sábado, 30 de abril de 2011

Verónica Rodríguez – Su adorable cuerpo luce adorables olores


CATABÁSIS (AMOR/LITERATURA)


¿por qué habremos comprado
tanta felicidad de cubo de azúcar
tanto romance supino
“siempre nos quedará París”
“frankly, my dear, I don’t give a damn”
“credo equidem, nec vana fides, genus esse deorum”?
al cabo hemos creído
que el amor y la literatura
eran la misma cosa
y eso
que muchos de nosotros
ya no somos niños

el amor debe ser
más simple
aunque más imperfecto:
mis pies no son tan blancos
ni tan pequeños
su adorable cuerpo luce
adorables olores
hemos dicho más de mil veces
en el acto sublime
las obscenidades más ridículas
menos publicables
y nos hemos tentado de risa
(seguramente mirará
el cuerpo de esa rubia)
y adiós al romance!

esta fragilidad
acabará por matarme:
(cuando digo fragilidad
lo digo en serio)
ay ay
“fragilidad, tu nombre es mujer”
ay ay
cuánto menos duele
que el amor
la literatura


En blog “vero la mora”.

Verónica Rodríguez nació el 10 de diciembre de 1973 en Buenos Aires (aunque su infancia transcurrió en Puerto Madryn). Vive en La Plata. Poeta. Profesora en letras, y correctora de revistas, libros y textos académicos. Imagen: VR en FB.
Más poemas en POESÍA LA PLATA
.

Verónica Rodríguez – Las señales de la impiadosa mañana


MAÑANA


debí ver las señales
de la impiadosa mañana

inerme y desnuda
me he parado frente a mi suerte
que quiso terminar con todo
de un golpe de lanza
certero

me presentó tu voz o tus letras
de entonces,
cuando a trueque de ignorar
sonreía

sobre el rojo encendido del suelo
derramó también las últimas imágenes

¿qué he de hacer
herida de muerte y de rodillas
si no llegan pronto el odio o el amor
a rescatarme?


En blog “vero la mora”.

Verónica Rodríguez nació el 10 de diciembre de 1973 en Buenos Aires (aunque su infancia transcurrió en Puerto Madryn). Vive en La Plata. Poeta. Profesora en letras, y correctora de revistas, libros y textos académicos. Imagen: VR en FB.
Más poemas en POESÍA LA PLATA
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viernes, 29 de abril de 2011

Juan Octavio Prenz – En la pecera es otra cosa


Octavio Prenz en City Bell, 17 de marzo de 2011


DIARIO DE A BORDO


El pez grande se come al chico.

En el océano las posibilidades de salvación son interesantes.
Hay muchos peces más grandes, pero también otros mucho más pequeños.
Además, los grandes son tan grandes y los pequeños tan pequeños que pueden no verse entre ellos.

Si se pasa al mar, después al río y más tarde al arroyo las posibilidades de salvación disminuyen.

En la pecera es otra cosa:

Depende con quienes te pongan.


En “Antología poética”, Fondo Nacional de las Artes, 1996.

Juan Octavio Prenz (Ensenada/La Plata, 1932). Escritor, ensayista, poeta y traductor.
Foto: Octavio Prenz en City Bell, 17 de marzo de 2011. Archivo de la talita dorada.

martes, 26 de abril de 2011

Gonzalo Rojas – Y eso es todo


FAX CON VENTOLERA...


Fax con ventolera
y una rosa, hoy
salió de esto Rojas
–Gonzalo como le pusieron en el agua–, iba solo, no hay
epitafio que escribir en cuanto a su suerte, ni
cuerpo que respirar, escasamente
se dirá de él que vino
rápido y ha salido,
que ya no está entonces, que
no hay estrellas para él, que carnalmente
va encima del vidrio que lo encarcela una rosa
a modo de instrumento de perdición, que ha salido
y eso es todo.


Gonzalo Rojas (Chile, Lebu, 20 de diciembre de 1917 – Santiago, 25 de abril de 2011).

