lunes, 3 de enero de 2011

Camilo Blajaquis – Loritos de los monopolios y multimedios



HACEN TODO LO POSIBLE PARA MANTENERLOS EN LA IGNORANCIA

Se lo conoce como Camilo Blajaquis, es poeta, un peleador, que antes conoció los institutos de menores desde el lado de adentro. Y antes la pobreza y sus violencias. Aquí cuenta de su vida, de qué cosas o personas se la cambiaron. También habla de nosotros, de Kirchner, de la Plaza, de los medios, del futuro.

Camilo Blajaquis tiene apenas 20 años, pero su historia personal abarca varias vidas. A los 16 cayó gravemente herido en un instituto correccional para menores. Su nombre, entonces, era César González, apenas sabía leer y escribir y la muerte lo rodeaba por los cuatro costados. En la cárcel, con todo y todos en contra (excepto un profesor que supo alentarlo) empezó a escribir poesía y a leer con voracidad. Adoptó como seudónimo el nombre de pila del guerrillero cubano Cienfuegos y el apellido de uno de los militantes cuya muerte se narra en ¿Quién mató a Rosendo? , de Rodolfo Walsh. Fue un renacimiento en el sentido más literal de la palabra. Al salir de la cárcel publicó un libro de poemas llamado La venganza del cordero atado y comenzó a dar talleres de escritura para pibes de barrios tan golpeados como el suyo: la villa Carlos Gardel, de Morón. Camilo Blajaquis espera en un bar a pocas cuadras de la Municipalidad de Morón, para hablar sobre los jóvenes y la política, sobre el presente y el futuro del país en estos momentos tan extraños, atractivos y complejos.

–¿Cómo sintió la noticia de la muerte de Néstor Kirchner?
–Fue un golpe, un golpe duro para toda la clase baja y popular del país. La maldita historia de este país es cíclica, siempre se mueren los líderes inesperadamente, ¿no? Ya había pasado con Eva, pero creo que esta vez no se va a repetir la historia. Que se haya muerto el líder no quiere decir que se haya muerto el movimiento, que se haya muerto todo lo conseguido y que lo que viene sea un retroceso, como pienso que está creyendo la oposición. La muerte de Néstor abrió un nuevo panorama, un nuevo escenario en el que la juventud va a tener que ser una protagonista del juego y un actor principal. Va a depender mucho de nosotros hacia dónde vaya el país.

Y que las manifestaciones no sean algo pasajero...
–Exactamente. A mí me preocupa, me genera una intriga y realmente quiero analizar profundamente esta cuestión de que a simple vista pareciera que hay un auge y un retorno de la militancia entre los jóvenes. Por un lado, es cierto, pero, por otro lado hay que agarrarlo con pinzas para que no se termine transformando en una nube pasajera, para que no se termine creyendo que se trata de un destello como el humo, que no se diluya, que sea un movimiento que llegue para quedarse, que sea constante. Que los jóvenes no simplemente sean parte de marchas y militancias, sino que, directamente, empiecen a acceder, a intervenir e involucrarse en escenarios de la política pública general, que empecemos a tener políticos jóvenes, senadores jóvenes, diputados jóvenes, líderes jóvenes. No puede ser que los líderes de los movimientos de jóvenes tengan 40, 50 años y que sean personas que hablan por los jóvenes. Queremos que en representación de los jóvenes hablen los jóvenes. Que hablen los pibes, directamente, basta de representación.

–¿Estuvo en la Plaza el día que murió Kirchner?
–Sí, tenía una tristeza profunda. Pero sabía que al lamento había que transformarlo en acción, que había mucha energía porque nadie se esperaba un millón de personas despidiendo a Néstor. Ni siquiera Clarín se lo imaginaba, y tuvo que meter la cinta negra en su transmisión. Era gente que vino del Conurbano, la mayoría de la gente que fue a la Plaza fue a agradecer la asignación universal, una jubilación, fue a agradecer la casa. Eso fue lo lindo: no ver banderas y ver una Plaza repleta completamente debatiendo de política. Con esa base, lo que se viene estará irremediablemente bueno.

Si tuviera que nombrar tres figuras de la historia argentina de estos 200 años, ¿a quiénes elegiría?
–No sé por qué, pero se me ocurren Evita, Simón Radowitzki y Güemes. Tres justicieros.

