jueves, 6 de noviembre de 2014

Miguel Cantilo, está María


EN ESPAÑA


Aquí en la sierra
charlan urracas de blanco y negro
sobre el silencio del largo día
está la gente paseando perros
y está María

Aquí en la sierra
está la torre de los ladrones
está el casino de la autovía
están las flores en los balcones
y está María

Esta es la sierra donde trepando con vista aérea
se ven las torres desde Madrid haciéndonos señas
Esta es la sierra donde el perfume en la primavera
te va embriagando por el camino y está María

Si no estuviera María yo no estaría
ni cantaría esta canción
porque ella es como la sierra, como la tierra
ella despierta mi inspiración

Abro las puertas de mi soledad para dejarla pasar
abro las alas de la libertad para volar a la par

Aquí en España está la crisis, el desempleo
está Alemania y la economía
está la bronca, los indignados y está María

Aquí en España está volviéndose el inmigrante
está el parado de cada día
mirando a América como antes y está María

Está maría en el aeropuerto viendo conmigo
como rechazan a visitantes de Sudamérica
los segregan y los encierran en “no admitidos”
y con excusas y requisitos cierran la puerta

Si no fuera por María yo no creería
que hay todavía hispanidad
porque ella es la que me guía por esta vía
que desafía la mezquindad

Abran las puertas de fraternidad que les abrieron allá
abran las alas de la libertad para volar a la par
abran las puertas de fraternidad que les abrimos allá
abran las alas de la libertad para volar a la par.


Letra y música: Miguel Cantilo.
Miguel Cantilo (Buenos Aires, 5 de noviembre de 1949). Músico, poeta.

Foto: Están María y Miguel. 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Humberto Lobbosco, En una misma gota de agridulce piedra lunar


UN MI PADRE… EL TAL LEZAMA

El río en la suma de sus ojos anunciaba
lo que pesa la luna en sus espaldas
y el aliento que en halo convertía…
Así el espejo averiguó callado,
así Narciso en pleamar fugó sin alas.
Lezama Lima

En una misma gota de agridulce piedra lunar
El poeta y el hijo
Cayeron en torbellino esplendente.
Un rostro opaco opacó aún más su opacidad
De cotidiano trajín salpicado
De incontables desavenencias conyugales
Fue fustigado por nuestras palmas lanzadas a rebato furioso
En bandada de bofetones de cabezas de alfileres.
Firme fuste en audaz ajuste de cuentas con el nombre
Interrogando con intempestivas voces:
¿Cuál es el nombre?
¿Dónde está ese hombre precipitado en suaves sueños
Orgásmicos y nunca falaces digresiones interpretativas?
¿Acaso necesita explicación el amarillo
De la roja flor azul de Delacroix?
¿Acaso preguntó aunque más no sea una vez
Funámbulo arriesgado y suicida
Por qué podía quedarse parado en tan frágil hilo
Un dios que nació para caer?
Mi vicio un vicio y una nostálgica manera
La de enhebrar caracoles y signos
En veloces y espantadizos dientes de conejo.
Su vicio una tremenda lucidez para elucidar
Lo lúdico del nada lúcido envés de la vida
Y el lúbrico ambular amblador entre los morfemas
Caireles de balanzas rotas y mazapán azul
En los agónico caballos de Uccello
Hincándose en áurea matriz dejando una imagen
De inicial frustración y aquiescencia
No ajustable a cartabón imaginable:
Ser parias paridos por la palabra
En parto particular-mente partido.
Par de parias con un obús por cara y una cara
Por toda queja levantándose en doble ala.
Una mirada al Sur cuando el Arco Iris constriñe
La verdadera témpera del tiempo maltratado
A destajo mientras el día y la noche se juntan
Para hacer de la luz una oscuridad hirviente y fría
Cuando el calor de una gelatinosa espera habla
De suaves tardes entre palabras reacias
Y firmes torsos adolescentes.
Todas redes que soportan la fatiga sin pausa
Y no temen acabar escayoladas por la pertinaz
Pátina del tiempo y sin mañana.
Porque los almanaques sienten temblar
Sus flacas piernas de límites y muertes
Cuando un ojo abre una O oscura o deja colgando
Flácidos sus pechos la frágil be con su nunca
Perdida mayúscula dulzura porque también
Un mi padre… el tal Lezama nació de una be larga
De muslos como jotas y labios como emes.
La plácida placenta fue entonces regurgitada
Siete veces por las cinco vocales y el cordón umbilical
Fue divertido por erótica equis sin razón y mil abortos.