Gonzalo Rojas – Nadie va a hablar de belleza


A UNAS MUCHACHAS QUE HACEN ESO EN LO OSCURO


Bésense en la boca, lésbicas
baudelerianas, árdanse, aliméntense
o no por el tacto rubio de los pelos, largo
a largo el hueso gozoso, vívanse
la una a la otra en la sábana
perversa,
y
áureas y serpientes ríanse
del vicio en el
encantamiento flexible, total
está lloviendo peste por todas partes de una costa
a otra de la Especie, torrencial
el semen ciego en su granizo mortuorio
del Este lúgubre
al Oeste, a juzgar
por el sonido y la furia del
espectáculo.
Así,
equívocas doncellas, húndanse, acéitense
locas de alto a bajo, jueguen
a eso, ábranse al abismo, ciérrense
como dos grandes orquídeas, diástole y sístole
de un mismo espejo.
De ustedes
se dirá que amaron la trizadura.
Nadie va a hablar de belleza.


Gonzalo Rojas (Chile, Lebu, 20 de diciembre de 1917 – Santiago, 25 de abril de 2011).

lunes, 25 de abril de 2011

Antonio Moro – Javier Adúriz mira los samurai



Javier Adúriz mira los samurai, esos guerreros japoneses iniciados en el budismo zen que sabían, saben, mirar los límites de lo humano. El también sabía. Allí están sus poemas en los confines de muchas experiencias y el asombro: "Querido escuerzo / no me mires así / estoy de paso”. Los mira en esta ubicuidad que asumo para hablar sobre su generosa vida. Dadivosa, podría bien decir, para dar con el talante de este heredero de los bardos, ya que el humor de su corazón y los dones de la palabra rebasaron su apasionado cuerpo y con calma y dedicación abrazó no sólo el destino de la poesía, sino la complicidad de la amistad y su lugar en la tribuna, en el tablón. Sus amigos están de duelo, guardan silencio, tal vez escriban también su homenaje, aunque saben, con Javier, que... "A cada paso / vas hundiendo tus pies / en otra carne".

Apenas disfruté tres años de su cariño. Y parte del último sólo con noticias sobre su salud. Estaba consternado, el camión de la enfermedad se lo había llevado por delante. Pero no cedía, seguía planeando libros que publicó con sus amigos Pereiro, Sylvester, Oteriño y muchos más. Su familia excedía con creces el círculo íntimo de su querida Ana y sus hijos, a quienes les legó en vida:

"EL ATÓMICO" DECLARA SU DESEO

Dejo dicho, en caso de no atinar al piletón,
que lego mi flamante casco de corcho
a Agustín, y también las antiparras.
Para Isidro, el overol de loneta reforzada

amén de la flexible bigotera del abuelo:
Para Julieta el maillot, que aunque gordo
y con costuras, ella sabrá ajustarlo.
Para Román, el capirote de hule y los botines

que trajinados y todo, aún son de largo uso.
Para Lucía, el arnés y la mochila de lastre
que habrán de serle fieles para acunar los hijos.

A la señora, en cambio, mi dama, testo y dejo
que me dejo de joder con estos trastos.
Los amo, amigos, porque hicieron el significado.



La última vez que lo vi nos despedimos en la parada de un colectivo. Me fui extrañándolo en un silencio donde las vivencias compartidas y sus poemas gravitan.
Cuando lo conocí, nos bastó unos minutos para sondear los andariveles inciertos de los poemas cumpas, para encontrar los guiños de la noche. Cuando le dije que viajaba a menudo a Buenos Aires, desde mi Córdoba, ahí mismo me ofreció hospedaje en su departamentito de Peña, donde tenía el taller de escritura. Allí, hay varias imágenes budistas. Le fascinaba ese mundo habitado de aire y bruma, en una danza perpetua, que lentamente el vacío rodea. La respiración a él se le antojaba con tabaco, y así teñida encontraba su norte, su pálpito, sus goles.

En La verdad se mueve, un proverbio zen que cita al comienzo del libro, escribió:

"Oís el río, Okusai? No está lejos.
Tiene el sonido ambiguo de la vida.
Son como cascotitos limpiándose
con la corriente, algo múltiple.

Prestá atención. Detrás del ruido
se ve el nacimiento rudo de las cosas,
eso íntimo, desesperado casi, casi
enorme en su notoria nimiedad.

¿Oís, Okusai? ¿Ves? No necesito
que me pongas esa cara de tintorero
feliz. Dejate ir nomás, un poco.
¿O vinimos nada más que para esto?
"


Gracias Javier por tanta vida!


