lunes, 29 de noviembre de 2021

JORGE ALEMÁN Get Back



Get Back 

    Se encuentran en la sala / ensayan con temas clásicos que recuerdan que siempre fueron una banda de rock / parodian a otros grupos y cantantes / se burlan de sus propios temas de siempre / desafínan y se ríen de los viejos tiempos / se calientan con sus instrumentos / se pelean y se insultan / dicen saber que no son los mejores o no pueden como antes / se ayudan y se escuchan con una inquietante atención /unos a otros se cambian las letras / deliran/ nadie puede entrar en ellos / finalmente todo el genio se conjuga en el ensamble de los días / y finalmente suben a la azotea y por fin son ellos / ellos suenan como ellos / como nadie / perfectos como un milagro / siendo inevitables y únicos dan el último concierto de sus vidas al aire libre .

29 de noviembre de 2021 

*

    Ese tipo hace años que está despierto mientras los demás duermen / Es pura luna y cigarrillos caminando entre cuerpos desamparados / en la madrugada ya siente que en su reloj falta una aguja pero son las 6 / siendo tan mayor sigue buscando a alguien que no sabe quién es / es dolor? / es amor ? /sentir que lejanía y proximidad nombran lo mismo / Y como si fuera muy joven toma la navaja que dibuja el vacío en las estrellas.

26 de noviembre de 2021 


    Sentí el frío / esa humedad horrible en tu alma / hay paisajes que nadie puede socorrer / ni aquel dios de los otros te puede volver a la luz / sentí la gélida mano que viene con los días del crepúsculo / y no pidas nada a nadie / ya te tocó el día en qué la pasión ardió en tus ojos hasta quemarlos / sentí el miedo de las mujeres que nunca fueron amadas y ellas mismas eran el amor / sentí la cobardía de esos hombres que esperan todo para ellos / sentí hasta perderte en el bosque / fuera del camino principal / sentí sin miedo / que es así como nace la belleza de la palabra justa .

22 de noviembre de 2021 


    El tipo dice que si sentí un cuchillo en la espalda en el viaje es porque no hay más ida o vuelta / solo hay tránsito y tu alma es una caja de resonancia de aquellas palabras que no le piden permiso al tiempo / el cuchillo es un sueño equivocado dice el tipo / vos ya no te vas ni volvés / ya verás que las heridas son firmas de los autores de tu cuerpo /que ahora se han vuelto la pluma que escribe aquel nombre con gracia.

20 de noviembre de 2021 




Selección de textos del muro personal de FB de JA (noviembre 2021), José María Pallaoro 
Jorge Alemán Lavigne (Buenos Aires, 30 de marzo de 1951) / Psicoanalista, escritor y poeta / Foto: Imagen del documental “Get Back”

viernes, 19 de noviembre de 2021

GARY SNYDER Sentado en el marco de la ventana abierta armo un cigarrillo




La nieve tardía y la huelga forestal del verano del ’54  

Pueblos enteros cerrados
Viajo a dedo por la ruta costera, solo los gitanos
en sus camiones sin carga de troncos
me llevaron. Los leñadores se fueron todos a pescar
las motosierras descansan en charcos de aceite frío
en los patios traseros de diez mil casas de madera
rajadas por el temblor, 
silenciosas en la lluvia de verano.
Viajé a dedo hacia el norte por todo Washington
cruzando y volviendo a cruzar los pasos de montaña
llevado como el viento lleva al polvo, 
ningún lugar para trabajar.

Subiendo la empinada cadena abajo del Shuksan
grupos de pinos
sus copas flotan en los bancos de niebla
ningún lugar para pensar ni trabajar
estoy a la deriva.

En el Monte Baker, en soledad
en un surco de nieve fulgurante;
ciudades en los largos valles al oeste
pienso en trabajos, pero estoy aquí,
quemándome con el reflejo del sol
bajo un acantilado húmedo, sobre un lago helado,
todo el Noroeste en huelga
las negras calderas de los aserraderos están frías,
las motosierras, detenidas
tengo que regresar:
estoy atrapado en un pico nevado
entre la tierra y el cielo,
debo volver, hacer fila en Seattle,
y buscar trabajo.


Marin-An  

El sol irrumpe sobre el monte 
de eucaliptos más allá de la pastura húmeda,
el agua está casi caliente, 
sentado en el marco de la ventana abierta 
armo un cigarrillo.

Ladran perros a lo lejos, un par de
cuervos graznan; desde lo alto de un pino 
desciende el canto vibrante
de un herrerillo pigmeo-
detrás de la hilera de cipreses
la yegua se acerca, pastando.

Un rugido suave y continuo
viene del valle lejano
en la autopista de seis carriles-miles
y miles de automóviles
transportan a los hombres a su trabajo.


La música de las aguas corriendo

bajo los árboles
bajo las nubes
junto al río
en la playa,

"rutas marinas".
ballenas grandes bestias de los trayectos marinos—

sal;   agua
fría;   fuego humeante.
vapor, cereal,
piedra, tablones de madera
punzones de hueso, pieles,
horquillas de bambú y cucharas.
cuencos sin esmaltar.
una banda alrededor del pelo.

más allá de las heridas.

me senté en una roca al sol,
mirando al viejo pino
mecerse
sobre la fina arena de río
de un blanco enceguecedor. 



En Selección Poética / Selected Poems,  Alción Editora, Córdoba, 2021 
Versiones de: 
Patricia Ogan Rivadavia  (Buenos Aires, 1955). Traductora y correctora. Ha traducido a Dianne Di Prima, Tess Gallagher, Anne Waldman y Andrei Codrescu, y ha colaborado en diversos proyectos de traducción
Esteban Moore (Buenos Aires, 1952). Poeta, traductor y ensayista. Sus últimos títulos publicados por Alción son: Las promesas del día y otros poemas (2019); Reunión de Extraños: Borges, Buenos Aires. El café, Jack Kerouac y otras cuestiones, (ensayo, 2020)
Gary Snyder (San Francisco, California, EEUU, 8 de mayo de 1930) / Fotos: jmp / Selección Poética, tapa libro y revista Mutantia, interior, número 10, enero 1982 

martes, 16 de noviembre de 2021

MARCO TERUGGI Junto balas debajo de un puente



    XII

    Junto balas debajo de un puente. La revolución se deshizo, dice un hombre, abre la mano y deja el país a sus espaldas. La noche es brillo de armas, palabras desfondadas. Nos sentamos en la puerta de la casa, la mujer tiene la revolución como luz bajo el paladar. Alrededor están las montañas con sus cuarteles, lo que se sabe y no se nombra, las luciérnagas que iluminan los árboles, la calma de la frontera a esta hora. Somos, por las balas que vienen de frente y las luces debajo del paladar. Comienzan los carnavales, los diablos bailan descalzos, bendicen a los santos, soplan sobre el tiempo. 


