lunes, 14 de diciembre de 2015

Alberto Szpunberg, Yo sé que mis palabras


VIII.

Yo sé que mis palabras trazan la ausencia
y nada ni nadie ni nunca,
ni siquiera ella,
colmará el infinito asombro.

En qué mar, vaya a saber, será el reencuentro
en qué mar arrojado contra qué rocas,
en el embate de qué tiempo,
contra el trabajo sucio,
imperceptible,
del olvido.


En: “El libro de Judith”, El Suri Porfiado, 2008.
Alberto Szpunberg (Buenos Aires, 1940). Foto: JMP. AS en Bernal, circa 2011. Archivo de la talita dorada.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Litto Nebbia, Un barco que se aleja en busca de otros mundos


REFLEXIONES DE UN HOMBRE SINGULAR

Camina por la calle
y dime si no sientes
que alguien te persigue
y te hace sentir mal,
y te hace sentir mal.

La imagen pasajera
de un sueño ya perdido,
te hace ver que es mentira,
ya todo terminó,
ya todo terminó.

Y sigue caminando,
y prendes un cigarro
que vive intensamente
mientras contigo está,
mientras contigo está.

Y cruzas por un parque,
lo miras, te detienes,
te acuerdas de tus libros
y aquel viejo reloj,
aquel viejo reloj.

La hoja que se muere,
te anuncia la llegada
del otoño que antes
a ti te vio nacer,
a ti te vio nacer.

Y así llega el verano,
disfrazado de sueños,
que algunos se realizan,
y muchos quizás no,
y muchos quizás no.

Un barco que se aleja
en busca de otros mundos,
te dice que hoy comienza
tu hora de vivir,
tu hora de vivir.


Letra y Música: Litto Nebbia. En elepé (primer disco como solista): “Litto Nebbia”, 1969.
Litto Nebbia (Rosario, 21 de julio de 1948).
Palabras de Litto Nebbia: "Iba a cumplir 20 años, y la compañía discografía me acusaba de arruinar un negocio impresionante por la separación de Los Gatos, yo había empezado a grabar un disco solista mío con cuerdas, con orquesta, quería hacer otro tipo de canciones, me pararon el disco y me dijeron ¿como le vas a poner Litto Nebbia? Nadie se va a acordar de es nombre. Tuve una discusión bizarra y asquerosa, y justo sale la oportunidad de esta película (“EL extraño del pelo largo”), que el personaje cuadraba conmigo, vivía en una pensión, pobre, que escribía canciones, me dan el guión, me dijeron tachá lo que te parezca, y de las doscientas páginas taché ciento y pico. La película hablaba de mi generación y estaba todo mal contado, no era así. Entonces arreglé correrme de mi personaje, y conseguí que el que hacía de mi representante sea el que se casara con Liliana Caldini, que era un bombón, por lo tanto me facilitó que no tenga que hablar en la película. Canto cuatro o cinco canciones en la película, que le empezó a ir muy bien en todos los cines, entonces la compañía saca a regañadientes el simple de “Rosmery” y en una semana vendí 54 mil copias, ahí nace Litto Nebbia (…) “Voy el primer día de filmación, me levanto a la mañana, me tomo 7, 8 ginebras para parecer un hombre, y llego con mi pelo largo hasta los hombros, me llevan a maquillar, pero me dicen “Te vamos a hacer un corte”, y me empiezan a cortar el pelo. Armo un quilombo total, me pongo como un gato salvaje y les digo: ¿Pero esto no se llama “El extraño de pelo largo”?, y el editor me dice “Si, pero no tan largo”.” (Fuente: de una entrevista radial, s/r).

En La Perla, 2013.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Luis Alberto Spinetta, Todo el derredor del mundo


REFLEX

por un lado, el deseo arbitrario e incomparable de poblar la oscuridad casi sin recuerdo alguno.
poblar la soledad del alma, a lo que a veces se recurre al navegar la vida, llenándola con algo que no puede ser comprendido.
en sí, el alma, para no degradarse, no aparece (en el supuesto de poder ser comprendida).
ningún alma merece el castigo de la comprensión

manera de lanzarse,
vuelta,
y otra vez
tiene que lanzarse,
tiene que interpretar la pasión,
la pasión,
invertebrada,
la pasión.