"Antes de irme / voy a colgar la ropa / en una percha"


Breve Noticia Bibliográfica: Javier Adúriz se dedicó a la docencia y colaboró en varias publicaciones de poesía. Fue director de la publicación León en el Bidet. La revista Omero/poesía le dedicó un número monográfico con antología: Vámonos con Pancho Villa y otros poemas, en 2002. Colaboró regularmente desde su fundación en la revista “Hablar de poesía”. Ha escrito numerosos ensayos sobre literatura argentina y realizado versiones de poesía inglesa en la colección “Traducciones del Dock”, que dirigió hasta su fallecimiento. Codirigía con Oteriño y Sylvester la colección "Época", en Ediciones del Dock, donde publicó textos sobre la poesía. Varios poemas de Javier Adúriz han sido musicalizados por el compositor Juan María Solare, como: * Más allá del amor (mezzosoprano, clarinete, viola, cello) / * Mala leche (canto y piano) / * Tiempo (para coro) / * Sombra (para coro).

Antonio Moro nació a la vera del Río Suquia, Córdoba, en 1955. Poeta, actor y librero.

Dos poemas a Javier Adúriz


EL SAMURAI ESCUCHA…


El samurai escucha atentamente.
Fuma y revuelve el café. Abre los ojos.
Fuma y revuelve los ojos. Escucha.
Ahora, sonríe. El humo le anda cano
en el pelo; disperso, percusivo, lírico.
Le anda la savia subiendo ahora. Fuma.
Pronto cantará el sapukai, dirá la risa.
Se irá con su piloto amarillo de pescador,
contando sonetos, cantando sonatas.
Pero ahora vuelve a fumar, a revolver.
En la esquina, se da vuelta, mira, sonríe, y
aplaude con una mano, el próximo sapukai.

Santiago Espel (Buenos Aires, 1960)




PUERTOS Y PUERTAS DEL LEÓN


che javier decime
me diste al nono y al momo
y me dejás lucubrando
el final de baltimore
el gambito staunton
y la belleza del mate
en el patio de delgado
dos viejos hipnotizados
que creemos en el poema
como si cada palabra
fuera frutillas con crema
dos viejos casi activos
que decimos y nos plantamos
en lo que es más divertido
tu silla no es sevilla
otro alfil sin casilla
colegiales nos desbrocha
la imaginación de la historia
don adúriz qué memoria!!!...
si pasamos por los bares
doblando tintos por mares
como alegres mariposas
nos devoramos las rosas
y en cada partida amiga
nos robamos la vigilia
querido poeta eterno
vos siempre sos un virgilio
modificando el infierno

Jorge Rivelli (Buenos Aires, 1954)




Poemas de Javier Adúriz (Buenos Aires, 16 de abril de 1948 - 21 de abril de 2011) en Aromito.
Imagen: Tres Samurai.

jueves, 21 de abril de 2011

Gianni Siccardi – El vuelo, 1



El vuelo está en el mirlo


*


Criatura del cielo
a fuerza de volar
llega a ser mirlo


*


En su vuelo
el mirlo lleva
la rama
el gusano
el arroyo
la tierra


*


Por más alto que vuele el mirlo
su sombra queda en la tierra


En “El Mirlo”, Ediciones Último Reino, 2004. Selección capítulo 8, “El vuelo”, por José María Pallaoro.

Gianni Siccardi nació en Banfield (Provincia de Buenos Aires) en 1933. Murió en 2002. Entre otros libros de poemas publicó: “Poesía Junta”, 1960; “Travesía”, 1967; “Ella”, 1989; “Fragmentos”, 1995 y “El Mirlo”, 2004.

miércoles, 20 de abril de 2011

Gianni Siccardi – El vuelo, 2



Cuando el mirlo vuela
de rama en rama
pasa de mirlo en mirlo


*

El mirlo vuela
buscando su sustento
y su sustento es el aire


*


En una rama hay dos mirlos
pero cada uno está en su rama

Cuando vuelan
los dos mirlos
están en la misma rama


*


El mirlo busca su alimento
entre la vida tumultuosa
de la tierra
Después va hacia el cielo
donde no hay nada
y encuentra su alimento


En “El Mirlo”, Ediciones Último Reino, 2004. Selección capítulo 8, “El vuelo”, por José María Pallaoro.

