viernes, 17 de septiembre de 2021

PEDRO DONANGELO El tono impuro de lo que pienso




UNA ADVERTENCIA INNECESARIA EN MI CASO

posible retrato de mí, repantigado en el sofá
esperando que hierva el agua de la pava.
Colores fluorescentes y el blanco de pelos
hasta la punta del rabo casi nunca incólume
sobre el fondo gris algo verde del nuevo tapizado,
pantalones de azul o el azul de los pantalones,
casi imperceptible giro hiperrealista
que incluye a la jirafa de madera, manchas marrones,
bordeadas de amarillo,
entre otros matices
y el tono impuro de lo que pienso.

“No compartir el mate”, dice el espectro
de la muerte número 743.

Se anhela el borboteo de la pava
y el paso de una palabra en este cuerpo,
         tan bien acomodado.



VERSIÓN TOPOGRÁFICA DE LA ORINA DE MI PERRO

ahora, ocioso,
paseo a mi perro
en horas desacostumbradas.
Incómodo, (o algo así, no definido)
por la frecuencia de mis circunstancias
en los ojos de los demás,
bordeamos otra vez el paredón rojo
y me detengo
para crear la versión topográfica
de su orina. Una isla,
un archipiélago donde brama el mar
y azota al acantilado.
La isla se extiende
sobre un país siempre en ciernes.

Más que la lámpara del asceta o una siesta,
necesito un estruendo,
ahora ocioso y repetido
en los ojos de enfrente.



UN PASEO

al fin hiciste lo que pensabas:
correr el clavo para ubicar casi en el mismo sitio
un plato incomparable.
Ese día o el día anterior al que corriste el clavo
viajamos al centro, “pero la recluida, imprevistamente,
apresuró el regreso”
y próximos al Palacio de la Pizza abandonamos tu mirada
en el mendigo que exhibía el pie partido.




Inéditos / 
Pedro Donangelo (Buenos Aires, 1949) / Hacedor del blog El poeta ocasional / Foto: jmp, “Basho” 

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