–¿Le parece que los festejos del Bicentenario dejaron algún significado?
–El significado es que se cumplieron 200 años de la Revolución de Mayo. Y el hecho se dio en un contexto interesante. Este Bicentenario nos pone en un lugar de empezar de nuevo, no olvidar; de superar, porque hasta ahora fueron 200 años de injusticia, 200 años de desigualdad, 200 años con 30 mil desaparecidos, con masacres a indios, con explotación extranjera. No son 200 años de país, no son 200 años de Nación, no son 200 años de soberanía: son 200 años de luchas, victorias, derrotas, genocidios que nos plantean qué vamos a hacer, cómo va a estar el país de acá a 100 años.

–De acá a 100 años es mucho, pero, ¿cómo imagina el país de acá a 10 años?
–Veo un país más justo, más democrático. Y con la esperanza de que pasemos de una democracia representativa a una participativa, donde directamente el pueblo pueda participar y tomar decisiones.

Es decir, es optimista sobre el futuro…
–Sí, tengo que serlo porque si no fuera optimista, ¿para qué mierda voy a hacer todo lo que estoy haciendo? ¿Para qué mierda voy a dar un taller de literatura en mi barrio? ¿Para qué mierda voy a preocuparme por el otro? Agarro el fierro y sigo robando si no tengo esperanza, vuelvo a lo mismo de antes, el optimismo por más que no asegure ningún resultado, necesito tenerlo por una cuestión existencial.

–¿Cómo ve a los pibes de su edad, los pibes comunes, los ve muy tinellizados?
–Totalmente, yo creo que en lo cultural tenemos un vacío que va a demandar mucho tiempo llenarlo. Hoy un pibe sabe más de la vida de Ricardo Fort y de Tinelli que de Rodolfo Walsh. Saben que en los ’70 hubo desaparecidos, pero no saben por qué los hicieron desaparecer. ¿Cuáles eran los sueños de las organizaciones guerrilleras? ¿Por qué eligieron las armas? No lo saben, no saben lo que pasó. Pero eso excede al Estado, eso excede al gobierno de turno por más buenas medidas que tome. Eso es culpa de nosotros como sociedad. ¿Para cuándo la efectivización de la ley de medios?

–¿Le parece que por el lado de los medios se puede cambiar algo?
–Sí, si hoy un pibe pasa más horas frente a la televisión que en el aula. La penetración de los medios es obvia. La gente reproduce, repite lo que le dice los medios. La sociedad argentina, la clase media en general, es un loro de los monopolios, son loritos de los monopolios y multimedios. Clarín dice que Cristina es tal o cual cosa y la clase media-lorito, ¿qué dice? Que Cristina es lo que le dicen que diga. No es joda lo de los medios, para mí son grandes culpables. Son parte de los intereses que tienen los poderosos, los empresarios. Son parte de los que quieren mantenernos en la ignorancia. Que los pibes sean ignorantes es un negocio. La ignorancia es parte del meganegociado del pibe consumista. Cuando el pibe o cualquier ser humano empiecen a querer saber, empiecen a intrigarse por las cosas que pasan, van a dejar de repetir, van a dejar de comprar todo. Van a decir “no, loco, esto no me gusta”. Y eso, ¿qué produce?: que se les caiga el negocio. Por eso hacen todo lo posible para mantenerlos en la ignorancia.

Que los pibes sean ignorantes es un negocio”. En diario “Miradas Al Sur”, 2 de enero de 2011. Por Mariano Canal y Martín Rodríguez. Director: Eduardo Anguita.

Alberto Luis Ponzo – Último poema de 2010



HABLA EL POEMA

Desde su boca
aparece la sombra

de un antiguo decir

voz de infancia
bajo la piel

sin nombre todavía
levantando latidos

en busca del espacio
se estremecen las líneas
que hieren al nacer
la lejanía


un desgarrado acento
un puñado de luces

habló el poema
abrazando la tierra



EpA! Poema inédito, diciembre 2010


"Por un año muy poético y siempre cerca de los amigos, que es lo mejor y más reconfortante! Te mando un gran abrazo, José María! Ya veré cómo ordenar mis libros para la Biblioteca, porque después de la mudanza (cambio de una casa a un pequeño departamento), los estoy clasificando. Te acerco un poemita muy reciente para Aromito. Un gran abrazo con mis deseos de recuperación del país y muchas esperanzas!" ALBERTO

Alberto Luis Ponzo, Buenos Aires, 1916. Poeta y editor.
Foto: Alberto Luis Ponzo y Alba Correa. De José Barbosa Da Silva.

Alberto Luis Ponzo – Al hombre que trabaja


SITUACIÓN

Para saber dónde queda la esperanza,
para ubicarla entre nosotros
como una palabra en el silencio,
como un día en la calle
de hombres abandonados
y caminos cortados en los ojos.
Para informar el punto de la sangre,
el sueño de la mano,
la orilla de los puños
y el vientre que la espera,
hay que cambiar de sitio las vocales
y enterrar para siempre
sangrientas consonantes:
decir amor al hombre que trabaja.