UNGARETTIANA

La tarde cenerina
húmeda y ácida atraviesa
el canal de mi sangre
que picotea
entre nombres
brutales
y lejanos.

Quieto
al borde
cabeceo la memoria.



ALITER

La ciudad con olor a río y el útero
La costanera y el pescado asándose
Ante las miradas con cristales de vino
De los amigos alrededor del fuego
La calva neta y amada del viejo poeta
Y sus manos y su boca y el gesto aquél
Que hoy cuando el alma se recuesta
En la caricia de la memoria para no morir
De locura y soledad aparecen junto
A la piel de aquella mujer que quedó
Apretada a mis ojos y no puedo arrancar:
Mi ciudad, el río, mis amigos, mi amor,
Tal vez sólo eso sea la poesía, tal vez.



MEDITERRÁNEO

Estas arenas donde mi pie cautivo
De un corazón lejano pisa
No son esas arenas de aquel sueño
No son esas arenas donde quedaron
Elpénor insepulto y Ulises acechante
Donde sonaba el galope del centauro
Donde Nausícaa bañaba su inocencia
Donde la idea era la suma de la idea
No son estas arenas el remanso
Ni la fiera naumaquia donde las fieras
Y las naves luchaban bajo el gozoso
Mirar de la doncella y el tirano
No son estas arenas las arenas
Que la epopeya canta ni las otras
Las del sueño perturbado del poeta
No es este mar el que buscaba
Ni ésta la luz ni ésta la oscuridad
Ni éstas las estrellas neblinosas
Ni este feroz desierto urbano
Lo que mi alma necesita.



AL FIN EL GOCE
MACHINA MUNDI
Amarillys purpurea

          y vi a Dios en su tarea
                el lobo estepario

liliata rutilantium te confessorum turma circumdet
iubilantium te virginum chorus excipiat
el dedo del ojo del dios recorre trémulo la carne 
los adentros que rezuman entre sus piernas
el dios se afana en el tajo en el placer alfarero
lirio vulvabulbosa baya que chorrea
belladonna tubotuberosa campanilla
muguete azucena en el borde escarlata verde
el deseo placer del dios cuando la creación
de la flor fotosintética lo que agrega saber
el conocimiento embellecido artificio del ombligo
pulsión engranajes del sonar el concebir en mente
la textura el color la jugosidad para el palpitar
la extrañeza del sentido ante la tanta belleza
el largo peciolo que chorrea y abraza el escapo
globoso almizcle que se derrama denso
-¡ay, que el corazón del dios!- por donde se va
tejiendo la urdimbre lo que puede la palabra
el dedo del ojo el temblor el placer de sentir
el lenguaje naciéndose haciéndose bemba lustrosa
que absorbe lo que gotea la piedra de saliva
caparazones que se desmantelan se desmadeja
la lujuria cuando la creación del lirio
el ojo y el dedo y la lengua del dios trabajan
en la creación de la inocente e ignorante belleza
¡no! el pecado original cuando la belleza originaria
del barro y del hueso paraquelavidaseaporeldeseo
trenzas de ideas por donde todas las fuentes
durante el escorzo -¡mira!- los gestos del pétalo
sobre la palabra debajo los jugos que jugamos
la lengua flap flap sobre el borde suave
cráter que enloqueció al otro dios al de la guerra
y se rindió en el bosque ante el cazador de jabalíes 
estremecí-en-verdad-os-digo-en-verdad-os-digo
el jugo se desliza por el dedo y quema
y disuelve el pensamiento impregnando
el pequeño barrueco donde el humor
agua de la geoda la gota de sudor del miglior fabbro
sentado en la piedra laborando la esencia y la forma
el tallo quebrado del goce del dios
que concibe en la mente y amasa para que sea
flor la idea flor y después del lirio
el reposo del guerrero



En “El último gesto”, Laborde Editor, Rosario, 2005.
Humberto Lobbosco (Santa Fe, 1948). Poeta, traductor.
Foto: Encuentro en City Bell, 31 de octubre de 2009.

