miércoles, 24 de junio de 2015

Juan José Saer, tres poemas bajo el mismo título


EL ARTE DE NARRAR

Ahora escucho una voz que no es más que recuerdo. En la hoja
blanca, el ojo roza la red negra que brilla, por momentos,
como cabellos inmóviles contra la luz que resplandece, tensa,
al anochecer. Escucho el eco de una palabra que resonó
antes que la palpitación del oído golpeara, y se estremece
la caja roja del corazón simple como un cuchillo. ¿No hay
otra cosa que días atravesados de violencia sutil, detención
abierta hacia momentos más blancos que el fuego? Está el rumor
del recuerdo de todos que crece —el resonar de pasos
sobre caminos duros como planetas que se entrecruzan en regiones reales—
con el mismo rumor inaudible de los cuerpos que se abren
y de la lluvia verde que se abre imposible hacia un árbol glorioso. Nado
en un río incierto que dicen que me lleva del recuerdo a la voz.


EL ARTE DE NARRAR

Llamamos libros
al sedimento oscuro de una explosión
que cegó, en la mañana del mundo,
los ojos y la mente y encaminó la mano
rápida, pura, a almacenar
recuerdos falsos
para memorias verdaderas.
                                   Construcción
irrisoria, que horadan los ojos del que lee
buscando, ávidos, en el revés del tejido férreo,
lo que ya han visto y que no está.
                                           Porque estas horas
de decepción, que alimenta la rosa
del porvenir donde la vieja rosa marchita
persevera, no quedarán
tampoco entre sus pétalos,
flor de niebla, olvido hecho de recuerdos retrógrados,
rosa real de lo narrado
que a la rosa gentil de los jardines del tiempo
disemina
                    y devora.


EL ARTE DE NARRAR

Cada uno crea
        de las astillas que recibe
            la lengua a su manera
con las reglas de su pasión
—y de eso, ni Emanuel Kant estaba exento.



En: “El arte de narrar. Poemas (1960-1987)”, Seix Barral, 2000.
Juan José Saer (Serodino, Santa Fe, 1937 – París, 2005).
Foto: JJS s/d.

martes, 23 de junio de 2015

Alberto Szpunberg, En este plato enlosado cabe toda la sopa que aún humea


TAMBIÉN CUANDO SE COME, SE HABLA

En este plato enlosado cabe toda la sopa que aún humea,
el rayo de sol hiere el juego del vapor en el aire
y te quedas mirándolo, en silencio.
Apoyas la cuchara en el borde del plato,
lentamente, como si temieras que el ruido despertara algún recuerdo.
Enfrente tuyo, tu hija sorbe la sopa
y con un fideo entre los labios te pregunta si hoy es mañana.
Hoy es hoy, le dices, y mañana es mañana, pero sonríes
y le enseñas que la cuchara puede flotar en la sopa como un barco,
un barco pesado y humeante que sabe ir y volver, también volver.


De: “Su fuego en la tibieza” (España, 1983). En revista Lea, número 29, octubre de 2004. 
Alberto Szpunberg (Buenos Aires, 1940).
Foto: Jmp. AS, lectura en Bernal, circa 2011.

lunes, 22 de junio de 2015

Salvatore Quasimodo, dos poemas



DE NUEVO SE OYE EL MAR

Desde hace muchas noches se oye aún el mar,
sube y baja levemente sobre la arena lisa.
Eco de una voz encerrada en la mente
que vuelve desde el tiempo; y también este
constante lamento de gaviotas: quizá
de aves de las torres que abril
empuja a la llanura. En otro tiempo
tú estabas junto a mí con esa voz.
Y quisiera que a ti también llegase
un eco de mi memoria, ahora
como ese oscuro sonido que murmura el mar.



Y DE PRONTO ES LA NOCHE

Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol
y de pronto es la noche.



En “Carta a la madre y otros poemas”, CEAL, 1988. Traducción: Eugenio y Gianni Siccardi.
Salvatore Quasimodo (Italia, 1901 – 1968).
Foto: SQ s/d.

viernes, 19 de junio de 2015

Hugo Diz, dos poemas


BREVE XII

Ante la pregunta
inquisidora
de los sabios
el poeta
respondió
con otra pregunta:

La pureza
de la leche
no es, acaso,
verde?



BREVE XIII

Las consecuencias
se miden
después
de los hechos,
y después
de los hechos
se mide la profundidad
en que van a enterrar
al que no midió
las consecuencias.