    XIII

    Me preguntan la forma de la bala, la hora en que entrará por la boca. Se conspira por los bares, los hoteles, los cuarteles, los sótanos, en la isla donde los chicos lanzan redes y bailamos de madrugada mientras brillan los peces loro bajo el agua, azules, naranjas, incendio. Cuento las palabras que le quedan a la revolución, observe el mundo que ya nació, nos mira de frente, deshace espejos, avanza sin esperar a ser nombrado. El día comienza sobre las espaldas de las Tortugas, los pájaros salen del fondo del mar, el mate sobre la arena roja se une con el blanco, el azul, las promesas. Los poetas queman libros en nombre de la poesía que vendrá. 


    XXXVI

    Amanezco debajo del río. Oigo mi corazón, la desembocadura, la luz sobre las hojas, la superficie, mis ojos abiertos. Acomodo papeles, las batallas por la tierra, el arroz, el café antes del sol, los tigres en el llano, las rocas, el oro, las devociones, los incendios. Hablo un país, un idioma que se desprende, pasos sobre el agua, una memoria que se aleja de sí. El tiempo se fue de la casa, crece debajo de mi piel, me lleva lejos. 


Selección de Lis y jmp / El libro consta de tres partes: Dejar un idioma, País detrás de la bala y El asedio y la metamorfosis. Los tres textos seleccionados pertenecen a País detrás de la bala 
En Vuelan peces sobre la selva, Grupo Editorial Sur, Buenos Aires, 31 de agosto de 2021 
Marco Teruggi (París, Francia, 1984), periodista, escritor, sociológo (Licenciado en Sociología en la Universidad Nacional de La Plata) / Fotos: jmp

lunes, 15 de noviembre de 2021

ARIEL CANZANI D. Un mundo con justicia




Poesía = Poesía 

LOS INJURIADOS
A Federico Nietzsche

Has padecido injurias 
por haber denunciado 
que jamás los insectos 
los renacuajos y las hienas 
serían constructores
de un mundo con justicia.


Poesía = Compromiso 

LA PALABRA 
A Noam Chomsky

El Popul Vuh 
nutre el misterio todavía. 
Soy hijo de inmigrantes 
y comprendo de tierras y mares. 

Vivo en el sur 
de América salvaje 
y recorro el planeta montado 
en caballos oxidados.
…
Las palabras son actos 
en quien sabe de ellas 
(aprendí a leer 
como el que puede) 
y sin prisa revuelco 
por muchas latitudes 
la herencia probable 
de sus vicisitudes. 


DOLOR
A Agustín y Erlinda Cuzzani

El que alimenta cerdos 
y ratas y pigargos 
està desesperado: 
Esta mañana, al alba, 
sus queridos amigos 
se han comido a sus hijos.


Poesía = Testimonio

JUSTICIAS AZULES 
PARA BATRACIOS VERDES
A Cristina Peri Rossi

¡Cómo llueven los sapos sobre el agua!
En sus ojos, done la bondad se guarda, 
existen plegarias de pedir clemencia. 

Ella no existe. La orden de matar 
a todos los batracios sublevados.

No deben quedar vivos los que exigen 
justicias azules para batracios verdes. 

¡Cómo mueren los sapos sobre el agua!
La tierra todavía no perdona 
a los que esparcen sedes necesarias 
y rompen privilegios amarillos.


PLUSVALÍA LATINOAMERICANA
A Roberto Jorge Santoro

Aprendo a sumar
                            con sacrificio:

                            Dos más dos = cuatro.
                            Seis más seis = doce.

                            Diez más catorce = veinticuatro.

                            Horror!!!!!!
                                                Somos robados!


Poesía = Amor

CAÍDA

Muerdo tus pezones 
y sangran cucarachas 

acaricio tu pubis
y mariposas negras 
enloquecidas vuelan 

beso tus muslos 
y en culebras gomosas 
se transforman. 

Quiero escapar 
a ese dolor de verte 
en el instante mismo 
de la metamorfosis 

y caigo nuevamente 
en tus pezones tibios 
a repetir la historia.


VEJEZ

He creado la muerte 
después de haberte amado.

He creado la vida 
después de haberte amado.

Existo después de haberte amado.

Eso fue ayer.

Ahora el fuego miro, 
lo toco, lo acaricio, 
y tiemblo por su frío.


Los poemas que forman este libro fueron escritos en el Océano Atlántico entre mayo de 1968 y mayo de 1969. ACD
“Ariel Canzani, que fue secuestrado en 1977 y llevado a la Escuela de Mecánica de la Armada durante tres días que pudieron haber sido tres siglos, porque nada volvió a ser como antes. Y a los cinco años se murió del cáncer que le plantaron allá. Con posteriores llamadas periódicas hasta pocos días antes de su muerte, donde le siguieron recordando que ya nunca más podría volver a escribir sin mordaza.” (Manuel Gerardo Monasterio)

En Poemas del círculo vicioso, Editorial Lozada, Buenos Aires, 1970 
Ariel Canzani D(upou), Buenos Aires, 15 de octubre de 1928 – 27 de julio de 1983 / Entre 1963 y 1973, dirigió la revista Cormorán y Delfín / Fotos: jmp

domingo, 14 de noviembre de 2021

JUAN GELMAN No están muertos los pájaros





XXIX

no están muertos los pájaros
de nuestros besos/
están muertos los besos/
los pájaros vuelan en el verde olvidar/

pondré mi espanto lejos/ 
debajo del pasado/ 
que arde 
callado como el sol/


            XXIX

            no stan muridus lus páxarus
            di nuestrus bezus/
            stan muridus lus bezus/
            lus páxarus volan nil verdi sulvidar/

            pondrí mi spantu londji/ 
            dibaxu dil pasada/ 
            qui arde 
            cayadu com'il sol/





En Dibaxu (poemas escritos en sefardí ente 1983 y 1985), Seix Barral, Buenos Aires, 1994 
Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 – México D.F., 14 de enero de 2014) / Foto: jmp

miércoles, 10 de noviembre de 2021

CRISTINA PERI ROSSI Escribo poemas




DEDICATORIA

La literatura nos separó: todo lo que supe de ti
lo aprendí en los libros
y a lo que faltaba,
yo le puse palabras.


NAVEGACIÓN

En las mansas corrientes de tus manos
y en tus manos que son tormenta
en la nave divagante de tus ojos
que tienen rumbo seguro
en la redondez de tu vientre
como una esfera perpetuamente inacabada
en la morosidad de tus palabras
veloces como fieras fugitivas
en la suavidad de tu piel
ardiendo en ciudades incendiadas
en el lunar único de tu brazo
anclé la nave.
                                        Navegaríamos,
si el tiempo hubiera sido favorable.


