hojas de Sudestada”, “Cuaderno Compartido de Sudestada” y “Poesía Argentina de fin de Siglo” de Editorial Vinciguerrra. En el año 2002 edita el libro de poemas “Noche estrellada”.
Foto: Azul y Negro.
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lunes, 13 de julio de 2009

Luis Alberto Spinetta: Los libros de la buena memoria


LOS LIBROS DE LA BUENA MEMORIA


El vino entibia sueños al jadear
desde su boca de verdeado dulzor
y entre los libros de la buena memoria
se queda oyendo como un ciego frente al mar.

Mi voz le llegará
mi boca también
tal vez le confiaré
que eras el vestigio del futuro.

Rojas y verdes luces del amor
prestidigitan bajo un halo de rush
¿qué sombra extraña te ocultó de mi guiño?
¿qué?, ¿nunca oíste la hojarasca crepitar?

Pues yo te escribiré
yo te haré llorar
mi boca besará
toda la ternura de tu acuario.

Mas si la luna enrojeciera en sed
o las impalas recorrieran tu estante
¿no volverías a triunfar en tu alma?,
yo sé que harías largos viajes por llegar.

Parado estoy aquí
esperándote
todo se oscureció
ya no se si el mar descansará...

Habrá crecido un tallo en el nogal
la luz habrá tiznado gente sin fe
esta botella se ha vaciado tan bien
que ni los sueños se cobijan del rumor.

Licor no vuelvas ya
deja de reír
no es necesario más
ya se ven los tigres en la lluvia.




De: “El jardín de los presentes”, Invisible, 1976

sábado, 11 de julio de 2009

César Fernández Moreno: Las palabras


LAS PALABRAS


tienen cuerpo las palabras tocan y son tocadas
son caramelos se las puede lamer chupar mamar
hierven como peces en un estanque tropical
tienen tantas formas como las valvas según las rocas a que se adhieran
pero importa mucho más lo que contiene su nacarado seno
la vida deliciosa frágil del ser que las habita
son transparentes para que resplandezca su contenido
son crisálidas clavos ardiendo
granadas que revientan en la mano si no se arrojan a tiempo
sólo viven para morir
son pilotos suicidas
perecen al tocar su objetivo

la poesía es uno de esos objetivos
uno de los nombres del hombre
su respuesta al canto del gallo
toda expresión equívoca que aclara las cosas
la parte en blanco de los formularios
el himno de libertad de un libre o de un esclavo
un balbuceo muy bien impostado
un abuso del lenguaje
cualquier cosa natural para decir después de hacer el amor
un lenguaje todo el tiempo tan intenso como una despedida
el halo que circunda ese lenguaje
cuando se llega al borde sólo hay un modo de hablar
la metáfora decir que una cosa es otra
en el límite todas las cosas son otras
todo es todo la verdad radica en soplos
la poesía la dice no hay otra ciencia exacta
la dice en cierto modo en cierto estilo con ciertas palabras
confunde esas palabras las calienta para impedir que la vida se entumezca en ellas
hace convergir la vida en las palabras
bosques vecinos uniendo sus incendios
el poeta nace se hace se deshace
se rehace renace
es el inspector más general
un contemplativo sin contemplaciones
todas las cosas le interesan por igual pero a algunas les presta demasiada atención
a otras demasiado poca
es un científico cuya mente funciona sin datos
es un deslenguado
es una cruza de perro y dactilógrafo
para ser poeta basta con saber oler y escribir
su conducta nunca es absurda
nunca sabe en qué recodo encontrará las palabras
siempre está naufragando en la libertad
atravesando de piedra en palabra el río del tiempo
todo el tiempo siente cómo pasa el tiempo
cambia gente por soledad a través de angustia
las estrellas volatilizan a esa gente
pero ese hombre tiene que contarle cómo son esas estrellas
está prisionero en una fortaleza no puede comunicarse sino parabólicamente
por medio de obuses palomas mensajeras silbatos supersónicos
es decir palabras
montado en ellas vuelve de su soledad a la gente
ustedes qué harían si vieran descender un plato volador
correrían a contárselo a todos
cualquier cosa que ve el poeta le parece un plato volador
todas lo son
ustedes escuchen o no pero él debe hablar
no le importa que a ustedes no les importe