TUTO

¿qué más cielo para mi alma, el ave,
que tus labios, todo el derredor del mundo?

la realidad ante la belleza luce efímera,
los pensamientos
aquellos deseos,
surcados en la diáfana noche
por los luceros que son acaso el olvido.

(parece ridículo que la felicidad no exista, así, como tal
porque la antecede el universo mismo y luce quieta).


En: “Antología Poetas Rock”, compilador Gustavo Álvarez Núñez, La Marca, 2003.
Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 23 de enero de 1950 – 8 de febrero de 2012). 

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Francisco Urondo, Casi al alcance de la mano


LA VIDA POR DELANTE

A Matilde Herrera

Por qué hoy, precisamente,
voy a sentir miedo, teniendo
la seguridad de que mamá nos cuida, como
hace tantos años, y
llora desde la puerta
porque estamos enfermos y vamos a morir.

–Mamá no lloraré nunca
desde la puerta: hace frío
cuando alguien se enferma de cuidado
y puede morir–

Por qué hoy se me ocurren
estas cosas tan consabidas; por qué
no hablo de la revolución social o del sufrimiento
anegado en una mujer
de quien su hijo está enfermo; del desarme de la ternura, de
las mareas, de los coches de plaza, de los
cereales, que más no fuera.

–Ah soledad que no puedo
romper. Ah tristeza
aquerenciada,
dueña de tanta memoria­–

Por qué hoy no puedo estar alegre. Descuido
lo que tengo, no he sabido vivir, suelo
mirar la vida del otro lado de una puerta. Tengo
frío y ganas de vomitar, te hago
cosquillas en la palma de la mano
para que sonrías un poco, para que me olvides
un poco, para que sueñes un poco, para que saltes
un poco
dormida,
asombrada, lejos, mirando
desde la puerta.

Por qué hoy me doy cuenta de que nunca he tenido
talento para el amor; por favor
una mano; por lo que más quieran,
si llegan a necesitarme, no se olviden de mí. Hoy no puedo
hacer otra cosa que esperar inútilmente
desconsolado, con rabia, con desidia, con miedo,
con vergüenza, con todo lo de siempre: la puerta un poco
entornada, cerca de allí, casi al alcance de la mano.


De: “Del otro lado” (1960-1965). En: “Poemas”, Colección La Honda, Casa de las Américas, Cuba, 1984.  
Francisco “Paco” Urondo nació el 10 de enero de 1930 en Santa Fe. Murió, combatiendo a la dictadura militar, el 17 de junio de 1976.

