sábado, 31 de marzo de 2012

Raúl Gustavo Aguirre – No somos del mismo signo




NO SOMOS DEL MISMO SIGNO


No somos del mismo signo.
Persigue entonces tu tormenta.
No importa adónde vaya
con tal que sea una tormenta
y no una mañana de victoria,
de goce solitario y de codicia.

Persigue entonces tu tormenta
mientras yo permanezco en esta orilla.
La mía ya cesó
y la noche es mi amiga.


1970.


En: “Antología”, Monte Ávila Editores, Caracas, Venezuela, 1978.
Raúl Gustavo Aguirre (Buenos Aires, 2 de enero de 1927 – 18 de enero de 1983).
Foto: RGA, s/d.

viernes, 30 de marzo de 2012

Raúl Gustavo Aguirre – Mis amigos de pronto dejaron de venir




POESÍA


Mis amigos, los que en otros tiempos venían,
se apasionaban por ese tema.
En la ciudad de traficantes eran
sus corazones el mayor deseo.

Mis amigos de pronto dejaron de venir.
Los vi de lejos detrás de los cristales
de enormes edificios alfombrados.
Les hice señas desde el viento.

Les hice señas desde el sol,
desde la luna y los planetas,
señas de espadachín, de siux, de mono.
Les hice señas pero no miraron.


1970.


En: “Antología”, Monte Ávila Editores, Caracas, Venezuela, 1978.
Raúl Gustavo Aguirre (Buenos Aires, 2 de enero de 1927 – 18 de enero de 1983).
Foto: RGA, s/d.

jueves, 29 de marzo de 2012

Julio Huasi – Mi puma pasará




ARTE POÉTICA IV


ya he garuado mis últimas lágrimas,
dejé atrás mi alcohol particular,
mi guitarra ardió en un fogón del pobrerío
una fría noche de esta américa.
Se acabó el madrigal, tocaré en mis huesos,
afinaré el diapasón en mi garganta
para que no emita un solo gemido,
mi piel tendrá la máxima sonoridad
para amparar un cordaje de balas,
únicamente así hago música en más.
Soy un film cúbico sin límites precisos,
lleno de oscuros rostros macerados
donde faltan millones de dientes
y respiro sus pupilas vengativas.
Suprimo la súplica, el llanto, la piedad,
me pongo un fusil como banda de sonido,
sentaré a los yanquis en butacas de sangre
y después de la función mi puma pasará
por sus cuellos a cobrar lo que nos deben



De: “Sangral América”, 1966-1969. 
En: “Poemas”, Colección La Honda, Casa de las Américas, Cuba, 1971.
Julio Huasi (Buenos Aires, 20 de marzo de 1935- 11 de marzo de 1987).
Foto: Jmp, detalle de tapa de “Poemas”.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Julio Huasi – Mi puma y yo anduvimos demasiados solos




ARTE POÉTICA III


mi puma y yo anduvimos demasiados solos
y con más de una cruz sobre los hombros
orquestando doscientos millones de colmillos
mas no por ello hemos implorado tregua
ni enjugamos un realismo plañidero.
Nos entendemos con un golpe de ojos
inyectados de sangre americana.
Mi puma no canta, acciona su dentadura triunfal,
después del recital contamos los cadáveres
y redactamos a dúo el parte de guerra.
Dimos vuelta a la historia, perseguimos al cazador,
mi puma no es comprometido sino enamorado
y su estética encarna el esplendor
de la bala que muere imperialistas
hasta que el último desaloje este planeta
con los pies verticales o sin pies.
Háganse a un lado los poetas geishas,
mi puma y yo venimos degollando,
huyan con sus corpiñitos sorprendidos,
aquí correrá sangre, hemos dicho basta
y echado andar




De: “Sangral América”, 1966-1969. 
En: “Poemas”, Colección La Honda, Casa de las Américas, Cuba, 1971.
Julio Huasi (Buenos Aires, 20 de marzo de 1935- 11 de marzo de 1987).
Foto: Jmp, detalle de tapa de “Poemas”.

