jueves, 30 de abril de 2009

Idea Vilariño: El amor y otros poemas


En El espiniyo, n° 4, otoño - invierno de 2006



El amor


Un pájaro me canta
y yo le canto
me gorjea al oído
y le gorjeo
me hiere y yo le sangro
me destroza
lo quiebro
me ayuda
lo levanto
lleno todo de paz
todo de guerra
todo de odio de amor
y desatado
gime su voz y gimo
río y ríe
y me mira y lo miro
me dice y yo le digo
y me ama y lo amo
–no se trata de amor
damos la vida–
y me pide y le pido
y me vence y lo venzo
y me acaba y lo acabo.


Anoche


Anoche entre mis sueños
puñado de cenizas
hice el amor contigo
sereno y exquisito
contigo que hace tanto
hace tanto estás muerto.

(Febrero, 21, 1990)


Con los brazos atados

Con los brazos atados a la espalda
un hombre
un hombre feo y joven
un rostro algo vacío
con los brazos atados a la espalda
lo hundían en el agua de aquel río
–un rato nada más
lo estaban torturando no matándolo–
con los brazos atados a la espalda.
No hablaba y lo pateaban en el vientre
con los brazos atados lo pateaban
le pateaban el vientre los testículos
se arrollaba en el suelo
lo pateaban.
Ahora mismo
hoy
lo están pateando.

(Agosto 13, 1969)


Los adioses


Morirse
no morirse
y estarse triste repartiendo adioses
moviendo
adiós
apenas
el pobre corazón como un pañuelo.

(2001)


Sabés


Sabés
dijiste
nunca
nunca fui tan feliz como esta noche.
Nunca. Y me lo dijiste
en el mismo momento
en que yo decidía no decirte
sabés
seguramente me engaño
pero creo
pero ésta me parece
la noche más hermosa de mi vida.

(La Habana, 1968)


L.V.


Ahí estabas
estás
estarás siempre
mirando qué
inmóvil
distraído.
Siempre.
Mientras yo esté.


Decir no

decir no
atarme al mástil
pero
deseando que el viento lo voltee
que la sirena suba y con los dientes
corte las cuerdas y me arrastre al fondo
diciendo no no no
pero siguiéndola.

-


Y diré que estoy triste
qué otra cosa decir
nada más
que estoy triste.
Estoy triste.
Eso es todo.

(Octubre 20, 1995)


La metáfora


Quemame dije
y ordené quemame
y llevo llevaré
–y es para siempre–
esa marca
tu marca
esa metáfora.

(Madrid, 1989)


El fuego


Sin él
aquí
sin él.
Su fuego susurrando.

(Las Toscas, junio 13, 1987)


Esto


Esto que va que viene
que llevamos que traemos
de un lado a otro
huesitos ganglios médulas
la voz el tacto dulce
el cristalino
el pubis
esto que cada noche
guardamos
frágil cosa
todo esto
qué es esto
sangre
aliento
piel
nada.

(Febrero 2, 2002)

-


Tanto que estuve amando
tanto tiempo
tanto que amé
que tuve
y que ya dejo
porque este mundo mío
ya no es mío
porque ahora abandono
y resigno
y me voy
y doy la espalda.

(Enero 14, 1990)




En: el espiniyo / revista de poesía de las cuatro estaciones año 02 número 04 otoño – invierno 2006___________
La conocimos este verano en su casa de Montevideo aunque desde siempre nos acompaña su poesía. Nos habló con pasión de política, con cierto dejo desesperanzado, y de literatura. Luego supimos que estaba a punto de realizarse una importante operación de la que hoy se está reestableciendo. Es una de las principales voces de su generación y de las que le precedieron, desde el inicial La suplicante (su primer cuaderno poético de 1945) hasta su Poesía Completa (Cal y Canto, 2003). Luis Alberto Spinetta llegó a decir que la poesía de I.V. “...tiene una carga humana tan grande que realmente es monumental.” En página 27 Irina Bogdaschevski comenta Al amor (edición bilingüe castellano-alemán). De este libro fueron extraídos la mayoría de los textos que aquí presentamos.

miércoles, 29 de abril de 2009

La canción y el poema




La canción y el poema
(Letra: Idea Vilariño. Música: Alfredo Zitarrosa).


Hoy que el tiempo ya pasó
hoy que ya pasó la vida
hoy que me río si pienso
hoy que olvidé aquellos días
no se por qué me despierto
algunas noches vacías
oyendo una voz que canta
y que tal vez es la mía...

Quisiera morir...
ahora... de amor.
Para que supieras
como y cuanto te quería
quisiera morir...
ahora... de amor
para que supieras...
Algunas noches de paz
si es que las hay todavía
pasando como sin mí
por esas calles vacías,
entre la sombra acechante
y un triste olor de glicinas
escucho una voz que canta
y que tal vez es la mía...

Quisiera morir...
ahora... de amor.
Para que supieras
como y cuanto te quería
quisiera morir...
ahora... de amor
para que supieras...

martes, 28 de abril de 2009

“Preguntas” y otros poemas de Raúl Gustavo Aguirre




EL CASTIGO


Y vinieron entonces los demonios
y abusaron de mi.
“Vinimos – me dijeron – a quitarte
toda pureza y arrogancia,
a enseñarte a reptar, a implorar, a plañir”.

Yo esperé como pude
que se cansaran y se fueran.

En verdad se llevaron casi todo.
De mi quedó un guiñapo,
un hueco horrible, una mentira,
una dura lección al borde de la tumba.

Pero no consiguieron arrancarme
los ojos donde estás.

La Prensa, 1979



VIVIR



Vivir es asumir
el dolor de vivir.

(Y un día desquitarse
en la playa escondida,
en el mar infinito).

Un solo día, uno.

1980.



NUESTROS POEMAS


Nuestros poemas avanzan con nosotros,
nuestros poemas son urracas a las que extravía la niebla,
a las que confunde el cazador.

Nuestros poemas son rosas de cal viva
arrancadas demasiado pronto por amantes inquietos.

Los aprensivos las dejan estar. Los más resueltos
las arrojan al agua y
las malezas se cierran detrás de nosotros.

Clarín, 1980.



PREGUNTAS


Algunos poetas me hacen llegar
sus libros, sus cartas, sus biografías
y fotografías,
las nóminas de sus distinciones,
las fotocopias de sus declaraciones
y sus poemas inéditos.
Y yo me digo: “qué tengo que ver
con estos poetas productivos,
eficaces y dinámicos,
tan descollantes de personalidad,
tan seguros de sí, tan convencidos
de haber encontrado las palabras
y las claves definitivas?
¿Y qué tengo yo que ver con esos
otros, los nostálgicos, los que se
jactan de sus penas y me endosan sus importantes fracasos?
¿Y qué con esos otros que vociferan sus amores
y se abrazan en público con sus mujeres y sus
hombres, con sus ciudades, sus consignas, sus banderas y sus dioses?
¿Qué tengo yo que ver con esos poetas,
yo que soy tartamudo,
yo que estoy aterrado,
yo que perdí mis señas
y no tengo camino ni memoria
y apenas sobrevivo?

Clarín, 1983.



LA ESTRELLA FUGAZ



Yo cumplo un luminoso y secreto camino,
lejos, en un sistema solar joven y extraño.
Soy puro lis de fuego y después ya no soy
sino una claridad velocísima y tenue
que se confunde con la realidad.

La Gaceta, Tucumán, 1983.




Selección de poemas de “La estrella fugaz” (Libros de Tierra Firme, 1984), antología de textos aparecidos en diarios y revistas desde 1964 hasta 1983. Raúl Gustavo Aguirre nació en Buenos Aires el 2 de enero de 1927, y murió el 18 de enero de 1983. Poeta, escritor, ensayista, traductor, y maestro de poetas.:--
Foto: Aguirre, de Jorge Cappato

viernes, 24 de abril de 2009

“Una radio bajo el agua”, por Horacio Fiebelkorn




Una radio bajo el agua
dice un relato. Una radio
bajo el agua en Old Trafford.
Junto a ella descansan
un pantalón, restos de muñecos,
una bicicleta, una pelota, un cartón
con la foto de cuatro hombres
cruzando una calle.
Uno de ellos va descalzo.


___


Bajo el agua un espejo
devuelve todo el sueño.
La radio suspende el relato,
una voz llama a refugiarse.
Van saliendo burbujas
de una estufa a kerosene, exhala
un olor a eucaliptus.
Pero ¿no es una tarde de verano
y un auto atraviesa un temporal
en el sur de alguna parte? El padre
maneja y escucha la pelea
de Acavallo contra un japonés.
La madre mira fijo la ruta,
el hijo más grande se sueña
despierto en historietas,
el más chico duerme.


___


Ahora alguien huye
en la bicicleta, pedalea
contra el viento hacia el río.
Aquel cartón se parte en cuatro pedazos.
A uno lo acribillan, a otro lo apuñalan,
un tercero se mete en un cine,
sólo el cuarto dice
lo que fue y lo que queda
junto a los árboles del fondo.


___


El agua se oscurece con la figura
blanca del pelo negro que clava
un cabezazo al fondo de la red.
Todo se revuelve. Cruce de cartas.
Alguien dice: “El año que viene, por ahí”.
Le contestan. “Mamá está cada vez más loca”.
Otro mira y no dice nada, porque nunca
nada, pero recuerda que una vez
mandó una carta a un prestigioso matutino.


