viernes, 11 de mayo de 2012

Rubén Vedovaldi – Tres haikus


TRES APROXIMACIONES AL HAI-KU


I


Luna se esfuma.
Cuando amanece el tordo
bebe la noche.



II

Hormigas andan
sobre rama de parra:
¿No se emborrachan?



III

Malvón florido.
Nube azabache, zumba
un abejorro.



.
Rubén Vedovaldi (Rosario, 1 de julio de 1951, vive en la ciudad de Santa Fe). 
Poeta.

Foto: RV en FB.

Luis Alberto Spinetta – Está humeante el volcán



LAS HORDAS SOBRE ITALIA


Está humeante el volcán 
sereno terror de lo rojo. 
Los rumores escuchados por doquier 
disimulan apenas al hombre, 
allá lejos, 
así confiado a su agonía 
por el Imperio del Retorno.

Se alza en lo alto esa brisa hirviente 
que destruye las cabezas de los pájaros 
en un rondar de muerte. 
La noche de las hogueras 
reclama soldados y difuntos.

Algunos niños han quedado dormidos 
entre los senos de sus madres perdidas. 
La pira estimula a los perros. 
La lúes envenena el agua y el vino.

Las trompetas de toda una vida 
han quedado maniatadas atrozmente a sus sones, 
como recortes unidos a un tallo burilado. 
Las letrinas ahogadas 
escogen el bazar para la compra del sol.

¡Qué eternidad! 
¡Qué canción diabólica! 
¡La vastedad del silencio sería el rasguño! 
¡La hecatombe sería peor!



En: “Guitarra negra”, Ediciones Tres Tiempos, Buenos Aires, 1978. 
Poema Parte Segunda.
Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 23 de enero de 1950 – 8 de febrero de 2012).
Músico, poeta, artista, luz.
Foto: detalle tapa de libro, Jmp.

jueves, 10 de mayo de 2012

Andrés Olgiatti – De mí no se espera nada mientras me sepan barrer



ASEO Y PULCRITUD:


     De mí no se espera nada mientras me sepan barrer, mientras sea prolijo allá en el suelo junto a la normal suciedad de una casa, que ruede al sur si van al sur o ruede al norte si al norte es donde van. Me andan juntando así con bonitos vellones, canarios arruinados y cabellos que arrastran una miga de pan a lo largo de toda la sala. Siempre envidié a los Restos de una Merienda; mi cuerpo es grande y nunca escapa al ojo mentor de la Barrendera.


En revista de poesía (de las cuatro estaciones)
Director: José maría Pallaoro.

Andrés Olgiatti (Salta, 1983).

Leandro López – El mendigo tiene la cabeza suspendida en el borde de una plegaria



EL MENDIGO TIENE LA CABEZA…


               El mendigo tiene la cabeza suspendida en el borde de una plegaria, ignorado. Su boca es un parto de caracoles; sus ojos, apenas ceniza. En su respirar –refugio y abismo–, bate sus alas un cuervo. De su pecho –bosque y olvido–, una densa niebla se desprende, asciende, enceguece. Sus movimientos son lentos y poco precisos, tal vez porque sus huesos ya no pueden evocar el ritmo de las brasas en las cortinas harapientas de un cielo mudo.

        Una violencia tácita lo rodea: voces como hienas, gatos que silban esculturas sumergidas, sombras que estiran sus lenguas como una lepra... las vísceras expuestas.

       Cuando el ocaso arroja sus redes y el frío levanta su látigo, el mendigo –hojarasca y ausencia, embriaguez y acantilado, cansancio y herrumbre– se incorpora e inclina a un costado su cabeza, como a un cántaro, hasta vaciarse de sí mismo. Antes de emprender su marcha –huérfano de banderas, desnudo, confusión, eco– escupe al infinito y deja que la saliva, única respuesta, única verdad, moje su rostro.


En revista de poesía (de las cuatro estaciones)
Director: José maría Pallaoro.

Leandro López (La Plata,  1978)

miércoles, 9 de mayo de 2012

Luis Alberto Spinetta – Se juntarán las tristes hormigas alrededor del charco de la leche caída



POBLACIÓN



Van a venir a golpear 
al torpe herrero 
por haber devorado a su perro 
tras la fonda del paredón blanco.

