sábado, 31 de diciembre de 2011

Luis Elenzvaig y este largo camino que tenemos

ESTE LARGO CAMINO QUE TENEMOS


Este largo camino que tenemos
lo andaremos
con un ala entre los panes
con un pie entre las estrellas

con tus cantos y los míos
y los cantos que todos aprendimos

con tus piedras y las mías
y las piedras que todos recogimos

con tus odios y los míos
y los odios que todos contuvimos

romperemos
los cristales del rocío

los cristales, digo bien
o los aceros
al profanador del sustantivo
al mercader del santo
y del cuatrero

y donde el credo despunte
ya sereno
crecerán las manos de un obrero
crecerán las ecuaciones en el alma
crecerán las turbinas del cerebro
crecerán los ojos sobre el cielo
la pradera
crecerá sobre el desierto

y el amor
indomable sinfonía
orquesta de silencios

crecerá
sobre este largo camino
que tenemos

En: “Cuando seas grande”, Libros de la talita dorada / colección Los detectives salvajes, 2011. Primera edición: 1972.

Luis Natalio Elenzvaig, compañero poeta detenido-desaparecido, nació en Buenos Aires el 3 de julio de 1938. Poeta, militante social y abogado. Desde principios de los 60 trabaja activamente en el Movimiento Universitario Reformista; luego integra la FJC. En 1967 rompe con el PC, y pasa a integrar el PCR-CNRR, donde realiza tareas comunitarias en diferentes villas de Buenos Aires. Desde 1974, como abogado laborista comprometido con la lucha de los trabajadores, se vincula a la actividad de la Asociación Gremial de Abogados junto a Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde. El 19 de mayo de 1977 fue secuestrado, desconociéndose aún su lugar de cautiverio.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Marko Kravos – También los zurdos tienen dos manos

DERECHA IZQUIERDA


También los zurdos tienen dos manos,
una a la izquierda, la otra a la derecha.
Y cuando se saludan entre ellos
¿cuál de las dos se estrechan ?

Si la cabeza mirara hacia atrás,
la izquierda estaría a la derecha
y la derecha a la izquierda.
Todo depende de la cabeza.

Un hombre sin la mano izquierda,
¿puede ser de izquierda?
Y uno de izquierda sin cabeza,
¿es de izquierda o de derecha?


LEVA DESNA
Tudi levičarji imajo dve roki,
eno na levi in drugo na desni.
In ko se med sabo pozdravljajo,
katero od dveh si stisnejo?

Če bi gledala glava nazaj,
bi bila levica na desni
in desna roka na levi.
Vse je odvisno od glave.

Človek brez levice
je lahko levičar?
In levičar brez glave,
je levičar ali desničar?



En: “Marko Kravos. Poesías”, Edición bilingüe Esloveno – Español, Zoe / re, 2010. Traducido del Esloveno por Juan Octavio Prenz.
Marko Kravos (1943), poeta, escritor, ensayista y traductor esloveno residente en Trieste.
Foto: Cecilia Prenz, Juan Octavio Prenz, José María Pallaoro y Marko Kravos. Taller-Espacio La Poesía, City Bell, 17.03.11. Archivo de la talita dorada
.

Marko Kravos – El último es el que ríe mejor

OJO DE GALLO


Santo dios, cómo truena!
De la lluvia y de dios se asustan.
La lluvia trae la inundación,
dios acecha junto al manzano.

La gata juega al ratoncito ciego,
el diablo se lleva el vino y el tabaco.
El ojo de gallo es clarividente,
la vejez será nuestro oro negro.

La cotización en bolsa como cruz salvadora,
el satélite como arcángel de la paz,
para los devotos el microchip en el culo,
disfrute y escudo contra el mal.

Festejemos cómo caen las fronteras
y los techos de la lengua y de la casa.
¿Quién en esta casa será el último?
El último es el que ríe mejor.


KURJE OKO
Zabòga milega, kako grmi!
Dežja in boga se je bati.
Dež prinaša povodnji,
bog preži ob svoji jablani.

Mačka se gre slepe miši,
vrag jemlje tokaj in tobak.
Kurje oko je jasnovidno,
starost bo naše črno zlato.

Borzni tečaj kot rešnji križ,
satelit - arhangel miru,
vdanim pa mikročip v riti
užitek in ščit proti zlu.

Praznujmo, ko padajo meje
in strehe jezika in dóma!
Kdo pri tej hiši bo zadnji?
Zadnji se najlepše smeje
.


En: “Marko Kravos. Poesías”, Edición bilingüe Esloveno – Español, Zoe / re, 2010. Traducido del Esloveno por Juan Octavio Prenz.
Marko Kravos (1943), poeta, escritor, ensayista y traductor esloveno residente en Trieste.
Foto: Cecilia Prenz, Juan Octavio Prenz, José María Pallaoro y Marko Kravos. Taller-Espacio La Poesía, City Bell, 17.03.11. Archivo de la talita dorada
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jueves, 29 de diciembre de 2011

Alejandra Pizarnik – Qué has hecho

A PLENA PÉRDIDA


Los sortilegios emanan del nuevo centro de un poema a nadie dirigido. Hablo con la voz que está detrás de la voz y emito los mágicos sonidos de la endechadora. Una mirada azul aureolaba mi poema. Vida, mi vida, ¿qué has hecho de mi vida?


De: “El infierno musical”, 1971. En “Poemas”, Centro Editor América Latina, 1982.
Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 29 de abril de 1936 - 25 de septiembre de 1972). Foto: A.P.

martes, 27 de diciembre de 2011

Alejandra Pizarnik – Te llamo

ESCRITO EN EL ESCORIAL


te llamo
igual que antaño la amiga al amigo
en pequeñas canciones
miedosas del alba


De: “Extracción de la piedra de la locura”, 1968. En “Poemas”, Centro Editor América Latina, 1982.
Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 29 de abril de 1936 - 25 de septiembre de 1972). Foto: A.P.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Luis Alberto Spinetta y los ojos

AVE SECA


Gigante sin ojos,
tu vulva ,
delgada gema,
llaga que al secarse
besa los pétalos.

Psicosis de sabia,
en las ramas esperan
moverse con tus párpados.

Soleado el borde,
desde donde ansías regresar.

Ven a volar en mi ave seca,
hecha con sobras de fantasmas.
Ven a volar en mi ave seca,
hecha con hilos de diamantes.

Inútil castigo, sin fuego.
Tu vientre me olvida.
No tengo paz.

Insomne,
el perro en la casa,
las ganas de partir.

Ven a volar en mi ave seca,
hecha con sobras de fantasmas.
Ven a volar en mi ave seca,
hecha con hilos de diamantes.

Pantalla dorada.
Pesebre. Tus hombros,
se encogen
y así se olvida el mundo.

Piazzola,
la tarde,
el aire.
Las ganas de partir.

Ven a volar en mi ave seca,
hecha con sobras de fantasmas.
Ven a volar en mi ave seca,
hecha con hilos de diamantes.

Ven a volar en mi ave seca,
hecha con sobras de fantasmas.
Ven a volar.
Ven a volar.
Ven a volar en mi ave seca,
hecha con hilos de diamantes.
Ven a volar.
Ven a volar.


En “Los ojos”, editado el 12 de diciembre de 1999. Con Los Socios del Desierto: Daniel Wirzt: batería; Marcelo Torres: bajo. Y músicos invitados.
Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 1950).
Spinetta es la belleza de los días
.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Luis Maggiori – La Partida, 1

LA PARTIDA (Prólogo)


A esta hora, exactamente,
la partida se está desarrollando.
Cada paso es un acto memorable e incomprensible.
Cada pieza finge un exacto antagonista
y un oculto secreto nos ha involucrado.
Renunciar al día de hoy o vivirlo
es contribuir a su ley inescrutable.
En vano la razón recorrerá los siglos
y las mitologías.
Esta partida simula no ser real:
sólo la intuyen los humildes.


TRÍPTICO


I
El sol cae.
Un horizonte de apuntalada agua
le presta su borde Iscariote
y entran en agonía vertical
todas la cosas.
Busco mi sombra inútilmente
y entiendo que me estoy precipitando.


II
Todo acude a su partida.
Va quedando del mundo
un lugar impreciso y turbio
en el que las nubes se entrecejan
en morado desconcierto.
Allí salta mi cuerpo.
Allí mi agonizante mirada
ensaya un último pájaro
y también cae.


III
La obscuridad es de absoluta desnudez.
Yo no tengo anverso ni reverso
pero una brisa tenaz
recupera mi cuerpo soplo a soplo
y me devuelve el cenagoso curso
de las horas.
No me he salvado
y ya no sé si me alejo
o me aproximo.
Señor, ¡cuánto he de equivocarme
para merecer la luz de la mañana!


EL INTRUSO


Han golpeado la puerta.
Un ángel me está interpelando.
La charla es amable pero rehúso el diálogo:
su palabra provoca desapariciones
y no estoy preparado para la desposesión.
La ausencia de las cosas me obliga a un soliloquio
(entiendo su arte).
Mi verbo no restituye, sólo deforma.
La casa entera es un esqueleto infame.
Su última palabra me arrebata el cuerpo.
Soy sólo un pensamiento sin posibilidad de acción.
La visión dura un instante.
Mi mujer toca mi hombro y hace una seña:
han golpeado la puerta.


PRECIPICIOS


La mentira a uno mismo
tiene muchos precipicios.
El peor de todos
es esa amable ladera
que nuestros zapatos
perciben como un llano.


EL TRATO HACIA LAS COSAS


El perfume de una rosa
puede ser el bálsamo preciso
pero de manos de un verdugo
ocasiona la muerte.