mentiras le importa mucho y a ustedes también debería importarles
no piensen en él como poeta sino como hombre
de un tajo él se da cuenta cómo es alguna cosa
relaciones estrechísimas entre cosas al parecer remotísimas
él pone poética la realidad
la pone como es
o tal vez al contrario la realidad es la que se pone poética
las cosas se enternecen se desequilibran trascienden peligrosamente sus límites
otra vez un bosque pero de otoño con todos sus árboles vibrantes de balsámicas hojas
un movimiento se inicia alrededor del poeta lo arrastra a girar
para no caer debe aferrarse a las palabras
para flotar en ese vacío hace falta una balsa o un puente colgante de palabras
o escala de seda o palabras por donde tal vez subir
la situación exige no perecer asumir una forma estable
no tiene otra salida que las palabras así como el atardecer no tiene otra que las campanas
el poeta está obligado a descubrir y pronunciar esas palabras
una fisura se oscurece en la pulimentada superficie del mundo
donde él introduce la arista más delgada de su cuña verbal
a medida que los hechos pasan a palabras se va apaciguando el vórtice de realidad
enardeciéndose el de palabras
hasta que el poeta entrega su confesión por escrito

la poesía es el arte de no escribir*
dígalo con palabras como si no lo dijera con palabras
cualquier cosa puede concentrarse en una palabra o extenderse en mil
hay que encontrar la cantidad exacta que resulte poética
cada palabra tiene mil sentidos
dos juntas multiplican un millón
con el correr del tiempo las precisiones se van desgastando como templos abandonados en la selva
el poeta quiso fabricar una llave pero le salió una ganzúa
ya no sabe qué puertas abrirá pero las abrirá
admiremos al noble ladrón que sólo roba puertas cerradas
ha aceptado ser un sicario pero de la poesía
ha decidido gastar su tiempo en eso
está dispuesto a consumir un año en una e
a escribir con su sangre letreros luminosos
a escribir con bordes de monedas con lapiceras explosivas
con guantes con la zurda
aunque los dedos se le agarroten o se le derritan
a la madrugada levantándose o acostándose
con el deseo con el hartazgo
él estaba escribiendo
se quedó ciego y siguió escribiendo

el poema es el arma perfecta
complejo aceitado compacto
todo poeta vive como un pistolero
con el corazón en la boca
las palabras le ordenan el mundo pero le desordenan la vida
él no compra un espejo para adornar el dormitorio de su amante
compra la palabra espejo para adornar el verso donde su amante lo abandona
y se queda solo frente a ese espejo
las balas rebotan en la blindada imagen
el arma funciona contra su portador pero él no quiere soltarla
se agarra del mundo por donde puede
su hacer es lo único que puede oponer al tiempo

el tiempo procura absorberme
integrarme a sí desintegrarme a mí
imposible evitar la lucha entre él y yo
yo lo voy a llenar de mí mismo de cosas en que me transformo
escribir como amar son órganos por donde me vuelco
me lanzo a ser en el tiempo bajo una forma nueva
hasta que me vacíe del todo ya lo sé
pero el tiempo no puede quedar así
hay que ponerlo overo de palabras


* Esta definición sólo es válida para poetas.

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En: “Argentino hasta la muerte” (primera edición 1963, corregida en ediciones sucesivas), CEAL, 1982.
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César Fernández Moreno (Buenos Aires, 1919 – París, 1985).
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miércoles, 8 de julio de 2009

Gianni Siccardi: Mi vida, su sueño y otros poemas



Mi vida, su sueño


Ella es hermosa todo el tiempo
su cabeza es hermosa en las cuatro estaciones
amo la ciudad donde duerme
la ciudad que despierta en su sueño.

En su sueño hay un hombre
que le entrega un mensaje
siempre el mismo hombre
siempre el mismo mensaje
un mensaje
que ella nunca ha podido leer.

Ella nunca muere
ella nunca mata
ella es feliz
es hermosa en el sueño
pero esas palabras que aún no conoce
son las únicas que desea leer.
Y las únicas que deseo escribir.



Sobrevivientes


Aquella nube que al partir
midió el naufragio de tu cuerpo y el mío
¿habrá alcanzado la hebra celeste del verano?



De estas duras veredas


De estas duras veredas alcanzaremos
aquel paso burlón
tu risa entre los árboles.

En el calendario de tu imaginación
dos cigarrillos se encienden
y se apagan.



Los cuatro elementos


La tierra para multiplicar sus costumbres
El aire para evaporar sus sueños
El agua para derramar sus penas
El fuego para tatuar su destino



Próximos

Nuestros ojos están tan próximos
que se miran así mismos

Nuestras sombras están tan próximas
que no se oye el ruido de sus pasos

Nuestros sueños están tan próximos
que sellan los labios de la noche

Nuestros pensamientos están tan próximos
que el fin del mundo
pasa junto a nosotros sin tocarnos



El amor no es casi nada


De sus ojos partía un hilo
que terminaba en mis ojos.