martes, 8 de diciembre de 2015

Gabriel Báñez, Nueve meses antes de que muriera



NUNCA ESTUVE CON BORGES

     Nueve meses antes de que muriera, le hice un reportaje a Borges. Fue en el departamento de la calle Maipú. Supongo que estaban Beppo, el gato, y Fanny, el ama de llaves. Fanny me hizo pasar y al ingresar, de reojo y por la puerta a medio entornar, vi la habitación y la cama que había sido de la madre de Borges, doña Leonor Acevedo. Pulcra y tendida, con un edredón rosado al medio, como una tumba de dos plazas. Con olor a matrimonio percudido, algo así. El viejo se asomó balbuceante y me extendió una sonrisa, los dedos de filamentos. Lo tomé del brazo. Tenía las comisuras húmedas y un bastón radiante, que extendía con ingravidez. También algo de rancia nobleza en cada uno de los gestos, en la solapa del traje oscuro, en la manera de sonreír al bies. No se manifestaba torpe, al contrario. Pero sí disfrutaba de mostrar instantes de indecisión. Pensaba y evocaba en vivo, con dilatada sabiduría, titubeando ante sus propias palabras. El fraseo: imaginé que doblaba las páginas de una ajada enciclopedia en un día de viento, avanzando y retrocediendo, leyendo por tramos. Hablamos. Le hice preguntas idiotas, respondió cosas bellas. Transmití de ese encuentro un pésimo reportaje, ostentoso, inteligente quiero decir. Se extendió en Almafuerte, en López Merino, en poetas de La Plata, mi ciudad, que yo hasta ese entonces buscaba negar. Hoy amo a Almafuerte, sigo negando a López Merino. Seguro que nunca lo querré. Borges habló luego de unos versos de Evaristo Carriego, desmintió a Kafka y también se mostró interesado por Matías Behety, otro de los poetas fundacionalmente vinculados a mi ciudad. No sé qué le dije de la poesía de Matías Behety. Algo ignorante, seguro. Luego Fanny le acercó una taza de té y el viejo la bebió lamentablemente, con sorbos como chasquidos. Me despedí, preguntó por el origen de mi apellido, y ya no recuerdo qué dedujo. Una etimología vulgar, seguro. La olvidé. Eso fue todo. Ni una miserable foto del encuentro. Ningún otro recuerdo memorable. Nada para destacar. A los cinco días reproduje en "El Día" un reportaje opaco. Desvaído y sin vuelo. Es una suerte, me repito siempre, poder seguir leyéndolo desde el balcón de los que no lo tocaron ni lo compartieron. No, jamás estuve con él.


17 de agosto, 2007. En blog “Corte y confección”.

Gabriel Báñez (La Plata, 1951 – 2009). 

lunes, 7 de diciembre de 2015

José Emilio Pacheco, Lo que antes nunca


ESPEJO

En el momento preciso
el espejo revela su más profundo secreto
y dice lo que antes nunca había dicho.





En “Tarde o temprano” (Poemas, 1958 – 2009), Fondo de Cultura Económica, 2009.
José Emilio Pacheco (México, 30 de junio de 1939 – 26 de enero de 2014). Foto: Notimex. 

martes, 1 de diciembre de 2015

Fernando Pessoa, Mi manera de estar solo


YO NUNCA CUIDÉ REBAÑOS…

Yo nunca cuidé rebaños,
Pero es como si los cuidase.
Mi alma es como un pastor,
Conoce el viento y el sol
Y anda de la mano de las estaciones
Siguiendo y mirando.
Toda la paz de la Naturaleza a solas
Vino a sentarse a mi lado.
Pero yo sigo triste como un crepúsculo
Para nuestra imaginación,
Cuando hace frío en el fondo del llano
Y se siente que la noche ha entrado
Como una mariposa por la ventana.


Pero mi tristeza es sosiego
Porque es natural y justa
Y es lo que debe haber en el alma
Cuando piensa que existe
Y las manos recogen flores sin que ella se dé cuenta.


Con un ruido de cencerros
Más allá de la curva del camino
Mis pensamientos están contentos.
Sólo tengo pena de saber que están contentos,
Porque, si no lo supiese,
En lugar de estar contentos y tristes,
Estarían alegres y contentos.


Pensar incomoda como andar bajo la lluvia
Cuando el viento crece y parece que llueve más.


No tengo ambiciones ni deseos.
Ser poeta no es una ambición mía.
Es mi manera de estar solo.


Y si deseo a veces,
Por imaginar, ser un cordero
(O ser todo el rebaño
Para andar desparramado por la ladera
Siendo muchas cosas felices al mismo tiempo),
Es sólo porque siento lo que escribo en el crepúsculo
O cuando una nube pasa la mano por encima de la luz
Y corre un silencio más allá de la hierba.


Cuando me siento a escribir versos
O, paseando por los caminos o por los atajos,
Escribo versos en un papel que está en mi pensamiento,
Siento un cayado en la mano
Y veo mi silueta
En lo alto de un cerro,
Mirando mi rebaño y viendo mis ideas,
O mirando mis ideas y viendo mi rebaño,
Y sonriendo vagamente como quien no comprende lo que dice
Y quiere fingir que comprende.