Edición completa de: “La Partida”, U.N.C.P.B.A., 1997.
Luis Maggiori nació en 1964 en Tandil y, actualmente, reside en la ciudad de La Plata. Es Profesor en Letras. Publicó en poesía: “La Partida”, 1997; y “El amor navegante”, novela, 2005; “El sofista”, novela breve, 2007. Su último libro es: “Los frutos del Árbol Real. Diez ensayos sobre Kabaláh y Literatura”, 2011
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Luis Maggiori – La Partida, 2

PRIVADA DE MANÁ


No quiero que tu boca resignada
se precipite en cestos de basura
ni puedo tolerar tanta impostura:
le están robando al cielo tu mirada.

Está sufriendo un hombre la estocada.
Está ensayando el hambre una figura
y en nuestras manos está la empuñadura
sin excepción por todos soportada.

Tan sólo el hambre a uno pulverice
para quedar millones degradados.
Acaso yo te tomo los costados
para que el barro no te martirice.

Mayor es la vergüenza que la afrenta
pues no tenemos deuda más violenta.


BAJO LA PIEL INTERRUMPIDA
A Juan, sobreviviente de la tortura


El destino que fija su mirada
facilitó el acero fratricida
que no se arredra un punto en la partida
para dejar la carne sublevada.

Logra la sal en mano agazapada
descender en la noche interrumpida
y corromper la víscera elegida
con implacable lluvia depravada.

Luego otro cielo aguja me propone.
Consigue calma el hilo soberano.
Las tripas soy. ¡Aún sigo latiendo!

La forma de la muerte no se impone.
Vacía está la mesa del gusano.
Destino, te degrado resistiendo.


SIN GESTO EN LA MUERTE


Tengo que imaginar que fuiste un hombre
pues no ha dejado gesto tu partida:
la bomba en cada esquirla repartida
a picotazos te arrebata el nombre.

Me piden que me aparte y no me asombre
si pasa algún retazo de tu vida:
se está llevando el agua a la avenida
las inefables letras de tu nombre.

Y viaja inevitable por los aires
y arriba a inaccesibles marquesinas
algo de tu sonrisa y de tu pelo.

Esto es Beirut, Madrid o Buenos Aires,
donde han sofisticado las espinas
y no todo tu cuerpo tendrá duelo.


TUS SILENCIOS


Tienes el pudor
de los que están llenos
de cicatrices.
Por eso callas,
para que la compasión
no sea otra daga.


Edición completa de: “La Partida”, U.N.C.P.B.A., 1997.
Luis Maggiori nació en 1964 en Tandil y, actualmente, reside en la ciudad de La Plata. Es Profesor en Letras. Publicó en poesía: “La Partida”, 1997; y “El amor navegante”, novela, 2005; “El sofista”, novela breve, 2007. Su último libro es: “Los frutos del Árbol Real. Diez ensayos sobre Kabaláh y Literatura”, 2011
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Luis Maggiori – La Partida, 3

BESO PRIMERO


Toco las anheladas riberas
de tu boca.
Ha concluido el naufragio.


NADA


Como la madrugada
que entra en la inexorable luz
de la mañana,
así yo en tu olvido,
sin resto.


ROSA DE LAREDO


Rosa de Laredo
venciendo al tiempo y al espacio.
Rosa irrepetible y siempre la misma.
Tu destino se reparte generoso
entre las manos que te requieren
y yo no puedo asegurar que has sido mía.
Rosa de Laredo
nunca sabré tu secreto, tu magia.
Para retenerte he debido acuñarte en una palabra
pero sólo Dios ha accedido a tu belleza.


TU PALABRA


¿Podré seguir visitándote como hasta ahora?
Mi presencia es constante
como el apego a la tierra
que dura toda una existencia.
Sin embargo,
los ojos de tu corazón
aún no me reconocen
y yo sigo habitando
el mundo de lo que no es.
Tal vez, si me nombraras,
dejaría de ser un ángel desterrado
porque tu palabra
se ha convertido en el tiempo
de mi pena y mi fatiga.


LA CERTEZA DE TU CARNE


I
Yo amo tu carne elemental:
la que no toca mi literatura,
la carne sin civilización
y sin juicio final,
la carne sin ambages
ni amagues,
la carne indispensable
que nunca es otra cosa.

II
Las águilas del sueño alzan vuelo,
queda tu carne.

Escucho el ladrido del Cerbero,
no queda nada.


CIRCULAR


Con la palabra hice de sus calles
una arena movediza.
La soledad me ha conferido ese poder.
El instante será siempre irreversible.
En vano fatigo mis razones:
ella ha cambiado de máscara
y una tragedia implacable aguarda.
El futuro aún es una palabra.
Cuando llegue,
nada dejará que me haga pie.


MADRE


Las hojas secas van al encuentro
de las raíces del árbol otoñal
en donde perdura victoriosa
la primavera.


SIEMPRE


¿Cuál es el hilo, cuál la silenciosa
hebra que recorre mi elemento,
que no me roza y, sin embargo, siento
como se siente el fuego de una rosa?

¿Cuál es la ligadura que reposa
en cada hueso, en cada filamento
y que no cede, acaso, ni un momento
y nos convierte en una sola cosa?

Tanto has viajado, Amor, por mi retina
tanto llanto he vertido por tus ojos
que aunque tu cuerpo quede, se encamina
que son todos tus muertos mis despojos.

No temas si tu carne no perdura
porque el Amor no admite sepultura.


Edición completa de: “La Partida”, U.N.C.P.B.A., 1997.
Luis Maggiori nació en 1964 en Tandil y, actualmente, reside en la ciudad de La Plata. Es Profesor en Letras. Publicó en poesía: “La Partida”, 1997; y “El amor navegante”, novela, 2005; “El sofista”, novela breve, 2007. Su último libro es: “Los frutos del Árbol Real. Diez ensayos sobre Kabaláh y Literatura”, 2011
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Luis Maggiori – La Partida, 4

LA CONDENA


No me define la sucesión ilusoria de los días.
No tengo una identidad real y convincente.
La senda recorrida ha sido un espejismo:
siempre estoy en mi principio.
Mi tarea es la de narrarme a cada instante
para que algo de mí exista
pero sólo la pena es sustantiva
cuando se es del tiempo.


EL PACTO


Otro día, otra moneda
con la que el tiempo
negocia con la muerte
el tamaño de mi soledad.


LA METÁFORA MALDITA


Mi camino no tiene fin.
Me traslado de palabra en palabra
indiscriminadamente.
Mi territorio no conoce límites
y todo descanso es absolutamente momentáneo
Mi Troya se funda paso a paso
y está sitiada por mí mismo.
Mi nombre nunca será una palabra.
Sólo he conseguido engendrar una deuda infame:
más lenguaje.


EL ESCULTOR, EL TIEMPO


Porque me nombran.
yo permanezco.
Aunque no escape a la impiedad de su arte
ni resista sus minuciosas manos invisibles
ni sus múltiples ensayos,
yo permanezco.
Aunque modele en mi rostro
de la ingenuidad a la serenidad todos los dolores,
yo permanezco.
Aunque su manía de guardián de lo sucesivo
me duela en el riñón y de frente y de improviso,
yo permanezco.
Aunque modele todo el tiempo todo el almanaque,
con sus feriados, sus santos y sus manchas de humedad,
yo permanezco.
Me borrará el rostro inexorablemente
o en cualquier momento
pero ya me he salvada gracias a una palabra.


Edición completa de: “La Partida”, U.N.C.P.B.A., 1997.
Luis Maggiori nació en 1964 en Tandil y, actualmente, reside en la ciudad de La Plata. Es Profesor en Letras. Publicó en poesía: “La Partida”, 1997; y “El amor navegante”, novela, 2005; “El sofista”, novela breve, 2007. Su último libro es: “Los frutos del Árbol Real. Diez ensayos sobre Kabaláh y Literatura”, 2011
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Luis Maggiori – La Partida, 5

LA ESCRITURA


El camino se hace con palabras.
Nada delante.
Detrás, el juego perifrástico o acaso el eufemismo
es toda nuestra obra.
Ya se han repartido los limitados zapatos,
la silla de ruedas, el bastón
y la voz a los postrados.
Son nuestros utensilios.
Van dibujando con esmero el alfabeto insuficiente.
Aunque nos parezca un borrador
sigamos avanzando.
De algo ha de servir esta escritura.


LA OBRA


El atril está en su sitio.
Tranquilo me dispongo
a un obediente violoncelo.
Mi obra es una música segura:
cada sonido denota una justa cadencia
y el silencio es oportuno.
Los oídos están dispuestos
con la simetría esperada.
Mi final no los provoca,
es como el aplauso, atinado.


IMAGINO


Imagino un Juicio Final
en el que cesan las palabras
pero no las cosas ni los hombres.
Imagino un Juicio Final
en el que estalla
el intolerable silencio.
Silencio indispensable
a tanta palabra corrompida.


UNO (Epílogo)


No me siento y no avanzo.
No tengo reposo ni meta alguna.
No estoy en un lugar que admita un predicado.
No me preocupa ya el lenguaje
y desconozco el sentido
de la palabra “humildad”.
No estoy solo
y no conozco a nadie
que no sea como yo.
No tengo deuda alguna
y no recibo gratificación
de ninguna índole.
No necesito ni el perdón
ni la salvación
y no deseo nada.
Estoy igualado en la ignorancia.