José María Pallaoro, Raíl "Bigote" Acosta y Humberto Lobbosco. 

lunes, 3 de noviembre de 2014

Raúl González Tuñón, Una manera de ser argentino



EPITAFIO PARA LA TUMBA DEL POETA DESCONOCIDO

Fue un poeta de su vida y de la vida.
Porque además del diálogo del hombre con su época
la poesía es un estado de ánimo,
fue siempre el suyo un vago amar
y sentir y esperar no se sabe qué cosas:
y no pudo escribir ni un solo verso.
La muerte, la inquirida "Tía de las Muchachas",
se lo llevó una tarde de azul desprevenido.
Murió de inanición, como Meg Merrillies,
la que en vez de cenar contemplaba
fijamente la luna sobre el bosque.

Tanta es su soledad que el olvido se toca. 



HÖLDERLIN

Preguntaba adónde se fueron
el sueño y las islas fragantes.
Un día la niebla pobló su mirada
y él entonces vio, pero fue después
cuando supo que el hombre vale más.



EDGAR POE

Peter Brueghel, Iernimus Bosch, y Patinir,
Goya y Petrus Borel lo hubieran comprendido
(¿Quién dijo, del delirio de la razón,
que engendra monstruos?)
La sociedad de los Rotarios,
los linchadores de negros y de rosas,
los verdugos de niños y de sueños
le daban asco y él bebía  
(¿para olvidar?) cuando aún no existían
las letras de los tangos tristes.



BAUDELAIRE

Fue profeta: vislumbraba el siglo
en que la acción fuera “hermana del sueño”
y reinventó la poesía; una manera
de recordar que el poeta es un hombre
al que a veces agobian la incomprensión, el barro,
el alquiler, la luna.
Pero él fue poeta, inmenso como un río.
Un río puro impuro
que arrastró légamo y estrellas.



WALT WHITMAN

Aquí yace el buen viejo Walt.
El gran amante de la tierra.
¡No hagan caso!
Fue una fanfarronada más
del hijo inmortal de Manhattan.



EDGAR LEE MASTER

Escribió un epitafio de amor para la tumba
escondida y agreste de la novia de Lincoln.
El suyo fue un lirismo profundo y generoso
como el largo horizonte, allá en Kansas.
Seres humanos, cosas, nutrieron sus poemas.
La Libertad –como una corista de Spoon River–
veló su sueño sin mañana.



RIMBAUD

¿…Pero por qué murió allá en Marsella
tan cerca de la luz atrevida del muelle,
la Canabière, la sopa de pescado,
las rosadas mujeres de la feria
y el viejo olor que viene de los barcos,
sin confesar dónde enterró la poesía
–como a un pájaro loco–, en qué baldío,
en qué lámpara pura, en qué ventana,
en qué lluvia crecida con violetas?
Donde el futuro está esperando.



DICKENS

No me busquen aquí, vivo en mis libros
como otro personaje.



HILARIO ASCASUBI

Este criollo tan fino
–pudo haber sido amigo de don Segundo Sombra–
plantó un sauce en la tumba de Musset.
¡Una manera de ser argentino!