___


Escuchen cómo habla esa radio muerta.
Hace bailar al cadáver del muñeco,
hace picar la pelota sobre las hormigas.
Habla porque está muerta,
por eso lo que dice
raspa y mueve.


___


Tan animal como el caballo del lechero.
O el que estaba detrás del alambrado,
con los tranvías que callaban, y todavía
no había monoblocks. La bestia
mascaba pasto frente a un chico
detrás del alambre. O tal vez
como el caballo del cuadro
de la casa parroquial. Ese que iba
sobre el mar y se lanzaba
sobre una mano gigante que interrumpía
la tormenta. O el que estaba echado
en un cuarto secreto entrando por detrás
de la catedral. Pero eso no podrá saberse,
no hay testigos,
ya se fueron y cerraron todo con llave.


___


Llegaron por la ventana esa noche,
era verano y no podías dormir.
Te sacaron del cuarto para llevarte
de paseo en su máquina voladora.
Desde allí miraste la ciudad, sus luces,
con el rumor de voces de otra parte.
Luego del paseo te devolvieron a la cama.
Cuando se fueron, tus ojos seguían abiertos.
Después te rendiste, con la sospecha
de que algo hubo, algo como un soplo,
casi como nada. No fue posible
olvidar ese vuelo nocturno
sobre la ciudad dormida.


___


Un pájaro pega en el palo.
En las avenidas, bajo los árboles,
en los caminos de cintura,
quieren saber qué pasa con el cruce
de un pájaro y un palo,
qué fue del pájaro después del palo,
qué quedó del vuelo, dónde
cayó lo que volaba, qué marca en el palo
dejó aquello que venía y sacudió el aire,
quién puso ahí ese palo, cómo fue,
de dónde vino lo que se estrelló.
Nadie vio nada, nunca se sabe
qué música suena
en el cuerpo de un pájaro
que pega en el palo.


___


En el camino a la ciudad
no hay más que murmullos
tallados desde aquella vez que fueron
rugido y gritería, victoria,
tráfico atascado bajo las arboledas.
En el agua se apaga el relato,
encanece la voz,
los muñecos se mueren
una piedra abre el charco en miles de círculos.
En menos de un minuto se evapora
y un zapato aparece en medio del barro.
Pero otra vez el cielo echa sombra.
Otra vez comienza a llover
sobre el estadio vacío.


___


La cabellera verde toca el agua,
sus puntas mojadas son tenaces ante el viento
que peina y despeina.
El agitarse del pelo, el cuello frágil que detiene
toda mirada, todo movimiento
en la siesta.
La espera es una cabellera verde
que toca el agua. El viento sigue
y la vigilia es la única que canta
lo que silba el deseo.


:___

Horacio Fiebelkorn
nació en La Plata el 5 de diciembre de 1958. Publicó: Caballo en la catedral, 1999, Zona muerta, 2004. “Una radio bajo el agua” conforma la quinta sección de Elegías, su tercer libro de poemas, editado en 2008.

Más Fiebelkorn en: POESÍA LA PLATA.
:____
Foto: Archivo de la talita dorada.
:___

martes, 21 de abril de 2009

“Buenos momentos en el sanatorio”, poema de Jorge Aulicino



_:

Buenos momentos en el sanatorio



Se distrae en el sanatorio mirando
reproducciones de Claude Monet.
Se detiene frente a la de Port d`Argenteuil
que está frente a la cocina.
No le interesa ya el “efecto Monet” que venía siguiendo
sino la copa de esos árboles al otro lado del río.
“Este es un cuadro naturalista”, se dice,
“puesto que Monet atrapó la felicidad de esos árboles.
¿O la felicidad de esos árboles sólo la vemos Monet y yo?
Pero sin duda es la misma felicidad que yo veo en los árboles reales”.

De pronto se abre a su espalda una puerta
y el pasillo es invadido por la fragancia del café.
Como si abriera una grieta en su pensamiento
otro éxtasis.


De: Hombres en un restaurante, 1994.

___:
Jorge Aulicino
nació en Buenos Aires en 1949. Poeta y periodista.

:___
Ilustración: Claude Monet, Port d`Argenteuil.
:__

miércoles, 15 de abril de 2009

D. H. Lawrence. Tres poemas.


-

Traducción y nota: Carmen Vasco



EL DESEO HA MUERTO


El deseo puede haber muerto
pero un hombre sigue siendo
el lugar de encuentro del sol y de la lluvia,
siempre la maravilla embosca al dolor
como en un árbol de invierno.

DESIRE IS DEAD
Desire may be dead / And still a man can be / A meeting place for sun and rain, / Wonder outwaiting pain / As in a wintry tree.


A LA SALIDA DE LA ÓPERA


Por las escaleras de piedra
muchachas de grandes ojos colmados de tragedia
alzan hacia mí sus miradas de grave desconsuelo.
Y yo sonrío.

Damas
con pies lustrosos y puntiagudos
dando pasitos como pájaros
buscan con ansia algo como un bote que las salve
del naufragio,
Y yo, en la averiada multitud,
estoy de pie y sonrío.

Toman la tragedia tan naturalmente.
Eso me complace.

Pero al ver los ojos cansados
dolientes enrojecidos
del camarero de brazos flacos
me alegra volver al lugar de donde vine.


AFTER THE OPERA
Down the stone stairs / girls with their large eyes wide with tragedy / lift looks of shocked and momentous emotions up at me. / And I smile. // Ladies / stepping like birds with bright and pointed feet / peer anxiously forth, as if for a boat to carry them out of the wreckage, / and among the wreck of the theatre crowd / I stand and smile. // They take tragedy so becomingly. / Which pleases me. // But when I meet the weary eyes / the reddened aching eyes of the bar-man with thin arms, / I am glad to go back to the place where I came from.


GLORIA


La gloria es también del sol, del sol de los soles,
y por los rayos de sus espléndidas alas
fluyen diminutos ríos de paz.

Casi todo su tiempo, el tigre da pasos sinuosos y afelpados
en una paz ardiente.
Y el pequeño halcón, en las alturas, gira sobre la lenta
espiga de la paz
La paz nace detrás del sol, con el halcón peregrino
y con el búho.
Sin embargo todos ellos beben sangre.

GLORY
Glory is of the sun, too, and of the sun of suns, / and down the shafts of his splendid pinions / run tiny rivers of peace. // Most of his time, the tiger pads and slouches in a burning / peace. / And the small hawk high up turns round on the slow pivot of / peace. / Peace comes from behind the sun, with the peregrine falcon, / and the owl. / Yet all of them drink blood.


CANCIÓN DE UN HOMBRE QUE ES AMADO


Entre sus pechos está mi hogar, entre sus pechos.
Por tres lados me hostigan el miedo y el espacio, pero el cuarto respira
tibio en la fortaleza de sus pechos

Todo el día estoy alegre y atareado en mi trabajo.
No hace falta cuidar mis espaldas del terror que
acecha detrás.
Estoy fortalecido, soy feliz en mi trabajo.

No hace falta velar por mi alma, engañar el miedo con plegarias;
vuelvo a casa cada noche,
veo la querida
puerta con cerrojo, y allí me encierro, libre de miedo.

Vuelvo a casa cada noche
Y tiendo mi cara entre sus pechos;
y de lo bueno que haya dado al día,
mi paz da fe.

Y aquello en que fallé, donde me equivoqué
surge callado de su cuerpo y sin falta
silencioso me avergüenzo.

Y espero pasar la eternidad
con mi cara hundida entre sus pechos
Y mi corazón tranquilo lleno de seguridad
Y mis manos quietas llenas de sus pechos.

SONG OF A MAN WHO IS LOVED
Between her breasts is my home, between her breasts. / Three sides set on me space and fear, but the fourth side rests, / Warm in a city of strength, between her breasts. // All day long, I am busy and happy at my work / I need not glance over my shoulder in fear of the terrors that lurk / Behind. I am fortified, I am glad at my work. // I need not look after my soul; beguile my fear / With prayer, I need only come home each night to find the dear / Door on the latch, and shut myself in, shut out of fear. //
I need only come home each night and lay / My face between her breasts; / And what of good I have given the day, my peace attests. // And what I have failed in, what I have wronged / Comes up unnamed from her body and surely / Silent tongued I am ashamed. // And I hope to spend eternity /
With my face down-buried between her breasts / And my still heart full of security / And my still hands full of her breasts.


-:

D. H. Lawrence: “Lo honorable es pelear hasta que la lucha esté terminada”


por Carmen Vasco


David Herbert Lawrence nace en 1885 en Inglaterra, hijo de un minero y una maestra. Esta combinación deja sus huellas, además de su propia extraordinaria percepción, que le brinda una mirada del mundo verdaderamente profunda y original.

Gracias a una beca, estudia literatura en la universidad. Hasta entonces, había trabajado como maestro en su pueblo minero, declarándose en contra de que los niños no tuvieran afecto y respeto en el sistema escolar. Publica su primera novela en 1911. Luego se le diagnostica tuberculosis.
Poco después, se va de Inglaterra con Frieda Weekley, se casan en 1914, y siguen juntos hasta la muerte de Lawrence en 1930. Pasan gran parte de su vida fuera de Inglaterra.

Lawrence escribió novelas, cuentos, traducciones y poesía. Incursionó en la pintura, y en estas distintas formas de expresión, algunas de sus obras fueron censuradas, como la famosa novela “El Amante de Lady Chatterley”, que concluye antes de morir. La censura en su época se debió a la tierna y profunda forma en que se expresaba respecto del erotismo y el amor, que sentía inseparables. Uno de los poemas de esta selección no se incluyó en el libro al que correspondía; el editor no lo permitió.