Edición completa de: “La Partida”, U.N.C.P.B.A., 1997.
Luis Maggiori nació en 1964 en Tandil y, actualmente, reside en la ciudad de La Plata. Es Profesor en Letras. Publicó en poesía: “La Partida”, 1997; y “El amor navegante”, novela, 2005; “El sofista”, novela breve, 2007. Su último libro es: “Los frutos del Árbol Real. Diez ensayos sobre Kabaláh y Literatura”, 2011
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jueves, 22 de diciembre de 2011

Juan Gelman – Sin árboles sin árboles

LAMENTO POR EL LLANTO DE SIM SIMMONS


una mañana de otoño sim simmons
se levantó sin ojos como caídos en favor de la estación
"pero no importa" dijo
y se alisaba la memoria

"no importa realmente no importa" decía sim simmons
poniéndose árboles vacíos en las cuencas
a los que alimentó con estampidos
gritos olvidos silenciosas partes

nocturnos insectos portadores de muerte
rondaban por los árboles
"no importa" decía sim
desplegando sus tiernas alas

y volando todo alrededor del cielo
"si fuese una nube" decía "si fuese un halcón o catástrofe
lo que me come el corazón" decía
"te apagaste paloma" decía sim simmons sin llorar

"no tengo ojos para llorar" decía "y sin embargo debiera"
decía recordando que todo vegetal
agua llanto lluvia o río necesita
para abrigar un tierno nido

así que sim simmons se puso a llorar
los árboles se le volaron
y otra vez tuvo ojos para mirar o ver o sufrir
y llorar sin dar comida a nadie

"me lo merezco" decía sim simmons tarde
"me lo merezco mucho" decía con los ojos ya secos
duros brillantes como sol
bajo la tierra de Alabama

dos ríos nacieron donde lo enterraron
uno hacia el norte otro hacia el sur
para memoria para olvido
y todo el mundo tuvo agua

pero sim simmons no:
miraba para abajo
ya merecido o muerto o triste
sin árboles sin árboles


En: “Los poemas de Sydney West”, 1968-1969; Página/12 / Seix Barral, 2011.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Juan Gelman – Gritaban todos los idiotas del pueblo

LAMENTO POR LOS IDIOTAS DE WARREN S. W. CORMORAN


"oh warren warren" gritaban todos los idiotas del pueblo
en la mañana de Santa Mónica sucia
por el hollín los escapes los sueños
rotos o podridos de la noche anterior

qué formidable
extrañas rosas u orquídeas florecían en esa podredumbre caliente
mientras la multitud del bulevar vivaba a warren ese dabliu cormoran
y él se deslizaba de contrabando por el día

"oh warren warren" le decían sobre
la suciedad el mal olor el pésame envolviendo
tanta salud apenas débil
o muda o yendo en dirección a su pérdida

en todo caso era así:
el ser se lo dio ola madre en hermoso verdor
a su sombra creció warren como piedra en el río
hasta que la rompió como flecha con suaves ojos disparada

¡y si pudiera olvidar completamente!
"warren warren" gritaba la multitud no dejándolo dormir
o sólo abría su dureza donde
volaba una mosca azul sospechosa

warren ese dabliu cormoran:
¿tenía acaso ají tu sementera?
en todo caso se voló y voló
quiéranlo mucho lagartos

denle sombrita en la mitad
tápenlo para el frío
o que lo abrigue la calor
de los sueños podridos de Santa Mónica el hollín
"oh warren warren" gritaban todos los idiotas del pueblo
pero no así porque así qué pasa con las águilas


En: “Los poemas de Sydney West”, 1968-1969; Página/12 / Seix Barral, 2011.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
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martes, 20 de diciembre de 2011

Juan Gelman – Él sufría la suerte de su pueblo

LAMENTO POR EL SICOMORO DE TOMMY DERK


a los cuarenta tommy derk descubrió
que él sufría la suerte de su pueblo
que el paraíso a cuenta
lo destinaba a páramo del mundo

¡ah tommy derk cómo lloraba en su entretela o revés!
pero ni así regaba sus tierritas
donde la luz se le apagaba
al pie del sicomoro marrón

y el socomoro también se apagaba
arrugándolo a tommy derk
cortándole la claridad del pelo
llenándolo de hojas con su nombre muerto escrito allí

¡ah celebres palomas!
ninguna vino a defenderlo a tommy derk
ninguna le dio plumitas para el frío
o pan con leche para el hambre del sur

así que tommy derk se acostó a morir nomás
y pidió que por lo menos lo hacharan
hicieran leña con él algún fuego con él
algún calor o luz o advertencia

cuando lo fueron a encender se le volaron los caballos
se le volaron los caballos a tommy derk
unos fueron al norte otros al frente
unos fueron al tiempo otros a él

peor esa sangre reseca que dejó tommy derk
justísimo debajo de donde ardió
parecía una pluma de pan con leche
con su nombre vivo escrito allí

"tommy derk tommy derk" gritaba la plumita
mientras todos los sicomoros de Ohio especialmente
agachaban la cabeza en silencio
como una mala soledad

En: “Los poemas de Sydney West”, 1968-1969; Página/12 / Seix Barral, 2011.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Juan Gelman – Después de haber amado o ardido la piel se le apagaba

LAMENTO POR GEORGE BENTHAM


alas o páramos o peces
traía la mano de george bentham cálida
de mujer que tocara en plena luna
ya húmeda ya clara ya feliz

¡ah george bentham cómplice!
solía irse solito por los corredores
que atando o uniendo lo tenían a la madre central
la célebre de espumas

la que flotaba cuando empezaba a desnocharse
después de haber amado o ardido la piel se le apagaba
en el fulgor que la sacaba de toda oscuridad
y daba miel y daba leche

y daba george bentham sí señor
una invención total para estos días
negros de pésimas negruras
ah madre a la que hijaron/como siempre

por eso:
fue cuando Dios comió y bebió
tomó otras medidas populares
que george bentham apareció triste morido

y solo a punto en la mitad del peso
que va de george a bentham y volvía
y quería una llama de oro
brillante y fuerte como el sol

vamos al río a tirar piedras al agua
vamos al río a tirar piedras
vamos a tirar piedras george bentham
nadie te sacará del malagüero

aunque críes caballos de vientre hermoso
hermoso ampáralos del viento
que cae del propio george bentham sí
hoy no te irás te irás mañana

si hoy no te vas te vas mañana
pero no temas a la muerte de ojos de fuego
uno que dice george otro que bentham
y brillan como el sol

quien dice george te habrá cubierto o cubrirá
quien dice bentham también
y nadie sabe cómo hacen
para darte de comer

allá habrás de crecer george bentham para atrás
en dirección al comienzo de todo
habrá rocío para tu herido corazón
y después bailaremos

por eso:
cuando george bentham murió
por fin callaba la su madre dando
o diciendo suave otra vez
"chaparroncito no me mojes/mío"

En: “Los poemas de Sydney West”, 1968-1969; Página/12 / Seix Barral, 2011.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
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domingo, 18 de diciembre de 2011

Juan Gelman – "en qué consiste el juego de la muerte" preguntó

LAMENTO POR LA CUCHARITA DE SAMMY MCCOY


"en qué consiste el juego de la muerte" preguntó
sammy mccoy parado en sus dos niños
el que fue el que sería
"en qué consiste el juego de la muerte" preguntó sin embargo

antes había bebido toda la leche de la mañana
jugos del cielo o de la vaca madre según
untándola con los sueños que
se le cían de la noche anterior

sammy mccoy era odiado frecuentemente por una mujer
que no le daba hijos sino palos
en la cabeza en el costado
en la mitad del desayuno esa fiebre

de cada palo que le dieron
brotó una flor de leche o fiebre que le comía el corazón
peor todo se come el corazón
y sammy nunca se rendía sammy mccoy no se rendía defendiéndose con nada:

con la memoria del calor
con la cucharita que perdió una vez revolviendo la infancia
con todo lo que iba rezando o padeciendo
con su pelela mesmamente

así
del pecho le fue una saliendo
una dragona con pañuelo y la luz
como muchacha envuelta en aire

como dos niños sobre los que niño
sammy mccoy se paraba y
"en qué consiste el juego de la muerte" preguntaba
ya cara a cara con la gran dolora

cuando murió sammy mccoy
los dos niños se le despegaron
el que fue se le pudrió y el que iba a ser también
y de todos modos fueron juntos

lo que la lluvia o sol o gran planeta o la sistema de vivir separan
la muerte lo junta otra vez
pero sammy mccoy habló todavía
"en qué consiste el juego de la muerte" preguntó

y ya más nada preguntó
de sus falanges ángeles con mudos
salían con la boca tapada
a cucharita a memoria a calor

"güeya güeya" gritaban sus dos niños
ninguna mujer salvo la sombra los juntó
qué vergüenza animales
y las caritas les brillaban calientes

así ha de ser caritas de oro
señoras presidentas o almas cuyas acabaran
a los pieses de sammy el que camina
sammy mccoy pisó el sol y partió


En: “Los poemas de Sydney West”, 1969; Página/12 / Seix Barral, 2011.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Alejandra Pizarnik – Sentido de su ausencia y Verde paraíso

SENTIDO DE SU AUSENCIA


si yo me atrevo
a mirar y a decir
es por su sombra
unida tan suave
a mi nombre
allá lejos
en la lluvia
en mi memoria
por su rostro
que ardiendo en mi poema
dispersa hermosamente
un perfume
a amado rostro desaparecido


VERDE PARAÍSO


extraña que fui
cuando vecina de lejanas luces
atesoraba palabras muy puras
para crear nuevos silencios


De: “Los trabajos y las noches”, 1965. En “Poemas”, Centro Editor América Latina, 1982.
Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 29 de abril de 1936 - 25 de septiembre de 1972).
Foto: A.P
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Alejandra Pizarnik – Figuras y silencios

FIGURAS Y SILENCIOS

Manos crispadas me confinan al exilio.
Ayúdame a no pedir ayuda.
Me quieren anochecer, me quieren morir.
Ayúdame a no pedir ayuda.



