martes, 29 de julio de 2014

José Watanabe, 3 poemas de Cosas del cuerpo


ANIMAL DE INVIERNO

Otra vez es tiempo de ir a la montaña
a buscar una cueva para hibernar.

Voy sin mentirme: la montaña no es madre, sus cuevas
son como huevos vacíos donde recojo mi carne
y olvido.
Nuevamente veré en las faldas del macizo
vetas minerales como nervios petrificados, tal vez
en tiempos remotos fueron recorridos
por escalofríos de criatura viva.
Hoy, después de millones de años, la montaña
está fuera del tiempo, y no sabe
cómo es nuestra vida
ni cómo acaba.

Allí está, hermosa e inocente entre la neblina, y yo entro
en su perfecta indiferencia
y me ovillo entregado a la idea de ser de otra sustancia.

He venido por enésima vez a fingir mi resurrección.
En este mundo pétreo
nadie se alegrará con mi despertar. Estaré yo solo
y me tocaré
y si mi cuerpo sigue siendo la parte blanda de la montaña
sabré
que aún no soy la montaña.



MI CASA

Mi vecino
estira su casa como un tejido que le ajusta.

No debería burlarme,
si yo mismo vivo inmensamente pegado a mi casa, tanto
que a veces las paredes tienen manchas
                de mi sangre o mi grasa.

Sí, mi casa es biológica. En el aire
hay un latido suave, un pulso que con los años se ha concertado
con el mío.

Mi casa es membranosa y viva, pero no es asunto
uterino. Estoy hablando del lugar de mi cuerpo
que he construido, como el pájaro aquel
con baba
y donde espacio y función intercambian
                  carne.

Afuera soy, como todos, del trabajo y la economía, aquí
de mi cuerpo desnudo
y, a veces, de una mujer
que se aviene a ser, como yo, otro órgano dentro de este
pulposo
tercer
piso.



EL OJO

La primera operación de tu insomnio
es un juego de los tiempos: te revisas
y confirmas
que ni tus manos ni tus pies
se han desprendido como colas de lagartija.
Todo tu cuerpo sigue amarrado dentro de tu piel.

La otra operación de tu insomnio
no te es accesible. Es del ojo
interior
que navega dentro de tu carne. Es del ojo
que te recorre
y observa cada uno de tus órganos
y se guarda el secreto.

El ojo ha nacido contigo
para fisgar tu lento desastre, ninguna otra cosa
sabe de ti, ignora si vives en esta ciudad
o en otra, no conoce el papel donde escribes
sobre su perversidad
y tal vez no conoce la perversidad. Él sólo sabe
de tu adentro.


Pronto se acabará esta noche con su estrella compasiva
en la ventana
y tampoco hoy sabrás
si el ojo que viaja por tus confines
es el ojo de Dios que observa maravillado
a cada órgano
haciendo incansablemente y todavía lo suyo
o si es el indiferente pero acucioso ojo de la nada.


En: “Cosas del cuerpo”, Peisa, Perú, 2008.
José Watanabe (Laredo, 17 de marzo de 1945 - Lima, 25 de abril de 2007).
Foto: Paul Vallejos. José Watanabe en su casa de Lima, Perú, 2007. 

domingo, 27 de julio de 2014

Litto Nebbia, yo no escribo esto para discutir


DISTRAÍDOS

En tu cuarto está el aroma de tu amor,
y en las fotos el sonido de tu voz.
La prueba real de que el corazón
no miente, y se pasea alrededor.

Con el verde de las plantas se vistió,
y al llegar la primavera se marchó.
Por otro color que fuera la luz,
un cáliz, aliento celestial.

Cuántas veces distraídos
se nos cruza en el camino
una explicación.
Pero estamos apurados,
simulando la manera de encontrar la paz.

Yo no escribo esto para discutir,
es tan solo una manera de contar.
La prueba real de que el corazón
se inquieta, y habla sin parar.

El secreto que se esconde en la oración.
La nobleza que te da la dignidad.
Son para entregar, para compartir
un cáliz, aliento celestial.