Raúl González Tuñón (Buenos Aires, 29 de marzo de 1905 – 14 de agosto de 1974). 
En: “Poesía reunida”, Planeta, 2011. De “Demanda contra el olvido”, 1963.
Foto: RGT, París, 1937. Segundo Congreso Internacional de Escritores Antifascistas. Detalle de foto grupal.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Raúl González Tuñón, Estamos en una encrucijada de caminos que parten y caminos que vuelven


LA CERVEZA DEL PESCADOR SCHILTIGHEIM


Para que bebamos la rubia cerveza del viejo pescador Schiltigheim.
Para que amemos Carcassonne y Chartres, Chicago y Quebec, torres y puertos.
Los blancos molinos harineros y la luz de las altas ventanas de la noche
encendidas para los hombres de frac y para los ladrones.
Y las islas en donde los Kanakas comen plátanos fritos y bajo el sol
y bajo las palmeras entre ágiles mulatas suenan los ukeleles.
Islas, dije, las islas, soles rojos, platillos para Darius Milhaud.
¡Tener un corazón ligero! Vale decir amar a todas las mujeres bellas.
Y una moral ligera, vale decir, andar con gitanos alegres
y dormir en un puerto un ocaso cualquiera y en otro puerto y otro
y andar con suavidad y con desenvoltura de fumador de opio.

Para que a cada paso un paisaje o una emoción o una contrariedad
nos reconcilien con la vida pequeña y su muerte pequeña.
Para que un día nos queden unos cuantos recuerdos: decir, estuve,
estuve en tal pasión, en tal recodo. Estuve, por ejemplo,
en la feria de Aubervilliers una mañana, con un trozo de asado,
una amistad tranquila, la mesa clara, el perro, el buen hablar
y afuera, las verduleras de París chapoteando con los zuecos en la nieve.

Para que bebamos la rubia cerveza del viejo pescador Schiltigheim
es necesario no asustarse de partir y volver, camaradas, estamos
en una encrucijada de caminos que parten y caminos que vuelven.

Raúl González Tuñón (Buenos Aires, 29 de marzo de 1905 – 14 de agosto de 1974).  
En: “Poesía reunida”, Planeta, 2011. De “La calle del agujero en la media”, 1930.
Juan Carlos “Tata” Cedrón (Buenos Aires, 28 de junio de 1939).


miércoles, 29 de octubre de 2014

Glauce Baldovin, Sólo quedan dos caminos


LA PALABRA


Amar la palabra, adentrarse en ella
buscar su origen
su único o mil significados.
Su refulgencia.
Convertirla en la herramienta de un oficio;
en la columna vertebran de la vida
–nardo espejo cráter travesía
pantera candado llave cántaro navío
cifra cóndor otoño abismo.

Es entonces la magia la propia sangre tras innumerables velos
un escudo la hoz la cruz la máscara.
Jaula.
Cárcel.
Muro.
Laberinto.
Aquel viejo amor, aquel oficio
se transforma en juego en traición en trampa.

Sólo quedan dos caminos:
el veneno o retornar.
Al comienzo de la espiral.
A la palabra exacta.


En: “Promesa postergada / Huésped en el laberinto”, Argos, 2009.
Glauce Baldovin (Río Cuarto, Córdoba, 1928-1995).

Foto: GB s/r

jueves, 23 de octubre de 2014

Alejandra Pizarnik, Cuídate de mí amor mío



2

sólo la sed
el silencio
ningún encuentro

cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra


3

por un minuto de vida breve
única de ojos abiertos
por un minuto de ver
en el cerebro flores pequeñas
danzando como palabras en la boca de un mudo


4

ella se desnuda en el paraíso
de su memoria
ella desconoce el feroz destino
de sus visiones
ella tiene miedo de no saber nombrar
lo que no existe


En: “Quince poetas”, Ediciones Centurión, Buenos Aires, 1963.-
Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 29 de abril de 1936 – 25 de septiembre de 1972).-
Foto: detalle tapa libro, jmp. Archivo de la talita dorada. -

miércoles, 22 de octubre de 2014

Catulo, y después otros mil más y después otros cien más


(Poema 5)

Vivamos, Lesbia mía, y amémonos,
sin importarnos la crítica de los viejos.
El sol se pone cada tarde y sale al día siguiente,
pero nosotros, cuando se nos apague la vela,
dormiremos una noche sin fin.
Dame mil besos, y después cien más,
y después otros mil más y después otros cien más
y después otros mil más y después otros cien más
y muchos miles más hasta que enredemos la suma
y ya no sepamos cuántos besos nos damos
ni los envidiosos lo sepan.