LA PASIÓN

Salimos del amor
como de una catástrofe aérea.

Habíamos perdido la ropa
los papeles
a mí me faltaba un diente
y a ti la noción del tiempo.

¿Era un año largo como un siglo
o un siglo corto como un día?

Por los muebles
por la casa
despojos rotos:
vasos fotos libros deshojados.

Éramos los sobrevivientes
de un derrumbe
de un volcán
de las aguas arrebatadas.

Y nos despedimos con la vaga sensación
de haber sobrevivido
aunque no sabíamos para qué. 


DISTANCIA JUSTA

En el amor, y en el boxeo
todo es cuestión de distancia. 

Si te acercas demasiado me excito
me asusto
me obnubilo 
digo tonterías
me echo a temblar. 

Pero si estás lejos
sufro entristezco
me desvelo
y escribo poemas.



En Condición de mujer, libro digital, Arquitrave Editores, Colombia
Cristina Peri Rossi (Montevideo, Uruguay, 12 de noviembre de 1941) / Foto: jmp

miércoles, 3 de noviembre de 2021

JORGE ALEMÁN Dice el tipo



Dice el tipo que ya no atrapa Safo los corazones de nadie / ha crecido la niebla en la playa de su cuerpo insolente / y ya no necesita del cansancio de los hombres / esa fatiga que crece como una piel blanca sobre la flor más deslumbrante / no despiertes a Safo / no insistas porque es arrogancia despertar a la mujer que ya espera a un solo hombre y no sos vos dice el tipo 

17 de septiembre de 2021


El tipo dice que ahora no se rompió nada / que ya estuvo roto al nacer cuando aquel jarrón de penumbras estalló en mi frente / por eso solo llevo astillas clavadas en el pensamiento  / así que el tipo dice que si ahora perdí a mi gran refugio no importa / es tan solo el paso de las horas que hacen correr los breves fragmentos de un dolor antiguo por mis venas / Por eso nunca entenderás nada / dice el tipo

21 de septiembre de 2021


El tipo dice que si se capta el presente puro por fuera de los ríos del tiempo y no hay lugar para el sentido/ se esfuman todas las escenas / ni las pesadillas más sórdidas aguantan el frío poderoso de ese instante / un abrir y cerrar los ojos que no tiene historia / entonces ahí dice el tipo y solo ahí aparece el único nombre que te eligió/ tu momento fallido en la pila bautismal donde nunca has estado como una criatura propicia / mientras la guerra canta para vos una canción de cuna semejante a una mujer

30 de septiembre de 2021


El tipo dice que no aguanta más la letanía de los decepcionados / los que dilapidan su energía esperando otra cosa en lugar de seguir buscando / porqué les gusta tanto ésta insatisfacción? / porqué el panegírico de la insuficiencia? / odio a los desilusionados que nunca es lo que debía haber sido dijo el tipo / si quieren otra cosa que empujen de todas las formas posibles sin repetir las maneras del enemigo / dice el tipo que esas quejas no son de los que quieren de verdad que el curso de las cosas cambien sino que esperan confirmar la peor de sus anticipaciones / para que vuelvan los centuriones y entonces poder decir que ellos lo habían advertido / este juego ya lo vi / dice el tipo

5 de octubre de 2021


Dice el tipo que si los duendes supieran que nunca supe estar sin vos y envejecí en pura ausencia simulando no necesitar nada ahora reirían hasta que el mundo se rompiera para hacerme nacer de nuevo

20 de octubre de 2021


Sabe que ella puede matarlo mil veces y que todos sus puñales serán justos / ciertos como la vida entregada a la intemperie / pero no sabe cómo se llora por amor y adivina que la clemencia es enemiga del poema / ahora en el tiempo que le resta que sepa ataviarse para que sus heridas manchen de luz a los extraños días irisados de ausencia

28 de octubre de 2021


El tipo me dijo que no entienda / en vano es escuchar sonidos del odio si te quieren matar / ahora amanece sin paz/ has elegido a Safo para tu ofrenda y ella nunca quiso otra cosa que verte caer en tu inútil poema

29 de octubre de 2021


Selección de textos del muro personal de FB de JA (septiembre / octubre 2021), José María Pallaoro 
Jorge Alemán Lavigne (Buenos Aires, 30 de marzo de 1951) / Psicoanalista, escritor y poeta / Fotos: jmp /

viernes, 22 de octubre de 2021

DANIEL PONCE Diez poemas inéditos de Pena capital



Declaración

Midieron mi cabeza y luego la pesaron.
Estaban observándome por una hendija.
Escrutaron mi camisa. 
Pusieron las llaves de mi casa 
en un balde con kerosene.
Me revisaron la boca, el fondo de la lengua.
Ordenaron que orinara sobre papel cazamoscas.
Tuve que beber agua de un cactus
que sabía a naufragio.
Me ordenaron escribir esto,
luego firmarlo.


Pena capital

Nacer, morir, renacer ¿de qué está hecha la vida?
¿De arena, de niebla, de espanto, de piedras?
Los últimos mensajes que recibo son órdenes,
órdenes que nadie puede cumplir
ni siquiera yo que me dediqué al orden
sabiendo que no lleva a ninguna parte.
Los primeros mensajes que recibí fueron de alerta
para que me pusiera en guardia y estornudara
ante el polvo de los libros y el moho de las letras.
¿Con qué está tejida la tela que me separa
de aquel que fui y que, hoy, no reconozco?
Oigo gritos, nadie puede quedarse callado.
Me callo a medias, murmuro.
¿Para qué fue hecho el silencio?
Nacer, morir ¿renacer? ¿para qué?
Oigo gotear la canilla; el silencio
quizás fue hecho para tragar la ausencia.
El tiempo es la sombra de una medalla,
sin embargo, pesa más que piedras en un páramo.
El tiempo es cavar una tumba en la esperanza,
es arena, un mendigo sádico.
¿De qué infamia están hechos estos desperdicios?
Vengo del hielo. Mis ropas son pieles de mastodontes.
Tan antiguo como la pregunta. 
Tan muerto desde el principio.


Cornisa

Cuando mi padre enfermó
era como si hubiese quedado en una cornisa.
Desde el piso, lo veía vacilar, ajustarse al escueto reborde,
oscilar como un pingüino, aletear. 
Ni él ni yo podíamos hacer nada.
Todo quedó supeditado a que se abriera la ventana.
Cada vez que algo oscila delante de mí, una rama,
la hoja que va a desprenderse del árbol,
un cable cortado o una tela al viento,
siento que la perplejidad es la única réplica.


