miércoles, 13 de agosto de 2014

Horacio Salas, cuatro poemas


UN TELÉFONO AL ALBA

                                               A Alfredo Veiravé (1928 – 1991)

Sabíamos que la muerte te rondaba pero nos acostumbramos a tu vida
sin embargo la vida se me llenó de muerte esa mañana
cuando a diez mil kilómetros tu nombre rebotó en el satélite
y llovió mi cabeza de recuerdos
tu muerte era la muerte sin metáfora la muerte así nomás contra la vida
arrumbada/ incendiada encima de la vida
y a los originales las carpetas los sacudió un temblor se envejecieron
Quedaba tu impresión digital en los cristales
la última mirada al filodendro un libro abierto
y en mi oído tu recomendación en el teléfono
Solamente vivir vale la vida –dijiste no te olvides
Alguna carcajada se atenuó en el pasillo
algunos borradores se fueron desdibujando por el aire
y algún aire se arrojó de un balcón sobre las hojas
Los pasos se apagaron como aquella lejana charla sobre  Parra
o sobre Alvaro Mutis y el Gaviero bajo un sol de justicia
o tal vez fue un diálogo con Drácula o con Enrique Lihn
sobre pobres esferas que aún siguen resonando
 en los huecos retintos de la noche de Bradbury
Otra noche (americana) supuse que te habías escondido en las ruinas jesuíticas
en el olor a selva que llegaba con las primeras sombras
creí oír tu murmullo cuando unos pájaros oscuros I
comenzaron su cuenta regresiva a orillas del verano
y como si fuera el primer día de tu muerte
pude charlar de vos con lejanos poetas
de otros días bajo la luz de Bogotá o de Lima
cuando el temor a la muerte era sordo difuso
o algún final concreto pero ajeno
y anduvimos con nuestras confesiones en el hombro
con Emma Bovary en el bolsillo
con temas de los Beatles o Piazzolla
con el amor de Claudia Cardinale en la solapa
estallido de goles en el mundial de México
y los zorzales que este año volvieron a la ciudad desentonados
Las cosas nos cambiaron al minuto siguiente
y nos siguen cambiando a todas horas
y los días nos pasan de costado / nos atraviesan
dibujan lejanías / soledades
rigores imprecisos / olvidos / abandonos
y unos ojos que continúan mirando con amor
tanta poesía desparramada en el silencio
tanta suntuosidad tanta riqueza abandonada
tanta imposibilidad de comprender al otro
de atravesar su piel de recorrer su historia
cuando en las manos no quedan más rastros que recuerdos
perdiéndose en los túneles del aire.



PAJARITOS EN LA CABEZA

El recuerdo es un pájaro de verano que revolotea
entre los árboles a las cuatro de la madrugada
y canta sin parar toda la tarde
(y si lo enfoca alguna luz también canta de noche)
se posa entre las ramas de la mente
se pierde entre las nubes y regresa después de una aventura clandestina
tortugas que resisten el tiempo
también sufren heridas en el ala
se apagan sin que nadie lo advierta
y van a morir a un cementerio de elefantes

Resuenan como un eco en los días húmedos.



CHAPARRONES

Ella llueve con frecuencia
“de continuo” según las escrituras
esa lluvia que alguna vez tomó forma de lágrimas
hoy llega desde el centro de la tierra
y explota en los volcanes
sólo un caso en millones dicen los eruditos
leyendas que hablan de anegamientos y sorpresas
sin embargo ella llueve
ya casi como un hábito
y uno secretamente
sin compartir la fórmula
orgulloso
deja que el chaparrón caiga sobre su cara.

Así nacen los libros.