martes, 27 de marzo de 2012

Julio Huasi – Si ella fuera perro




ARTE POÉTICA II


si ella fuera perro ocurrirían dos cosas:
ladraría y sería vana y por ende antiestética
o cambiaría de amo o movería la cola
a varios a la vez. Ella es un puma asesino
y yo soy su jinete


.
De: “Sangral América”, 1966-1969. 
En: “Poemas”, Colección La Honda, Casa de las Américas, Cuba, 1971.
Julio Huasi (Buenos Aires, 20 de marzo de 1935- 11 de marzo de 1987).
Foto: Jmp, detalle de tapa de “Poemas”.

lunes, 26 de marzo de 2012

Julio Huasi – Mi poesía no es un perro




ARTE POÉTICA


mi poesía no es un perro fiel al que acaricio la nuca,
es un puma asesino y nos entendemos con la mirada




De: “Sangral América”, 1966-1969. 
En: “Poemas”, Colección La Honda, Casa de las Américas, Cuba, 1971.
Julio Huasi (Buenos Aires, 20 de marzo de 1935- 11 de marzo de 1987).
Foto: Jmp, detalle de tapa de “Poemas”.

domingo, 25 de marzo de 2012

Juan gelman y el poema es la clave




(…) Marcelo empezó a escribir desde muy temprano. Recuerdo que los fines de semana estábamos él, su hermana Nora y yo en mi departamento del Abasto. A veces Marcelo venía con un puñado de poemas que yo pasaba a máquina y hacía una edición de cartón. El dejó una serie de poemas escritos, que cuando el comando allanó su casa creyó que tenía un contenido en clave. ¡Esas bestias creyeron que los poemas estaban en clave!

(Periodista) Usted eligió para leer durante la ceremonia este poema:


“La oveja negra pace en campo negro
sobre la nieve negra
bajo la noche negra
junto a la ciudad negra
donde lloro vestido de rojo”.

¿Por qué?

–Una vez que estábamos comiendo Marcelo, Nora y yo en un boliche de Villa Crespo, Marcelo me pidió una pluma y escribió ese poema en el papel de estraza que hacía de mantel en el boliche. Lo escribió, arrancó el cacho de papel y me lo dio. Ese poema de la oveja es un emblema de su manera de estar con la poesía, estaba lleno de una pre-ciencia, de presentir lo que vendría.



sábado, 24 de marzo de 2012

José María Pallaoro – Para Mirta Villanueva y Sergio Paniagua
















Para Mirta Villanueva —posiblemente embarazada de un mes y medio— y Sergio Paniagua, secuestrados el 3 de octubre de 1978 en Oberá, Misiones, por fuerzas de la Policía Federal. Están desaparecidos.

jueves, 22 de marzo de 2012

Hugo Diz – Cuando el amor se va



NOCHE


Cuando el amor se va
qué se puede ir
                         detrás


             sino la vida?





En: “Palabras a mano. Poemas y aforismos inéditos (1998-2002). 
Tomo III”, Editorial Ciudad Gótica, 2004.
Hugo Diz, Rosario, 1942.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Néstor Mux – Alcanzar la orilla


PRESENTACIÓN DE LIBRO

Son dos los que danzan
José María Pallaoro


Marcelo Vernet pone su nuevo libro
a consideración de nosotros.
Gil Soria, fraternal, dice los versos
con una bufanda roja.
A los brindis, el pianista desgrana
Ojos negros de Vicente Greco
y nosotros salimos a bailar.
Apretados, uno al otro,
como en un naufragio inofensivo.
El aliento íntimo de la música
parece convencernos que no es la primera vez
que nos lanzamos juntos.
De alguna manera venimos girando
desde el fondo de una historia
que no pudo destruirnos.
Y cuando los amigos condescienden al aplauso
sentimos alcanzar la orilla.



En: “Disculpas del irascible” (antología, 1978-2009), 
Libros de la talita dorada, 2009.

Néstor Mux, La Plata, 1945.

martes, 20 de marzo de 2012

Joaquín Areta en el Colegio Nacional de La Plata, viernes 23 de marzo a las 11 hs.