Cuántas veces distraídos
se nos cruza en el camino
una explicación.
Pero estamos apurados,
simulando la manera de encontrar la paz.



Letra y música: Litto Nebbia.
CD "El hombre que amaba a todas las mujeres", 1997.
Litto Nebbia (Rosario, 21 de julio de 1948).

viernes, 25 de julio de 2014

Litto Nebbia, y están esos que todo lo sospechan


OJOS

Hay ojos que se miran, se festejan,
se conmueven sin siquiera
una palabra que decir.

Son ojos que reflejan la tristeza,
la alegría y todo eso
que no se puede mirar.

Hay ojos que te hacen suspirar,
y otros que no te quieren mirar.

Además, está el brillo de los tuyos
que con mi melancolía
tiene mucho para dar.

También hay ojos claros presumidos,
negros llenos de misterio
y otros que piden amor.

Y están esos que todo lo sospechan,
que tanto desconfían
y no pueden soñar.

Correr, tratando de alcanzar
la mirada ideal
que te pueda contener.

Es que es un lío
porque son tantos los ojos
que vos bajás la mirada
por temor a fracasar.

Quién sabe
detrás de esos ojos
qué habrá
y qué piensan los otros
cuando te ven.


Litto Nebbia (Rosario, 21 de julio de 1948).
CD "El hombre que amaba a todas las mujeres", editado en 1997.
Litto Nebbia (guitarra española y piano) junto a César Franov, 
Norberto Minichilo, Roberto "Fats" Fernandez, Bernardo Baraj y Las Pacheco.

martes, 22 de julio de 2014

José Watanabe, 4 poemas de Cosas del cuerpo


EL MAESTRO DE KUNG FU

Un cuerpo viejo pero trabajado para la pelea
madruga y danza
frente a los arenales de Barranco

Se mueve como dibujando
una rúbrica antigua, con esa gracia, y
sin embargo, está hiriendo, buscando el punto
de muerte
de su enemigo, el aire no, un invisible
de mil años.

Su enemigo ataca con movimientos de animales
agresivos
y el maestro los replica
en su carne: tigre, águila o serpiente van sucediéndose
en la infinita coreografía
de evitamientos y desplantes.

Ninguno vence nunca, ni él ni él,
y mañana volverán a enfrentarse.
–Usted ha supuesto que yo creo a mi adversario
cuando danzo –me dice el maestro–.
Y niega, muy chino, y sólo dice: él me hace danzar a mí.



LA RANITA

Duermes, mi complacida. Y veo
con qué perfección, equidistancia y malicia
se disponen en tu cuerpo tendido
tus yemas de gusto
                    concupiscente.

Ahora tus yemas están dormidas,
pero cuando estén despiertas provocan muchas ocurrencias.
La que más provoca es tu ranita lúbrica
                    llamada clítoris.

(Entre las hojas de los trópicos
he visto ranitas coloradas, miniaturas
de carne húmeda
que se contraen o se adelgazan
                   y nadie las comprende
porque son temperamentales
                   como las muchachitas humanas)
Tu ranita no late contigo, tiene vida propia
pero no puede deleitarse sola.
La desmesura de su deseo
haría estallar su minúsculo cuerpo. Necesita
extender su gozo
en un cuerpo grande como el tuyo,
                   y así sobrevive,
                                convidándote placer.

Antes de tu sueño
viene siempre un ángel plumado y casto
que peina tu piel y censura
a nuestra ranita.
                  Es que nadie la comprende.

                  Sólo yo.



REGRESANDO AL PERÚ EN BARCO

                     Supremas
inmensidades del mar y del cielo, mírenme,
yo soy el que va a su patria,
el que lame la sal que se cristaliza
en las barandas del barco, el que
apoya su peso
en una pierna y otra
para compensar el bamboleo de la nave y así mantener
la línea del horizonte y la línea del corazón.

Hace días que estoy hipnótico en el centro
del Atlántico. La única referencia
para saber que avanzo
es mi propio pasado: está ahora delante
como un tigre que me dio una tregua.