Hugo Diz (Rosario, provincia de Santa Fe, 1942).
En revista “El lagrimal trifurca”, número 11, noviembre de 1974. Director: Elvio E. Gandolfo.
Imagen: Detalle de tapa El lagrimal trifurca.

jueves, 18 de junio de 2015

Osvaldo Aguirre, El gran error del Negro


LA PERSECUCIÓN

El gran error del Negro
fue pasar la noche
en el pueblo. No dijo
una palabra, nada,
pero lo afligido.
                        ¿Cómo?
Los galgos lo siguieron
y aunque extrañaban
dejaron sin guardia
la casa. A la mañana
esperaba una desgracia:
alguna gallina menos,
la comadreja adentro
con pichones, el almácigo
dañado, pero jamás
de los jamases el padrillo
perdido ni las chanchas
en un charco de sangre.
Los perros que crecían
salvajes en las taperas
las habían liquidado
—las crías se salvaron
porque los maíces
y Dios es grande.

Furioso por la carnicería
que hacían de las hembras
el padrillo destrozó
a uno de los cimarrones
—y el Negro encontró
la cabeza por un lado
y las patas y el resto—
pero estaba herido
y lo superaban en número.
Los vecinos vieron
que salía como escupida
por el campo: nada
del otro mundo, ojo,
porque era costumbre
que los animales del Negro
buscaran la comida
sueltos en el camino.

Ese padrillo era,
decían, más malo
que la peste: una bestia
de 200 kilos, y para peor
enardecida por el chillido
de las chanchas, su sangre,
y para peor que desconocía
más allá de la chacra.
La voz de alarma corrió
con el Negro, que quería
seguir el rastro y de paso,
con la escopeta y los galgos,
barrer con los perros salvajes
que se le pusieran delante.

Así andaba del camino
del Consejo a la escuela
de Campo Apaulazza
y en ese radio no pasaba
un día sin noticias
del padrillo: hacía
un desquicio en la soja,
llegaba medio muerto
al molino de una casa,
una señora lo topaba
cuando colgaba la ropa.
Pero siempre tenía
la forma de escapar
antes que el Negro
y la gente que ayudaba,
porque a esa altura,
después de una semana
de martes 13, desastres
y sustos, esa bestia
suelta era un peligro
para cualquiera.

Había que ver: iban
y venían con una jaula,
maíces para invitarlo,
palos y perros de todo
tamaño. Al final
lo rodearon en una laguna,
tan rendido de cansancio
que se dejó llevar
de lo más manso.




Osvaldo Aguirre (Colón, Provincia de Buenos Aires, 1964).
En revista “Hablar de poesía”, número 8, diciembre de 2002. Director: Ricardo H. Herrera.
Foto: OA en FB.

miércoles, 17 de junio de 2015

Norma Osnajanski, La próxima batalla


POEMA

De pronto
el pasado te lanza un adoquín
una manzana abierta y pegajosa
una lágrima pesada
que ni siquiera se disfraza
de nostalgia
(fue inútil
creer que los fantasmas
se asustan
si les lanzas escupitajos
de alas cercenadas)
y hay que correr
apuntalar el orden
cuidar ese desprevenido
cachorro amenazado
es necesario masticar explicaciones
ganar tiempo
bajar la mente ahí donde
una vez te dijeron que está el alma
disparar
pedacitos de cerebro
y cañones racionales
declarar la guerra
a cualquier precio
amurallar la calma

después
en algún momento
velás a tu enemigo
y un poco más viejo
               más seco
               más vacío
te sentás
tranquilamente
y esperás la próxima batalla



En revista planetaria de poesía “Cormorán y Delfín”, año 7, viaje 23, Buenos Aires, noviembre de 1970. 
Director: Ariel Canzani D.
Norma Osnajanski (Buenos Aires, 1947).
Foto: NO en FB.