OBRA COMPLETA

Todos los dolores y las perplejidades de un hombre
pueden ser cobijados en un solo volumen
atareado oculto entre dos tomos en la segunda fila
Los pasos desde aquel lejano primer día
el brillo en la mirada que se perdió en la tarde las sonrisas
 y esa voz enronquecida por la almohada
nombres grabados como tajo en un árbol y una fecha debajo
convertidos en una traducción de pocas líneas
humo de la ambigüedad palabras reunidas en un temblor eléctrico
serán lecturas distraídas antes de un examen
o el desdén de un hojeo en un insomnio
la inmovilidad en alguna biblioteca de barrio

¿Y la mano anónima que subrayó dos versos?
¿Ese fue el resultado?


Horacio Salas (Buenos Aires, 13 de agosto de 1938).
Poeta, escritor, periodista.
Foto: HS en FB

martes, 12 de agosto de 2014

Rodolfo Edwards, tres poemas


CONFITERÍA LAS DELICIAS

sin lugar a dudas
esta es la mejor panadería
de la ciudad de Buenos Aires
siempre pensé
que en la variedad está el gusto
me pierdo
entre lengüitas de parmesano
galletas marineras palmeritas sacramentos merenguitos
y africanitos que me sonríen
y me guiñan un ojo
las medialunas de grasa
tiene una forma perfecta
son una comba de Francescoli
un trazo de Leonardo Da Vinci
relampagueando en el cielo de Villa Urquiza
las empleadas de Las Delicias
son como madres de un tango
hablan en lunfa
tienen el tonito de Tita Merello
de pronto todo se vuelve blanco y negro
y soy niño otra vez
comiendo por primera vez
un sanguchito de miga
de jamón y queso
pero con la miga bien esponjosa ¿eh?
aireada por el aliento
de invisibles titanes de barrio

soy el muñequito de la torta

y prendo todas la velitas

per jodere nomás

una de las titas le echa
al postre mazzini
un chorro de licor El Abuelo
mientras una vieja pasa
marchando con una baguette
sobre el hombro
como un granadero de mil años
"con los cañoncitos de dulce de leche
que venden acá"
se forjó nuestra Independencia
le explico a una señorita
que me mira algo asustada
un pan francés está recitando
un poema de Prevert
se hace escuchar
en medio del parloteo
de los futuros merendantes
Las Delicias hoy está lleno de gente
todas las clases sociales todas
todos los colores todos
todas las edades todas
y una gran torta de infinito pisos
torre de babel
para que también se pegue un mordisco
don tata Dios
me escondo adentro de un pebete
y con un grisín escribo
esta crónica de pan



EL POETA DE LA GRAN CABEZA

el Poeta de la Gran Cabeza
hoy se cayó en un pozo ciego
erotizado por la profundidad
rogó a los cielos
que ese abismo
no se terminara nunca
apretó fuerte un adjetivo
que tenía en un bolsillo
y ahora conoce finalmente
el otro lado de las cosas
donde su Cabeza brilla
como un asteroide desconocido



LA CIUDAD COLAPSADA

la ciudad está colapsada

un italiano hace bossa nova
en un bar de San Telmo

una francesita se luce
en un convoy de la calle Olavarría
baila el tango
cuelga las pilchas en la soga
como si fuesen poemas de Baudelaire
mientras los paraguas la fichan
desde el panteón de los héroes
de la guerra del señorito Mitre

un teutón declama su cumbia villera
en el antro de la Cubana
mulatona matrona de las birras belgas

en la curvita de la Casa Rosada
se amontonan los autitos
forman cerros
al pie del arrabal

embrión de la carne avara
dispuesta al amasijo
sensualidad
amistad
diversión
y la magia que se encierra
en cada abrazo
tango!!!
la pasión se encierra
en la llama de una vela
y la cera va quemando
el alma pa siempre

en qué año terminó lo nuevo?
grita la Academia
bajo el sol de la tertulia

uno a Cadícamo con Keith Richards
con la regla larga afanada
de la escuelita de Quinquela

las cosas continúan
como si nada hubiese tocado
al mundo
al planisferio
a esos mapas
que usan los pibes

                                    (a Enrique Cadícamo)


Rodolfo Edwards (La Boca, Buenos Aires, 1962). Poeta.
Fuente: poemas del blog personal de RE, El Rey de La Boca.
Foto: FB.

domingo, 3 de agosto de 2014

Julián Axat, 3 poemas de Musulmán o biopoética



31.

