viernes, 30 de julio de 2010

Daniel Omar Favero, poeta detenido-desaparecido


Daniel Omar Favero, poeta y músico, nació en la ciudad de La Plata el 30 de julio de 1957. En el mes de junio de 1977 fue secuestrado junto a su compañera Paula Álvarez por un Grupo de Tareas de la Brigada de Investigaciones que dependía de Ramón Camps y del Comando Militar I de Suárez Mason.
Tenía 19 años, estudiaba Letras en la UNLP y era militante de la Juventud Universitaria Peronista.
Sus poemas fueron conservados por su padre durante los años de la represión.
Poemas de Daniel Omar Favero en POESÍA LA PLATA.

El 29 de marzo del año 2001 se inauguró el “Centro Cultural Daniel O. Favero”, ubicado en la esquina de 117 y 40 de la ciudad de La Plata.

miércoles, 28 de julio de 2010

Gonzalo Millán – Tres poemas


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TÚNEL

Como una bala
encañonada,
un automóvil
sale de un túnel
y penetra
en el parietal
deslumbrante
de la vida.

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CÁRCEL

Me contó: algunos
compañeros crecen
por entre las rejas
y a la calle salen
de la alcantarilla
como helechos.

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MITAO-FU

Comiendo juntos Mitao-fu en la cama
almibarados, secos, duraznos chinos,
después de anudar el preservativo
-un ultra ribbed sensitol
lubricated condom-, pesado
como una láctea bolsita de chuño
y envolverlo en papel higiénico:
una fácil felicidad inadjudicable,
mientras anochece afuera, truena
y acontecen otras muchas cosas
que ahora mismo no vienen al caso.


En “El Jabalí”, revista ilustrada de poesía, nº 17, 2007.
Director: Daniel Chirom (Buenos Aires, 1955-2008).


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Gonzalo Millán (Santiago de Chile, 1 de enero de 1947 – 14 de octubre de 2006). Poeta, traductor y artista plástico. Durante la última dictadura civico-militar de su país tuvo que exilarse, primero en Canadá, luego en Holanda. En 1987 obtuvo el premio de la fundación Pablo Neruda por su obra poética.
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Ilustración: Poesía visual de Gonzalo Millán, aparecida en la revista "El espíritu del valle", 1998.
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martes, 27 de julio de 2010

Marina Serrano – Como si nada hubiera ocurrido


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LIOPHIS POECILOGYRUS SUBLINEATUS

Una culebra cruza el río
leemos a Joyce sentadas en el puente
al atardecer.

Una culebra cruza el río
rápido, de costado, igual que en el desierto
nos miramos.

Si se mueve así
¿Cuánto demora en llegar a nosotras?

Una culebra cruza el río
desaparece entre los pastos
sin que se mueva un solo cilio
como si nada hubiera ocurrido.

En “El Jabalí”, revista ilustrada de poesía, nº 17, 2007.
Director: Daniel Chirom.


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Marina Serrano nació en Quequén, Provincia de Buenos Aires, en 1973. Publicó en poesía: “Formación hospitalaria” (2006) y “La diástasis de las tibias largas” ( 2008); ambos libros en la editorial Sigamos Enamoradas.
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Foto: Marina Serrano. Blog Sigamos Enamoradas.
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lunes, 26 de julio de 2010

Hugo Gola – Palabras que ahora vuelan



DESDE TEMPRANO DESCANSAS

Desde temprano descansas
miras los árboles
por tu ventana
y oyes galopar el viento

Desde temprano percibes
el ruido de la casa
la naranja que cae
el sol que apenas brilla
y el viento montado sobre los techos

Los libros desordenados
la lámpara cálida
unas gotas corriendo
y este viento
que arrastra los papeles
donde una tarde
anotaste palabras
que ahora vuelan


En: “El círculo de fuego”, 1964-1967,
Editorial Biblioteca, Rosario, 1968.


Hugo Gola nació en Pilar, pueblo de la provincia de Santa Fe, el 27 de octubre de 1927.
Imagen: Foto Jmp, detalle de tapa de “El círculo de fuego”.
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sábado, 24 de julio de 2010

Hugo Gola – En el aire oscuro de la noche



ALTO EUCALIPTO GRIS

Se mueve
y baila
entra en las nubes
o queda
quieto

Horada el cielo
lo cubre
para mis ojos
que largamente
miran

Vuelve a bailar
incesante
sin pedir nada
moviendo apenas sus ramas

Pasa por el tiempo
se envuelve con el tiempo
me aplasta con su tiempo
alto eucalipto gris
indiferente
erguido
como yo quisiera estar
cuando me toque
bracear
en el oscuro río
caminar
sobre la arena blanca
del desierto

Bailaría también
tu danza
pero no aprendo
pero no puedo
balancearme así
todavía
en el aire oscuro
de la noche

En: “El círculo de fuego”, 1964-1967,
Editorial Biblioteca, Rosario, 1968.


Hugo Gola nació en Pilar, pueblo de la provincia de Santa Fe, el 27 de octubre de 1927.
Imagen: Foto Jmp, detalle de tapa de “El círculo de fuego”.

viernes, 23 de julio de 2010

Hugo Gola – Todo río necesita su alimento



POR QUÉ NO DISTE

¿Qué descuido
qué desdén
qué muerte
se incuba
cuando olvidas?

¿Qué metal
qué árbol
qué rostro
distrajo tu memoria?

¿Qué aire vagabundo
qué nube desvió
por un momento
tu entusiasmo?

¿Por qué no diste
al desierto
tu humedad
al sol
tu sombra?

¿Por qué olvidaste
indiferente
que todo río
necesita su alimento?


En: “El círculo de fuego”, 1964-1967,
Editorial Biblioteca, Rosario, 1968
.


Hugo Gola nació en Pilar, pueblo de la provincia de Santa Fe, el 27 de octubre de 1927.
Imagen: Foto Jmp, detalle de tapa de “El círculo de fuego”.

jueves, 22 de julio de 2010

Hugo Gola – No es esto todavía



NO ES ESTO TODAVÍA

No es esto todavía
no toco aquí
la verdad de símbolos
y furia
no desbrozo siquiera
el verdadero camino

Puro escozor liviano
diapasón ingenuo
cáscara sin brillo

Esto no es
el zumo
la savia
la ardiente lava
que se extendió
por los caminos

Apenas un rumor
y quedo afuera
un rasguito externo
que no alcanza
a develar
el oscuro movimiento
del cielo y de la tierra

Infierno volcándose
sobre el vacío del cielo

Este no es todavía
tu lugar

Aquí estás
apenas apoyado
para ver y oír
y quizá
para nacer
un día
en otro lado


En: “El círculo de fuego”, 1964-1967,
Editorial Biblioteca, Rosario, 1968.


Hugo Gola nació en Pilar, pueblo de la provincia de Santa Fe, el 27 de octubre de 1927.
Imagen: Foto Jmp, detalle de tapa de “El círculo de fuego”.

miércoles, 21 de julio de 2010

Hugo Gola – Demoré tanto tiempo



DEMORÉ TANTO TIEMPO

Demoré tanto tiempo
para encontrar la palabra
y cuando llega
ya no me sirve

Gasté tantos días
para alcanzar la torre
y ahora
en esta mañana de mayo
tiemblo de frío

Creí que la paciencia
derrotaría al recuerdo
y está más vivo
porque el olvido no existe

¿Habré de abandonarme
como cuando vivía
sentado en una piedra
tirado sobre el pasto
envuelto en el movimiento
vacío de las nubes?

En: “El círculo de fuego”, 1964-1967,
Editorial Biblioteca, Rosario, 1968.


Hugo Gola nació en Pilar, pueblo de la provincia de Santa Fe, el 27 de octubre de 1927.
Imagen: Foto Jmp, detalle de tapa de “El círculo de fuego”.

Hugo Gola – Desde entonces



DESDE ENTONCES

Desde entonces
repetí día a día
mi peregrinación
hacia ese lugar de luz

Desde que descubrí
que allí estaba el centro
y que mi vida giraba
sobre ese pozo incandescente
se apoyaba en esa superficie
de mármol veteado
volví y recuperé
un poco de mi eje
tan oscilante siempre
y recuperé la modestia
la secreta confianza
los momentos que salvan

Junto a la superficie de mármol
apoyado en la madera gastada
reflejando sobre un espejo lateral
la indecisión y el miedo
descubrí la existencia
de una unidad
que excede todo lo previsto
descubrí la relación
entre los rostros
y los lugares
y los objetos
y el recuerdo
y todo lo que vendrá
y que alguna vez soñamos

Vuelvo
vuelvo oscuramente atraído
pareciera que para salvarse
basta el abandono
y la obediencia
a lo que no se elige

En: “El círculo de fuego”, 1964-1967,
Editorial Biblioteca, Rosario, 1968.


Hugo Gola nació en Pilar, pueblo de la provincia de Santa Fe, el 27 de octubre de 1927.
Imagen: Foto Jmp, detalle de tapa de “El círculo de fuego”.

Hugo Gola – Cuando los hilos bajos del crepúsculo



CUANDO LOS HILOS BAJOS

Cuando los hilos bajos del crepúsculo
amenacen tu rostro
y el sol mortecino
del verano
intente borrar
los últimos aires de la pasión
ha llegado el momento de despertar

Si aceptás la embestida de los elementos
sin sacudirte siquiera
sin arriesgar el salto mortal
sobre el vacío
es preferible
que llorés para siempre

Uñas y dientes
deben crujir entonces
y recorrer
la noche encendida del insomnio

Es tu última oportunidad
y si vuela
ya no podrás habitar con honor
el reino de las palabras



En: “El círculo de fuego”, 1964-1967,
Editorial Biblioteca, Rosario, 1968.


Hugo Gola nació en Pilar, pueblo de la provincia de Santa Fe, el 27 de octubre de 1927.
Imagen: Foto Jmp, detalle de tapa de “El círculo de fuego”.

lunes, 19 de julio de 2010

Raúl Gustavo Aguirre – Asteroides (5)


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OLAS, 4 (1962-1969)

*
La poesía es a pesar de uno. La parte del descuido en la obsesión, del fracaso en la torre maestra: la carta que la derrumbó no existía, o en su reverso en blanco sollozaba el anverso.

*
El dolor y la poesía son aliados irreconciliables.

*
Los rayos del conocimiento traspasan la red de la experiencia. Más felices aún a través de los hilos que rompió la Poesía.

*
¿No será la poesía aquello que hace un NOSOTROS a quien importa cada día más lo que cada día importa menos en el mundo?

*
La poesía sólo cuece su pan en el amor, en la amistad…

*
Uno sabe que, en la Poesía, se encuentra por un momento en el fondo de algo. Eso basta para seguir por un camino sin señales. (El fondo huele a felicidad: esa es toda mi ciencia.)

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En: “Asteroides (1952-1975)”, Botella al Mar, 1999
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Raúl Gustavo Aguirre (Buenos Aires, 2 de enero de 1927 - 18 de enero de 1983).
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Foto: Piedras, Jmp
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sábado, 17 de julio de 2010

Adrián Abonizio – El témpano


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EL TÉMPANO

A veces cuando pienso que todo está perdido
voy hacia algunas formas de la muerte,
me pego un tiro con una palabra
que alguna vez me fue tan transparente.

En la ternura del agua que corre
me recuerdan la llegada de unos trenes,
sales de los mares, curvas de los puertos,
con mujeres descalzas en el verde.

Voy hacia el fuego como la mariposa
y no hay rima que rime con vivir,
no te pares, no te mates,
sólo es una forma más de demorarte.

En las tardes tranquilas cuando extraño todo,
pienso que todo no es lo que perdí,
una rosa de feria y aún a costa de perder,
se pierde pero se gana.

La lucha es de igual a igual contra uno mismo
y eso es ganarla,
no te pares, no te mates,
sólo es una forma de más de demorarse.

Recuerdo la quietud de la tierra, la quietud de estar adentro,
se cree más en los milagros a la hora del entierro.
Este hombre trabajó, quién escribirá su historia.
La cal reseca, la viuda que sueña,
los amigos que siguen igual.
La gloria en zapatillas, el florero vacío,
quién sabe si se puso a pensar “para qué vivo”;
vivo para no perder.

Voy hacia el fuego como la mariposa
y no hay rima que rime con vivir,
no te pares, no te mates,
sólo es una forma más de demorarse.

En tapa de Página/12 de hoy: “El juez Garzón fue el orador de fondo del acto por la AMIA, donde también participaron víctimas de los atentados de Atocha y de las Torres Gemelas. Los familiares de los muertos en la AMIA resaltaron que les “hicieron pagar” por haber reclamado a Macri la destitución de Palacios, procesado por encubrimiento del atentado”. “LA DEMOCRACIA ES INCOMPATIBLE CON LA IMPUNIDAD”. Juan Carlos Baglietto cantó “El témpano”.

viernes, 16 de julio de 2010

Anahí Mallol – Call-girl frente a transmisión Boca-River


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CALL-GIRL FRENTE A TRANSMISIÓN BOCA-RIVER

Me gusta que me besen
en los labios
que digan que soy linda
deseable a cada rato
y también
que mi conversación
es ingeniosa y divertida.
Será por eso
me digo
que salto
de cama en cama buscando
ese momento exacto
en que los chicos me miran
como si fuera
la octava maravilla.
Los miro mirarme
y trato
aunque me cuesta
de capturar esa mirada
que quita
en el espejo
los quilos las arrugas
que destaca
de las tetas los pezones
que apuntan
todavía
hacia arriba
que me estira
hasta el metro ochenta
que me arrubia
y me dice
que algo
entre las piernas
vale la pena.

Acá te tengo papito
bien adentro
te aprieto
quiero que un día
cuando seas viejo
te acuerdes de esta tarde
en un hotel de Caballito
quiero que creas
que soy
en la cama
la mejor.
Pregunto por tus cosas
algo decís algo ocultás
por costumbre o pudor
y me enseñás
(soy bruta en eso)
la lógica del fútbol.
Hoy pasan Boca-River
la tele está encendida
estoy sobre la cama
un miércoles y es tarde
seguro estás mirando
el partido por TV
en transmisión directa,
tu mujer y los chicos
dan vuelta por ahí
(me parece que los veo
se comen todos los chizitos
y ensucian los sillones
con las manos engrasadas).
En la cama te recuerdo
con el envase de Roll-On
y un espejito
ahora hay un gol de River
tu equipo favorito
me hago la paja observo
cómo entra cómo sale
de mi cuerpo
como vos te mirabas
entrar y salir
entre mis piernas
(soy mujer
lo confieso
tengo un cuerpo
plagado de orificios)
entra y sale el
gol es largo
un grito de alegría
que acorta
el tiempo de la espera
hasta tu próximo
llamado.

En: “Naranjos de fascinante música. Poesía contemporánea de amor en La Plata”, Libros de la talita dorada, 2003.
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Anahí Mallol nació en mayo de 1968 en La Plata. Vive en Villa Elisa. Publicó en poesía: “Postdata”, 1998; “Polaroid”, 2001; “Óleo sobre lienzo”, 2004; “Zoo”, 2009. Y un libro de ensayos sobre poetas argentinos “El poema y su doble”, 2003.
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miércoles, 14 de julio de 2010

Ricardo Daniel Piña – A veces nada


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A VECES NADA.

1-

El abrigo de su amor es viento alejándose.
Deberé aceptar solo su recuerdo.
Y cambiaré silencios por las mismas palabras.
Alejaré el recuerdo de sus pies pequeños,
de mis besos y de la habitación en tinieblas.

Sosteníamos un dolor casi cotidiano.
A veces nada puede con lo que uno acostumbra.
A veces todos quieren pensar que sonreímos.

Solamente
cuando estaba cerca sentía la música
del corazón iluminando la noche.
Me quedaré sabiendo que puedo sentir el oleaje de su ausencia.
La verdad se hará feroz y lanzará gritos
como plegarias.

Temblores
en el recuerdo obstinado de la sed.

2-

Me iré convirtiendo en el calor y el olor de su cama.
Mis pasos por la cocina me llevarán a su boca.
Me desnudaré para sentir su ternura en el papel.
El poema será un encuentro.
El ropero se llevará nuestras sonrisas juntos.
Como esa sabiduría inequívoca
y hasta perfecta
de volvernos.


En “Los sufrimientos de actualidad y otros poemas” (2002), Eloísa Cartonera de Formosa, Ñasaindy, 2009 (hay una edición anterior en el sello Testa Di Campello, 2007).
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Ricardo Daniel Piña nació en Buenos Aires el 22 de agosto de 1962. Poeta y escritor.
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Foto: Archivo FB
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Ricardo Daniel Piña – A veces siento que las letras hacen ruidos en el movimiento de las palabras


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A VECES SIENTO QUE LAS LETRAS HACEN RUIDOS EN EL MOVIMIENTO DE LAS PALABRAS.

“(...) vinieron las sílabas, que saben
mucho más que la música, más,
mucho más que el parto.”


Mi cuerpo tendría que ser distinto del vidrio
y conservar su molécula y su fatiga.
Las personas no deberían dejarse morir por la sola idea
de amor conyugal, patria o dios.
( ¿Alguien tiene el teléfono de esa casa?).
Si florecer es darle paso a la lengua tempestuosa de la savia,
¿algo de esto no habrá sido del silencio extasiado de Cristo?

Discutir acerca de por qué los ángeles perdieron sus brazos,
o si el rostro del humo es un símbolo o una pregunta,
o si la arena de la playa es una ruina o un perfume del sol,

¿entonces para qué llorar ensimismado en la propia conciencia?
¿Y esperar que salgan de los laberintos cotidianos
los monstruos del equilibrio?
Los muertos se están robando el vacío tristísimo de la apariencia.
Permanecen ingrávidos entre los filos de cuchillos en las noches.
Siguen envejeciendo en el movimiento circular de los pensamientos.
A veces siento a las palabras como alumbramientos.
Y otras como convulsiones del infierno.
Son inventos para ilusionar la semilla de mi saliva y de mi semen.
Gozaré de las letras, hondamente en este mundo,
y salvaré la última belleza cuando decida salirme de él.
¿Pero quién elegirá mover de lugar todo lo efímero?
Lo perecedero?

epígrafe de gonzalo rojas de “las sílabas”
para mi amigo juan desiderio


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ESPERANZA DE ESCUALO.
LA SANGRE
O EL PLACER.


Ahora soy un pez
con su boca hundida en el frío metal del anzuelo.

Me desentendí de la presa en la carnada.
Quise habitar un país con lo que llevo en la razón individual
y algún sueño en el corazón.
Con el encanto de esa mujer
como un escualo litigante en los territorios del deseo.
Esperaré para ver mi sangre brotando, de un momento a otro,
entre las dentelladas amorosas y calientes y atroces de esa muchacha que desliza su figura veloz por entre las esponjas
insatisfechas
y ateridas al reel de mis sueños.

Espero ver sus ojos tan cerca como para temerle a su boca
ensangrentada y susurrando frente a la mía
en la hemorragia del océano de las urgencias.
No será un tiburón que suma asesinatos porque lo llama el instinto
cambiando sol y mar por sangre y músculos.

Quiero ser blanco de su apetito
y su vértigo sexual.
Quiero su boca, sus brazos y sus piernas.

Hoy, quiero el filo
de su silencio
cayendo
por la profundidad azul de los días.

a daniel durand (entre ríos - 1964)


En “Los sufrimientos de actualidad y otros poemas” (2002), Eloísa Cartonera de Formosa, Ñasaindy, 2009 (hay una edición anterior en el sello Testa Di Campello, 2007).
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Ricardo Daniel Piña nació en Buenos Aires el 22 de agosto de 1962. Poeta y escritor.
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Foto: Archivo FB
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lunes, 12 de julio de 2010

Virginia Fuente – Qué será de mis dientes


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QUÉ SERÁ DE MIS DIENTES…

“... nosotros siempre andamos buscando cosas en los dientes”,
integrante del Equipo Argentino de Antropología Forense,
en “La voz de los huesos” de Leila Guerriero



Qué será de mis dientes
cuando muera.

Qué habrá quedado
de la sorpresa
de mi juventud

Qué será del recuerdo
de los besos
y la mordedura leve

Dónde quedará el recuerdo
del frío
o el miedo

¿Mis dientes dirán de mí
mi historia,
develarán quién he sido
y quién
he deseado ser?

Ojalá
cuando me muera
puedan mis dientes
recordarme tanto.

Inédito, 2009


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Virginia Fuente nació en La Plata en 1976. Pasó su infancia y adolescencia en la ciudad de Trelew, Chubut. Profesora de Letras de la UNLP. Colabora con la revista de poesía “El espiniyo”. En poesía publicó: “Otro lugar” (Edulp, 2005) y una selección de poemas en POESÍA LA PLATA (2008).
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Foto: Virginia Fuente. Archivo de la talita dorada.
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Virginia Fuente – Hay guerra y Mensajes del tiempo


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HAY GUERRA…

Detrás de ese niño corrían otros seis,
y el primero hacía de músico, tocando
los blancos huesos xilofónicos que yacían
bajo los copos cenicientos. [...]
Se empujaban unos a otros y caían entre las hojas,
en la muerte que había transformado a los muertos
en copos y sequedad...

“Los músicos”, Ray Bradbury



Hay guerra.

Los niños juegan
inventan armas de madera o de plástico
percuten los disparos
con su bocas chiquitas

los niños juegan
en la guerra

mueren.


Qué es la inocencia de los niños.

Cuántos somos los niños muertos.

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MENSAJES DEL TIEMPO

Es hacia adentro
que el tiempo

viene
dando su mensaje

resuena en el cuerpo

su eco

hacia adentro
el tiempo
da sus mensajes

y a veces

en el margen real
de un territorio

el cuerpo
es uno más
entre otros cuerpos.

Un cuerpo inmemorial
y pasajero.

Inéditos, 2009


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Virginia Fuente nació en La Plata en 1976. Pasó su infancia y adolescencia en la ciudad de Trelew, Chubut. Profesora de Letras de la UNLP. Colabora con la revista de poesía “El espiniyo”. En poesía publicó: “Otro lugar” (Edulp, 2005) y una selección de poemas en POESÍA LA PLATA (2008).
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Foto: Virginia Fuente. Archivo de la talita dorada.
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domingo, 11 de julio de 2010

Juan José Ceselli – Es sólo una mancha de suspiros que duermen


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REVELACIÓN FINAL

El pecado es uno de los caminos
hacia la santidad



Y de pronto todo desaparece. Nada queda. Ya no hay muebles de piel cálida con cajones blandos y superficies curvas como las nalgas de ella. Sus ademanes se han confundido con el silencio y las paredes han quedado vacías y frías como la muerte. ¿Es que ha llegado el fin? ¿Dónde está el calor tórrido de su aliento? ¿El rumor de su pulso? Mi almohada es sólo una mancha de suspiros que duermen y yo quiero abrir las puertas, abrazar las cortinas, besar los espejos y sólo encuentro rincones con pedazos de memorias dormidas y profundas cavernas entre sus horquillas olvidadas por la noche. De un salto me planto en el centro de la habitación y la hago girar hasta que siento que algo espeso corre a lo largo de mi ser, mientras el vendaval ruge y el césped se tuerce como si Ella lo pisara.


En “El paraíso desenterrado”, Ediciones de La Flor, 1972
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Juan José Ceselli (Argentina, 1909-1983), poeta y traductor.
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Foto: “El paraíso desenterrado”, Jmp
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sábado, 10 de julio de 2010

Vinicius de Moraes – Deja para la poesía las palabras



DOS CANCIONES DE SILENCIO

I

Oye como el silencio
Se hizo de repente
Para nuestro amor

Horizontalmente


II

Confía en el amor
Apenas
En nada más.
Calla
Escucha
El silencio nos habla
Más íntimamente
Oye
Sosegada
Como el amor
Deshoja el silencio

Deja para la poesía las palabras.


En “Para vivir un gran amor”, Ediciones De La Flor, 1972. Traducción: Mario Trejo.

Vinicius de Moraes (Río de Janeiro, 19 de octubre de 1913 – 9 de julio de 1980).

Foto: Detalle tapa e interior, Jmp

viernes, 9 de julio de 2010

Luis Alberto Spinetta – Deja que la luz te brille


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CASAS MARCADAS

Casas marcadas
por el sol
Casas marcadas
por la luz

Deja que la luz te brille
deja que la luz te brille
que brille toda tu vida

Vaya con la casa
que despide viento
vaya con la casa
que despide viento

Casas marcadas
por el sol
Casas marcadas
en la luz

Deja que la luz te guíe
deja que la luz te guíe
que guíe toda tu vida

Vaya con la casa
que despide viento
vaya con la casa
que despide viento

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Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 23 de enero de 1950), LP Kamikaze, 1982. Uno de los más hermosos discos solistas del Flaco, acústico, y con la ayudita en algunos temas de David Lebón (percusión), Eduardo Martí (guitarra) y el genial Diego Rapoport en teclados y efectos.
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martes, 6 de julio de 2010

Horacio Castillo (1934-2010) – Duelo a la hora en que canta el gallo


Foto: Horacio Castillo. Archivo de la talita dorada, 2004


PRIMER GALLO

El deseo hizo su obra, pero excediéndose
promovió la guerra santa de la negación.
Estopa en la boca, el alma sobre clavos,
todo perdido antes de la estrella matutina.
Y la materia, un bien menor, híbrido,
Precipitándose en la comarca de las madres mudas.



SEGUNDO GALLO

El alba viene y vendarán tus ojos, a empujones
tropezando hasta las largas mesas de pescado,
nuca desierta, láudano trágico, hasta el cuchillo
descamado, despinado, y el ojo –bizco–
extraviado en la más completa lasitud.
El alma, el alma, dijo arrojando las vísceras.
El alma, contestó pisando el ruedo de su vestido
de novia y corriendo hacia el resumidero,
meca de gatos ejerciendo también sus derechos.



TERCER GALLO

Gracia rebosante, atolladero del rocío,
martirio en los rápidos del jamás,
todos al funeral, todos al funeral,
a ciegas frente al acecho del aguijón.
Hola, señuelo del penacho rosa,
nudo cerrándose por el peso de lo inminente.
Y tú, diamante ebrio, mito y naturaleza del pedernal.

De “Música de la victima y otros poemas”, 2003


Horacio Castillo (Ensenada, 28 de mayo de 1934 – La Plata, 5 de julio de 2010).

Más poemas en POESÍA LA PLATA y en Aromito
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lunes, 5 de julio de 2010

Horacio Castillo (1934-2010) – Un tallo que nadie hubo tocado


Foto: Horacio Castillo. Archivo de la talita dorada, 2004


HICE UN HOYO

Hice un hoyo en la tierra
y lloré dentro de él; lloré de bruces,
hasta que el llanto llegó al fondo,
hasta que todo se anegó,
hasta que brotó de la profundidad
un tallo que nadie hubo tocado.

De “Tuerto rey”, 1982


Horacio Castillo (Ensenada, 28 de mayo de 1934 – La Plata, 5 de julio de 2010).

Más poemas en POESÍA LA PLATA
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Horacio Castillo (1934-2010) – Lo lejano, sólo lo más lejano perdura


Foto: Horacio Castillo. Archivo de la talita dorada, 2004


DICE EURÍDICE

La ansiedad me dominó, y luego la inquietud, cuando supe que venías:
horror de que me vieras así, con este tocado de sombra,
el pelo sin brillo -el pelo, que el sol no se cansaba de dorar.
Terror también de que no fueras el mismo -el que permanecía en mi memoria-
y al mismo tiempo curiosidad por ver de nuevo un ser vivo.
Hace tanto que nadie venía por aquí,
tanto que nadie se llevaba un alma o un perro,
que cuando oí tus pasos y tu voz llamándome,
cuando por fin te estreché, más que a ti estaba abrazando a la vida.
Después tu calor me condensó, me secó como una vasija,
y caminé por el sombrío corredor
otra vez con aquella máquina atronadora dentro del pecho
y un carbón encendido en medio de las piernas.
Caminé de tu brazo, imaginando ya la luz,
los árboles junto a los cuales caminábamos,
aquella habitación llena de espejos
donde flotábamos como dos ahogados.
Hasta que de pronto tu paso se hizo nervioso,
tu pensamiento se espantó como un caballo,
y vi que tratabas de desprenderte de mí,
de librarte de la trampa de la materia mortal.
"No te vayas -supliqué- no me dejes aquí,
déjame ver de nuevo las nubes y el sol,
suéltame por el mundo como una potranca tracia."
Pero tú ya corrías hacia la salida,
y durante siete días y siete noches oí cómo llorabas,
cómo cantabas en la ribera del río infernal
nuestra vieja canción: "Lo lejano, sólo lo más lejano perdura."

De “Alaska”, 1993


Horacio Castillo (Ensenada, 28 de mayo de 1934 – La Plata, 5 de julio de 2010).

Más poemas en POESÍA LA PLATA
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Horacio Castillo (1934-2010) – Nuestros ojos se volvieron como los ojos de las estatuas


Foto: Horacio Castillo. Archivo de la talita dorada, 2004


TREN DE GANADO

Somos inocentes, gritábamos desde los trenes.
¿Era de noche o de día? ¿Estábamos vivos o muertos?
Asomados por el tragaluz mirábamos la inmensa llanura.
De pronto un mugido nos traía el recuerdo de Ifigenia
y volviéndonos hacia nuestros hijos los apretábamos contra el pecho.
¿Qué es aquello? El sol. ¿Qué es aquello? Una nube.
Habíamos olvidado el color del mar, el olor de la lluvia.
Los que sabían de estrellas habían olvidado sus nombres
y les dábamos los nombres de nuestros hijos para orientarnos al regreso.
¿Qué es aquello? Un árbol. ¿Qué es aquello? Un río.
Y un canto gregoriano se elevaba a nuestro alrededor,
hablaba por todos los destinados al sacrificio.
Somos inocentes, gritábamos desde los trenes.
¿Era de noche o de día? ¿Estábamos vivos o muertos?
La leche se había agriado en los pechos de las madres,
peinábamos nuestro cabello y se convertía en ceniza.
¿Qué es aquello? Un pájaro. ¿Qué es aquello? Una piedra.
Y bajando la cabeza ocultábamos nuestro rubor,
cortábamos en silencio las uñas de los muertos.
Somos inocentes, gritábamos desde los trenes.
¿Era de noche o de día? ¿Estábamos vivos o muertos?
Bebíamos al atardecer el vino de los ciegos,
soñábamos todavía con un bosque de orquídeas.
¿Qué es aquello? Arena. ¿Qué es aquello? Niebla.
Y la vida escapaba como un murciélago entre las sombras
y nos dormíamos con una inusitada mansedumbre en la mirada.
Después nuestros ojos se volvieron como los ojos de las estatuas,
miramos nuestras manos y había desaparecido la línea de la vida,
y desde la estiba se elevó el ronco yambo
gimiendo por ti, por mí, por todos nuestros compañeros.
Sólo quedaron detrás nuestro líneas etruscas,
cantos de cera navegando hacia el sol,
y a nuestro lado siempre tú, piadoso coro,
tú, alma mía, vaca coronada de nardos y violetas.

De “Alaska”, 1993


Horacio Castillo (Ensenada, 28 de mayo de 1934 – La Plata, 5 de julio de 2010).

Más poemas en POESÍA LA PLATA
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Luis Alberto Spinetta – La lluvia borra la maldad


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QUEDÁNDOTE O YÉNDOTE

Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer

Y deberás crear
si quieres ver a tu tierra en paz

El sol empuja con su luz
el cielo brilla renovando la vida

Y deberás amar
amar, amar hasta morir
y deberás crecer
sabiendo reír y llorar

La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma

De ti saldrá la luz
tan solo así serás feliz
y deberás luchar
si quieres descubrir la fe

La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma

Este agua lleva en sí
la fuerza del fuego
la voz que responde por ti
por mí

Y esto será siempre así
quedándote o yéndote

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Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 23 de enero de 1950), LP Kamikaze, 1982. Uno de los más hermosos discos solistas del Flaco, acústico, y con la ayudita en algunos temas de David Lebón (percusión), Eduardo Martí (guitarra) y el genial Diego Rapoport en teclados y efectos.

sábado, 3 de julio de 2010

Alberto Girri – Memorial


Foto: “Fuego”, Jmp 3-7-10

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MEMORIAL

Diversos son los tropiezos
los indicios del fracaso:

presente culpable,
falta, sin esperanza,
del ímpetu que llegue
al campo prometido,
a lo que resucita
incólume y perfeccionado.

Que se nos diga, quiero,
cuál es nuestra fortuna
de amados, de vivientes
seducidos por la vida.

En “La penitencia y el mérito”, Sur, 1957.

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Alberto Girri (Buenos Aires, 1919 – 1991).
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Alberto Girri – Poema


Foto: “Fuego”, Jmp 3-7-10

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POEMA

Contra la permanente
mordedura del polvo
y el arbitrio de hados
perfectísimos, sumos,
y demás apelativos;

contra la fugacidad
buena, mala, neutra,
y las huellas que obsequia;

contra un fuego elemental
que ordena el universo
y después, saciado…

Contra este hervidero
la unidad par e impar,
el número,
el fiel retrato de una ley
indivisible de su letra.

En “La penitencia y el mérito”, Sur, 1957.

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Alberto Girri (Buenos Aires, 1919 – 1991).
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Alberto Girri – Arte poética


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ARTE POÉTICA

Un elemento de controversia
que nos lleve a lo paradojal
tras cada línea, cada pausa;
la ambigüedad a expensas de la convención.

Una premisa constante, la duda,
indagando en la realidad,
buscándola fuera del contexto;
la materia a expensas del lenguaje.

Una síntesis intransferible y bella
con ánimos, bestias, escrituras,
profanados sub specie aeternitatis;
la imaginería a expensas de tormentos.

Una teología creadora de objetos
que se negarán a ser hostiles a Dios.

En “La penitencia y el mérito”, Sur, 1957.

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Alberto Girri (Buenos Aires, 1919 – 1991).
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Vinicius de Moraes – El día de la creación



EL DÍA DE LA CREACIÓN

“Varón y hembra los crió”
Génesis 1, v. 27


Hoy es sábado, mañana domingo.
La vida llega en olas como el mar.
Los tranvías andan por las vías
Y Nuestro Señor Jesucristo murió en la cruz para salvarnos.

Hoy es sábado, mañana domingo.
No hay nada como el tiempo para pasar.
¿Fue mucha la bondad de nuestro Señor Jesucristo?
Pero, por las dudas, líbranos Dios de todo mal.

Hoy es sábado, mañana domingo.
Al mañana no le gusta ver a nadie bien.
Hoy es el día del presente.
El día es sábado.

Imposible huir de esa dura realidad
En este momento todos los bares están repletos de hombres vacíos.
Todos los enamorados están con las manos entrelazadas.
Todos los maridos están funcionando regularmente.
Todas las mujeres están a la espera
porque hoy es sábado.

En este momento un casamiento,
porque hoy es sábado.
Hay un divorcio, una violación,
porque hoy es sábado.
Hay un hombre rico que se mata
porque hoy es sábado.
Hay un incesto, una regata,
porque hoy es sábado.
Hay una función de gala
porque hoy es sábado.
Hay una mujer que es golpeada,
porque hoy es sábado.
Hay un renovarse de esperanzas,
porque hoy es sábado.
Hay una profunda discordancia,
porque hoy es sábado.
Hay un seductor que cae muerto,
porque hoy es sábado.
Hay un gran espíritu de camorra,
porque hoy es sábado.
Hay una mujer que se vuelve hombre,
porque hoy es sábado.
Hay criaturas que no comen,
porque hoy es sábado.
Hay un mitin de políticos,
porque hoy es sábado.
Hay un gran aumento de la sífilis,
porque hoy es sábado.
Hay un ario con una mulata,
porque hoy es sábado.
Hay una tensión inusitada,
porque hoy es sábado.
Hay adolescentes semidesnudas,
porque hoy es sábado.
Hay un vampiro por las calles,
porque hoy es sábado.
Hay un gran aumento en el consumo,
porque hoy es sábado.
Hay un novio loco de celos,
porque hoy es sábado.
Hay un garden party en la cárcel,
porque hoy es sábado.
Hay una impávida luna llena,
porque hoy es sábado.
Hay damas de todas las clases,
porque hoy es sábado.
Unas difíciles, otras fáciles,
porque hoy es sábado.
Hay un beber y un dar sin medida,
porque hoy es sábado.
Hay una infeliz que va bebida,
porque hoy es sábado.
Hay un cura paseando sin sotana,
porque hoy es sábado.
Hay frenéticos cortes de manga,
porque hoy es sábado.
Hay una sensación angustiante,
porque hoy es sábado.
De una mujer dentro de un hombre,
porque hoy es sábado.
Hay una conmemoración fantástica,
porque hoy es sábado.
De la primera cirugía plástica,
porque hoy es sábado.
Y dando los trámites por cumplidos
porque hoy es sábado,
hay la perspectiva del domingo
porque hoy es sábado.


Vinicius de Moraes (Río de Janeiro, 19 de octubre de 1913 – 9 de julio de 1980).

viernes, 2 de julio de 2010

Vicente Huidobro – Mujer el mundo está amueblado por tus ojos


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CANTO II

Mujer el mundo está amueblado por tus ojos
Se hace más alto el cielo en tu presencia
La tierra se prolonga de rosa en rosa
Y el aire se prolonga de paloma en paloma

Al irte dejas una estrella en tu sitio
Dejas caer tus luces como el barco que pasa
Mientras te sigue mi canto embrujado
Como una serpiente fiel y melancólica
Y tú vuelves la cabeza detrás de algún astro

¿Qué combate se libra en el espacio?
Esas lanzas de luz entre planetas
Reflejo de armaduras despiadadas
¿Qué estrella sanguinaria no quiere ceder el paso?
En dónde estás triste noctámbula
Dadora de infinito
Que pasea en el bosque de los sueños

Heme aquí perdido entre mares desiertos
Solo como la pluma que se cae de un pájaro en la noche
Heme aquí en una torre de frío
Abrigado del recuerdo de tus labios marítimos
Del recuerdo de tus complacencias y de tu cabellera
Luminosa y desatada como los ríos de montaña
¿Irías a ser ciega que Dios te dio esas manos?
Te pregunto otra vez

El arco de tus cejas tendido para las armas de los ojos
En la ofensiva alada vencedora segura con orgullos de flor
Te hablan por mí las piedras aporreadas
Te hablan por mí las olas de pájaros sin cielo
Te habla por mí el color de los paisajes sin viento
Te habla por mí el rebaño de ovejas taciturnas
Dormido en tu memoria
Te habla por mí el arroyo descubierto
La yerba sobreviviente atada a la aventura
Aventura de luz y sangre de horizonte
Sin más abrigo que una flor que se apaga
Si hay un poco de viento

Las llanuras se pierden bajo tu gracia frágil
Se pierde el mundo bajo tu andar visible
Pues todo es artificio cuando tú te presentas
Con tu luz peligrosa
Inocente armonía sin fatiga ni olvido
Elemento de lágrima que rueda hacia adentro
Construido de miedo altivo y de silencio

Haces dudar al tiempo
Y al cielo con instintos de infinito
Lejos de ti todo es mortal
Lanzas la agonía por la tierra humillada de noches
Sólo lo que piensa en ti tiene sabor a eternidad
He aquí tu estrella que pasa
Con tu respiración de fatigas lejanas
Con tus gestos y tu modo de andar
Con el espacio magnetizado que te saluda
Que nos separa con leguas de noche

Sin embargo te advierto que estamos cosidos
A la misma estrella
Estamos cosidos por la misma música tendida
De uno a otro
Por la misma sombra gigante agitada como árbol
Seamos ese pedazo de cielo
Ese trozo en que pasa la aventura misteriosa
La aventura del planeta que estalla en pétalos de sueño

En vano tratarías de evadirte de mi voz
Y de saltar los muros de mis alabanzas
Estamos cosidos por la misma estrella
Estás atada al ruiseñor de las lunas
Que tiene un ritual sagrado en la garganta

Qué me importan los signos de la noche
Y la raíz y el eco funerario que tengan en mi pecho
Qué me importa el enigma luminoso
Los emblemas que alumbran el azar
Y esas islas que viajan por el caos sin destino a mis ojos
Qué me importa ese miedo de flor en el vacío
Qué me importa el nombre de la nada
El nombre del desierto infinito
O de la voluntad o del azar que representan
Y si en ese desierto cada estrella es un deseo de oasis
O banderas de presagio y de muerte
Tengo una atmósfera propia en tu aliento
La fabulosa seguridad de tu mirada con sus constelaciones íntimas
Con su propio lenguaje de semilla
Tu frente luminosa como un anillo de Dios
Más firme que todo en la flora del cielo
Sin torbellinos de universo que se encabrita
Como un caballo a causa de su sombra en el aire


Te pregunto otra vez
¿Irías a ser muda que Dios te dio esos ojos?

Tengo esa voz tuya para toda defensa
Esa voz que sale de ti en latidos de corazón
Esa voz en que cae la eternidad
Y se rompe en pedazos de esferas fosforescentes
¿Qué sería la vida si no hubieras nacido?
Un cometa sin manto muriéndose de frío

Te hallé como una lágrima en un libro olvidado
Con tu nombre sensible desde antes en mi pecho
Tu nombre hecho del ruido de palomas que se vuelan
Traes en ti el recuerdo de otras vidas más altas
De un Dios encontrado en alguna parte
Y al fondo de ti misma recuerdas que eras tú
El pájaro de antaño en la clave del poeta

Sueño en un sueño sumergido
La cabellera que se ata hace el día
La cabellera al desatarse hace la noche
La vida se contempla en el olvido
Sólo viven tus ojos en el mundo
El único sistema planetario sin fatiga
Serena piel anclada en las alturas
Ajena a toda red y estratagema
En su fuerza de luz ensimismada
Detrás de ti la vida siente miedo
Porque eres la profundidad de toda cosa
El mundo deviene majestuoso cuando pasas
Se oyen caer lágrimas del cielo
Y borras en el alma adormecida
La amargura de ser vivo
Se hace liviano el orbe en las espaldas

Mí alegría es oír el ruido del viento en tus cabellos
(Reconozco ese ruido desde lejos)
Cuando las barcas zozobran y el río arrastra troncos de árbol
Eres una lámpara de carne en la tormenta
Con los cabellos a todo viento
Tus cabellos donde el sol va a buscar sus mejores sueños
Mi alegría es mirarte solitaria en el diván del mundo
Como la mano de una princesa soñolienta
Con tus ojos que evocan un piano de olores
Una bebida de paroxismos
Una flor que está dejando de perfumar
Tus ojos hipnotizan la soledad
Como la rueda que sigue girando después de la catástrofe

Mi alegría es mirarte cuando escuchas
Ese rayo de luz que camina hacia el fondo del agua
Y te quedas suspensa largo rato
Tantas estrellas pasadas por el harnero del mar
Nada tiene entonces semejante emoción
Ni un mástil pidiendo viento
Ni un aeroplano ciego palpando el infinito
Ni la paloma demacrada dormida sobre un lamento
Ni el arco iris con las alas selladas
Más bello que la parábola de un verso
La parábola tendida en puente nocturno de alma a alma

Nacida en todos los sitios donde pongo los ojos
Con la cabeza levantada
Y todo el cabello al viento
Eres más hermosa que el relincho de un potro en la montaña
Que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma
Que un faro en la neblina buscando a quien salvar
Eres más hermosa que la golondrina atravesada por el viento
Eres el ruido del mar en verano
Eres el ruido de una calle populosa llena de admiración

Mi gloria está en tus ojos
Vestida del lujo de tus ojos y de su brillo interno
Estoy sentado en el rincón más sensible de tu mirada
Bajo el silencio estático de inmóviles pestañas
Viene saliendo un augurio del fondo de tus ojos
Y un viento de océano ondula tus pupilas

Nada se compara a esa leyenda de semillas que deja tu presencia
A esa voz que busca un astro muerto que volver a la vida
Tu voz hace un imperio en el espacio
Y esa mano que se levanta en ti como si fuera a colgar soles en el aire
Y ese mirar que escribe mundos en el infinito
Y esa cabeza que se dobla para escuchar un murmullo en la eternidad
Y ese pie que es la fiesta de los caminos encadenados
Y esos párpados donde vienen a vararse las centellas del éter
Y ese beso que hincha la proa de tus labios
Y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu vida
Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho
Dormido a la sombra de tus senos

Si tú murieras
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida
Perderían el camino
¿Qué sería del universo?

En “Altazor” (Poema en VII Cantos, 1919), Visor, Madrid, 1973.


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Vicente Huidobro (Santiago, Chile, 10 de enero de 1893 - Cartagena, Chile, 2 de enero de 1948).
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Foto: Detalles de tapa. Jmp.
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jueves, 1 de julio de 2010

“Lección de tinieblas. Una historia de aprendizaje”, de Rodolfo Mattarollo


Por Julián Axat



Primero conocí a Rodolfo Mattarollo por referencias testimoniales, jurídicas, históricas, periodísticas. Por ser hijo de desparecidos o por el hecho de ser abogado (como con Eduardo Luis Duhalde o con Rodolfo Ortega Peña), tenía allí un referente de aquellos años tan cercano a mis padres o a mis propias búsquedas.

Una tarde, no hace mucho, recorriendo librerías de viejo encontré “El violín se toca con la izquierda”, y descubrí la parte de Rodolfo que me faltaba: la literaria y poética. Nuevamente, un registro cercano a mis obsesiones.