martes, 16 de junio de 2015

Miguel Grinberg, No mentiremos frases de futuro


ESA RISA, TU VOZ

entonces solamente encogerse un rato y gemir
gotearse de frío el cuerpo y jadear sobre la cama
con los puños apretados de noche siempre

voz inédita tu voz, cuerpo adolescente a mi lado
compartiendo el silencio, cuerpo suma de otros muchos
y murmullo gemelo de una misma vida en sentido vertical
arrancada de un arbóreo monte de capullos fecundables
cargada de otros besos y caricias que súbitamente
desaparecen

allí estoy en el comienzo del tiempo, día genital,
ríos vegetales alzándose en furia hacia mi boca
besar y absorber una vida de mujer hasta las llamas,
aspas de fuego girando incansables, voraces molinos
en el cuarto, arder hasta agotarse lentamente,
destellantes horas ayer, después dormimos

no conozco en mi cielo fronteras de piel o espanto
no mentiremos frases de futuro, locos de amanecer
avanzando en un taxi, densa la ternura inicial,
trinos emergiendo entre suspiros y uñas
clavándose en éxtasis, tu sonrisa siempre

un cuerpo largo y tenso volando entre los dedos y
la lengua hacia el país de los deseos consumados


Miguel Grinberg (Buenos Aires, 1937). Poeta.
En “Eco Contemporáneo”, revista interamericana, número 6/7, Buenos Aires, 1963.
Editor responsable: Miguel Grinberg.

Foto: MG en FB. 

lunes, 15 de junio de 2015

Luis Alberto Spinetta, Solo intenta ser feliz


DIOS DE LA ADOLESCENCIA

Ella solo intenta ser feliz
Tropezando está

Nadan hoy sus ojos entre el rimel
Su mentira ya se hundió en la hiedra

¿Ves?, en su abismo
Con su enaguas quiere escapar de la cuna
Tan apurada está
Que atropella al viento en la avenida

Hoy su inútil pétalo secó por su soledad
Y con las campanas se divierte
Pensando que son de aquí
De la muerte
¡Ah!, si pudiera
Si ella quisiera abrirse del ser y la nada
Tal vez podría ser
Que su dios está en la adolescencia

Correrás al fin con frenesí por tu libertad
Pero ni bien una lágrima caiga
Mil estrellas juzgarán que es vano

Ya que Dios es un mundo
En el que amar es la eternidad que uno busca
Y no lo pienses más
Que tu mueca está tan despintada…


En Lp “Durazno sangrando”, Invisible, 1975.
Invisible es: Spinetta, Pomo, Machi.
Luis Alberto Spinetta (1950 – 2012).

domingo, 14 de junio de 2015

Luis Alberto Spinetta, Sobre la espalda de un león


EN UNA LEJANA PLAYA DEL ÁNIMUS

Una niña descalza anda en la playa
Como gota de lluvia sobre la zarza

Los aldeanos se van durmiendo
Toda estrella fugaz conoce su nombre

Así como el agua viaja
Conociendo el aire del lugar

Y hoy por fin la inmensidad fue el bien
Y hoy por fin la inmensidad fue tibia y fugaz como el sol
Tibia y fugaz como el sol

Besa el violín que ya nunca jamás sonará
Bebe la sombra de un indio en un río divino

Sin querer te marcarás
Hasta que al morir buscarás el sinfín

Y antes del alba
Tendrás tu rocío final

Solo sé que Dios vendrá
Ruego que venga ya

La distancia es un caudal de eternidad
Agazapada sobre la espalda de un león


En Lp “Durazno sangrando”, Invisible, 1975.
Invisible es: Spinetta, Pomo, Machi.
Luis Alberto Spinetta (1950 – 2012).

sábado, 13 de junio de 2015

Matilde Herrera, Los caminos imposibles


PRÁCTICAS

Transformé el grito en susurro.
Los látigos estallaron en espuma. La
    espuma en fuego.
Cada burbuja una explosión
que rodó por la pendiente.
Mi piel está en todos los rincones,
en cada curva de la tierra.
Hecha de carne y arcilla
me desarmo en humo y sangre.
Descubro los caminos imposibles.



TRES TIEMPOS PARA MIRAR UN CUADRO DE BOBBY

I

Voy hacia un silencio espeso
                                    brillante
como cuando me aprieta tu mirada solitaria.


II

Flota, me pliego, las tripas se me vuelan,
lamo mi estómago por dentro,
mis brazos se trenzan en cristales,
fluye la sangre por una sonrisa.


III

Mientras giro,
la muerte tiende su mano
de papel, con una lágrima
me quema.