La poesía es / la boca


El poeta es Nadie

Nadie /
testimonia /
por el Testigo /o
Nadie
es poeta Testigo

Testimonia Nadie?

Nadie
testimonia
por el Testigo

El poeta no?
El poeta Nadie?
Paul Celan Nadie?

El Testigo es Nadie
pero/ es Testigo

El poeta testimonia /luego es 
Nadie



32.

flores relumbran / en los tachos de basura / mil
hojas de hierba / salen

¿De quién será el legado su boca?

Lo improfanable de la generación que viene

                                  Es

la tarea política / de los profanadores



33.

el futuro no / un osario agusanado

Nadando en el exterminio hallarás /la palabra
“exterminio” /
debajo otra vez la hallarás / y así / en todas las
capas del exterminio /
seguirás como poseso / hasta dar con el último gusano /
la perla no exterminada que / llevarás a tu garganta
de un sorbo /
para procurar / un nuevo decir



Julián Axat (La Plata, 3 de agosto de 1976). Poeta.
En: “Musulmán o biopoética”, Libros de la talita dorada, 2013. 
Foto: Julián Axat hace unos días en la ciudad de Rosario. 

martes, 29 de julio de 2014

José Watanabe, 3 poemas de Cosas del cuerpo


ANIMAL DE INVIERNO

Otra vez es tiempo de ir a la montaña
a buscar una cueva para hibernar.

Voy sin mentirme: la montaña no es madre, sus cuevas
son como huevos vacíos donde recojo mi carne
y olvido.
Nuevamente veré en las faldas del macizo
vetas minerales como nervios petrificados, tal vez
en tiempos remotos fueron recorridos
por escalofríos de criatura viva.
Hoy, después de millones de años, la montaña
está fuera del tiempo, y no sabe
cómo es nuestra vida
ni cómo acaba.

Allí está, hermosa e inocente entre la neblina, y yo entro
en su perfecta indiferencia
y me ovillo entregado a la idea de ser de otra sustancia.

He venido por enésima vez a fingir mi resurrección.
En este mundo pétreo
nadie se alegrará con mi despertar. Estaré yo solo
y me tocaré
y si mi cuerpo sigue siendo la parte blanda de la montaña
sabré
que aún no soy la montaña.



MI CASA

Mi vecino
estira su casa como un tejido que le ajusta.

No debería burlarme,
si yo mismo vivo inmensamente pegado a mi casa, tanto
que a veces las paredes tienen manchas
                de mi sangre o mi grasa.

Sí, mi casa es biológica. En el aire
hay un latido suave, un pulso que con los años se ha concertado
con el mío.

Mi casa es membranosa y viva, pero no es asunto
uterino. Estoy hablando del lugar de mi cuerpo
que he construido, como el pájaro aquel
con baba
y donde espacio y función intercambian
                  carne.

Afuera soy, como todos, del trabajo y la economía, aquí
de mi cuerpo desnudo
y, a veces, de una mujer
que se aviene a ser, como yo, otro órgano dentro de este
pulposo
tercer
piso.



EL OJO

La primera operación de tu insomnio
es un juego de los tiempos: te revisas
y confirmas
que ni tus manos ni tus pies
se han desprendido como colas de lagartija.
Todo tu cuerpo sigue amarrado dentro de tu piel.

La otra operación de tu insomnio
no te es accesible. Es del ojo
interior
que navega dentro de tu carne. Es del ojo
que te recorre
y observa cada uno de tus órganos
y se guarda el secreto.

El ojo ha nacido contigo
para fisgar tu lento desastre, ninguna otra cosa
sabe de ti, ignora si vives en esta ciudad
o en otra, no conoce el papel donde escribes
sobre su perversidad
y tal vez no conoce la perversidad. Él sólo sabe
de tu adentro.