Vivamus mea Lesbia,atque amemus,
Rumoresque senum severiorum
Omnes unius aestimemus assis.
Soles occidere et redire possunt;
Nobis cum semel occidit brevis lux,
Nox est perpetua una dormienda.
Da mi basia mille, deinde centum,
Dein mille altera, dein seconda centum,
Deinde usque altera mille, deinde centum.
Dein, cum milia multa fecerimus,
Conturbabimus illa, ne sciamus,
Aut ne quis malus invidere possit,
Cum tantum sciat esse basiorum.



Dobbiamo mia Lesbia vivere, amare,
le proteste dei vecchi tanto austeri
tutte, dobbiamo valutarle nulla.
Il sole può calare e ritornare,
per noi quando la breve luce cade
resta una eterna notte da dormire.
Baciami mille volte e ancora cento
poi nuovamente mille e ancora cento,
e dopo ancora mille e ancora cento,
e poi confonderemo le migliaia
tutte insieme per non saperle mai,
perché nessun maligno porti male
sapendo quanti sono i nostri baci


En: “Catulo - Marcial, en versión de Ernesto Cardenal”, Edit. LAIA, Barcelona, 1978.
Gaio Valerio Catullo (Italia, -87 AEC - 54 EC).

Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925). 

martes, 21 de octubre de 2014

Catulo, Odio y amo



(Poema 85)


Odio y amo. Tal vez te preguntéis porqué.
No lo sé, sólo sé que lo siento y que sufro.




Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requiris.
Nescio, sed fieri sentio et excrucior.


Ti odio e ti amo. Come possa fare ciò, forse ti chiedi.
Non lo so, ma sento che così avviene e me ne tormento.



En: “Catulo - Marcial, en versión de Ernesto Cardenal”, Edit. LAIA, Barcelona, 1978.
Gaio Valerio Catullo (Italia, -87 AEC - 54 EC).

Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925). 

viernes, 17 de octubre de 2014

Ricardo Soulé, Hoy empiezo a ver con más claridad


RITMO Y BLUES CON ARMÓNICAS

Hoy empiezo a ver con más claridad
a lo que me rodea.
Veo quién es quién,  
y en quién puedo creer.
Cuando parece que el mundo acabará
y la tierra cede bajo mis pies,
y cuando ya nunca amanecerá,
el sol sale otra vez.

Muy equivocado estuve ayer
debo de decirte porque me engañé
al suponer que eran muchos
los amigos en que yo podía creer.
Eran solamente siluetas
sin creencias ni fe,
eran solamente voces
y que aparentaban saber.

Hoy por la mañana sentí nuevamente
estas locas ganas de quererme bien,
y sin proponérmelo me siento muy fuerte
solo por saber que amo a mi mujer.

Dios se me distrajo por un momento
y la buena suerte me abandonó,
y el maldito diablo sin perder el tiempo
en la sangre misma se me metió.

Y ahora ya no tengo amigos,
la buena suerte me abandonó,
poca gente hoy me rodea,
sólo la que me dan amor.

Hoy por la mañana sentí nuevamente
estas locas ganas de quererme bien,
y sin proponérmelo me siento muy fuerte
solo por saber que amo a mi mujer.



Letra y música: Ricardo Soulé (Quilmes, 15 de marzo de 1950).-
En LP: “Jeremías pies de plomo”, 1972. Tema 2 del lado B.

Vox Dei fue: Ricardo Soulé, Rubén Basoaldo y Willy Quiroga.
Elegí esta versión de Ricardo Iorio (Ciudadela, 1962):

jueves, 16 de octubre de 2014

Julio Llinás, Dónde está el hombre que renace en las cenizas de una gran poesía


LA CASA

En esta casa
en que vivo,
la zozobra
me asalta
de perderla.

Ella es mi madre
de recuerdos,
mi continente
arrebatado
a la miseria.

Nada importante
ha sucedido
entre sus muros.

¿Ha de impedirme Dios
la humilde gloria
de morir en ella?