En “Informe sobre la Esperanza”, Editorial Barrilete, Buenos Aires, 24 de octubre de 1963. Imagen: Detalle tapa Informe sobre la Esperanza.
Alberto Luis Ponzo, Buenos Aires, 1916. Poeta y editor.

domingo, 2 de enero de 2011

Roberto Santoro – Y un día de tanto nombrarla la encontré



CANTO A LA ESPERANZA

Andaba yo desnudo de mí
perdido en la lluvia del olvido,
de barco navegando por las plazas,
dormido el pecho,
su gorrión descalzo
y tuve que llevarte a la palabra,
ponerte en posición de vuelo,
a veces de bufanda
rueda azul
andaba
te seguía
mi muerte con su forma de guitarra
y tuve que ponerla en la memoria
como se pone un hijo
con esa rabia dulce
mitad de mí
agua del aire
andaba así
de loco en el olvido
de furia que quiere reventar por el costado
y un día de tanto nombrarla
la encontré,
se la llevé a mi madre,
la puse en el saludo,
la compartí como un pan con mis amigos,
la arrastré hasta el remolino del amor
allí donde los ríos tienen un mismo nombre,
para que entendiera de una vez por todas
que era nuestra,
para que nunca se olvidara de este país enorme,
de esta ciudad,
su ternura abandonada en los portales,
le dije algunos versos,
le puse el corazón como una hoguera,
me la bebí de cabo a rabo,
le enrosqué la cola en mi solapa,
me di el gusto de agarrarla de la mano
y hoy la traigo aquí,
pero si un día se llega a volar porque fallamos
si se escapa esta rabia que llamamos esperanza,
si un día se va,
yo crucifico al amor
y después de enterrar a mis hermanos,
me voy con el tranvía de la muerte
a clausurar mi corazón en una plaza.


En “Informe sobre la Esperanza”, Editorial Barrilete, Buenos Aires, 24 de octubre de 1963. Imagen: Detalle tapa Informe sobre la Esperanza.
Roberto Jorge Santoro nació en Buenos Aires el 17 de abril de 1939. En carta a su amigo José Antonio Cedrón, fechada un 10 de mayo de 1977, escribió: “El ruido de las sirenas lo tenemos de música de fondo. Dale que dale, como un organito represor y desesperado. Oh el mundo occidental y cristiano. Un día florecerá la vida y el sol tendrá el color que se merece.” Secuestrado el 1° de junio de 1977 por la dictadura militar, sigue desaparecido.

Los Informes de Barrilete


LOS INFORMES
Algunos datos necesarios
por jmp

El Grupo Barrilete entre junio de 1963 y abril de 1966 publicó 6 Informes; en la década del ’70 aparece el último informe sobre la masacre de Trelew.

Participaron en los seis primeros informes:

INFORME SOBRE LAVORANTE:
Junio de 1963. Ocho poetas: Roberto Santoro - Atilio Luis Viglino - Miguel Ángel Rozzisi - Martín Campos - Ramón Plaza – Daniel Barros - Horacio Salas - Jorge Eduardo Fuentes.

INFORME SOBRE EL DESOCUPADO:
Agosto de 1963. Diez poetas: Roberto Santoro - Miguel Ángel Rozzisi - Martín Campos - Ramón Plaza - Daniel Barros - Jorge Eduardo Fuentes - Diana Piazzola - Alberto Luis Ponzo - Armando A. Piratte - Esteban Peicovich.

INFORME SOBRE LA ESPERANZA:
Octubre de 1963. Diez poetas: Roberto Santoro - Miguel Ángel Rozzisi - Martín Campos - Ramón Plaza - Horacio Salas - Alberto Luis Ponzo - Lorenzo Varela - Marcos Silber - Miguel Ángel Páez – Rafael Alberto Vásquez.

INFORME SOBRE DISCÉPOLO:
Abril de 1964. Con un poema inicial: “Discepolín”, de Homero Manzi. Ocho poetas: Roberto Santoro - Ramón Plaza - Daniel Barros - Rafael Alberto Vásquez - Diego Jorge Mare - Ana Fernández - Rodolfo Ramírez - Marcos Silber.

INFORME SOBRE SANTO DOMINGO:
Julio de 1965. Diecinueve poetas: Arnaldo Liberman y Héctor Yanover - Daniel Desaloms - Roberto Santoro - Martín Campos - Horacio Salas - Alberto Luis Ponzo - Rafael Alberto Vásquez - Humberto Costantini - Felipe Reisin - Enrique Courau - Carlos Patiño - Alberto Costa - Juan José Folguerá - Julio César Silvain - Cristina Brignolo - Vicente Zito Lema - Alicia Dellepiane Rawson - Marcos Silber.