Irán a encontrarse 
dos amantes innatos 
que no se aman 
pero conocen los lugares estériles 
donde precipitar.

Detendrán a los viajeros 
unos pregoneros borrachos 
y los desnudarán 
y les robarán las joyas.

Los chicos van a venir 
a celebrar en las tumbas 
con sus cumpleaños de gasa 
sus gorros burlados 
sus pasos de nieve.

Se juntarán las tristes hormigas 
alrededor del charco de la leche caída 
sobre el trozo de carne olvidado.

Caminará el sacerdote sediento 
los faldones de tierra 
que separan las verjas 
de la iglesia sombría 
a la que ya nadie acude.

El lobo aullará 
despertando a la gente 
y sólo será su quejido 
motivo de vigilia y espera.

Vendrán a quitarle los rostros 
a la falsa abuela 
y a la atónita bruja amnésica.



.
En: “Guitarra negra”, Ediciones Tres Tiempos, Buenos Aires, 1978. 
Poema Parte Segunda.
Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 23 de enero de 1950 – 8 de febrero de 2012).
Músico, poeta, artista, luz.
Foto: detalle tapa de libro, Jmp.

martes, 8 de mayo de 2012

Marta Cwielong – Bella mujer de la guerra



BELLA MUJER DE LA GUERRA…


bella mujer de la guerra
de los días

descalza regresa

los zapatos

en las manos



.

En revista de poesía (de las cuatro estaciones)
Director: José maría Pallaoro.

Marta Cwielong (Longchamps, 1952).




.

Luis Alberto Spinetta – Dentro de su humo



PAISAJE



La carne nieva 
vestida de perla 
y los rostros se cubren de gases.

Las platas adornan. 
El cuero gime. 
La voz se quema en el patio 
de las benedictinas.

El suelo baila. 
La paz es hueca. 
Dentro de su humo 
se gesta un diablo sereno.

La fruta cuelga. 
Los trozos del cielo 
vuelan por el aire. 
La piel se esparce 
luciendo su hueso. 
Y en los aljibes de la limosna 
un gato masca las grises monedas 
y el enterrador husmea 
la ventana de tierra.

La calle resbala 
desde la montaña 
y el enjambre del verde 
descubre su panza.
La paz es hueca 
la paz es falsa. 
Dentro de su humo 
se engendra un diablo 
se carcome el topo 
se infarta el pájaro.




.
En: “Guitarra negra”, Ediciones Tres Tiempos, Buenos Aires, 1978. 
Poema Parte Segunda.
Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 23 de enero de 1950 – 8 de febrero de 2012).
Músico, poeta, artista, luz.
Foto: detalle tapa de libro, Jmp.

lunes, 7 de mayo de 2012

Luis Alberto Spinetta – Una centena de sapos bailan alegremente



EN El BAILE



Una centena de sapos 
bailan alegremente. 
El sol ilumina sus cráneos 
tan parecidos a los nuestros 
y sus uñas 
tan enormemente crecidas 
como las uñas de un hombre.

Una muchedumbre de piojos 
ejecuta una danza 
y crece la temperatura de sus corazones 
tan apropiados para los agujeros 
que nos sobran, 
y sus risas se elevan desde el balde.

Al abrir la puerta de la casa 
cesan los zumbidos y los gritos. 
Entonces se ve cómo la sirvienta barre 
y acomoda las alfombras 
mientras la melodía que musita el jardín 
retumba entre los pliegues de la rumorosa corona.



En: “Guitarra negra”, Ediciones Tres Tiempos, Buenos Aires, 1978. 
Poema Parte Segunda.
Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 23 de enero de 1950 – 8 de febrero de 2012).
Músico, poeta, artista, luz.
Foto: detalle tapa de libro, Jmp.

sábado, 5 de mayo de 2012

Edgar Bayley – No sabe sonreír a la mañana que llega


EL ESPINILLO


Es muy pequeña la sombra del espinillo. Muy pequeño su abrigo. Sus ramas, retorcidas, dirigen su rechazo a todos los vientos, al cielo, a los paseantes del camino.


Inhóspito, no sabe sonreír a la mañana que llega y en la noche sólo es un brazo más, un sentido. No sabe sonreír y rechaza el brillo espontáneo y el abandono de la hierba.