Su vasta obra poética refleja su sentir sobre el mundo-cosmos, la deshumanización del hombre por la era industrial, el inicio de la destrucción del planeta, su pasión por la naturaleza, su buceo en la naturaleza humana. Cito lo que le escribe a un amigo, literato y editor, sobre su lazo con Frieda: “Frieda y yo hemos terminado, al fin, la larga lucha, y estamos unidos. Es una lucha que uno tiene que emprender. El viejo Adán debe ser matado en mí y la vieja Eva en ella, y ser luego un nuevo Adán y una nueva Eva. Lo honorable es pelear hasta que la lucha esté terminada. Pero, Dios mío, es horrible y angustioso”.

Lawrence mira las plantas y los animales con los ingenuos ojos del niño que descubre colores y formas, y con los maduros ojos del hombre que ve que la bondad y la crueldad están en todos los seres. Desde ambas miradas, se hermana con la naturaleza, tal vez más que con sus congéneres.

Parecería que los temas por los que sobrevuelo no cobran la importancia necesaria para que Lawrence llegue, ante algunos ojos, a ser considerado un poeta mayor.
Sin embargo, tuvo la admiración y amistad de Aldous Huxley; en él abrevó Dylan Thomas; nuestro Francisco Madariaga lo ha honrado en su poesía, y así muchos otros que no se aferran a los candeleros de corrientes intelectuales o poéticas.

Lawrence nos dice: “Todo lo que ha enseñado la ciencia sobre el fuego, no cambia para nada al fuego. Los procesos de la combustión no son el fuego, son formas de pensamiento. H2O no es agua, es una forma de pensamiento, no constituye nuestra vida. Nuestra vida está aún constituida por el fuego y el agua, la tierra y el aire elementales, en ellos nos movemos, vivimos y existimos.”

Descubro a Lawrence poeta en el año 2002. Lo que he leído de él iluminó, sustentó y confirmó mi propio sentir. El no resistiría - o mejor dicho, haría la mayor resistencia - a este tiempo que vivimos, aislados en ciudades voraces y violentas, aislados ante nuestras computadoras, de la comunicación real entre las personas, de nuestras raíces en la madre naturaleza.


__:
Carmen Vasco
nació en Buenos Aires en 1965, en una familia de poetas. Es traductora de poesía de autores ingleses y norteamericanos.
:__

jueves, 9 de abril de 2009

Guillermo Pilía: Algunos poemas de “Segunda memoria”.



_______:

Ojalá el tiempo tan sólo
fuera lo que se ama. Se odia
y es tiempo también. Y es canto.

Claudio Rodríguez


El viaje sentimental


En reunión de familia, el niño escucha hablar de Europa.
Han vuelto de un largo viaje unos parientes lejanos,
se pasan fotos, se despliegan periódicos.
Madrid tintinea en su oído como moneda
en la taza de un ciego, como organillo de Galdós.
Sopla viento en el Sena, en Nôtre Dame
no está Esmeralda. Tras los palacios italianos,
hay un cielo como un paño de bandera
—celeste y tenso— que lo llena de melancolía.
En la reunión se come, se bebe, se ríe. El niño sueña
con ese mundo que aprendió a amar en los libros.
Mañana crecerá, y el recuerdo de ese instante
irá con él por siempre: oscuro como el agua veneciana
o luminoso como la arena de Las Ventas. Nadie
sabrá nunca que esa noche casual
alimentará por años sus fantasías; que su imaginación
repondrá lo que entonces no se dijo;
que en los viajes del cuerpo —que tendrá
ocasión de hacer— buscará, sin conseguirlo,
el mismo cielo, la misma brisa, la misma luz;
que tratará en vano de revivir —en los viajes del alma—
esa soleada tristeza: la del niño que apuntaba a escritor.


Invocación a Coatlicue


Insurgentes, Tacuba, el Zócalo, los libros
de Donceles, la Avenida Reforma,
los murales de Rivera, la sífilis
del marqués de Tierra Firme, los cielos
entoldados de lluvia, los ídolos de piedra...
Bienvenidos a Teotihuacán
—nos decían al pie de las pirámides—
donde los hombres nos volvemos dioses
después de la muerte
... Un día en los bosques
y en el castillo de Chapultepec,
mañanas de Coyoacán, mañanas
en el Templo Mayor, en las iglesias
de Cholula y de Puebla, bajo humeantes volcanes;
Taxco, sus platerías, Santa Prisca,
guitarrón en la noche de Plaza Garibaldi,
Silverio o Armillita junto al mar de Acapulco...
¿Qué es el hombre, qué son los dioses, qué es el tiempo?
Lo que deseé por años, dentro de mí ha corrido
como el agua vertiginosa del Mezcala.
Sólo tú permaneces, Señora de la Falda
de Serpientes, a la que de niño temía a la distancia.
Señora Coatlicue, ruega hoy tú por nosotros.


Documento de identidad


No sé en qué trámite u oficina, junto a qué teléfono
público, se me ha perdido el documento
de identidad. Para tales casos la ciudad prescribe
lo que se debe hacer, apenas una tarde de colas
y de dedos entintados, y ya se tiene uno nuevo.
Nadie percibe que con esa pérdida tan ínfima
se fueron años enteros de mi vida: mi foto
de adolescente sin barba, cuando el mundo me abría
sonriente sus rutas; mi firma que hasta entonces
sólo había rubricado versos, inocencias; el registro
de mi año de soldado; y las constancias
de muchas votaciones: someras esperanzas
de algo mejor, en general defraudadas. Este flamante
documento que ahora llevo, con mi imagen
avejentada, no conoce —como el otro—
las lluvias de Córdoba, los latidos de mi pecho
cuando pasaba el escuadrón militar, la cercanía
de otros cuerpos de mujer: no conoce
el miedo antiguo ni el tempestuoso amor,
es apenas un carnet que identifica
a un hombre que ha nacido viejo, al que amputaron
—aunque sea en efigie— la mitad de su vida.


Marsella, 9 de mayo de 1891


Aquella —mi pierna derecha— cuántas
ciudades recorrió, cuántos países...
Juntos cruzamos los Vosgos a pie;
fuimos tras un circo ambulante desde Hamburgo
hasta Suecia; más tarde a las canteras
de Chipre y a los puertos del Mar Rojo.
Y nunca pensé en ella hasta esa noche
en que el tumor me dijo que no iba a seguirme
ya más, en que entendí que se me haría
desde entonces cada vez más extraña,
del tiempo del ajenjo y de las letras.
Como un paraguas que por torpeza se olvida
al terminar la lluvia, así la veo
ahora solitaria en esa mesa
del quirófano de la Concepción,
envuelta en unos trapos manchados de sangre,
pálida en la borrachera del éter
y empolvada de sol. Quizá una hermana
de hábito blanco más tarde vendrá
para llevarla al crematorio. Poco vale
aquí la pierna cancerosa de un francés
que vivía del comercio en el África.


Los secretos


Detrás de la ventana existe un árbol
al que el otoño lentamente transforma.
Desde su cama lo mira una enferma incurable
y piensa en futuras estaciones, en tardes
de convalecencia, en promesas de salud. Ella ignora
que ya no arribarán tales días, que a su lado
todos fingen porvenires rumbosos, que esas hojas
que caen son la única certeza. Yo la veo
mirar hacia el árbol que el otoño
y la tarde transforman, y no es tristeza
por su destino lo que siento: es más bien
piedad por el niño que yo fui, alimentado
con las mentiras de los moribundos,
con frases a media voz, con miradas
secretas, suspicaces; con palabras ambiguas
que siempre escondían algo sucio o terrible.
La enferma que sospecha de las risas forzadas
y la amabilidad de los médicos, es hoy el niño
que ayer yo fui: temeroso de aquello
que el mundo entonces me ocultaba; temeroso
de la muerte y de Dios, y también de la vida.


Lo que se queda aquí


Es el día de dejar la antigua casa: los muebles
ya han sido retirados, las ventanas
están ya sin cortinas; y los cables de la luz
cuelgan del techo con tristeza de desastre.
Nada importante va a ser olvidado. Pero acaso,
ocultos en un rincón, seguramente queden
fragmentos de uñas, de cabellos, un botón
de una vieja camisa, la hilacha de un vestido,
una moneda de diez centavos que una mañana
saltó de mi bolsillo —poca cosa
como para extrañar su ausencia—, alguna mota
de polvo de un viaje lejano. El resto está ahora
en el camión de mudanza. Menos el tiempo
que imperceptiblemente nos fue apartando de las fotos
que llevaremos a la última casa, las uñas del dolor,
los cabellos de la ternura, los botones
de los días de fiesta. Eso se queda aquí:
las hilachas de las conversaciones, las monedas
perdidas del amor, el polvo que trajimos de otros sitios
en los que rozamos la felicidad. Cáscaras de nuestras vidas
que ignorarán los que vengan, bagatelas sin precio
que a nadie más enseñarán a vivir.