De modo que nuestras miradas
recorrían simultáneamente
el pasado, el presente y el porvenir.

El amor no es más que una pequeña cosa:
el tiempo
un hilo
una mirada.



De: Ella y otros poemas, Último Reino, 1999.
Gianni Siccardi nació en Banfield (Provincia de Buenos Aires) en 1933. Murió en 2002. Entre otros libros de poemas publicó: “Poesía Junta”, 1960; “Travesía”, 1967; “Ella”, 1989; “Fragmentos”, 1995; “Mirlo”, 2004.
Foto: Daniel Grad (La Maga / 2001)

domingo, 5 de julio de 2009

Jorge Isaías: Un pez brillante en la tarde fría y otros poemas


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III


A río revuelto
no hay ganancia
tampoco pescadores.
A río revuelto
sólo
la gaviota pesca
un pez brillante
en la tarde fría.


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VII


Hace rato
que no miro
cómo una flor
tiembla
con sus pétalos bajo la brisa
de abril.
No sé cómo
pasó tanto tiempo
sin que sintiera en la piel
ese sol agónico
perdiéndose
detrás de aquellas
casuarinas oscuras.


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XXVI


Estaba aquella luna
que ensangrentó
la tormenta
como un ojo
en la noche
donde yo era
el último naufrago
el último hombre
un solitario
que sobrevive
a las catástrofes.


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XXXIII


No doy
ni pido
ni exigiré
nada a nadie
salvo
aquella moneda
dorada
que se tragó un día
todo el barro
de mi infancia.


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XLIV


Con esa lluvia
no hay pájaros
ni abejas ni siquiera
aquella mariposa
que imitaban las naranjas.


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XLVI


La puerta se abrió
y entró un pájaro
que aleteó un momento
hasta que pudo al fin
orientarse
y salir por esa ventana
antes que entrara
el sol
antes que tus ojos
llegaran
para adueñarse de todo.


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Selección de poemas de “El vuelo de la abeja”, Editorial Ciudad Gótica, 2008.
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Foto: Archivo de la talita dorada.
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Jorge Isaías nació en Los Quirquinchos, Santa Fe, en 1946. Desde 1964 reside en Rosario. En 1971 fundó la revista “La Cachimba” que muy pronto también se convirtió en editorial. Publicó 30 libros entre poesía y prosa de los cuales destaca: Oficios de Abdul (dos ediciones); Crónica Gringa (cinco ediciones); Poemas de amor (tres ediciones); y en prosa El país de la infancia; La mano sobre el recuerdo; Como un caballo salido del mar y Futboleras. También seleccionó y editó: Antología de los mejores cuentos del Litoral; Papeles inéditos de José Pedroni y Palabras a mi padre y a su digna herramienta.
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sábado, 4 de julio de 2009

Javier Villafañe: Diálogo y otros textos


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LOS AMANTES


Se abrazaban desnudos
Ella voló con los cabellos con las medias con las bombachas con las
ligas con un corsé con un marido con un pastel quemándose en el horno
con una hija viuda
Él voló con un portafolio con los lentes con un sombrero con un diploma con un chaleco con una esposa con tres hijos y un nieto
Volaban
Se hacían adiós desde el aire
donde estaban desnudos abrazados
En la puerta del hotel tomaron un taxi


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JUDAS


-¿Qué estás haciendo hombre?
-Anudo una soga para ahorcarme
y mientras tanto miro
tanta paz en el lomo de los perros
tanta rama subiendo por los árboles
tanto cielo
tanta aguja con hilo
tanto pan pesado en la balanza
tanta harina perdida por el suelo.


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DIÁLOGO


Estaban en un caño. Hablaban.
-¿Y si tuviéramos un perro?
-¿Para qué?
-No sé. Para tener un perro.
-Yo tuve muchos perros.
-Yo también tuve muchos perros. ¿Y si tuviéramos un gato?
-¿Para qué?
-No sé. Para tener un gato.
-Yo tuve muchos gatos.
-Yo también tuve muchos gatos. ¿Y si tuviéramos un pájaro en una jaula?
-¿Para qué?
-Para tener un pájaro. Alguien que esté con nosotros.
-¿Para qué?
-No sé. Para tener algo.


