martes, 24 de junio de 2008

MARIANO OJEA: Cuál es y otros poemas

Cuál es

¿Cuál es la palabra
el verso, el poema?
Sólo la oscuridad
enciende el canto.
Lunas y soles
de aves tempranas
pasan por mis ojos cansados.
Vengo del polvo
el que esconde mi sombra.
Busco
la eternidad del eco.

(de Campos de Agramante, 1987)


Viví en exilios
de locura.
Tinieblas y lloviznas
golpeaban puerta a puerta
para preguntar
si me habían visto.
Caminé bajo mil cielos.
El sol
era el mismo.
La tierra se hizo lecho
para abrigar mi cuerpo.
Caminé infinitos
pasos,
páramos de búsqueda.
Y me encontré
burlándome
de todo lo que había hecho.
Estaba en mí,
donde no había buscado.

(de Campos de Agramante, 1987)


A quien pregunte dile

Si preguntan por mí
deciles que un otoño
consumió mi cuerpo de hojas secas.
Que mirando el fuego
azul me extravié
en virtuales dimensiones
y la ausencia
ahogó mi racimo de luz.

Si preguntan por mí
no temas en decirles
que soy agujero negro
en el universo.
Que camino
sobre el confín de ficción y realidad
y una pátina transparente
se me hizo epidermis.

Si preguntan por mí
deciles, nada más,
que soy silencio.

(de Campos de Agramante, 1987)

Esencia de lo que la ciencia llamó hombre

Perder perder.
Ganar luchar.
Perder perder perder.
Ganar luchar.
Ganar ganar.
Perder luchar.
Ganar perder luchar.

(de Un diamante transpirado, 2005)


Juego sin final

Días rajados de luz.
Herida de sangre chorreando
carne abierta.

Pasado de inadvertido presente
presente jugado de futuro
futuro hecho o heredado.

Circunstancias.
Miradas que no se detienen
en el horizonte.
La vida
una lombriz escapando del anzuelo.

(de Un diamante transpirado, 2005)


Telarañas de luz

El silencio tienta la palabra
como el día a la noche
y la noche al día.

Un caracol
que da vueltas
sobre su cuerpo de ecos.
Un mar tan lejano
como la distancia al deseo.

Una esperanza talada
como selva de civilización.

La voz enmudecida
presa
de telarañas de luz.

(de Un diamante transpirado, 2005)


Encuentros

Una noche me senté con mi padre,
frente a frente,
en una mesa de bar,
aislada,
oscura pero brillosa.
Me asombró cuando pidió Smirnoff.

La bebimos compulsivamente.
Y quedamos secos de palabras.

Una mirada fría delató los ojos.
Un precipicio
abrió nuestras quijadas.

Una austera sonrisa nos iluminó.

(de Un diamante transpirado, 2005)

Selección de poemas Gustavo Caso Rosendi. Fotos e Imágenes: ARCHIVO DE LA TALITA DORADA.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido José María:
¡Felicidades por tu nuevo proyecto! (ya concretado). Por supuesto que a uno le queda cierta nostalgia espiniyesca, pero hay que caminar siempre hacia adelante (dice este cangrejo).
Muchas gracias por darme la posibilidad de recordar a Mariano y, ya lo sabés, quedo a tu disposición para lo que necesites.
Un abrazo

Gustavo Caso Rosendi

luis angel dijo...

Magnífica poesía; absoluta gravedad de la palabra en un espacio de profundas significaciones. Relámpagos que impactan.