En revista “Macedonio”. Directores. J. C. Martini y A. Vanasco. Año II, número 6/7, invierno 1970.
Matilde Herrera (Buenos Aires, 1931–1990). Periodista, escritora. Abuela de Plaza de Mayo.
Roberto Aizenberg (Federal, Entre Ríos, 1928 – Buenos Aires, 1996). Portada: “Padre e hijo contemplando la sombra de un día”, 1963. Óleo sobre tela, 44 x 35 cm.

lunes, 8 de junio de 2015

Vasko Popa, Cantaba la verdad en lo oscuro


CANCIÓN DE LA JOVEN VERDAD

Cantaba la verdad en lo oscuro
En la cumbre del tilo en medio del corazón

El sol madurará decía
En la cumbre del tilo en medio del corazón
Si los ojos lo iluminan

Nos reímos de la canción
Atrapamos y sujetamos la verdad
Y bajo el tilo la degollamos

Los ojos estaban ocupados
Afuera en otra oscuridad
Y nada vieron


EL TILO EN MEDIO DEL CORAZÓN

El tilo florecido en medio del corazón
Bajo el tilo sepultado un perol
En el perol doce nubes
En las nubes el joven sol

Cavamos por el perol en el corazón
Exhumamos doce nubes
El perol huyó con el sol
De una hondura a otra

Con los ojos absortos miramos la última hondura
Más profunda que la propia vida
Dejamos de cavar

Talamos el tilo para calentarnos
Hacía frío en torno al corazón


2

Me he extendido ante ti
Lobo cojo

Reposo entre tus estatuas
Deformadas e incendiadas
Y revestidas de barro

He caído entre ellas
Con el rostro en tus sacras ortigas
Y con ellas ardo

Mi boca está llena
De su carne de madera
Y de sus cejas doradas

Me he extendido ante ti
Dime con un chirrido que me levante
Lobo cojo


4

Vuelve tu mirada hacia mí
Lobo cojo

Y aliéntame con el fuego de tus fauces
Para que cante a tu nombre

Con la remota lengua de tilo

Traza en mi frente con tu garra
Dibujos y líneas celestiales
Para que llegue a ser intérprete de tu silencio

Y muérdeme la mano izquierda
Para que me reverencien tus lobos
Y me proclamen su pastor

Vuelve tu mirada hacia mí
Y no fijes los ojos en tu derribada estatura
Lobo cojo


ESTIRPE LOBUNA

Bajo los tilos en el Banato
Mi bisabuelo Ilia Luca Morun
Encontró dos lobitos

Los cargó entre las orejas del asno
Y los llevó a la granja

Los alimentó con la leche de oveja
Y les enseño a jugar
Con los corderos

Ya fuertes los llevó
Al mismo lugar bajo los tilos
Y allí los besó y rebautizó

Desde la infancia espero
Que el número de mis años
Se iguale al de mi bisabuelo

Para preguntarle entonces
Cuál de esos dos lobitos
Era yo


Vasko Popa (Васко Попа. Serbia, 1922-1991).
Traducción directa del serbo-croata: Juan Octavio Prenz.
Foto: VP s/d. 

lunes, 1 de junio de 2015

Tilo Wenner, La noche que murió el General en la casa de los humildes


LA NOCHE DE LOS DIENTES AFILADOS

La noche que murió el General en la casa de los humildes
las lágrimas adornaron las imágenes mas tristes
Las nubes mas blancas del año pasaron lentamente
por el cielo mas azul de julio
La luna más clara proyectó las sombras más negras
en los umbrales
En cien años a la redonda nunca hizo tanto calor en invierno
Los brujos cortaron el último pétalo de la margarita y
creyeron en el final de la esperanza
Los policías homicidas apoyaron sus fusiles
en las órbitas de la náusea
Los personajes más pintados pintaron amorosamente
los bellos muñecos de sus grandes sueños
Los tocados por la suerte miraron el cielo en espera
de la señal: estaba vacío como sus cabezas
El consejo de los Represores llamó a la adivina
y le hizo tirar treinta y tres veces las barajas mágicas
El cielo creyó haber oído hablar a su perro
La noche que murió el General los enemigos del pueblo
lo sentaron sobre el caballo blanco del imperio
para que su sombra nos meta miedo y ningún algo jefe recuperó
la memoria de sus crímenes contra el pueblo
La noche que murió el General, mientras los humildes
se hundían en el lago tenebroso de la angustia los señores
de América afilaron sus dientes sin pudor
La noche que murió el General nadie se acordó de los
maravillosos jóvenes que murieron por una tierra sin víctimas,
todos esos Ches.


De “Ejercicios para no llorar en vano”, libro inédito.


