martes, 23 de enero de 2024

AMY HEMPEL El regocijo de tu corazón

Biblioteca Taller CB 23 01 2024



EN LA BAÑERA 

     El corazón... creí que se me paraba. Así que me subí al coche y puse rumbo a Dios. Pasé por delante de dos iglesias ante las que había coches aparcados. Después paré en una tercera porque nadie había aparcado allí. 
     Ocurrió a primera hora de la tarde, a mediados de semana. Elegí un banco de las filas centrales. Episcopal o metodista, eso daba lo mismo. Estaba tan silenciosa como cabe esperar de una iglesia. 
     Pensé en lo que sentí cuando me dio la larga parada cardiaca, y en el desorden de los latidos que vinieron después, cuando se precipitaron para llenar el espacio vacío. Sentada allí, bajo la alta riostra de la silenciosa vidriera, me puse a escuchar.


     En la parte trasera de mi casa, ante la claridad que trasluce la puerta corredera de cristal, puedo mirar el porche. En el porche hay margaritas y suculentas sembradas en macetas de barro rojo. Una de las macetas está vacía. Es poco profunda, pero ancha, y está llena de agua, como una pila para que los pájaros se bañen en ella. 
     Mi gata suele adormecerse encima de la jardinera de la ventana. Su barbilla gris está empolvada con la pelusa iridiscente de las alas de mariposa. Si doy un golpe suave en el cristal, la gata no levanta la mirada. 
     El sonido que hago no es una señal para la comida. 
     De niña, me escapaba por las noches. Me estrechaba a los setos y me fundía con las sombras de los árboles. Iba a un solar en construcción que había cerca del lago. Cogía la cuba de una hormigonera, la arrastraba hasta la orilla y me sentaba dentro, como si fuera el platillo de una taza. Con la ayuda de un remo robado la empujaba hacia el agua y me pasaba horas flotando, sin oír ruido alguno. 
     La pila para pájaros tiene la misma forma que aquella cuba.


     Me miro las uñas bajo la luz cruda del cuarto de baño. El miedo aparecerá en forma de onda en la base. Tardará un par de semanas en manifestarse. 
     Echo el pestillo y dejo que la bañera se llene. 
     En realidad, la mayor parte del tiempo no lo oyes. Una pulsación es algo que se siente. Aunque estés en silencio. A veces la oyes de noche, cuando apoyas la cabeza en la almohada. Pero sé de un lugar donde puede oírse incluso mejor que en la almohada. 
     Solo tienes que hacer esto: te metes poco a poco dentro de una bañera llena de agua. Te sientas con cuidado. Te recuestas y esperas a que las ondas desaparezcan. Después respiras hondo, deslizas la cabeza dentro del agua y escuchas el regocijo de tu corazón.




En Cuentos completos, Seix Barral, Editorial Planeta, Barcelona, 2023 / Traducción del inglés por Silvia Barbero e Inga Pellisa /
Amy Hempel (Chicago, Estados Unidos, 14 de diciembre de 1951) / Fotos: jmp / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

No hay comentarios: