martes, 25 de octubre de 2022

MERY YOLANDA SÁNCHEZ En los labios de los muertos



EN QUÉ PENSASTE 

Qué pensaste cuando al cerrar los ojos dejaste la carga de tu silencio en mil cuerpos. Cuando descargaste tus vísceras en el baño y te sentiste liviano y liberado de las quejas que eructa la tierra. En tu rostro quedaron señales, miradas pasadas y ajenas. Habrá crecido en ti la cicatriz que resalta la arruga pedazos del juego en la mitad del poniente. Ya ni siquiera eres un hombre común, ni sabrás nunca de los que se han ido después de ti. No imaginarás las cartas que mordemos detrás del muro, ni cómo aprendemos a separar consonantes y evitar adjetivos, porque en los labios de los muertos, la verdad es un error más.


EL INVENTARIO 

Te hicieron viejo siete puntos en la cabeza. A pesar de las lluvias que silencio son, volverás para señalar tu espejo con un círculo sobre el blanco de tu piel. Desafiarás a los que buscaron tu cuerpo para guardar una culpa más y recuperar la sonrisa entre la sangre de tu rostro.


LA FRONTERA 

Preguntan y no esperan las respuestas. Lloran en las calles, frente a las obras de arte lloran. Lloran de perfil ante las listas de los desaparecidos. Están aquí y allá. Después del horror pendulan un halo del abismo en diagonal a la razón. Ya no firman las crónicas ni registran sus pertenencias. Son de aire sus pasos y de salsa parece su vaivén.


LOS OTROS 

No alcanzaron a sentir miedo. Cuando los cortaron el dolor llegó primero, la boca de la bota en la cara. Pronto el susurro de la sierra fue lejano. Un pajarito almorzó los pecados de las vísceras. 

Sus sombras siguen y recogen los sombreros que atajó el viento. 

Las mujeres orinan cualquier lugar. 

Los niños se volvieron ancianos amarrados a los alambres de púa. 

Tres territorios debajo de las carcajadas de los asesinos. 

Y sus sombras también son perseguidas, señaladas y marcadas desde los pájaros metálicos, dueños del cielo.


SUERTE DEL SILENCIO 

Los homicidas de un suicida tienen fortuna. Nunca se sabe de sus rostros, aunque se hacen necesarios para el concierto de culpas. Al Estado no le importan los suicidas, la Iglesia los destierra. Los suicidas se llevan las mejores conclusiones.


EL REGRESO 

Una extraña atmósfera le determina la vida. Un olor denso y pesado, nunca antes presentido, se cuela por el vestido y se esconde entre el ombligo. 

Sí, sacaron al muerto, pero su olor se instaló en las axilas de la noche, en los pliegues del pañuelo en desuso; se mantuvo ocho días entre las subidas y bajadas de los inquilinos. Tal vez, Dios también utilizó el ascensor inhalando su propio sabor. Es la costumbre de dormir entre el incienso.


LA GUARDILLA 

Dos cuerpos se necesitan 
se dicen desde los poros. 
Enredados en barrotes de humo 
escriben país en las paredes de la guerra. 


LUGAR TRES 

Recostada sobre su brazo derecho, en el borde de las cosas, ve pasar razones de papel. Una mosca lee su pierna izquierda, ella construye pedales para sus horas de quince sueños. Se mece, no puede decidir para dónde dejarse caer: a lado y lado la esperan monstruos que vomitan la sangre de las orquídeas.


PATIO 

Una mano fría trata de entregarme 
la salida. 
La mujer que asesiné hace tiempo, 
lava sus ropas con la sangre de mi boca.


AVIONES 

Anoche 
mientras comía metáforas 
un mirage 
rondaba mi casa. 

Esta mañana 
no pude salir 
el ala del mirage 
estorba en mi puerta. 


CARTA A CARLOS IVÁN 

Pienso en ti 
para contestar 
el saludo a mis muertos. 

Pienso en ti 
para olvidar la rumba 
donde los disparos 
son la partitura 
del himno nacional.


ENTRE MIS HORAS MUERTAS 

Ayer traté de buscarte 
en las horas muertas 
de mi escritorio. 
Te busqué en la ciudad que me habita 
pero a lo lejos una detonación 
me mostró el vacío de la multitud.


PERIÓDICO VIEJO 

Cuando ya no importa 
que los muertos se mojen 
es fácil cubrirnos de la lluvia 
con un periódico viejo 
las manchas de las noticias 
se deslizan por el cuello 
dejando nombres propios en la piel. 

Recorremos el invierno 
atragantados con los mismos titulares 
de ayer, de mañana y cien años más 
con un hombre inmóvil en cada semáforo 
como última señal 
de que estamos cambiando de piel.


LUGAR DE HIERBA 

En las oraciones el olor a huesos es la memoria de risas y afanes. Detrás de los muros la tierra espera nacer en manos de hortalizas


En Un día maíz, Editado por el Departamento de Publicaciones de la Universidad Externado de Colombia en febrero de 2010 / Selección: jmp / Foto: Mery Yolanda Sánchez y José María Pallaoro, por Lucrecia Handula / X Festival Internacional de VaPoesía, Teatro Asociación Bancaria, Buenos Aires, lunes 24 de octubre de  2022 / 
Mery Yolanda Sánchez (Guamo, Tolima, Colombia, 1956) / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-

viernes, 21 de octubre de 2022

ROBERTO DÍAZ Un fragmento de mundo que cayó entre nosotros


X

El amor es lo único que conserva su rostro. 
Rostro de día transparente, de ojos asombrados, 
de gato mirando amanecer. 
El amor es lo único que sirve para limpiar la cara, 
para secarnos, una y otra vez, el agua del origen. 
El amor cierra las ventanas en invierno 
y abre los postigos en verano. 
Está hecho de lumbre, pero también de viento, 
de palabra furtiva, de claves y de dulces penumbras. 
Está hecho para ti y para mí, 
es un regalo que nos trajo un duende 
juguetón y travieso. 
El amor es un fragmento de mundo 
que cayó entre nosotros. 


Querido amigo, te recuerdo en tus textos / 
En Música de ausente, Editorial, Buenos Aires, 2006 / Poema X de primera parte del libro, La canción del pez / 
Roberto Díaz (Avellaneda, provincia de Buenos Aires, 23 de julio de 1938 – 16 de agosto de 2011) / Fotos: jmp /

lunes, 17 de octubre de 2022

RUBÉN DERLIS Hay demasiada poesía inofensiva




Hay demasiada poesía inofensiva,
un exceso de palabra cáscara,
de versitos chatarra.
Falacias en líneas desparejas,
claves del círculo cerrado,
delectación de grupos áureos.

En tanto los que pudrieron el siglo ya muerto
se aprestan a infectar el que comienza.

Por cada hombre que grita, cien cayeron.
El cambio que no fue merece un nuevo intento.

La voz del poeta debe empujar con todos,
vibrar enraizada en su tiempo.

Despierte la poesía como espada,
piedra filosa,
dientes en el alma.


Ayer domingo 16 de octubre viajamos a Buenos Aires, y visitamos el bar “La Poesía” (en la esquina de Bolívar y Chile, San Telmo). Años atrás lo solíamos frecuentar con Jorge Rivelli y, creo, en dos oportunidades leímos nuestros poemas. Pregunté por Rubén y la chica que nos atendió dijo que desde el inicio de la pandemia no va. En uno de los estantes entre los cajones de Crush y botellas Deleuze veo libros, le pido al muchacho que está en la barra me baje uno. Y me lo llevo. Lo compro. Es un libro de Rubén Derlis publicado en 2010: Esquina de encuentro. Historia del Café “La Poesía”. Y acá estamos, en City Bell, leyéndolo. 
Rubén Derlis nació en Chivilcoy el 12 de abril de 1938. En 1942 junto a sus padres se radica en Buenos Aires. 

martes, 11 de octubre de 2022

EDNA POZZI Dos poemas de Ferocidad de la memoria




Maduro un oficio tan íntimo 
que sólo es posible transmitirlo 
con la boca en el pecho del otro.

Un oficio tan delgado 
que se lo oye crujir por las noches. 
Crece la hierba sobre nosotros 
los muertos 
y avanzan los pájaros grandes lagunas 
de tristeza. 

Maduro un oficio tan final 
que sólo es posible para los dioses 
y las piedras. 
En esta tremenda dignidad 
no hay colaboración posible con la vida.



Como sabes al fin que la poesía 
no salva de la muerte y de la duda 
caminas con los labios resecos 
por las abiertas playas 
pensando en el amor de los albatros. 

Aguda vertical 
una columna de ceniza caliente 
sigue tu paso y conmueve el tiempo. 

Sin embargo de a ratos crece en la roca 
un olor extraño 
como de flores maceradas. 

Sospechas cautamente 
que otro a lo lejos 
camina entre perfumes 
y respira. 



En Ferocidad de la memoria, La Rosa de Oro, 1977 / Foto y video: jmp / 
Edna Pozzi (Pergamino, provincia de Buenos Aires, 1926 - 2017) / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

José María Pallaoro lee un poema de Edna Pozzi



domingo, 9 de octubre de 2022

JOHN LENNON Ya sé que esto lo había oído antes



JUEGOS DE LA MENTE 

Estamos jugando juntos esos juegos de la mente 
Empujando las barreras sembrando las semillas
Jugando a la guerrilla de la mente 
Cantando el Mantra paz en la tierra 
Todos hemos jugado siempre esos juegos de la mente 
Una especie de torpes druidas levantando el velo 
Haciendo la guerrilla de la mente 
Algunos llaman magia a la búsqueda del grial 

El amor es la respuesta 
Y eso bien lo sabes 
El amor es una flor 
Tienes que dejarlas crecer 

Sigamos jugando juntos esos juegos de la mente 
Fe en el futuro a partir del presente 
No puedes golpear a esos guerrilleros de la mente 
En absoluto ni en otro lugar con las piedras de tu mente 
Estamos jugando juntos esos juegos de la mente 
Proyectando nuestras imágenes en el espacio y el tiempo 

Sí es la respuesta 
Y muy bien lo sabes 
Sí es renuncia 
Y tienes que dejarlo 
Tienes que dejarlo ir 

Sigamos jugando juntos esos juegos de la mente
Haciendo la danza 
Millones de guerrilleros de la mente 
Aplicando el poder de sus almas en la rueda kármica 
Sigue jugando para siempre esos juegos de la mente 
Elevando el espíritu de la paz y el amor 
Amor 

(Quiero que hagas el amor y no la guerra
Ya sé que esto lo había oído antes) 


En elepé Mind Games, grabado entre julio y agosto de 1973 en Record Plant Studios de Nueva York / Editado el 29 de octubre de ese año / Versión libre del libro John Lennon, imágenes y canciones / Ediciones Yesterday, 1986 / 
John Lennon (Liverpool, 9 de octubre de 1940 -Nueva York, 8 de diciembre de 1980) / 



miércoles, 5 de octubre de 2022

EMMA BARRANDÉGUY Dos poemas




EL OSITO EN LA CAJA

Es un osito de mármol
no más grande que mi pulgar
pero me mira desde que era niña.
Está guardado en una cajita
junto a un perro de pasta
echado en el camino del pesebre.
Son mis juguetes,
restos de grandes manadas
que caminan por mis sueños.
Los tigres de actitudes sinuosas
murieron en formidables batallas
pero el osito resta,
sentado en sus patas traseras
todo blanco salvo sus ojos.
Cabe holgadamente en mi mano
y lo aprieto para calentarlo
pero el osito permanece igual y quieto
como cuando en la selva del jardín
aguardaba las otras bestias,
soñando con los témpanos lentos.
Igual que yo,
mirando las verdes vegetaciones de la vida
desde la cajita de tarjetas
que me contiene.


COMPARTIDA

Miro subir la luna llena
en el cielo malva de este otoño porteño
y siento que en la ciudad
los atardeceres tienen asimismo su belleza,
y abril trae las uvas del oeste
tan sensuales que es necesario morderlas,
romper su carne
como cuando pelamos los morrones asados
y el jugo nos cae por los dedos.
Estos frutos
y el andar por las calles
perdida entre las gentes
sin que la comarca traiga
sus voces repetidas,
me permiten mirar con delicia las tardes
y compadecerme de las oficinas
donde muere la piel de las mujeres
y se embellecen
las corbatas de los hombres,
a medida que pasan los años.
Aquí o allá
la vida es ese fulgor
que se abre entre las nubes
y la persistencia pausada y aleve
de un dolor en el hombro derecho,
en todos los hombros.



En Poesías completas, Ediciones del Copista, Córdoba, Argentina, 2009 / 
Emma Barrandéguy nació en Gualeguay, Entre Ríos, el 8 de marzo de 1914. Murió, en su ciudad natal, el 19 de diciembre de 2006 / Foto: jmp /

lunes, 3 de octubre de 2022

ABELARDO CASTILLO Un día te quedarás muy quieta



MUCHACHA QUE VA Y VIENE CON SU VALIJA 

a Sylvia

Siempre entrando y saliendo 
De mi vida 
Con tu enorme valija 

Siempre perdiendo trenes, aturdida, averiguando horarios 
Puro pelo y apuro, siempre 
Despidiéndote o diciéndome hola. 

Ay templito móvil, mujer ola 
Un día te quedarás muy quieta al lado mío 
Pondremos ropa, versos, panes, un disco de los Beatles 
En tu enorme valija de irte y de quedarte 
Y nos acostaremos juntos 
                                a dormir 
                                para toda la muerte. 

(1981)



En La fiesta secreta, Ediciones en Danza, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2022 / Gracias Lis / 
Abelardo Castillo (Buenos Aires, 27 de marzo de 1935 - 2 de mayo de 2017) / Fotos: jmp / 

Los autores y textos seleccionados por el coordinador forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-

sábado, 1 de octubre de 2022

MURILO MENDES Sus brazos que cantan




MITAD PÁJARO

La mujer del fin del mundo 
Da de comer a las rosas, 
Da de beber a las estatuas, 
Da de soñar a los poetas. 
La mujer del fin del mundo 
Llama la luz con un silbido, 
Hace a la virgen volverse piedra, 
Cura la tempestad, 
Desvía el curso de los sueños, 
Escribe cartas a los ríos, 
Me empuja del sueño eterno 
Hacia sus brazos que cantan.


En Molinos de viento / Boletín de Artes y Letras, año 4, número 44, agosto de 2022 / San Carlos 1520 - Santos Lugares / Director: Osmar Luis Bondoni / Versión: Rodolfo Alonso / 
Murilo Mendes (Juiz de Fora, Minas Gerais, Brasil, 13 de mayo de 1901 - Lisboa, Portugal, 13 de agosto de 1975) / Foto: jmp, “Marilyn” /

Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

martes, 27 de septiembre de 2022

MARÍA BELÉN VÁZQUEZ y ANDREA MARONE en Gambito de Papel




MARÍA BELÉN VÁZQUEZ A espaldas de Dios

bajo los toldos de los primeros cielos
las primeras mujeres 
hilábamos nubes y flores. 
cantábamos y reíamos 
a espaldas de dios. 

nuestro paraíso 
estaba en la manzana,  
en el agua de la luna y en el dulce cascabel que tintineaba 
en la cola bailarina de las serpientes. 

hoy hicimos del infierno un jardín. 
hay ciertas cosas 
que ni el más creador de monstruos 
osaría controlar.


ANDREA MARONE La sal que arrastra el viento

Es de noche en la costa: 
los lunares del cielo, 
el silencio que arrulla, 
el bramido de la marea. 

Se amolda mi cuerpo: 
concavidad y movimiento infinito, 
dos máximas que las olas  
enseñan con la elegancia 
de una reina inmortal, o apenas 
mortal: la nobleza obliga a prestar 
atención al ritmo de la música 
al ritmo del trazo de esa m,arca
dibujándose en el mentón 
de tu rostro monárquico. Soñé 
con todos los sabores 
de la infancia, pude 
paladearlos mientras mordía  
el gusto de la sal que arrastra 
el viento. 


En Gambito de Papel, número 15, junio 2022 / Foto: jmp / 
María Belén Vázquez (Villa Urquiza, Buenos Aires, 1989) / 
Andrea Marone (Mendoza, 1994) / Vive en Buenos Aires /

Hace unos días me dejaron en mi buzón de City Bell unos ejemplares de la revista GAMBITO DE PAPEL (edición del 15 de junio de 2022) / Sus editores: Santiago Astrobbi Echavarri, Jerónimo Corregido y Daniel Schechtel / Muchas gracias, y lo leeré con gusto GAMBITO..., recordando siempre lo que cuesta en todos los sentidos publicar una revista literaria / Narrativa, poesía, ensayo / 

lunes, 19 de septiembre de 2022

ABELARDO CASTILLO El olor del agua



ESCALOFRÍO 

De pronto te han cambiado los ojos 

de pronto me mirabas 
desde el fondo de un íntimo misterio 

mirarte fue, de pronto, 
como entrar en un río a medianoche. 

(c. 1979)


DE ALLÁ, DEL PUEBLO DONDE 

De allá, del pueblo donde las noches son más altas 
y el viento cambia de lugar al crepúsculo 
donde el olor del agua, 
                                     de allá 
donde la muerte era una cosa lejos 
a veces, todavía 
llega y llama a mi puerta 
un nombre 
con un golpe apagado como el rumor de un ala. 

(c. 2009)


LA PALOMA 

Hoy vino la paloma. 
Yo estaba bebiendo no diré 
qué ceniza 

y de pronto llegó con reverencias de paloma. 

Era un precioso animalito gris 
con los ojos redondos y de púrpura. 

Llegó hasta mi balcón 
se despiojó 
y su cuello brillaba con realeza y en el pico 
tenía un majestuoso puñadito de nieve. 

Y yo supe que no lo olvidaría, y eso 
sencillamente 
                                es todo. 

(c. 2010)


En La fiesta secreta, Ediciones en Danza, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2022 / Gracias Lis / 
Abelardo Castillo (Buenos Aires, 27 de marzo de 1935 - 2 de mayo de 2017) / Fotos: jmp / 


José María Pallaoro lee poemas de Abelardo Castillo

 

lunes, 12 de septiembre de 2022

NIEVES VIVIANI Los muertos de esa noche




Palabras para una hermana de cualquier siglo

Si tuviésemos valor,
amabilidad tal vez,
recordaríamos la noche aquella 
en que los muertos cayeron desde el techo
atravesando el aire espeso,
la breve lumbre,
los ojos mudos,
tan certeramente,
y nosotras allí, en sillas de madera escarnecida,
tan quietitas,
haciendo encaje vos y yo leyendo a Marina, como siempre;
como si las horas, el río, la lluvia
se hubieran detenido bruscamente
y los huesos dolieran como el alma,
y de pronto supiéramos
que nadie nunca comprende a nadie
-menos aún nosotras a nosotras mismas-
y mil años o mil mundos nos hubieran separado,
pero albricias,
allí los muertos envolventes, rezumantes;
deslizándose desde las antiguas maderas
del más antiguo techo de la zona,
para que nadie dude jamás de mi pobreza ni de la tuya,
para que todo fuese
un festín de muertos
estrellándose seriamente
contra nuestros antiguos designios,
todos los olvidados viajes al país de los sueños,
las diameladas esporas de los cuerpos,
cerradas para siempre.
Los muertos de esa noche
convenientes fueron a nuestra fatalidad,
con su yermo estilo
de prófugos rebelados contra el natural orden
de las cosas.
Si tuviésemos valor, hermana mía,
o amables fuéramos,
recordaríamos la noche en que los muertos
bajaron desde el techo,
solidariamente,
sólo para consolarnos.


En Poemas, Ediciones del Clé, Nogoyá, Entre Ríos, 2020) / 
Nieves Viviani (Concordia, Entre Ríos, 1973) / Fotos: jmp, “City Bell en septiembre” / 

lunes, 5 de septiembre de 2022

CHARLY GARCÍA Aunque digan que va a ser muy fácil




CONFESIONES DE INVIERNO 

Me echó de su cuarto, gritándome: 
"No tienes profesión"
Tuve que enfrentarme a mi condición
en invierno no hay sol

Y aunque digan que va a ser muy fácil
es muy duro poder mejorar
hace frío y me falta un abrigo
y me pesa el hambre de esperar

¿Quién me dará algo para fumar?
¿O casa en que vivir?
Sé que entre las calles debes estar
pero no sé partir

Y la radio nos confunde a todos
sin dinero la pasaré mal
si se comen mi carne los lobos
no podré robarles la mitad

Dios es empleado en un mostrador
da para recibir
¿Quién me dará un crédito, mi Señor?
Solo sé sonreír

Y, tal vez, esperé demasiado
quisiera que estuvieras aquí
cerrarán las puertas de este infierno
y es posible que me quiera ir

Conseguí licor y me emborraché
en el baño de un bar
fui a dar a la calle de un puntapié
y me sentí muy mal

Y si bien yo nunca había bebido
en la cárcel tuve que acabar
la fianza la pagó un amigo
las heridas son del oficial

Hace cuatro años que estoy aquí
y no quiero salir
ya no paso frío y soy feliz
mi cuarto da al jardín

Y aunque a veces me acuerdo de ella
dibujé su cara en la pared
solamente muero los domingos
y los lunes ya me siento bien




En Adiós Sui Generis, elepé doble, grabado el 5 de septiembre de 1975, parte 1 (lado 2, tema 1) y 2, Microfón Argentina, 1975 / 
Charly García (Buenos Aires, 23 de octubre de 1951) / Fotos: jmp / 
Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller. - 


domingo, 4 de septiembre de 2022

GRACIELA MATURO Entonces fue tu rostro, revólveres de rosas



Cuando lloras amigo 

Cuando lloras amigo 
No es solo por tu desamparo 
La soledad el hígado las deudas 
el desamor 
Las sombras 
el cansancio 
Es el mundo que llora por tus ojos 
Los siglos de orfandad sobre la tierra. 
Otros ciegos y solos han buscado palabras 
En diccionarios borrosos 
Signos en el temblor del agua. 
Los has visto temblar 
Desnudos, solos 
Vistiendo de papel su lisura de amebas 
Lloran en ti cordero desangrado 
Llanto amargo que viene desde el fondo del tiempo 
Agua de piedad 
Río antiguo de lágrimas


Es tarde para escribir 

Es tarde para escribir una biografía inventada 
Tarde para el lamento. 
En qué edad hemos sido condenados 
A descifrar una amapola 
A esperar las señales invisibles. 
Pregunto por los ángeles 
Pido por la palabra 
Que haga girar la llave de lo oscuro. 
El fuego hará arder los viejos templos 
Y llegará la barca de amor y poderío 
Pregunto por los ángeles que saben mi condena. 


Entonces fue tu rostro 

Entre los hombres grises me acordé de tu rostro. 
Fue un olor a violetas 
Una mata de pasto entre los expedientes. 

Azules de tan hondos me miraban tus ojos 
Devolviéndome el rumbo de la luz 
Entre animales de sombra. 

En el círculo turbio de las risas 
Me halle a solas 
Con mi medalla de sangre tatuada en medio del pecho. 

Un otoño sin hojas y un carillón goteando 
Sobre la calle oscura y sin caricias 
De una tarde cualquiera. 

Entonces fue tu rostro y unas ganas 
De inclinar la cabeza sobre un violín antiguo 
Y dormir entre brasas que vuelan y se apagan. 


La feria de abalorios 

Vengo de transitar los mostradores del día 
la feria de dientes 
El pájaro de vidrio. 
Alguien me ha dado un pago absurdo por existir 
Por maldecir el látigo 
Repitiendo las ceremonias de la vida. 

Vengo del país que no entiendo, 
La feria de abalorios. 
Vengo enfundada de flor en el ojal y buenos días 
De cobrar mi salario en la noria. 

Colocaré mi paga al otro lado de la piedra 
Donde dibujo el sol 
Muy cerca del armario donde guardo 
Las flores vivas, los relámpagos, 
La almohada de perfume para soñar despierta. 

Yo pertenezco a ese lugar donde el pan se reparte 
Donde el alba es de todos. 
vengo a buscar mi sombrero de plumas de oro 
Mi plomada de aire 
Mi sensatez hecha de vértigo y amor. 

Quiero cambiar mis rupias por dinero eficiente 
Divisas de eternidad 
Revólveres de rosas. 



En Antología poética / Fondo Nacional de las Artes, 2007 / De Los tiempos del despojo, 1969 / Selección y fotos: jmp / 
Graciela Maturo (Santa Fe, 15 de agosto de 1928) / Poeta, escritora y ensayista / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

lunes, 22 de agosto de 2022

ALINE PETTERSSON La terquedad de las moscas



LAS MOSCAS Y LA LECHE 

     Probablemente se deba a que los domingos requieren de una explicación metafísica. El tiempo ese día cambia su paso, se vuelve horizontal, densamente horizontal. 

     Estaba yo en ese larguísimo periodo en que la espera a que la leche hierva se convierte en la imagen de una eternidad aterradora. En mi estado de spleen vi revolotear a dos moscas dentro de la no tan higiénica cocina. Eran la intensa contraparte a la inmovilidad del tiempo de la leche, de mi propio tiempo. Buscaban con esos finísimos sentidos suyos. Después de todo, son seres universales, y de la misma manera se arrojan sobre la divina miel cantada por los griegos, como cae sobre lo más sucio que se admite haber llevado dentro. 

      Hay algo en la terquedad de las moscas que les procura una agresión más allá del zumbido o del casi feérico toque de sus alas. Son insoportables. Insoportables, y si entretanto la leche no hierve, porque su tiempo, mi tiempo y el tiempo de las moscas no puede sincronizarse, el spleen se transforma en infinita melancolía. 

      Las moscas caminaban sobre un mueble cerca de mi vista inmóvil, mi cuerpo inmóvil. Después de muchos encuentros desafortunados, lograron juntarse y elevarse unidas dejando el tiempo horizontal como una gota de leche cuajada en una mesa, sin fuerza para escurrirse hasta el suelo. 

     Las moscas volaron juntas y yo les tuve envidia. 


FATALIDAD 

A José Antonio Alcaraz 

     No había luna, sólo el brillo punzante de las estrellas. De vez en cuando se escuchaba la voz ronca de algún búho y el suave susurrar de las hojas de los árboles. El cansancio los habia vencido. La respiración del anciano era pesada, regular como el romperse de las olas, cuya constancia hacía las veces de un espejo negro, profundamente negro. Ovillada, la joven también dormía. El trayecto fue largo, y la luz blanquísima del sol, que el hombre no podía ver, su caminar entre las breñas, apoyó en el brazo de la muchacha, el peso del tiempo, lo extenuaron. 

     Acaso un ruido más estridente de las aves nocturnas, acaso el estrellarse de una ola de mayor tamaño, acaso un rumor del alma hicieron perder al hombre el compás tranquilo de su aliento. El calor de la noche, la humedad de la brisa aposentada en su piel, el perfume intenso de la flora... o acaso sólo porque así tenía que suceder, los pensamientos del hombre se desbocaron, henchidos como las telas de una vela nave . 

     Ahí tan cerca yacía la joven ajena al mundo, presa de la fatiga. En uno de los movimientos del sueño, su cuerpo se aproximó al otro hasta tocarlo. El anciano, perdido en los pliegues de la noche, sentí la tibieza joven, aspiró su aroma. 

     La mano se posó con suavidad en los cabellos extendidos. Percibió su tersura, para después dejarse caer sobre los párpados cerrados, sobre la línea recta de la nariz, sobre la humedad carnosa de los labios. Y luego, inevitable, su recorrido por el cuello, por la redondez de paloma de los hombros, por la dureza virgen de los pechos. Condenada a seguir la marcha, descendió hasta las columnas cálidas del pórtico. 

     Ahí se detuvo, y un movimiento de horror sacudió la carne enjuta de Edipo mientras en el oleaje del sueño volvió a alejarse Antígona, su hija.






En Aline Pettersson, Material de Lectura, Serie el Cuento Contemporáneo, número 100, de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), 2011 / Cuidado de la edición: Sonia Herrera y Claudia Pacheco / Selección y fotos: jmp / Gracias Nieves Viviani / 
Aline Pettersson (Ciudad de México, 11 de mayo de 1938) / Narradora y poeta / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

sábado, 20 de agosto de 2022

JOSÉ LARRALDE En vos encontré la calma




MI VIEJO MATE GALLETA 

Mi viejo mate galleta
que pena me dio perderte, 
que mano tronchó tu suerte, 
tal vez la mano del tiempo. 
Si hasta creí que eras eterno, 
nunca imaginé tu muerte. 
En tu pancita verdosa
cuántos paisajes miré, 
cuántos versos hilvané, 
mientras gozaba tu amargo. 
Cuántas veces te hice largo
y vos sabías por qué. 
Cuando la yerba escasiaba
por falta de patacones, 
nunca pediste razones, 
pero me diste consejos: 
chupá, pero hacete viejo
sin llegar a los talones. 
Y en esos negros inviernos
cuando la escarcha blanquiaba, 
tu cuerpito calentaba
mis manos con su calor, 
pa' que el amigo cantor
se prendiera a la guitarra. 
Y ai´nomás se hizo la farra, 
vos y yo en un mano a mano, 
mate y guitarra en el claro, 
mate y guitarra en la sombra, 
en leguas a la redonda 
no hubo jagüel orejano. 
¡Ah! Compañero y hermano, 
qué destino más sotreta, 
nunca le di a la limeta, 
en vos encontré la calma, 
en este adiós pongo el alma, 
mi viejo mate galleta. 


CUANDO ME MUERA

El día en que yo me muera
que nadie llore por mí,
el llanto es agua salada
y la sal no echa raíz.
El llanto es agua salada
y la sal no echa raíz.
Tírenme de lomo al campo
y los ojos ábranme,
que quiero seguir mirando
el cielo que no alcance.
Que quiero seguir mirando
el cielo que no alcancé.
Que nadie rece por mi alma
y que nadie ruegue a dios,
ya no me quedan ni gracias
pa´pagar ese favor.
Ya no me quedan ni gracias
pa´pagar ese favor.
Voy caminando despacio,
total, igual via llegar.
La vida no tiene apuro,
la muerte sabe esperar.
La vida no tiene apuro,
la muerte sabe esperar.
Un día pensando en algo
quise soñar, ¿y pa´qué?
Me sobraba pensamiento
pero al sueño no lo hallé.
Tírenme de lomo al campo
y los ojos ábranme,
que quiero seguir mirando
el cielo que no alcancé.




En elepé Canta José Larralde, RCA Camben, 1967 / Letra y música: José Larralde / 
José Teodoro Larralde Saad (Huanguelén, partido de Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, 22 de octubre de 1937) / Fotos: jmp / 
Los autores y textos seleccionados por el coordinador forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-







martes, 16 de agosto de 2022

VLADIMÍR HOLAN En poesía no pasa otra cosa




CAMBIOS

Nuestra esperanza reside en esto: estamos casi casi
más allá del límite de la última realidad.
Pero junto a la conciencia que se desvanece,
se encuentra precisamente la conciencia
cuyos cambios continuos permanecen…


MERECEN BESOS

Primero solo, segundo sin los otros,
tercero como guarda del faro…
¿Por qué pensar aún en las mujeres: esas puertas
cerradas de golpe o abiertas de par en par?
Hay libros que merecen besos…


ENTRADAS GRATUITAS

Vivimos en el mundo sin amor tal vez sólo porque
tememos la crueldad del amor…
No nos confesamos nuestra esperanza,
ni siquiera aquella sin la cual vivimos…
La impaciencia de nuestra desesperación reclama
ya sólo la autodestrucción o el milagro.
Y queremos un milagro
sólo para tentar a los santos…


LECTURA

Aquí dentro la noche y la lámpara
y los muslos del libro descaradamente abiertos
a la virilidad de tres palmos de Gilgamesh,
mientras que afuera el árbol de otoño
va resistiendo a todas las objeciones
de la hoja que se marchita,
y cuando la hoja cae lo ha conseguido ya…


CUANDO LLOVÍA

Ayer, cuando llovía y estaba contigo, aún una adolescente,
bajo el plátano, que arrojaba sobre nosotros
el examen escrito de las sombras y el examen oral del viento,
no quise, al besarte,
pasar inmediatamente del destino al oráculo,
y no quise preguntar cómo se dice:
te quiero, cuando eso se ha dicho ya…
Y tú tampoco necesitaste cambiar de nombre,
porque después
se produjo en tu regazo un eclipse…


PARA SÍ MISMO

¡Tantas manzanas y ningún manzano! Pero
ahora ya no hay aquí ni manzanas.
¡Tanta pasión y ningún amor! Pero
ahora ni siquiera hay aquí no bautizados.
Cada cual para sí,
y tenemos tiempo sólo para momentos.
No hay permanencia…


MAL

¡Que estamos mal, que no amamos,
oh amor y nada, oh ser por necesidad,
vosotros, enemigos de la vida!
En poesía no pasa otra cosa
aunque hay quien no sabe leer…


DE VERDAD ES ASÍ

No es que oscureciera, puesto que
la tiniebla es perpetua.
Y como no sabe lo que va a suceder
es también inactiva.
Y ésta es nuestra existencia: ciegos,
a tientas entre muros videntes,
ya que incluso lo que está en nosotros
nos escapa…



En La gruta de las palabras / Ediciones Galaxia Gutenberg, España, 2011 / Traducción: Clara Janés /
Los primeros cinco poemas pertenecen al libro En el último trance (1961 – 1965), 1967; los tres últimos a Un gallo para Esculapio (1966 – 1967), 1970 / Selección y fotos: jmp / Gracias Nieves Viviani / 
Vladimír Holan (Praga, 16 de septiembre de 1905 - 31 de marzo de 1980) /
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

sábado, 6 de agosto de 2022

RICARDO RUIZ Poemas de Husos del no



III

Nada es ya estable, sino alguna canción
repetida bajo todas las banderas.
Eugenio Montale

mousiké

a la sombra 
del silencio
en su noche
asoma
si pudiera ver
esa lengua 
que lame
la espalda 
temblando
antes de su escucha

una mirada 
oblicua
agua
de lo común
el pulso  
del recuerdo 
futuro
un aire 
que murmura 
en los cuerpos

el envés del aura

gotas
danzando
en lo que 
decimos
tiempo
las manos
que lo vibran
nota a nota
en sus huellas
o ruinas

no calla 

en los huesos
azar su voz
quiebra
y canta



trencadís

de su amor
el subrayado
de un libro
y un cuchillo
inicia
el rito
del olvido

bebe el agua
de su espejismo

solo queda
nada
la sombra
del dolor
lame
los dulces labios
de su herida
lo que no quiso 
saber
lo que no supo
la palabra 
desdicha

belleza
de lo roto 
y lo reunido

perdido
y encontrado
otra vez
canta
lo que resta del no

.

otra letra
en el mar
que nace
en su nombre
abre
del paraíso 
sus ramas
lo que no espera
harto 
de beber
sed infinita
en su boca
encuentra
de agua 
raíz
del cielo 
una orilla
donde perdido
hallarse
en vos
decirse 
en su amor 
saber 
lo que no 
conoce

solo 
escucha 
sus manos
hilo de luna 
en el hueco 
de la noche

de volar
en su cuerpo
anida

.

no
es un sueño

abre
sendas
en el monte
en sus ramas
entrelazadas
las manos
buscan
entre
infinitas
ciudades
sus pasajes

el río
que escuche
lo que un sueño
quiere decir 
y no dice 

en la bruma
del cielo
su propia luz 

apenas
el aire
que lo dibuja
escribe
el sonido
del alba

no es un sueño



En Husos del no, Ediciones Barnacle, junio de 2022 / Selección y fotos: jmp /
Ricardo Ruiz (Buenos Aires, 16 de noviembre de 1953) /

lunes, 1 de agosto de 2022

SUSANA CABUCHI Siempre estaba el verano




1 

Detrás de las cortinas, 
la luna. 
Silban 
dos pájaros nocturnos 
y el silencio. 
Han llamado a la puerta. 

Dijeron: 
tiene los ojos tristes, 
se nota 
que no ha comido 
en días, 
su ropa está manchada. 

Trae el olor del jume, 
dice la madre, 
el olor de mi pueblo 
cuando soplaban los vientos del sur. 
Puede quedarse.


5 

Sobre la cama de los padres 
siempre estaba el verano. 
En los días de frío, 
cuando los vidrios se empañaban, 
el cubrecama 
nos ofrecía 
ramos de siemprevivas, 
cuatro fruteras llenas de sabores 
y un niño desnudo 
con racimos de uvas 
en las manos. 
Solíamos recostarnos 
y repasar con los dedos sus bordados: 
suaves colinas de hilo 
nos guiaban 
hacia un tiempo más cálido 
de atardeceres en la huerta. 
El viajero 
desde el umbral 
nos miraba 
recordando 
               tal vez 
                        otros viajes, 
algún querido 
lejano cubrecama.


10 

El viajero 
dice 
que un gran artista 
pintó una silla de paja 
igual 
a la que usa mi padre 
cuando mira la noche. 
Una simple 
                  –repite– 
útil, inolvidable silla. 
Y cada vez que la ve 
levanta el arco de las cejas 
y sonríe una sonrisa 
que no entendemos. 
Que no entenderíamos nunca.


13 

Hace frío. 
Un triángulo de luz blanca 
de luna 
se acomoda sobre el piso de la galería. 
En la cocina 
el viajero prepara 
comida de un lejano país 
nos enseña palabras en otro idioma 
y nos habla de música. 
Agustina sube a un banco de pino 
y muy suavemente 
le saca de la cabeza 
una mariposa 
pequeña, 
                casi dorada.


17 

Al ingresar a una sala 
que no usamos, 
el viajero descubrió 
el viejo piano. 
Apenas rozó algunas teclas 
y salió 
apresuradamente de la casa. 
Se dirigió 
hacia las colinas 
como si tuviera que hacer 
algo muy importante 
pero creemos 
que se alejaba 
para que no lo viéramos llorar.


25 

El viajero 
se ha ido. 
Sabíamos que se iría, 
hasta esperábamos que lo hiciera 
porque para nosotros 
más que un hombre 
era un viaje. 
Ha dejado flores 
sobre la mesa de todos 
y la cadena 
con su amuleto de madera oscura, 
colgada 
en el respaldo de mi cama. 



En El viajero, Ediciones Viento de Fondo, Córdoba, Argentina, primavera de 2018 / Selección de textos, fotos (láminas de Vincent Van Gogh) y video: jmp / 
Susana Cabuchi (Jesús María, Córdoba, 1948 – 26 de julio de 2022) /
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-

José María Pallaoro lee a Susana Cabuchi / 

jueves, 28 de julio de 2022

JAVIER GALARZA Los poetas cantan


Ars 

ADVENIMIENTO E INDIGENCIA 

Los poetas cantan restos 
de los dioses atomizados. 
La palabra resiste en la orilla 
del abismo del mundo. 
Guirnaldas deparadas por la atónita 
esperanza de un retorno. 
Ante la vastedad de la intemperie, 
el poema se hace morada a habitar, 
parcial cobijo, como una tienda de campaña, 
que pronto debe hacer lugar a otra cosa. 
Para que ningún sentido se cristalice. 
O permanezca.


ARS 

Una postal resiste en la llovizna, 
en la inasible sustancia de los sueños 
manifiesta los secretos convocados. 
Como retratos de lugares vistos en vidas 
casi ajenas, de tan remotas. 
Constancia de magias y colapsos 
desde un silencio que contiene. 
Esa nada, hermosa como el vacío, 
sitúa nuestras coordenadas 
en esta geografía de vendavales. 
Asume la escritura 
como una preparación para el silencio. 
En la imprecisa bitácora de los naufragios 
no aprendemos el olvido.


LIBRETOS 

Develar una carencia inaugural  
hace lugar a las ficciones de la vida, 
al proceso de habitarse, de habitar un cuerpo. 
Tras los gestos exhaustos del amor,  
cuerpo y escritura se restituyen al vacío,  
hasta agotar las variaciones sobre un tema..
Como si se tratara de perder una ficción  
por no perderse  dentro de esa ficción  
para tener, entonces sí, la libertad 
de producir una ficción.


LA HENDIDURA 

Algo en la alternancia 
entre los colores de la tinta 
y la hendidura certera 
de la pluma sobre el papel, 
lo blanco. Sea la pluma, 
el canto o la voz, como el eco 
que vuelve con el viento, 
y sea esta luz también 
que alumbra las aperturas 
del mundo, aún en la noche. 
El estilo o estilete 
que rasga el blanco de la hoja. 


LA RESISTENCIA 

Te convoco con palabras de mago 
hasta romper mi boca 
contra el silencio del alba. 
Para amar tu disolución en la sombra, 
la llovizna de tus dichos, 
tu militancia en lo prohibido,
voy a quererte como pueda, 
a decirte donde alcance; 
a guardar en las celosías del invierno, 
todo lo que humedezca 
los dibujos con tu forma. 
Para que no se borre tu nombre en la ventana, 
tu caligrafía de vacilaciones, 
las pintadas rebeldes 
de nuestra resistencia en la pared.



En Lo atenuado, Edición Audosea, Argentina, 2014 / Selección de textos, fotos y video: jmp / Dibujo de portada: Gabriela Carbone Rivas, septiembre de 2006 / 
Javier Galarza (Buenos Aires, 27 de febrero de 1968 - 27 de julio de 2022) / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-

José María Pallaoro lee a Javier Galarza /