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EL QUE EMPEZÓ POR COMERSE LAS UÑAS


Empezó por comerse las uñas
después se comió las manos
el codo
el hombro
la espalda
el vientre
las rodillas
los pies
Se quiso ir
y se buscaba en la silla
debajo de la mesa
en el ropero
detrás de la puerta
en la sombra de la pared
en la calle
y no estaba


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En: “El gran paraguas”, Ediciones La Rosa Blindada, 1965.
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Javier Villafañe, Buenos Aires, 1909 – 1996.
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viernes, 3 de julio de 2009

Héctor Berenguer: El grillo en la cocina y otros poemas


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INVIERNO


Cada día
una palabra en el gran silencio.
Ninguna luz
arde fuera de su lámpara.
Viejos caminos
se funden en la nieve.
En la ventana
enorme nube carmesí.

(De: “Marcas de agua”, Rosario, Ediciones La Cachimba, 2001)


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CANCIÓN ANTIGUA DEL YANG-TZÉ


Seda amarilla la espuma
quiebra los cabellos de los esbeltos juncos
reflejos de laca azul enloquecen el agua
cada mil lunas desborda el Yang-Tzé.
China es efímera, el Yang-Tzé eterno.
Grandes virtudes transforman la tierra
pequeños diques,
estrechos canales entre los arrozales,
hacen del pequeño hombre un héroe innoble.
Todo lo arrasa el Yang-Tzé
a sordos golpes de tambor aguas hambrientas
flautas agudas entre las rompientes,
China es efímera el Yang-Tzé es eterno
grandes oriflamas de letras al viento
rogativas y apelaciones.
Ten bondad dios de las aguas
nunca traspases nuestro umbral
los niños se revuelcan en el lodo
con cerdos blancos
y patos azules.
En la vieja pagoda
Buda sonríe
impasible ante el Yang-Tzé,
palabras dijo que ya nadie entiende.
Todo se confunde,
la vida tiene hambre de la vida.
El bien supremo es el no-ser,
el gran olvido.
Efímera China, Yang-Tzé eterno.

(De: “Marcas de agua”, Rosario, Ediciones La Cachimba, 2001)


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EL GRILLO EN LA COCINA


El que se sumerge en sombras
hace su propio canto.
Arenita roja en el ojo de dios
o lo que él quiere que sea dios.
La felicidad no es hija del cielo
ni de la tierra
sino del hombre, dice su canto.
Afuera está el mundo
y la fiesta de los otros.
Yo que vengo de todo mal
digo esto:
canto antes que amanezca,
la vida obliga a romper el discurso
y a vender por nada
las reliquias,
porque ya nada sé
y si alguna vez supe algo
lo he olvidado todo.

(De: “Entre la nada y el asombro”, Santa Fe, Editorial Linguafranca, 2007)


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MAÑANA DE OCTUBRE


¿Quién levantó mi cuerpo
esta mañana?

Lo sostuvo de la nada
contra la gravedad
como se yergue un árbol
de la tierra.

Alguien sin nombre
anduvo por allí,
por estas calles
tocando el cielo con mis manos,

abrió el abismo
como una puerta compartida,
entonces supe
que estuve cerca
de haberme conocido.

(De: “Entre la nada y el asombro”, Santa Fe, Editorial Linguafranca, 2007)


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Héctor Berenguer nació en Rosario, Argentina, en 1948. Durante la década del 60 incursionó en distintas revistas y publicaciones: “Grupo Literario 5”, “Runa”, entre otras. En los años 70, durante la dictadura, compartió una experiencia de vida comunitaria rural dedicado al estudio y al trabajo. Ha colaborado con periódicos y revistas especializados, de los cuales han sido recopilados textos de investigación sobre poesía china con el nombre “Tinta China” y “El poeta sofista” (consideraciones sobre la poesía). De su producción reciente en antologías: “Café con letras” (Editorial Municipal de Rosario), “Poetas de Rosario: desde la otra orilla” (Ayuntamiento de Granada, Editorial Granada literaria, 2004), entre otras. Como gestor cultural ha desarrollado una amplia tarea entre las cuales cabe destacar: “Hermanamiento poético Granada-Rosario” (con el poeta granadino Pedro Enríquez, coordina el ciclo “Poesía en el Círculo” en el Teatro El Círculo de la ciudad de Rosario desde hace doce años y de la denominada “Semana de las Letras y la Lectura (encuentro internacional y nacional de poesía)".
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Foto: Héctor Berenguer.
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Selección de textos: Gustavo Caso Rosendi.
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