El paraíso de los indiferentes

El paraíso de los indiferentes
está poblado por gente cordial,
atestado de espejos.
Duermen la siesta abrazados
a un ancla oxidada
para experimentar confort
y apego a una causa justa.
La demografía es estable
y si alguien muere
nadie lo toma en cuenta.
Amplios salones color remolacha,
veredas con pozos tapados de esponja,
baños que huelen a excrementos sutiles,
el paraíso de los indiferentes
es un club de filósofos analfabetos.
Nadie es expulsado del paraíso,
nadie intenta parecer bueno.
Todos comen.


Transgresiones

H. posee una estadística de exclamaciones
que obtuvo en un sitio de poetas maduros,
agriados por la edad. Jura conocer Islandia.
Q. es un especialista en haikús aguachentos,
martirizado por un dieta ocultista 
en base a zanahoria rallada y alcaparras.
C., por fin, besó a su primo en la boca:
le había dedicado un tomo de sonetos eróticos.
T. salvó de un incendio una estampa japonesa.
O. y L. vaciaron un cenicero en la tumba de Pizarnik.
Ch., prologuista escurridizo,
viaja de incógnito hacia Cacodelphia.


El ejército enterrado

El general que se precie 
debe enterrar un ejército.
Además, erigir una muralla, 
quemar libros, acorralar poetas.
Un general de generales: yo.
Conduzco espectros.
Soy Quin Shin Huang,
me preceden la pena
y los muertos.


Ruinas móviles

No importa la cantidad de espejos
en los que me buscaste.
Aprendamos a olvidar.
Será más fácil que resucitar.
Las cosas del Universo
cambian de forma.
Mi propia cara 
ha escapado 
con otro.


Nueva Babel

En la última habitación, la más alta, en la cima
se oye el brusco lenguaje que está por venir,
sobre una nube de lenguas cansadas, derrotadas
que tomaron la forma de un gas verde
como el fosgeno que peinaba las trincheras,
y debajo de la habitación nadie entiende nada
por la sofocación, por el desconcierto.
Luego, bajo la estrellas reina la intemperie.
La habitación será desmantelada.
No habrá espacio para que el musgo
haga su labor memoriosa sobre los ladrillos,
ni para retribuir el esfuerzo de los habladores.


Emigrado

Vengo del país perdido.
De un país del cual se sale
por un ventanuco. Sin zapatos,
emergí  entre los ligustros
y pasé un invierno viviendo
con gente de plástico.
Olvidé el origen de mis penas
en una alcantarilla.
Vivo en un círculo trazado
por pezuñas. En un cuenco
metido en una bolsa
que está metida en una caja.
Vengo de un país perdido
donde valen las guadañas,
los espantapájaros, los insectos.
No hay modo de regresar.
En los grandes arenales
está escondida la llave.
Queman las plantas de los pies.
Un síntoma, una plegaria, alrededor
de la ingente necesidad de rabiar.


Hablar

Estás tratando conmigo
que estoy muerto.
Como quien se interna
en una montaña sin luz
oyes voces, sospechas
que algo extraño va a ocurrir,
sin embargo, es más frecuente
hablar con muertos
que con vivos.
Los muertos hablan 
hasta el cansancio
y aquello que fue su esplendor
es, ahora, la bruma 
que pone un velo enigmático
sobre sus rostros
tornándolos indistintos
y queda la voz en un susurro
de sílabas separadas
como pronunciadas
por un autómata.
Tratar conmigo, con delicadeza,
es encontrar el porvenir.
Y no podrás saber dónde
se originó mi llamado,
ni cuáles fueron los motivos,
sólo que estas pocas palabras
escapan del estándar,
no esperan respuesta
ni poseen enseñanza alguna.
Con hablar, esto es lo seguro,
será suficiente.



De Pena capital, libro inédito de poemas, 2020 / Selección y foto: jmp
Daniel Ponce (Buenos Aires, 1956)

viernes, 15 de octubre de 2021

SPENCER HOLST Allá arriba, en el cielo



MONA LISA ENCUENTRA A BUDA 


Allá arriba, en el cielo, las cortinas ondularon, las cortinas ondularon, las cortinas ondularon y Mona Lisa entró por un extremo de una pequeña sala en la que colgaban muchas cortinas. 

Allá arriba, en el cielo, las cortinas ondularon, ondularon, ondularon, y el Buda entró en la sala por el otro extremo. 

Se sonrieron.




En El idioma de los gatos (Título original inglés: The language of cats, 1971. Primera edición castellana Ediciones de la Flor, 1972. Segunda edición, 1995. Traducción: Ernesto Schóo) / Fotos: jmp
Spencer Holst (EE.UU, 7 de julio de 1926 – 22 de noviembre de 2001) 

jueves, 7 de octubre de 2021

SONIA SÁNCHEZ Cuando él se vaya




PEQUEÑO POEMA

Mi hombre 
me dice que estoy 
tan llena de dulce 
olor a coño, que puede 
sentir mi olor cuando me acerco. 
Tal vez 
yo 
debería 
embotellarlo 
para 
venderlo 
cuando él 
se vaya. 


En Celebración. Poesía erótica de lengua inglesa, edición bilingüe, antología y traducción de Mauricio Schoijet (Bernasconi, La Pampa, Argentina, 10 de abril de 1932- 5 de junio de 2019), Juan Pablos Editor, México, 1984
Sonia Sánchez (Alabama, EE.UU, 9 de septiembre de 1934) / Foto: jmp

lunes, 4 de octubre de 2021

PABLO QUERALT La paz de los árboles en el aire de la siesta



NATURALEZA CONVENCIONAL

Estoy buscando las palabras para explicarte.
Es cosa de todos los días. No nos damos cuenta.
Por un lado el alma escribe por otro el cuerpo está loco
se golpea sin darse cuenta se arroja a espacios
insondables está azul y otras tardes verdes.
Soy su director de fotografía creando un nuevo planeta.
Para no ver la televisión y reprimir cosas que me hacen
mal ahora que algo ha muerto para que no comience
todo de nuevo una vez más.

Yo salgo. Como un polen disperso
a algo relacionado con mi vida.
Sujeto a un par de alas. En el arrullo.
Los colores me llevan en sí mismos.
El silencio airea la mente sale a caminar
silba su melodía aprende a respirar.
El plano aparente se hace fascinante.
Ese es mi tiempo desnudo.