Pronto se acabará esta noche con su estrella compasiva
en la ventana
y tampoco hoy sabrás
si el ojo que viaja por tus confines
es el ojo de Dios que observa maravillado
a cada órgano
haciendo incansablemente y todavía lo suyo
o si es el indiferente pero acucioso ojo de la nada.


En: “Cosas del cuerpo”, Peisa, Perú, 2008.
José Watanabe (Laredo, 17 de marzo de 1945 - Lima, 25 de abril de 2007).
Foto: Paul Vallejos. José Watanabe en su casa de Lima, Perú, 2007. 

domingo, 27 de julio de 2014

Litto Nebbia, yo no escribo esto para discutir


DISTRAÍDOS

En tu cuarto está el aroma de tu amor,
y en las fotos el sonido de tu voz.
La prueba real de que el corazón
no miente, y se pasea alrededor.

Con el verde de las plantas se vistió,
y al llegar la primavera se marchó.
Por otro color que fuera la luz,
un cáliz, aliento celestial.

Cuántas veces distraídos
se nos cruza en el camino
una explicación.
Pero estamos apurados,
simulando la manera de encontrar la paz.

Yo no escribo esto para discutir,
es tan solo una manera de contar.
La prueba real de que el corazón
se inquieta, y habla sin parar.

El secreto que se esconde en la oración.
La nobleza que te da la dignidad.
Son para entregar, para compartir
un cáliz, aliento celestial.

Cuántas veces distraídos
se nos cruza en el camino
una explicación.
Pero estamos apurados,
simulando la manera de encontrar la paz.



Letra y música: Litto Nebbia.
CD "El hombre que amaba a todas las mujeres", 1997.
Litto Nebbia (Rosario, 21 de julio de 1948).

viernes, 25 de julio de 2014

Litto Nebbia, y están esos que todo lo sospechan


OJOS

Hay ojos que se miran, se festejan,
se conmueven sin siquiera
una palabra que decir.

Son ojos que reflejan la tristeza,
la alegría y todo eso
que no se puede mirar.

Hay ojos que te hacen suspirar,
y otros que no te quieren mirar.

Además, está el brillo de los tuyos
que con mi melancolía
tiene mucho para dar.

También hay ojos claros presumidos,
negros llenos de misterio
y otros que piden amor.

Y están esos que todo lo sospechan,
que tanto desconfían
y no pueden soñar.

Correr, tratando de alcanzar
la mirada ideal
que te pueda contener.

Es que es un lío
porque son tantos los ojos
que vos bajás la mirada
por temor a fracasar.

Quién sabe
detrás de esos ojos
qué habrá
y qué piensan los otros
cuando te ven.


Litto Nebbia (Rosario, 21 de julio de 1948).
CD "El hombre que amaba a todas las mujeres", editado en 1997.
Litto Nebbia (guitarra española y piano) junto a César Franov, 
Norberto Minichilo, Roberto "Fats" Fernandez, Bernardo Baraj y Las Pacheco.

martes, 22 de julio de 2014

José Watanabe, 4 poemas de Cosas del cuerpo


EL MAESTRO DE KUNG FU

Un cuerpo viejo pero trabajado para la pelea
madruga y danza
frente a los arenales de Barranco

Se mueve como dibujando
una rúbrica antigua, con esa gracia, y
sin embargo, está hiriendo, buscando el punto
de muerte
de su enemigo, el aire no, un invisible
de mil años.

Su enemigo ataca con movimientos de animales
agresivos
y el maestro los replica
en su carne: tigre, águila o serpiente van sucediéndose
en la infinita coreografía
de evitamientos y desplantes.

Ninguno vence nunca, ni él ni él,
y mañana volverán a enfrentarse.
–Usted ha supuesto que yo creo a mi adversario
cuando danzo –me dice el maestro–.
Y niega, muy chino, y sólo dice: él me hace danzar a mí.



LA RANITA

Duermes, mi complacida. Y veo
con qué perfección, equidistancia y malicia
se disponen en tu cuerpo tendido
tus yemas de gusto
                    concupiscente.