He dejado atrás varios días eternos
y una cáscara de naranja
flotando
en el Mediterráneo. La cáscara parece
gracia o ingenio
de la poesía, y en verdad es
algo aterrador cuando cae sobre esos mis días
y las aguas:
es un documento humano, lo mismo
que mi brazo o mi zapato.

Y otra vez voceo:
yo soy el que voy, y salto
para que las inmensidades
me vean. Mírenme
trayendo en mis brazos mi propio cuerpo
para entregarlo a sus dueñas, mi madre
y mi esposa
                  que me esperan
sabiendo
que nada puede cambiar: ir y volver, un giro
dentro de la misma fuente de salmuera.

                  Allá en las costas amarillas
de mi país
coma mi carne cualquiera de ellas.



PAISAJE MÓVIL

                    Más trashumantes que los hombres
o mas desalojados
son los infinitos desiertos de mi país.
Todavía no encuentran un sitio
para establecerse, y continuamente viajan
así:
se elevan a 10 centímetros del suelo
y avanzan flotando
como una suave marea
de arena.
Hacia las cuatro de la tarde, con el viento,
cruzan las carreteras, y los viajeros
escuchamos
sus susurros:
tal vez no haya ningún lugar en la tierra
donde acomodar los trastos
y los huesos.
De noche se recogen en dunas, como en pascana,
y bajo la luna de los desposeídos
parecen gigantes de gran lomo

que meditan una patria mientras defecan.


En: “Cosas del cuerpo”, Peisa, Perú, 2008.
José Watanabe (Laredo, 17 de marzo de 1945 - Lima, 25 de abril de 2007).
Foto: Paul Vallejos. José Watanabe en su casa de Lima, Perú, 2007. 

viernes, 18 de julio de 2014

José Watanabe, 3 poemas


EL GUARDIÁN DEL HIELO

Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo
que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol.
En esa situación cómo negarse a un favor llano:
el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.

Oh cuidar lo fugaz bajo el sol...

El hielo empezó a derretirse
bajo mi sombra, tan desesperada
como inútil.
                            Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza
de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.

No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol.
Y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,
a cumplir con la vida:
yo soy el guardián del hielo.



EL DEVOTO

En este profundo depósito
de catedral, hieráticos
como una triste cuadrilla de obreros de yeso
los santos esperan al restaurador.
En un altar y otro
fueron deteriorándose, atacados por las moscas,
las polillas y los abusos
de la fe.
Aqui ya no son San Francisco, San Valentín, San Judas,
cualquiera es cualquiera, bultos
humanos, desfigurados y sin nombre, esperando
al viejo restaurador
                     que murió hace tiempo.
Estos anónimos
que fueron rezados, celebrados, contemplados
con infinita devoción
son ahora mis santos. Aquí soy el único fiel y el prelado.
Ante ellos me arrodillo
y rezo con mas solidaridad que fe.



LOS POETAS

Abelardo me ha hecho un honor,
me ha pedido que presente su libro. Ay amigo,
exímeme de larga opinión. Bien sabes
que cuando un poeta honrado lee a otro honrado
sólo le busca una palabra, una sola, la que hace sonar
a las otras.
«Rosebud», dijo Kane. Una palabra así,
como caída de un cielo. ¿Cómo hallarla entre las astucias
de la poesía y del mucho ingenio
que banaliza los poemas?
Yo la estoy buscando sin prisa, entre todos
los honrados, y con un resabio de sangre en la boca
como si estuviera masticando
mi propia lengua.


En: “Cosas del cuerpo”, Peisa, Perú, 2008.
José Watanabe (Laredo, 17 de marzo de 1945 - Lima, 25 de abril de 2007).