Gianni Siccardi nació en Banfield (Provincia de Buenos Aires) en 1933. Murió en 2002. Entre otros libros de poemas publicó: “Poesía Junta”, 1960; “Travesía”, 1967; “Ella”, 1989; “Fragmentos”, 1995 y “El Mirlo”, 2004.

martes, 19 de abril de 2011

Gianni Siccardi – El vuelo, 3


El árbol
con sus sólidas raíces
no comprende porqué
si su alimento está en la tierra
el mirlo vuela hacia el cielo


*


Abrumado por tanto don
por tanta gracia
el mirlo
baja respetuosamente la cabeza
Pero en la tierra distingue
un gusano entre las hojas


*


Cuando el mirlo vuela hacia allá
el horizonte se aleja

¿Podrá alcanzar
algún día el horizonte
ese sitio en que se juntan
el cielo y la tierra?


*


Algunos gusanos
sin saber porqué
observan con gran atención
el vuelo del mirlo
Hasta que un día
construyen un capullo


En “El Mirlo”, Ediciones Último Reino, 2004. Selección capítulo 8, “El vuelo”, por José María Pallaoro.

Gianni Siccardi nació en Banfield (Provincia de Buenos Aires) en 1933. Murió en 2002. Entre otros libros de poemas publicó: “Poesía Junta”, 1960; “Travesía”, 1967; “Ella”, 1989; “Fragmentos”, 1995 y “El Mirlo”, 2004
.

domingo, 17 de abril de 2011

Ernesto Cardenal – Así ha pasado mi vida


COMO LATAS DE CERVEZAS VACÍAS


Como latas de cerveza vacías y colillas
de cigarrillos apagados, han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televisión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como automóviles que pasaban rápidos por las carreteras
con risas de muchachas y música de radios...
Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos
y las canciones de los radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas, boletos rotos,
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.


En “Poesía de uso” (1949-1978), antología, El Cid Editor, 1979.

Ernesto Cardenal nació el 20 de julio de 1925, en Granada, Nicaragua.

jueves, 14 de abril de 2011

Jacobo Fijman – Letanía del agua perfecta


LETANÍA DEL AGUA PERFECTA



El agua descansa en el Amado.

Contemplación del agua, seas el agua y cielo amor cual es el agua prevenida.
Adán,
asesino de la paloma, de tu paloma, del sí profundo que mueve el agua en cielo y llama en cielo,
sobre tu cuerpo nos ha crecido la selva oscura, cielo de nada, tierra de nada.

Apartamos el agua de la muerte bajo el agua perfecta;
sosegamos el agua atenta que saborea los nombres divinos.

Una es la luz de luz que ordena el reino que no fue creado.
Seas en agua y cielo; seas en llama y cielo.

Canales lúcidos del canto, y a través a través de la paloma blanca;
y soles fríos
a través de la beatitud, a través a través de la paloma blanca.

Nos une el agua de la obediencia.

Bajo la estrella del mar
seas el agua libre de figuras que besan amargura de muerte eterna;
después de nuestra soledad vendrá la voz, la voz del agua primera.

¿Qué tiene la noche
acabada de soledad en la belleza amarga?
Los ojos resplandecen detrás del agua de aquella estrella.
Andan los ángeles del monte de toda gloria,
y el bosque sacude el agua de su silencio que en el principio tiene su semejanza.
¿Qué tiene la noche?
El agua con sus términos perfectos.

Acabados de soledad en la belleza amarga
alzamos la voz, y ponemos el llanto en los días de muerte.

Alegría en lo alto, y alegría en lo bajo de su tierra
que sube delante de los cielos y las estrellas que llevan el agua puesta en sus manos.

El agua, con sus términos perfectos;
y después de la soledad viene la voz, la voz del agua primera.

Adán,
tu noche traza la muerte sobre el fuego y el agua y el aire y la tierra,
y cae como cielo de agua y sueño y mal que arrastra pavor de soledad eterna.

Polvo y ceniza levantamos el agua para que mire Nuestro Señor el agua,
y apartamos el agua de la muerte, apartamos la tierra de la muerte
en el agua interior de la palabra mudada en canto.