INFORME SOBRE EL PAÍS:
Abril de 1966. Ocho poetas: Roberto Santoro - Rafael Alberto Vásquez - Anadela Arzón - Cristina Brignolo - Alicia Dellepiane Rawson - Carlos Patiño - Alberto Costa - Felipe Reisin.

INFORME SOBRE TRELEW:
Es el último informe del grupo, ya en la década del ‘70.

Ver además en Aromito
Breve historia de Barrilete
Los poetas de Barrilete

jueves, 30 de diciembre de 2010

Leónidas Lamborghini – No caer en eso


HAY UNA INSTITUCIÓN LITERARIA Y EL QUE CAE EN ESO SE JODIÓ

Vos entrás a una villa y ves que la señora tiene un cuadrito con un ranchito y un arbolito. Tiene un goce estético, ¿qué le vas a poner?, ¿un Picasso? Para ella es un mamarracho, no le dice nada. Eso es una historia de la pintura, igual que pasa con la literatura. Hay universalidad en el goce estético aunque sea un sorete puesto en la vereda. No le podés decir a esa señora que no sabe lo que es bueno, sí sabe, para ella es eso… Entonces todo esto es muy relativo, jode la historia de la literatura. Yo lo veo como un friso, donde está la Divina Comedia pero no me saqués el “Madrigal” de Gutierre de Cetina porque si no se me viene todo abajo:

“Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué si me miráis, miráis airados?”

Esa música, esa cosa, no lo puedo sacar.
Los pintores saben, ponen un elemento aquí, otro acá. A mí me pasa lo mismo, será una cuestión de grado pero la historia de la literatura me ha impuesto que yo no puedo comparar una cosa con la otra. No lo necesito. Para el goce estético de mi vida, me van a acompañar ciertas letras de tango, ya no se dice más que es menor, el valor que tienen lo impone.
Hay una institución literaria y el que cae en eso se jodió. Yo no me considero ni un escritor ni un poeta. Por que suena a profesionalismo. Yo soy un tipo que además de todo lo que ha hecho: cinco hijos, tres mujeres, trabajar, ser desocupado, militar (políticamente), creer en un movimiento, descreer, criticar, pecar, equivocarme, además de todo eso: escribo. Para mí nunca estuvo en primer lugar lo de ser escritor, si no escribía, reventaba. Para mí fue una válvula de escape, pero claro que no es tan fácil porque no es el vuelco de esa experiencia, hay que refinarla, darle forma, porque el arte es darle forma, qué hacemos con el qué. Me desocuparon de Crítica, me quedé en Pampa y la vía, y tenía mis hijos y los mellizos, y me tuve que ir a vivir en un rancho de lata en Lavallol, con agua de bomba, y mi mujer lavando los pañales, que no te los vendían como ahora, en una pileta con escarcha, con una letrina y te voy a poner eso y te voy a contar: no, no se sostiene… Eso, hecho arte, es otra cosa, hay una elaboración en cómo lo decís. Entonces hay gente que cree, ingenua, que dice la fusión del yo y sus penas, pero no se sostiene como poema, no hay lenguaje, no hay estructura. Se estereotipa, los modelos están, pero cuando la cátedra o la institución los esclerotiza, no sirve para nada. Por eso, lo que uno tiene en cuenta es lo que decía Nabokov: “Denme un lector creativo y me salvo.” La obra se salva por el lector. Hay alguno que puede leer el Dante como Schopenhauer, un mamarracho, pero lo puede leer así, hay una creatividad. Lo leyó así, vio que todo ese aparato alegórico era un mamarracho para él, claro que no vio la potencia del lenguaje, la construcción, la estructura, pero tiene que existir ese tipo de lectura que mueva al modelo, que lo critique, que no se deje devorar, porque está atrás esa idea peligrosa de perfección que es una idea paralizadora. No hay nada perfecto, son mentiras. La institución te puede hablar de la vaca sagrada, que es perfecta. Pero tienen que venir las otras generaciones a hacer lo suyo, y parten de una crítica de ese modelo que se les ha impuesto. Y después, como dice Pound: “Bueno, ahora puedo hacer negocios con vos, viejo Walt Whitman”. Primero lo criticó, pero después, cuando hace Los cantos, lo valora. Primero el parricidio y después, cuando sos padre y sabés las dificultades que tenés, ves que no era tan fácil…


En “Mescolanza. A modo de memoria”, Emecé, 2010.
Imagen: Tapa Mescolanza. Leónidas Lamborghini (Buenos Aires, 1927-2009).