Tilo Wenner nació en General Galarza, Entre Ríos, en 1931. Publicó los siguientes libros de poemas: “La pasión rota” (1957), “Cantos a mi amiga loca” (1957), “Kenia” (1958), “Magnético” (1959), “Faz de cordi” (1959), “El pie del vacío” (1960), “Pájaro inteligible” (1960), “Uhr” (1960), “Transmutación” (1961), “El libro de vidrio” (1963), “La libertad, la amistad, el amor” (1964), “Algunas máquinas imperfectas” (1969) y “Límite real” (1972). Fue secuestrado el 26 de marzo de 1976 por un comando dirigido por el comisario Luis Patti. Sus restos fueron inhumados a principio del mes de noviembre de 2009, luego de ser identificados por un equipo de antropología forense.

sábado, 30 de mayo de 2015

María Ester Alonso Morales, dos poemas



FLORES TRASPLANTADAS

Para Saide
migrar
es perder
el hogar.

Me aclara,
es trasplantar una flor,
lleva tiempo
echar raíces
en suelo nuevo.

Así estamos,
flores trasplantadas.
¿Cuánto más
tendremos que esperar
para crecer?


Umgetopfte Blumen

Für Saide,
auswandern
ist das Zuhause
zu verlieren.

Sie verdeutlicht mir,
es ist wie Blumen umzutopfen,
es braucht Zeit
Wurzeln zu schlagen
auf neuem Boden.

So sind wir,
wie umgetopfte Blumen.
Wie lange müssen wir noch warten,
um zu wachsen?


INEVITABLE TRISTEZA

La tristeza del migrante,
inevitable nube en el cielo.

A veces pequeña
y el sol brilla fuerte.

Otras tan grande,
que el sol no se ve.

Hoy no se ve.


Unvermeidbare Traurigkeit

Die Traurigkeit des Auswanderers,
unvermeidbare Wolke am Himmel.

Manchmal klein
und die Sonne scheint stark.

Andere Male so groß,
dass man die Sonne nicht sieht.

Heute sieht man sie nicht.


En: “Entre dos orillas” (Orilla Río Elba)", Libros de la Talita Dorada, Colección Los detectives salvajes, 2015. Edición bilingüe, castellano – alemán.

María Ester Alonso Morales nació en 1974 en Bernal, provincia de Buenos Aires. Se formó como abogada en La Plata, donde fue miembro de la agrupación HIJOS, participando del movimiento de derechos humanos y colaborando con diferentes organismos. Más tarde sería miembro integrante del Equipo Jurídico de Abuelas de Plaza de Mayo. Desde hace ocho años reside en la ciudad de Hamburgo, lugar desde donde escribe actualmente. Fue galardonada con el primer premio El Butacón del Certamen Literario (Hamburgo, 2013). Participó en la antología La Plata Spoon River, 2014. Entre dos orillas es su primer poemario. Hoy, lo presenta en La Plata.

martes, 26 de mayo de 2015

Roberto Juarroz, poesía vertical dos poemas


1

Llevamos una señal en la frente
y otra señal en la nuca.
A veces nos parece
que adelante está el signo de la vida
y atrás el de la muerte.
Pero hay días en que el orden se invierte.
Y hay todavía otros días
en que llevamos adelante y atrás
la misma señal.

De cualquier modo,
este juego nos prueba
que existimos entre dos señales
o por lo menos dentro de una.

Sin embargo,
queda aún otra posibilidad:
que se trate de ninguna señal
y dos puntos de vista.



2

Algo frena a la luz:
toda luz debería llegar a todas partes.
Algo atasca a la música:
toda música debería ser oída por todos.
Algo atasca al pensamiento:
todo pensamiento debería pensar todas las cosas.
Algo encarcela a la vida:
toda vida debería ser lo vivo y lo no vivo.

Por estas circunstancias sin remedio,
el hombre es una sustancia derrochada.
Todo amor tiene los brazos excesivamente largos:
para amar hay que acortar los brazos. 


En contratapa revista de literatura El Ornitorrinco, Buenos Aires, Argentina, número 1, octubre – noviembre de 1977.
Roberto Juarroz (Coronel Dorrego, Provincia de Buenos Aires, 5 de octubre de 1925 – Temperley, Buenos Aires, 31 de marzo de 1995).