LAS CIENCIAS NATURALES

Junto a las rocas, la negra sal
radiante.
¡Oídos!
Crujen las pieles de la Tierra
gastadas por el sueño
bajo una calma infernal.
¿Dónde está el hombre
que renace
en las cenizas
de una gran poesía,
la mano de oro que bautiza
y desarrolla
las ciencias naturales?
Palabras,
Serpientes de la asfixia.


POEMA RAÍCES

El hombre que habla
y devora sus palabras,
teje una fábula
en su Tierra.
Y el aire invade
los verbos de su raza.

Así cayó esta zarpa
en mi inocencia.
Así creció mi orgullo
en este mundo.


SOMBRERO DE PERRO

No hemos tenido suerte,
amigo mío,
aunque haya quienes digan
que siempre la tuvimos.
Cuando miramos hacia atrás
y recordamos las calles
de ese París que se ha ido
con nosotros,
no sabemos ya qué hemos tenido,
no sabemos siquiera
si hemos tenido alguna cosa
o si todo ha sido solamente
nuestro disfraz de saltimbanqui,
nuestro sombrero de perro
y nuestras ganas de vivir.
Algo sabemos sin embargo
de los fulgores del mundo:
no nos va bien la bufanda
de seda pelirroja
de los directores de asuntos,
no nos convienen
los parajes idílicos,
las mansiones augustas,
las torpes limosinas.
No estamos ya para esa farsa,
viejo perro.
Hemos querido cantar
y sólo hemos gritado.
Hemos enfrentado a Dios
y él ha escapado
brincando por los bosques.
Hemos querido mostrarnos
y nadie nos ha visto.
Hemos querido ser grandes
y sólo fuimos los mismos,
los de siempre.
Acaso hayamos tenido,
únicamente,
la delicada suerte
de no haber sido nadie
ni nada.


LA ALONDRA

El niño rompe sus juguetes
en busca de la alondra.
La oveja con ruedas,
el caballo de lechero,
el oso negro de la tía Blanca,
el tíovivo con música,
la locomotora alemana
y hasta el fonógrafo infantil
con aquella marcha espantosa
norteamericana.

Lo rompes todo,
le dice su padre.
Todo lo rompes,
le dice su madre.
Busco la alondra,
dice el niño.

Y, claro está, pasa el tiempo.
Y el niño, que ya está crecido,
busca la alondra en los campos,
en las bestias, en los libros,
en las mujeres.
Y todo lo destruye
en busca de la alondra.

Se ha convertido
en un hombre rodeado
de juguetes rotos,
de libros inútiles,
de mujeres destrozadas.

Hasta que llega el momento
en que se hace viejo
y camina por las calles,
distraídamente,
buscando siempre la alondra.

Pero una tarde, empuña
su bello Colt 38
y se pega un tiro.

Entonces,
de su cabeza ensangrentada
sale volando la alondra.
Es lástima que no haya
nadie para verlo. 


DIFICULTADES

Insoportable buena fe,
es tan difícil decir a una mujer que es fea,
a un viejo amigo que es inútil y cobarde,
es tan difícil decir a un mal poeta
que sus infames versos hieden,
que sus libritos dan grima,
que sus metáforas son abominables
que la listita de sus premios
es desgarradora,
es tan difícil hablar con una lengua pura
de cristal y plata fresca y lúcida saliva,
decir a un hombre notorio que es imbécil,
que si no mide el flujo
de sus tonterías
puede morir como un pez,
es tan difícil soportar al literato orondo
que ha estado dando en Londres
sus conferencias para monos,
es tan difícil y tan duro
ir a lugares, almuerzos,
inauguraciones de aeróstatos,
escuchar la radio, los recitadores
de trámite melífluo, los sermones,
es tan difícil recibir llamadas telefónicas
y libros dedicados,
rehusar invitaciones,
hollar las vanidades
que envenenan el mundo,
es tan difícil flotar, volar, arder
como las naves,
como los pájaros sagrados
y algunos pocos libros de platino,
es tan difícil y tan necesario
abominar del dinero
y del poder
y seguir siendo un hombre.