Foto: Paul Vallejos. José Watanabe en su casa de Lima, Perú, 2007. 

jueves, 17 de julio de 2014

José Antonio Cedrón, 2 poemas de Actas


TODO ESTABA TAN LEJOS…

Todo estaba tan lejos.
Pero los tiempos cambian
la experiencia de ignorar,
el no entender aquello
que atrapa y que conmueve.
Podría darte un abrazo, grande
como la Gran Manzana
antes de partir
entrar con luz nocturna a la memoria
que corrige los sueños obstinados
la admiración ingenua
para que no nos ciegue el despertar
y el horizonte siga donde está.
Pero como de eso ya no quedará nada
sorbamos el café, miremos a la playa, todo es cierto
de tu mano en mi mano y de la mía en la tuya,
caminemos
aún no estamos solos
y juntemos los labios,
formas de despedirnos al exilio más largo
con las manos tan frías
donde no espera nadie.



UTOPÍA MENOR

El silencio en sus voces dicta cartas que nadie
escribirá/ mientras se besan ellos/ se murmuran
se enjugan se acarician
el mundo espera afuera –en otro mundo–
como niños que miran su aspiración
los amantes no saben su tamaño/
sólo se homenajean engrandecen celebran
cruzan ríos colinas se dan tregua se beben
se deshacen de cuerpos que tuvieron pasado
entre sus cuerpos
izan sus manos nuevas liberan territorio
centímetro a centímetro
pero nunca se expropian ni se toman rehenes
ni conspiran ni endeudan
y con líneas ya libres de fronteras
se dibujan, dibujan y dibujan
y se iluminan tanto
que hasta se transparentan
como una hoja mirada por el sol.



José Antonio Cedrón (Buenos Aires, 3 de octubre de 1946). Poeta.
Foto: José Antonio Cedrón en FB.

lunes, 23 de junio de 2014

Gabo Ferro, soltá, soltá el dolor


SOLTÁ

Qué lees, qué me ves,
qué soñás cuando te veo
sentada en cicatrices tan adentro y tan lejos
Qué comés, qué dormís,
qué decís tan frágil en tu acento,
tan dura con tu historia, gentil con el infierno
Traicioná de una vez al dolor
Compañeros así son enemigos buenos
¡Soltá el dolor!
Pie adelante, pie atrás,
caminás y volvés al comienzo,
tu laberinto es sólo un camino con nervio
Si soltás vas a ver que no hay más
que todo esto que vemos,
las cosas son sinceras nos miente el argumento
Traicioná de una vez al dolor
Compañeros así son enemigos buenos
¡Soltá el dolor!



Gabo Ferro en CD “La aguja tras la máscara”, 2011.


domingo, 22 de junio de 2014

Miguel Gaya, todo


TODO LO QUE AFIRMES…


Todo lo que afirmes
te será negado.
Todo lo que entregues
no será devuelto.
Todo lo que cantes
se perderá
en el aire.

Lo que escribas
Lo que pintes
Lo que crees con tus manos
saldrá de ti
con destino incierto.

Nada de lo que das
es tuyo.
Nada de lo que firmas
te pertenece.
Las palabras tuyas
son dichas por otro.

Así construyes
quien eres.


Poema inédito
Miguel Gaya (Ayacucho, Buenos Aires, 22 de octubre de 1953)

Fuente imagen y texto: FB. 