Se contiene y se resiste en medio de la libertad que lo rodea, y, sin embargo, no tiene imperio alguno sobre sí mismo ni sobre la tierra que lo origina.



No puede abandonarse ni cobrar un brillo que no le pertenece.



No obstante, surge y se desarrolla espontáneamente. Y si no puede ofrecer la sombra ni la sonrisa ni el abrigo, nos ofrece a cambio entrada, una amistad en su mundo, una fiebre distinta y necesaria. Algo más que un nombre: una existencia al lado de la nuestra.


En revista de poesía (de las cuatro estaciones) “El espiniyo”, nº 01, otoño de2005
Director: José María Pallaoro.

Edgar Bayley (Buenos Aires, 1919-1990). Poeta, ensayista.

viernes, 4 de mayo de 2012

Rodolfo Alonso – El amor no es la obra


EL AMOR NO ES LA OBRA


Poeta: es un grave, trágico error esperar afecto de transacciones, obras de arte, actitudes, objetos, devociones. El afecto –el amor– sólo es cosa que puedan dar las cosas vivas. (Cosa de piel, de sonrisa, de lágrimas). Y, entre humanos, sólo los seres humanos. No desmerezcas de tu obra. Posa en ella tu amor. Pero darlo o recibirlo sólo es cosa de hombres, de hembras, de seres vivos, cambiantes, tercos, encarnados, soñantes, fértiles. No de papeles.

24-11-1976



De: “Entre guerras” (1976-1982). En: “Alrededores”, 
Centro editor de América Latina, Buenos Aires, 1983.

Rodolfo Alonso, Buenos Aires, 1930. Poeta, traductor, ensayista.
Ilustración: Tapa de Alrededores, foto Jmp.

Griselda Eustratenko – La hoja me espera desde la raíz



LA HOJA ME ESPERA…


La hoja me espera
desde la raíz,
conjugo la espumosa leche.
Crece la excitación
que se marea en el poema.
Y nos amamos
desde la esencia de la luz.

Puedo jugar
sin extinguir el presagio,
alimentar al amor
en el encuentro del beso.
Corro con la ansiedad del mito
que huele a madreselvas.


En revista de literatura “La letra K”, La Plata, nº 10, agosto de 1994.

Griselda Eustratenko nació el 7 de septiembre de 1963. 
Vive en Berisso. Poeta. Foto: GE en FB.

jueves, 3 de mayo de 2012

Juan Gelman – Carta a Roberto Fernández Retamar



CARTA A ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR, HABANA


Empujado por el verano
o por esta feroz melancolía de mis uñas,
te escribo para preguntarte
no por ti ni por tus suaves águilas:
quiero saber qué pasa en Casablanca.

Alguna vez dejamos sombras por ahí
recuerdo, en Casablanca,
que habrán crecido mucho al pie del malecón,
ya beberán su ron, fumarán su tabaco,
mezclándose con petroleros, pescadores.

Quiero saber qué pasa en Casablanca.
¿Alguien se llama Juan? ¿Quién se llama Roberto todavía?
¿Alguno anda por ahí con una súbita tristeza?
¿A quién ataca el amor único?

En Casablanca hay una plaza alta sobre la bahía,
en la plaza hay un banco alto sobre la bahía,
en el banco hay sentada una melancolía
mirando cómo crecen los vínculos del fuego.

A alguno se le estarán poniendo lentas las manos en caricia
y pensará en los pobres del mundo
de modo que si oyes crepitar al otoño
puedo ser yo volviendo a Casablanca
entre otros ruidos de la Revolución.



Hoy es el cumpleaños de Juan (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930) y Roberto (La Habana, Cuba, 1930) ayer leyó en La Plata. Sus corazones, pájaros y poemas (¿no son, acaso, lo mismo?) nos seducen y alumbran desde siempre. Maravillas del día.


De: “Gotán”, 1962. En: “Obra poética”, Corregidor, segunda edición, 1984.
Foto: JG x G. LEJARCEGI.