De: “Extracción de la piedra de la locura”, 1968. En “Poemas”, Centro Editor América Latina, 1982.
Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 29 de abril de 1936 - 25 de septiembre de 1972).
Foto: A.P.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Carlos Kuraiem – En invierno respiro

EL HERMOSO CAMPEADOR


en invierno respiro
con los árboles
la noche y las piedras
acampan junto a mí
vacía cueva los brazos
enroscados
en dignísima soledad
queso aceitunas y vino
el alimento del guerrero
ninfas aéreas
me rodean con sus alas
puedo contarles
la vez que el amor
golpeó a mi puerta


PELÍCULA


son días sin olvido ni consuelo
podré decir y desdecirme
cuantas veces quiera
componiendo versos
extrañaré las tijeras de sus piernas
darle mordiscos
y conversar del sufrimiento
como en una película
con saltos y roturas
acercaré y alejaré su imagen
retrocederé y adelantaré
cada secuencia
de nuestra historia de amor
antes del desenlace
pondré una pausa de años
y me sentaré a esperar
pensando
cómo podría cambiar
este final


En: “El hilo de Ariadna. Poemas de amor”, La Luna Que, abril de 2011.
Carlos Kuraiem nació en Buenos Aires el 6 de junio de 1956. Músico, poeta.
Foto: Tapa cuadernillo, Jmp
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Carlos Kuraiem – Sé que no puedo olvidar

RÉMORA


soga aire caminito
no dobles (o si)
seguí no acabes en pañuelo (o sí)
en declive en revés
en callejón sin salida
la vida es una cuadra larga y sola
raras mariposas
se despegan de ella
algún día les contaré
la historia de Gilgamesh
el rey que no quería morir
hoy no
miro mi camisa vaciada de mi
colgando de un clavo
juego a enhebrar el día
con una estrella puntiaguda
mis manos dos madres
alimentan peinan
limpian cuidan acarician
no abandonan
dicen que me vieron
irreconocible
añoche soñé
con la mujer del cabello
color arena
de la novela de Orwell
me ato y me desato
llueve
saco una mano fuera del poema
toco la piel del agua
el cielo lleno de charcos
la calle de nubes y barcos
encallados flotando
surcando el ancho río
el líquido espeso inútil
de las lágrimas
mi cuerpo tallado
en el mascarón de proa
brumas caminito
no dobles (o si)
seguí no acabes en pañuelo


EL HILO DE ARIADNA


sé que no puedo olvidar
pero seré olvidado
sé que nací para unir
y seré abandonado
sé que cada día me invento
una muerte diferente
no hay caso
este hilo de Ariadna
se hace interminable


En: “El hilo de Ariadna. Poemas de amor”, La Luna Que, abril de 2011.
Carlos Kuraiem nació en Buenos Aires el 6 de junio de 1956. Músico, poeta.
Foto: Tapa cuadernillo, Jmp
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Carlos Kuraiem – Un río nos separa

UN RÍO NOS SEPARA


un río nos separa trae círculos olas tarariras azules piedra de pipas Nereidas de Lola Mora un delfín y un cormorán lo que danza y lo que acecha ¿menos tu vida y mi vida todo en un poema se puede juntar? botes remos brazos que reman jarcias arpón sedal tomá te regalo es El Viejo y el Mar de espalda a la Rosada y a la Fragata Libertad de acá zarpo cuanto antes en el primer kayak me da sed la orilla de tu cuerpo mujer agridulce insondable río no te seques (o sí) lejos del mar horizonte circular sardinas y atún róbalo cazón pulpo langostino mejillón da miedo la mar la otra orilla tu cuerpo inagotable supersensual tu cuerpo orilla distante vapor arena juncos estero Paraná bajel pirata a la vista bodega y sollado látigo y grillete cadena y dogal yo si fuera por mí si fuera yo no sé qué sobre nada sobrenado singladuras río desangelado reina caracola en tus recovecos se agita el mar te llevo a mi oído tu ruido blanco me va a inundar marinero en tierra voy a terminar abrí las piernas dejate llevar por el pulso de mi mano dejate llevar en el vaivén del agua te quiero ensartar cielo rocas densa bruma rambla voces de ultramar olores nuevos de la brisa que trae escalofríos mapas tesoros anzuelos cuaderno de bitácora una gran mancha de aceite en la marea fea señal flotan dos peces en la tormenta que trae timones patas de rana buzos escafandras nudos que desatar me zambullo que me trague la profundidad esa ballena es Moby Dick no la vayas a matar una sirena me volteó y yo no sé nadar sigamos el ritmo me dejo llevar te llevo en la piel del agua nerviosa y desencajada gaviota cocinera porteña reidora blindada dársena donde recalar la recova y el fantasma del muchacho que quiso de verdad no pierdas el paso te pierdo te perdí hace tiempo debajo del puente alerta peligro yo me voy ahogar en la playa de tus senos en tus besos de cangreja entre tus piernas húmedas y dulces voy a gozar estuario duermevela remolinos redes faros géiseres espejismos soledad batahola niños en la cresta de la corriente que va islas grúas brújulas lloremos a orilla de la sal olvidemos botellas velas barcos soñemos boyas anclas amarras puertos astilleros cantemos otras formas posibles del mismo amor


En: “El hilo de Ariadna. Poemas de amor”, La Luna Que, abril de 2011.
Carlos Kuraiem nació en Buenos Aires el 6 de junio de 1956. Músico, poeta.
Foto: tapa cuadernillo, Jmp
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lunes, 12 de diciembre de 2011

El suri porfiado en La Plata y la poesía ante la incertidumbre

El mejor modo de esperar es ir al encuentro: el viernes 9 de diciembre en el Centro Cultural Islas Malvinas de La Plata. Un diálogo profundo de poetas y lectores comprometidos con la poesía y la realidad.

Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, Cádiz, España, 1973). Es autora de diferentes libros de poesía entre los que destacan Leyendas del promontorio (2005); Diario de un destello (2006); La acacia roja (2008); Los ojos de la niebla (2008) y Croniria (2009). Ha sido galardonada con un Accésit del premio Adonáis, el Premio Unicaja de Poesía y el Premio Antonio Machado en Baeza.

Julián Axat

José María Pallaoro y Carlos Aldazábal (Salta, Argentina, 1974). Publicó los libros de poesía La soberbia del monje (1996), Por qué queremos ser Quevedo (1999), Nadie enduela su voz como plegaria (2003), El caserío (2007), Heredarás la tierra (2007) y El banco está cerrado (2010). Entre otros, obtuvo el Primer Premio en Poesía del II Concurso "Identidad, de las huellas a la palabra", organizado por Abuelas de Plaza de Mayo.

Alí Calderón (Ciudad de México, 1982). Es poeta y crítico literario. En 2007 recibió el Premio Latinoamericano de Poesía Benemérito de América. Fue merecedor, en 2004, del Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde.

Fotos: Silvia Castro.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Luis Alberto Spinetta – En el tibio día

SERPIENTE (viaja por la sal)


En el tibio día
de la luz
anda la serpiente
por la sal

Nadie la acomete
a irse
La serpiente viaja
sin cesar

Y en el nuevo día
labios sin tiempo
Nubes vienen
trayendo mensajes

Y fuerza / puertas / fuerza

Día de las lilas
vas a hablar
La serpiente viaja
por la sal
Nadie la acomete
a irse
La serpiente viaja
por la sal

Y en el nuevo día
del ocaso
nubes vendrán
trayendo mensajes


En el agua clara del sol
todos se lamentan
por el bien
Unos en el cuerpo
van a ver
que la serpiente viaja
por la sal

Y el ocaso viaja
viaja como el tiempo
y las nubes vendrán
trayendo mensajes


LAS, Buenos Aires, 23 de enero de 1950. En: LP Desatormentándonos, 1972. Imagen: detalle tapa disco.
Pescado es: Black Amaya: batería / Carlos Cutaia: Hammond Oh Yeah / David Lebón: bajo / Luis Alberto Spinetta: líder, guitarra, bajo, voz, sol / Bocón también anduvo por ahí.
“El pueblo es la estrella mágica. Todos la vemos parecerse al río. Los gusanos de los emperadores trepidan en apocalíptico festín. Ellos no tienen tiempo de recurrir a las armas. La estrella las fusionó todas en un plano infinito. La cabellera de los torturadores sangra en mi carro. Nosotros: desatormentándonos para siempre”. Spinetta.
PD: Yo te amo Cris
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jueves, 8 de diciembre de 2011

Damsi Figueroa – Yo sé por qué te duele

HISTORIA DEL HOMBRE DE OCCIDENTE


Hizo cosas muy sencillas:
bajar del árbol,
encender la chimenea,
dar la espalda al brillo de las llamas,
caminar en la penumbra.
Perdido dentro de sí mismo
inventó una pequeña teoría.
Fabricó un avión de papel con un boleto de micro,
lo lanzó por la ventana.
Buscó la clave, la razón de todo esto.
Miró el reloj
y entre dos brillos apagados
destruyó su mundo
tan pequeño,
solitario y tan sencillo.


LA PIEDRA


Yo sé por qué te duele
atraer con furia la piedra hasta los dientes
y arrojarla después como si nada
a la danza magnética donde acaba el milagro.
Con el tiempo te has vuelto ciega.
Encandiláronte los verbos,
la incandescencia de los versos dolorosos.
Te paralizaron las alimañas palabreras,
el susurro esquizofrénico de la naturaleza del hombre.
Yo sé que tu lamento no cesará jamás,
porque tu hambre es mi hambre
y el pan que buscaste, ese pan se hizo carne,
se hizo fuego imposible de llevarse a la boca.

En: “Poesía ante la incertidumbre, antología de nuevos poetas en español”, El suri porfiado / Visor, 2011.
Damsi Figueroa (Talcahuaco, Chile, 1976).
Ha publicado los libros de poesía Judith y Eleofonte (Ed. Letra Nueva, Talcahuano, Chile, 1995) y Cartografía del éter (Ediciones del Temple, Santiago, Chile, 2003). Coautora del libro Memoria poética / Reescritura de La Araucana (Editorial Cuarto propio, Santiago, Chile, 2010). Ha recibido la Beca de Creación Literaria del Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, en los años 2002 y 2008. Candidata a Doctora en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Concepción, es becaria del Consejo Nacional de Investigación, Ciencia y Tecnología, para sus actuales estudios de postgrado. Trabaja en investigación y difusión de la lengua y literatura mapuche
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El suri porfiado / en La Plata: Presentación el viernes 9 de diciembre, Centro Cultural Islas Malvinas (Calles 19 y 51), 19:30 hs, La Plata.

