miércoles, 31 de agosto de 2011

Rodolfo Alonso – Cuando todo se olvide que no cese el Limay



A LA LUZ DEL LIMAY


Cuando nada nos queda
cuando tanto nos falla

En la pura memoria
relumbra el río Limay

Se aparece de pronto
la serpiente turquesa

Y los ojos se lavan
en la luz del Limay

Sol de la Patagonia
que acaso no podemos

No todo está perdido
luce lumbre el Limay

Entre las pardas cuestas
derrama su esplendor

Sereno indiferente
se nos vuelve el Limay

Con su belleza arisca
pueden contar con él

Distante en apariencia
nadie olvida al Limay

Lima lento y alivia
los vislumbres que alumbra

De todo se hace cargo
libre y largo el Limay

Como la áspera tierra
y el cielo ilimitado

El Limay se regala
sin pensarlo dos veces

No es que nos pertenezca
se hace amigo si quiere

Libre luz del Limay
limando nuestros límites

Él guapea creciendo
suelto en nuestro recuerdo

No es para deshacernos
que nos llama el Limay

Porque a nada se achica
obliga a ser nobleza

Lame lomas sin límite
la luna en el Limay

No es prenda ni es comercio
ni vil chafalonía

Es amistad de orgullo
la que ofrece el Limay

Una cosa de hombres
una cosa de dioses

Cuando todo se olvide
que no cese el Limay


En “Poemas pendientes” con prólogo del poeta brasileño Lêdo Ivo, Alción Editora, Córdoba, 2010. Está por aparecer una reedición en México (Editorial de la Universidad Veracruzana, Xalapa, 2011).

Rodolfo Alonso, Buenos Aires, 1934.

El Rio Limay sirve de límite natural entre las provincia de Río Negro y Neuquén.
Fuente: National Aeronautics and Space Administration - NASA/JPL/NIMA
.

martes, 30 de agosto de 2011

Rodolfo Alonso – Te doy lo que me dieron


DONES PARA DONAR


Te doy lo que me dieron:
aquel sagrado olor
a la tierra mojada,
y esa voz que es el viento
entre las ramas altas.

Devuelvo lo que tuve:
los árboles hermanos,
las flores que modula
la niebla, el grillo, el pájaro
cantando en la garúa.

Ni herencia, ni legado.
Sólo pasión y tiempo.
La intensa vida, el aire,
la mañana radiante
y cielos en los ojos.

No nos llevamos nada.
¿Es que lo merecimos?
La llama del instante,
colores en el sol,
el crepúsculo juntos.

El fuego de la hoguera
donde vamos ardiendo.

¿Y veo lo que me ve?
En el momento justo,
el liso resplandor
del neto mediodía
sobre una mesa blanca

y frutas entonadas
como parientes próximos:
la luz, la gama, el iris,
limones con bananas
y la manzana verde.

En la lluvia cabemos,
instantáneos, de pronto,
íntimos y gregarios,
cercanos y distantes.
La lluvia es nuestro templo.

La canción evidente,
la palabra encarnada,
lo que llegó de afuera
porque sonaba dentro.
¿O es que no somos, lengua?

Y el fuego de la especie,
horizonte y pasado.


En “Poemas pendientes”, prólogo del poeta brasileño Lêdo Ivo, Alción Editora, Córdoba, 2010. Está por aparecer una reedición en México (Editorial de la Universidad Veracruzana, Xalapa, 2011).

Rodolfo Alonso, Buenos Aires, 1934.
Foto: Marcos Morales
.

domingo, 28 de agosto de 2011

Rodolfo Alonso – Pessoa(s)


PESSOA(S)


Con esta ponencia participó Rodolfo Alonso en el II Congreso Internacional Fernando Pessoa, organizado en Lisboa por la Casa Fernando Pessoa, del 23 al 25 de noviembre de 2010. Rodolfo Alonso fue el primer traductor de Fernando Pessoa en América Latina.

Los argentinos bien podríamos preciarnos de haberlo “descubierto”. O, al menos, de haber sido de los primeros en hacerlo. Mucho antes de que empezara su consagración, cuando hasta en Portugal era casi desconocido, en 1961 Fabril Editora publica en Buenos Aires la primera traducción de Fernando Pessoa (1888-1935) en América Latina. Que fue, al mismo tiempo, la primera en castellano de todos sus heterónimos. El reconocimiento llegó incluso a Portugal, donde esa edición argentina tuvo el honor de ser celebrada en Lisboa por Maria Aliete Galhoz, que en 1963 dijo: “Rodolfo Alonso nos restituye un poeta a través del amor de otro poeta.”

Cuando Aldo Pellegrini (1903-1973) siendo yo tan joven me ofreció, a fines de 1959, seleccionar y traducir una amplia antología de Fernando Pessoa, recuerdo que fue arduo convencer a su cuñado, Francisco Caetano Dias. Como si su familia se avergonzara de ese extraño pariente, de vida más que anónima, que recluyó bajo la humilde apariencia de esporádico traductor de correspondencia extranjera para casas comerciales la gestación de su “drama en gente”, la múltiple obra de creación que lo poblaba. Sólo se había vertido entonces en castellano a un único heterónimo: Alberto Caeiro (Madrid, 1957), en cuya introducción su traductor, Ángel Crespo, afirmaba claramente: “creo que este es el primer libro de versos de Fernando Pessoa que ve la luz en nuestro país”.

Pero lo relevante de esa primicia argentina (primera en castellano con los heterónimos, primera en América Latina) no se limita a su concreción, de hecho pionera, sino también a la intensidad con que fue recibida en todo el ámbito de nuestra lengua. La aceptación de los lectores fue tan inmediata que en contado plazo, sin publicidad alguna, exigió sucesivas reediciones, anticipando lo ahora evidente: Pessoa conquista sus admiradores de a uno, de persona a persona, por la propia potencialidad de sus poemas, sin que se trate en absoluto de un éxito programado, superficial, y de forma tan indeleble que todavía –me consta-- aquella edición se conserva en bibliotecas privadas como un acontecimiento, y en el corazón y en la memoria como un entrañable compañero, de huella perdurable.

Ahora que una canonización universal confirma la premonición de Adolfo Casais Monteiro, que ya en 1958 lo vio como “el más universal y el más portugués de los poetas de este siglo”, me sigue sorprendiendo la exquisita avidez, la delicada fidelidad con que tantos lectores, en esta era de banalidad globalizada, viven como descubrimiento propio, trascendente y enriquecedor, a ese gran poeta distante, multifacético, exigente y oculto. Una de las condiciones de cuyo encanto será siempre el carácter auténticamente enigmático, la irónica altivez de quien supo desnudarse a fondo: “Try to charm by what is in your silence” nos dejó dicho, en el inglés de su infancia, “Trata de seducir con lo que hay en tu silencio”.