Julio Llinás (Buenos Aires, 1929).-
Selección de textos: Jmp. En: “De las aves que vuelan”,
 Antología personal, Argonauta, 2008.-

Fotografía de Jorge Carrol, Santafé de Bogotá, 1984.-

miércoles, 15 de octubre de 2014

María Teresa Andruetto, No vayas en noviembre al cementerio


PAVESE

... hacer poesía es como hacer
 el amor: no se sabrá nunca si la
 propia alegría es compartida.
Cesare Pavese. l7 de noviembre de l937. Diario.



Esperar es todavía una ocupación.
Es no esperar nada lo que es terrible.
C.P. l5 de setiembre de l946. Diario.

NO VAYAS EN NOVIEMBRE

No vayas en noviembre al cementerio
cuando asesina la luz sobre las bardas,
ni vayas en febrero
cuando las bocas de la higuera sangran.

No vayas a esa tierra de álamos.

Los manzanares viejos no tienen brotes,
les ha bordado el viento la noche.



Estación abierta, retorno.
En la vida no hay retorno.
C.P. 30 de marzo de l948. Diario.

AHORA QUE VIENE EL TIEMPO DE LOS PÁJAROS

Ahora que viene el tiempo de los pájaros
y de los brotes en las ramas y la blancura
   del almendro,

ahora que salgo al aire por las tardes
y riego plantas y veo cómo la tierra bebe
   el agua,
ahora que se agitan las polleras
   al murmullo de la brisa,

ahora que los niños conquistan el baldío
   y construyen refugios y saltan vallas,

ahora que en el barrio las mujeres se sientan
   a la sombra de los fresnos y toman mate
   y hablan,

yo miro a cada instante hacia el Oeste, hacia
 tu casa.

 Primavera de l992.
 In memoriam Clara Rut Crimberg.



Por qué a cada sobresalto...
te vuelven a la mente los troncos
y el río y la colina con la luna
detrás y el camino...?
C.P. l9 de agosto de l946. Diario.

LAPATAIA/94

Caen sobre el camino los troncos
centenarios. Un zorro acecha.
Más allá los manchones
de las castoreras.
Somos nosotros los que vamos
bajo la lluvia, pero parece
que nadie fuera,
que nos hubiéramos hecho de aire
entre las lengas.




KODAK

HAMACA

Estoy en cama
                (la enfermera
                 se llama Erminda)
Por la ventana que da al patio,
mi hermana pasa a bordo de una hamaca.
Pasan también las moras, el verano,
las chicharras. Ha de ser octubre,
como esta tarde, o tal vez noviembre,
y el calor agobia, porque mi padre
que llega del trabajo, se ha soltado,
cosa extraña, la corbata. Yo estoy
en cama. Y Ana que pasa alegre,
viva, a bordo de la hamaca.
Habrá sido de vidrio el aire,
como esta tarde.



TEORÍA SOBRE EL CIELO

 (... tu mano, mi tapadito azul, el cortejo,
 los caballos, un sacón que llevabas de pied
               de poule... )

-¿Quién pasa?
-Un niño.
-¿A dónde va?
-Al cielo.
-¿Y por dónde sube?
-Por una escalera larga /que está allá lejos, /al final del pueblo.



LUNES

Los lunes mi padre llegaba tarde
y traía chocolates amargos.
En la cama grande, mamá nos leía
La Cabaña del Tío Tom.
A nosotras nos gustaban los lunes,
nos gustaba llorar por tristezas
de cuento, sufrir por los negros
mientras comíamos chocolates
Suchard.



CITROËN

Regresábamos en un Citroën
rojo, desde una laguna de sal,
un pueblo ahora de fantasmas,
a nuestra casa, en la luz. Y él
cantaba, de viva voz, como
nunca cantaba, voglio vivere
cosí,con il sole in fronte, y
mi madre y nosotras también
cantábamos.



KODAK

Yo miraba,
tras la lente de una Kodak
con la que él sacó fotos de la guerra,
antes que la muerte disolviera
sus pupilas y delegara en mis ojos
el dolor de mirarme devastada
por la ausencia.



María Teresa Andruetto (Córdoba, 1954).
Selección de textos: Jmp. De: “Pavese/Kodak”, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2008. 