Saludo a todos los que vayan a leerme
Quitándome el sombrero desde lejos
Cuando me vean a mi puerta
Mientras la diligencia se levanta en lo alto del cerro.
Los saludo y les deseo sol,
Y lluvia, cuando lluvia es precisa,
Y que sus casas tengan
Al pie de una ventana abierta
Una silla predilecta
Donde se sienten, leyendo mis versos.
Y que al leer mis versos piensen
Que soy cualquier cosa natural,
Por ejemplo, el árbol antiguo
A cuya sombra cuando niños
Se sentaban de golpe, cansados de jugar,
Y limpiaban el sudor de la cabeza ardiente
Con la manga del delantal rayado.


Alberto Caeiro, “El pastor”.
En: “Poemas”, Fabril Editora, Buenos Aires, 1978. Traducción: Rodolfo Alonso. 
Fernando Pessoa (Lisboa, 1888 – 1935).

lunes, 30 de noviembre de 2015

Ana María Shua, Viejo recurso de la ficción



     MALOS CONSEJOS

     Por consejo del hechicero, talló una figura de madera con la forma exacta de su enemigo. La quemó en el campo, de noche, bajo la luna. Atraído por el resplandor de la hoguera, su enemigo lo descubrió y lo mató de un lanzazo.


     EL CUENTO DE LOS TRES DESEOS

     El primer  deseo se pierde en tonterías por culpa de la incredulidad. El segundo dispara el horror. El tercero anula los dos anteriores y se vuelve al estado original. Magia posible pero no comprobable, viejo recurso de la ficción.


     EN MATERIA DE GUSTOS

     Cuando un hombre no me gusta, lo mato y se lo dejo a los buitres y las hienas. Cuando me gusta, me lo como, dice la leona.


En: “Botánica del Caos”, Página 12, 2004.
Ana María Shua (Buenos Aires, 1951). Foto: AMS en FB.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Luis Alberto Spinetta, Iris mi amor


IRIS

Cuántas veces fantaseé
con tenerte en mi vida
cuántas noches yo soñé
que estábamos felices por fin

Tal vez en la distancia atroz
ya no pueda regresar
Te pido Iris ten piedad de mí

Iris Iris Iris
mi amor

Tantos días sin noción
esperando por un gesto
un llamado una ilusión
en la falsa oscuridad total
cenizas de lo que no vi
en lo que el mar me sepultó
Te pido Iris ten piedad de mí

Cuántas veces yo soñé
con tenerte aquí en mi vida
Cuántas veces fantaseé
que estábamos felices así

Tal vez en la distancia atroz
ya no pueda regresar
Te pido Iris ten piedad de mí

Iris Iris Iris
mi amor



En CD “Los amigo”, 2015.
Letra y Música: Luis Alberto Spinetta. Guitarra y Voz: Spinetta. Batería: Rodolfo García. Bajo: Daniel Ferrón. Arreglos de cuerdas: Claudio Cardone interpretadas por Kashmir Orquesta.
Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 1950 – 2012). 

viernes, 27 de noviembre de 2015

Charly García, Fantasy es un lugar


FANTASY

Siempre que salgo
tengo al lado un monitor
y no se quién está aquí.
Alguien me llama por el maldito amor
y no sé quién está aquí.

No conozco a nadie
y todos saben de mí
pero es así
porque siempre estoy en Fantasy.

Cuando estoy solo
ya no sé por quien vivir
porque nunca estás aquí.

Ya mis pies congelados
llegan hasta mí
porque nunca estás aquí.

No sabes de nada
y todos hablan de ti
pero es así
porque siempre estás en Fantasy.

Fantasy es un lugar
del que nadie puede regresar,
del que nadie puede regresar.

Fantasy es ilusión
porque nunca hay nadie alrededor,
porque nunca hay nadie alrededor.

No conozco a nadie
quisiera verte a ti
pero es así
porque siempre estás.

Fantasy es un lugar
del que nadie puede regresar,
del que nadie puede regresar.
Fantasy es ilusión
porque nunca hay nadie alrededor,
porque nunca hay nadie alrededor.