jueves, 19 de junio de 2014

Rodolfo Mattarollo (1939-2014), Dmitri Shostakovich en Parque Patricios


 DMITRI SHOSTAKOVICH EN PARQUE PATRICIOS

Las indescifrables noticias de la música
Fueron descifradas
Dónde podías refugiarte
En tu país inmenso
No había lugares
A los que la Mirada desde la Torre
No llegara
Te perdió tu discurso sinfónico
Las oleadas de tristeza
Dentro de la Revolución
Tus malos amigos, ese Maiakovsky capaz de suicidarse
Ante las puertas del Futuro
¿Entornadas? dónde podías refugiarte
En tu país inmenso
No había lugares
Dormías en el palier por si la KGB llegaba de noche a detenerte
(no querías que molestara a tu familia. Dónde refugiarse!  
Dejaste entonces las grandes planicies sinfónicas
Donde la tristeza era demasiado evidente
Y encontraste una tierra de asilo
En el Cuarteto de Cuerdas
Como Shakespeare en los Sonetos
Un lugar donde abrir tu corazón
Arrojaste al Neva del foso de la Orquesta
Los timbales, las trompetas,
El triángulo, los sonoros contrabajos
Y te quedaste con las cuerdas que tienen la
Flexibilidad y resistencia del hilo de la araña.
Dos violines, una viola y un violoncelo.
Para tu experimento pasional. Tu laboratorio del alma
Donde nadie te siguió para acusarte en la Pravda
De confundirnos con un “galimatías musical”.
Y en esta mañana de verano en Buenos Aires
Escuchar a Shostakovich en Parque Patricios
En medio de las ruinas y de obras inconclusas
Acerca a esa tristeza de los sueños quebrados.
Pero de pronto la nieve se cubre de verde
Y el Parque comienza también a reverdecer
Uno ve llegar a los vendedores de modestas mercaderías
Como si trajeran en sus alforjas bazares de las
Mil y una noches
Porque somos hombres del siglo XX
Yo no sé cómo será la música del siglo XXI
Bastante tengo con la de mi siglo
Y vos Shostakovich como todos nosotros
Fuiste un hijo del siglo
Y de la inmensa Rusia
Y escribiste sobre un sueño
Que muchos soñamos
Y tu tristeza fue la Nostalgia de ese Sueño.
No acepto que se te expulse del sueño
Mientras camino por el Parque en ruinas
Y escucho al cuarteto Emerson
Desgranar las transparentes noticias de la Música.
Convertir lo cotidiano en eterno.
Hacer de este instante pasajero
Algo que tal vez sea válido
A lo largo de mucho Tiempo.
Y esto exige la elegancia de callar muchas cosas
Por eso te quedaste con las cuerdas
Que tienen flexibilidad y encanto.
Habrá que callar un momento ante el Futuro.
Estamos al costado del camino
Cambiando la rueda
Decía Brecht después de la segunda guerra mundial.



Rodolfo Mattarollo nació en 1939 en Buenos Aires, y falleció en la misma ciudad el 18 de junio de 2014. 
Autor de numerosas publicaciones relacionadas a la temática de los derechos humanos 
y el derecho internacional en su país y en el exterior. 
También destaca su labor como periodista, escritor y poeta.

domingo, 15 de junio de 2014

Carlo Bordini, he besado a una muchacha delante del océano Pacífico


HE BESADO A UNA MUCHACHA…

a Myra Jara

He besado a una muchacha delante del océano Pacífico
decía que el mar era un gran amante
un dios inmenso que ama a las mujeres
decía que soy un ángel malo
que no debo ser celoso del mar.
Las ventanas del hotel vertían una luz extraña
era una muchacha frágil
como solo es posible en un país católico
tenía una mente febril
caminamos por los parques
en una ciudad con tantos prados.


Versión del italiano, Gabriel Impaglione


a Myra Jara

Ho baciato una ragazza davanti all’oceano pacifico
diceva che il mare era un grosso amante
un grande dio che ama le donne
diceva che sono un angelo cattivo
che non devo essere geloso del mare.
Le finestre dell’albergo mandavano una luce strana
era una ragazza fragile
come può essere solo in un paese cattolico
aveva un cervello febbrile
abbiamo camminato per parchi
in una città con molti prati.


Carlo Bordini (Roma, Italia, 1938).
Foto: José María Pallaoro. Carlo y Myra en Roma, mayo 2013.

Gabriel Impaglione nació en Morón, Provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1958. Poeta, narrador y periodista radicado en Sardegna, Italia. 

sábado, 14 de junio de 2014

Sebastián Riestra en La Plata Spoon River


ROSA PIÑEIRO

El agua entró en La Plata, nadie
la esperaba y vino igual, se llevó
todo: autos, muebles, perros, también
mi vida. (No supe
salir. La última vez, en el río, el agua
no fue así, apenas me mojaba
los pies, pero esta vez
me abrazó fuerte,
tan fuerte). Llegó de pronto
a la ciudad, no avisó nunca
y nos llevó, ahora soñamos
con volver, con ver de nuevo
las calles arboladas, con caminar
al lado de la gente
que quisimos y nos quiso. Donde estamos
sólo se puede soñar, pero ustedes, los que tienen
tibias las manos, conviértanse
por nosotros en agua incontenible
y llévense lejos
la tristeza. Usen los brazos
para hacer
lo que los muertos no podemos: un mundo
donde el amor

ya no termine así.

En: “La Plata Spoon River. Antología sobre la inundación.”,
Libros de la talita dorada, colección Los detectives salvajes, 2014.

Sebastián Riestra (Rosario, 1963).


Imagen: tapa antología. 

lunes, 9 de junio de 2014

Emiliano Bustos en La Plata Spoon River


RAIMUNDO ELISEO AGUIRRE

Como el agua los libros,
sólo la teología camina sobre el agua y los libros.

Un gobierno, un gobernador, la espuma de la política.

Todas las pertenencias los libros las herramientas.
No hay tiempo en los cuartos en las camas,
caminar rápido es hundirse imperiosamente,
ver las fotos por última vez.

El agua engaña al gobierno, al gobernador.
La espuma de la política.

No hay tiempo en los cuartos, en las camas.
Todas las pertenencias los libros las herramientas,
sólo la teología camina sobre el agua.

Ser visto por última vez en los cuartos en el agua
cuando la noche es tan política como el día.


En: “La Plata Spoon River. Antología sobre la inundación.”,
Libros de la talita dorada, colección Los detectives salvajes, 2014.

Emiliano Bustos (Buenos Aires, 1972).


Imagen: tapa antología. 

martes, 3 de junio de 2014

Charly García, estoy con vos


TOMA DOS BLUES

Se va el tren, 

se va lejos, 

¿cuántos hay

en la estación? 



Estoy solo,  
si me dejan. 


Estoy vivo,  
si me voy. 



Veo el sol,
sobre los techos, 

y estoy con vos,

estoy con vos,
estoy con vos.


Charly García (Buenos Aires, 23 de octubre de 1951).
LP “Vida”, Sui Generis, 1973. En este tema: Charly, piano y voz; Nito, lo que ya sabemos; Claudio Gabis, guitarra y armónica; Alejandro Medina, bajo; Jorge Pinchevsky, violín; Francisco Pratti, batería.

sábado, 31 de mayo de 2014

Willy Gardi, ese niño era yo


BALADA DEL POTRERO


Quiero ir a un lugar
donde el techo es azul
donde no exista el frío
donde el sol sea luz

Quiero ir a un lugar
donde un niño jugó
ese niño
era yo

Ahora en mi soledad
vuelvo a ese lugar
con la necesidad
de volverme a encontrar

De decir lo que yo sienta
sin tener que explicar
que el hombre es un niño
con edad

La gente no le dio
verdadero valor
Su belleza es natural
como lo es una flor
Yo sé bien que jugaron
los hombres de hoy

Pero eso ya
se olvidó



Willy Gardi (Ramos Mejía, Provincia de Buenos Aires, 5 de octubre de 1951 - 11 de agosto de 1995). 
Letra y música. Voz y guitarra. 
En “Santos y verdugos”, El Reloj, 1994. 

lunes, 5 de mayo de 2014

Miguel Grinberg, hasta cuándo



¿HASTA CUÁNDO?

¿Hasta cuándo seguiremos rumiando esta simulación de vida emancipada al borde del abismo?
¿Hasta cuándo estaremos conformes con el cuadrilátero, los vítores  y los reflectores?
¿Hasta cuándo conservaremos bruñidas las colecciones de distintivos caducos y cucharitas robadas?
¿Hasta cuándo marcharemos calladitos en fila hacia donde todos los puentes desaparecieron?
¿Hasta cuándo veremos borrarse en el horizonte nuestros mejores sueños de paz y solidaridad?
¿Hasta cuándo dejaremos que los manejos corruptos socaven por completo los pilares de la justicia?  
¿Hasta cuándo alzaremos estatuas para nuestras mejores almas en vez de imitar su vuelo indómito?
¿Hasta cuándo miraremos sin ver las maniobras de los ladrones de la alegría y los rufianes de turno?
¿Hasta cuándo callaremos cuando vemos desaparecer veloces los bosques, las mariposas y los ríos? 
¿Hasta cuándo dormiremos la siesta mientras se hunden de nuevo y en cámara lenta todos los Titanics?
¿Hasta cuándo compartiremos con los avestruces el oficio de pasar inadvertidos y adorar pozos de arena?
¿Hasta cuándo repito: ¿hasta cuándo? fingiremos que la agonía no nos devora hasta la última célula?