Poco habría importado a Pessoa que sus inquietudes cambiaran de sentido en el contexto de otras épocas. ¿Cómo iba a imaginarse lineal, definitivo, quien vio hacerse en sí mismo a diversos creadores, de personalidades y obras diferentes? ¿Cómo iba a resultar explícito el mosaico de una personalidad celosamente oculta detrás de fantasmas fascinantes: “Eras muchos, eras todos, / y nunca eras nadie”?
Pero aún hoy, es del legendario baúl que en Lisboa conserva su disperso y al parecer infinito legado, de donde se continúa dando a luz nuevos libros de Pessoa. Y sus lectores, ya que se trata de obras exigentes, no son los de tanto best seller predigerido sino aquellos que, como dijo Ricardo Piglia, son los únicos para quienes vale la pena escribir: los que siguen buscando el texto único en la maraña de las librerías marginales.

Pessoa no sólo concretó lo que el genial Rimbaud había intuido: “Car JE est un autre” (“Porque YO es otro”). También nos dejó no pocos enigmas contagiosos. El hecho sorprendente de que su apellido: “Pessoa”, signifique al mismo tiempo “Persona” y “Nadie” en portugués, ya sería suficientemente premonitorio pero, además, su etimología nace en “Máscara”. De esas máscaras que son uno y muchos, de esas máscaras que revelan y velan, que cubren y descubren, Pessoa hizo nacer espejos, imborrables y hondos, que nos siguen hablando a la vez de él y de nosotros. Porque el arte no puede ser ni juego, ni entretenimiento, ni espectáculo, sino apuesta desmedida. Como él mismo afirmó: “la literatura es la prueba de que la vida no alcanza”.

Mensaje (1934) fue el único libro en portugués que Pessoa editó en vida. Presentado al concurso de un movimiento nacionalista, le fue creado un premio de “segunda categoría”, a cuya entrega no asistió. Pero así había comenzando a convertirse en ese “super-Camoens” a cuya necesidad aludió (aparentemente sin involucrarse) en una célebre carta.

Imbuido en el mito que auguraba un mesiánico regreso del rey Don Sebastián para devolver a Portugal su edad de oro, resultaría muy pobre considerar apenas como argumentación patriótica (aunque no deja de serlo) a ese libro ejemplar, de deslumbrante y precisa limpidez.

No sólo porque dijo: “Soy, de hecho, un nacionalista místico, un sebastianista racional. Pero soy, aparte de eso, y hasta en contradicción con eso, muchas otras cosas”. Sino también porque añadió, frenando ensoñaciones imperiales: ”Para el destino que presumo será el de Portugal, las colonias no son necesarias”. Porque era portugués, sí, pero también (“mi alma atlántica”) mediterráneo, europeo, universal. Epopeya concisa, mito hecho lenguaje vivo, Pessoa auténtico, los alcances de Mensaje nunca se agotan en una sola dirección. Las ilumina a todas, y de todas hace una: gran poesía, alimento de hombres sedientos de una grandeza que les dé sentido. Cinco años después de la Revolución Rusa, Pessoa publica en una revista de Lisboa El banquero anarquista, el otro texto que, junto a Mensaje, fue reconocido por él en vida.

Lo que quizá se debe a su flagrante originalidad. Más diálogo platónico que narración, los engañosamente impecables argumentos (“¿Cómo subyugar al dinero, combatiéndolo? ¿Cómo hurtarme a su influencia y tiranía, no evitando su encuentro?”) de este banquero corrupto y exitoso que insiste en considerarse anarquista, concretan una cumbre de la ironía y del humor negro. Pero permiten calibrar, además, la compleja personalidad de su creador.

Porque, así como intenta revestir con reflexiones revolucionarias los negociados del protagonista, tan similares al desolador absolutismo de mercado imperante, esos mismos argumentos bastan para justificar la rebelión. Y anticipan, con lucidez, los dolorosos fracasos del llamado socialismo real.

Con irreprochable dialéctica se manifiestan, y se ocultan, los rostros cambiantes e hipnotizadores de la verdad. El banquero anarquista sigue siendo una pieza clave en el inquietante tablero de Fernando Pessoa.

Relacionado por él mismo con el Bernardo Soares autor del Libro del desasosiego, ese Barón de Teive capaz de afirmar que “Más vale soñar que ser” y del cual se editó post-mortem La educación del estoico, puede considerarse un semi-heterónimo, o sea alguien muy ligado con la personalidad de Pessoa. Quizá nunca como a través de esta máscara en gran medida transparente, llega a percibirse tanto de él, y en entresijos tan celosamente ocultos como los de su inexpugnable misoginia: “No serví para ninguno de los dos modos de gozar – ni para el placer de lo real ni para el placer de lo supuesto.”


Álvaro Coelho de Athayde, vigésimo Barón de Teive, altivo, escéptico y distante como el dandy de Baudelaire (“Tengo todas las condiciones para ser feliz, salvo la felicidad”), que ya ha decidido fríamente suicidarse, a medida que las relee por última vez va arrojando indiferente al fuego de su chimenea las páginas de ese casi diario donde apuntó, en fragmentos imborrables, su intensísima aventura espiritual. Cautivo de su razón y de su orgullo, prefiere silenciarse para siempre, antes que renunciar a su ideal inalcanzable: “El escrúpulo de la precisión, la intensidad del esfuerzo de ser perfecto.”

“Me propongo examinar el problema de la celebridad”. Esas palabras que abren su Eróstrato y la búsqueda de la inmortalidad, podrían confundirse con la fugaz audiencia que concede la sociedad del espectáculo, superficial y efímera. Pero pronto vemos que era en realidad opuesto el criterio de Pessoa: “La celebridad es la aceptación de que un hombre o un grupo de hombres son de alguna manera valiosos para la humanidad”. Y resulta llamativo que aluda a su época con la misma lucidez con que predice genialmente la nuestra: “El esfuerzo continuado que requiere producir incluso un pequeño poema bueno excede la incapacidad constructiva, la mezquindad del entendimiento, la futilidad de la sinceridad y la desordenada pobreza de imaginación que caracterizan a nuestros tiempos”.

Anatema que se hace premonitorio en palabras nada complacientes: “Por un lado hay demasiada gente que escribe, que dibuja y que maltrata el arte de distintas maneras. Esto genera confusión. Por el otro lado, esta verdadera multitud de artistas hace de la publicidad y de la autoafirmación del más bajo nivel una defensa contra la oscuridad”.

Susan Sontag afirmó que “El gusto es el contexto, y el contexto ha cambiado.” Y Luis Cernuda señaló, citando a Bécquer, que la obra de arte alcanza las dimensiones de la imaginación que impresiona. Y se refería, sin duda, al legítimo alcance que una gran obra podía lograr, al ser descubierta y valorada por una cultura. Pero hoy, emasculándola al masificarla, oscureciéndola al exhibirla a plena luz, la sociedad de consumo destruye con bárbara inocencia el sentido crítico, la negatividad de una gran obra mediante el simple recurso de hacerla triunfar en el mercado, sin volverla cultura.

No creo que sea posible con Pessoa. Su renombre no deriva de la aprobación masiva, sino que sus lectores siguen surgiendo espontáneamente, de uno en uno. A pesar de encontrarse traducido casi en todo el mundo, a pesar de los incontables estudios sobre su obra y su persona, algo lo mantiene fuera de la desoladora tiranía del mercado.