En elepé “Cómo conseguir chicas”, 1989.
Charly García (Buenos Aires, 23 de octubre de 1951).

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Leo Masliah, Soy un imbécil soy medio tarado soy nulo soy un retardado


ZANGUANGO

Soy un imbécil soy medio tarado
soy nulo soy un retardado
nunca pasé la edad de la bobera
en el mate yo tengo madera

yo no sé si se me nota
la cara de idiota
o el aire de nabo
aunque también soy un ganso
y si un día me canso
me convierto en pavo

Zanguango…

Soy un zapato un estúpido un bobo
no sé ni donde estoy parado
no me doy cuenta de nada
soy tonto y retonto
soy un abombado

tengo un helado aplastado en la frente
en la mente tengo detergente
soy medio sonso y tres cuartos boludo
soy necio soy un pelotudo

Zanguango…

Soy un vejiga soy un banana
soy un zapallo y un tarambana
soy un zanguango soy un imbécil de rango
soy medio choto soy un bobito soy lo mas Tito
soy un vejerto un buenas noches que nunca me despierto

soy un peligro soy un inútil
soy medio lelo soy como un castigo del cielo o un verdadero flagelo
soy un desastre soy un estorbo
soy mucho peor que un cero a la izquierda
soy una plaga soy un imbécil de mierda


Leo Masliah y Los Energúmenos, disco “Zanguango”, 1998.
Leo Masliah (Montevideo, 26 de julio de 1954).

lunes, 23 de noviembre de 2015

Charly García, Vamo a bailar

RAP DEL EXILIO

Tuve un amor en Paraguay,
una flor que se quemó mal.

No alcancé a decir que sí,
que ya se sacó el toque
y me lo dejó a mí.

Sí, me exilé en Madrid,
y me fui a New York
sólo porque seguí a Perón.

Tenía un sólido futuro artístico
y me comí el bajón.

Yo tenía tres libros,
y una foto del Che.
 
Ahora tengo mil años
y muy poco que hacer.

Vamo a bailar,
vamo a bailar,
vamo a bailar.


En elepé “Piano bar”, 1984.
Charly García (Buenos Aires, 23 de octubre de 1951).

domingo, 22 de noviembre de 2015

Litto Nebbia, Sólo en tus manos



ESTÁ EN TUS MANOS

Lo que la vida se olvidó de repartir,
está en tus manos.
Porque no es cierto
que la vida pase así, sin avisar.
Por eso el árbol se calló,
y nunca se quebró,
y la armonía de la tarde,
vislumbró su fe.

En la rutina del dolor, seguramente,
anda la vida.
Para que uno
pueda explicar lo que imagina.
Enajenado, sin saber,
casi embrujado, sin querer,
el alma se despliega por ahí.

Está en tus manos,
tan simple así.
Sólo en tus manos,
está el camino
para empezar a vivir.


L y M: Litto Nebbia (Rosario, 21 de julio de 1948).


viernes, 20 de noviembre de 2015

Mercedes Roffé, Salir bien



No se trata de ser
No se trata de ser como se es
Se trata
          de fotografiar bien
No hace falta haberse depilado
No hace falta haberse
                               arreglado las caries
No hace falta pesar
                          medir
                              tener
                                 más de
                                     menos de
Un juego de luz
La sombra
Buen papel
No vale tener los ojos de las sirenas
No vale
         hablar
                 hasta enloquecer a los marinos
No vale
haberse tirado la noche anterior por la ventana
          –donde no hay vidrios: desmayos interruptus
Se trata de salir bien
Como de un naufragio




En: “Cámara baja”, Ediciones Último Reino, 1987.
Mercedes Roffé (Buenos Aires, 23 de junio de 1954). Foto: MR en FB.

martes, 17 de noviembre de 2015

Mónica Tracey, Campos de sol y raíces apagadas


OTRA VIDA

Sólo queda la palabra
para decir cuello cintura

una edad de viento afilado
y colmillo
figuras de hielo
de metal

un sitio exacto y olvidado
madera
en ráfagas de fuego hacia el silencio
cenizas
en campos de sol y raíces apagadas


NOMBRO

No es por volver
que he cambiado las palabras.