Alejandro Schmidt – Los poetas no son escritores



LOS POETAS NO SON ESCRITORES



los poetas no son escritores
los poetas no tienen agentes literarios
los poetas no firman contratos (salvo cuando les toca pagar 
                    y entonces sí, firman contratos)
los poetas no están preocupados por el siguiente capítulo, las finanzas 
                    de las editoriales y el burro de turno en los pasquines
los poetas están preocupados por una palabra una palabra 
                    una palabrita
los poetas no hacen giras de presentación
los poetas no mandan mensajitos de efemérides 
                    como viejas gordas y desatendidas

el escritor es un señor que escribe

el poeta un animal atravesado por rayos a orillas de la vida



Un abrazo inmenso como su poesía para el poeta 
Alejandro Schmidt (Villa María, Córdoba, 3 de mayo de 1955). 
Poema encontrado en su blog Romanticismo y Verdad. Foto: FB.

lunes, 30 de abril de 2012

José María Pallaoro – A Madres de Plaza de Mayo


CEIBO



Las Madres machacan
en el mortero de la verdad
los despojos de la corteza
y cuecen el fruto
para soportar la herida
y preservar la memoria

Pronto florecerán en racimos
sus flores de abrasador carmín


1985, de "En medio de la lluvia".


.
En: “Setenta y 4”, el suri porfiado, 2011.
JMP es administrador de este blog, Aromito.
Ilustración: tapa y contratapa de “Setenta y 4”. 
Daniel Santoro, Lucha de clases I. Carbón sobre papel, 150 x 140 cm., 2007/8.

domingo, 29 de abril de 2012

Moris – Necesito un golpe de suerte


NECESITO UN POCO DE SUERTE


Necesito un golpe de suerte
en este día gris de la ciudad.
Necesito un golpe de suerte,
para que todo se pueda arreglar.

No hay dinero en la caja fuerte,
ni en el bolsillo de mi pantalón,
muchas promesas, dinero y trabajo,
pero el tiempo no me va a esperar.

Necesito un golpe de suerte,
no es que yo no quiera trabajar,
si no viene ayuda del cielo
no sé dónde iré a parar.

Hoy mamá me habla del dinero
y mis amigos también andan mal,
y para colmo la casa de empeño
guitarras viejas no quiere aceptar.

Necesito un golpe de suerte,
para que todo se pueda arreglar.

Necesito un golpe de suerte,
para que todo se pueda arreglar.

Yo necesito, ahora mismo, necesito
un golpe de suerte,
para que todo se pueda arreglar.

(corito de sol)


En LP “Mundo moderno”, 1980.
Mauricio "Moris" Birabent, Buenos Aires, 19 de noviembre de 1942.


sábado, 28 de abril de 2012

Roberto Fernández Retamar – Y porque después de todo, compañeros, quién sabe si sólo los muertos no son hombres de transición


USTED TENÍA RAZÓN, TALLET: SOMOS HOMBRES DE TRANSICIÓN


Entre los blancos a quienes, cuando son casi polares, se les ve circular la sangre por los ojos, debajo del pelo pajizo,

Y los negros nocturnos, azules a veces, escogidos y purificados a través de pruebas horribles, de modo que sólo los mejores sobrevivieron y son la única raza realmente superior del planeta;

Entre los que sobresaltaba la bomba que primero había hecho parpadear a la lámpara y remataba en un joven colgando del poste de la esquina,

Y los que aprenden a vivir con el canto “marchando vamos hacia un ideal”, y deletrean Camilo (quizá más joven que nosotros) como nosotros Ignacio Agramonte (tan viejo ya como los egipcios cuando fuimos a las primeras aulas);

Entre los que tuvieron que esperar, sudándoles las manos, por un trabajo, por cualquier trabajo,

Y los que pueden escoger y rechazar trabajos sin humillarse, sin mentir, sin callar, y hay trabajos que nadie quiere hacerlos ya por dinero, y tienen que ir (tenemos que ir) los trabajadores voluntarios para que el país siga viviendo;

Entre las salpicadas flojeras, las negaciones de San Pedro, de casi todos los días en casi todas las calles,

Y el heroísmo de quienes han esparcido sus nombres por escuelas, granjas, comités de defensa, fábricas, etc.;

Entre una clase a la que no pertenecimos, porque no podíamos ir a sus colegios ni llegamos a creer en sus dioses,

Ni mandamos en sus oficinas ni vivimos en sus casas ni bailamos en sus salones ni nos bañamos en sus playas ni hicimos juntos el amor ni nos saludamos,