Ahora tus yemas están dormidas,
pero cuando estén despiertas provocan muchas ocurrencias.
La que más provoca es tu ranita lúbrica
                    llamada clítoris.

(Entre las hojas de los trópicos
he visto ranitas coloradas, miniaturas
de carne húmeda
que se contraen o se adelgazan
                   y nadie las comprende
porque son temperamentales
                   como las muchachitas humanas)
Tu ranita no late contigo, tiene vida propia
pero no puede deleitarse sola.
La desmesura de su deseo
haría estallar su minúsculo cuerpo. Necesita
extender su gozo
en un cuerpo grande como el tuyo,
                   y así sobrevive,
                                convidándote placer.

Antes de tu sueño
viene siempre un ángel plumado y casto
que peina tu piel y censura
a nuestra ranita.
                  Es que nadie la comprende.

                  Sólo yo.



REGRESANDO AL PERÚ EN BARCO

                     Supremas
inmensidades del mar y del cielo, mírenme,
yo soy el que va a su patria,
el que lame la sal que se cristaliza
en las barandas del barco, el que
apoya su peso
en una pierna y otra
para compensar el bamboleo de la nave y así mantener
la línea del horizonte y la línea del corazón.

Hace días que estoy hipnótico en el centro
del Atlántico. La única referencia
para saber que avanzo
es mi propio pasado: está ahora delante
como un tigre que me dio una tregua.

He dejado atrás varios días eternos
y una cáscara de naranja
flotando
en el Mediterráneo. La cáscara parece
gracia o ingenio
de la poesía, y en verdad es
algo aterrador cuando cae sobre esos mis días
y las aguas:
es un documento humano, lo mismo
que mi brazo o mi zapato.

Y otra vez voceo:
yo soy el que voy, y salto
para que las inmensidades
me vean. Mírenme
trayendo en mis brazos mi propio cuerpo
para entregarlo a sus dueñas, mi madre
y mi esposa
                  que me esperan
sabiendo
que nada puede cambiar: ir y volver, un giro
dentro de la misma fuente de salmuera.

                  Allá en las costas amarillas
de mi país
coma mi carne cualquiera de ellas.



PAISAJE MÓVIL

                    Más trashumantes que los hombres
o mas desalojados
son los infinitos desiertos de mi país.
Todavía no encuentran un sitio
para establecerse, y continuamente viajan
así:
se elevan a 10 centímetros del suelo
y avanzan flotando
como una suave marea
de arena.
Hacia las cuatro de la tarde, con el viento,
cruzan las carreteras, y los viajeros
escuchamos
sus susurros:
tal vez no haya ningún lugar en la tierra
donde acomodar los trastos
y los huesos.
De noche se recogen en dunas, como en pascana,
y bajo la luna de los desposeídos
parecen gigantes de gran lomo

que meditan una patria mientras defecan.


En: “Cosas del cuerpo”, Peisa, Perú, 2008.
José Watanabe (Laredo, 17 de marzo de 1945 - Lima, 25 de abril de 2007).
Foto: Paul Vallejos. José Watanabe en su casa de Lima, Perú, 2007. 

viernes, 18 de julio de 2014

José Watanabe, 3 poemas


EL GUARDIÁN DEL HIELO

Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo
que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol.
En esa situación cómo negarse a un favor llano:
el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.

Oh cuidar lo fugaz bajo el sol...

El hielo empezó a derretirse
bajo mi sombra, tan desesperada
como inútil.
                            Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza
de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.

No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol.
Y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,
a cumplir con la vida:
yo soy el guardián del hielo.