Si digo luz
que veas la paleta de un pintor desesperado.

Si digo hombre
recorre un incierto camino
                             de palabra a silencio.

Si digo dios
confúndete con tu propia muerte
                            y devora tu eternidad.

Si digo amor
que tu cuerpo celebre.

Para saber quién soy
cambié el valor de las palabras.


EL SITIO MÁS ALTO DE LA TRISTEZA

La música es un pájaro
que nace en la curva de tu espalda
y sus alas
como abrazo del viento
como amanecer
como extensión hierática
como calcinación.

No es melodía tu ascensión desesperada
subir    subir
hasta el grito que se quiebra bajo tus párpados
y ninguna luz

sólo estallido
sólo el sitio más alto de la tristeza
sólo tu cuerpo doblado.



En: “A pesar de los dioses”, Ediciones Último Reino, 1981.
Mónica Tracey (Junín, provincia de Buenos Aires, 18 de mayo de 1953).
Foto: MT en FB.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Arna Bontemps, Algunas de ellas son terribles, otras son sólo solitarias


EL GÓLGOTA ES UNA MONTAÑA…

El Gólgota es una montaña, una loma purpúrea
Que apenas se ve
Una noche allí colgaron a dos ladrones
Y a otro hombre.
Algunas mujeres lloraron amargamente esa noche,
Sus lágrimas aún caen. Han hecho un río;
Una vez me cubrió a mí.
Después la gente se alejó y el Gólgota
Quedó desierto.
¡Oh, he visto muchas montañas!...
Montañas de pálido púrpura borradas en las tardes de niebla
Y manchando los bordes del cielo.
He ascendido al viejo Shasta y helado mis manos en su nieve
De verano.
He descansado a la sombra del Popocatepetl y me murmuró
De audaces empresas.
Miré hacia los Pyrenées y sentí el deleite de tibias y
Exóticas noches.
Dormí a los pies del Fujiyama y soñé con leyendas y muerte.
Y he visto otras montañas elevarse desde los pantanos, igual
Que los pechos erguidos de una esbelta doncella.
¡Quién conoce el misterio de las montañas!
Algunas de ellas son terribles, otras son sólo solitarias.




En: “Dos siglos de poesía norteamericana”, Ediciones Antonio Zamora, 1969. Selección y traducción: Alfredo Casey (Chascomús, provincia de Buenos Aires, 1917 – 2008).
Arna Bontemps (Arnaud Wendell Bontemps, EEUU, 1902 – 1973). Foto: AB por Carl Van Vetchen, 1938.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Langston Hughes, Los puentes del ferrocarril


NOSTALGIA DEL HOGAR

Los puentes del ferrocarril
Dan un triste canto en el aire.
Los puentes del ferrocarril
Dan un triste canto en el aire.
Siempre que el tren pasa
Deseo ir a alguna parte.

Fui hasta la estación;
El corazón en la boca.
Fui hasta la estación;
El corazón en la boca.
A buscar un vagón
Que me llevara al Sud.

Tener nostalgia de hogar,
Es una cosa terrible.
Nostalgia de hogar
Es terrible padecer.
Para evitar el llanto
Abro mi boca y río.


NOTA SUICIDA

El apacible
Rostro fresco del río
Me pidió le diera un beso



En: “Dos siglos de poesía norteamericana”, Ediciones Antonio Zamora, 1969. Selección y traducción: Alfredo Casey (Chascomús, provincia de Buenos Aires, 1917 – 2008).
Langston Hughes (EEUU, 1902 – 1967). Foto: LH por Carl Van Vetchen, 1936.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Lewis Alexander, El brillo de los ojos de una mujer negra


MUJER NEGRA

El cielo se mantiene oscuro esta noche
Como el cabello de una mujer negra.
Los trazos de la luna son oblicuos
Como las arrugas de la frente de una mujer negra.

Las estrellas centellean esta noche
Como el brillo de los ojos de una mujer negra,
Que bebe sus lágrimas derramadas por una herida
Que corroe su corazón.