Algo secreto seguirá siempre vigente en el Pessoa público. Algo intransferible. ¿Qué puede hacer la sociedad del espectáculo con alguien capaz de palabras tan ferozmente irrecuperables como éstas? “Si escribir –en el sentido de escribir para decir algo-- es un acto que tiene el cuño de la mentira y el vicio, criticar cosas escritas no deja de tener su correspondiente aspecto de curiosidad mórbida o de futilidad perversa. Y cuando la crítica es, además, escrita, su inmoralidad esencial se refina hasta lo repugnante. Se contagia de la enfermedad del criticado: el hecho de existir en lo escrito.”

Fernando Pessoa es felizmente irrecuperable. Como su gemelo no menos oscuro e indeleble, Franz Kafka, en una carta a Franz Werfel de 1923, bien hubiera podido decirnos: “¿De qué estás hablando? ¿Qué ocurre? Literatura, ¿qué es eso? ¿De dónde viene? ¿Para qué sirve?”. Lo cual prueba que ambos fueron y son auténticos escritores, escritores de raza, nunca apenas meros literatos.


Rodolfo Alonso (Buenos Aires, 1934), poeta, traductor, ensayista y ex editor.
Fotos de Fernando Pessoa s/d
.

BIBLIOGRAFÍA:
Poemas de Alberto Caeiro, de Fernando Pessoa. Selección, versión, prólogo y notas de Ángel Crespo. Ediciones Rialp, Madrid, 1957, 66 páginas.
Poemas, de Fernando Pessoa. Selección y traducción de Rodolfo Alonso. Incluido en revista “Poesía Buenos Aires”, nº 30, Buenos Aires, primavera de 1960, páginas 311 a 314.
Poemas, de Fernando Pessoa. Selección, traducción y prólogo de Rodolfo Alonso. Fabril Editora, Buenos Aires, 1961, 213 páginas.
Lluvia oblicua y otros poemas, de Fernando Pessoa, Mário de Sá Carneiro y otros. Estudio preliminar, selección, traducción y notas de Rodolfo Alonso. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1983, 155 páginas.
Cincuenta años después de Pessoa. Incluido en La palabra insaciable, de Rodolfo Alonso. Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1992, páginas 59 a 67.
La educación del estoico, de Fernando Pessoa. Traducción de Rodolfo Alonso. Emecé Editores, Buenos Aires, 2002, 111 páginas.
Poemas, de Fernando Pessoa. Traducción de Rodolfo Alonso. Incluido en Poetas portugueses y brasileños: de los simbolistas a los modernistas, de José Augusto Seabra. Edición bilingüe. Thesaurus Editora, Brasilia, 2002, páginas 93 a 111.
El banquero anarquista, de Fernando Pessoa. Traducción de Rodolfo Alonso. Emecé Editores, Buenos Aires, 2003, 95 páginas.
Mensaje, de Fernando Pessoa. Edición bilingüe. Traducción de Rodolfo Alonso. Emecé Editores, Buenos Aires, 2004, 158 páginas.
Antología poética, de Fernando Pessoa. Selección, traducción y prólogo de Rodolfo Alonso. Editorial Argonauta, Buenos Aires, 2005, 204 páginas.
Aforismos y afines, de Fernando Pessoa. Traducción y prólogo de Rodolfo Alonso. Emecé Editores, Buenos Aires, 2005, 102 páginas.
Escritos autobiográficos, automáticos y de reflexión personal, de Fernando Pessoa. Traducción de Rodolfo Alonso. Emecé Editores, Buenos Aires, 2005, 287 páginas.
Pessoa(s). Incluido en La voz sin amo, de Rodolfo Alonso. Alción Editora, Córdoba, 2006, páginas 57 a 60.
Anónimo transparente. Una interpretación gráfica de Fernando Pessoa, por Hermenegildo Sábat. Prólogo de Rodolfo Alonso. Universidad Nacional de Quilmes, Bernal, 2007.

viernes, 26 de agosto de 2011

Miguel Páez – Para el agreste camino que dispersa las horas

CONVERSA



CUADERNO DE BITACORA



ELEGÍAS DEL SUR - VI


Miguel Páez, poeta argentino nacido en la Provincia de San Luis en 1937. Vive en Bruselas, Bélgica.

Miguel Páez – Aunque la noticia sea una respuesta sin preguntas

CANTARES III



CARTA DESDE BRUSELAS, 17 DE AGOSTO DE 2009


Miguel Páez, poeta argentino nacido en la Provincia de San Luis en 1937. Vive en Bruselas, Bélgica.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Pablo Queralt – En las orillas de los cuerpos


18


Comeremos pescado al vapor

Luego el seductor se preguntará
¿Por qué no puedo
Amar?
Bailará actuará
La luz entre
Las voces
Como el agua
Que fluye
En la montaña
Construyendo el amor
De otros ojos sedientos
En las orillas de los cuerpos.


46


El ceremonial necesario del cine
Donde la vida es
Dejando detrás esa
Replica de mí
Creada en la luz
Moldeando el barro
Su verdadera materia

Las cenizas salían
Del horno
Ahí nadan mis moléculas
Destellos chispas escamas
En las serpentinas del polvo.


54


Brindemos brindemos
Por otro verano paseando
Por el jardín por estas palabras
En la bolsita de nylon
Donde comienzan las magias
La boca del hombre mudo
Los pájaros en sus palmas
Como quien encuentra
Otro amor
Otras rosas.


En “89 golpes y un whisky”, El Suri Porfiado, 2010.
Pablo Queralt, Buenos Aires, 1955
.

Pablo Queralt – Lo que entra en nosotros en el momento de la muerte


69


El beso de la radio y el susurro
Lo que entra en nosotros en el momento de la muerte
En el 58 tenía 3 años
Me soltaron de la mano
Y el agua me empezó a tapar
El agua marrón y la luz fortísima
Del sol
Chillaste y escribiste
Será mi propia vida
Te tengo en la mano
Alargando mi propio fantasma
Mi propia historia.
Mis páginas abandonadas
Mi oscuridad
Naciendo.


73


Empapados en su materia
Hasta llegar a ser respiración
Para quedar suspendido
De partículas que caen
En la mirada de roca
Atravesando esa profundidad
Mineral
Agua luz aire
Miro con manos vacías
Este silencio de mundo.


89


El pasto se pone azul
En estas sombras
De quien podía contemplar
Su propia sombra su espejo
Perfumando el corazón
Se desvanece
Y cambia el paisaje

En esta luz
Ya puedo pegar el latigazo
Que las yeguas
Tiren del carro.

El sol cae en el azul
Y los caballos se refrescan
En la espuma
No tengo puerta de salida
Un gato negro cruzó
Mi calle
Y terminó la infancia.