--:
Guillermo Pilía
nació en La Plata en 1958. Estos poemas forman parte de “Segunda memoria”, libro aún en preparación.
Más poemas de GP en POESÍA LA PLATA.
--:--
Foto: Guillermo Pilía en City Bell, archivo de la talita dorada.
:--

Si estás teniendo inconvenientes en dejar tu “comentario”, envíalo como correo-e a:
jmpallaoro@gmail.com

sábado, 4 de abril de 2009

“La estrella roja” y otros poemas de Roberto Malatesta



:

MI AMIGO VIVE CERCA DEL ARROYO


Mi amigo vive cerca del arroyo.
Desde su casa puedes escuchar
la cadencia del agua.
Yo mismo me detuve ensimismado
a oír, sentado en su sillón naranja.
Ciertamente mi amigo es muy afortunado,
camina a orillas del arroyo
hasta llegar al parque
y las sierras le abrazan
el horizonte.
Yo podría envidiarlo
pero no lo hago.
Si no fuese mi amigo
otra cosa sería.
Al serlo un poco soy
yo el que vive
tan cerca de un arroyo.
Su rumor se percibe a través del poema.

Para Pablo Anadón

--
UN SIMPLE ESPECTÁCULO


Mi hija y yo observamos como entrenan perros.
No es por interés en el asunto,
es cierto que nos gustan mucho los animales,
pero hoy estamos aquí sin más cuestiones.
Apacible espectáculo:
hombres y bestias,
viento y un cielo gris,
luz a lo lejos, en los bordes,
donde quiebran las nubes.
Estamos bien aquí,
la tarde nos parece inmejorable,
echados en el pasto sin nada hacer,
nada podría resultar mejor, tanto que
yo no sé que es esto, cómo denominarlo,
si felicidad, busco el cómo y el porqué
sin nombre alguno todo me desborda,
sin nombre alguno, no está mal, mejor así.
Todo es inmensidad:
el pasto, el viento, la luz.
Todo importa, empero, nada es importante:
sólo grande y sin peso.
Estamos bien aquí.


--
MI HIJO Y EL PERRO VIEJO


Mi hijo identifica al perro viejo como suyo,
dice que el nuevo es mío y a mí me da tristeza.
Pudo haber elegido al joven pero escogió al viejo
que pronto va a morir, y si la muerte es triste
la inocencia de mi hijo le añade un tristísimo elemento.
Se sabe que la muerte cría a su alrededor
colonias de animales melancólicos
y en cada rincón reproduce un símil de sí misma,
falsas muertes que cumplen la misión de ofuscarnos.
Yo quisiera evitarle un pesar a mi hijo,
mas no consigo sino entristecerme.
Hoy jugamos a la pelota y yo perdía siempre
mirando a los rincones, desatento,
él se rió mucho, se ríe y piensa en su perro.
El puede lo que yo no puedo, el cree solo en la vida.


--
ÁRBOLES


Algunos árboles que ya no tengo
me regresan en sueños:
el sauce llorón de mi infancia,
la línea oscura de ligustros,
las casuarinas y su aullido,
un limonero escala al techo,
una higuera que vio a mi madre crecer
y al sol de la siesta me oyó
conversar con mi abuela,
pesadas hojas que oigo caer desde el gomero.
Son tan nítidos
como si los tocase tras andar un atajo
que avergonzara al tiempo.
A veces creo que de ellos algo
creció en mí,
que soy la suma de mis árboles.


--
LA ESTRELLA ROJA


Vimos a Marte,
los dedos de mis hijos señalaron
hacia la estrella roja.
Nunca, en años, se había aproximado
tanto a nuestra tierra.
Lucía realmente muy bella
en el cielo final
que tocaban los dedos de mis hijos.
Mi casa también era bella
con Marte adornándole el cielo
y mis hijos felices
con aquella visita.
Aquella noche nada se interpuso
entre ellos, nuestra casa y las estrellas.


--
EL MOTOCICLISTA


Junto al camino se detiene,
me pregunta si voy hasta el cruce, él me lleva
agradezco su gesto pero digo que no.
El cruce es donde se bifurca
el camino que sigo,
un brazo va hacia Cosquín
el otro, más breve, a Cabana,
allí es donde yo voy
de visita a la casa de mi amiga
la Tere Andruetto.
No tengo apuros,
prefiero llegar caminando.
Así es como se llega a su poesía,
así es como ambos la entendemos.


--:
Roberto Daniel Malatesta
nació en la ciudad de Santa Fe en 1961. Publicó, entre otros, los libros de poemas: “Del cuidado de la altura del níspero”, 1992; “Las vacas y otros poemas”, 1994; “Flores bajo la lluvia”, 1998; “No importa el frío”, 2004; “Por encima de los techos”, 2004. En prensa: "Cuaderno del no hacer nada", Ed. Sigamos enamoradas, de Cecilia Romana y Marina Serrano.
.
Esta selección de poemas iba a integrar la edición impresa de El espiniyo, número 7. Es parte, ahora, de Aromito.

:--
Foto de cabecera: Roberto Malatesta, por Roberto Aguirre Molina.
:-:

lunes, 30 de marzo de 2009

La gota de rocío




La gota de rocío


(Silvio Rodríguez)

La gota de rocío
del cielo se cayó
y en ella el amor mío
la carita se lavó.

Pero era tan temprano
que no salía el sol
y se helaron las manos
y mejillas de mi amor.

Creí que las estrellas
la iban a buscar
y que en su cara bella
se ponían a jugar.

Me dijo: "tengo frío,
acércame calor"
y fui con tanto brío
que encendí su corazón.

Y mientras la besaba
me dijo en un temblor:
"esto es lo que faltaba
para que saliera el sol".

¡Oh! gota de rocío
no dejes de caer
para que el amor mío
siempre me quiera tener.

(1980)
--

martes, 24 de marzo de 2009

“Voces de Vidas”. Poesía y memoria: Conti, Urondo, Lamonega, Dorronzoro, Aiub, Santoro, Bustos, Favero, Gelman, Mux, Pallaoro, Eustratenko, Aprea.



-
“Voces de Vidas”. Poesía y memoria.


Poemas y textos de:

Haroldo Conti
Francisco Urondo
Imar Lamonega
Dardo Dorronzoro
Carlos Aiub
Roberto Santoro
Miguel Ángel Bustos
Daniel O. Favero
Juan Gelman
Néstor Mux
José María Pallaoro
Griselda Eustratenko
Inés Aprea


En las voces de:


Ana María Haramboure, Graciela Sandoval, Carolina Donnatuoni, Omar Musa, Liliana Perdomo, Oscar Vernales y Carlos Aprea
Intervención Musical: Nina Rapp

Lunes 23 de marzo - 22hs.
Centro Cultural El Núcleo (6 Nº 420 e/40 y 41) - La Plata

“Voces de Vidas”. Poesía y memoria. 1


-
I ---------------- (INTRODUCCIÓN: PREPARANDO LA ESCUCHA...)
MÚSICA: ADAGIO LA PATÉTICA

-
LOS PÁJAROS DE NUESTRA MEMORIA --------- Lee (GRACIELA Sandoval)

tal vez el poema sea
un campo dorado
a la espera

de la lluvia

y del viento

que mecerá
los árboles

donde descansan
los pájaros

de nuestra memoria
------------------------------ Texto (JOSÉ MARÍA PALLAORO)

-
AL RAS ----------------------------------------- Lee (LILIANA Perdomo)

Lo pequeño se hace inmenso
Lo profundo cava
hasta desmentir el borde
Lo avizorado es apenas
el punto de encuentro y
el punto de fuga.

Hacia el centro y hacia afuera
y hacia más allá
algo incandescente frágil nos reúne.
Por debajo de los escombros
y los sagrados huesos
más adentro
más hondo
está lo que osamos
está lo que desguarnece.

La doble trama sustantiva
el verbo de la ascensión.
Lo que nos desea
Lo que nos iguala.

Estremecimiento
de todo
cuanto queda por nacer.
-------------------------------------------- Texto (GRISELDA EUSTRATENKO)

-
II ---------------- (EL CORAZÓN DEL TEMA: SUEÑOS, COSTUMBRES, VIDAS)
(Suite allegro, vivace, presto, fragmentos, música popular, tanguitos, zambas, como pequeñas introducciones a cada poema o conjunto de poemas?)