Y otra clase en la cual pedimos un lugar, pero no tenemos del todo sus memorias ni tenemos del todo las mismas humillaciones,

Y que señala con sus manos encallecidas, hinchadas, para siempre deformes,

A nuestras manos que alisó el papel o trastearon los números;

Entre el atormentado descubrimiento del placer,

La gloria eléctrica de los cuerpos y la pena, el temor de hacerlo mal, de ir a hacerlo mal,

Y la plenitud de la belleza y la gracia, la posesión hermosa de una mujer por un hombre, de una muchacha por un muchacho,

Escogidos uno a la otra como frutas, como verdades en la luz;

Entre el insomnio masticado por el reloj de la pared,

La mano que no puede firmar el acta de examen o llevarse la maldita cuchara de sopa a la boca,

El miedo al miedo, las lágrimas de la rabia sorda e impotente,

Y el júbilo del que recibe en el cuerpo la fatiga trabajadora del día y el reposo justiciero de la noche,

Del que levanta sin pensarlo herramientas y armas, y también un cuerpo querido que tiembla de ilusión;

Entre creer un montón de cosas, de la tierra, del cielo y del infierno,

Y no creer absolutamente nada, ni siquiera que el incrédulo existe de veras;

Entre la certidumbre de que todo es una gran trampa, una broma descomunal, y qué demonios estamos haciendo aquí, y qué es aquí,

Y la esperanza de que las cosas pueden ser diferentes, deben ser diferentes, serán diferentes;

Entre lo que no queremos ser más y hubiéramos preferido no ser, y lo que todavía querríamos ser,

Y lo que queremos, lo que esperamos llegar a ser un día, si tenemos tiempo y corazón y entrañas;

Entre algún guapo de barrio, Roenervio por ejemplo, que podía más que uno, qué coño,

Y José Martí, que exaltaba y avergonzaba, brillando como una estrella;

Entre el pasado en el que, evidentemente, no habíamos estado, y por eso era pasado,

Y el porvenir en el que tampoco íbamos a estar, y por eso era porvenir,

Aunque nosotros fuéramos el pasado y el porvenir, que sin nosotros no existirían.


Y, desde luego, no queremos (y bien sabemos que no recibiremos) piedad ni perdón ni conmiseración,

Quizá ni siquiera comprensión, de los hombres mejores que vendrán luego, que deben venir luego: la historia no es para eso,

Sino para vivirla cada quien del todo, sin resquicios si es posible
(Con amor sí, porque es probable que sea lo único verdadero).

Y los muertos estarán muertos, con sus ropas, sus libros, sus conversaciones, sus sueños, sus dolores, sus suspiros, sus grandezas, sus pequeñeces.

Y porque también nosotros hemos sido la historia, y también hemos construido alegría, hermosura y verdad, y hemos asistido a la luz, como hoy formamos parte del presente.

Y porque después de todo, compañeros, quién sabe

Si sólo los muertos no son hombres de transición.




De: “Buena suerte viviendo” (1962-1965). En: “Poeta en La Habana. 
Selección e introducción José María Valverde”, Editorial Laia, Barcelona, 1982.
Roberto Fernández Retamar (La Habana, Cuba, 1930).
Foto: AIN, La Jiribilla

jueves, 26 de abril de 2012

Iris Alejandra Giménez – El aire húmedo de este otoño


TIEMPO DE SAL


“la llama flamea
frente a los ojos de la ciega.
Es tiempo de sal”

/

el pensamiento
junto a la madre a quien
le mataron el hijo
arrastra los pies
de la madre / no ve
el cielo azul / no respira
el aire húmedo de este otoño


/

el pensamiento nunca se va,
es un duelo sin aristas.
La madre ya no es
y es pensamiento


/

a la madre se le secaron las lágrimas
/ no es metáfora / tiene los ojos secos
la piel seca / la sangre
le pide salir.
A un costado de su cuerpo
tiene
clavado al hijo


/

la sal detiene el tiempo
lo seca
hasta convertirlo en un pensamiento,
una lápida


/

qué hacer
qué sentir
cómo
hasta cuándo
con qué / parte del cuerpo que falta


/

la madre marcha en silencio.
Aturde


/

el pensamiento atraviesa
el cuerpo de la madre
la lleva puesta
en su pecho de pancarta.
Que todos sepan:
le mataron el hijo


--

En el nombre del hijo
que dejó un silencio
lleno de flores / otros hijos



Para Atahualpa Martínez. 
Asesinado en Viedma el 15 de junio de 2008.