Mis pasos sin horario se pierden en el envés
de mi vida meditar es caminar no soy de donde estoy
sino hacia donde voy. Por qué desperdiciar
un lenguaje en ese deambular entre yo y yo
nos adentramos en esa corta distancia vivo un día más
en ese interior y el dolor migra y pone su música

acomoda la cintura y cuando dice no hables tanto solo
tomo un poco de agua Levité del pico
bien helada entrecerrando los ojos en ese germen
del cuerpo que agradece y que el otro detesta.

Para salir solo tuve que escurrir el pensamiento
y fluir en mí fuera de esa casa agrandada
con esos cuartos donde ni siquiera estaría

alejarme de esa fuente de poder hacerme mierda
que reconozco hay en mí
vivir con otras cosas con lo mío saber
que es lo mío —aquí una fuerte dosis de confianza
es lo que necesito una manzanilla bien caliente—
canturrear omitir todo lo que puse en mi esa carga
hiperhidrolipídica

salir de esa infancia que nunca termina y distinguir
imaginación y aquí ahora de lo que no me deja escapar
más allá de todas las cosas que pude saber.
Supe las cosas que eran necesarias para vivir.

Y abolí todo menos el amor (la medicación necesaria).
Quedé de piedra. No podía creer lo que veía.
Porque allí en ese campo nacía un mundo,
algo que dejaba de ser más de lo mismo.
Sentía que me reencontraba con algo…

Un largo sendero con humo entre sombras de azul.
Así lo que seguíamos para llegar
al fin de la confusión. Eso que el director no pudo
reconstruir y soñábamos en una playa de barquitos
frente al mar que ni siquiera teníamos derecho
a soñar. Como un tiempo perdido no recordado
al despertar. Era invierno era otoño era el verano,
sí esos días eran. Se podía caminar por ellos
y aún las cosas permanecían.
En la luz del día que nos cubría y descubría.

Pero más allá descendemos por esa escalera
que Dante nos enseñó y allí gente que sonreía
y nos estaba llevando a casa, cuál casa?
La de siempre la única morada muy profunda
dentro nuestro en una faz más avanzada que Dios hizo
para nosotros
esa gran construcción una ciudad
que nunca te deja, sí esa, esa es.
Los feos impulsos desaparecen. Crecemos.

No somos ninguno de este mundo solo paseamos
por él y tal vez alguna vez encontremos algo
con lo que hemos soñado alguna vez o tal vez
todo el tiempo solo si…

Hoy me siento a contar cuantas condecoraciones
me dieron en el año es lo que mi Ego me pide
pero pronto me salgo a lo que el Tao me lleva
para repetir el más fuerte es el primero en perdonar
el primero en olvidar el más feliz
y eso es todo lo que busco en este día soleado
ser en el patio interior de este plano
en que yo me hago cargo de mi pérdida de algo
que está en todo y tal vez solo en mi cabeza
que se ordena sola en el movimiento
es que algo que viaja desde los pulmones a la cava
trae ese azul de cielo respiratorio
el agua necesaria
ese intercambio del crecimiento ordenado
pensado camino de luz
en su naturaleza convencional.

Voy de mi locura a mis asuntos ya sé la contraseña
para no perderme hablo con mí mismo
es la consabida historia de no sentirme querido
esos son mis miedos y mis deseos los reconozco
en esa casa entraba por una puerta y salía por otra
entre nubes y lloviznas todo ese verano de recién
adolescente o de niño grande me doy cuenta
que estoy muerto cuando no siento
hasta dónde han girado mis ojos cuando ya no veo
ni mis dedos.

Tengo unas ganas tan intensas de vivir
que no me detengo más a ver las partes
o cómo llegan las cosas a nosotros construyo
esta relación belleza fealdad
no deseo repetir el pasado con claridad cierro
el cuaderno no escribo más de esto
si pudiera explicarme quién soy qué me pasa
qué mantra debo repetir qué camino a mí
que me dijeron que todo estaba dentro mío.

Dice el Buda purezas e impurezas
son de uno mismo si hago el mal me acerco
y si no lo hago me alejo
como las palabras los deseos
las marcas que puedo ver en las antiguas fotos
que pude soportar en mi corazón cierran el karma
lo que mi escritura no registró esa laguna
es la intensidad del dolor
hubo que darles vida a ciertas cosas
como no olvidar los nombres del amor
empezar a luchar por el grado de aceptación
instantes que borrarían el clavo el agujero
esa es la resistencia sin nombre sin forma
sin palabras en cada espacio ciego hay un vacío
para mí para ser llenado.

El presente nunca desaparece
subo al colectivo saco uno de diez
me espera alguien en el centro no sé si iremos
al cine o al teatro pero cuando estemos comiendo algo
y dejemos las pistas falsas le diré si quiere seguir
conectado, y dejaremos el mundo entretenido
que cabe en la superficie en ese punto de inflexión
viaje en un hilo
que es el techo de nuestro cordón de vida,
su texto de agua, su sombra arrojada.

Qué lindo partir más allá de la noche donde
quedaron los zapatos y los trajes gastados donde nunca
fui cierto ese es el pulgar para arriba
el trofeo mi taller de papel la casa que nadie
construye que da cuerda al alfabeto y me mantiene
despierto
acepté mi ciclo mi adicción a que todos seamos uno
a esa licuefacción donde el ser fuga
que solo el corazón ve.

Solo si dejo de ser eso que estoy pensando.
Volver a estudiar, siempre algo que me interese
aprender, esa es mi alquimia, la máquina
ocupar un vacío, para olvidar que el temor
es restricción y recordar que cada momento
tiene su pensamiento.

O cada pensamiento tiene su momento.
O que el amor es expansión.

Estoy esperando a alguien que viaja hacia mí.
Siempre está sucediendo esto. Se dice en voz baja,
este es mi límite de mundo. El aire que empuja
mi inmovilidad. Espero.
En esta pincelada comienza la realidad.

Cuando la luz dio en la pared.
Quedé en medio de la bruma, inventé un punto
luminoso. Un blanco aliento que pasa directo
al alma. Una vez recuperado, supe que la muerte
es la última mentira de la mente.

Te puedo explicar pero mejor no, que nadie puede
hacerme infeliz. El asunto es darle aire al exceso
de pensamientos leer si llueve y contemplar
al mundo con compasión como Siddharta.
Hilar cinco o seis haikus cada mañana
para ordenar la pituitaria reina de la visión
del mundo esa es la oportunidad de ser libre.

Me mirabas, parecías decirme a mí me hacés esto,
a mí que te guardé el secreto. Me deslizaba
en tu luz desgastada y de pronto un hueco abrió un
cielo más grande, era todo de aire, translúcido,
el sol brillaba más.
La luz requiere cierta práctica.
El secreto es no prohibir la enfermedad
como cuando vas al lago a pescar y ves los reflejos
del sol sino hacerla más suave
eso es meditar dejar que la mente vea ahí
su inmovilidad,
eso es entrenar el músculo el alma va sola, solita
y uno está allí y está todo allí, permaneces
como arrancar la obsidiana del gatillo
que nos envía en yo soy un cuerpo
o yo tengo un cuerpo.