EL DEVOTO

En este profundo depósito
de catedral, hieráticos
como una triste cuadrilla de obreros de yeso
los santos esperan al restaurador.
En un altar y otro
fueron deteriorándose, atacados por las moscas,
las polillas y los abusos
de la fe.
Aqui ya no son San Francisco, San Valentín, San Judas,
cualquiera es cualquiera, bultos
humanos, desfigurados y sin nombre, esperando
al viejo restaurador
                     que murió hace tiempo.
Estos anónimos
que fueron rezados, celebrados, contemplados
con infinita devoción
son ahora mis santos. Aquí soy el único fiel y el prelado.
Ante ellos me arrodillo
y rezo con mas solidaridad que fe.



LOS POETAS

Abelardo me ha hecho un honor,
me ha pedido que presente su libro. Ay amigo,
exímeme de larga opinión. Bien sabes
que cuando un poeta honrado lee a otro honrado
sólo le busca una palabra, una sola, la que hace sonar
a las otras.
«Rosebud», dijo Kane. Una palabra así,
como caída de un cielo. ¿Cómo hallarla entre las astucias
de la poesía y del mucho ingenio
que banaliza los poemas?
Yo la estoy buscando sin prisa, entre todos
los honrados, y con un resabio de sangre en la boca
como si estuviera masticando
mi propia lengua.


En: “Cosas del cuerpo”, Peisa, Perú, 2008.
José Watanabe (Laredo, 17 de marzo de 1945 - Lima, 25 de abril de 2007).

Foto: Paul Vallejos. José Watanabe en su casa de Lima, Perú, 2007. 

jueves, 17 de julio de 2014

José Antonio Cedrón, 2 poemas de Actas


TODO ESTABA TAN LEJOS…

Todo estaba tan lejos.
Pero los tiempos cambian
la experiencia de ignorar,
el no entender aquello
que atrapa y que conmueve.
Podría darte un abrazo, grande
como la Gran Manzana
antes de partir
entrar con luz nocturna a la memoria
que corrige los sueños obstinados
la admiración ingenua
para que no nos ciegue el despertar
y el horizonte siga donde está.
Pero como de eso ya no quedará nada
sorbamos el café, miremos a la playa, todo es cierto
de tu mano en mi mano y de la mía en la tuya,
caminemos
aún no estamos solos
y juntemos los labios,
formas de despedirnos al exilio más largo
con las manos tan frías
donde no espera nadie.



UTOPÍA MENOR

El silencio en sus voces dicta cartas que nadie
escribirá/ mientras se besan ellos/ se murmuran
se enjugan se acarician
el mundo espera afuera –en otro mundo–
como niños que miran su aspiración
los amantes no saben su tamaño/
sólo se homenajean engrandecen celebran
cruzan ríos colinas se dan tregua se beben
se deshacen de cuerpos que tuvieron pasado
entre sus cuerpos
izan sus manos nuevas liberan territorio
centímetro a centímetro
pero nunca se expropian ni se toman rehenes
ni conspiran ni endeudan
y con líneas ya libres de fronteras
se dibujan, dibujan y dibujan
y se iluminan tanto
que hasta se transparentan
como una hoja mirada por el sol.



José Antonio Cedrón (Buenos Aires, 3 de octubre de 1946). Poeta.
Foto: José Antonio Cedrón en FB.

lunes, 23 de junio de 2014

Gabo Ferro, soltá, soltá el dolor


SOLTÁ

Qué lees, qué me ves,
qué soñás cuando te veo
sentada en cicatrices tan adentro y tan lejos
Qué comés, qué dormís,
qué decís tan frágil en tu acento,
tan dura con tu historia, gentil con el infierno
Traicioná de una vez al dolor
Compañeros así son enemigos buenos
¡Soltá el dolor!
Pie adelante, pie atrás,
caminás y volvés al comienzo,
tu laberinto es sólo un camino con nervio
Si soltás vas a ver que no hay más
que todo esto que vemos,
las cosas son sinceras nos miente el argumento
Traicioná de una vez al dolor
Compañeros así son enemigos buenos
¡Soltá el dolor!



Gabo Ferro en CD “La aguja tras la máscara”, 2011.


domingo, 22 de junio de 2014

Miguel Gaya, todo


TODO LO QUE AFIRMES…


Todo lo que afirmes
te será negado.
Todo lo que entregues
no será devuelto.
Todo lo que cantes
se perderá
en el aire.