Mañana recién nacidos
Partiremos.
******


Y el mar
Un espectador sin espectáculo

Mujeres salidas de sus corpiños
Cruzando el agua
De la muerte
Como una invitación
Del amor que desaparece
En la última estrella

Agua whisky que el escritor
Bebe cuando termina
El libro

oyendo la palabra
que dice
su dicha.


En “89 golpes y un whisky”, El Suri Porfiado, 2010.
Pablo Queralt, Buenos Aires, 1955
.

martes, 23 de agosto de 2011

Rodolfo Alonso – Algo anda en el aire


PARA VIVIR AQUÍ


yo hablo del amor
una cosa posible

de tu amor de mi amor

en la calle
en el viento
en el mundo

dentro de la palabra


JUICIO DE REALIDAD


incierta
fácil

tu mirada deslumbra
en el mal

inclinada
segura

yo te he visto volverte
entre los otros
en la luz

yo te he visto
te he amado

limpia

oscura


ESPERANZA DE POBRE


si esperas ver crecer
o nada esperas

el sol sobre la hierba
la noche del asombro

si juegas tu por qué
tu libertad

si puedes merecerte

si te bebes el cielo
la canción boca arriba
las alas de los árboles

si te nombran

si amaneces
en cada palabra en cada gesto

si das tu soledad

si palpas si te duelen
las cadenas
las manos de los otros

si te pierdes

si vuelan tus monedas
tus besos

si te lava el amor
el aire grande
la luz hecha de sombra


A TU ALREDEDOR


alrededor tuyo
el viento

rostros de las prisiones

alrededor tuyo
la verdad desnuda

gracia dormida

hierro

cambios
del amor


AIRE DE FRENTE


en el claro candor
en la luz pura

en el aire encendido
por el viento
que vuelve

nadie puede saber
dónde está tu sonrisa

nadie puede saber

a qué puerta
llamar

golpea el aire tibio


EN EL AIRE


algo anda
en el aire

poca luz
pocos años

veo tus ojos
allí

en tu mano hay distancias
claras fuerzas
venenos

algo vuela
temblando

viejo amor
viejo aliento

niños

noches valientes


De “Entre dientes” (1963), reúne poemas de Rodolfo Alonso escritos entre 1956 y 1958. Se acaba de reeditar en Chile (Pequeño Dios Editores, Santiago, 2011).

Rodolfo Alonso es poeta, traductor, ensayista y ex editor (nació en Buenos Aires a fines de 1934).

Rodolfo Alonso – El poeta busca trabajo y otros poemas


ÚLTIMO CIELO


día
hecho para mí

día cargado

insomne
sólido

yo me dejo llevar

día de días
señor

como una hoja

yo beberé tus aguas
navegaré tu altura

caeré contigo

día de prisión
de luz

alto
insolente

tu cara para todos


EL POETA BUSCA TRABAJO


tiembla
copa

en tu sabor
hay años

magias
días futuros

tiembla conmigo

abrasa

calienta el corazón
del mundo


EL CORAZÓN DIVIDIDO


gira el asombro
sobre las islas del verano

el aire mueve
la dulce maravilla
el sol de pájaros

oh ávida voz

gracia cansada

cadenas de tu rostro


CEMENTERIO OBRERO MINA EL AGUILAR


cerros libres

injurias

vida
dura

y se me rompe la canción


De “Entre dientes” (1963), reúne poemas de Rodolfo Alonso escritos entre 1956 y 1958. Se acaba de reeditar en Chile (Pequeño Dios Editores, Santiago, 2011).

Rodolfo Alonso es poeta, traductor, ensayista y ex editor (nació en Buenos Aires a fines de 1934).

lunes, 22 de agosto de 2011

Charly García – Y un cachorro del señor nos alucina



COMO MATA EL VIENTO NORTE


Como mata el viento norte
cuando agosto está en el día
y el espacio nuestros cuerpos ilumina.

Un mendigo muestra joyas
a los ciegos de la esquina,
y un cachorro del señor nos alucina.

Háblame solo
de nubes y sal,
no quiero saber nada
con la miseria del mundo hoy.

Hoy es un buen día,
hay algo de paz,
la tierra es nuestra hermana.

Marte no cede,
al poder del Sol.
Venus nos enamora,
la Luna sabe de su atracción.

Mientras nosotros
morimos aquí,
con los ojos cerrados
no vemos más que nuestra nariz.

Como mata el viento norte
cuando agosto está en el día
y el espacio nuestros cuerpos ilumina.

Señor noche, se mi cuna,
señor noche, se mi día,
mi pequeña almita baila
de alegría, de alegría.



Charly García. En LP “La Maquina de Hacer Pájaros”, 1976. Charly García (Piano, sintetizador, piano Fender, clave, guitarra acústica, bajo y voz lider); Carlos Cutaia (Órgano, mellotrón, piano y clave); Gustavo Bazterrica (Guitarra eléctrica, guitarra acústica y voz); José Luis Fernández (Bajo, contrabajo acústico, guitarra acústica y voz); Oscar Moro (Batería y accesorios). Invitados en coros: Nito Mestre y María Rosa Yorio.

Glorias


GLORIAS


¿era rubia la pulpera de Santa Lucía? ¿tenía los ojos celestes?
¿y cantaba como una calandria la pulpera?
¿reflejaban los ojos la gloria del día?
¿era la gloria del día inmensa luz?

son preguntas inútiles para este invierno
no se las puede echar al fuego para que ardan
no sirven para calentarse en el país
no sirven para calentar al país helado de sangre

por una sábana de luz iría la pulpera santa de voz
graciosamente moviendo sus alrededores sus invitaciones
y el olor de sus pechos y la penumbra de sus pechos
hacían bajar el sol sobre la pampa bajaban a la noche como un telón

¿quién no se iba a perder en esa noche? ¿quién no se iba a encontrar allí mesmo pasando
su furia por la suavidad que la pulpera fundó?
horas se podría estar contando esta historia y otras parejamente tristes
sin calentar un solo gramo del país sin calentarle ningún pie

¿acaso no está corriendo la sangre de los 16 fusilados en Trelew?
por las calles de Trelew y demás calles del país ¿no está corriendo esa sangre?
¿hay algún sitio del país donde esa sangre no está corriendo ahora?
¿no están las sábanas pegajosas de sangre amantes?

¿y llena de sangre la pulpera y sus ojos celeste ahogados en sangre?
¿y la calandria hundida en sangre y la gloria del día
con alas empapadas de sangre sin poder volar?
¿no hay sangre en la penumbra de tus pechos amada?

¿y dónde no la hay esa sangre caída de los 16 fusilados en Trelew?
¿y no habría que ir a buscarla?
¿y no se la habría de oír en lo que está diciendo o cantando?
¿no está esa sangre acaso diciendo o cantando?