Leen los poetas de Poesía ante la incertidumbre: Fernando Valverde (España), Alí Calderón (México), Raquel Lanseros (España), Federico Díaz Granados (Colombia), Carlos Aldazábal (Argentina), Jorge Galán (El Salvador) y Ana Wajszczuk (Argentina).
Anfitriones: Julián Axat y José María Pallaoro
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Alí Calderón – Fue siempre Lesbia

[POBRE VALERIO CATULO]


A quién darás hoy tus versos, infeliz Catulo?
sobre qué muslos posarás la mirada? Qué cintura rodeará tu brazo?
cuáles pezones y cuáles labios habrás de morder inagotable hasta
el hastío?
Termine ya la dolorosa pantomima: fue siempre Lesbia,
exquisito poeta, caro amigo,
un reducto inexpugnable.
A qué recordar su mano floreciente de jazmines
o aquellos leves gorjeos
sonando tibios en tu oído?
para qué hablar del amor o del deseo si ella es su imagen misma?
por qué evocarla y consagrarle un sitio perdurable en la memoria?
por qué Catulo?
por qué?
Que tus versos no giren más en torno a sus jeans, a su blusa sisada,
que tu cuerpo se habitúe a esa densa soledad absurda y prematura,
que su nombre y su figura de palmera y su mirada de gladiola
se pierdan, poco a poco,
ineluctablemente y de modo irreversible,
en el incierto y doloroso
ir y venir de los días.
Y que a nadie importe si se llamaba Denisse, Clodia o Valentina
qué caso tiene pobre Valerio Catulo? qué caso tiene?


ALGUIEN QUE NO SOY YO


y en todo idéntico es a mí mismo
ronda mis pasos y me sigue.
Otro es el que enuncia mis palabras
y rubrica mis actos
mi memoria es recordada por otro
otro es quien tras mi ojo atisba.
Alguien de quien soy alternativa
me acecha en el espejo
y calca uno a uno
aún los más imperceptibles rictus.
A semejanza y preciso reflejo
no soy yo sino del otro imagen.


En: “Poesía ante la incertidumbre, antología de nuevos poetas en español”, El suri porfiado / Visor, 2011.
Alí Calderón (Ciudad de México, México, 1982).
Es poeta y crítico literario. En 2007 recibió el Premio Latinoamericano de Poesía Benemérito de América. Fue merecedor, en 2004, del Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde. Becario de la primera generación de la Fundación para las Letras Mexicanas (2003-2004) y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (2009-2010). Es autor de los poemarios Imago prima (UAZ, 2005) y Ser en el mundo (UABJO, 2007); del libro de ensayos La generación de los cincuenta (Tierra Adentro, 2005) y coordinador de las antologías La luz que va dando nombre 1965- 1985. 20 años de la poesía última en México (Gobierno de Puebla, 2007) y El oro ensortijado. Poesía viva de México (Ed. University of Texas at El Paso, 2009). Es cofundador de la editorial y la revista Círculo de Poesía (www.circulodepoesia.com)
.

El suri porfiado / en La Plata: Presentación el viernes 9 de diciembre, Centro Cultural Islas Malvinas (Calles 19 y 51), 19:30 hs, La Plata.

Leen los poetas de Poesía ante la incertidumbre: Fernando Valverde (España), Alí Calderón (México), Raquel Lanseros (España), Federico Díaz Granados (Colombia), Carlos Aldazábal (Argentina), Jorge Galán (El Salvador) y Ana Wajszczuk (Argentina).
Anfitriones: Julián Axat y José María Pallaoro
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Fernando Valverde – Los niños de Managua venden pájaros

LOS PÁJAROS


Los niños de Managua venden pájaros.
Saben cantar en medio del invierno,
no conocen el frío,
imaginan la nieve como un momento hermoso
imposible en sus vidas,
conocen el temblor bajo los pies,
cuentan historias tristes mientras la gente huye,
hacen silbar sus pájaros de arena,
hacen sonar el viento
como quien pide ayuda en un naufragio.
Pero todo es naufragio.
Los ahogados, sentados en las plazas,
reconocen la paz que el tiempo ha sometido
con balas que mordieron en la espalda
a algunos hombres tristes.
Los niños de Managua sueñan con ser pelícanos
y buscan un océano,
y golpean sus rostros contra el agua
hasta perder la vista.
Los niños de Managua
tienen las manos llenas de colores,
miran al cielo y vuelan hasta San Juan del Sur,
logran ser como pájaros
que abandonan las manos de la muerte,
las sucias manos pobres del desierto.


MADRUGADA


Y recorrer al niño
que quiso parecerse
al hombre que no ha sido.
Y cada noche verle
llorar en los rincones.
Y cada noche oírle
decir que lo sabía.


En: “Poesía ante la incertidumbre, antología de nuevos poetas en español”, El suri porfiado / Visor, 2011.
Fernando Valverde (Granada, España, 1980).
Ha publicado diferentes libros de poemas entre los que destacan Viento favorable (Colección Juan Ramón Jiménez, Huelva, 2000), Madrugadas (Cuadernos del Vigía, Granada, 2003) y Razones para huir de una ciudad con frío (Visor Libros, Madrid, 2004), que fue publicado en Italia bajo el título de Ragioni (Lepisma, Roma, 2004). Con Los ojos del pelícano (Visor Libros, Madrid, 2010) obtuvo el prestigioso Premio Emilio Alarcos del Principado de Asturias. A lo largo de su trayectoria ha sido reconocido con distintos galardones como el Federico García Lorca y el Juan Ramón Jiménez. Doctor en Filología Hispánica y licenciado en Filología Románica, es periodista cultural del diario El País y co-dirige el Festival Internacional de Poesía de Granada
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El suri porfiado / en La Plata: Presentación el viernes 9 de diciembre, Centro Cultural Islas Malvinas (Calles 19 y 51), 19:30 hs, La Plata.

Leen los poetas de Poesía ante la incertidumbre: Fernando Valverde (España), Alí Calderón (México), Raquel Lanseros (España), Federico Díaz Granados (Colombia), Carlos Aldazábal (Argentina), Jorge Galán (El Salvador) y Ana Wajszczuk (Argentina).
Anfitriones: Julián Axat y José María Pallaoro
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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Ana Wajszczuk – No dejes que me llueva dentro

STEFANIA, 1939


I.

No dejes que me llueva dentro,
dijo al despedirse
le dijo a Dios, tal vez, esas palabras
porque su madre no escuchó de ella ni una queja
ni un suspiro.
Ese día en Warszawa, octubre, 1939
el temporal bajaba por las calles,
sin detenerse
Y ella tenía su maleta lista,
su abrigo negro
y sabía que vendrían los soldados.
Pero no sabía lo de la lluvia,
para esas cosas no estaba preparada.


II.

Eran cinco
Agnieszka Halina Olga Ewa Stefania
en esa foto
tomadas del brazo.
Domingo, seguro.
Día de cine
en la calle transversal.
Trece años, o catorce:
el cabello marcado con bigudíes,
el distintivo de la szkoła
los vestidos almidonados
como todas las muchachas en Warszawa
antes del levantamiento y del servicio diario
de trenes a Dachau.
Antes de que
fusilaran a Agnieszka contra la pared de su cuarto
y reclutaran a Olga para coser heridas en el Hospital Nacional
antes de Halina enferma de tifus
Ewa escondida con su tía en una granja en Zamość
y Stefania en un convoy a Siberia
escondiendo la foto
en el bolsillo interior de su abrigo negro.


En: “Poesía ante la incertidumbre, antología de nuevos poetas en español”, El suri porfiado / Visor, 2011.
Ana Wajszczuk (Quilmes, Buenos Aires, Argentina, 1975).
Es autora de dos libros de poesía: Trópico Trip (Ediciones del Diego, Buenos Aires, 1999) y El Libro de los Polacos (Algaida, Madrid, 2004), con el cual ganó el XXII Premio de Poesía Ciudad de Badajoz
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El suri porfiado / en La Plata: Presentación el viernes 9 de diciembre, Centro Cultural Islas Malvinas (Calles 19 y 51), 19:30 hs, La Plata.

Leen los poetas de Poesía ante la incertidumbre: Fernando Valverde (España), Alí Calderón (México), Raquel Lanseros (España), Federico Díaz Granados (Colombia), Carlos Aldazábal (Argentina), Jorge Galán (El Salvador) y Ana Wajszczuk (Argentina).
Anfitriones: Julián Axat y José María Pallaoro
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Carlos J. Aldazábal – Ayer han enterrado al que soñaba

RÉQUIEM


Como esos ejes:
así daba vueltas el trompo de la infancia,
así se divertía el trompo bailador
mareándome el sentido de las cosas.
Una rueda se adentra en el camino
seguida por la otra
que le pisa la huella distraída
y se enrolla en sí misma
como un perro brillante.
Así mi bicicleta va rodando,
así me lleva
ahora que el rumbo no ha querido seguirme.
Pasamos por un bosque.
La bicicleta llora con su aceite oxidado
(que me extraña me dice)
y yo acompaño con el pie su lamento.
Así vamos llegando.
Los dos por las cornisas
del viejo purgatorio,
tramo final donde la piedra
presagia la caída.
Orquesta del destino.
Hacen un dúo la sangre y el aceite.