Desaparece el poeta, desaparece la escritura
y queda solo esto que ves, la realidad verdadera,
las estrellas entrando en el cielo,
ves y yo en las cosas o las cosas en mí,
en un lenguaje inventado desde ahora
vas a verme vagabundear, es el eje del sol,
allí estamos.

La paz de los árboles en el aire de la siesta
profundo calor que el suave viento peina
en su color diáfano púrpura y ambarino, pensamos
con culpa en lo que hubiésemos amado hacer.
Borraría ese puntito que como un susurro
incomprensible se repite.
Las vocecitas se terminan.
Quién habrá puesto esta escena en mi vida?

Hoy voy a ver al Dalai Lama en bicicleta por el río
la esencia es la misma
todos los seres son amor,
mensajeros del Dios que es unidad y me repito

que lo que la mayoría está vibrando no sea esto
que pasa en las calles de hoy de cualquier ciudad
del planeta nadie dice cuando siento que soy nada soy
todo quien puede herir a un ego
que ya está vacío, no tibetanito.

Que no me pase lo que al niño que al subir
al manzano sepa bajar que sepa elegir mi grano feliz.
Esa mi alegría mi diccionario de bolsillo lo ínfimo.
Ahí colgué los cuadros más míos.

Pero la lancha pasó rápido haciendo del río
un picadero y nos perdimos en esas preguntas
y vagas respuestas que nos llevaban a nuestra
propia intimidad.

En nuestras partes sin resolver
en su largo horizonte hay distintas versiones
todo desaparece en sus pendientes
y lo que digo es lo que hago?
entramos en la espesura de un terreno con espacios
muertos nadie te muestra esos huecos
solo la punta del pincel que te dice
si lo ves así es así,
esa es la esencia de tu inocencia el bit del ya.





En Partes de la escena, Editorial detodoslosmares, Capilla del Monte, provincia de Córdoba, Argentina, septiembre de 2020
Pablo Queralt (Buenos Aires, 2 de junio de 1955) / Selección y fotos: jmp, “City Bell, 4 de octubre de 2021”

viernes, 1 de octubre de 2021

CLAUDIO SIMIZ Cuando la primavera sea de todos




MARINAS

I

El que no ha remontado los mares de la infancia/ y recorre pedestre y solitario/ las costas entrevistas en los años de bruma/ y bebe su alcohol en puertos macilentos/ donde un día creyó que ella estaría esperándolo/ no recuperará jamás su corazón/

Acaso intuirá/ sí/ que la sirena no era un sueño/ ni un señuelo/ no/ era el amor/ la voz del verdadero amor/ la sinuosa pasión de lo profundo.


II

No es oro, no 
aunque la luz lo enciende.
Es un puñado de arena 
que se va deslizando de tu mano
y se vuelve otra vez
arena indiferente.
No es lluvia, no, 
es arena regresando a la arena
antes de la próxima ola,
    pero de pronto
puede ser tu corazón,
la simiente desvelada
de lo que no ha sido,
el peso de una lágrima
a merced del viento.


III

Bebamos, 
la playa ha desplegado su sinuoso mantel.
El mar celebra sus olorosos partos,
crepita el cielo desbandado de pájaros.
Brindemos, 
por las islas ignotas,
abrumadas de distancia,
y el vino que seremos
en los labios del tiempo.
Ante el gris desatado 
que de inmenso parece una calle desierta
levanto mi copa de sal;
a través de todas estas millas de lágrimas
ya no sé si te espero
o te recuerdo.


HAIKUS

Buscó la noche 
entre las luciérnagas.
Amaneció.


Cede la bruma.
Todo es antiguo y nuevo 
en la mañana.


El alba tarda.
El silbo del zorzal 
le abre camino.


Clama la noche.
Se desliza la luz por 
tu silencio.


La hojita ocre 
no volverá a la rama.
Libre agoniza.


EL PIBE DE LA BOLSITA

Nunca tendrá mañana la embriagada 
luna que aspira entre sus manos frías. 
Sus noches, una tumba, y sus días 
un cilicio de piel deshabitada. 

No cabe el mundo en la desorbitada 
pupila, que ya muestra las estrías 
de una historia contada por sangrías 
y una cuna cautiva y enzarpada. 

El pibe en su bolsita infla un sueño 
tal vez allí, de algo sea dueño 
y la brutalidad no dicte las leyes. 

Y mientras él su sombra va esquivando, 
los poderosos siguen azuzando 
sus hoscos, foscos, sordos, torvos bueyes.


LA PRIMAVERA NO ES

La madrugada en que comenzaba la primavera, Sergio, un niño que vendía flores en una ruta con su madre y hermana, murió atropellado por un auto.

La primavera no es de la florida 
reina que arroja besos a la gente,
ni del alcalde, ni del Presidente
que corta cintas con su mano henchida.

La primavera no es del homicida 
que desflora la vida impunemente,
ni del rico, que empuja al indigente
a convertir sus hijos en herida.

Ante tu cuerpo en lirios deshojado 
la primavera huyó de lado a lado
escondida en disfraces y en apodos.

Un día volverá tu canto tierno 
a desterrar los ramos del invierno 
cuando la primavera sea de todos.






En Poesía reunida (1980 – 2017), libro digital, 2021 / De Café con lluvia, 2017 
Claudio Simiz (Buenos Aires, 1 de junio de 1960) / Selección y fotos: jmp

jueves, 30 de septiembre de 2021

NIEVES VIVIANI La canción del fuego haciéndose en nosotros




La canción del fuego

Tras la llama, la noche,
la noche siempre, hacia adelante siempre, arriba;
arriba el juego indescifrable de las constelaciones,
la ruta de los viajeros del arca,
arriba barcos, faros, ménades, solsticios;
arriba dioses perforando con su aliento el latido de tu pecho,
la crueldad inocente, el silencio puro,
arriba la paz ingrávida y los sortilegios sin misterio,
arriba la perfección aséptica de los arquetipos,
el método pulcro sin esgrima,
arriba la danza del fantasma sin huesos y sin velo,

abajo el tiempo, 
abajo la carne, el barro, el sudor y la fiebre,
abajo las flores, la miel y el dios coleóptero,
abajo los imponderables.
Abajo cuerpos y almas buscándose entre sí,
abajo las muertes (todas), los muertos (todos),
la memoria y las palabras,
abajo el poeta con la boca partida,
abajo miles y miles de Ifigenias con el cuerpo aceitado;
abajo el ojo  tenso, la voz quebrada;
las risas, los pájaros, las ruinas y el espejo.
Abajo la cuerda que salva o mata, según sea el naufragio,
abajo el encuentro y la partida,
abajo los zapatos, el valor, la traición y el algoritmo.
Abajo las velas y el misterio.
Abajo los quebrantahuesos, lo imposible como norma,
el amanecer y las semillas.