----------------------- Fragmento de “Tristezas del vino de la costa” Texto (HAROLDO CONTI, detenido desaparecido) -------------- Lee (CARLOS Aprea)

Música: LA CASA TENÍA UNA REJA…

-
COSTUMBRES --------------------------------------- Lee (CAROLINA Donnatuoni)

no es para quedarnos en casa que hacemos una casa
no es para quedarnos en el amor que amamos
y no morimos para morir
tenemos sed y
paciencias de animal
--------------------------------------------------------- Texto (JUAN GELMAN)

-
LÍMITES ------------------------------------- Lee (OSCAR Vernales)

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire,
hasta aquí el fuego?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?
Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.
----------------------------------------------------- Texto(JUAN GELMAN)

-
MÚSICA: ASERRÍN. ASERRÁN

LOS PATIOS DEL TIGRE ------------------------ Lee (ANA María Haramboure)

Fueron siempre los pájaros los que anduvieron en los patios
de mi infancia.
A la claridad del canario se sumó el gritito entrecortado
del calafate, el vuelo diminuto de los bengalíes.
Algún mono hubo, pero fue efímero.
Agregaba mi abuelo a la magia reinante sus oros de Gran
Maestro. Sus libros que, de a poco, fueron siendo mis pájaros.
Un tío viajó y en una gran jaula trajo un tigre. Lo aseguraron
a una cadena y esperaron que lo viera.
Su garganta me llamó; aparecí.
El espanto y la maravilla me helaron.
Desde ese día los patios dejaron de ser tales. Fueron selvas
de mármol y mosaicos gastados en donde el terror habitaba.
Era feliz. Tocaba el misterio a diario y no desaparecía. Me
acostumbré ávidamente a lo extraño.
Cuando alguien ordenó su encierro en el Zoológico, lloré.
Entonces comenzaron mis fugaces visitas; temblaba cerca de
su jaula. Su rugido era música tristísima para mí. Le imploraba a su
memoria de fiera el recuerdo.
El día en que me fui a despedir de él para siempre me olió, detuvo
su andar en círculos. Una sombra humana le cruzó la mirada. Intenté
tocarlo. El griterío prudente me clavó en el piso.
Pensé un adiós, suavemente me marché. Más tarde supe de su
muerte. Su carne fantástica se juntó en el polvo a otras carnes.
He crecido. Guardo de mi infancia sus huesos en mi alma, los libros
en mi sangre.
Pero cuando llegue el fin y me miren los ojos que aún no he visto,
pienso que será el tigre incierto de la locura el que me lleve tanteando a
la nada, aquel tigre de titubeo y delirio del suicidio que en su boca me
ahogará clamando.
O tal vez mi viejo tigre, rayado por la piedad, quiera devorarme como
a un niño.
---------------------------------------------- Texto (Miguel ÁNGEL BUSTOS, detenido desaparecido)
-
MÚSICA: PEQUEÑA IMPROVISACIÓN CON ESTILO INFANTIL

MADRUGADA ---------------------------------------- Lee (CARLOS Aprea)

Jugos del cielo mojan la madrugada de la ciudad violenta.
Ella respira por nosotros.
Somos los que encendimos el amor para que dure,
para que sobreviva a toda soledad.
Hemos quemado el miedo, hemos mirado frente a frente al dolor
antes de merecer esta esperanza.
Hemos abierto las ventanas para darle mil rostros.
----------------------------------------------------- Texto(JUAN GELMAN)

-
TANGO: NOSTALGIAS

VIVIR --------------------------------------------------- Lee (OMAR Musa)

Yo te diría:
hay que vivir
hay que hacerse una casa de piedra y huesos de enemigos
hay que amaestrar una oruga
hay que amar
hay que amarse
pero existe mucho de malo en mi y eso me desconsuela,
me inhibe para ponerme entre las varas de un carro y tirar
como un buen caballo mal alimentado, me pone la piel de
plumerillo y margarita silvestre,
me pone ambiguo, me pone
un tinte violáceo alrededor de los ojos – como cuando nos
amábamos - , me pone en manos de esa gentecita que se llueve
en los jardines, y me duele , entonces, que nadie diga
buen día los lunes,
buenas tardes lo s martes,
buenas noches los miércoles, que los jueves
vengan cobradores de horas y noches no abonadas
puntualmente, que los viernes
llegue
esa perfumada carta sin hojas de ayer, sin recuerdos, sin
nada
que no sea el pálido deseo de una carne, que los sábados
mis gatos dediquen un funeral a mi memoria,
que los domingos
un rumor de río se pegue a la piel de los sauces, o ese mayo,
o esa lluvia a las cinco de la mañana, o ese
individuo
que quiere matarse a cualquier hora, o ese que no se mata
porque lo miran desde una azotea,
o no matarme,
sin embargo,
sigo moliendo tu trigo y haciendo tu pan día a día,
relleno
hojas con tormentas, perros y ciudades lejanas, o me
voy
con los amigos
a colgar ropa o fantasmas,
o a tomar mate debajo de ese árbol que se apaga en tus tardes,
mientras
manos pacientes,
en la sombra,
preparan caminos,
lámparas, pueblos tristes,
y antiguos relojes marcan la antigua piel de las calles,
chimeneas, voces
que van
del sudor a la lágrima, a la estrella, a la furiosa raíz,
para contar, para contarte, después,
algo de las banderas,
de las ratas
que se prenden en nuestras uñas,
de lo que bailan
al son de los letreros, o de los sabios,
con las medias aún sucias por el último sueldo y sonriendo
por los agujeros, aunque
a veces
me quede así, con la cabeza en mis perros, mirando eso que
se derrumba muy cerca de mi pellejo, o dentro, y se me
ocurre, entonces,
que el mundo debería tener muchas patas,
como las arañas,
que el mundo
podría ser una olla de guiso,
o un pan,
o esa encantadora flor que se muere en tus ojos, pero
no hay mas que esperar, tejer y destejer, mientras
alimentamos el alma,
y los huesos y las lágrimas van adquiriendo la forma
correspondiente, ya ves que no es mucho, si alcanzamos a
comprender que nunca nos guardarán el turno, que nunca nos
traerán la cabeza del monstruo en cabeza de plata,
y que nunca
dejaran de observarnos
desde ese campo de tigres encorbatados, alertas.
Sin embargo, eso no es todo: miremos alrededor,
démosle de comer a los perros que ya anochece, y déjame
pensar que no es tan difícil vivir así,
contra todos los árboles y los vientos,
amando
con miércoles y azules de las calles con barro, inviernos,
y pequeños dioses surgidos de la mugre,
sonrientes,
esperándolo todo de nosotros, aunque
luego
viene lo demás y no se cómo volveremos a ser lo que fuimos
antes sin renunciar a la vida
con tanto pecho entre agujeros
llamas,
con tanto no amor al amor que existe,
con tanto llanto
y tristeza en los rincones.
---------------------------------------------------- (Sigue CAROLINA Donnatuoni)

-
VIVIR ---------------------------------- (segunda parte: a continuación de OMAR Musa)

No obstante, fíjate,
no es tan difícil vivir así si le damos al alma la forma
de un pájaro
de una flor
de una selva,
de una luz,
e iluminamos lobos, increíbles fronteras, y nos rascamos
las espaldas con ilustres visitantes, o
nos quemamos
cejas, pan y botones
en la primera línea de fuego, siempre, en esa línea
donde
nadie tiene nunca menos de una cruz para nosotros,
una corbata del abuelo, o una bolsa
para que la llenemos de lamentos
no publicados en ninguna parte,
ni cantados,
ni bailados,
ni orinados,
ni vendidos al gitano para que le limpie el trasero al
mono. No, por menos no se puede,
sería
no vivir, no amar, no decir
aquí esta este corazón,
esta zapatilla,
este brazo flaco pero iluminado y duro
para quien lo necesite, para el que llegue primero,
o irse
con los mercaderes,
con los ministros patriotas,
a ofrecer por ahí lo único que nos queda en los bolsillos:
la última gota de tierra, de sal, de bosque, el último sudor
o la flor aquella, tan rara, que una noche
encontraste
al costado celeste de la luna, cuando
grillos y sapos y todo lo que levanta chillidos, ojos
y collares en los salones nos armaban un mundo sin pequeños
propietarios,
sin grandes propietarios,
sin mañana le pago,
sin tendrá que ir al asilo viejito,
sin la plata o la vida,
sin anoche escupí sangre, en fin, un mundo así, hasta el
alba,
hasta que algún gallo atorrante nos ponía otra vez en
este bosque con gerentes, jefes, se atiende de tal a tal
hora, automóviles y chapas de bronce relucientes,
Juanes cansados,
Juanes rumbo al collar y la cadena,
y todo lo que ya sabes, lo que ya conoces, pero tengo
un solo cigarrillo, los gatos regresan sigilosamente
y ya se habre
la puerta
de la noche: escucha
ya llega
la luz de los pájaros
------------------------------------------ Texto (DARDO DORRONZORO, detenido desaparecido)
-
FOTO: De izquierda a derecha: Nina Rapp al piano, Omar Musa, Eugenia (canto), Oscar Vernales, Carlos Aprea y Ana María Haramboure (en sombras).-

“Voces de Vidas”. Poesía y memoria. 2


-
GIECO: TEMA SOBRE LAS FLORES 2ª PARTE

NUEVE ------------------------------------- Lee (OSCAR Vernales)

te cuento de las flores aquellas que decidimos un día cuidar juntos
de cómo intentamos hacerlo
de cómo hay que regarlas día a día para que no mueran
de cómo el yuyal avanza si nosotros nos quedamos
si bajamos los brazos
de cómo las hormigas pueden matarlas
de cómo sus tallos son aún débiles
de cómo su verde aún no alcanza
de cuánto falta para que florezcan
y cuánto falta aún sembrar
te cuento de las flores aquellas que decidimos un día cuidar juntos
y tengo miedo de no verlas.-
---------------------------------------------------------------- Texto (CARLOS AIUB, detenido desaparecido)
-
EL OCASO DE LOS DIOSES ------------------------------ Lee (GRACIELA Sandoval)


No hay nadie en la calle, en los ruidos húmedos, en el
vuelo de las hojas y mis pasos quieren reiniciar
las maderas de la adolescencia.

Pero todo está abandonado, no hay nada que pueda
favorecernos; ningún aire de inconsciencia, ningún
reino de libertad. Sólo hábitos tolerantes haciendo
crujir nuestra memoria. "Ha estado bien", decimos.

Dueños del incendio, de la bondad del crepúsculo,
de nuestro hacer, de nuestra música, del único
amor incoherente; soberanos de esa calle donde los
tactos y la impresión hicieron su universo.

Las sombras acarician aún sus veredas, tu mismo
nombre y tu gesto son una forma nocturna que en
esa constelación crece y sabe enrostrar nuestra
culpa.