AROMITO se despide por este año. El 2011 será poesía y política. Estamos dando la pelea. Abrazo fuerte a todos, y lo mejor, lo necesario, siempre. Jmp.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Miguel Abuelo – El largo día de vivir


EL LARGO DÍA DE VIVIR


Me gusta este lugar por las mañanas
cuando el sol entra por las hendijas
y se acuesta sobre nuestra cama
al nosotros despertar.

Encontrar tus ojos es muy bien.
El gallo canta en la cocina.
Alguien prepara leche, pan y miel.
Comienza el largo día de vivir.

Tú eres farol en mi guía.
Tú eres la luz de mis naves.
Tú eres color en mis sueños,
por ti real es la vida.

El sol camina sobre el horizonte.
Ya no se detendrá, ya viene el día.
Mi amiga ya salió pa´ la montaña.
Me gusta verla ir camino arriba…



En LP “Miguel Abuelo et Nada”, 1975, Francia. Imagen: Tapa del disco.

Miguel Abuelo (Munro, Buenos Aires, 21 de marzo de 1946 – 26 de marzo de 1988).


Manal – Vieja sabiduría...


PARA SER UN HOMBRE MÁS

Tú vas en este tiempo que nunca podré entender.
Esto parece fácil, la sangre vino de ayer.
Aguas con mucho aceite, ciudades de alquitrán,
para ser un hombre más.

Gente que habla mucho, reparte por ahí
vieja sabiduría que nunca podrá vivir.
Pálidos de cultura, cerveza van a tomar,
para ser un hombre más.

Cuánto tiempo llevo aquí en la avenida,
y ese rascacielos ni siquiera grita.
Tengo mucho sueño, me quiero ir a dormir,
por favor.

Somos tan diferentes todos entre sí,
que cualquier sedante con todos me va a rendir.
¡A beber el vino de la prosperidad!
Para ser un hombre más.

Sigo organizando ahora el gran festín
del aburrimiento que siempre doy para mí.
Todos pueden venir, se van a divertir
como yo.

Chicas muy arregladas pasean por ahí
pasan por la cortina de un miedo que va a venir.
Bajo la ventanilla, para poderlas ver,
para ser un hombre más.

Cambio por este día un cheque de un millón
o viaje con estadía al tiempo de un faraón.
Voy a añorar cosas de la antigüedad,
para ser un hombre más.

Un hombre más, un hombre más…

LyM. Javier Martínez. En el primer simple del sello Mandioca, y de Manal, con los temas “Qué pena me das” y “Para ser un hombre más” (de Javier Martínez), 1968. Incluido luego en reediciones.
Foto: Manal: Alejandro Medina (bajo y voz), Claudio Gabis (guitarras) y Javier Martínez (batería y voz).

martes, 28 de diciembre de 2010

Graciela Pernas Martino – Una hoja


DE AQUÉL ÁRBOL…

De aquél árbol
corté una hoja
y en veinte mil pedazos
entre espacios rompí
vi en los ojos silenciosos
de los que me rodeaban
que no era yo aquella
sino sólo un cuerpo que giraba
al compás de la música
que flotaba en la ciudad.



En “Pájaros rojos”, Editorial de la Universidad Nacional de La Plata, diciembre de 2009.

Graciela Pernas Martino nació en La Plata en 1955. Fue secuestrada junto a su marido Julio Gerardo Poce el 19 de octubre de 1976 y vistos por última vez en el centro clandestino Proto-Banco y en el Pozo de Banfield hacia fines de ese mismo año. En el momento de su secuestro tenía 20 años.
Foto: Graciela Pernas, solapa de Pájaros rojos.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Graciela Pernas Martino – Una mañana que no esté prefabricada


TAL VEZ EXISTA…

Tal vez exista una mañana
que sea de papel
o palabra
o que no tenga los números
de las páginas marcadas
o que pose sencilla
como una hoja rayada
que no sea sólo el mío aislado
y sin temblar despertarme en él temprano
Tal vez exista una mañana
que no esté prefabricada.



En “Pájaros rojos”, Editorial de la Universidad Nacional de La Plata, diciembre de 2009.

Graciela Pernas Martino nació en La Plata en 1955. Fue secuestrada junto a su marido Julio Gerardo Poce el 19 de octubre de 1976 y vistos por última vez en el centro clandestino Proto-Banco y en el Pozo de Banfield hacia fines de ese mismo año. En el momento de su secuestro tenía 20 años.
Foto: Graciela Pernas, solapa de Pájaros rojos.