Lo que escribas
Lo que pintes
Lo que crees con tus manos
saldrá de ti
con destino incierto.

Nada de lo que das
es tuyo.
Nada de lo que firmas
te pertenece.
Las palabras tuyas
son dichas por otro.

Así construyes
quien eres.


Poema inédito
Miguel Gaya (Ayacucho, Buenos Aires, 22 de octubre de 1953)

Fuente imagen y texto: FB. 

jueves, 19 de junio de 2014

Rodolfo Mattarollo (1939-2014), Dmitri Shostakovich en Parque Patricios


 DMITRI SHOSTAKOVICH EN PARQUE PATRICIOS

Las indescifrables noticias de la música
Fueron descifradas
Dónde podías refugiarte
En tu país inmenso
No había lugares
A los que la Mirada desde la Torre
No llegara
Te perdió tu discurso sinfónico
Las oleadas de tristeza
Dentro de la Revolución
Tus malos amigos, ese Maiakovsky capaz de suicidarse
Ante las puertas del Futuro
¿Entornadas? dónde podías refugiarte
En tu país inmenso
No había lugares
Dormías en el palier por si la KGB llegaba de noche a detenerte
(no querías que molestara a tu familia. Dónde refugiarse!  
Dejaste entonces las grandes planicies sinfónicas
Donde la tristeza era demasiado evidente
Y encontraste una tierra de asilo
En el Cuarteto de Cuerdas
Como Shakespeare en los Sonetos
Un lugar donde abrir tu corazón
Arrojaste al Neva del foso de la Orquesta
Los timbales, las trompetas,
El triángulo, los sonoros contrabajos
Y te quedaste con las cuerdas que tienen la
Flexibilidad y resistencia del hilo de la araña.
Dos violines, una viola y un violoncelo.
Para tu experimento pasional. Tu laboratorio del alma
Donde nadie te siguió para acusarte en la Pravda
De confundirnos con un “galimatías musical”.
Y en esta mañana de verano en Buenos Aires
Escuchar a Shostakovich en Parque Patricios
En medio de las ruinas y de obras inconclusas
Acerca a esa tristeza de los sueños quebrados.
Pero de pronto la nieve se cubre de verde
Y el Parque comienza también a reverdecer
Uno ve llegar a los vendedores de modestas mercaderías
Como si trajeran en sus alforjas bazares de las
Mil y una noches
Porque somos hombres del siglo XX
Yo no sé cómo será la música del siglo XXI
Bastante tengo con la de mi siglo
Y vos Shostakovich como todos nosotros
Fuiste un hijo del siglo
Y de la inmensa Rusia
Y escribiste sobre un sueño
Que muchos soñamos
Y tu tristeza fue la Nostalgia de ese Sueño.
No acepto que se te expulse del sueño
Mientras camino por el Parque en ruinas
Y escucho al cuarteto Emerson
Desgranar las transparentes noticias de la Música.
Convertir lo cotidiano en eterno.
Hacer de este instante pasajero
Algo que tal vez sea válido
A lo largo de mucho Tiempo.
Y esto exige la elegancia de callar muchas cosas
Por eso te quedaste con las cuerdas
Que tienen flexibilidad y encanto.
Habrá que callar un momento ante el Futuro.
Estamos al costado del camino
Cambiando la rueda
Decía Brecht después de la segunda guerra mundial.



Rodolfo Mattarollo nació en 1939 en Buenos Aires, y falleció en la misma ciudad el 18 de junio de 2014. 
Autor de numerosas publicaciones relacionadas a la temática de los derechos humanos 
y el derecho internacional en su país y en el exterior. 
También destaca su labor como periodista, escritor y poeta.

domingo, 15 de junio de 2014

Carlo Bordini, he besado a una muchacha delante del océano Pacífico


HE BESADO A UNA MUCHACHA…

a Myra Jara

He besado a una muchacha delante del océano Pacífico
decía que el mar era un gran amante
un dios inmenso que ama a las mujeres
decía que soy un ángel malo
que no debo ser celoso del mar.
Las ventanas del hotel vertían una luz extraña
era una muchacha frágil
como solo es posible en un país católico
tenía una mente febril
caminamos por los parques
en una ciudad con tantos prados.