Foto: “Ventana”, José María Pallaoro

jueves, 21 de mayo de 2015

Abelardo Castillo, Shakespeare jamás dijo su nombre


EL ORANTE

En el exacto centro de mí mismo
hay un hombre que reza, cada noche,
yo lo dejo
tratando de no perturbarlo demasiado.

él ya olvidó el sentido
de las palabras que murmura
pero reza de noche
cuando cree que yo no lo vigilo.


LA OSCURA

Esa mujer semidesnuda aguarda
a un hombre que tal vez vendrá esta noche.
Veo su pelo y en su pelo un broche
de plata isabelina. El hombre tarda.

La mujer es inglesa pero tiene
ojos y largo pelo de española.
Es hermosa, es ardiente y está sola.
No dormirá esta noche si él no viene.

Hay un gato, tal vez. No sé más nada
de esta dama morena y de su impuro
insomnio de mujer que espera a un hombre.

Solo sé que está en Londres, que en su almohada
arde su pelo como un fuego oscuro
y que Shakespeare jamás dijo su nombre.

1996


ESPEJOS

Antes que yo, dos hombres han sentido
el sagrado pavor de los espejos.
No soy yo, es mi miedo lo que mido
con esos dos, tan altos y tan lejos.

Poe y Borges supieron de esta rara
maldición de la luz: la que duplica
el horror paulatino de mi cara
que en vejez, tiempo y muerte se disipa.

Dios debiera velarnos a estos jueces
de la ruina del alma y de sus grietas.
Ya es pecado morir, por qué mil veces
matarse entre cristales y aguas quietas.

Por eso no hay espejos en mi casa.
En la pared, un gran dibujo intenta
fijar mi antigua cara. El tiempo pasa
y me asesina sin que yo lo sienta.

1974


FOTOGRAFÍA DE MALCOLM LOWRY

Tremendas mangas, tremendos pantalones y ese mar y esa barba, Malcolm
Lowry, y el Popocatepl detrás, o lo que sea,
algo como un volcán,
como el Embudo aquel,
como un presagio.

Es raro, señor Lowry,
lo miro y hace frío,
me digo yo a este hombre lo conozco con esa mole gris
como la muerte, tiene las manos entre las piernas, tiene frente de mono y              grandes mangas y un pantalón de lino, un pantalón como de marinero,
detrás la Bestia gris,
detrás
hay una especie de montaña que a lo mejor fue verde en las laderas,
pero cómo saberlo.

Y es notable
que alguien saque la foto
de los que posan sobre un fondo tan gris mirando lejos.

Sería interesante
hacerse una pregunta, consultar
a un astrólogo,
sincerarse,
     y ver qué significa Malcolm Lowry mirando lejos junto al mar y con las manos entre las piernas como un chico que duerme, con sus tremendas mangas y sus
tremendos pantalones, Malcolm Lowry con sus tremendos pantalones y su barba,
tranquilamente junto al mar,
pegado en mi pared,
de perfil al demonio.

1972


En: “Lea. Revista de libros y cultura”, número 24, abril de 2003.
Abelardo Castillo (Buenos Aires, 27 de marzo de 1935). 

domingo, 17 de mayo de 2015

Matsuo Bashō, Haikus de otoño




En la cima de un árbol
el cadáver
de una cigarra


De cuando en cuando
las nubes acuerdan una pausa
para los que contemplan la luna


Del Este o del Oeste
sobre los campos de arroz
el sonido del viento


Lluvias frías
hasta el mono quisiera
un abrigo de paja


Sobre la rama seca
se ha posado un cuervo 
tarde de otoño


Este mismo paisaje
oye el canto
y ve la muerte de la cigarra


Adherida a un champiñón
la hoja
de un árbol desconocido


La tormenta arrecia
la cara de alguien
empapada


Choza de pobre
los llantos de un perro
bajo la lluvia nocturna


Las voces de las gentes
vuelven por el camino
crepúsculo de otoño



En: “Haiku de las Cuatro estaciones”, Miraguano Ediciones, Madrid, 1994.
Traducción: Francisco F. Villalba.

Matsuo Bashō (Ueno, Akasaka, Japón, 1644 - Osaka, 28 de noviembre de 1694). 

martes, 12 de mayo de 2015

Patricia Verón, Por las aguas de un lago


I

Te empujo
quiero que entres en el orden de lo
que es soñado
para despertar sin distinguir
mentira o verdad

sería la única forma
de olvido

sigo empujándote
plegándote a la inexistencia
al síntoma

cuando despierto
más real despierto
más llano el silencio
más vacío alrededor del sueño

te escapas otra vez

*

Como el más hermoso paisaje
del mundo. Así de inútil
abandonado a su majestad.
Mejor eso y no la ruina que queda después
de algún intento de definición.