Graciela Pernas Martino – Claudicar



CÓMO SE PUEDE…


Cómo se puede comprender
hambre y miseria
y claudicar
cómo se puede sentir
odio por amor
y claudicar
cómo se puede sentir
                       pólvora y dolor

y claudicar
ay mi tierra, ay nuestros pasos
cómo se puede





En “Pájaros rojos”, Editorial de la Universidad Nacional de La Plata, diciembre de 2009.

Graciela Pernas Martino nació en La Plata en 1955. Fue secuestrada junto a su marido Julio Gerardo Poce el 19 de octubre de 1976 y vistos por última vez en el centro clandestino Proto-Banco y en el Pozo de Banfield hacia fines de ese mismo año. En el momento de su secuestro tenía 20 años.
Foto: Graciela Pernas, solapa de Pájaros rojos.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Julio Llinás – Todos los días me pregunto si ha sucedido algo



DÍA TRAS DÍA

Todos los días
me pregunto
qué ha sucedido
en mi vida
el día anterior.

Las jornadas
escapan
hacia el sábado
que es mi día peor.

He recibido noticias
siempre vagas,
invitaciones molestas,
elogios exaltados,
publicaciones
de mis versos
en algunos diarios
y revistas,
algunas entrevistas,
y malos libros
de poemas.

De tanto en tanto
hago lecturas
en sitios deprimentes
con diez o doce
presentes fervorosos
(o al menos
eso creo).

Sigo escribiendo
y escribiendo,
esperando
y esperando.

Todos los días
me pregunto
si ha sucedido algo.

No ha sucedido
nada:
no dejaré
de ser mortal
por más que haga.

Y ya llega
otro sábado.





De “Sonrisa de gato”, 2002. En “De las aves que vuelan”. Antología personal (1950-2007), con prólogo de Rodolfo Alonso. Editorial Argonauta, 2008.
Foto: Jmp, detalle tapa libro
Julio Llinás nació en Buenos Aires en 1929. Poeta y narrador.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Leónidas Lamborghini – Una noche de la fe



ZARPA, 8

la noche. una
noche de la fe. la
noche del no
de la noche
de la fe.


En “Verme y II reescrituras de Discépolo”, Editorial Sudamericana, 1988.
Foto: Jmp
Leónidas Lamborghini (Buenos Aires, 1927-2009).

jueves, 23 de diciembre de 2010

Leopoldo Castilla – En el camino que nos llevó al comienzo


II

Descendíamos entre los astros
algunos fuimos hombres
otros llegaron a ser luciérnagas.

Y perdimos la eternidad en el camino
que nos llevó al comienzo.


IV

Vinimos antes.
Hay
lugares que el espacio desconoce.

Soy la luna que le aúlla al lobo,
me he infiltrado entre ustedes
convicto
con la intensidad de la hoja que cae
lejos de la naturaleza.
Una esquirla que brilla en los residuos,
un génesis falso, una alegría.

Sobrevuelo la tierra
la tiemblo
igual que una lluvia que no ha caído todavía
olisqueo el mundo como a una presa.

No olviden el fulgor del instante que no está.
Los hombres llegan antes de venir.

Soy una señal
debo amamantar a mi madre
después volver al sol.



VII

El hombre se ve entero en el ojo del animal
dentro de una gota
cayendo todavía en el aluvión de los astros.
Y ve el tigre tatuado por las llamas del sol
el tigre
clandestino
pisando apenas para no incendiar los campos.

Mira la víbora, guante del rayo,
la astronomía de la araña,
los nervios del relámpago en la cebra,
los meteoritos de los escarabajos,
la noche insepulta del toro
y la lujuria planetaria del saurio.
Todo el cosmos preso en la manada.

Menos el colibrí que tiembla, fijo en el aire.

Ese
recién está llegando.



En “Manada”, Ediciones El Mono Armado, 2010
Foto: Jmp. Teuco marchando en San Lorenzo, Santa Fe, 9.10.10.
Leopoldo “Teuco” Castilla nació en 1947 en Salta.

Leopoldo Castilla – Porque todo está lleno de lo que no existe



X

A muerte
es la batalla de los nacimientos.


Nunca fuimos tan lejos como al amor;
hasta el orgasmo
hasta que solloce la estrella
y entra al cóncavo la luna
y en el convexo
un desierto.