¿y quién la va a velar? ¿quién hará el duelo de esa sangre?
¿quién le retira amor? ¿quién le da olvido?
¿no está ella como astro brillando amurada a la noche?
¿no suelta acaso resplandores de ejército mudo bajo la noche del país?

con sangre verdaderamente están regando el país ahora
oh amores 16 que todavía volarán aromando
la justicia por fin conseguida el trabajo furioso de la felicidad
oh sangre así caída condúcenos al triunfo

como calandria de sus pechos caía y
como sangre para apagar la muerte y
como sangre para apagar la noche y
como sol como día


Juan Gelman (Buenos Aires, 1930). De “Relaciones”, 1973. En “Obra Poética”, Corregidor, 1984.

sábado, 20 de agosto de 2011

Rosa María Pargas – Poema dedicado a Carlos Alberto Quieto


CUÁNTO HACE QUE NO TENGO TUS MANOS…


Cuánto hace que no tengo tus manos,
y cuánto que me falta tu aliento.
Por momentos te tengo a mi lado.
Apareces borrando distancias
y alborotando con tu cuerpo al tiempo.
Pero hay otros que todo es nostalgia…
y hay algunos que ya no te siento,
te vas transformando en lejano
y tu boca se me hace recuerdo.
Sólo te pido que no tardes tanto
porque el tiempo va borrando las cosas,
y no quiero renovar con mi llanto
la humedad que dejaste en mi boca.


Carlos Alberto Quieto, compañero peronista, desaparecido el 20 de agosto de 1976. Visto por última vez en Superintendencia de Policía Federal.

Imagen: poema de puño y letra de Rosa María.
En “Hubiera querido”, Libros de la talita dorada/Colección Los detectives salvajes, 2011. Rosa María Pargas (Gualeguaychú, Entre Ríos, 1949), poeta y militante peronista secuestrada el 16 de agosto de 1977; la última vez que la vieron con vida fue en el centro clandestino de detención El Vesubio; sigue desaparecida
.

Rodolfo Alonso – A Celan, por Cioran


A CELAN, POR CIORAN


Sin el menor ánimo de polemizar, y apenas a simple título informativo, me permití aludir a una remembranza de Abel Posse sobre “El nada centenario Cioran”, publicada en el suplemento cultural del diario argentino “La Gaceta” (de Tucumán) el pasado domingo 24 de abril.

Al referirse allí a “tantos otros exilados europeos: Ionesco, Mircea Eliade, Paul Celan”, que compartieron su asilo en París con el singular y nada complaciente escritor rumano Emil Cioran, el autor los define como “Hombres de extraordinario refinamiento cultural que vivieron al margen del incendio.” (El subrayado es mío.) Acaso por un lapsus comprensible, incluye entre ellos al citado Celan, a quien sin duda le cabe la primera parte de esa frase, pero muy difícilmente la segunda.
Paul Celan es sin duda uno de los grandes poetas de la época, pero además inviste –en vida y obra– sus inmensas tragedias. Nacido como Paul Antschel en Cernowitz, en la Bukovina, el 23 de noviembre de 1920, no sólo le tocó asistir a la anexión de esa zona por los soviéticos, sino también a la posterior invasión nazi junto con sus aliados rumanos.

Como judío, Paul Celan fue enviado al ghetto, del cual logró fugarse para ser internado en el campo de trabajo de Tabariste. Sus padres y parientes cercanos fueron devorados por el infernal abismo de Auschwitz. Muchos pensamos que resultó la comprensible imposibilidad de admitir finalmente todo eso, la que terminó provocando su suicidio, arrojándose a las aguas del Sena, en mayo de 1970.

Pero, al mismo tiempo, ya le había tocado contradecir aquella célebre aseveración de Theodor Adorno, en el sentido de que “es cosa bárbara intentar escribir poesía después de Auschwitz”. Su entrañable y desgarrador poema “Fuga en muerte” (Todesfuge), quedará para siempre como una evidencia candente de aquellos años de fuego, de sangre y de hierro.

(Ese texto, indeleble, estuvo entre los más conmovedores de que me tocó ocuparme para un libro también conmovedor: “Poesía alemana de hoy (1945-1966)”, que tradujimos juntos con Klaus Dieter Vervuert y que publicó la editorial Sudamericana, de Buenos Aires, en 1967. Klaus se había aparecido de improviso en mi casa para proponérmelo y, ante mi sincera respuesta de que no sé alemán, me retrucó: “Y yo no soy un poeta argentino.”

Como es de imaginar, trabajamos más que juntos durante un largo tiempo, y llegué a abrumarlo con mis dudas, pero valió la pena: allí aparecen no sólo Paul Celan, sino también dos futuros Premios Nobel: Nelly Sachs, otra judía alemana, a quien Selma Lagerloff logró sacar a Suecia en 1940, y el célebre Günter Grass, escritor y hombre público, así como el polémico e incisivo Hans Magnus Enzensberger, pero también nombres del calibre de Ingeborg Bachmann, Günter Eich, Helmut Heissenbüttel y Karl Krolow. Es decir, el renacer de la gran lírica alemana después de la hecatombe. Una prueba más de que, como tan bien afirmó el griego Odiseo Elytis, otro Premio Nobel: “La poesía comienza allí donde la última palabra no la tiene la muerte.”)


Rodolfo Alonso es poeta, traductor, ensayista y ex editor (nació en Buenos Aires a fines de 1934) y una de las voces más reconocidas de la poesía latinoamericana contemporánea.
Foto: Paul Celan, s/d
.

Rodolfo Alonso – Poesía o Mercado


POESÍA O MERCADO


La actual travesía por el desierto en que se encuentra hoy aislada la poesía no es apenas, por desgracia, sólo el problema de un género literario. Al derivar de una honda crisis del lenguaje (como se sabe, fundamento ineludible de nuestra condición), cobra alcances mucho más graves. No fue por azar que un narrador tan exigente como el siciliano Vincenzo Consolo pudo decir: “Leyendo mis libros y los libros que se escriben en los últimos tiempos, me he dado cuenta de que ya no hay espacio ni tiempo para la literatura entendida en su sentido más alto. Se escribe una infinidad de novelas, pero en ellas ha desaparecido un aspecto esencial del género: la expresividad.” Para agregar poco después, con absoluta claridad: “Hoy a muy pocos les interesa la poesía.” Incluso a los muchos que en la actualidad pretenden ejercerla, me animaría a añadir.

En el prólogo a un libro de Olga Orozco: Eclipses y fulgores, no cualquiera sino un representativo poeta español, Pere Gimferrer, viene espontáneamente a coincidir con lo que imaginé sólo ansiedades personales: “se diluyó hace ya tiempo el diálogo entre las literaturas hispánicas, incluso en nuestra propia península y, momentáneamente, parece eclipsada además en ella la noción de poesía. Lo que sabían por igual Juan Ramón Jiménez, Aleixandre o Cernuda –es decir: que la poesía moderna, entre otras cosas, es la que sucede a Rimbaud y Lautréamont– parece hoy olvidado por buena parte de sus coterráneos.” Y, por si fuera poco, reafirma de inmediato: “Se trata de un olvido interesado y no espontáneo, como interesada y no espontánea es la dejación del diálogo de las literaturas, en la medida en que podría servir de recordatorio acerca de la verdadera naturaleza de la poesía en la modernidad.”