La tierra se estremece esta noche
Como el temblor de las pestañas de una mujer negra
Que retiene sus lágrimas.


En: “Dos siglos de poesía norteamericana”, Ediciones Antonio Zamora, 1969. Selección y traducción: Alfredo Casey (Chascomús, provincia de Buenos Aires, 1917 – 2008).
Lewis Alexander (Washington DC, EEUU, 1900 - 1945). Foto: LA. 

martes, 10 de noviembre de 2015

Baldomero Fernández Moreno, Por estos días



CREPÚSCULO ARGENTINO

Crepúsculo argentino sin campanas...
¡Qué ganas, sin embargo, de rezar,
de juntar nuestras voces humanas
al místico mugido y al balar!

A estas horas marea la pampa como un mar.


CREPÚSCULO

El cielo azul
con una nube blanca.

El cielo azul
con una nube rosa.

El cielo azul
con una nube de oro.

Y un pajarito negro.



En: “Las cien mejores poesías de Fernández Moreno”, selección y prólogo de César Fernández Moreno, EUDEBA, 1961.
Baldomero Fernández Moreno (San Telmo, 1886 – 1950).

domingo, 8 de noviembre de 2015

Ezequiel Martínez Estrada, El que está más solo


EL OMBÚ

La soledad te ha hecho
luchador por el tronco,
por las ramas artista,
por la raíz filósofo.
El árbol más potente
es el que está más solo.


BUENOS AIRES

8
El monumento, el firme monumento
de Colón ante el río, mirando a la distancia,
lleno de itálica arrogancia,
como quien suelta su locura al viento.
Hermoso está, derecho
y palpitante en su escultura,
este tenor que empuña su larga partitura
y se prepara para el do de pecho.

9
Con su sable y su catalejo
como arma contundente,
el Almirante arruga el entrecejo
buscando al escultor y al intendente.



De: “Argentina”, 1927. En: “Poesía de Ezequiel Martínez Estrada”, EUDEBA, 1965. Selección de Juan José Hernández.
Ezequiel Martínez Estrada (San José de la Esquina, Provincia de Santa Fe, 1895 – Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, 1964).
Foto: Jmp. Ombú de mi infancia, Plaza San Martín, City Bell.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Enrique Wernicke, Saber lo que uno es y no demostrarlo nunca


LA DIGNIDAD

     Se hablaba en un boliche, entre copas y cigarrillos.
     —Para mí, la dignidad —dijo uno— es vivir fresco y sin deudas.
     Y apuntó con su nariz a un hombre entrado ya en años.
     —Para mí, la dignidad —dijo un segundo— es vivir sin ser cornudo.
     Y se quedó mirando el humo que llenaba el ambiente.
     —Para mí, la dignidad —dijo un tercero— es saber lo que uno es y no demostrarlo nunca.
     Se levantó para orinar.
     Y fue como si Salomón, después de haber sentenciado buscara refugio en la Biblia.


En: revista “Puro cuento”, número 7, noviembre – diciembre de 1987.  

Enrique Wernicke (Buenos Aires, 1915 – 1968). Foto: Enrique Wernicke en blog de María Wernicke. 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Enrique Wernicke, Con destinatario


EL PEDO

     Era un obrero de la construcción, con veinte años de trabajo honrado. Era un hombre digno, viril, severo. Cuidaba las formas, el gesto, la palabra y tenía ese pudor criollo que niega celosamente las intimidades.
     Un día en plena jornada, se agachó a levantar cinco ladrillos y se le escapó un pedo.
     Soltó los ladrillos y se irguió avergonzado. Miró en torno, observando a sus compañeros, y comprendió que nadie había advertido el accidente. Pensó en ese momento que, al fin y al cabo, aquello era cosa humana, y que también el mofletudo propietario para quien estaba edificando esa casa podía vivir un trance parecido. Tuvo como un relámpago de rencor y de ironía.
     Sonrió tranquilizado.
     Se agachó lentamente, retomó los ladrillos y soltó otro pedo.
     Y esta vez, con destinatario.