Seas el agua libre de figuras que besan su amargura de muerte eterna;
el agua sobrenatural de aquella estrella,
la estrella de la imagen viva.

La inteligencia pura del ángel rompe la sequedad del mundo.

Los ojos resplandecen detrás del agua de aquella estrella.

Detrás del agua
los cielos mueven a los corderos
en un reposo de amor que está en las manos de la Pobreza.

Andaban mis ojos sobre el monte de todo principio y toda paz,
y soles que descansan como corderos saltaban por el agua y en el agua de los nombres divinos.

Adán,
criatura que ve su muerte, y el agua de su muerte, y la tierra deshecha de su muerte.

Bajo la estrella del mar
gemimos con el gemido de nuestra noche oscura;
somos criaturas de ceniza amarga que levanta su sér en el principio de los cielos y nuestra tierra.
Seas el agua libre de figuras que besan su amargura de muerte eterna.
Seas el agua libre de las figuras
lejos del agua
a través a través de la paloma blanca.

El puente resignado
y el agua simple y lúcida del canto
que agujerean profundos nombres en el desorden de mis noches frías,
y el ojo frío
a través de la beatitud, a través a través de la paloma blanca.

Queda amor en amor,
y se engendra y enciende en conocer la llama del amor divino.

Amoroso de la belleza
de la imagen de la belleza que son las criaturas.

Amoroso de la belleza
que mueve sus beatitudes imperfectas.

Señor,
consuma mi soledad en esta libre soledad de la belleza.

Se ilumina la estrella con el beso de los nombres divinos;
y a través a través de la paloma blanca,
el ángel que conoce el Nombre
anda en la estrella de su monte santo.

Los ojos resplandecen detrás del agua de aquella estrella,
y el bosque asciende su silencio que en el principio tiene su semejanza.
Me levante en su causa con los días del ángel en mi canto.

El tiempo angélico mueve tu tiempo de esperanza.
Tuvo principio el ángel y su tiempo custodia tu vida, y custodia tu muerte.

El ángel mueve tu cielo; de su gemido gimes en la gloria.

El agua y el aire y el fuego y la tierra de mis manos
llevan los signos que alegran los ángeles del cielo.

Estrella del mar
renuevo mi noche en el silencio de la estrella.

El agua que muere de muerte,
se despierta en el agua de la gracia.

Sobre el agua que muere de muerte levantamos el sér.
Bajo la estrella del mar
gemimos con el gemido de nuestra selva obscura.

Levantamos el sér bajo la estrella
bajo la cruz
bajo el lugar de los coros angélicos.

Contemplación del agua.
Mi noche cae entre gemidos del sér que crece levantado sobre las llamas.
El agua descansa en el Amado.

Seas el agua
libre del ángulo y la línea de lo imperfecto.

Seas el agua libre de las figuras.
Unimos el sér mudado por los ángeles de la divina gracia
que libra de la noche,
de esta noche de líneas y figuras.

Seas el agua que deshace las líneas y los ángeles hechos con la amargura de muerte eterna.
Seas el agua que hace su voz, agua criada,
instrumento habituado de soles y de lunas.

Seas el agua
no unida al agua del mundo;
seas el agua de la Ciudad de Dios.

El agua es aquella criatura
habituada de soles y de lunas.

Entiende el agua por el descenso del agua.



En Jacobo Fijman. Foto s/d.
Jacobo Fijman nació en Orhei, Besarabia, actual Moldova, un 25 de enero de 1898. Murió en Buenos Aires en 1970
.

miércoles, 13 de abril de 2011

Roberto Bolaño – Antes de escribir aquellos poemas


ÁRBOLES


Me observan en silencio
mientras escribo Y las copas
están llenas de pájaros, ratas,
culebras, gusanos
y mi cabeza
está llena de miedo
y planes
de llanuras por venir


NO COMPONER POEMAS SINO ORACIONES


Escribir plegarias que musitarás
antes de escribir aquellos poemas
que creerás no haber escrito nunca


En “La Universidad Desconocida. Selección”, Anagrama / Página/12, 2010.

Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 28 de abril de 1953 - Barcelona, 15 de julio de 2003). Foto: RB s/d

domingo, 10 de abril de 2011

Gustavo Santaolalla - Aún el juego no ha terminado



ABRAN LOS OJOS


Abran los ojos
estamos a tiempo,
aún el juego no ha terminado.