LA VUELTA AL COLEGIO



ACTO HOMENAJE A JOAQUÍN ARETA, EX-ALUMNO DEL COLEGIO NACIONAL

Libros de la talita dorada / Colección Los detectives salvajes invita a la presentación de “Siempre tu palabra cerca”, libro de poemas de Joaquín Areta (poeta detenido-desaparecido el 29 de junio de 1978), el viernes 23 de marzo de 2012 a las 11 hs. en el Salón de Actos del Colegio Nacional de La Plata, calle 1 y 49.

Participarán: Autoridades del colegio, Jorge Areta, Dip. Adela Segarra y Julián Axat.


lunes, 19 de marzo de 2012

Roberto Malatesta – Centralizado



CLICKS MODERNOS O LA CALAMIDAD DEL CENTRALIZADO

A inicios del siglo XX Guillaume Apollinaire deslumbró al mundo poético con sus caligramas, e hizo que las palabras llovieran para formar la lluvia o danzaran como una fuente entre distintas formas representadas. Hubo otros intentos vanguardistas que combinaron las formas externas, diseño de letras, (también utilizados por Apollinaire) espacios que indicaban silencios. Cada intento acaparó la atención del momento para disiparse luego quedando quizás, entre las formas más logradas, las del citado poeta francés.

El mundo pasó de la piedra al papel, del lápiz a la máquina de escribir, hasta llegar a la PC, tan útil como inquietante, con sus particularidades para organizar el trabajo y corregir errores de ortografías que hubiesen maravillado a Vélez Sarsfield, pero entre su parafernalia técnica está el famoso Word, como mayor exponente entre los llamados procesadores de texto y una posibilidad insospechadamente peligrosa: el centralizado.

Tratándose de la poesía de hoy y admitiendo que el verso libre es el que mayor atención ocupa, considerando que este forma, más ardua que las formas cerradas según Borges, exige cierta técnica, cierta atención a la respiración, cierto obligación para el oído, qué tenemos entonces si esta exposición en la página que nos permitirá llevarla del silencio a la voz (todo poema que se precie debe ser leído en voz alta, también nos decía Borges) es expuesta en verso centralizado. Posiblemente una gran confusión, ya que el mismo nos está mostrando una prolija imagen, un dibujito lindo, pero probablemente nada más.

He observado que la mayoría de los poemas expuestos en verso centralizado no son leídos tal como son volcados a la página, paso a un ejemplo: el poema dibuja su hermosa paloma de palabras y uno de los versos es: “de”, el que le sigue tiene no menos de dieciséis sonidos, es obvio que al leerlo su autor incorpora el “de” al verso posterior, o al verso anterior, de esta forma la lectura no se corresponde a lo escrito, el corte de verso pierde absolutamente el sentido, podemos decirlo de otra forma: la distribución en la página es falsa. Además uno se pregunta escribiendo desde el margen izquierdo ¿a quién se le ocurriría escribir un verso como: “de”?; es decir, sólo su ubicación dentro del dibujito del centralizado lo salva, a medias, de la catástrofe. De esta forma se advierte que, mayormente, no se trata de una escritura natural, versos que nacen del margen izquierdo y luego son sometidos a la operación que mecánicamente desarrolla el ordenador de textos, sino que ya al escribir, quizás directamente sobre la PC, se presupone que el resultado será el verso centralizado perdiendo, de esta forma, toda significación el tamaño y el corte de los versos, o bien, un poema que quizás fue escrito con coherencia rítmica, al centralizarse, su dibujo no conforma y se introducen cambios para mejorarlo, al dibujo, claro está, nunca al poema.


Otra observación que hacer, la costumbre se ha extendido como una marea, sino como un tsunami, y hay publicaciones que impiadosamente transforman todo lo que tocan en verso centralizado, y el pobre y esforzado poeta, que quién sabe cuantas disquisiciones debió atravesar para que su poema sea digno de un sonido, de pronto, encuentra su trabajo convertido en un nido de loros.