En: “Lo corrieron de atrás”, Editorial Minerva, Buenos Aires, 1974.
Enrique Wernicke (Buenos Aires, 1915 – 1968). Foto: Enrique Wernicke en blog de María Wernicke. 

lunes, 2 de noviembre de 2015

Miguel Gaya, Encontrar oro


Lo efímero
LA FORTIUNA
(Fragmento)

Tal vez no ha sido la fortuna quien nos ha recorrido
en estos días cortos en la tierra
pero nosotros necesitamos de cara a esa risa
encontrar oro.


LA JUVENTUD

Como un globo de cumpleaños
que dice Feliz Cumpleaños
y cabecea
exangüe
en una calle adoquinada
después que
todo ocurrió
y sucede
que dura más
de lo que dura
para lo que fue creado

su persistencia es
casi un escándalo
que se debe ocultar
porque
incomoda a todos
los que
a él se aferraron

y ahora con
tozudez
lastimosa
arrastra su deseo
de perdurar
un poco más

él
que fue felicidad
es menos
que nada.


LA MEMORIA

Es olvido. Es polvo.
Es un hálito de humo
que apenas vela
lo que habrá de venir.
Pero no lo cubre
ni lo impide
ni lo impregna.
Se resigna
a caer
como una lluvia tenaz
acaso fría.
Que todo lo moja
y lo estropea.
Todo se desploma en ella.
Hasta la luz
de lo que fue.

Entramos
en su intemperie
sólo para comprobar
que no hay modo
de ser
más que ser aquello que
se pierde en ella.
En su muelle manera
de esfumarse.


EL HOMBRE

Reducido a cenizas
el hombre pesa.
Arrojado a las aguas
el hombre encuentra su lugar.
Esparcido a los vientos
triturado por
la gramilla y las raíces
del campo
el hombre
alcanza su estatura.
El hombre podrá ser
una sombra.
Su voz perderse
entre las multitudes.
Ser apenas presente.
Podrá no haber más que ese destello
en toda oscuridad.
Pero brilla.


EL POEMA

Este poema se escribe para que lo leas
a vos está dedicado
a vos te habla
y por eso se despliega aquí
como un agua
al encuentro de una sed
que ella adivina.
Ésta es mi voz
tiene las inflexiones
que conoces
las palabras que yo elijo a menudo
para decírtelas.
Nada nuevo ni distinto.
Pero que hace
nacer esto que acá murmura como algo
que no sabe su destino
y que aún así confía.
Busca encontrarte
busca llegar a un lugar tuyo
para allí perderse
y hablar con verdadera voz
como esa agua que sacia.
Éste es el poema
que va
a tu encuentro
hablándote.
Al cabo somos esto
que pervive
de nosotros.


Poemas inestables
VI
LO NUESTRO
3.

Lo disperso que nuestra desidia olvida
persiste y entibia
el hogar que habitas.
Una mañana es apenas un instante
pero se abisma hacia los días y las noches
en que tu porfiada energía los guió
hacia este presente de amoroso silencio.
Dejo sobre la mesa todo lo que tengo
y tal vez se pierda un momento después
y nadie sepa lo que ha sucedido.
Somos olvido y disolución.
Pero nuestros cuerpos portan
la confianza de quienes fueron juntos
y eso alcanza
en la luz de un desayuno tardío.


Los poemas fueron seleccionados por Néstor Mux. Hace unas horas, en casa, compartimos vino y calor junto a la parrilla. Néstor me dejó el libro de Gaya, en el índice estaban marcados con tinta negra aquellos poemas que, por el motivo que sea, le habían atraído más. Simplemente tuve que tipearlos. Mux contó lo cordial y amistoso que Gaya estuvo en una lectura que hizo en Berisso, en un ciclo organizado por Griselda Eustratenko. Aquí me planto.
En: “Lo efímero y otros poemas inestables”, Ediciones En Danza, 2009.
Miguel Gaya (Ayacucho, Provincia de Buenos Aires, 1953). Foto: MG en FB.