Abajo, sobre todo, la canción del fuego haciéndose en nosotros,
y  todas las formas del amor 
porque el amor siempre,
el amor siempre,
el amor siempre.

(Inédito)



Reclamo

No digo que te sobrepongas,
digo que aprendas a vivir con ellos
en tus huesos;
en tu sangre,
en tus sueños,
en el lado oscuro
y en el lado claro de tu alma;
digo que vuelvas
a decir pájaro
recordando
todos los vuelos
que te fueron dados
en sus cantos y versos
destrozados
y digo que asumas
con sereno valor
el tamaño exacto
de la Noche
cuando escuches 
los gritos de los muertos
de esta época
de egoismo y terror
clamando por el cálido abrazo
que les fue negado.


(De Poemas, Ediciones del Clé, Entre Ríos, 2020)





Nieves Viviani (Concordia, Entre Ríos, 1973) / Fotos: jmp, "City Bell, 30 de septiembre"

viernes, 17 de septiembre de 2021

PEDRO DONANGELO El tono impuro de lo que pienso




UNA ADVERTENCIA INNECESARIA EN MI CASO

posible retrato de mí, repantigado en el sofá
esperando que hierva el agua de la pava.
Colores fluorescentes y el blanco de pelos
hasta la punta del rabo casi nunca incólume
sobre el fondo gris algo verde del nuevo tapizado,
pantalones de azul o el azul de los pantalones,
casi imperceptible giro hiperrealista
que incluye a la jirafa de madera, manchas marrones,
bordeadas de amarillo,
entre otros matices
y el tono impuro de lo que pienso.

“No compartir el mate”, dice el espectro
de la muerte número 743.

Se anhela el borboteo de la pava
y el paso de una palabra en este cuerpo,
         tan bien acomodado.



VERSIÓN TOPOGRÁFICA DE LA ORINA DE MI PERRO

ahora, ocioso,
paseo a mi perro
en horas desacostumbradas.
Incómodo, (o algo así, no definido)
por la frecuencia de mis circunstancias
en los ojos de los demás,
bordeamos otra vez el paredón rojo
y me detengo
para crear la versión topográfica
de su orina. Una isla,
un archipiélago donde brama el mar
y azota al acantilado.
La isla se extiende
sobre un país siempre en ciernes.

Más que la lámpara del asceta o una siesta,
necesito un estruendo,
ahora ocioso y repetido
en los ojos de enfrente.



UN PASEO

al fin hiciste lo que pensabas:
correr el clavo para ubicar casi en el mismo sitio
un plato incomparable.
Ese día o el día anterior al que corriste el clavo
viajamos al centro, “pero la recluida, imprevistamente,
apresuró el regreso”
y próximos al Palacio de la Pizza abandonamos tu mirada
en el mendigo que exhibía el pie partido.




Inéditos / 
Pedro Donangelo (Buenos Aires, 1949) / Hacedor del blog El poeta ocasional / Foto: jmp, “Basho” 

viernes, 10 de septiembre de 2021

INÉS ARÁOZ El amor de dos poetas, solos, en el centro del poema




ACHE EFE 

a Hugo Foguet





I
 
 
Es un amor que no puede ser contado.
Es el amado en el centro del poema quizás, y su poder extraño, ni siquiera sol, ni siquiera Ulises.
Extranjero canto, meridiana y noche, distante y claro, convocando.
Y yo nada, mis cabos sueltos, mi fuerte mirada ya sólo en el amado, en él disuelta, yo nada.
No es un amor de pequeñas algarabías. Es una luna en llamas  –y tan sin peso yo en ella– y su cielo un serpentino mar impío que la refleja.
Es un amor que empezó oscuro como un presagio, el pico curvado del cazador en los sueños de los amantes y la voz oracular e íntima de las cosas sin nombre calcinándolos.
 
El amor de dos poetas, solos, en el centro del poema.


II
 
Por sobre todo estabas vivo cuando morías y yo te amaba.
Amé tu pecho seco y la avidez de tu boca y de tus palmas.
Recordé el coraje del volatinero al tensar la cuerda.
¿Qué es la muerte del amado?
Es el árbol
la ceniza
el gesto tierno
         de lo cotidiano.
El capullo de la rosa china entre las aspas de un molino.
Radiación traviesa del poema en la piedra azul que lo refleja.
Alternancia de la luz y de las nubes.
Es aquello
que no debe ser nombrado.
La voz
            sin pronunciarse.
                                            El tajo
            en el corazón.
                                      El mío.

Soy yo la muerte del amado.




En Los intersticiales, El Imaginero, Buenos Aires, 1986 / 
Inés Aráoz (San Miguel de Tucumán, Argentina, 9 de enero de 1945) / Foto: jmp

jueves, 9 de septiembre de 2021

FABIÁN CASAS Le escribo para decirle que he vuelto, esta mañana, a leer sus versos




Pogo

SEÑOR, LE ESCRIBO PARA DECIRLE

Señor,
le escribo para decirle
que he vuelto, esta mañana,
a leer sus versos.
Mi sed está saciada
y me siento iluminado.
No sé cómo pude
negarlo tres veces,
practicar la escritura automática
y unirme a la crueldad
de la multitud.
La esgrima tonta de los días
se había apoderado de mí.
Perdóneme, recíbame.


TODOS LOS POETAS SON MORTALES

Como un homenaje a la tautología,
Wilcock muere de un infarto
mientras lee un libro sobre el corazón,
Montale se queda dormido y Eliot,
muy débil, se colorea la cara
y negocia con Dios.
Pero, ¿cómo?
¿El viejo Wally escribía poesía?


ESPERANDO QUE LA ASPIRINA

Esperando que la aspirina empiece a trabajar,
que acomode los cuartos, que revuelva el café
y que traiga a mi madre, fresca,
a esta tarde de agosto,
hojeo revistas estúpidas, escucho discos viejos
me pregunto en qué momento
los dinosaurios sintieron
que algo andaba mal.