Con respecto al corte de verso, y a todo el verso libre en general, hay un trabajo muy completo realizado por la poeta y catedrática norteamericana Denise Levertov, existe una traducción al castellano del mismo hecha por Patricia Gola,(1), entre los ejemplos, obviamente los poemas están en Inglés, se encuentran estos versos de su compatriota William Carlos Williams:

“They taste good to her.
They taste good
to her. They taste
good to her.

Nos dice Levertov: “Primero se construye la afirmación; luego la palabra good es (sin el énfasis torpe y exagerado que daría un cambio de tipografía) trasladada, por un instante, al centro de nuestra (y su) atención; luego se le da a la palabra taste una prominencia momentánea similar, con good sonando en una nueva nota, reafirmada –de modo tal que tenemos primero el reconocimiento general de la satisfacción, luego la intensificación de esa sensación, más tarde su voluptuosa localización en el sentido del gusto. Y todo esto es presentado por medio de los tonos indicados, es decir, por la melodía y no sólo por el ritmo.” Está claro que todas estas consideraciones no son tenidas en cuenta ante la “técnica” del centralizado, y aún considerando que los versos aquí expuestos son de longitud pareja, el intento de centralizado ya produciría cierta pérdida del efecto buscado.

En cuanto a la longitud de los versos, ni hablar, he observado que los mejores dibujitos se fabrican intercalando versos largos y cortos, peligrosa forma de escribir si es que vamos a leerlos en voz alta (a esta altura uno supone que esta operación nunca se presume) ya que su lectura produce un efecto artificial, sino, como decíamos, la lectura falsifica la posición que realmente tienen los versos en la página y se aproxima más a la forma en que deberían haberse escrito. Nos dice también Levertov “La ruptura del verso es una forma de puntuación que forma parte de la lógica de los pensamientos”.
Claro está que el verso centralizado sólo busca la lógica de dar prolijidad y está más acorde con la gráfica que con la respiración. También debería decirse que en muchísimos casos puede ocultar un poema deficiente y/o aún no terminado bajo esta supuesta “prolijidad”, pero el engaño no resiste una buena lectura.

También habría que agregar que la lectura del verso que nace del margen izquierdo y se corta en el derecho exige un movimiento en la lectura el cual precisamente origina esa puntuación de la que hablaba Levertov al tener que volver la vista sobre el margen izquierdo al terminar cada verso. Se ha utilizado mucho los espacios, sangrías y demás para indicar silencios, esto se puede admirar en la última poesía de Juan L. Ortiz, en aquellos poemas que parecían deshacerse en signos de pregunta, dando una sensación de fragilidad e imposibilidad del lenguaje para abarcar el significado final, esto no tiene mucho que ver con esa tiranía del “word” que se adueña de los espacios y ritmos y por lo tanto de los significados.

Y ya que dijimos, ritmo, insistimos con el tema, la lectura mental y lo que pareciese ser una nueva operación, la lectura sobre la pantalla de la computadora, esta hace que la mente opere como un espejo y lo que se lee ya no pertenezca al sonido sino a ese espacio virtual que quién sabe qué es y significa, pero la poesía es ante todo eso: sonido, más allá de las discusiones que se puedan generar entre los cultores del verso medido y verso libre, un Withman o un Manuel J Castilla (entre los nuestros, que dominó ambas técnicas) sólo se puede disfrutar si se los “oye”, esas extensísimas enumeraciones de Withman que pueden aburrir si uno no representa su voz, la torrencialidad de los “cantos del gozante” del poeta salteño exigen ser leídos en voz alta.

Para terminar, otra vez Denise Levertov desde el mismo trabajo mencionado “El exceso de subjetividad en la elaboración de las decisiones estructurales en las formas abiertas es un problema solo cuando el escritor tiene un inadecuado sentido de la forma” demás esta decir que, subjetividad, elaboración, decisiones estructurales, todo parece haberse dejado, en el caso del verso centralizado, en manos de ese producto, el word, que todo nos resuelve y transforma lo profundo en divertido.

Roberto Daniel Malatesta,
Santa Fe, 1961. Poeta.

(1)   Dos ensayos sobre el verso libre,
Denise Levertov, traducción de Patricia Gola.
Diario de Poesía Nº 25. 