Los pesados bloques
se están derrumbando,
sobre nuestros hombros,
debemos salvarnos.

Siglos de hierro
que todos tiramos,
llorando y llorando
de brazos cruzados.
Qué es lo que nos pasa?
Que este remolino
nos lleva al abismo,
debemos salvarnos.

O es que acaso está todo perdido?
O es que ya nos han vencido?
Quién es el que maneja
la ficha de este tablero
en que hace miles de años
siempre el mismo gana el juego?

Abran los ojos.
Abran los ojos.


En “Inti-Raymi”, Arco Iris, LP, 1973.

Gustavo Alfredo Santaolalla nació en la localidad del Palomar, Buenos Aires, el 19 de agosto de 1951. Compositor, músico, productor musical y maestro.
Fotos: GAS con el administrador de Aromito. En el Bosque de La Plata, 9 de abril de 2011. Elena B. Núñez. Archivo de la talita dorada
.

sábado, 9 de abril de 2011

Gianni Siccardi – El canto, 1


EL CANTO



El mirlo
es una hoja más
en el árbol

Hasta que empieza a cantar


*

Cuando el mirlo canta
el bosque
no sabe qué responder


*


En el caos del bosque
se oye el canto de un mirlo

Se oye el canto
de un pequeño mirlo
en el inmenso caos del bosque


*


De pronto
el bosque se reduce
hasta caber todo
con su animales y su árboles
sus arroyos y sus piedras
en el pequeño
modesto canto del mirlo


*


Basta oír el canto de un mirlo
para dejar de escuchar al bosque


En “El Mirlo”, Ediciones Último Reino, 2004. Selección capítulo 9, “El canto”, por José María Pallaoro.


Gianni Siccardi nació en Banfield (Provincia de Buenos Aires) en 1933. Murió en 2002. Entre otros libros de poemas publicó: “Poesía Junta”, 1960; “Travesía”, 1967; “Ella”, 1989; “Fragmentos”, 1995 y “El Mirlo”, 2004.

Foto: Daniel Grad
.

viernes, 8 de abril de 2011

Gianni Siccardi – El canto, 2



Cuando el mirlo canta
todo es una sola cosa
río
bosque
tierra
cielo

Y mirlo


*


Sin el canto del mirlo
¿Cómo podría florecer el bosque?


*


El bosque canta
para que el mirlo duerma

El mirlo canta
para que el bosque despierte


*

Mientras los transeúntes
de la naturaleza
se cruzan sin saludarse
el canto del mirlo destila
la gota de agua de la tolerancia
que horada la piedra


*


El mirlo oye
el canto lejano de un mirlo
y le responde

Parra un buen observador
mientras dura ese diálogo
todos los árboles del bosque
se convierten en paraísos


En “El Mirlo”, Ediciones Último Reino, 2004. Selección capítulo 9, “El canto”, por José María Pallaoro.

Gianni Siccardi nació en Banfield (Provincia de Buenos Aires) en 1933. Murió en 2002. Entre otros libros de poemas publicó: “Poesía Junta”, 1960; “Travesía”, 1967; “Ella”, 1989; “Fragmentos”, 1995 y “El Mirlo”, 2004
.

jueves, 7 de abril de 2011

Gianni Siccardi – El canto, 3



El canto del mirlo
¿serán simples gritos de ausencia
o un juego de dados
del porvenir?


*

El mirlo canta
para encontrar
la armonía del mundo

En el silencio
encuentra su armonía


*


En la rama hay un solo mirlo
En la rama hay un mirlo que canta
En la rama hay un mirlo
que ha terminado su canto

En la rama
hay tres silencios diferentes
en un mismo mirlo


*


El canto del mirlo revela
sin proponérselo
la insensatez del mundo


*


El mirlo no canta
para crear belleza
sino para que el canto
le revele la belleza


En “El Mirlo”, Ediciones Último Reino, 2004. Selección capítulo 9, “El canto”, por José María Pallaoro.