Claro que fue alguien al parecer poco afecto a las sutilezas, Mario Vargas Llosa quien, en otra entrevista no demasiado lejana, con ingenuidad o desparpajo planteó nítidamente la inquietante disyuntiva: “El humor en mi obra tiene que ver con la necesidad actual de acercarse a un público que no está dispuesto a invertir mucho esfuerzo intelectual en la lectura.” ¿No es esto confesar que no se crearía ya de acuerdo con cierto ideal de la literatura o del arte, para intentar un diálogo o al menos un contacto con ese fecundamente superyoico tribunal de los mejores que (según el sagaz y digno australiano Robert Hughes, el mismo hombre que por cuestiones de ética estética supo renunciar al codiciado cargo de crítico de arte en “Time”) todo creador legítimo lleva en su conciencia? Ahora, viene a decirnos crudamente el autor de ”Pantaleón y las visitadoras”, escribes para vender o no escribes para nadie.

Pero fue el padre de la novela moderna, nada menos que Gustave Flaubert, en una carta a Guy de Maupassant y ya en 1872, quien había anticipado su propia respuesta para la misma cuestión: “¿Por qué publicar con los horribles tiempos que corren? ¿Es por ganar dinero? ¡Qué irrisorio! ¡Como si el dinero fuese la recompensa del trabajo!”. Y, por si fuera poco, en otra carta a George Sand, ese mismo año, se animó a sentenciar: “cuando uno no se dirige a la masa es justo que la masa no le pague. Es la economía política.” Mientras que mi compatriota, el escritor argentino Luis Chitarroni, refiriéndose al insólito dúo que alguna vez formaron nada menos que Joseph Conrad y Ford Madox Ford, apuntó con precisión que “Ninguno de los dos se ejercitaba en las genuflexiones de esa reverencia penosa por el mercado.”

Y yo no consigo dejar de preguntarme, hoy, con más angustia que ansiedad, ¿es que estaremos realmente tan lejos de lo instintivo y lo sagrado como para imaginarnos a Van Gogh reclamando un análisis de mercado antes de arrojarse a pintar sus Girasoles? “Han dejado entrar putas en Eleusis” clamaba, hace tiempo, el políticamente despistado pero artísticamente visionario Ezra Pound.


Rodolfo Alonso es poeta, traductor, ensayista y ex editor (nació en Buenos Aires a fines de 1934) y una de las voces más reconocidas de la poesía latinoamericana contemporánea.
Foto: Marcos Morales
.

viernes, 19 de agosto de 2011

Carlos J. Aldazábal – En la gorra de baseball los tulipanes han echado raíz


COMIENZO


Vueltas sincrónicas
marcan la nota justa
para que el tenor entone
un grito desprolijo
sobre el sueño tenue.

Un Buenos Aires blando
presiona la cabeza
sobre el cemento
tratando de encontrar la pampa.


IDEOLOGÍA


En la gorra de baseball
los tulipanes han echado raíz
(zanahoria negra y batata)
objetando la flor
de la cabeza pelada
que maquinaba una ayuda
para sus víctimas.


En “El banco está cerrado”, El Suri Porfiado, 2011. Selección de textos: Jmp.
Carlos J. Aldazábal nació en Salta en 1974. Poeta, ensayista y cantautor
.

Carlos J. Aldazábal – La radio solía contarle al tocadiscos


EMPACHO


Tragándome la saliva roja
en la pequeñez impotente del insecto

la historia me indigesta.



EL COMBINADO


La radio solía contarle al tocadiscos
que en el 82 no ganamos el mundial
ni la guerra

que en el 86 nos tomamos la revancha
y en el 90 lo intentamos otra vez
pero fue en vano.


El tocadiscos solía contestarle
a esa radio idiota

"Los muchachos de antes no usaban gomina".

Es inútil, argumentaba,
estar bien arreglados

ante los que dictan las leyes del juego,
los desquites, para engañar y conformar
a los muchachos de hoy
que tampoco usan gomina
pero no saben el motivo.



En “El banco está cerrado”, El Suri Porfiado, 2011. Selección de textos: Jmp.
Carlos J. Aldazábal nació en Salta en 1974. Poeta, ensayista y cantautor
.

Carlos J. Aldazábal – La verde edad del musgo en la vereda


RECETA


Comer demasiado no está bien.
Hay que apretar los dientes
y agregarle un agujero al cinturón
para sonreír frente a la dieta
y no caer en la enfermedad contagiosa
de creer que otros engordan
sobre la base de nuestros huesos
deformados por la moda
del raquitismo.



VERDAD LATINA


Aquí, junto al mar latino,
digo la verdad...

Rubén Darío



La verde edad del musgo en la vereda
y en la ribera el mar marcha a la guerra
con la tierra rayada por la loba
que lava a sus hijos, los de Roma,
encima de las lomas, de las piedras.

Decir el mal marino, mañoso, desdeñado,
decir circos ruinosos, ungidos, un geranio;
decir América, maricas maniatadas, metáforas,
mendigos, mendrugos, madrugadas.
Decir mientras se pueda, decir lo que ha quedado,
mentir con ganas sintiéndonos anclados
en la bruma.

Cambiar veredas.


En “El banco está cerrado”, El Suri Porfiado, 2011. Selección de textos: Jmp.
Carlos J. Aldazábal nació en Salta en 1974. Poeta, ensayista y cantautor
.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Alejandro Schmidt – Recostada junto a toros color arroyo


ÁRBOLES VIUDOS


En el mar
Crecen

Aman rendirse

Para benteveos
Tumbas de angelitos
Ondea su telón

Como bestias y hombres
Acaban por hallar
Lo que buscaban

El árbol viudo, no


LE HUBIERA PREGUNTADO


Recostada junto a toros color arroyo
Encuentra la primavera
Al árbol viudo

Pasa remota
Orgullosa

Preguntaría
El árbol
A las florcitas
Si llegarán a
Ese rincón del monte

Donde la lejanía
Presume
Con él
Su duelo


AY, ARBOLITO


Ya está cantando un viento entre los silos
Y tantos olvidan
Despacio
Tu saber

Hundirse hasta el fin del mundo

Hendirse

Más sólido que luz
Encadenando el ojo
Es este río
Música

¡Ay arbolito!
De un seco temblor

Adónde el viento

Las palabras


En “Árbol viudo”, Ediciones Cartografías, 2011. Poemas escritos entre 2008 y 2010. Selección de poemas: Jmp.
Alejandro Schmidt nació en Villa María, Córdoba, en 1955
.

Alejandro Schmidt – El zorrito de las fábulas


SUSPENSO


El zorrito de las fábulas
Se esconde tras el árbol

De quién
Por qué
Pregunta lo sombrío
A su raíz

Pasan nubarrones
Lebreles
Escopetas con un hombre
Al hombro

Nadie dice nada

Del gran suspenso
Nacen ojos

El zorrito
Muestra su corazón


EL CIELO


El cielo siempre es cielo
Qué más podría ser

También espejo de jade del emperador

Inclinan las plantas su tocado
Novias bordadas en la luz

En sombras
Se besan
Niños, ramos

Así sucede
Belleza

El cielo es lo terrestre
Lo imposible
Qué más podría ser


En “Árbol viudo”, Ediciones Cartografías, 2011. Poemas escritos entre 2008 y 2010. Selección de poemas: Jmp.
Alejandro Schmidt nació en Villa María, Córdoba, en 1955
.