Del tríptico “Poemas”, Viedma, 2012.
Iris Alejandra Giménez nació un 26 de mayo, 
vive en Viedma, poeta. 
Foto: FB.

Roberto Fernández Retamar – Esa luz en la noche


POR UN INSTANTE


Esa luz en la noche,
¿Será un reflector nuestro?
¿Será un arma de ellos?

(Por un instante
Había olvidado
Que hay en el cielo luna, que hay estrellas.)




De: “Buena suerte viviendo” (1962-1965). En: “Poeta en La Habana. 
Selección e introducción José María Valverde”, Editorial Laia, Barcelona, 1982.
Roberto Fernández Retamar (La Habana, Cuba, 1930).
Foto: AIN, La Jiribilla

miércoles, 25 de abril de 2012

Joaquín Giannuzzi – E = m c ²



E = M C ²


Einstein abrió la ventana
hacia la noche clara de verano.
El universo era demasiado
aún para un hombre como él.
Qué difícil meterlo en el cerebro;
los delicados muros
del cráneo le rompía, estremeciendo
los agudos, dramáticas finales
de los restantes huesos.
Extrañamente en ese andar había leyes,
pero la Ley era un escándalo secreto
una remota lucidez
cuyo sentido estaba huyendo
desde cualquier lugar hacia ninguno.
Se reveló, no obstante,
por gracia de este hombre
que abría su ventana hacia la noche,
una posible síntesis terrestre:
cabía en cuatro cifras tan culpables
que hacían sospechosa la inasible
profundidad del cielo: la muerte
quedaba desde entonces liberada
como esencial finalidad del cosmos.




De: “Contemporáneo del mundo”, 1962. En: “Obra poética”, Emecé, 2000.
Joaquín Giannuzzi (Buenos Aires, 1924 – Salta, 2004).

Ilustración: En 1946 la reconocida revista Science Illustrated 
invitó a escribir a AE un artículo sobre su formula en relación a la era nuclear. 
Einstein tituló su trabajo: "The Most Urgent Problem of Our Time."

martes, 24 de abril de 2012

Roberto Fernández Retamar – Este poeta delicado



QUERRÍA SER


Este poeta delicado
Querría ser aquel comandante
Que querría ser aquel filósofo
Que querría ser aquel dirigente
Que guarda en una gaveta con llave
Los versos que escribe de noche.


De: “Que veremos arder” (1966-1969). En: “Poeta en La Habana. 
Selección e introducción José María Valverde”, Editorial Laia, Barcelona, 1982.
Roberto Fernández Retamar (La Habana, Cuba, 1930).
Foto: AIN, La Jiribilla

Roberto Fernández Retamar – Absurda la idea de que sólo puedes escribir sobre lo que te ha ocurrido



DEBER Y DERECHO DE ESCRIBIR SOBRE TODO


Absurda la idea de que sólo puedes escribir sobre lo que te ha ocurrido
(Lo pequeño, lo ínfimo que le ha ocurrido a ese cuerpo, a esa vida entre sus fechas),
Como si todo no te hubiera ocurrido, como si
Hubiera una tarde que no cayera para ti,
Como si todos los imperios destruidos, aventados por los desiertos, devorados por las selvas,
No hubieran conducido hasta ti;
Como si el más lejano astro, extraviado al borde del universo,
Y también los astros que hoy ya no existen,
Y las nebulosas pensativas,
No hubieran trabajado, sabiéndolo o sin saberlo,
Para ti, para este instante, para este poema
Que se escribe gracias al aliento exhalado por Miranda o por Jenofonte,
Con un trozo sobrante de Casiopea.



De: “Que veremos arder” (1966-1969). En: “Poeta en La Habana. 
Selección e introducción José María Valverde”, Editorial Laia, Barcelona, 1982.
Roberto Fernández Retamar (La Habana, Cuba, 1930).
Foto: AIN, La Jiribilla