Foto: Jmp, 33 papelitos y una mora occidental, 
publicado en suplemento Letras 
del Diario Diagonales, La Plata, 2011.

domingo, 18 de marzo de 2012

Miguel Ángel Bustos – Fragmentos de “Visión de los hijos del mal” (6)




FRAGMENTOS

61

¿Recuerdas al suicida? ¿Aquel que se ayudó a irse con ternura a la muerte?
Cómo miran sus ojos a nadie, cómo huelen sus flores a luz descompuesta.
Cómo se pudre su voz en un nuevo idioma de espejos.
Qué poco va a quedar del amor que tenía como no sea un algo de semen en los caños del cuerpo.
Una única cruz marca su paso por la espantosa vigilia: sus huesos rompiéndose en el tiempo.


62

¿Quién me quita la vida como una camisa sudada y sangrienta?
Maldecidme, clavadme a la cruz, a la cruz del amor que brota en mis ingles como una maleza del Infierno.
Aquí mis fieras, quiero poseer un tigre, dar luz al dios visionario.




En: “Visión de los hijos del mal (1965-1967)”, Editorial Sudamericana, 1967.
Miguel Ángel Bustos nació en Buenos Aires el 31 de agosto de 1932. 
Poeta. Secuestrado y desaparecido por la dictadura cívico-militar el 30 de mayo de 1976.
Foto: Jmp, detalle tapa libro.

sábado, 17 de marzo de 2012

Miguel Ángel Bustos – Fragmentos de “Visión de los hijos del mal” (5)




FRAGMENTOS

53

¿Quién se ha puesto en mí como un sol moribundo, quién hace la noche en mi cuerpo?
¿Quién mama en los pechos de mi madre?


54

Son las doce en el aire y en mi corazón. Es la medianoche helada de mi sangre.


55

Ya no respiro y cuando lo hago sólo entran en mi pecho navajas de oscuro temblor.


56

Breviario horrible que escribo inconsciente. Iluminación del coágulo humano.


57

Mi mano se mueve porque ha despertado para encontrar esta niebla de vidrios ensangrentados.


58

Cuando la blasfemia crece siento que rezo.


59

¿Quién cuenta mis días con una voz de nieve?
¿Quién clava mis nervios como arañas de una colección demente?


60

Te cambio mi sangre por vino del cielo. Quiero emborrachar mi carne con soles y cielos deslumbrados, con horizontes arqueados como una lengua en la agonía. Siento ya una niebla que me inflama en visiones de la muerte, que ya no es muerte para ser alucinación de la vida. Espejo de una escoria que es mi única verdad, mi sola esperanza.


En: “Visión de los hijos del mal (1965-1967)”, Editorial Sudamericana, 1967.
Miguel Ángel Bustos nació en Buenos Aires el 31 de agosto de 1932. 
Poeta, secuestrado y desaparecido por la dictadura cívico-militar el 30 de mayo de 1976.
Foto: Jmp, detalle tapa libro.

viernes, 16 de marzo de 2012

César Vallejo – Se dirá que tenemos




Y SI DESPUÉS DE TANTAS PALABRAS...



¡Y si después de tantas palabras, 
no sobrevive la palabra! 
¡Si después de las alas de los pájaros, 
no sobrevive el pájaro parado!
¡Más valdría, en verdad, 
que se lo coman todo y acabemos!

¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte! 
¡Levantarse del cielo hacia la tierra 
por sus propios desastres
y espiar el momento de apagar con su sombra su tiniebla!
¡Más valdría, francamente, 
que se lo coman todo y qué más da!...

¡Y si después de tanta historia, sucumbíamos, 
no ya de eternidad, 
sino de esas cosas sencillas, como estar 
en la casa o ponerse a cavilar! 
¡Y si luego encontramos, 
de buenas a primeras, que vivimos, 
a juzgar por la altura de los astros, 
por el peine y las manchas del pañuelo! 
¡Más valdría, en verdad, 
que se lo coman todo, desde luego!

Se dirá que tenemos 
en uno de los ojos mucha pena 
y también en el otro, mucha pena 
y en los dos, cuando miran, mucha pena... 
Entonces... ¡Claro!... Entonces... ¡ni palabra!