Alejandro Schmidt – Cuántos pajaritos y piedras


ESO ES TODO


Halagado por la psíquica rusa
Descubre su inconsciente
El árbol viudo

Soplando la mudez
En otra isla
Reposan
Las cigüeñas

Casi lejos
Murmura
El otoño

Eso es todo

Pintada de enigmas
Va la Marina Tsvietáieva
A un cielo convincente


EL ÁRBOL LLEGA A ESTACIÓN RETIRO


Cuántos pajaritos y piedras

Allá está el ogro
Allá la mujer vendada

Sube al tren

Contempla el paso de la pena

No pudo irse

Volver


En “Árbol viudo”, Ediciones Cartografías, 2011. Poemas escritos entre 2008 y 2010. Selección de poemas: Jmp.
Alejandro Schmidt nació en Villa María, Córdoba, en 1955
.

lunes, 15 de agosto de 2011

La poesía popular



PARA VICTORIA


Un cielo azul de golondrinas
detrás del tiempo nos mira con temor
descubriendo vida, vida contra vida,
son los que inventaron el amor
secan las heridas, florecen los días
lluvias coloridas para vos.

Una canción de maravilla
te brota el pecho y nos tiembla la emoción
se oyen tus sonidos y es tu canto un himno
a toda la tierra y la creación
se inaugura un nombre, se cuida la especie
y se amasan sueños para vos.

Victoria, Victoria, Victoria
tu nombre es un grito de lucha y de gloria.
Victoria, Victoria, Victoria
los hombres te siguen detrás de la aurora,
sí de la aurora!

Azul el cielo, azul los días,
azul el alma del hombre que palpita,
verde es la esperanza, roja la venganza,
pero azul es la profundidad!
Tibio como un sueño es el hombre nuevo
quien nada promete, solo da.

Este es tu tiempo y tu momento,
pequeña gloria testigo de los nuestros,
cómplice de inquietos ángeles traviesos
que construyen un mundo por amor,
siembran la esperanza, protegen los niños
y echan de la tierra el dolor.


Roque Narvaja. En LP “Chimango”, editado en 1974. Colaboran en el disco los compañeros: Daniel Berardi (guitarras y arreglos), Oscar Franco (bajo), Enrique Masllorens (bajo), Trapa (batería y percusión), y Roque (guitarras, charangos, quenas, coro y voz). Hermoso disco de la primavera que una juventud soñó, canciones de la hermosa primavera que estamos construyendo).




sábado, 13 de agosto de 2011

Juan José Hernández – Esa nada perdurable


COMO JONÁS


Sí, en el oscuro vientre
de la ballena,
también yo, en este mundo
tragado por el tiempo:
carne y sueño que no elegí
(Jonás tampoco a su ballena)
con el temor de ser devuelto un día
al perdón, esa nada perdurable.


En: “La señorita estrella” y otros cuentos y poemas, antología, selección del autor y prólogo de Daniel Moyano, CEAL, 1982.

Juan José Hernández (Tucumán, 1931- Buenos Aires, 21 de marzo de 2007).

viernes, 12 de agosto de 2011

Roberto Bolaño – Un poeta chino piensa


POETA CHINO EN BARCELONA


Un poeta chino piensa alrededor
de una palabra sin llegar a tocarla,
sin llegar a mirarla, sin
llegar a representarla.
Detrás del poeta hay montañas
amarillas y secas barridas por
el viento,
ocasionales lluvias,
restaurantes baratos,
nubes blancas que se fragmentan.


En “La Universidad Desconocida. Selección”, Anagrama / Página/12, 2010.

Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 28 de abril de 1953 - Barcelona, 15 de julio de 2003). Foto: RB s/d

jueves, 11 de agosto de 2011

Anahí Lazzaroni – Alguien debería dibujar de un modo impecable el mapa de una ciudad loca


GRAFFITI


Alguien debería dibujar de un modo impecable
el mapa de una ciudad loca
a la que abofetea el viento.

Bordeada por un mar gris y murallas de piedra,
con gentes de poco hablar
navegando sus propios océanos.

Nombro una ciudad que no está muerta ni viva.

15 de octubre, 2003




LA CIUDAD (FOTOGRAFÍA)


Ángeles mutilados se ocultan
en la ciudad que fue destruida

y poblada

por fugitivos sin rostro
que llegan una y otra vez.

El océano sin acantilados
justifica la melancolía.

Lo que no permanece está aquí:

en las calles de polvo,
en las calles de nadie.

Quienes permanecen, llegan o parten
son la misma persona, desean lo mismo:

suave dinero,
la fuga,
y un lugar helado que no es

ningún lugar.

7 de agosto de 2004




DEL OTRO LADO


La mujer que encontraron muerta en la playa era joven.

El martes y el miércoles cayeron meteoritos detrás del glaciar,
los pobladores dijeron que llevaban una cola de fuego azul.

Del otro lado de la ciudad hubo grandes estruendos.

Un pájaro castaño cruzó un cielo de nubes oscuras.

Por esta calle no anda ni un alma. Y eso que es viernes.

17 de setiembre, 2004




En “El viento sopla”, El Suri Porfiado, 2011.

Anahí Lazzaroni nació el 30 de agosto de 1957 en La Plata. Reside desde su infancia en Ushuaia, capital de Tierra del Fuego, Argentina
.

Anahí Lazzaroni – Dice que están por demoler la casa de enfrente


UN DÍA COMO OTROS


Dice que están por demoler la casa de enfrente,
la de chapas de color verde agua
con el jardín tan descuidado que parece abandonado.

Que ayer escuchó en la calle que ahí construirán un hotel.

En la ciudad los hoteles brotan como hongos.

¿Y el viento?

El viento sopla.

25 de diciembre, 2005




LA CIUDAD Y EL POEMA


Observás como enseña a hacer tempura
una cocinera japonesa en un documental,

sentís la ciudad colapsada.

Mirar una cosa y pensar en otra,
quizás en eso consista la escritura
o el poema que comienza escribirse

a espaldas del mundo
al mejor estilo de un buen ladrón de gallinero.

Es de noche y no llueve,
no llueve por una vez en esta ciudad.

Ya hubo alerta amarilla por vientos huracanados.

Eso pasó como
pasa todo y nadie lo recuerda.

21 de abril, 2006




En “El viento sopla”, El Suri Porfiado, 2011.

Anahí Lazzaroni nació el 30 de agosto de 1957 en La Plata. Reside desde su infancia en Ushuaia, capital de Tierra del Fuego, Argentina
.

Anahí Lazzaroni – La misma ciudad que pudo haber soñado un loco


LA CIUDAD EN AGOSTO


Ciudad de tufillo mafioso, tierra de barcos y vientos.

Sur tan inmenso, sur tan vacío.