¿Acaso hasta que agonice irreversiblemente la Tierra y sea demasiado tarde para sembrar amaneceres?


Miguel Grinberg (Buenos Aires, 1937). Poeta.

Foto: M.G. en http://miguelgrinberg.blogspot.com.ar/

domingo, 27 de abril de 2014

John Berger, como una trucha canta el gallo



PUESTA DE SOL

Como una trucha
nuestra montaña retoza
al sol poniente

al secarse la luz
la trucha muere
con la boca abierta

la noche
con sus alas de abeto
entrega la montaña

a los muertos


PATATAS

Canta el gallo
la tierra negra pluma esparcida
araña de piedra
y pone huevos

No las levantéis demasiado pronto
alumbran
a través de su piel luna
a los muertos

Durante las nieves
amontonadas en las bodegas
gravemente prestan
cuerpo a la sopa

Cuando faltan
no tiene carne el arado
y los hombres mueren de hambre como el gran oso
en la noche invernal


John Berger (Londres, 1926).
En “Puerca tierra”, Alfaguara, Madrid, 2006. Trad. Pilar Vázquez.

Gracias Jonio González.

miércoles, 23 de abril de 2014

Gustavo Santaolalla, no existe fuerza en el mundo


NO EXISTE FUERZA EN EL MUNDO

No existe fuerza en el mundo
que pueda parar la voz.
No hay vitamina que alcance
cuando del alma es la tos.

Cuando sabemos lo que tenemos
y transparente todo lo vemos.

No existe bota o zapato
que pueda pisarnos hoy.
Ni rascacielos que rasquen
cuando pica el corazón

Cuando paramos de darnos cuerda
como si nada se abren las puertas.

No existe ciudad en el globo
que pueda atraparme hoy,
que pueda atraparme hoy.

No hay suficientes misiles
para bajarme la voz.
Ni reacciones en cadena
sino juego de eslabón.

Cuando los locos se están matando
entre las balas me voy silbando.

No existe sable en el mundo
que pueda partirme en dos,
que pueda partirme en dos.


Letra y música: Gustavo Santaolalla .
Imágen. Revista VLOV.

Gustavo Santaolalla (El Palomar, 1951).
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jueves, 17 de abril de 2014

Luis Alberto Spinetta y el jaguar herido


JAGUAR HERIDO

El cazador
está muerto entre mis garras.
Pero al luchar,
sus balas me quemaron.

Ese hombre es un silencio.
Esto continúa en mí.

Yo quise igual
a las bestias y al sol.
Perseguir y matar
fue mi vida.

Y esta herida,
es como un ceibo.
Me quedaré tendido aquí.

Hoy este sol me condena
entre las brasas
del verde de la selva.
¿Acaso el dolor es un limbo?
¡No! Jamás podré regresar.


Oigo gemir
al jaguar herido.
Y todos dirán
que fue una piedra.

Cuánta piedad,
qué distante está el sol.
Y todos dirán
que es una sombra.

Ay, ay, ay, jaguar herido,
por tu piel vendrán
las alimañas.

¡Cuánto dulzor!
¡Que mortal es la fe!
¡No me hagan creer
que es un enigma!
Un enigma... (Tal vez).

Uh, pobre jaguar, oh, pobre jaguar…


Luis Alberto Spinetta.
Grabado 8 y 9 de diciembre de 1979, estadio Obras Sanitarias.

LP Almendra 2, 1980. Imagen: contratapa elepé.