Versión del italiano, Gabriel Impaglione


a Myra Jara

Ho baciato una ragazza davanti all’oceano pacifico
diceva che il mare era un grosso amante
un grande dio che ama le donne
diceva che sono un angelo cattivo
che non devo essere geloso del mare.
Le finestre dell’albergo mandavano una luce strana
era una ragazza fragile
come può essere solo in un paese cattolico
aveva un cervello febbrile
abbiamo camminato per parchi
in una città con molti prati.


Carlo Bordini (Roma, Italia, 1938).
Foto: José María Pallaoro. Carlo y Myra en Roma, mayo 2013.

Gabriel Impaglione nació en Morón, Provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1958. Poeta, narrador y periodista radicado en Sardegna, Italia. 

sábado, 14 de junio de 2014

Sebastián Riestra en La Plata Spoon River


ROSA PIÑEIRO

El agua entró en La Plata, nadie
la esperaba y vino igual, se llevó
todo: autos, muebles, perros, también
mi vida. (No supe
salir. La última vez, en el río, el agua
no fue así, apenas me mojaba
los pies, pero esta vez
me abrazó fuerte,
tan fuerte). Llegó de pronto
a la ciudad, no avisó nunca
y nos llevó, ahora soñamos
con volver, con ver de nuevo
las calles arboladas, con caminar
al lado de la gente
que quisimos y nos quiso. Donde estamos
sólo se puede soñar, pero ustedes, los que tienen
tibias las manos, conviértanse
por nosotros en agua incontenible
y llévense lejos
la tristeza. Usen los brazos
para hacer
lo que los muertos no podemos: un mundo
donde el amor

ya no termine así.

En: “La Plata Spoon River. Antología sobre la inundación.”,
Libros de la talita dorada, colección Los detectives salvajes, 2014.

Sebastián Riestra (Rosario, 1963).


Imagen: tapa antología. 

lunes, 9 de junio de 2014

Emiliano Bustos en La Plata Spoon River


RAIMUNDO ELISEO AGUIRRE

Como el agua los libros,
sólo la teología camina sobre el agua y los libros.

Un gobierno, un gobernador, la espuma de la política.

Todas las pertenencias los libros las herramientas.
No hay tiempo en los cuartos en las camas,
caminar rápido es hundirse imperiosamente,
ver las fotos por última vez.

El agua engaña al gobierno, al gobernador.
La espuma de la política.

No hay tiempo en los cuartos, en las camas.
Todas las pertenencias los libros las herramientas,
sólo la teología camina sobre el agua.

Ser visto por última vez en los cuartos en el agua
cuando la noche es tan política como el día.


En: “La Plata Spoon River. Antología sobre la inundación.”,
Libros de la talita dorada, colección Los detectives salvajes, 2014.

Emiliano Bustos (Buenos Aires, 1972).


Imagen: tapa antología. 

martes, 3 de junio de 2014

Charly García, estoy con vos


TOMA DOS BLUES

Se va el tren, 

se va lejos, 

¿cuántos hay

en la estación? 



Estoy solo,  
si me dejan. 


Estoy vivo,  
si me voy. 



Veo el sol,
sobre los techos, 

y estoy con vos,

estoy con vos,
estoy con vos.


Charly García (Buenos Aires, 23 de octubre de 1951).
LP “Vida”, Sui Generis, 1973. En este tema: Charly, piano y voz; Nito, lo que ya sabemos; Claudio Gabis, guitarra y armónica; Alejandro Medina, bajo; Jorge Pinchevsky, violín; Francisco Pratti, batería.