Y todo termina con una esperanza, con una dilación
–"ha estado bien"–, o en un bostezo, o en otro
lugar donde es menester el coraje.

------------------------------------------------------- Texto (FRANCISCO “PACO” URONDO)
-
UNO MÁS UNO HUMANIDAD ---------------------- Lee (LILIANA Perdomo)

II

mañana un general con viruela boba habrá de acuartelar a mil conscriptos
porque una mosca le ensució un tintero de la guerra del paraguay
y su esposa tendrá un hijo con un coronel
un forzudo canta un jingle
y en el décimo piso del ministerio dos empleados juegan a la generala
mientras una mujer les muestra la bombacha a dos cadetes

parece que van a tapizar el sillón de la presidencia
y está en estudio clausurar la poesía

¿qué hace el tanque ése parado en la puerta de mi casa?


III

el hijo del poeta surrealista
remontó clandestinamente un barrilete
viendo a un albañil leer a Kant en el tranvía

y cuando vi que el padre del ministro se transformaba en iguana
recuerdo que se organizó un campeonato de ajedrez en una villa miseria

así empezaron las cosas
fue cuando las gallinas todavía empollaban huevos

ahora
a los almaceneros se les ocurrió estudiar taquigrafía y bailes clásicos

no creo que aguantemos mucho tiempo.
------------------------------------- Texto (ROBERTO J. SANTORO, desaparecido el 1° de junio de 1977)
-
MÚSICA: TEMA DE LA RESACA

CADA DÍA QUE PASA ----------------- Lee (CARLOS Aprea)

Sin excepción, casi por naturaleza o desatino,
todos los días, a la mañana, temprano,
ando por este camino. Llego tarde al trabajo y con
alegría, cuando
es necesario llegar más temprano
y con indignación o repugnancia o sed
de venganza o rabia. Todo esto
no me martiriza ni me apena, aunque parezca
lo contrario y tenga olor a traición; sé muy bien,
con toda impaciencia, que el ocio
llegará algún día con la revolución. Y que ni una cosa
ni la otra vienen de la tristeza o de la impotencia.

Voy cansado, es cierto, harto como todo el mundo que se precie,
o con desaliento; pero nunca falta
alguna cosa, un olor,
una risa que me devuelva,
para valer la pena; recién entonces empiezo a convencerme;
calles sucias y bocinas y el tráfico
alucinado y dormido todavía; viejos conocidos,
como el destino
o la bruma de la ciudad. Y
el mal semblante; la desconfianza
en los ojos, en los grandes ojos de la gente
hechos para volar. Manos enrarecidas
que rodean
la calle sitiando su respiración. Dominados
del mundo; empleadas
tersas y vulgares bajando
de coches lujosos de los dueños
de otras empleadas, y así sucesivamente.
------------------------------------------------ Texto (FRANCISCO “PACO” URONDO)

-
MÚSICA: CANCIÓN DEL ÁRBOL DEL OLVIDO

LA PURA VERDAD -------------------------------- Lee(ANA María Haramboure)

Si ustedes lo permiten,
prefiero seguir viviendo.
Después de todo y de pensarlo bien, no tengo
motivos para quejarme o protestar:
siempre he vivido en la gloria: nada
importante me ha faltado.
Es cierto que nunca quise imposibles; enamorado
de las cosas de este mundo con inconsciencia y dolor
y miedo y apremio.
Muy de cerca he conocido la imperdonable alegría; tuve
sueños espantosos y buenos amores, ligeros y culpables.
Me avergüenza verme cubierto de pretensiones; una gallina torpe,
melancólica, débil, poco interesante,
un abanico de plumas que el viento desprecia,
caminito que el tiempo ha borrado.
Los impulsos mordieron mi juventud y ahora, sin
darme cuenta, voy iniciando
una madurez equilibrada, capaz de enloquecer a
cualquiera o aburrir de golpe.
Mis errores han sido olvidados definitivamente; mi
memoria ha muerto y se queja
con otros dioses varados en el sueño y los malos sentimientos.
El perecedero, el sucio, el futuro, supo acobardarme,
pero lo he derrotado
para siempre; sé que futuro y memoria se vengarán algún día.
Pasaré desapercibido, con falsa humildad, como la
Cenicienta, aunque algunos
me recuerden con cariño o descubran mi zapatito
y también vayan muriendo.
No descarto la posibilidad
de la fama y del dinero; las bajas pasiones y la inclemencia.
La crueldad no me asusta y siempre viví deslumbrado
por el puro alcohol, el libro bien escrito, la carne perfecta.
Suelo confiar en mis fuerzas y en mi salud
y en mi destino y en la buena suerte:
sé que llegaré a ver la revolución, el salto temido
y acariciado, golpeando a la puerta de nuestra desidia.
Estoy seguro de llegar a vivir en el corazón de una palabra;
compartir este calor, esta fatalidad que quieta no
sirve y se corrompe.
Puedo hablar y escuchar la luz
y el color de la piel amada y enemiga y cercana.
Tocar el sueño y la impureza,
nacer con cada temblor gastado en la huida
Tropiezos heridos de muerte;
esperanza y dolor y cansancio y ganas.
Estar hablando, sostener
esta victoria, este puño; saludar, despedirme
Sin jactancias puedo decir
que la vida es lo mejor que conozco.
--------------------------------------------------- Texto (FRANCISCO “PACO” URONDO)

-
MÚSICA: TEMA M. E. WALSH

ARGENTINAZO ---------------------------- Lee (LILIANA Perdomo)

He vuelto.
Ni la luna naranja ni el velamen chinesco
me importan,
ni les pido a los focos del muelle
que hagan niños de niebla,
rondas que me conduzcan, jugando al Gallo Ciego,
a la infancia perdida.

Puerto, dame ruidos de güinches y anclas,
cataratas de trigo,
el rechinar de un tren que huela a estiércol,
el cencerro de la vaca judas
deshaciendo muuues de uno en fondo
por los bretes que dan al matadero.

Dame un fulgor de ocaso
(pon, si gustas, alguna nube lila,
el parpadeo de la Cruz del Sur),
que vaya dorando:
letrinas de cartón, techos de pajabrava,
arrabales de cinc, chimeneas sajonas,
palo mayor de un barco…

Y fuime con mi cóndor riesgo adentro,
buscando el epicanto del sismo del coraje,
el volcán del fervor.
Todos eran muchachos. Tenían en los ojos
un severo destello y llevaban la edad
barbada y miliciana.
Escapados del cerco de la droga y lo morbo,
fueron formando oleaje,
un trueno hecho de venas dilatadas en grito
rodando largamente por la urbe y el mapa,
una carga suicida de amor loco y furioso
por sentir que los beses
emancipada, Patria,
contra la turbia horca de la traición
cerrándose
para quebrar sus himnos.

-------------------------------------------- Texto (IMAR LAMONEGA, detenido desaparecido)
-
MÚSICA: FINAL TEMA M. E. WALSH

NO OLVIDAMOS NADA --------------------------- Lee (CARLOS Aprea)

No olvidamos el llanto
ni el vacío de los muertos en la tierra.
América circula con todo sufrimiento.
Pero canta.
No con voz de fuerza.
Canta el día de luz que llega
por el río de trigo,
al ardor de sus hombres
erguidos y en marcha.
No olvidamos nada.
Pero el canto es la fiebre más alta.
Huye de nuestras frentes,
señala nuestra sangre.
Alto. Altísimo.
Como nuestro amor.
------------------------------------- Texto (MIGUEL ÁNGEL BUSTOS, detenido desaparecido)
-
SONIDO DE LA VOZ HUMANA ----------------------- Lee (OSCAR Vernales)

Llueve húmeda será la luna cortada
a ras del cielo sangriento que me cae.
Por cada vez siempre
me pongo y salgo
con mi corazón de sol sobre el horizonte.
Daré a todos
la puesta de corazón aquella
de las seis de la mañana del día más puro..
Hago la noche hago de cuenta que hablo visible invisible.
No seré de los de un hierro y un alma solos.
Luz no olvido lo que imagina mi sangre en tus venas mi boca
que no es mía.
Soy mil por mil a cuatro costados
un cuerpo mundo de mil lenguas.
No olvido créeme no olvido
acabo de nacer no olvido para siempre.
---------------------------------------------- Texto (MIGUEL ÁNGEL BUSTOS, detenido desaparecido)
-
VERBO IRREGULAR -------------------- Lee (GRACIELA Sandoval)


yo amo
tu escribes
él sueña
nosotros vivimos
vosotros cantáis
ellos matan
--------------------------- Texto (ROBERTO J. SANTORO desaparecido el 1° de junio de 1977)
-
MAREA DE ELEGÍA ---------------------------- Lee (CARLOS Aprea)

El aire de la marcha es nuevo para todos.
Tengo aún la palabra; la ejerceré más alto.

Llegué con los escombros de un cielo sobre el rostro
y escucho crepitar hogueras de fervor,
fuegos poniendo en fuga bestias que me asolaban.

Nada impide que vea pasar incandescencias,
que sienta una península como siento a mi padre,
que vaya a mirar rostros que quiere la ternura
o el azogue de nada que me revela vida.

La marea está alta, acumula en Los Andes
Nilos como el de Cuba con limo para todos.

El corazón es patria soñada, prometida,
del vuelo vagabundo de la sangre del hombre.