*

Un mundo de segunda en la escritura
todo de segunda
el papel que antes fue aire
la frase de un sonido a rastras
volver a elevar por sobre el ruido
a la que abandonamos

*

Salgo de mí
cuando vuelvo
la prisión
está cambiada.
Ahora, por ejemplo
concibe
un espacio
vacío.

*

Consiste en atraer todos los guijarros que se pueda
hacia la orilla
donde estás construyendo
tu casa de arena

*

Podría irme a África ahora
y me sentiría una con la arena
y lo que sea que sea en África
seguiría trazando una línea en el reverso del lenguaje
y no me opongo ni me preocupa
lo que tira, que duela
y vuelva al amanecer
a pasear su sombra por la casa de siempre
hasta que acepte ser sombra
de mi cuerpo

*

Construyeron hermosas tumbas para mujeres
y ellas yacían allí
bellas y dominadas
anhelando que



II ABRAS

1.

Hay que nos dice suficiente
y suficiente es siempre
la parte que calla.


2.

La noche ahora sin huecos
es una planicie liviana
sin vértebras tirantes,
cada cosa dicha
iza un pañuelo que flamea
a favor
de los días que vengan.


4.

Cómo es la cosa
a manos llenas que vacío
y vuelvo a llenar
y vacío
en el molde el barro
hasta que solo la palma estima
la forma exacta
y palpa lo fallido,
una posibilidad
la historia en lo pequeño.


7.

Ella está despegada de la arena
flota
se agarra de él
para no volar.
Ella cree que lo sostiene.


EL REGRESO

No se pasa dos veces por las mismas aguas del río
pero vos fuiste un lago,
por las aguas de un lago
¿sí?



En: “Emilia”, Ediciones Árbol Animal, Buenos Aires, 2014. Selección de textos: Jmp.
Patricia Verón (San Justo, provincia de Buenos Aires, 1965).

Foto: PV en FB.

lunes, 11 de mayo de 2015

Alejandro Bottinelli, Los escombros de un túnel sin salida


RUTINA

Delante del espejo
—sin extrañarse—
observa la claridad absoluta
la nitidez sin palabras.

Detrás de las orbitas
encuentra la suposición
y el silencio de un sueño robado.

Debajo de ese musgo intenso
descubre la piel
el sentimiento fibroso
y la reflexión

Día tras día
el aire de la continuidad
tratando de quebrarse


CELDAS

Otra vez
la falta de emoción.

Otra vez
las celdas de la impotencia
y los sueños escondidos.

Otra vez
la canción densa de la costumbre
y las manos apretadas.
Las celdas del trauma.

Otra vez
el conflicto nocivo
la ceguera del discernimiento.
Los escombros de un túnel
sin salida.
El grito final.

Otra vez
las celdas de los días y las noches.

Otra vez
sintiéndose culpable
en las celdas de la intimidad.


CALOSTRO

Idea de cuerpo
de alma y de amor
como punto de partida...
Los ojos iniciales  se descubren así mismos
cautivos de ternura
y desafíos
lejos del miedo...

Hay un gemido
que hurga las entrañas de la vida,
un temprano aprender
a orillas del pensamiento virgen...

Idea de luz
de sombra y de ceguera
en el útero del universo
como recreos vacíos de uno mismo...
La fecundación de los interrogantes
acunando nuestros sueños...

Idea de tiempo
de edad y de distancia
como calostro fértil  del cosmos
sin detenerse 
en la insignificante magnitud
de nuestro ser...


ARGUMENTO DEL DIA

Mañana
derivada en tarde
y transformada en noche;
luz arrastrando
sensaciones y lentos señuelos
mutantes.

Ahora, 
limite de una sucesión,
moviéndose en segmentos instantes
para transitar el tiempo, 
el intacto emerger.

Explayar
volver en si mismo
y retomar conciencia
recuerdos,
descartar lo que el ayer
ya hizo.
Y otra vez
           alrededor
la cara
de imagen
de infinito...