Gianni Siccardi nació en Banfield (Provincia de Buenos Aires) en 1933. Murió en 2002. Entre otros libros de poemas publicó: “Poesía Junta”, 1960; “Travesía”, 1967; “Ella”, 1989; “Fragmentos”, 1995 y “El Mirlo”, 2004
.

miércoles, 6 de abril de 2011

Gianni Siccardi – El canto, 4


El mirlo no elige
entre belleza y fealdad
Canta y experimenta la belleza
Lo que queda fuera de su canto
es la fealdad


*


El mirlo canta siempre
las melodías que conoce

A veces
con pudor
con unción
canta en silencio
las melodías que no conoce


*


Algo canta en el mirlo
cuando vive

Algo vive en el mirlo
cuando canta


*

Cuando está colmado
el mirlo canta

Cuando está vacío
vuela hacia el cielo
Y canta


*


Cuando el mirlo canta
siempre dice la verdad


En “El Mirlo”, Ediciones Último Reino, 2004. Selección capítulo 9, “El canto”, por José María Pallaoro.

Gianni Siccardi nació en Banfield (Provincia de Buenos Aires) en 1933. Murió en 2002. Entre otros libros de poemas publicó: “Poesía Junta”, 1960; “Travesía”, 1967; “Ella”, 1989; “Fragmentos”, 1995 y “El Mirlo”, 2004
.

Gianni Siccardi – El canto, 5


El mirlo canta
para saber quién canta


*


La pareja de mirlos canta
Practican la inspiración
boca a boca


*

Cuando canta
el mirlo vuelve a nacer

Está escrito
para aprender a amar
hay que nacer dos veces
para aprender a amar
primero hay que morir


En “El Mirlo”, Ediciones Último Reino, 2004. Selección capítulo 9, “El canto”, por José María Pallaoro.

Gianni Siccardi nació en Banfield (Provincia de Buenos Aires) en 1933. Murió en 2002. Entre otros libros de poemas publicó: “Poesía Junta”, 1960; “Travesía”, 1967; “Ella”, 1989; “Fragmentos”, 1995 y “El Mirlo”, 2004
.

martes, 5 de abril de 2011

Gianni Siccardi – El canto, 6


Cada vez que canta
el mirlo aprende a cantar


*


El mirlo perfecciona su canto
para que esté a su altura

Mucho después
perfecciona su vida
para que esté a la altura de su canto


*


Cuando el viento le impide cantar
el mirlo le da la espalda

Y el viento lleva lejos su canto
muy lejos


*


Han sido necesarios
millones de años
para que apareciera el bosque
para que apareciera la rama
para que apareciera ese mirlo
que está en aquella rama

Canta
y hay millones de años
en su canto


En “El Mirlo”, Ediciones Último Reino, 2004. Selección capítulo 9, “El canto”, por José María Pallaoro.

Gianni Siccardi nació en Banfield (Provincia de Buenos Aires) en 1933. Murió en 2002. Entre otros libros de poemas publicó: “Poesía Junta”, 1960; “Travesía”, 1967; “Ella”, 1989; “Fragmentos”, 1995 y “El Mirlo”, 2004
.

domingo, 3 de abril de 2011

José Emilio Pacheco – No pasarán



ACUARELA


El aire sangra sobre la ciudad,
leve paloma que el halcón traspasa.

No es todavía de noche y el cielo
cerrado está como en tormenta. Reptiles
abandonan sus madrigueras
con el miedo feroz a cuestas.

Pero no pasarán.


En “Tarde o temprano”, poemas 1958-2009, Fondo de Cultura Económica, 2009.

José Emilio Pacheco, Ciudad de México, 30 de junio de 1939
.

José Emilio Pacheco – Quien contempla envejece



BOSQUE DE MARZO


La flor acaba de nacer, la hoja vibra
de juventud en solidario follaje.
Nueva es la tierra y es la misma de entonces.
Aquí tan sólo quien contempla envejece.


En “Tarde o temprano”, poemas 1958-2009, Fondo de Cultura Económica, 2009.

José Emilio Pacheco, Ciudad de México, 30 de junio de 1939
.

José Emilio Pacheco – Alta traición


ALTA TRAICIÓN


No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques, desiertos, fortalezas,
una ciudad deshecha, gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
– y tres o cuatro ríos.


En “Tarde o temprano”, poemas 1958-2009, Fondo de Cultura Económica, 2009.

José Emilio Pacheco, Ciudad de México, 30 de junio de 1939
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