Más tarde ocurrió otro hecho que sellaría toda coincidencia y, claro, este encuentro: la devoción por el poeta iluminado Miguel Ángel Bustos, compañero de militancias y escrituras de Rodolfo. Y Emiliano Bustos, su descendencia, con quien venimos compartiendo proyectos, encuentros, discusiones, aprendizajes: y por sobre todo, hablar de nuestros padres.

Al comenzar a leer los libros de Rodolfo (“El violín se toca con la izquierda” y “Lección de tinieblas”) me da la sensación como si tuviera que disculparse ante el lector porque su escritura es “al margen de otras actividades”, resultado intercalado de viajes, misiones, exilios, congresos, jurisprudencias. Yo diría que esta forma de escritura que –en apariencia es cierto que conserva la energía/contingencia lateral– si pasara a ser centro, perdería la potencia fragmentaria que posee, cercana a lo exquisito: el pequeño deseo-escritura del que nos habla Roland Barthes, y que Rodolfo experimenta con austeridad y conserva con la meticulosidad de un filatelista (¿O de un violinista? Pero este ya es otro arte del que no me atrevo a decir nada).

Aquellos que manejan el arte del fragmento no deberían pedir disculpas por el placer del detalle, a menos que lo haga por humildad o modestia, que es seguramente el caso de Rodolfo, quien además tiene el tupé de introducir el universo lúdico de una máquina íntima de hilvanar trama oculta y teatro de voces (que hasta se rebelan a su autor).

La lección del mal es la de la muerte, una comunidad (inconfesable) que conserva un secreto, talismán de vida que, por haberla transitado (solo el tiempo consuela), no debe develarse de golpe, sino lentamente, por breves pistas que –tarde o temprano si no son recopiladas– se las traga la nada o la desaparición.

¿Quién es el autor? ¿Es real la anécdota que cuenta? Aquí Rodolfo nos des-pista, porque el juego con el fragmento es esa máscara que se muestra para ocultarse diría Blanchot, parafraseando al “Soy el otro” de Rimbaud. Qué importa corroborar un dato histórico, si ocurrió o no lo anecdótico, si la memoria siempre está mediada por lo vicario o ficcional. La identidad es un juego de relatos que hablan de ella y hasta la falsifican.

En este sentido, Pirandello no hizo otra cosa que poner en evidencia que todos los personajes de un yo literario son el resultado de un proceso interno que baila en coro con el autor, le discute como en el caso del Camboyano) se planta y hasta lo desobedece. “Lección de tnieblas” es multiplicidad de esas voces, pero también genealogía de lecturas disímiles que van y vienen: Proust, Chateaubriand, ann, Cortazar, Rousseau, Rochefoucauld, Cané. Percibo también algo cercano a Kierkegaard: la búsqueda ‘estética’, el pasaje a una vida ‘ética’ y finalmente, el encuentro cercano a lo místico o ‘religioso’ como el del amigo y poeta William Shand en sus últimos días.

El Emilio o Emilio crece en esa zona de aprendizaje cercana a la madre (también como Rimbaud), a su relato, a un Lorca sin sangre y sin espinas, o bajo atracción del pequeño abismo cuyo estorbo burocrático es la pedagogía de la sotana o el puritanismo ingenuo que permite ir recargando tintas como rebelión anticipada de lo que vendrá. Entonces Emilio comienza a subir la montaña mágica (montaña de semidioses) y se despide (nunca del todo, claro), se acaban los tiempos de la poesía inocente, y comienza la pasión de Gerard de Nerval. La pasión de Abelardo, o un canto de lucidez que echa por la borda todas las comuniones ilusorias o los libros que nos mintieron.

La justicia poética es también una promesa de la poesía a favor de la realidad y contra el poder. Y la revancha del poder es la persecución de la poesía, y el objetivo si no lo alcanza a uno, recae en los compañeros y seres más queridos. El exilio, es exilio del lenguaje. Pienso aquí en L. Wittgenstein: “de lo que no se puede decir, hay que callar”. Los límites de la representación hacen hablar a la música, pero también a Beatrice o la medida del amor, amar sin medida es amar y no representar.

Pero la medida aparece tarde o temprano, y aquello irrepresentable se torna necesidad de representar el dolor generado, que debe ser mitigarlo para seguir. la “Lección de tinieblas” retoma esa enseñanza vallejiana que un amigo le cuenta a Emilio, las pequeñas crueldades, las banales pero sacrificiales. Se pregunta Rodolfo (o Abelardo): “¿Cómo redimir la crueldad gratuita? ¿Estás en una categoría especial de malditos o te estas librando a un ejercicio extraño de contrición al que más de uno que va serio y competente por las calle de la city debería liberarse? ¿Es algo frívolo y banal mostrar las pequeñas crueldades en el siglo de genocidios? No creo en la redención por la palabra… el mal no se enciende después, se enmienda antes de hacerlo…”.

La lección seguramente proviene de alguien que ha visto el horror de cerca, alguien que le ha tocado como misión hacer informes e indagar sobre la metafísica del mal hecha de mil matanzas, cuerpos NN, o fosas abisales que se tragan a la poesía. Entonces -por experiencia- puede reconocer más que nunca la precariedad (pero la atracción y necesidad) de lo decible.

… ¿Pero no cree Ud. que algunos ángeles y demonios
se salvarán del olvido,
aún cuando nuestras lenguas
ya no se hablen
y que si a pesar de todo
perseveramos en ser felices
será con todo el pasado a cuestas
incluído Auschwitz y la ESMA?
Por corta que sea nuestra vida,
por momento entrevemos una eternidad
y dan ganas de hundirse en ese abismo
en cuyo fondo puede haber un intenso lago
tramsparente de esperanza
indestructible pese a todo.

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Lección de tinieblas. Una historia de aprendizaje”, último libro de Rodolfo Mattarollo, será presentado mañana viernes 2 de julio a las 19:30 hs. en el Complejo Bibliotecario Municipal Francisco López Merino de La Plata, calle 49 nº 835. Se referirá a la obra Julián Axat.
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Rodolfo Mattarollo nació en 1939 en Buenos Aires. Es autor de numerosas publicaciones relacionadas a la temática de los derechos humanos y el derecho internacional en su país y en el exterior. También se destaca su labor como periodista, escritor y poeta.
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Julián Axat nació en La Plata en 1976. Abogado y escritor. Publicó en poesía: “Los albañiles” (La Plata, 1994), “Peso Formidable” (Zama, 2003), “Servarios” (Zama, 2005), “Médium” (Paradiso, 2005), e “Ylumynarya” (Libros de la talita dorada, 2008). Vive en City Bell.
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Foto: Rodolfo Mattarollo
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