A MODO DE CONCLUSIÓN


Es un rostro asombrado el que me espía
por el cristal que cuelga del fracaso.
Es el rostro de un muerto.
Ayer han enterrado al que soñaba
con milagros marinos, con pesadillas
tales
como el rostro de un dios en el espejo,
como su rostro odioso sobre el mío,
como mi rostro espiándome la tierra,
mordiéndome en el sueño del cansancio.
Siempre es lo mismo.
Hoy no han traído flores a este sitio
y la tristeza es tanta
que uno se pone a escribir
y así se pasa el día.

En: “Poesía ante la incertidumbre, antología de nuevos poetas en español”, El suri porfiado / Visor, 2011.
Carlos J. Aldazábal (Salta, Argentina, 1974).

Ha publicado los libros de poesía La soberbia del monje (Último Reino, Buenos Aires, 1996), Por qué queremos ser Quevedo (Bajo la luna, Buenos Aires-Rosario, 1999), Nadie enduela su voz como plegaria (Tantalia, Buenos Aires, 2003), El caserío (el suri porfiado, Buenos Aires, 2007), Heredarás la tierra (el suri porfiado, Buenos Aires, 2007) y El banco está cerrado (el suri porfiado, Buenos Aires, 2010). Entre otros, obtuvo el Primer Premio Regional de Poesía (NOA) de la Secretaría de Cultura de la Argentina, el Primer Premio en Ensayo del Fondo Nacional de las Artes y el Primer Premio del II Concurso “Identidad, de las huellas a la palabra”, organizado por Abuelas de Plaza de Mayo. Coordina el Espacio Literario Juan L. Ortiz del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, en la ciudad de Buenos Aires. Es cofundador del proyecto editorial el suri porfiado y de la revista de poesía La costurerita
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El suri porfiado / en La Plata: Presentación el viernes 9 de diciembre, Centro Cultural Islas Malvinas (Calles 19 y 51), 19:30 hs, La Plata.

Leen los poetas de Poesía ante la incertidumbre: Fernando Valverde (España), Alí Calderón (México), Raquel Lanseros (España), Federico Díaz Granados (Colombia), Carlos Aldazábal (Argentina), Jorge Galán (El Salvador) y Ana Wajszczuk (Argentina).
Anfitriones: Julián Axat y José María Pallaoro
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Federico Díaz-Granados – Nunca he conocido a los inquilinos de mi vida

HOSPEDAJE DE PASO


Nunca he conocido a los inquilinos de mi vida.
No he sabido cuando salen, cuando entran,
en qué estación desconocida descansan sus miserias.
Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos
quejándose de mi tristeza,
en algunas temporadas se han quejado de humedad
de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena.
Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida
y el patio queda nuevamente solo
en este hotel de paso donde siempre es de noche.


RETORNOS


No creo en retornos
pero este amargo corazón de casas viejas y calles rotas
late en cada regreso
sin gestos ni ademanes
y sabe que el mundo es un mal lugar para llegar
Y se regresa a escribir un poema que trate de una muchacha en un aeropuerto
que espera un avión de quién sabe dónde
o escribir sobre la carta que nunca recibí aquel sábado
escuchando el viejo cassette con mis nostalgias favoritas
o sobre los versos robados a Salinas, Borges, Walcott
y las tardes de sol en el estadio de fútbol
No creo en los regresos
pero este seco corazón de otros días canta a destiempo
sobre el cielo que quema el nombre que una mujer
que amé
No creo en retornos
pero mi vocación de viajero hace que siempre que
parto hacia la intemperie en el mundo
deje, como en mis días de boy scout, piedritas y migas
de pan
para no perder el camino de regreso a tu cuerpo.

En: “Poesía ante la incertidumbre, antología de nuevos poetas en español”, El suri porfiado / Visor, 2011.
Federico Díaz-Granados (Bogotá, Colombia, 1974)

Poeta, ensayista y divulgador cultural. Ha publicado los libros de poesía: Las voces del fuego (1995); La casa del viento (2000) y Hospedaje de paso (2003). Preparó las antologías de nueva poesía colombiana Oscuro es el canto de la lluvia (1997), Inventario a contraluz (2001), Doce poetas jóvenes de Colombia (1970-1981) y Antología de poesía contemporánea de México y Colombia (2011). Es coautor de El amplio jardín (Antología de poesía joven de Colombia y Uruguay, 2005). En el año 2009 le fue concedida la Beca Álvaro Mutis en la Casa Refugio Citlaltépetl en México. Forma parte del comité organizador del Festival Internacional de Poesía de Bogotá.


El suri porfiado / en La Plata: Presentación el viernes 9 de diciembre, Centro Cultural Islas Malvinas (Calles 19 y 51), 19:30 hs, La Plata.

Leen los poetas de Poesía ante la incertidumbre: Fernando Valverde (España), Alí Calderón (México), Raquel Lanseros (España), Federico Díaz Granados (Colombia), Carlos Aldazábal (Argentina), Jorge Galán (El Salvador) y Ana Wajszczuk (Argentina).
Anfitriones: Julián Axat y José María Pallaoro
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martes, 6 de diciembre de 2011

Raquel Lanseros – Solo quien ha besado sabe que es inmortal

HIT THE ROAD, JACK


La autopista es el tiempo que tarda en convertirse
el principio en el término.
Entretanto en el día que me quieras.
No se pisan jamás las mismas huellas
–Heráclito dijo algo parecido–
sin embargo conducen al lugar donde estamos.
Nunca le tengas miedo al horizonte
no hay placer más sabroso que el trayecto.
Acepta el pan servido en cualquier parte
disfruta del asilo que te ofrezcan
pero ten preparadas las maletas.
Aprende por tu bien el arte de marcharte
siempre un segundo antes de que te hayan echado.


ENTONCES ME BESASTE


Por celebrar el cuerpo, tan hecho de presente
por estirar sus márgenes y unirlos
al círculo infinito de la savia
nos buscamos a tientas los contornos
para fundir la piel deshabitada
con el rumor sagrado de la vida.
Tú me miras colmado de cuanto forja el goce,
volcándome la sangre hacia el origen
y las ganas tomadas hasta el fondo.
No existe conjunción más verdadera
ni mayor claridad en la sustancia
de que estamos creados.
Esta fusión bendita hecha de entrañas,
la arteria permanente de la estirpe.
Sólo quien ha besado sabe que es inmortal.

En: “Poesía ante la incertidumbre, antología de nuevos poetas en español”, El suri porfiado / Visor, 2011.
Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, Cádiz, España, 1973).
Ha publicado diferentes libros de poesía entre los que destacan Leyendas del Promontorio (Ayto. Villanueva de la Cañada, Madrid, 2005), Diario de un destello (Ed. Rialp, Col. Adonáis, Madrid, 2006), La acacia roja (Ed. Tres Fronteras, Murcia, 2008), Los ojos de la niebla (Ed. Visor Libros, Madrid, 2008) y Croniria (Ed. Hiperión, Madrid, 2009). Licenciada en Filología Inglesa, su poesía ha sido traducida al inglés, francés, portugués, italiano y holandés. Ha sido reconocida con galardones como un Accésit del Premio Adonáis, el Premio Unicaja de Poesía y el Premio Antonio Machado en Baeza
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El suri porfiado / en La Plata: Presentación el viernes 9 de diciembre, Centro Cultural Islas Malvinas (Calles 19 y 51), 19:30 hs, La Plata.

Leen los poetas de Poesía ante la incertidumbre: Fernando Valverde (España), Alí Calderón (México), Raquel Lanseros (España), Federico Díaz Granados (Colombia), Carlos Aldazábal (Argentina), Jorge Galán (El Salvador) y Ana Wajszczuk (Argentina).
Anfitriones: Julián Axat y José María Pallaoro
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Jorge Galán – Alguien puso semillas en mi mano

MINIATURA ASOMBROSA


Alguien puso semillas en mi mano:
treinta árboles mañana,
un bosque cincuenta años más tarde.
Aves encontrarán el sur en esos árboles
y lobos encontrarán cobijo
y las hormigas crecerán como un cuerpo
entre las raíces ciegas y soñolientas
y alguna vez una casa y otra casa
construirán esas maderas
y el invierno bajará en sedimentos
y el otoño con su total hastío
pondrá sus pies pesados
sobre los troncos gruesos y no los vencerá.
Nada hará que se quiebren.
Y dentro de cien años cien hombres
serán hombres felices amando a sus mujeres
bajo esos techos amplios,
un perfume de bosque flotará todavía
en los hijos que lleguen,
el mundo será el mundo y la noche la noche
las lechuzas de entonces tendrán ojos más grandes
y comerán gorriones lo mismo que alacranes
y el ratón será mínimo como un insecto extraño,
su pálida pelambre lo volverá invisible
de noviembre a febrero, y no tendrá enemigo:
ni el águila ni el hombre, si acaso, la serpiente.
Treinta árboles mañana,
flores malvas y rojas creciendo en ese bosque…
Ayer, unas semillas que alguien puso en mi mano
y que yo lancé al cielo.


LA PRIMERA MEMORIA


Era una mano roja con lunares. Al frente,
una luz que por muchos años supuse que era la de un faro,
pero no estábamos en un puerto,
el bullicio que oíamos no era el mar,
era otra cosa lo que llegaba y cubría nuestros pies,
no eran gaviotas sino simples palomas las sombras en el cielo.
Sé cuál esquina era en la que estábamos parados.
Atrás se hallaba el mundo y adelante la noche.
Sus ojos me mostraban todo lo perdido.
Para mí la vida había sido el patio de una casa.
Bajo sus pies de algo me hablaba de tierras más lejanas.
Su rostro poseía el color de la madera de los muelles.
Su cabello era el norte.
Él me dijo que la sombra del conejo se deshace en la nieve,
también me dijo que ninguna casa podía ser un país entero,
que un armario no podía ser un castillo,
pero que un patio, aun vacío, podía ser el mar.
No recuerdo su voz pero sí el silbato de un barco que llega.
Las islas al fondo son edificios pero aún no lo sé.
Más allá, la lejanía no es más enorme que mis ojos.
Casi ciego, tomo su mano y cruzo una calle.
Ahí comienza el mundo para mí.
Antes, sólo la sombra, la temprana luz de la madrugada
sobre la hierba seca o la lluvia
como un millar de empecinados relojes de cuerda
que alguien dejó sobre el tejado.