Y en la unión de dos hembras
un lento medanal,
un pensamiento besando a un pensamiento;
el del travesti, la centaura
que voló las ventanas de su metamorfosis
y se esculpió despierta en otro sueño;
el del onanista que tiene
el cuerpo en la quimera
y una fuente en el cerebro;
el del necrófilo
que sale con ojos de mosca de los cementerios;
el de dos machos martirizando un caballo,
el hermafrodita lanceado por un anturio
y también el eunuco que oye un lobo
al fondo, muy al fondo de la nieve de su deseo.

Estalla el sexo libre en la manada.

La manada se vuelve firmamento.


XII

Andaba oculto el tiempo.
A veces parecía un nublazón,
otras veces silencio.

Cuando se apenaban lo veían. Y también
en la putrefacción
y el deseo.


Le hicieron un lugar en la manada.
Un extranjero triste.
Le daban a beber agua perdida,
hilitos de nada,
le daban a comer sus muertos.

Él devoraba sin mirarlos,
era una segunda sombra
ocupando todos los resquicios:
de la alegría el salto,
las grietas del olvido, los agujeros del miedo.

Desde entonces manda.
Desde entonces
como al fuego
a cada uno lo mata su nacimiento.

Se irá sin recordarnos.
dejándonos atrás
huesitos de un relámpago


( hojas se creían.
Y eran el viento.)



XXIII

En el patio, ahí, en el calor,
soy transparente.
Todavía no soy nadie en los espejos
pero sí el único que jamás va a volver
cuando se interne como un león
en los yuyarales del baldío.

Tengo tres secretos:
todas las noches, despierto,
veo descender la muerte por la escalera
y, dormido,
llegar
la lluvia de fuego del fin del mundo.
Y el tercero:
de día en el mercado, por una moneda,
un viborero me cuelga dos serpientes en el cuello.

A mis padres no les digo nada. Hay que ser hombre.
No saben tampoco que sé volar. Y desaparecer.
Porque todo está lleno de lo que no existe.
Que lo diga mi abuela Lola que no ve
y recuerda a los ángeles
o mi abuela Candelaria que apaga relámpagos
con una cruz de ceniza.

“Dónde andará ese chico” se preguntan, sin darse cuenta
que estoy en todas partes.

Un día me suicido para verme,
para acordarme de mí cuando sea grande.

Sé cuantos gallos asesina el alba
y que las tardes son una sola tarde. Aún no
terminé de contar las estrellas.
Por eso aquí no se muere nadie.


Yo los salvo.
Tengo una espada
y camino por el aire.


En “Manada”, Ediciones El Mono Armado, 2010
Foto: Teuco Castilla, Eduardo D’anna y el administrador de este blog en casa del poeta Guillermo Ibáñez, Rosario, octubre de 2010.
Leopoldo “Teuco” Castilla nació en 1947 en Salta.

Leopoldo Castilla – La palabra luna que hace mucho volvió a la luna



XLV

Traza un mandala
fija un escorpión
o cierra un laberinto.

Símbolos, guaridas
que detengan el ayer
que es más veloz.

Cuando vuelva del olvido
no reconocerá estas marcas.

Intacto es lo que nace
intacto lo que desaparece.

La muerte es un segundo
que no tiene sitio

No sabrá que estuvo aquí.
Que el tiempo se mató para matarlo.


LIII

¿Quién dirá Guaira y vendrá el hermano,
quién llamará al padre
a su luciérnaga sola entre los muertos ?
¿Cómo nos dará el nombre del maíz
su niñez furiosa
y sin caballos
cómo afirmará los campos
la palabra caballo?


¿Volverán las tardes
sin la palabra garza ?

¿ Serán almas en pena
otoño y laguna y cántaro?

¿Serán como la canción
que sin nosotros
nos recuerda
o como el perfume del árbol
que dura más que la muerte del árbol ?

El adiós las vuelve en sí.
No se irán nunca.

Menos una que no era de este mundo:
la palabra luna
que hace mucho volvió a la luna.



En “Manada”, Ediciones El Mono Armado, 2010
Foto: Teuco Castilla y el administrador de este blog en casa del poeta David Fuks, Rosario, octubre de 2010.
Leopoldo “Teuco” Castilla nació en 1947 en Salta.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Luis Alberto Spinetta – Nunca calla, solo se desprende y es igual a las guirnaldas



CANCIÓN PARA LOS DÍAS DE LA VIDA

Este dia empieza a crecer
voy a ver si puedo correr.
Con la mañana silbándome en la espalda
o mirarme en las burbujas.

Tengo que aprender a volar
entre tanta gente de pie.
Cuidan de mis alas unos gnomos de lata
que de noche nunca rien.

Si la lluvia llega hasta aquí
voy a limitarme a vivir.
Mojaré mis alas como el arbol o el ángel
o quizas muera de pena.