Todo obliga a explorar hasta el adiós final.
------------------------------------------ Texto (IMAR LAMONEGA, detenido desaparecido)-
-
FOTO: Oscar Vernales y Carlos Aprea.
-

“Voces de Vidas”. Poesía y memoria. 3


-
MÚSICA: PALOMITA BLANCA 1ª PARTE

-------------------------------------------------------- Lee (CAROLINA Donnatuoni)
MARÍA VIENE CON ESTELLAS EN EL PELO,
ella recién nacida de raza milenaria,
como si la empujaran los fantasmas furiosos,
aquellos mismos vientos, la llanura salvaje.

Pero lleva puestos su tapado y sus zapatos
vulgarmente modernos, para mentir que es buena,
perfecta occidental. Habla un buen español
para que no descubran su lengua vengadora.

María, que admitió mi mano blanca, sabe
que llevo, yo también una mascara: nombre
y apellido y corbata y algunos papeluchos
de acuerdo con las leyes, por hoy y mientras tanto,

seguiremos soñando poder amanecer
un día despeinados, desnudos y aborígenes,
salir y caminar por Nuestras avenidas
y saludar a gritos al resto de la tribu.
-------------------------------------------------- Texto (DANIEL O. FAVERO, detenido desaparecido)
-
MÚSICA: PALOMITA BLANCA 2ª PARTE

LLUVIA EN LA VILLA ------------------------- Lee (ANA María Haramboure)

afuera
el agua cae
de arriba para abajo
adentro
el agua sube
de abajo para arriba
-------------------------- Texto (ROBERTO J. SANTORO, detenido desaparecido)

-
CÁRCEL DEL PUEBLO ------------------------------- Lee (CARLOS Aprea)


ciudadano de la clase 39
factor rh negativo
comunica a la división de investigaciones
policiales antidemocráticas
haber descubierto una cárcel del pueblo
está ubicada cerca de mi casa
es la villa miseria
a la que da su espalda
la manufacturera algodonera argentina
sociedad anónima.
---------------------------------- Texto (ROBERTO J. SANTORO, detenido desaparecido)

-
MÚSICA: HOY VENGO A ENTREGAR MI CORAZÓN

¿QUÉ ALTURA PISÉ AHÍ? --------------------------- Lee (OMAR Musa)

Me pareció petiza mi ciudad.
Mi Paraná emotivo corría embarrancado
a lo largo del centro
y al final fluyó en su delta de barriadas de cine.

Delante de mis pasos iba el galgo del ansia
y un rastro de mujer me conducía
a una dicha olvidada.

De pronto, boquiabierto, me encontró
ante el presidio.
¿Qué altura pisé ahí,
tirado en la humedad, bajo la manta
que olía a otras angustias?.

Seguro que no fue cuando llenaron
la cárcel de escolares
y sacáronme adrede, para apagar las risas
y chocar con la triste mirada de mi pibe,
quien me colgó la mustia guirnalda del abrazo
y alejose, humillado.

¿Fue acaso en el banquito,
con mi Rosa de un lado y un milico del otro
cuando ví que salía entera de su cara
la lumbre del amor
y por fin divisé
tierra de eternidad?
--------------------------------------------- Texto (IMAR LAMONEGA, detenido desaparecido)
-
MÚSICA: FINAL HOY VENGO A ENTREGAR MI CORAZÓN

EL ÁRBOL -------------------------------------- Lee (GRACIELA Sandoval)

De la violenta madrugada
un hombre entra a su casa y el olor de sus hijos
le golpea la cara, los olvidos, la furia,
ahora cierra la puerta con doble llave
y se saca la gente, la ropa con cuidado,
apaga los gritos de la camisa
o los ojos del camarada que brillan en la cárcel
y oye cómo se mueve la ternura en la pieza,
bajo sus ramas dormirá todavía una noche,
bajo sus ramas yacerá cuando caiga.
------------------------------------------------- Texto (JUAN GELMAN)

-
DOCE ---------------------------------------------- Lee (OSCAR Vernales)

la tristeza es una figura de humo
muy cierta por cierto
la tristeza es una niña vestida de otoño
un encuentro común aunque no la busco
la tristeza es un pedazo de cielo tras la ventana pequeña de una celda
es morir y no ver el triunfo.-
-------------------------------------------------- Texto(CARLOS AIUB, detenido desaparecido)
-
MÚSICA: TONADA DEL VIEJO AMOR

EL HOMBRE LIBRE ----------------------------------------- Lee (LILIANA Perdomo)

Estaban los dos hombres en un calabozo.
- ¿Por qué estás preso? - preguntó uno.
- Porque soy libre - contestó el otro.
- ¿Y qué es la libertad?
- La libertad no existe, como no existe el hombre. Sólo existe el hombre hambriento y el hombre libre.
- ¿Y qué es ser un hombre libre?
- No decir y no hacer lo que los hombres libres quieren que uno diga y haga.
- ¿Y si te obligan?
El hombre libre se rió.
- Precisamente – dijo-, ahí está la fuerza del hombre libre. Nadie puede obligarlo a decir ni hacer lo que no quiere.
- Sin embargo – dijo el otro-, ahora, por ejemplo, te obligan a no estar con la mujer que amas.
- ¿Y quién te dijo – contestó el hombre libre- que no estoy con ella?
------------------------------------------------------------ Texto (DARDO DORRONZORO, detenido desaparecido)
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MÚSICA: FINAL TONADA DEL VIEJO AMOR

LA VERDAD ES LA ÚNICA REALIDAD ------------------ Lee (OSCAR Vernales)

Del otro lado de la reja está la realidad, de
este lado de la reja también está
la realidad; la única irreal
es la reja; la libertad es real aunque no se sabe bien
si pertenece al mundo de los vivos, al
mundo de los muertos, al mundo de las
fantasías o al mundo de la vigilia, al de la explotación o de la producción.
Los sueños, sueños son; recuerdos, aquel
cuerpo, ese vaso de vino, el amor y
las flaquezas del amor, por supuesto, forman
parte de la realidad; un disparo en
la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos, aquellos
gritos irreales de dolor real de los torturados en
el ángelus eterno y siniestro en una brigada de policía
cualquiera
son parte de la memoria, no suponen necesariamente el presente, pero
pertenecen a la realidad. La única aparente
es la reja cuadriculando el cielo, el canto
perdido de un preso, ladrón o combatiente, la voz
fusilada, resucitada al tercer día en un vuelo inmenso cubriendo la Patagonia
porque las
masacres, las redenciones, pertenecen a la realidad como
la esperanza recatada de la pólvora, de la inocencia
estival: son la realidad, como el coraje y la convalecencia
del miedo, ese aire que se resiste a volver después del peligro
como los designios de todo un pueblo que marcha hacia la victoria
o hacia la muerte, que tropieza, que aprende a defenderse, a rescatar
lo suyo, su
realidad.
Aunque parezca a veces una mentira, la única
mentira no es siquiera la traición, es
simplemente una reja que no pertenece a la realidad.
------------------------------------------------- Texto (FRANCISCO URONDO, Junio de 1976)
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NOTA XII ------------------------------------- Lee (ANA María Haramboure)

Los sueños rotos por la realidad
Los compañeros rotos por la realidad/
Los sueños de los compañeros rotos
¿Están verdaderamente rotos / perdidos / nada
se pudren bajo tierra? / ¿su rota luz
diseminada a pedacitos bajo tierra? / ¿alguna vez
los pedacitos se van a juntar?
¿va a haber la fiesta de los pedacitos que se reúnen?
Y los pedacitos de los compañeros / ¿alguna vez se juntarán?
¿caminan bajo tierra para juntarse un día como dice manuel? / ¿se
juntarán un día?
De esos amados pedacitos está hecha nuestra concreta soledad /
Per / dimos la suavidad de paco / la tristeza de haroldo / la lucidea de
/ rodolfo / el coraje de tantos
ahora son pedacitos desparramados bajo todo el país
hojitas caídas del fervor / la esperanza / la fe /
pedacitos que fueron alegría / combate / confianza
en sueños / sueños / sueños / sueños
y los pedacitos rotos del sueño / ¿se juntarán alguna vez?
¿se juntarán algún día / pedacitos?
¿están diciendo que los enganchemos al tejido del sueño general?
¿están diciendo que soñemos mejor?
--------------------------------------------------- Texto (JUAN GELMAN)

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MÚSICA: ANA CANCIÓN INFANTIL

-------------------------------------------------------------- Lee (OSCAR Vernales)
YO NO QUISE SALVARME SINO DEL EGOÍSMO;
Quise hacer con mis venas una comunidad
De vida y esperanzas; quise amarte; luche
Para enterrar el odio y odié como un soldado

De la paz que no nace con su libertad única.
Comprobé los engaños fatales donde están
Sometidos millones de hermanos, milenarias
Tristezas donde duermen los dientes dominantes.

Comprobé la dulzura cuando fuiste mujer
De mis combates, cuando vi más allá
Mirándote, menuda, compañera infinita
Y descubrí la madre del hombre nuevo andando.

Yo no quise salvarme sino de la traición,
De la cobarde fuga, de la filosofía
De los desentendidos, cómplices del sepulcro;
Entonces, sus gatillos, sin querer, me salvaron.
--------------------------------------------- Texto (DANIEL O. FAVERO, desaparecido el 24 de junio de 1977)-
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FOTO: Omar Musa.
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“Voces de Vidas”. Poesía y memoria. 4


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III --------------- (VOLVER Y LO QUE QUEDA: DOLORES, RAZONES, DUDAS)
(Final, andante, moderato, breves ritornelos?)