Inéditos. Acercados por Daniel Ponce.
Alejandro Bottinelli (Buenos Aires, 1956).
Foto: “Troncos y perro”, 2012, José María Pallaoro. 

viernes, 8 de mayo de 2015

Charly García, Estamos juntos


NO IMPORTA

No importa si te querés ir
No importa si estás
No importa si querés venir
No importa si vas

No importa la televisión
No importa la actriz
No importa la prostitución
No me importa a mí

Estamos juntos en la prisión
No hay forma de salir
El mundo es un patio de prisión
¿Adónde querés ir?

No importa la revolución
No importa Chopin
No importa lo que digas vos
No me importa él

Estamos juntos en la prisión
No hay forma de salir
El mundo es un patio de prisión
¿Adónde querés ir?

No importa si te quieres ir
No importa si estás
No importa si querés venir
No me importa más

Estamos juntos, estamos juntos...




En CD Kill Gil, 2010.

Charly García (Buenos Aires, 23 de octubre de 1951). 

jueves, 7 de mayo de 2015

María Ester Alonso Morales, presentación de Entre dos orillas - Zwischen zwei Ufern



MARÍA ESTER ALONSO MORALES nació en 1974 en Bernal, provincia de Buenos Aires, Argentina. Se formó como abogada en La Plata, donde fue miembro de la agrupación HIJOS, participando del movimiento de derechos humanos y colaborando con diferentes organismos. Más tarde sería miembro integrante del Equipo Jurídico de Abuelas de Plaza de Mayo. Desde hace ocho años reside en la ciudad de Hamburgo, lugar desde donde escribe actualmente. Fue galardonada con el primer premio El Butacón del Certamen Literario (Hamburgo, 2013). Participó en la antología La Plata Spoon River (2014). Entre dos orillas es su primer poemario.

sábado, 2 de mayo de 2015

Lawrence Ferlinghetti, Cuanto más viejo me hago



EL POETA COMO PESCADOR

Cuanto más viejo me hago percibo
que la Vida se muerde la cola
y otros poetas otros pintores
no me hacen ningún tipo de competencia
Es el cielo ahora el desafío
el cielo que aún necesita ser descifrado
igual que los astrónomos se esfuerzan por escucharlo
con sus enormes oídos eléctricos
el cielo que nos susurra constantemente
los secretos últimos del universo
el cielo que aspira y expira
como si fuera el interior de una boca
del cosmos
el cielo que es filo de la tierra también
y el filo del mar también
el cielo con sus muchas voces y ningún dios
el cielo que engulle un mar de sonido
y nos devuelve su eco
como una ola que rompe contra un dique
Poemas enteros diccionarios enteros
envueltos en un trueno
y cada puesta de sol una pintura gestual
y cada nube un libro de sombras
a través de las que vuelan frenéticas
las vocales de pájaros a punto de llorar
Y el cielo es claro para el pescador
incluso cuando está nublado
Lo ve por lo que es:
un espejo del mar
a punto de caer sobre él
en su bote de madera sobre el oscuro horizonte
Tenemos que pensar de él como el poeta
por siempre cara a cara ante la vieja realidad
donde no hay pájaros que vuelen antes de una tormenta
Y él sabe lo que cae
antes del amanecer
y él es su mejor atalaya
escuchando el sonido del universo
y anunciando a gritos sus avistamientos
de la tierra de los vivos


POET AS FISHERMAN

As I grow older I percieve
Life has its tail in its mouth
and other poets other painters
are no longer any kind of competition
Its the sky that's the challenge
the sky that still needs deciphering
even as astronomers strain to hear it
with their huge electric ears
the sky that whispers to us constantly
the final secrets of the universe
the sky that breathes in and out
as if it were the inside of a mouth
of the cosmos
the sky that is the land's edge also
and the sea's edge also
the sky with its many voices and no god
the sky that engulfs a sea of sound
and echoes it back to us
as in a wave against a seawall
Whole poems whole dictionaries
rolled up in a thunderclap
And every sunset an action painting
and every cloud a book of shadows
through which wildly fly
the vowels of birds about to cry
And the sky is clear to the fisherman
even if overcast
He sees it for what it is:
a mirror of the sea
about to fall on him
in his wood boat on the dark horizon
We have to think of him as the poet
forever face to face with old reality



En “These Are My Rivers. New and Slected Poems 1955-1993”, New Directions, Nueva York, 1994.
Traducción: Jonio González (Buenos Aires, 1954).
Lawrence Ferlinghetti (Nueva York, 24 de marzo de 1919).
Foto: Lawrence Ferlinghetti s/d.