En: “Poesía ante la incertidumbre, antología de nuevos poetas en español”, El suri porfiado / Visor, 2011.

Jorge Galán (San Salvador, El Salvador, 1973).
Ha publicado los libros de poesía La ciudad (Pre-Textos, Valencia, 2011), El estanque colmado (Visor, Madrid, 2010); Breve historia del alba (Ediciones Rialp, Madrid, 2007); La habitación (DPI, San Salvador, 2007); entre otros. También ha publicado la novela El sueño de Mariana (F&G ediciones, Guatemala, 2008); y los libros infantiles Los otros mundos (Alfaguara, San Salvador, 2010) y El premio inesperado (Alfaguara, San Salvador, 2008). Ha ganado en tres ocasiones el Premio Nacional de poesía de su país, 1996, 1998 y 1999. En 2006 ganó el Premio Adonáis de poesía, en 2009 el Antonio Machado y en 2010 el Villa de Cox
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El suri porfiado / en La Plata: Presentación el viernes 9 de diciembre, Centro Cultural Islas Malvinas (Calles 19 y 51), 19:30 hs, La Plata.

Leen los poetas de Poesía ante la incertidumbre: Fernando Valverde (España), Alí Calderón (México), Raquel Lanseros (España), Federico Díaz Granados (Colombia), Carlos Aldazábal (Argentina), Jorge Galán (El Salvador) y Ana Wajszczuk (Argentina).
Anfitriones: Julián Axat y José María Pallaoro
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lunes, 5 de diciembre de 2011

Francisco Ruiz Uriel – El poeta y los signos y Gesto desvanecido en esquina de una estación

EL POETA Y LOS SIGNOS


A Álvaro Urtecho

Uno deja de reconocer
al hombre en las palabras,
aquellas palabras que un día se levantaron
tras el peso de las piedras.
Las palabras desprenden signos
que el hombre cierne
sobre la persistente luz,
sobre la melodía que desiste en la hierba.
El olvido se filtra en cada signo,
y ese balbuceo final
–inaudible para todos–
son palabras que el hombre devuelve al mundo;
palabras que le fueron dadas al nacer,
convertidas ya en puentes, cavernas,
en hilos de arena y humo.
Algún día las palabras volverán a ser hombres,
otra vez puentes,
huellas contra el temblor de la vida,
túneles hacia la libertad.


GESTO DESVANECIDO EN ESQUINA DE UNA ESTACIÓN


Esta estación no será más una estación,
quedará únicamente mi gesto desvanecido
en el polvo de alguna ventana,
si acaso hay ventanas,
si acaso decido en las estaciones
desamparar algún gesto.
Esperaré junto a las cabinas telefónicas
a que las horas se desvanezcan azules
en mi cigarrillo encendido
de mirada triste e inclinada,
me verán apretar la mandíbula
para masticar, como las aves
que emigran de una tierra a otra,
cualquier bocado de aire
sin saber qué les espera.
El aire se ha vuelto amargo
y aún no sé en qué otras estaciones
abordará mi soledad otro cuerpo.


En: “Poesía ante la incertidumbre, antología de nuevos poetas en español”, El suri porfiado / Visor, 2011.
Francisco Ruiz Uriel (Estelí, Nicaragua, 1977- Managua, Nicaragua, 2010). Ha publicado los poemarios “Alguien me ve llorar en un sueño” (Anama Ediciones, Managua, 2005) y “Memorias del agua” (Foro Nicaragüense de Cultura, Managua, 2010). Ha obtenido el Premio Internacional Ernesto Cardenal de Poesía Joven. Parte de su obra aparece reunida en la antología “La poesía del siglo XX en Nicaragua” (Visor, España 2010).

El suri porfiado / en La Plata: Presentación el viernes 9 de diciembre, Centro Cultural Islas Malvinas (Calles 19 y 51), 19:30 hs, La Plata.

Leen los poetas de Poesía ante la incertidumbre: Fernando Valverde (España), Alí Calderón (México), Raquel Lanseros (España), Federico Díaz Granados (Colombia), Carlos Aldazábal (Argentina), Jorge Galán (El Salvador) y Ana Wajszczuk (Argentina).
Anfitriones: Julián Axat y José María Pallaoro
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Poesía ante la incertidumbre, antología de nuevos poetas en español: Una de las misiones de la poesía es enfrentarse al poder

DEFENSA DE LA POESÍA


El momento de la Historia que nos ha tocado vivir está marcado por la incertidumbre en todos los sentidos. Cuando pensábamos que el siglo XX agonizaba y con él los grandes temores y catástrofes capaces de minar la fe en la humanidad, no han surgido los puentes que destruyan nuestros precipicios. Al contrario, resulta más difícil intuirlos, imaginarlos. La incertidumbre parece abarcarlo todo: la política, la moral, la economía, las nuevas formas de comunicación que paradójicamente han provocado una mayor incomunicación… También las viejas utopías que parecieron realizables y llenaron de ilusión a millones de ciudadanos se han desmoronado mostrando sus miserias cuando han sido suplantadas por los hombres, añadiendo aún más incertidumbre a todo lo que nos rodea.
Nuestra generación está marcada por esta incertidumbre y creemos que es necesario hacer un alto en el camino, reflexionar, mirarnos a los ojos, establecer una cercanía menos artificial, más humana. La poesía puede arrojar algo de luz para alcanzar algunas certidumbres necesarias.
“La poesía es un modo de ajustar cuentas con la realidad”, ha repetido muchas veces el poeta español Luis García Montero. Sin duda sucede así en los buenos poemas, aquellos que son capaces de provocar emoción, de conmover, de hacer pensar, de llenar un vacío que nos acompaña.
“Deseo expulsar de mí cualquiera palabra, cualquiera sílaba que no nazca de la combustión de mis huesos”, escribió el mexicano Ramón López Velarde en 1916. Casi un siglo después, el poeta Joan Margarit trataba de explicar, porque realmente se hacía de nuevo necesario, que el límite de la poesía es el de la emoción.

La emoción no puede estar de moda. La emoción es universal e intemporal. Y la poesía tiene que emocionar. Ante tanta incertidumbre, para nuestra sorpresa, una gran parte de los nuevos poetas en español se han adscrito a una tendencia tan experimental como oscura. Como los hombres que rodeaban a Orfeo para escucharlo tocar su lira y de ese modo hacer descansar su alma, asisten a las preguntas de nuestro tiempo tratando de ignorarlas, entregándose al arte por el arte, renunciando a las preocupaciones que conmueven a la gente normal, a las almas que buscan respuestas, que rozan el milagro de la supervivencia y que se hacen preguntas, que sienten la incertidumbre en sus manos y en sus aspiraciones. Esa reacción de los artistas, de los poetas en particular, no es nueva. Los jóvenes siempre han tenido la tentación de contradecir a sus mayores en un arrebato adolescente en busca de construir sus identidades. En la poesía actual, ese camino supone oponerse a quienes tanto han trabajado para que la poesía se entienda, se humanice, se aproxime a la gente corriente. Si en la segunda mitad del siglo XX los mejores poetas de nuestra lengua abandonaron las liras y las torres de marfil, la poesía última, en busca de un nuevo camino, de una nueva actualidad literaria, se ha subido a un pedestal. En esta tarea se han visto legitimados por algunos poetas cuyos proyectos literarios fracasaron de manera estrepitosa precisamente por abrazar el barroquismo gratuito y la frivolidad de la moda literaria. Ahora buscan una segunda oportunidad elogiando lo que precisamente les condujo al callejón sin salida de las palabras huecas.
Queremos mostrar nuestra desolación ante esta dinámica que nos parece destructiva para la poesía porque conduce, de manera inevitable, a su deshumanización. Admiramos a poetas a los que hemos tenido o tenemos la suerte de conocer, como Ángel González, Jaime Gil de Biedma, Gonzalo Rojas, Claribel Alegría, José Hierro, Luis García Montero, Benjamín Prado (y los poetas de la conocida como Poesía de la Experiencia), Juan Manuel Roca, Marco Antonio Campos, Jorge Boccanera, José Emilio Pacheco, Mario Benedetti, Gioconda Belli, Oscar Hahn, Omar Lara, Waldo Leyva, Piedad Bonnett… Ellos siguieron el camino, la tradición literaria de Rafael Alberti, Antonio Machado, César Vallejo, el primer Octavio Paz, Pablo Neruda, Miguel Hernández, Federico García Lorca, Luis Cernuda… Son muchas las lecciones que pueden desprenderse de ese largo camino. Han escrito una poesía perfectamente entendible, han procurado reflexionar sobre el mundo que los rodeaba tratando de ordenarlo en un poema, han dialogado con sus fantasmas y con sus lectores, estableciendo una comunicación imprescindible en cualquier género literario, y han huido de las modas y de la actualidad poética, es decir, nunca han escrito contra nadie, no han tratado de ser novísimos. Estamos convencidos de que no se puede escribir poesía contra alguien, del mismo modo de que la peor idea de todas es escribir un poema sin ideas.
Los discursos fragmentarios, el irracionalismo como dogma y el abuso del artificio han supuesto la ruina de la poesía en muy diferentes etapas de la historia de la literatura. Han hecho tanto daño, que hoy la poesía está considerada como un género difícil que sólo leen los poetas, porque sólo parecen entenderse entre ellos como los habitantes de unas ínsulas extrañas.
Prueba de ello es el estado comatoso que tiene el panorama poético en la mayor parte de los países europeos, algunos de ellos con tradiciones literarias tan importantes como Italia o Francia. También es evidente la marginación que sufren los libros de poesía en cualquier espacio, ya sea una librería, un suplemento cultural, un periódico, una biblioteca… Los lectores empiezan a alejarse peligrosamente de la poesía, entre otras cosas porque cuando empezaban a intuir que se trataba de un género accesible, que transmitía emociones, algunos poetas de las nuevas generaciones están sembrando la oscuridad en la incertidumbre, eso por no mencionar las poéticas del silencio.