MÚSICA: TEMA DE MILONGA

NOTA V ------------------------------- Lee (OMAR Musa)

no echés a la tristeza del fogón/
siéntese aquí a mi lado/vieja/
usted nunca me va a dejar/
perdonemé si la olvidé

si anduve de rabia en rabia
saliendo de un muerto entrando
a otro muerto o mundo roto/
si así viaje todos estos años/

arrímese/tristeza/
que me hace tanta furia
y tanto puerto muerto y
necesito viajar/viajar
-------------------------------------- Texto (JUAN GELMAN)

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MÚSICA: FINAL MILONGA

RAZONES ------------------------------- Lee (CAROLINA Donnatuoni)

Porque nos hemos resistido a sólo
consumir y prosperar como el resto del mundo.
Porque aún guardamos una memoria
para los muertos que adornan, para nadie,
las zanjas de esta cruel ficción llamada patria.
Porque todavía no se nos mezclan del todo
los variados rostros del verdugo
con el único rostro de la criatura humana.
Porque debemos, a nuestro juicio, lealtad a la palabra
y hablamos cada día con mayores silencios
hay en nuestras mesas alcoholes formidables,
ademanes de patética sinceridad
y risas que dejamos escuchar como pedazos de pan
cayendo al fondo, pero sólo mientras tanto.
---------------------------------------------------------- Texto (NÉSTOR MUX)

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JORGE JULIO --------------------- Lee (GRACIELA Sandoval)
dónde

dime con quién andas
a quiénes nombra
tu nombre, de cuántos habla
tu gesto
y te diré dónde acabas
de qué muerte
se rehace lo que callo // dime
a dónde me lleva tu palabra
y te diré hasta dónde llega
tu palabra // dime
cuánto mide la verdad
cuánta verdad
se para sobre sí
como una mujer
como un hombre
recuperados de sí
y te diré en qué pozo
zona abisal
en qué ciénaga o baldío
eché tus años
para que no contagie
para que no camine
tu palabra // dime
quiénes te buscan
y te diré quién eres.
---------------------------------------- Texto (INÉS APREA)

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MÚSICA: CANCIÓN INFANTIL ANA

PERROS ATADOS -------------------------------- Lee (OSCAR Vernales)


Es posible que ese perro atado ladre
a estrellas que lo aturden con señales
o aúlle a quienes lo dejaron vigilando
para nadie, una casa abandonada.

Los vecinos se quejan porque no pueden dormir,
escuchar la radio o lustrar sus automóviles.

Mientras tanto yo le adivino colmillos azules
como el amor o la muerte y lo imagino altivo
como algunos hombres o como muchos perros.

Porque su sonido tiene algo de delicada insensatez
o de agonía, y ese sonido se impone por sobre las voces
desafinadas y rancias de la gente
mezcladas como al fondo de una olla.

Y porque es posible que yo esté atado también,
pero sin su convicción para ladrar y aullar
ahora que siento finalmente que me han dejado solo
vigilando una luz casi deshabitada.
------------------------------------------------------------- Texto (NÉSTOR MUX)

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MÚSICA: CASERÓN DE TEJAS

LA ENREDADERA ------------------------ Lee (GRACIELA Sandoval)

Las rejas desaparecen

Es indudable que ese jazmín crece
para recordarnos
que la belleza es
aún posible

dentro de pocos días
sus flores perfumarán

la intimidad de esta habitación
donde consumo mis horas

en busca de un tesoro que no encuentro
y que no sé si existe
----------------------------------------------- Texto: (JOSE MARÍA PALLAORO)

MÚSICA: TANGO VOLVER 2ª PARTE--

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“Voces de Vidas”. Poesía y memoria.

Poemas y textos de:
Haroldo Conti
Francisco Urondo
Imar Lamonega
Dardo Dorronzoro
Carlos Aiub
Roberto Santoro
Miguel Ángel Bustos
Daniel O. Favero
Juan Gelman
Néstor Mux
José María Pallaoro
Griselda Eustratenko
Inés Aprea

En las voces de:
Ana María Haramboure
Graciela Sandoval
Carolina Donnatuoni
Omar Musa
Liliana Perdomo
Oscar Vernales
Carlos Aprea

Intervención Musical: Nina Rapp

Lunes 23 de marzo - 22hs.
Centro Cultural El Núcleo (6 Nº 420 e/40 y 41) - La Plata
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FOTO: Nina Rapp y Ana María Haramboure.
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lunes, 23 de marzo de 2009

JUAN ANTONIO VASCO: El largo olvido de un poeta argentino



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Por Alberto Luis Ponzo


Maestro rural, vidrierista, integrante sobresaliente del grupo surrealista de los años 50, publicista y, en un plano de mayor trascendencia, poeta y narrador original, Juan Antonio Vasco pertenece sin duda a esa franja de la cultura del silencio que todavía no ha tenido el reconocimiento de sus contemporáneos. Pocos críticos se han ocupado de revelar la trama densa y sensible de su obra, en la que se cruzan experiencias conflictivas, adhesiones y rechazos, imágenes que “desafían la mezquindad convencional de nuestra vida”, como ha dicho Graciela Maturo, y elementos propios de sus incursiones en los campos de la crítica y el ensayo.

Pasó Vasco buena parte de su vida en Venezuela, donde representó a una de las más importantes empresas de publicidad, y allí realizó un notorio giro intelectual y estético, tomando contacto con una América que “desuella a sus hijos”, como expresó en uno de sus reveladores poemas.

Había llegado a Caracas luego de participar en uno de los movimientos de mayor gravitación en la literatura continental: el surrealismo, esa “mística de la revuelta contra la condición humana mezquina y sórdida, según una precisa definición de Aldo Pellegrini, uno de los más lúcidos teóricos de las nuevas propuestas. La trayectoria del poeta-vendedor había comenzado con “El ojo de la cerradura” (1943), libro de resonancias hispánicas, pero muy pronto tomaría otros rumbos más comprometidos y originales, tal vez favorecido por los cuestionamientos de otros poetas y la actitud de autores hoy más reconocidos, como Enrique Molina, Francisco Madariaga o Alejandra Pizarnik.

Es así como, el mismo año de su viaje a Venezuela, Vasco se orienta vigorosamente hacia una poesía conversacional, sin ecos retóricos, que dio a conocer en “Cambio de horario”. Más tarde, ya en posesión de un idioma “sin subterfugios ni elementos decorativos”, como expresó recientemente Ricardo H. Herrera, adquiere su más alta tensión en “Destino común” y “Pasen a ver”, dos obras editadas en Venezuela y Argentina.

“El poeta es más que nunca el contradictorio, el contradictor, el que contradice, el que dice-contra”, escribió Juan Antonio Vasco. Desde esta óptica tan rigurosa impugnaba “el uso publicitario del lenguaje, porque hacía sospechoso el pan cotidiano y creaba una atmósfera interior explosiva.”.

Vasco no dejó fuera de esa órbita cuestionadora el género narrativo, la crítica y la investigación literaria. Algunas revistas de Venezuela adelantaron cuentos de su libro inédito “La cama carnívora”, además de poemas, estudios críticos y traducciones.

En su libro “Proyecciones del surrealismo en la Literatura Argentina”, Graciela Maturo lo define como “hombre de América, en una actitud negadora y a la vez fáctica, destructiva y augural”. Nacido en Buenos Aires en 1924, Vasco falleció como consecuencia de una esclerosis generalizada, sesenta años después. Hasta sus últimos días siguió trabajando con un grabador y “el palito que movía con sus dientes”, como él mismo contaba.

“Nos dejó una poesía indisolublemente ligada a su vida –escribió Herrera– y es eso lo que de verdad nos interesa, esa inextricable y explosiva mezcla de su legado”.

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POEMAS DE JUAN ANTONIO VASCO (1924-1984)


ANTIGUAS COSTUMBRES

Misericordia oh mundo oh vida oh conocimiento del arte, oh ciego candor de la balada de nosotros mismos
Fuera de tono
Este siglo completo habrá que transportarlo a través de la nieve a pulso y a crédito
Allá en la gran parrilla San Sebastián gusta de los placeres de la música;
el cordial caballero sujeta los cordones de sus zapatos y no tiene tiempo para más
porque todo se le va en sufrir
¡Cómo fracasan las costumbres naturales!

(Pasen a ver)


EPITAFIO DE UN LIMPIO

Quiero dejar escrito
pintado en la pared
todo el bien que me han hecho
los ríos de agua fría
el mar caliente
el sol desnudo
las ciudades con olor a ceniza

Mis amigos
con una bengala en cada mano
para mí
carpintero de la nostalgia
mudo de padre y madre
me daban la bienvenida
y mis mujeres
la vida
en Londres bajo la lluvia
en Caracas bajo el sol

Puedo llorar a mares
me voy porque me voy
no porque quiera
la pasarela del Samborombón
ya no se pasa
y la esquina rosada de Barinas
ya no se cruza
el avión ya no toca en Grano de Oro
el ferry no fondea en Palmarejo
la chalana no amarra en Soledad

Me voy
me llevo todo

me voy limpio
hablando en español con mi boca de
tierra

(Pasen a ver)

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(De: “Antología de la Poesía Argentina”. Tomo II, de Raúl Gustavo Aguirre. Ediciones de Librería Fausto, 1979)-

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