Con la decadencia esparcida aquí y allá.

Aguas heladas, mar, nieve, lluvias.

Un gran silencio se escucha detrás del gran ruido.


La misma ciudad que pudo haber soñado un loco.

30 agosto, 2008




En “El viento sopla”, El Suri Porfiado, 2011.

Anahí Lazzaroni nació el 30 de agosto de 1957 en La Plata. Reside desde su infancia en Ushuaia, capital de Tierra del Fuego, Argentina
.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Juan Octavio Prenz – Superficie


DON DE UBICUIDAD



Se puede llegar a las profundidades (claro
está sin olvidar el principio de rotación)

Se puede llegar a las alturas

En lo uno y lo otro
(así lo quieren los libros)
discurren el dolor y la frustración
el llanto y la soledad

A la alegría
aprendizaje subversivo
le han reservado la

superficie


En “Cortar por lo sano”, Libros de Tierra Firme, 1987.

Juan Octavio Prenz (Ensenada/La Plata, 1932). Escritor, ensayista, poeta y traductor.
Foto: Con Octavio Prenz en City Bell, 17 de marzo de 2011. Archivo de la talita dorada
.

martes, 9 de agosto de 2011

Jacobo Rauskin – Son todos dentistas, policías, turistas


LA CLASE OBRERA YA TIENE MUSEO


Son todos dentistas, policías, turistas.
Son curiosos curioseando.
Hay exposiciones, curadores hay.
La vieja fábrica es un museo abierto al público
en días de oficina y horas de museo.
El piso es puro mármol reconstituido, reimplantado.
El último obrero no ha vuelto,
dejó su ropa de trabajo.
La dejó colgada de un clavo de la memoria
a falta de pared.
La pared es textura saqueada.


En “El arte de la sombra”, Ediciones del Dock
Jacobo Rauskin nació en Villarrica, Paraguay, en 1941
.

Entrevista y nota de Silvina Friera en Página/12.

lunes, 8 de agosto de 2011

Juan Octavio Prenz – Sólo los domingos


TRANSFORMADOR


Mi interlocutor trabaja en una fábrica de
locomotoras y en otra de cigarrillos
amasa y hornea el pan recoge la uva y
en los desiertos de salitre se empeña también
por el gusto de mi comida
fabrica lápices y destila perfumes
da forma a la madera y al mármol y hace
mermeladas de higo

Y tú qué haces
me pregunta.

Me ocupo de palabras

Yo también
me replica

pero sólo los domingos


En “Cortar por lo sano”, Libros de Tierra Firme, 1987.

Juan Octavio Prenz (Ensenada/La Plata, 1932). Escritor, ensayista, poeta y traductor.
Foto: Con Octavio Prenz en City Bell, 17 de marzo de 2011. Archivo de la talita dorada
.

sábado, 6 de agosto de 2011

Eduardo Dalter – Hasta tu cama entran y otros poemas




Hasta tu cama
entran,

tensos, de esquina,
por tu piel,

y por allí
te andan,

quiebran
tus cerrojos;

los hechos,
las manos, las voces.


*


Como a cada beso lo borra
el viento que sopla y sopla,

ella pocea y pocea la arena,
pareciera, con más fuerza;

es el viento húmedo, poceado,
que escribe, escribe, escribe.


*


Dejá que entre la luz,
dejala que entre,

que se acomode,
que abra su valija;

no vayás a echarla;
dale de comer;

dejá que ande por la casa.



Poemas inéditos de la serie “Siete notas de invierno”.
Eduardo Dalter nació en Buenos Aires en 1947.
Foto: Jmp

Eduardo Dalter – Amor marcado y otros poemas




Amor marcado
de estos años.

A pesar de todo
vuela, vuelve.

Tibio es él;
a prueba es él.

Memorioso, dúctil
y carnívoro.

El da la hora
de esta hora.


*


Pasás ladeada, vida;
depende el barrio.

O acariciando con un ala,
o dando fuerte con el pico.

No pasás derecha, vida;
vos planeás, planeás.


*


Hermosura que te busco;
electricidad que es hermosura;

hermosura de una mano
en otra mano; de un cuerpo

en otro cuerpo; de una letra
que con otras es palabra;

palabra que te busca, me busca.
La oscuridad no es cosa nuestra.


*


Por la calle fría
un hombre va

metido en sí
hasta la médula

como representando
poemas de Vallejo,

cruza la avenida, tose
y se pierde entre la gente.




Poemas inéditos de la serie “Siete notas de invierno”.
Eduardo Dalter nació en Buenos Aires en 1947.
Foto: Jmp

martes, 2 de agosto de 2011

Gianni Siccardi – El bosque, 1



Las raíces sostienen al árbol
el árbol sostiene al mirlo
el mirlo sostiene al canto
el canto sostiene a la vida
la vida sostiene a la tierra
la tierra sostiene a las raíces


*


Cuando el mirlo nace
el bosque ya está


*


Cuando el mirlo canta
no es del bosque


En “El Mirlo”, Ediciones Último Reino, 2004. Selección capítulo 4, “El bosque”, por José María Pallaoro.

Gianni Siccardi nació en Banfield (Provincia de Buenos Aires) en 1933. Murió en 2002. Entre otros libros de poemas publicó: “Poesía Junta”, 1960; “Travesía”, 1967; “Ella”, 1989; “Fragmentos”, 1995 y “El Mirlo”, 2004
.

Gianni Siccardi – El bosque, 2




Ni el canto del mirlo
puede lograr
que el árbol vuele


*


Cualquiera puede observar
que el árbol
sostiene a ese mirlo que canta

No es tan fácil ver
que el mirlo sostiene al árbol
con su canto


*


Herida en el día
la rama se va
el mirlo queda


En “El Mirlo”, Ediciones Último Reino, 2004. Selección capítulo 4, “El bosque”, por José María Pallaoro.

Gianni Siccardi nació en Banfield (Provincia de Buenos Aires) en 1933. Murió en 2002. Entre otros libros de poemas publicó: “Poesía Junta”, 1960; “Travesía”, 1967; “Ella”, 1989; “Fragmentos”, 1995 y “El Mirlo”, 2004
.

Gianni Siccardi – El bosque, 3



Cuando el mirlo se va
el árbol se duerme


*

Cuando el bosque despierta
se llena de mirlos

Cuando despierta
el mirlo se vacía de bosques


*


Llega la noche al bosque
puntual
inexorable
única

Para el mirlo
hubo mil noches ese día


*


Gritos
disputas
elocuencia
confusión en el bosque
¿Y qué de la intensidad
del silencio
de aquellos dos mirlos
en la rama más alta?


En “El Mirlo”, Ediciones Último Reino, 2004. Selección capítulo 4, “El bosque”, por José María Pallaoro.

Gianni Siccardi nació en Banfield (Provincia de Buenos Aires) en 1933. Murió en 2002. Entre otros libros de poemas publicó: “Poesía Junta”, 1960; “Travesía”, 1967; “Ella”, 1989; “Fragmentos”, 1995 y “El Mirlo”, 2004
.