De: “Poemas humanos” (póstumo, editado en 1939).
En: “Poesía completa 2”, Página/ 12 Losada, 2006.
César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 16 de marzo de 1892 –
París, Francia, 15 de abril de 1938). Foto: CV en 1929, d/p.

César Vallejo – He almorzado solo ahora




XXVIII



He almorzado solo ahora, y no he tenido
madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,
ni padre que, en el facundo ofertorio
de los choclos, pregunte para su tardanza
de imagen, por los broches mayores del sonido.

Cómo iba yo a almorzar. Cómo me iba a servir
de tales platos distantes esas cosas,
cuando habrase quebrado el propio hogar,
cuando no asoma ni madre a los labios.
Cómo iba yo a almorzar nonada.

A la mesa de un buen amigo he almorzado
con su padre recién llegado del mundo,
con sus canas tías que hablan
en tordillo retinte de porcelana,
bisbiseando por todos sus viudos alvéolos;
y con cubiertos francos de alegres tiroriros,
porque estanse en su casa. Así, qué gracia!
Y me han dolido los cuchillos
de esta mesa en todo el paladar.

El yantar de estas mesas así, en que se prueba
amor ajeno en vez del propio amor,
torna tierra el brocado que no brinda la
                                                  MADRE,
hace golpe la dura deglución; el dulce,
hiel; aceite funéreo, el café.

Cuando ya se ha quebrado el propio hogar,
y el sírvete materno no sale de la
tumba,
la cocina a oscuras, la miseria de amor.



De: “Trilce” (1922). 
En: “Poesía completa 1”, Página/ 12 Losada, 2006.
César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 16 de marzo de 1892 – 
París, Francia, 15 de abril de 1938). Foto: CV en 1929, d/p.

César Vallejo – Aquí se ha hecho ya de noche




YESO




Silencio. Aquí se ha hecho ya de noche, 
ya tras del cementerio se fue el sol; 
aquí se está llorando a mil pupilas: 
no vuelvas; ya murió mi corazón. 
Silencio. Aquí ya todo está vestido 
de dolor riguroso; y arde apenas, 
como un mal kerosene, esta pasión.



Primavera vendrá. Cantarás “Eva” 
desde un minuto horizontal, desde un 
hornillo en que arderán los nardos de Eros. 
¡Forja allí tu perdón para el poeta, 
que ha de dolerme aún, 
como clavo que cierra un ataúd!



Mas... una noche de lirismo, tu 
buen seno, tu mar rojo 
se azotará con olas de quince años, 
al ver lejos, aviado con recuerdos 
mi corsario bajel, mi ingratitud.




Después, tu manzanar, tu labio dándose, 
y que se aja por mí por la vez última, 
y que muere sangriento de amar mucho, 
un croquis pagano de Jesús.

Amada! Y cantarás; 
y ha de vibrar el femenino en mi alma, 
como en una enlutada catedral.



De: “Los heraldos negros” (1918-1919). 
En: “Poesía completa 1”, Página/ 12 Losada, 2006.
César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 16 de marzo de 1892 – 
París, Francia, 15 de abril de 1938). 
Foto: CV en 1929, d/p.

César Vallejo – Hay golpes en la vida



LOS HERALDOS NEGROS



Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Estos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!


De: “Los heraldos negros” (1918-1919). 
En: “Poesía completa 1”, Página/ 12 Losada, 2006.
César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 16 de marzo de 1892 – París, Francia, 15 de abril de 1938). Foto: CV en 1929, d/p.

Edelmiro Molinari – Mi barba envuelta dice




LARGA VIDA AL SOL


Anda pesando
mis sueños sin destino, 
mi barba envuelta dice: 

larga vida al sol... 
larga vida al sol... 
larga vida al sol... 

que te queda... 
que te queda... 
que te queda... 
Larga vida!

Aumenta el sentido. 

Uvas blancas... 
nubes blancas... 
uvas blancas... 
pican mis ojos, 

por eso dejo y quiero: 
larga vida al sol... 
larga vida al sol... 
larga vida al sol... 

que te queda... 
que te queda... 
que te queda... 