Cuando un poema no se entiende, el lector suele culparse a sí mismo, inducido por la idea generalizada de que el poeta es un ser con una sensibilidad diferente, superior. Una idea tan falsa como interesada. Si un poema no se entiende el único responsable es quien ha tratado de establecer la comunicación. O bien no ha sido capaz por sus limitaciones, o bien no lo ha conseguido porque no era su propósito, porque sólo buscaba la erudición y el artificio, algo que está bien visto, que tiene buena prensa y que provoca una palmadita en la espalda de la crítica, sumida en gran parte en la misma torpeza. Si un poema no se entiende, por lo general lo que sucede es que el poeta no ha hecho bien su trabajo. Los poetas somos personas normales, con los mismos temores y preocupaciones que el resto de los seres humanos, aunque tratemos de mirar con atención lo que nos rodea, buscando lo que hay detrás de la apariencia, para después afrontar el acto de incertidumbre que es escribir un poema que pueda arrojar algo de luz a la realidad.
Por estos motivos, todos los inventarios simbólicos artificiales que alejan a la poesía de su consustancial sentido comunicativo no hacen sino ocultar una falta de latido vital o de auténticas ideas. Los versos puros no necesitan disfraces ni simulada complejidad, simplemente redefinen las peculiaridades de la realidad sin abandonar jamás la atalaya de los sueños.
“Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas, / y una voz cariñosa le susurró al oído: / –¿Por qué lloras, si todo en ese libro es de mentira? / Y él respondió: / –Lo sé; / pero lo que yo siento es de verdad”. Este poema de Ángel González resume de forma excepcional lo que entendemos como el milagro de la poesía, la capacidad de transmitir un sentimiento gracias al idioma y a los diferentes recursos que ofrece el género. Sin ese intento de transmitir emociones, de llenar un vacío, de reflexionar sobre el mundo, de convertirse en mil hombres; el poema está hueco, no tiene vida.

Hoy es necesario superar el artificio estéril y soso, el poema que no dice nada, el poema que enuncia y enuncia y jamás encuentra el sentido, la histeria por el experimento per se, la ingenua búsqueda de una “novedad” que jamás se halló.
La poesía nace, como todo arte, de un sentimiento humano universal como es el anhelo trascendente. Va mucho más allá de los atrevidos juegos de estilo o las oscuras construcciones lingüísticas que parecen facturados sólo para un selecto grupo de iniciados. La poesía ha pertenecido y pertenecerá siempre a la humanidad entera, es un calidoscopio luminoso y claro que se adentra en los recovecos más recónditos de nuestra conciencia. Nace desde un yo poético pero se remansa indefectiblemente en el nosotros, creando ese espacio de comunicación universal que puede existir tan sólo entre corazones humanos liberados de escudos y armaduras. La poesía no encadena ni encorseta a su lector u oyente con fingimientos prefabricados o yuxtaposiciones carentes de significado íntimo. Al contrario, la poesía nos libera y nos reviste de nobleza, pues propicia la sensibilidad a los estímulos del mundo exterior.
En definitiva, somos partidarios de una poesía que formalmente incluso alcance el preciosismo. Pero creemos en una poesía que además comunique, que diga algo, que porte sentido. Una poesía que conmueva y, en el mejor de los casos, estremezca, cimbre, cumpla con el rigor de lo poético que pedía Robert Graves, cuando se refería a la diosa blanca: “El motivo de que los pelos se ericen, los ojos se humedezcan, la garganta se contraiga, la piel hormiguee y la espina dorsal se estremezca cuando se escribe o se lee un verdadero poema, es que un verdadero poema es necesariamente una invocación de la Diosa Blanca”. El poema entonces, también es un dictado, un puente hacia lo otro, hacia lo más. Quizá Borges, mitad con ironía, mitad en serio lo explique mejor cuando contaba lo siguiente: “Se trata de una cita de Bernard Shaw. A éste le preguntaron:
“¿Usted cree realmente que el Espíritu Santo ha escrito la Biblia?”, y Bernard Shaw contestó: “No sólo la Biblia, sino todos los libros que vale la pena releer.” Es decir, para Bernard Shaw, el Espíritu Santo es lo que antiguamente llamaban la Musa.”
Pero, a fin de cuentas, ¿la musa para qué y por qué? Porque todo se hace para alguien, y la musa es la emoción y el talento, una metáfora de la necesidad de comunicación que tienen todas las personas, de sentirse comprendidas, de encontrar respuestas. Y también para dar cuenta de nuestra existencia concreta, del aquí y el ahora, de la manera en que participamos del mundo. Para mostrar la sensibilidad de nuestro tiempo, un tiempo lleno de incertidumbre sobre el que la poesía puede seguir arrojando algo de luz si los poetas quieren.
Seguimos creyendo que una de las misiones de la poesía es enfrentarse al poder. Y el poder de hoy no hace más que invitarnos al silencio, al fragmento, a las subjetividades ensimismadas y a la pérdida de diálogo entre las conciencias. Queremos decirle adiós a todo eso.

Prólogo a “Poesía ante la incertidumbre, antología de nuevos poetas en español”, El suri porfiado / Visor, 2011.
El suri porfiado / en La Plata: Presentación el viernes 9 de diciembre, Centro Cultural Islas Malvinas (Calles 19 y 51), 19:30 hs, La Plata.
Leen los poetas de Poesía ante la incertidumbre: Fernando Valverde (España), Alí Calderón (México), Raquel Lanseros (España), Federico Díaz Granados (Colombia), Carlos Aldazábal (Argentina), Jorge Galán (El Salvador) y Ana Wajszczuk (Argentina).
Anfitriones: Julián Axat y José María Pallaoro
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Poesía ante la incertidumbre, antología de nuevos poetas en español

El suri porfiado
en La Plata


Viernes 9 de diciembre, Centro Cultural Islas Malvinas
(Calles 19 y 51), 19:30 hs, La Plata
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Leen los poetas de Poesía ante la incertidumbre:
Fernando Valverde (España), Alí Calderón (México), Raquel Lanseros (España), Federico Díaz Granados (Colombia), Carlos Aldazábal (Argentina), Jorge Galán (El Salvador) y Ana Wajszczuk (Argentina).

Anfitriones: Julián Axat y José María Pallaoro
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domingo, 4 de diciembre de 2011

Juan Gelman – Yo no sé qué hacer

¿ALLORA?


ella se sienta sobre mi corazón y la presión
provoca lágrimas
no de tristeza o de espanto
tampoco de alegría
entonces
¿por qué lloro
alrededor de la mañana feliz?


CANCIÓN


“tu pelo habrá crecido”
canto en mi soledad
y lo acaricio


SIPI


es todo el día que
voy de un lugar a otro de una
calle a otra a la furia
a los ruidos es todo el día que
huyo y no te puedo dejar
crepitás en la noche
ajena como el sol


POCO SE SABE


yo no sabía que
no tenerte podía ser dulce como
nombrarte para que vengas aunque
no vengas y no haya sino
tu ausencia tan
dura como el golpe que
me di en la cara pensando en vos


SEFINÍ


basta por esta noche cierro
la puerta me pongo
el saco guardo
los papelitos donde
no hago sino hablar de ti
mentir sobre tu paradero
cuerpo que me has de temblar


TANGUITO


yo
no
sé qué hacer
para que salgas de mí y por fin te vayas
al diablo el sufrimiento que
me crece por verte y por no verte y
no seas más que eso sufrimiento
en vez de ser temblor ser esperanza
silencio bajo el sol
otro sol además


COSMOS


sol es como tu rostro


De: Sefiní, 1964-1965. En: “Cólera buey” (1962-1968): En la edición de Página/12 de hoy, domingo 4 de diciembre de 2011.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
.

Juan Gelman – Me despiertas en la mitad del día

PREGUNTAS


ya que navegas por mi sangre y conoces mis límites y me despiertas en la mitad del día para acostarme en tu recuerdo y eres furia de mí paciencia para mí dime qué diablos hago por qué te necesito quién eres muda sola recorriéndome razón de mi pasión por qué quiero llenarte solamente de mí y abarcarte acabarte mezclarme a tus huesitos y eres única patria contra las bestias el olvido


De: Perros célebres vientos, 1963. En: “Cólera buey” (1962-1968), en la edición de Página/12 de hoy, domingo 4 de diciembre de 2011.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
.

Juan Gelman – En la noche importante

IV


en la noche importante
orino bebo tengo huesos
manos atadas como perros
labios razas oscuras

como desastres como escombros
¿los arrastran tus pies?

¿o en qué violenta dulce
contracción de tu olvido
paso yo deseado

acariciado
destruido
por tus muslos sin ojos?


VII


escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti

hay una piedra entonces
donde te acuesto mía
ninguno la conoce

he fundado pueblos en tu dulzura
he sufrido esas cosas

eres fuera de mí
me perteneces extranjera


VIII
(palabras)


tu voz cuando aparece
cuando cura o abriga
con las bellas piedades siniestras

¿cuántas madres habrá
arriba abajo de tus hijos
haciéndolos
y deshaciéndolos haciéndolos?

¿y cuánta sangre correrá todavía
hasta que esto se pudra
y dé mañana sol

como tu voz
cuando cura o abriga?


De: Rostros, 1963. En: “Cólera buey” (1962-1968), en la edición de Página/12 de hoy, domingo 4 de diciembre de 2011.
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
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