Foto: MTA en FB.-

martes, 14 de octubre de 2014

Edith Vera, Esa sonrisa que viene desde la tierra




Pajarito de agua
en qué rama cantas?

Pajarito de fuego
en qué rama ardes?




Un pajarito
hace su nido.
Con una pluma azul,
le ayuda el aire.
La tierra le da pajas.
El sol le acerca una tibia
lámpara de cristal.




Nunca hemos visto
al pajarito
que llama en los naranjos
por la mañana.
¿Tendrá las plumas verdes
y el piquito grisado?
¿Hay alguien que conteste
a su llamado?




Corre cada bichito
a su refugio.
Cae la lluvia
y hojas y ramas tiemblan
de puro gozo.
El cielo
le da una mano cristalina
a la tierra.




Pajarito gris,
¿te pierdes en la niebla?
Pajarito blanco,
¿te pierdes en la nieve?
El pajarito azul,
se pregunta:
–¿Puedo ir al cielo?




Hoy el campo es violeta
y huele a cielo.
Acaricio la hierba.
En el papel dibujo
una mosquita leve
y una paloma azul.
¡Qué júbilo me invade!
Soy campo y cielo
y hierba y vuelo.




Un  hombre
con un caracol al hombro
sabe que lleva
por un breve momento
una espiral
envolviendo la multitud
–¡Aligeren el paso!–
chilla desde el trigal,
la urraca.




Cuatro limones danzan
sobre mi cama.
Siete gorriones saltan
en una rama.
Esto es para mi madre,
porque me ama.




Estamos
aquí
acurrucados,
para dejar
espacio
al vuelo
de los pájaros.


***



Versión Primera     Una hoja caída
                              es refugio en el jardín.
                              A su sombra,
                              todo es dormir y soñar.


Versión Segunda    Debajo de una hoja
                              encontré una palabra:
                              umbría.
                              Y se extendió
                              la quieta paz
                              que dormía.




Versión Primera     Con los deditos cuenta
                              las mandarinas:
                              –1,3,4,5.
                              ¿Es así?


Versión Segunda    El 2 hoy no fue a la escuela
                              y los niños sólo suman
                              5+1 y 7+4
                              y restan 8-3 y 9-6.
                              Hay algo así como un sobresalto
                              en las hojas de los cuadernos.




Versión Primera     Ríe esta niña
                              y su corazón
                              es todo una fruta de seda colorada.


Versión Segunda    Salvaje fruta,
                              esa sonrisa que viene desde la tierra
                              y se calza en el pecho
                              de la niña.



Versión Primera     Dibujo y pinto
                             en la hoja blanca,
                             mi casa,
                             gente que pasea
                             y caballos pastando
                             en campos verdes.


Versión Segunda    Atraparé la forma
                              en que veo el caballo
                              y lo haré líneas, galope,
                              huellas de cascos.
                              Y agregaré gente
                              trepando hacia el azul,
                              elevándose.



Versión Primera     El sol viaja en el cielo
                              y es puro oro.
                              Nacen bajo su luz
                              enorme girasoles, retamas,
                              y el corazón de las manzanillas.


Versión Segunda    ¿A qué penumbra hay que acudir
                              para leer
                              a Xul Solar, sus enigmas,
                              los mensajes de otros soles?
                              ¿Entrecerrando los ojos
                              guardando los asombros?



Versión Primera     A mis pies
                             deteniendo el paso,
                             la mariposa muerta.
                             ¡El viaje interrumpido
                             entre la flor y el aire,
                             cerrando
                             una vida tan breve!


Versión Segunda    Desde la mariposa muerta
                              parten alas y alas.





Selección de textos: Jmp. De los libros, “Pajarito de agua” (Ediciones Radamanto, Villa María, 1997) y “El libro de las dos versiones” (Ediciones Radamanto, Villa María, 1998). Cuidado de estas dos ediciones: Mónica Conci y Alejandro Schmidt.


Edith Vera (Villa María, Córdoba, 27 de agosto de 1925 – 2003).-