Larga vida! 


Letra y música: Edelmiro Molinari.
Del LP “Color Humano” (1), grabado y editado en 1972.
Color Humano en este disco es: 
Edelmiro Molinari (guitarra y voz); Rinaldo Rafanelli (bajo);
David Lebón (batería y segunda voz). Imagen: detalle de tapa LP.

jueves, 15 de marzo de 2012

Pablo Neruda – El crecimiento de la poesía, el reparto del pan




ODA A JEAN ARTHUR RIMBAUD


Ahora
en este octubre
cumplirías
cien años,
desgarrador amigo.
¿Me permites
hablarte?
Estoy solo,
en mi ventana
el Pacífico rompe
su eterno trueno oscuro.

Es de noche.

La leña que arde arroja
sobre el óvalo
de tu antiguo retrato
un rayo fugitivo.
Eres un niño
de mechones torcidos,
ojos semi cerrados,
boca amarga.
Perdóname
que te hable
como soy, como creo
que serías ahora,
te hable de agua marina
y de leña que arde,
de simples cosas y sencillos seres.
Te torturaron
y quemaron tu alma,
te encerraron
en los muros de Europa
y golpeabas
frenético
las puertas.
Y cuando
ya pudiste
partir
ibas herido,
herido y mudo,
muerto.

Muy bien, otros poetas
dejaron
un cuervo, un cisne,
un sauce,
un pétalo en la lira,
tú dejaste un fantasma
desgarrado
que maldice
y escupe
y andas
aún
sin rumbo,
sin domicilio fijo,
sin número,
por las calles de Europa,
regresando a Marsella,
con arena africana
en los zapatos,
urgente
como un escalofrío,
sediento,
ensangrentado,
con los bolsillos rotos,
desafiante,
perdido,
desdichado.

No es verdad
que te robaste el fuego,
que corrías
con la furia celeste
y con la pedrería
ultravioleta
del infierno,
no es así,
no lo creo,
te negaban
la sencillez, la casa,
la madera,
te rechazaban,
te cerraban puertas,
y volabas entonces,
arcángel iracundo,
a las moradas
de la lejanía,
y moneda a moneda,
sudando y desangrando
tu estatura
querías
acumular el oro
necesario
para la sencillez, para la llave,
para la quieta esposa,
para el hijo,
para la silla tuya,
el pan y la cerveza.

En tu tiempo
sobre las telarañas
ancho
como un paraguas
se cerraba el crepúsculo
y el gas parpadeaba
soñoliento.
Por la Commune pasaste
niño rojo,
y dió tu poesía
llamaradas
que aún suben castigando
las paredes
de los fusilamientos.
Con ojos
de puñal
taladraste
la sombra
carcomida,
la guerra, la errabunda
cruz de Europa.
Por eso hoy, a cien años
de distancia,
te invito
a la sencilla
verdad que no alcanzó
tu frente huracanada,
a América te invito,
a nuestros ríos,
al vapor de la luna
sobre las cordilleras,
a la emancipación
de los obreros,
a la extendida patria
de los pueblos,
al Volga
electrizado,
de los racimos y de las espigas,
a cuanto el hombre
conquistó sin misterio,
con la fuerza
y la sangre,
con una mano y otra,
con millones
de manos.

A ti te enloquecieron,
Rimbaud, te condenaron
y te precipitaron
al infierno.
Desertaste la causa
del germen, descubridor
del fuego, sepultaste
la llama
y en la desierta soledad
cumpliste
tu condena.
Hoy es más simple, somos
países, somos
pueblos,
los que garantizamos
el crecimiento de la poesía,
el reparto del pan, el patrimonio
del olvidado. Ahora
no estarías
solitario.


Poema escrito por P.N. en 1954.

En: “Nuevas odas elementales”, Editorial Losada, 1955/56. 
Foto: Jmp, detalle de tapa.
Pablo Neruda (Ricardo Eliezer Neftalí Reyes Basoalto). 
Chile, Parral, 12 de julio de 1904 – Santiago, 23 de septiembre de 1973.