En Horla City y otros. Toda la poesía 1990-2010, Emecé, cruz del sur, Buenos Aires, 2010 /
Fabián Casas (Barrio de Boedo, Buenos Aires, 7 de abril de 1965) / Foto: jmp

domingo, 5 de septiembre de 2021

JOSÉ SARAMAGO El arco iris vuelve todas las noches


29

 

         Se levantó entonces un gran viento que barrió de punta a punta entre el mar y la frontera la tierra de los hombres

 

         Durante tres días sopló constante arrastrando las nubes de los incendios y el olor de la carne muerta de los invasores

 

         Durante tres días los árboles fueron sacudidos pero ninguno arrancado porque este viento era como una mano tan sólo firme

 

         Los armazones de los animales mecánicos rodaban por la llanura como arbustos desenraizados y todo era arrastrado hacia lo lejos hacia las tierras donde nacen las pesadillas y el terror

 

         Después llovió y la tierra se quedó de pronto verde con un enorme arco iris que no se desvaneció ni cuando el sol se puso

 

         Esa primera noche nadie durmió y toda la gente salió de las ciudades para ver mejor los siete colores contra el fondo negrísimo del cielo

 

         Y hubo quien lloró de rodillas sobre la tierra blanda sobre las hierbas que exhalaban el vertiginoso olor del humus

 

         Y hubo quien ininterrumpidamente cantó una extática melodía no oída hasta entonces que era el largo suspiro sollozo de la vida que naciendo se sofoca plena en la garganta

 

         Y por los campos ardieron hogueras altas que hicieron de la tierra vista desde el espacio otro cielo estrellado

 

         Y un hombre y una mujer caminaron entre la noche y las hierbas naturales y fueron a tumbarse en el hermoso lugar donde nacía el arco iris

 

         Allí se desvistieron y desnudos bajo los siete colores fueron toda la noche un ovillo de vida susurrante sobre la hierba pisada y olorosa de las savias derramadas

 

         Mientras lejos en el mar el otro extremo del arco iris se sumergía hasta el fondo de las aguas y los peces deslumbrados giraban alrededor de la luminosa columna

 

         El día amaneció en una tierra libre por donde corrían sueltos y claros los ríos y donde las montañas azules apenas reposaban sobre la llanura

 

         La mujer y el hombre volvieron a la ciudad dejando por el suelo un rastro de siete colores lentamente diluidos hasta fundirse con el verde absoluto de los prados

 

         Aquí los animales verdaderos pastaban alzando sus hocicos húmedos de rocío y los árboles se cargaban de frutos pesados y ácidos mientras en su interior se preparaban las dulces combinaciones químicas del otoño

 

         Entretanto el arco iris vuelve todas las noches y eso es una buena señal

 

 

 

En Poesía, Alfaguara, Madrid, 2003 / Versión de Ángel Campos Pámpano / De El año de 1993, 1987

José de Sousa Saramago (Azinhaga, Portugal, 12 de noviembre de 1922 – Tías, España, 18 de junio de 2010) / Foto: jmp

 

sábado, 4 de septiembre de 2021

HORACIO ZABALJÁUREGUI Tres poemas


NUNCA VOLVERÉ A ENAMORARME ASÍ


Nunca volveré a enamorarme así, dice
como en una canción
en la luna del espejo, dice,
como un caracol en el filo de la navaja,
nunca volveré,
al páramo del mundo, al ritual,
al lugar común, a invocar
al encantamiento, a la divina ceguera
dice, choose me,
nunca volveré
al uroboro cazabobos sin fin
a la pura pasión
a ser el vértice, el vórtice, dice,
en la luna del espejo
en la imagen muda, otra
nunca descuartizado y disperso
cuando me miras, dice,
tu mirada perdida en la copa del paraíso
a donde van las miradas perdidas
a la copa del árbol que se enciende
dice en negrita
de lo que están hechos los sueños
y polvo será
la memoria, el sueño de otro
instantes que hacen foto allí
en el sentido viciado
en el desierto tentacular
en cinta sin fin, dice,
al cabo, lo que no dejan vivir
ramalazos que no cesan, dice,
la voz de lo que no fue una foto
dice, choose me,
nunca para siempre
cazabobos sin fin, el destino

 

 

 

DONDE SOPLA LA SED


Donde sopla la sed
enciende y apaga
la víscera cordial
la bóveda de la noche
el desierto del corazón
enciende y apaga
el faro del mundo
el ídolo de los náufragos
enciende y apaga
escande como las sirenas
la memoria del desastre
donde sopla la sed

 

 

 

LA CAMPANA, EL PÁJARO QUE ABRE LAS ALAS

 

La campana, el pájaro que abre las alas

lo que llena el ojo y encandila

la estampida de la lluvia

el resplandor de la voz

la pasión

el molde del alma

que encadena a las entrañas

la exhalación, el claro

el bosque alta marea

todo eso

como si fuera el horla en tu respiración

en el temporal de los jadeos

el recomenzar de la lluvia

como se amartilla el deseo

así vuelve a llenar

lo que impostado se vacía

                                    y ahueca el ala.

 

 

 

 

 

En revista de poesía Último Reino, número doble 24/25, Buenos Aires, 1998 / Director: Víctor Redondo /

Horacio Zabaljáuregui (América, provincia de Buenos Aires, 11 de mayo de 1955) / Selección y fotos: jmp

miércoles, 1 de septiembre de 2021

GUSTAVO BORGA Me levanté y comencé a escribir



         Caí

de rodillas

el día

que el sol

me atravesó

 

me levanté

 

y comencé

a escribir

 

 

 

         con una mano

escribe

con la otra

asfixia

 

a un niño.

 

 

 

         en una habitación oscura

fue asesinado un hombre

que huele a mierda

 

siete niños

lo miran en silencio

 

en sus manos rojas

pedazos rojos de vidrios.

 

 

 

         el caballo que viste
fugazmente
desde la ventana
del colectivo

(el animal estaba solo
parado en cuatro patas
en medio del campo)

era yo

yo me llamo Gustavo
Gustavo Borga me llamo

Soy tu espejo.

 

 

*

 

         antes de morir

mi padre

me regaló
su reloj

yo lo vendí

compré libros.

 

 

 

         mi madre
no me bañaba nunca
sin embargo
yo tenía los ojos limpitos

 

acostado en el suelo
miraba ángeles en el cielo.

 

 

 

         ¿Solo yo vi

la mariposa azul

que entró al velorio?

 

No

Vos también la viste

 

No lo digas nunca

 

La mariposa azul

Se posó en los labios

De la niña muerta

 

Yo tampoco

Lo diré nunca.

 

Se fue

La mariposa azul

 

Nadie la vio.

 

 

 

En revista de poesía La Guacha, número 27, julio de 2007, Buenos Aires, Argentina. Editores: Claudio Lo Menzo y Javier magistris / Selección y fotos: jmp /

Gustavo Borga (Villa Nueva, provincia de Córdoba, 7 de diciembre de 1960) /