Tengo mucho tiempo por hoy
los relojes harán que cante.

Y la espuma gira en torno a mi piel
me han puesto manos para hablarle
a las cosas de mí.

Y al fin mi duende nació
tiene orejas blancas
como un soplo de pan y arroz
y un hongo como nariz
cuatro pelos locos y un violin que nunca calla
solo se desprende y es igual a las guirnaldas.

Este dia es algo de sal
me dejó vibrando al nacer
pesa y es liviano como un hilo sin nombre
suena un poco a mi guitarra.

Tengo que aprender a ser luz
entre tanta gente detrás.
Me pondré las ramas de este sol que me espera
para usarme como al aire.

Y es que al fin mi duende se abrió
tiene un corazon de mantel y batón
y un guiño al ver que todo es verdad.

Ya los gnomos cuiden
a un violin que siempre canta
nunca se adormece y es igual a las guirnaldas.
Y es que nunca calla, solo se desprende
y es igual a las guirnaldas.



En LP “A 18’ del sol”, 1977. Imagen: detalle tapa del mismo álbum.

Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 23 de enero de 1950).

martes, 21 de diciembre de 2010

Roberto Díaz – Un niño solo que juega por el patio



NOCHE Y TABACO

Tiene la voz enronquecida
como una trompeta que conozco.

Y los labios hechos a pases de hechicero.

La noche tiene su mismo talle
y sabe temblar como la tierra
cuando yo la provoco.

A veces,
me parece que se irá por el humo
como un duende travieso
pero me gusta su tabaco,
ese aroma que despiden las sábanas
cuando ella duerme
sin prestarme sus ojos.

Entonces, cierro las ventanas
y me quedo a oír su silencio
que es como un niño solo
que juega por el patio.


En “Viajero de estas aguas”, 1997.
Foto: Roberto Díaz, archivo de la talita dorada.
Roberto Díaz nació en Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, en 1938. Poeta, periodista y traductor.

Roberto Díaz – Muchas maneras de ocupar las manos



LAS MANOS

Se conocen muchas maneras
de ocupar las manos.
Algunos le añaden una copa sedienta
que termina goteando su soledad en los bares.

Algunos una mesa y unos naipes grasientos
que le cantan el mus a un reloj distraído.

Algunos usan las manos como bolsos de viaje
y en ellas cargan niños, desconsuelo y hastío.
Muchos las aposentan sobre cuerpos deseados
y se vuelven hormigas ansiosas de alimento.

Otros mueven papeles y fragorosos émbolos
desatendiéndolas de la luz y la gracia.
Muchos otros, aún, tienen manos vacías
preguntándole al tiempo por alguna esperanza
y las dejan durmiendo en los bancos de un parque,
quietas sobre el regazo como perros cansados.

Hay maneras de ocupar las manos.
A veces con palomas; otras, con vientos trágicos.
A veces con pedazos manoseados de sueño,
con caricias hipócritas,
con crucifijos y destierros.

Pero ¿qué hacer con estas manos
que no se atreven a cerrar
los ojos de sus muertos?


En “Umbral de Otoño”, 1990.
Foto: Roberto Díaz, archivo de la talita dorada.
Roberto Díaz nació en Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, en 1938. Poeta, periodista y traductor.

Roberto Díaz – Que nadie sepa cómo me llamabas



SECRETÍSIMO

No le digas a nadie que mis manos
fueron para tu cuerpo
dos lugares comunes
ni le cuentes tus noches
al que quiera escucharte.

Ni se te ocurra decir
que Buenos Aires era nuestra Madame
porque saldrán a recorrer nuestros rincones,
nuestros silencios, nuestros puchos;
querrán reconocernos
en cada voltereta que da el aire.

Es mejor así,
que nadie sepa cómo me llamabas
ni yo recuerde las cosas que te dije.
Otros vendrán
con la certeza de ser originales
y serán casi yo;
otras vendrán
aceitando las trampas,
recorriendo los atajos de siempre,
señalándome los viejos árboles
como si fueran incipientes retoños

y yo diré que sí,
fatalmente que sí.

Arrastraré mis versos,
mis fatigosas mentiras,
es muy posible que me acuerde
de algún lunar tuyo,
de la pendiente de tu cuello,
no lo sé.

Pero no le digas a nadie
que entre vos y yo,
una vez,
por poco tiempo,
estuvo sentada la eternidad.


En “Esta ternura compartida”, 1973.
Foto: Roberto Díaz, archivo de la talita dorada.
Roberto Díaz nació en Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, en 1938. Poeta, periodista y traductor.